{"id":8117,"date":"2023-05-19T23:33:43","date_gmt":"2023-05-19T23:33:43","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8117"},"modified":"2023-11-24T18:13:44","modified_gmt":"2023-11-24T18:13:44","slug":"ese-macondo-llamado-carora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ese-macondo-llamado-carora\/","title":{"rendered":"Ese Macondo llamado Carora"},"content":{"rendered":"<div dir=\"auto\">\n<h4 dir=\"auto\" style=\"text-align: right;\">Francisco Zambrano G\u00f3mez<\/h4>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Desde que escuch\u00e9 que Carora es una especie de Macondo particular para algunos intelectuales carore\u00f1os, decid\u00ed volver a leer la novela <em>Cien A\u00f1os de Soledad,<\/em> del premio Nobel de literatura Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, buscando indicios de similitudes entre esos dos espacios de locura, ficci\u00f3n, realidad y soledad que constituyen Macondo y Carora. Treinta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s de su primera lectura volv\u00ed a deleitarme en su envolvente mundo, esta vez vi\u00e9ndolo desde la \u00f3ptica de que Macondo queda en Carora y de que Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez se cri\u00f3 en el barrio Torrellas y no en Aracataca.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0En el \u00e1mbito geogr\u00e1fico parecen coincidir en algo; los dos son pueblos de provincia ubicados al norte de Suram\u00e9rica, calurosos,\u00a0 polvorientos, bordeados por un rio y con una sierra a uno de sus lados.\u00a0 Aureliano Segundo se hizo rico y despilfarrador criando ganado igual que lo han hecho muchos carore\u00f1os. La compa\u00f1\u00eda bananera que lleg\u00f3 a explotar un producto nuevo en Macondo bien se asemeja a la compa\u00f1\u00eda que lleg\u00f3 sembrando vides y produciendo excelentes vinos en Carora, aunque afortunadamente esta \u00faltima no ha tenido que asesinar tres mil carore\u00f1os como s\u00ed ocurri\u00f3 con la compa\u00f1\u00eda bananera en Macondo.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Si la familia Buend\u00eda es el eje de Macondo en Cien A\u00f1os de Soledad, en Carora se pueden escribir varias novelas con las historia de la familia Zubillaga. Desde la llegada de don Agust\u00edn Luis Zubillaga Irady con la Compa\u00f1\u00eda Guipuzcoana en la \u00e9poca de la colonia, comenz\u00f3 una saga de insignes personajes que con su val\u00eda le han dado renombre a la regi\u00f3n, destacando como intelectuales, ganaderos, profesionales, comerciantes, deportistas y en todo lo que tenga que ver con el progreso; fundaron ganader\u00edas, peri\u00f3dicos, revistas, un centro de inseminaci\u00f3n artificial de ganado y hasta contribuyeron firmemente en la creaci\u00f3n de la raza Carora de ganado bovino. Es esta la raz\u00f3n por lo que el apellido Zubillaga lo encontramos hoy nombrando plazas, calles, un hospital pedi\u00e1trico, el parque de feria, un matadero industrial y otros sitios p\u00fablicos. No en balde podemos decir que el faro intelectual de Carora durante todo el siglo XX fue Ch\u00edo Zubillaga, siguiendo el camino comenzado en el siglo XIX por su t\u00edo Antonio Mar\u00eda Zubillaga, que en uno de los ba\u00fales tra\u00eddos de Espa\u00f1a por su padre Agust\u00edn Luis Zubillaga Irady, comenz\u00f3 la creaci\u00f3n del valioso e importante Archivo Zubillaga.\u00a0 A\u00f1os despu\u00e9s Amaranta \u00darsula se ir\u00eda a estudiar a B\u00e9lgica con un viejo ba\u00fal similar al de don Agust\u00edn, que su madre Fernanda del Carpio\u00a0 trajo desde Bogot\u00e1 y que finalmente regresar\u00eda a Macondo hasta el final de los d\u00edas.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Si Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda camin\u00f3 dos semanas y varios d\u00edas por la selva buscando el mar y encontr\u00f3, a doce kil\u00f3metros de la costa, un viejo y esquel\u00e9tico gale\u00f3n espa\u00f1ol,\u00a0 no es dif\u00edcil imaginar a Ch\u00edo Zubillaga remontar el rio Tocuyo buscando una salida al mar y encontrar por los lados de Siquisique un viejo y destartalado buque fluvial de rueda de madera de los que surcaban el caudaloso rio en el siglo XIX.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando los diecisiete hijos que tuvo el coronel Aureliano Buend\u00eda con diferentes madres, coincidieron juntos en Macondo para visitar y conocer a su pap\u00e1, resulta inevitable pensar en Salvador \u00c1lvarez pasando lista en la plaza Bol\u00edvar de Carora a las docenas de hijos que tuvo con otras docenas de madres, y que dio origen a la rama de los \u00c1lvarez \u201clisteros\u201d<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda fund\u00f3 Macondo no planific\u00f3 ning\u00fan cementerio porque all\u00ed nadie se mor\u00eda. El cementerio fue inaugurado con la muerte de Melquiades. Desde entonces en dicho cementerio est\u00e1n enterrados Melquiades, Pietro Crespi, Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda padre e hijo, los Buend\u00eda, los Zubillaga, los Herrera, los \u00c1lvarez, los Oropeza, los Montes de Oca, los Riera, los Ferrer, los Crespo, los Mel\u00e9ndez, los Pi\u00f1a, y muchos otros. No es el \u00fanico cementerio que existe en Carora, el otro es el Cementerio de Voces del escritor Leonardo Pereira Mel\u00e9ndez, que aunque no narra cien a\u00f1os de soledad, si narra la soledad en que qued\u00f3 el poeta desde la muerte de su hermano Luis.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Melquiades muri\u00f3 en Singapur, pero como no soport\u00f3 la soledad regres\u00f3 a Macondo para morir por segunda vez e inaugurar el cementerio. Parece que su segunda muerte tampoco le gust\u00f3 y regres\u00f3 nuevamente del m\u00e1s all\u00e1 para esta vez residenciarse en Carora. Ahora sigue escribiendo sus pergaminos desde el barrio Torrellas, y aunque a veces sus escritos siguen siendo tan indescifrables como los pergaminos originales, no hay duda que ser\u00e1n fuente obligatoria de consulta para los cronistas del futuro.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0El coronel Aureliano Buend\u00eda hizo treinta y dos guerras que perdi\u00f3. En Carora vive un descendiente del \u00fanico hijo del coronel Aureliano Buend\u00eda que escap\u00f3 a la matanza de los que llevaban la cruz de ceniza en la frente. Aureliano Amador escap\u00f3 por la sierra oriental y se escondi\u00f3 un tiempo en la lejana ciudad de Carora antes de regresar a Macondo para que lo asesinaran con el correspondiente tiro en la frente. En memoria de su abuelo solitario usa el seud\u00f3nimo de M\u00edster Solo. Afortunadamente, cada vez que un fantasma le atormenta, en vez de irse a la guerra agarra una m\u00e1quina de escribir y publica un libro. No sabemos si tambi\u00e9n hace pescaditos de oro.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda funda Macondo huyendo del fantasma de su compadre Prudencio Aguilar, al cual mat\u00f3 por una discusi\u00f3n despu\u00e9s de una pelea de gallos, del gallo de las espuelas de oro, que a\u00f1os despu\u00e9s retratar\u00eda el historiador Guillermo Mor\u00f3n. Los cuatro a\u00f1os, once meses y dos d\u00edas de aguacero que cayeron sobre Macondo fueron similares a las toneladas de agua que cayeron sobre la antigua Atarigua cuando la represa la inund\u00f3, para calmar la sed de los torrenses y la sed de escritura de Juan P\u00e1ez \u00c1vila.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Si los pergaminos de Melquiades guardan el secreto de la historia de los Buend\u00eda, en Carora basta con recopilar todas las excelentes eleg\u00edas y obituarios que ha escrito Gerardo P\u00e9rez Gonz\u00e1lez para tener la historia m\u00e1s completa de todos los personajes difuntos de la comarca.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00darsula Iguar\u00e1n estuvo m\u00e1s de un a\u00f1o usando un pantal\u00f3n de castidad para evitar salir embarazada de su marido por el temor a que un hijo le naciera con cola de cochino debido al parentesco que tenia con Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda. Si nos dejamos llevar por los famosos palos u horcones sembrados en los patios traseros de algunas casas de Carora podemos concluir que algunos ni\u00f1os con rabo de cochino debieron haber nacido por esos lares. En Carora no he sabido de nadie que haya usado un pantal\u00f3n de castidad, pero si he sabido de algunos y algunas que utilizan una ropa interior y medias tan matapasiones que les garantizan castidad eterna.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando el fundador Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda falleci\u00f3, cay\u00f3 sobre Macondo una lluvia de min\u00fasculas flores amarillas durante toda la noche hasta cubrir totalmente las calles y techos del pueblo. En Carora ha llovido granizo justamente a la hora de los entierros. Habr\u00e1 que averiguar el acta de defunci\u00f3n del enterrado de ese d\u00eda tormentoso para rastrear su partida de nacimiento en Macondo.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Los amores de Meme Buend\u00eda con Mauricio Babilonia fueron delatados por decenas de mariposas amarillas que revoloteaban estos dos personajes. En Carora existi\u00f3 un mec\u00e1nico del central azucarero que era perseguido por zancudos fosforescentes cuando visita un amor prohibido, justamente entre siete y ocho de la noche.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0En Macondo hubo una epidemia de insomnio que dur\u00f3 varios a\u00f1os. El insomnio degener\u00f3 en olvido y todos sus habitantes se olvidaron de todo. Afortunadamente reapareci\u00f3 por el pueblo Melquiades con un ant\u00eddoto para la epidemia y logr\u00f3 que todos los macondianos recuperaran el sue\u00f1o y la memoria. En Carora hay una peste igual desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os; muchos habitantes sufren de insomnio esperando que llegu\u00e9 el agua por las tuber\u00edas y ese insomnio ha degenerado en amnesia para olvidar quieren son los responsables de la mala vida. Ojala Orlando \u00c1lvarez Crespo\u00a0 encuentre en sus pergaminos la cura para esa peste y la empiece a distribuir\u00a0 mezclada en los helados que vende.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00darsula Iguar\u00e1n vivi\u00f3 m\u00e1s de cien a\u00f1os; prometi\u00f3 y cumpli\u00f3 no morirse hasta que no escampara el aguacero que dur\u00f3 cuatro a\u00f1os, once meses y dos d\u00edas. En Carora hay m\u00e1s de una matrona que ha prometido no morirse hasta no ver el fin de este r\u00e9gimen que amenaza la destrucci\u00f3n de Macondo. Dios quiera y vivan para contarlo.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Hay tres personajes que se le escaparon a Gabo o tuvo que omitirlos intencionalmente para no sobrepasar las quinientas p\u00e1ginas en la novela. Emma Rosa Iguar\u00e1n, prima hermana de \u00darsula, que desde su soledad de la zona colonial conoce todas las historias que le contaba a Melquiades en el camino de la ci\u00e9naga. El poeta Gork\u00edn Camacaro, empe\u00f1ado en difundir la cultura y la discusi\u00f3n pol\u00edtica de Macondo desde la revista <em>Carohana<\/em> y su grupo Selecto, y Fernando \u00c1lvarez Brice\u00f1o, que por andar investigando y curioseando con los gitanos no pudo ver el ascenso al cielo de Remedios, la bella.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Si Aureliano Babilonia, sin salir de Macondo, ni de su casa, aprendi\u00f3 s\u00e1nscrito, ingles, franc\u00e9s y algo de lat\u00edn y griego, en Carora el chueco Rafael Oropeza y Juan Ure aprendieron cuatro idiomas (sin contar carore\u00f1o), sin haber salido nunca del municipio Torres. Ure hasta se dio el gusto de discutir de cerveza con un alem\u00e1n en idioma alem\u00e1n.<\/div>\n<div dir=\"auto\"><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Carora ha sobrevivido m\u00e1s de cien a\u00f1os a la soledad, a la sequ\u00eda, al viento, a la guerra, al diablo, a la maldici\u00f3n del fraile, a las inundaciones, las pestes y hasta a los terremotos. La fortaleza y pujanza de sus habitantes\u00a0 ha permitido su pasado esplendoroso, pasado glorioso que dur\u00f3 hasta el mandato de aquel alcalde que descubri\u00f3 que Macondo no existe, que Carora es s\u00f3lo una invenci\u00f3n de Ch\u00edo Zubillaga, y que entonces hab\u00eda que hacer una constituyente municipal para darle forma jur\u00eddica a lo que hasta entonces s\u00f3lo era una novela de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/div>\n<h4 dir=\"auto\" style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/francisco-zambrano-gomez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Fuente de la imagen: https:\/\/i.pinimg.com<\/h6>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Zambrano G\u00f3mez \u00a0 \u00a0 \u00a0Desde que escuch\u00e9 que Carora es una especie de Macondo particular para algunos intelectuales carore\u00f1os, decid\u00ed volver a leer la novela Cien A\u00f1os de Soledad, del premio Nobel de literatura Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, buscando indicios de similitudes entre esos dos espacios de locura, ficci\u00f3n, realidad y soledad que constituyen Macondo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8118,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8117"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8117"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8117\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8122,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8117\/revisions\/8122"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8118"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}