{"id":8212,"date":"2023-06-09T16:11:47","date_gmt":"2023-06-09T16:11:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8212"},"modified":"2023-11-24T18:13:30","modified_gmt":"2023-11-24T18:13:30","slug":"viva-la-pasta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/viva-la-pasta\/","title":{"rendered":"Viva la pasta (cap\u00edtulo I)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Renato Rodr\u00edguez<\/h4>\n<p>Mis finanzas, cosa nada rara, andaban bastante descalabradas por aquellos d\u00edas y empleaba jornada tras jornada visitando agencias de empleo; pero anduve de malas, por m\u00e1s dispuesto que me hallaba a aceptar cualquier cosa, no lograba el ansiado trabajo. Lleg\u00f3 un momento en que mi \u00e1nimo desfalleci\u00f3, pero la necesidad se sobrepuso a mi descorazonamiento y persist\u00ed en la b\u00fasqueda hasta que finalmente me fue ofrecido un empleo como ayudante de cocina en un restaurant italiano. Con la tarjeta de introducci\u00f3n que me dieron en la agencia me present\u00e9 ante don Giuseppe, el due\u00f1o de Il Giardino. Don Giuseppe ejerc\u00eda por s\u00ed mismo el cargo de cocinero y sus hijos, Peppino y Alberto, atend\u00edan la caja registrador y el bar.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfTienes experiencia? \u2013 me pregunt\u00f3 el patr\u00f3n despu\u00e9s de examinar la tarjeta.<\/p>\n<p>\u2013Muy poca, casi ninguna \u2013le dije\u2013. Francamente hablando, podr\u00eda decir que aparte de alguna cosita casera no s\u00e9 nada de cocina.<\/p>\n<p>\u2013<em>\u00a1Tanto meglio!<\/em> \u2013dijo Don Giuseppe sonriendo\u2013. Si no tienes experiencia tampoco tienes malos h\u00e1bitos culinarios. Las malas costumbres, una vez due\u00f1as del esp\u00edritu, son muy dif\u00edciles de erradicar, como la hierba mala, como la ciza\u00f1a. Si hay voluntad <em>tutto si pu\u00f3 imparare<\/em>. Yo puede ense\u00f1arte todo lo que s\u00e9 y pronto te convertir\u00e1s en un maestro. \u00a1<em>Un vero maestro! <\/em>Te vienes ma\u00f1ana muy temprano \u2013a\u00f1adi\u00f3 Don Giuseppe dando por terminada la entrevista\u2013 y comenzamos a trabajar.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s \u2013me dec\u00eda rumbo ya hacia mi domicilio\u2013entra en juego el ordenamiento justo y l\u00f3gico de lo que usualmente llamamos azar. Todos mis pasos, sin que yo lo dispusiera y ni siquiera lo sospechara me hab\u00edan conducido hasta la oportunidad de iniciarme en algo que por aquellos d\u00edas hab\u00eda llegado a despertar en gran medida mi inter\u00e9s: el arte de cocinar.<\/p>\n<p>Hac\u00eda poco que hab\u00eda regresado de California. Hab\u00eda sido un largo viaje sin escalas desde San Francisco, pasajero de un autob\u00fas de Greyhound, y como es l\u00f3gico deducir me encontraba, al llegar a Nueva York, harto cansado.<\/p>\n<p>Por entonces el pasaje en el <em>subway <\/em>costaba solo 15 centavos y comparando esa irrisoria suma con lo que habr\u00eda de costarme un taxi hasta mi domicilio sent\u00eda poderosa tentaci\u00f3n de viajar en tren subterr\u00e1neo. Dada mi situaci\u00f3n financiera ahorrar algo por aqu\u00ed y algo por all\u00e1 habr\u00eda de resultar en gran provecho. Sin embargo, combinada la pereza al cansancio, decid\u00ed proporcionarme el modesto lujo de viajar en taxi desechando de momento mi deseo de ahorrar. El viaje en <em>subway <\/em>era largo y una vez llegado a la estaci\u00f3n m\u00e1s cercana a mi domicilio, la de la calle Bergen, tendr\u00eda que subir hasta la calle portando mi modesto equipaje, luego caminar hasta la calle Congress, finalmente recorrerla toda hasta llegar a la calle Hicks para finalmente hallarme frente a mi domicilio.<\/p>\n<p>Habiendo hecho de tripas coraz\u00f3n sal\u00ed del terminal de autobuses hacia la Novena Avenida y esper\u00e9. Hice se\u00f1a al primer taxi que divis\u00e9 y cuanto \u00e9ste se detuvo, sub\u00ed a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Hicks street \u2014le dije al conductor\u2014, eso queda en Cobble Hill, Brooklyn. Podemos llegar m\u00e1s f\u00e1cilmente cruzando el Manhattan Bridge, por la calle Canal.<\/p>\n<p>Siempre que tomaba un taxi en Nueva York me cuidaba de dar minuciosas instrucciones al conductor, no por du-dar de que supiera llegar a destino sino para que no intentara desplumarme dando vueltas y m\u00e1s vueltas, tal como me hab\u00eda ocurrido la primera vez que llegu\u00e9 a la ciudad.<\/p>\n<p>Ya recorriendo la calle Canal rumbo al Manhattan Bridge, el conductor del taxi comenz\u00f3 a formularme preguntas y yo a contestar animadamente. Me sent\u00eda algo locuaz esa ma\u00f1ana; durante mi largo viaje casi no hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de cruzar palabra con otras personas.<\/p>\n<p>Hablamos de diversas cosas. Me hac\u00eda preguntas y m\u00e1s preguntas y en cierto momento comenc\u00e9 a sentir una ligera exasperaci\u00f3n; tuve la sensaci\u00f3n de estar siendo sometido a una especie de test mental, de estar siendo medido eso que podr\u00eda llamar mi IQ. Pasada la mala sensaci\u00f3n, la cosa comenz\u00f3 a divertirme y mi ingenio a ser espoleado, ante lo cual, me sorprendi\u00f3 descubrir en el conductor una especie de regocijo. Ya bastante cerca de mi domicilio el taxista formul\u00f3 la \u00faltima pregunta. Su actitud al hacerla fue la de que se tratara de lo m\u00e1s importante y significativo de todo el viaje, algo para lo cual hubiera estado prepar\u00e1ndose y pre-par\u00e1ndome durante todo el trayecto. Se volvi\u00f3 completamente hacia m\u00ed olvidando por completo la conducci\u00f3n del veh\u00edculo, mostr\u00e1ndose mucho m\u00e1s atento a mi respuesta que a cualquier otra cosa. A pesar del escaso tr\u00e1nsito de aquella hora en Congress street tem\u00ed que pudiera colidir con alg\u00fan otro veh\u00edculo, alg\u00fan ciclista o tal vez un peat\u00f3n. La forma intensa y atenta de mirarme a los ojos me hizo sentir cierta aprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Usted parece un hombre cultivado e inteligente\u2014dijo\u2014. Tal vez usted haya podido descubrir la raz\u00f3n de que actualmente en el pa\u00eds haya tanta infelicidad y tanto problema social como estamos sufriendo hoy por hoy. \u00bfCu\u00e1l cree usted que pueda ser el origen de tanto mal?<\/p>\n<p>\u2014Yo dir\u00eda que se trata de algo muy complejo y considero aventurado atribuir todo ese fen\u00f3meno a una sola causa. Ser\u00eda simplificar demasiado, generalizar en exceso. Francamente hablando \u2014a\u00f1ad\u00ed\u2014 no sabr\u00eda c\u00f3mo responder.<\/p>\n<p>\u2014Usted es prudente \u2014dijo el taxista\u2014 Yo s\u00e9 cu\u00e1l es la raz\u00f3n. He hablado con mucha gente sobre ese tema, pr\u00e1cticamente he hablado de eso con todos mis clientes, y he llegado a la conclusi\u00f3n de que la causa principal del mal si no la \u00fanica es que la gente, nosotros todos, hemos perdido el h\u00e1bito de cocinar. La cocina ha sido relegada a un sitial secundario. El hecho de cocinar ha perdido la significaci\u00f3n que antes tuvo como suceso familiar. Por all\u00ed anda un hombre de Dios llevando a cabo una campa\u00f1a mundial bajo el lema \u201cFamilia que ora unida permanece unida\u201d. Yo dir\u00eda que un lema m\u00e1s apropiado ser\u00eda \u201cFamilia que almuerza unida permanece unida\u201d. La Biblia dice \u201cCome\u00a0 tu pan con alegr\u00eda y bebe tu vino con el coraz\u00f3n gozoso; porque tus obras han sido a los ojos del Se\u00f1or\u201d. Eclesiast\u00e9s, cap\u00edtulo 9, vers\u00edculo 7. Nosotros, amigo m\u00edo, ya no comemos, nos limitamos a alimentarnos, a ponerle combustible a la m\u00e1quina para que permanezca activa y, sobre todo, productiva.<\/p>\n<p>El taxista pronunci\u00f3 sus \u00faltimas palabras ya frente a mi domicilio. A mi indicaci\u00f3n se detuvo, baj\u00e9, tom\u00e9 mi equipaje, pagu\u00e9 a\u00f1adiendo una modesta propina y le di las gracias. Le vi alejarse sonriente, al iniciar la marcha me hizo un gesto amable con la mano.<\/p>\n<p>Ya en mi vivienda me desvest\u00ed y me met\u00ed en cama; me dije que podr\u00eda dormir un par de d\u00edas seguidos con sus respectivas noches despu\u00e9s de ese largo viaje y gracias a todo el cansancio acumulado. No fue as\u00ed, al parecer el excesivo cansancio lo imped\u00eda, y en su auxilio, como por a\u00f1adidura, vino el hambre. Tuve la intenci\u00f3n de levantarme y servirme algo pero record\u00e9 que al partir hab\u00eda vaciado el refrigerador y los anaqueles de la cocina. En la casa no hab\u00eda quedado ni una miserable lata de sopa. Tendr\u00eda que haberme vestido y salido a la calle a hacer compras para poder comer. Decid\u00ed aguantar el hambre y dormir. Result\u00f3 poco menos que imposible; mi cabeza daba vueltas y mi mente divagaba. Se me hicieron presentes con dolorosa nitidez y en punzante sucesi\u00f3n los ya lejanos d\u00edas de mi infancia transcurridos en la casa de mi abuela. El tiempo se me desarticul\u00f3 y el remoto pasado fue de nuevo presente. All\u00ed estaba de nuevo sintiendo esparcirse por toda la amplia casa los apetitosos olores que brotaban de la cocina. Viendo como una vez terminado el desayuno comenzaban los preparativos para el almuerzo y la cena, y a mi abuela, ya por a\u00f1os difunta, insistiendo en procesar por s\u00ed misma las vituallas. All\u00ed estaba Inatolla, sentada una vez m\u00e1s a la mesita que se hab\u00eda mandado a hacer con el maestro Ferm\u00edn, a tal efecto; llevando a cabo todas las minuciosas operaciones preliminares del acto de cocinar; cortar, pelar, descascarar, medir&#8230; Y pod\u00eda verme a m\u00ed mismo, como en un desdoblamiento, sentado en mi sillita de cuero de chivo insistiendo con voz pla\u00f1idera en que me permitiera hacer algo con mis propias manos, en que me dejara ser \u00fatil al participar en el acto central de la vida familiar, de la vida diaria de la casa de mi abuela.<\/p>\n<p>Nunca he sentido especial predilecci\u00f3n por la hallaca y sin embargo record\u00e9 con especial deleite las que com\u00eda en la casa de mi abuela, Debe haber sido porque comerlas representaba el colof\u00f3n de un gran acto de solidaridad familiar del cu\u00e1l particip\u00e1bamos todos, qui\u00e9n haciendo esto, qui\u00e9n haciendo lo otro, con mi abuela al frente, siempre sonriente, dirigi\u00e9ndolo todo. Para comenzar se pilaba el ma\u00edz en el pil\u00f3n del patio y por horas se escuchaban los cantos de Ceferina y Cayita o de Petra y Ponciana al pilar. Los nietos, los sobrinos, los ahijados, as\u00ed como las muchachas campesinas que ven\u00edan a hacer su pasant\u00eda d\u00f3nde mi abuela \u201ca aprender a hacer oficios\u201d como dec\u00edan ellas, particip\u00e1bamos en el gran acto de hacer las hallacas, Despu\u00e9s ven\u00eda el intercambio. Mi abuela enviaba a las muchachas con hallacas de obsequio para las vecinas, las comadres; y las vecinas y las comadres enviaban a mi abuela hallacas de las que a su vez ellas confeccionaban. Y con las hallacas ven\u00eda la amistad, la lealtad, la solidaridad que por entonces eran rasgos comunes entre los integrantes de nuestra comunidad,<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1ora Inatolla \u2014sol\u00eda decir alguna muchacha que llegaba a la casa con una bandeja de hallacas cubierta por un lienzo blanco\u2014 Aqu\u00ed est\u00e1n estas hallacas que le manda la se\u00f1ora Josefita Romero.<\/p>\n<p>Al calor de tales recuerdos y experiencias nada tiene de extra\u00f1o que muy rara vez haya comido una hallaca desde que sal\u00ed de la casa de mi abuela. \u00bfQu\u00e9 puede significar una hallaca sin biograf\u00eda, que carezca de una peque\u00f1a dosis del entusiasmo y la alegr\u00eda puestas en la confecci\u00f3n de las hallacas familiares? Ir a un supermercado y comprar hallacas congeladas es abominaci\u00f3n y que hayan llegado a convertirse en producto industrial es una verg\u00fcenza nacional, una forma de alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Poco antes de caer dormido vi una vez m\u00e1s a mi abuela poniendo en manos de las muchachas las vituallas ya listas e impartiendo las debidas instrucciones. Pero poco dur\u00f3 mi sue\u00f1o. El hambre pareci\u00f3 redoblarse al calor de mis visiones y recuerdos. Mis tripas reclamaban lo suyo con agria voz y no tuve m\u00e1s remedio que levantarme y dirigirme hacia lo del abacero m\u00e1s cercano a objeto de hacer algunas compras.<\/p>\n<p>Regres\u00e9 r\u00e1pidamente con mi bolsa de abarrotes y disp\u00faseme a comer. Puse una lata de crema de tomates al ba\u00f1o Mar\u00eda para calentarla. Mientras tanto coloqu\u00e9 unas salchichas tipo Frankfurt en una olla con agua al fuego y en la sart\u00e9n puse a fre\u00edr las papas, mejor dicho a calentar pues las que hab\u00eda tra\u00eddo eran ya precocidas. A. causa del hambre me abstuve de preparar el arroz instant\u00e1neo que por muy instant\u00e1neo que sea siempre toma algunos minutos. Mi prisa era insoportable, el hambre obnubilaba mi mente y no ve\u00eda el momento de ingerir los alimentos. Cuando todo estuvo listo los devor\u00e9, En mi apuro ni tan siquiera los coloqu\u00e9 en un plato, los com\u00ed directamente de la olla, la sart\u00e9n y la lata, y ni siquiera me sent\u00e9 a la mesa por hacerlo \u00bfQu\u00e9 decir de mantel, servilleta y cubiertos?<\/p>\n<p>Una vez con la barriga llena deber\u00eda haber tenido, de acuerdo al conocido proverbio, el coraz\u00f3n contento, pero lejos de ser as\u00ed comenc\u00e9 a sentir una insoportable depresi\u00f3n al darme cuenta de que hab\u00eda estado haciendo lo que el taxista condenara tan triste y acerbamente con tanta vehemencia al se\u00f1alarlo como primera causa de infelicidad y descomposici\u00f3n social. No hab\u00eda comido y ni siquiera me hab\u00eda limitado a alimentarme, a ponerle combustible a la m\u00e1quina para mantenerla activa; en realidad no hab\u00eda hecho otra cosa que \u201cmatar el hambre\u201d, algo mucho m\u00e1s bajo en la escala de valores. Mi abyecci\u00f3n hab\u00eda ido sin duda alguna mucho m\u00e1s lejos de lo que jam\u00e1s habr\u00eda podido imaginar el amigo taxista.<\/p>\n<p>\u2014Esto no puede seguir as\u00ed \u2014 me dije indignado al sopesar todo el horror de los sentimientos en que mi comportamiento me hab\u00eda sumido\u2014. De ahora en adelante voy a cocinar.<\/p>\n<p>No sab\u00eda mayor cosa acerca del arte de cocinar. Un amigo pintor, a\u00f1os antes, me hab\u00eda impartido algunas lecciones. Pude haber aprendido mucho con \u00e9l puesto que a decir verdad en el arte culinario este amigo daba m\u00e1s muestras de talento que en el arte pict\u00f3rico, pero s\u00f3lo adquir\u00ed conocimientos muy elementales. Me falt\u00f3 alg\u00fan est\u00edmulo, una idea que hubiera podido colocar ante mis ojos el acto de cocinar en el sitial que merece, un concepto que adjudicara un significado ulterior profundo al hecho culinario. Nada hubo que espoleara mi voluntad, mi mente o mi imaginaci\u00f3n en ese sentido.<\/p>\n<p>Y hoy, pasados los a\u00f1os, s\u00e9 que de no haber mediado mi encuentro fortuito con el taxista soci\u00f3logo, mi obtenci\u00f3n gracias al azar de mi empleo en Il Giardino y las ense\u00f1anzas de don Giuseppe, habr\u00eda permanecido indefinidamente, y a gusto adem\u00e1s, dentro de mi vergonzosa condici\u00f3n de trag\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Lo primero que debe conocerse bien\u2014dijo don Giuseppe apenas me present\u00e9 en Il Giardino listo para comenzar el trabajo y ya endosados el uniforme blanco, el delantal y el gorro\u2014 son los \u00fatiles y enseres utilizados para cocinar. Vamos a ver, \u00bfsabes utilizar los cuchillos?<\/p>\n<p>\u2014Por supuesto, eso es f\u00e1cil\u2014 dije sonriendo con aire triunfal\u2014. Eso lo sabe todo el mundo.<\/p>\n<p>\u2014Ah \u2014exclam\u00f3 don Giuseppe, mostrando una amplia sonrisa que se me antoj\u00f3 algo burlona \u2014. <em>Vediamo un poco<\/em>. Toma esta cebolla y c\u00f3rtala <em>alla Giuliana. <\/em>All\u00ed est\u00e1n los cuchillos\u2014 a\u00f1adi\u00f3, mostrando un aparador adosado a la pared, donde pod\u00edan verse, am\u00e9n de otros utensilios, una amplia colecci\u00f3n de cuchillos, todos diferentes entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 uno de los cuchillos al azar, me fui luego al mes\u00f3n y sobre la tabla de cortar intent\u00e9 llevar a cabo la tarea que de m\u00ed se requer\u00eda. Me sent\u00ed tan desma\u00f1ado ante la mirada sard\u00f3nica del <em>chef <\/em>que habiendo apenas iniciado la operaci\u00f3n desist\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Don Giuseppe \u2014dije \u2014, yo no siquiera s\u00e9 en consiste cortar <em>alla Giuliana<\/em>. Es mejor que me ense\u00f1\u00e9 todo desde el principio, que me ense\u00f1\u00e9 a hacer las cosas bien hechas.<\/p>\n<p>\u2014Me complace tu franqueza\u2014dijo don Giuseppe\u2014, me gusta la honestidad. Hagamos todo desde el principio por, como dicen los franceses, <em>il faut commencer par le commencement<\/em>. Primero echemos un vistazo a los cuchillos. Apenas te vi tomar ese me di cuenta de que no tienes idea de c\u00f3mo hacerlo.<\/p>\n<p>Y era eso poco m\u00e1s o menos lo que me hab\u00eda ocurrido con Andrew Xeniou, a quien todos llam\u00e1bamos Zorba el griego, a pesar de no ser griego sino chipriota, aquella vez en que me hab\u00eda convidado a que le ayudara a pintar una casa en Bayside.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSabes pintar paredes? \u2014me pregunt\u00f3 Zorba.<\/p>\n<p>\u2014Por supuesto \u2014le contest\u00e9 yo\u2014, he pintado muchas paredes.<\/p>\n<p>Nos fuimos a pintar la casa de Bayside, mi amigo Zorba y yo. Una vez prestos, me entreg\u00f3 un gal\u00f3n de pintura y una brocha y a seguidas puse manos a la obra.<\/p>\n<p>\u2014No, as\u00ed no \u2014me dijo mi amigo\u2014; t\u00fa nunca has sido pintor de brocha gorda, no es lo mismo pintar una pared en tu casa que hacerlo profesionalmente. No sabes c\u00f3mo asir la brocha y ni siquiera meterla en la lata para impregnarla de pintura, mucho menos escurrirla. Yo te voy a ense\u00f1ar c\u00f3mo se hace.<\/p>\n<p>\u2014Para comenzar \u2014dijo don Giuseppe\u2014 el cuchillo que tomaste no sirve para cortar vegetales o legumbres, es un cuchillo para cortar el asado. F\u00edjate en el filo. Este que ves aqu\u00ed sirve para cortar el pan, \u00e9ste otro para los embutidos, aqu\u00ed tienes uno especial para la carne y \u00e9ste es el que has debido usar para la cebolla. Y aqu\u00ed tienes un cuchillo que aunque no fue creado para uso culinario es uno de los m\u00e1s \u00fatiles y vers\u00e1tiles que un cocinero puede tener; \u00a1un cuchillo de zapatero!<\/p>\n<p>\u2014Sin una colecci\u00f3n de cuchillos adecuados no hay cocina. Debido a la maestr\u00eda que despleg\u00f3 en el arte de la cuchiller\u00eda culinaria se le llamaba al fundador de uno de los restaurantes m\u00e1s viejos del mundo, Procopio dei Coltelli. Coltello significa cuchillo en italiano y coltelli es el plural, vale decir cuchillos, entonces tenemos que era llamado Procopio de los cuchillos. Este restaurante se llama Le Procope y queda en Par\u00eds. All\u00ed comieron los hombres m\u00e1s c\u00e9lebres de cada \u00e9poca, tales como Benjamin Franklin, Napoleone Buonaparte, Sim\u00f3n Bol\u00edvar, Robespierre, Mirabeau, Miranda, Montesquieu, Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, Nin\u00f3n de T&#8217;Encl\u00f3s y much\u00edsimos m\u00e1s como Maupassant, Balzac, Flaubert, Chopin, Wagner, el Marqu\u00e9s de Sade, Giuseppe Garibaldi y Alfredo de Musset. Procopio dei Coltelli, un italiano, no s\u00f3lo ense\u00f1\u00f3 a los franceses el arte de hacer helados, sino tambi\u00e9n la correcta utilizaci\u00f3n de los cuchillos. Sin \u00e9l no habr\u00eda cocina francesa. Sin nosotros, italianos, no habr\u00eda cocina francesa; estar\u00edan todav\u00eda cortando las legumbres con sus hachas o sus cuchillos de monte, Tampoco habr\u00eda teatro de no ser por nosotros porque fue con nosotros que Moli\u00e9re aprendi\u00f3 el Arte de Tal\u00eda. Cuando los franceses eran todav\u00eda los francos y usaban la mantequilla para unt\u00e1rsela en los cabellos, los cocineros de la Roma antigua hab\u00edan logrado maravillas con qu\u00e9 deleitar el paladar de los emperadores y de los patricios, como Heliog\u00e1balo, Ner\u00f3n, Petronio, Tiberio, L\u00faculo y Trimalchio.<\/p>\n<p>\u2014F\u00edjate c\u00f3mo se hace \u2014dijo don Giuseppe una vez terminada su exposici\u00f3n\u2014. <em>Alla Giuliana<\/em> significa en pedacitos muy menudos.<\/p>\n<p>A seguidas realiz\u00f3 ante mis ojos con pasmosa celeridad y precisi\u00f3n de alta cirug\u00eda la operaci\u00f3n de cortar una cebolla <em>alla Giuliana<\/em>. Ver aquello me impresion\u00f3 de tal manera que desde ese momento me propuse alcanzar alguna vez la misma habilidad y ello se convirti\u00f3 en obsesi\u00f3n. Es que entre sus dedos aquel fino cuchillo parec\u00eda cobrar vida.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/renato-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Renato Rodr\u00edguez Mis finanzas, cosa nada rara, andaban bastante descalabradas por aquellos d\u00edas y empleaba jornada tras jornada visitando agencias de empleo; pero anduve de malas, por m\u00e1s dispuesto que me hallaba a aceptar cualquier cosa, no lograba el ansiado trabajo. Lleg\u00f3 un momento en que mi \u00e1nimo desfalleci\u00f3, pero la necesidad se sobrepuso a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8213,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[3,45],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8212"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8212"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8212\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8217,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8212\/revisions\/8217"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8213"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}