{"id":8169,"date":"2023-05-28T20:47:52","date_gmt":"2023-05-28T20:47:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8169"},"modified":"2023-11-24T18:13:30","modified_gmt":"2023-11-24T18:13:30","slug":"cuentos-de-iliana-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-de-iliana-gomez\/","title":{"rendered":"Cuentos de Iliana G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<h3><strong>\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Virginia Woolf?<\/strong><\/h3>\n<p>Hab\u00eda venido anoche para que le escucharan su cuento. Nada le import\u00f3 si lo llegaban a publicar o no. \u201cEn verdad \u2013 me dijo \u2013 quiero que le prestes atenci\u00f3n, como si jam\u00e1s en la vida hubieras conocido algo parecido.\u201d<\/p>\n<p>As\u00ed tuvo que ser. Todos bien vestidos. La luz redonda abarcaba los pies. A muchos se nos oblig\u00f3 a permanecer sentados en la \u00faltima fila. Nosotros nos consolamos pensando que los \u00faltimos ser\u00e1n los primeros. Como ella, que hab\u00eda dejado pasar mucho tiempo antes de atreverse. Que apenas ten\u00eda la osad\u00eda de leerme por tel\u00e9fono varios borradores. Antes de comenzar, por supuesto, el amigo que hac\u00eda las veces de maitre (era la labor m\u00e1s sincera) se nos acerc\u00f3 con su usual: \u201c\u00bfquieren caf\u00e9?\u201d. El nerviosismo nos acribillaba a tal punto que tuvimos que responder: \u201ccon az\u00facar, para disimular el veneno\u201d.<\/p>\n<p>Esperamos diez minutos, que para ella fueron diez segundos y para nosotros, diez a\u00f1os. Ella ser\u00eda la v\u00edctima designada para esa noche y nosotros sus rid\u00edculos e inevitables verdugos. Claro que est\u00e1bamos conscientes de su timidez, de su inseguridad, del dolor que la consum\u00eda por semanas y meses, si alguno de nosotros le hac\u00eda un comentario seco sobre su falta de estilo, sus prejuicios o su curiosa dispersi\u00f3n. Pero es noche alguien ten\u00eda que arriesgarse a cumplir la misi\u00f3n, que los altos mandos de la inspiraci\u00f3n le hab\u00edan encargado. Al fin y al cabo, la \u00fanica raz\u00f3n para permanecer all\u00ed, y no enclaustrarnos en el cuarto de los locos, era que, aunque nos gustara permanecer a solas, ahora nos hac\u00eda falta el contacto con los eres que habitan el lado contrario de la ventana. A\u00fan sabiendo que los espectadores padecen de incongruentes deficiencias visuales, al punto de que ninguno est\u00e1 capacitado para decir la verdad.<\/p>\n<p>Pues s\u00ed, todos est\u00e1bamos preparados para el sacrificio y tratamos de ser lo m\u00e1s cort\u00e9s posible. L\u00ednea por l\u00ednea, la fuimos conduciendo a su destino. Uno de los lectores propuso: \u201cvamos a ver que no suena\u201d. Otro: \u201c\u00a1zas, que se lo quito!\u201d. Uno por uno, todos vamos zigzagueando los l\u00e1pices. De repente, uno de los compa\u00f1eros la detiene, porque hay algo que no comprende. A partir de all\u00ed, ella prosigue atropelladamente, como si su \u00fanica urgencia fuese cesar la lectura. Esperar la decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Voces que corren por los cuatro v\u00e9rtices de la sala, que respiran los minutos suspendidos. Afuera los extra\u00f1os se preguntan: \u201cbueno, \u00bfy qu\u00e9 pasa?\u201d El primero de la izquierda emite su opini\u00f3n, porque ya est\u00e1 acostumbrado a cumplir con sus \u201cresponsabilidades\u201d. La segunda pide que la esperen: \u201cpaso\u201d. La tercera elogia el texto, lo encuentra muy bonito. El cuarto se rasca la cabeza y dice estar de acuerdo con la anterior. Como conclusi\u00f3n, todos quedamos muy felices.<\/p>\n<p>Pero, precisamente, ahora que la tensi\u00f3n se ha distendido, que el nerviosismo ha desaparecido y que nos encontramos c\u00f3modamente instalados, d\u00e1ndole palmaditas y sonrisas de felicitaci\u00f3n a la autora, ella nos mira enigm\u00e1ticamente y permanece callada. Alguien m\u00e1s decidido que yo la conmina a hablar, a darnos una explicaci\u00f3n. Entonces ella se r\u00ede con todas sus ganas. Nuestro bochorno no tiene l\u00edmites. Algunas pretenden levantarse en se\u00f1al de protesta. Ella nos detiene y revela su secreto. Su rostro de esp\u00eda se descubre, triunfal.<\/p>\n<p>\u2013 Ahora s\u00ed, ya puede decirlo. Para que se enteren. \u00bfSaben una cosa? Que este cuento no lo escrib\u00ed yo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><strong>Lo importante es saber manejar<\/strong><\/h3>\n<p>Tomamos la curva nuevamente y me pareci\u00f3 que estaba so\u00f1ando en otro idioma, porque al igual que en las pel\u00edculas, un letrero se nos acercaba por el lado derecho y no logr\u00e1bamos entenderlo. Despu\u00e9s percibimos la mano de una desconocida y sospechamos que nos quer\u00eda tender una trampa. Pero lo que nos sali\u00f3 al paso era una rama torcida, a punto de fenecer en la mitad de la carretera.<\/p>\n<p>Ahora todo luce indiferente, como si el lugar de los hechos, el mismo donde cre\u00edmos haber visto su mano, no tuviera otra historia que de dejar pasar el tiempo y los seres y la vida. \u00bfQu\u00e9 puede saber una rama de lo que uno piensa, del temor de resbalarnos bajo la lluvia, del temor de llevarnos a otro por delante? Y para poder manejar, son muchos los pasos que hay que dar en el camino. Eso, por supuesto, no lo entienden las plantas.<\/p>\n<p>Conducir con precisi\u00f3n, cuid\u00e1ndose de las esquinas, del que se avecina, tomar bien la curva. Uno mira en el espejo buscando rastros, sin llegar a leer \u201cOBJECTS IN THE MIRROR ARE NEARER THAN YOU SEE THEM\u201d, pensando que es suficiente la distancia y que est\u00e1s a\u00fan a tiempo de pasarte a otro canal. Pero ya sin tener que hacerlo, ya permaneciendo en el lado m\u00e1s lento, cuando t\u00fa miras el reloj y te das cuenta de que oscurece demasiado, que ya no vas a aguantar la situaci\u00f3n por m\u00e1s tiempo, entonces los nervios te acosan y deseas abandonar el volante. Como si fuera posible que un conductor distinto tomara nuestro puesto. Que se mostrara entusiasta y nos contara todas sus proezas amorosas, una cita con el diablo, las encrucijadas y otros asuntos que pueden distraernos. Porque, sin duda, la vida sobre el volante es muy escasa y hay que cubrirla, adosarla y darle brillo. Porque nadie se atreve a decir que su historia es insignificante. Que circulan por la autopista a toda velocidad, porque la velocidad es un espect\u00e1culo para su cuerpo, como lo son los golpes de tambor, el pulsar de una guitarra el\u00e9ctrica o la sensaci\u00f3n de volar sobre los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>No, se\u00f1or, la gente inventa f\u00e1bulas y encuentros. Rodamos por la cuesta, impulsados por ardientes deseos de cambiar de sitio, de producir nuevos ritmos, de experimentar todas las posibilidades del mundo. Todo, menos vegetar hasta el final de los tiempos.<\/p>\n<p>Ahora todo luce indiferente. La yugular de esa rama vierte su caldo lechoso al borde de la v\u00eda. Olor de objetos chamuscados. De ay, cuidado, ay Dios m\u00edo, ay no. Y mientras uno sigue anhelando cambiar de puesto, cederle el volante a un ser distinto, la cabeza embate sus paredes contra la llaga de una pregunta: \u00bfestar\u00eda durmiendo acaso?<\/p>\n<p>Y como si mi acompa\u00f1ante hubiera le\u00eddo el pensamiento, me asegura haber visto la mano de una mujer haciendo se\u00f1as en la v\u00eda. Que \u00e9l iba muy confiado en el terreno y en s\u00ed mismo. Que una vez que pas\u00f3 la curva, no supo si devolverse o continuar. Y continu\u00f3 avanzando, acelerando, adhiriendo sus manos con creciente intensidad, tratando de alejarse. Porque no quer\u00eda que lo delatara. Que descubriera su inmadurez, sus mentiras, el desconcierto. Y tuvimos que guardar silencio el resto del trayecto. Porque ninguno quiso admitir que, despu\u00e9s de todo, lo vital consiste en aprender a tomar la curva.<\/p>\n<h3><strong>Todas las mujeres son arbolitos<\/strong><\/h3>\n<p>\u2013 Perdone que no le preste atenci\u00f3n a lo que me viene diciendo, pero es que me distraje para poder ver al tipo ese, el que est\u00e1 all\u00ed enfrente. Perd\u00f3n, pero es que son muy pocas las tardes que pasa por aqu\u00ed y, si nos ve desocupadas, entra a saludarnos. \u00daltimamente no lo hace, porque seguramente me ha visto tan ocupada con estos arreglos y la gente prob\u00e1ndose la ropa. \u00c9l siempre tiene alguna cosa que decir, algo que contarme. Me hace tana gracia, porque creo que todo es algo inventado, que \u00e9l nunca ha visitado Roma, y que eso de sus expediciones al Orinoco, o que ha trabajado como arque\u00f3logo, y que se la pasa buscando vasijas, que se mete en cuevas, en fin, se oye muy lindo, pero nada. El tipo debe andar de lo m\u00e1s aburrido. S\u00ed, no me extra\u00f1ar\u00eda que escribiera a los consultorios sentimentales en busca de pareja&#8230;<\/p>\n<p>\u2013 La \u00faltima vez que se acerc\u00f3 a la tienda era Navidad. Y claro, hab\u00eda m\u00e1s gente que nunca. Pero de todos modos, \u00e9l se par\u00f3 en la puerta y yo lo llam\u00e9, en medio del zaperoco de trapos que hab\u00eda por aqu\u00ed. Algo t\u00edmido, imagino que le daba pena con las chicas. Pero yo insist\u00ed y le ofrec\u00ed un whiskicito. Se ve\u00eda m\u00e1s delgado, me dijo que era un problema del h\u00edgado. Usted sabe, cuando a ellos les da por la bebida, si no comen, pues algo les pasa. Se ponen amarillos o les sale una \u00falcera. Si usted lo hubiera visto, le habr\u00eda parecido un marcianito. Con esa cara, los ojos brotados, el coco liso, y las piernitas, era el retrato hablado. Bueno, pero \u00e9l siempre tan amable, nos trajo una cesta de dulces. Son cosas que le encanta hacer. Traernos algo de comer. Y me dice: al borracho no le gusta el dulce. Pero a m\u00ed me gusta regalarlos. Y eso que le decimos que no lo haga, porque andamos a dieta. Pero ni modo. Siempre nos trae algo y no podemos decir que no. Yo creo que \u00e9l ha pasado mucha hambre. Y no por gusto. Nunca le he preguntado por su familia. Parece que no tiene. Y si la tiene, debe andar lejos. T\u00fa te imaginas. Un hombre solo, perdido en la ciudad. Trabajando en qui\u00e9n sabe qu\u00e9. Inventando una vida del otro mundo. Y creo que solamente as\u00ed es feliz. Porque cuando nos conversa, y las muchachas se quedan con la boca abierta, y las ve riendo o con cara de espanto, sus ojos se abren m\u00e1s, su cara se anima, no s\u00e9&#8230; Si lo hubiera visto en navidad. \u00a1C\u00f3mo le gust\u00f3 el arbolito! Que si los bastones, que si la nieve y todas esas cositas. \u00bfY sabe lo que se le ocurri\u00f3? Pues dijo que nosotras en la tienda hac\u00edamos lo mismo. Que \u00e9ramos arbolitos. Que nos fascinaba llenarnos de todas esas cosas y ponernos luces y colores como los arbolitos. Que por eso \u00e9ramos muy alegres y a \u00e9l le gustaba vernos. Que si no fuera por nosotras, \u00e9l se hubiera muerto de tristeza en Navidad. Porque all\u00e1 afuera, en la calle, todo era muy fr\u00edo. \u00bfNo le parece incre\u00edble? Nosotras ten\u00edamos ganas de llorar. Nos pareci\u00f3 que el tipo ven\u00eda a visitarnos por \u00faltima vez. Habl\u00f3 tanto, que a ratos no entend\u00edamos lo que dec\u00eda. S\u00ed, estaba de lo m\u00e1s raro. Como un aut\u00e9ntico marcianito. Yo hasta le dije que fuera al m\u00e9dico, que comiera con nosotros, pero \u00e9l, \u00a1qu\u00e9 va! Dijo que ya hab\u00eda comido, aunque se ve\u00eda que ment\u00eda. Cr\u00e9ame que hemos pasado estos meses creyendo que algo le hab\u00eda pasado. Por eso me parece incre\u00edble que todav\u00eda est\u00e9 por aqu\u00ed. Buscando con quien hablar. Tray\u00e9ndonos alg\u00fan dulcito, diciendo que estuvo en tal parte y en tal otra. Usted tiene que conocerlo. No se asuste por su aspecto. No es un loco, sin duda. Y aunque no est\u00e9 bien, la verdad es que nos divierte. No conozco a nadie que hable tan bien. Tiene una imaginaci\u00f3n del carajo. Habla y habla sin parar. Claro que de su vida nunca dice nada. Nadie sabe lo que le pasa por dentro. Es mejor que la televisi\u00f3n, no para de contar. Habr\u00e1 le\u00eddo mucho, pero m\u00e1s que eso, parece haber estado en miles de sitios, como si no parara en ninguna parte. O a lo mejor que se mete en sitios como este y se pone a escuchar y copia lo que oye. Bueno, el tipo sin duda no anda muy bien. Pero yo me alegro tanto de verlo otra vez, de saber que, despu\u00e9s de la navidad, anda por aqu\u00ed otra vez. Vamos pues, vamos a llamarlo. Que venga con sus embustes. Vamos a ver qu\u00e9 cosa nueva se le ocurre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a Virginia Woolf? Hab\u00eda venido anoche para que le escucharan su cuento. Nada le import\u00f3 si lo llegaban a publicar o no. \u201cEn verdad \u2013 me dijo \u2013 quiero que le prestes atenci\u00f3n, como si jam\u00e1s en la vida hubieras conocido algo parecido.\u201d As\u00ed tuvo que ser. Todos bien vestidos. 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