{"id":8027,"date":"2023-05-05T00:48:58","date_gmt":"2023-05-05T00:48:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8027"},"modified":"2023-11-24T18:13:46","modified_gmt":"2023-11-24T18:13:46","slug":"pecados-de-la-capital-y-otras-historias-de-gisela-kozak-rovero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pecados-de-la-capital-y-otras-historias-de-gisela-kozak-rovero\/","title":{"rendered":"\u00abPecados de la capital y otras historias\u00bb, de Gisela Kozak Rovero"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pecados de la capital y otras historias<\/em> (Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana, 2012) de Gisela Kozak Rovero\u00a0 marca un estilo con la utilizaci\u00f3n de la palabra como un rasgo substancial. Explicamos: el pensamiento del personaje est\u00e1 dispuesto con un giro caracter\u00edstico en el lenguaje figurado\u00a0 para que el lector se deje llevar por un sistema de relaciones entre la polivalencia de la palabra. Aclaramos ac\u00e1 que en esa polivalencia est\u00e1 el humor, la iron\u00eda y la inclusi\u00f3n de temas relacionados con la cotidianidad del urbe, adem\u00e1s de los afines con el \u00a0orden mundial tales como: lo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y alimentario, temas\u00a0 propios del <em>Tercer Mundo<\/em>. Sumado a ello, las circunstancias propias \u2014y hasta extra\u00f1as\u2014 de los personajes.<\/p>\n<p>Veamos, en las ocho historias del libro hallaremos la aplicaci\u00f3n de una estructura pensada y definida. Esta estructura comporta varias aristas. Una de estas l\u00edneas surge en virtud de c\u00f3mo se presenta al personaje desde el mismo comienzo del relato <em>Al filo de una calor\u00eda<\/em>. <em>Soy de jadeante respiraci\u00f3n y tembloroso andar. <\/em>Esta suerte de carta de presentaci\u00f3n dispone al lector para el posterior desarrollo de la historia. En este caso es una mujer con rasgos espec\u00edficos que no deja de pensar en una suerte de mon\u00f3logo interior. Un soliloquio que va en direcci\u00f3n de m\u00faltiples explicaciones de su vida \u00edntima y sus precariedades. Lo importante\u00a0 del personaje est\u00e1 en que no deja pensar al lector, \u00e9ste va siguiendo la trama al lado del personaje.<\/p>\n<p>El lector sufre y padece tanto como el personaje, pero a su vez se divierte de las ocurrencias que se describen en el relato: <em>El triatl\u00f3n y la aer\u00f3bica y anaer\u00f3bica sexualidad de mi amante manten\u00edan a raya las consecuencias de mi secret\u00edsima obsesi\u00f3n por el chocolate y el cerdo frito.<\/em> Igualmente aparecen pasajes en el relato que originan sobresaltos, como lo afirmamos antes, lo extra\u00f1o se concentra en situaciones que rompen con un patr\u00f3n en el comportamiento \u2014el cual estamos acostumbrados a ver en los personajes y en la cotidianidad\u2014, este rasgo\u00a0 suma al inter\u00e9s a la historia, ejemplo de ello es: <em>permanezco escondida en el s\u00f3tano\u00a0 de la hacienda, rodeada de un buc\u00f3lico silencio que no durar\u00e1 mucho. Una vieja y leal sirvienta ha introducido mensajes por una rendija del piso de la cocina\u2026repentinamente al amanecer una luz brill\u00f3 en mi mente enceguecida por el colesterol.<\/em> Se establece una cercan\u00eda entre el lector y el personaje al punto de la complicidad, es como contarse las cuitas en voz baja para que el otro no se entere.<\/p>\n<p>Otra de las l\u00edneas seguidas por Kozah Rovero tiene que ver de c\u00f3mo incorpora el tema del liderazgo en sus relatos, en <em>Los a\u00f1os dorados<\/em> se lee, pero con una dosis de humor con el toque hacia la experiencia l\u00fadica.\u00a0 Tensi\u00f3n y distensi\u00f3n como una monta\u00f1a rusa, el juego de lo alterno de un lenguaje con el uso de oposiciones en las realidades de los participantes. En este caso estimamos que el humor une el discurso\u00a0 del l\u00edder con lo que debe generar en el lector. El tratamiento est\u00e1 dado por dos voces, una que se identifica como el discurso preparado donde se alude a im\u00e1genes ic\u00f3nicas. La otra voz es la del narrador quien ordena toda la historia. El final es abierto para que el lector decida. La escritora-narrador juega a la idea y al discurso como dos entidades separadas al punto de la ridiculizaci\u00f3n y las fusiona con la est\u00e9tica de la imaginaci\u00f3n. Cobra importancia el lenguaje con tonalidades del humor para llegar a la emoci\u00f3n y en consecuencia a un estado de conmoci\u00f3n-perturbaci\u00f3n del sentimiento.<\/p>\n<p>En <em>Desarreglo de un sentido<\/em>, nos topamos con cinco\u00a0 referentes inevitables de una Caracas abrumadora: Nuevo Circo, UCV, Silvio Rodr\u00edguez, Sabana Grande y los textos de <em>Greenpeace<\/em> dan un contexto hacia un significado con influencias espec\u00edficas. Se describe a un protagonista \u2014profesor de ecolog\u00eda\u2014 en las dos primeras p\u00e1ginas con sus man\u00edas o exquisiteces amatorias aplicadas indistintamente a mujeres y hombres. El asunto \u00ab<em>curioso<\/em>\u00bb radica en que el protagonista pierde su cualidad olfativa, luego sobreviene el desenlace. La narraci\u00f3n fluye e incorpora dos realidades contrapuestas unidas por el juego dise\u00f1ado por el narrador para llegar a un signo que enuncia intensidad en el discurso.<\/p>\n<p>Avanzamos con\u00a0 el relato <em>Menos de cien a\u00f1os de soledad<\/em>. Confesi\u00f3n desgarradora narrada en primera persona: <em>Am\u00e9 hasta mi desesperaci\u00f3n. A\u00f1os de cat\u00e1strofe como un recuerdo\u00a0 a mi esqueleto.<\/em> Es, definitivamente, una declaraci\u00f3n de amor. Reflexi\u00f3n extendida por los encuentros y desencuentros entre dos amores que se separan. Separaci\u00f3n que da pie para que el\/la protagonista en un tono de confesionario disponga de su memoria para exteriorizar su \u00absoledad\u00bb,\u00a0 \u00abrutina\u00bb y\u00a0 \u00abpobreza\u00bb. Compara realidades entre el cuerpo y la necesidad de estar acompa\u00f1ado. El matrimonio es visto como instituci\u00f3n pero est\u00e1 el alma que se debate entre el\u00a0 estar en compa\u00f1\u00eda y el ser libre, presumimos la existencia de una disyuntiva entre lo establecido, dicho as\u00ed son c\u00e1nones-patrones que chocan con lo humano y sensible, luego\u00a0 obrar con otro criterio que no es m\u00e1s que ser genuino en libertad, eso pesa y mucho en una sociedad que marca al hombre con modelos. Se decanta el ingenio de la narraci\u00f3n para desarrollar una historia sencilla, al instante convertirla en una estructura que reflexiona en un sistema determinado de signos. Es un contenido capaz de darle vuelta a un asunto de la cotidianidad pero desde el visor de la polisemia, en otras palabras: ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>V\u00edctor Bravo en <em>Los poderes de la ficci\u00f3n<\/em> (1987) expresa que: <em>La literatura \u2014recordemos a Mallarm\u00e9\u2014 no se hace con buenas intenciones sino con la textura y la enso\u00f1aci\u00f3n de las palabras; s\u00f3lo a trav\u00e9s de su filigrana, de su textualidad, el hecho literario puede alcanzar e indagar en las extraterritorialidades que lo han producido y lo acechan.<\/em> Entonces,\u00a0 los relatos de Kozak Rovero van por esta l\u00ednea. Entre lo veros\u00edmil y lo que genera la escritura literaria, es decir se recrea, se produce el encanto de la palabra. Cada relato comporta su identidad y a su vez cada uno de ellos est\u00e1 unido por las particularidades de una ciudad. Temas abordados con un acento que los cuerpos resisten en sus precariedades\u00a0 en <em>Resplandor de eternidad o h\u00e9roes de video: Jam\u00e1s se mira en los espejos. Les huye. Sale a la calle rara vez. Cierra los ojos cuando un cuerpo agrieta la monoton\u00eda. Sus ojos son agud\u00edsimos: con ellos percibe los cuerpos como pu\u00f1etazos. Necesita verlos, m\u00e1s de manera indirecta.<\/em> El aislamiento no s\u00f3lo es f\u00edsico,\u00a0 tambi\u00e9n se manifiesta en el rigor de las relaciones con los semejantes y aun manteniendo ese v\u00ednculo comunicacional el hombre va al descubierto\u00a0 porque es la consigna de la est\u00e9tica de los relatos.<\/p>\n<p>Personajes en un <em>continente de emociones<\/em> que van convirtiendo sus necesidades en preponderancias. Las simetr\u00edas, en caso que existiesen, se alejan del conglomerado. Lo no observado queda en evidencia por los movimientos y di\u00e1logos de los personajes. Los espejos ser\u00e1n los que en buena medida repliquen esa otra vida en <em>La V\u00eda L\u00e1ctea<\/em>. Los referentes se encuentran y las realidades se consiguen del otro lado de la pantalla. Las teor\u00edas se engranan\u00a0 en otras t\u00e1cticas. Dicho as\u00ed\u00a0 los sue\u00f1os y\/o fantas\u00edas cobran su relevancia. Lo aut\u00e9ntico existe en tanto existe la negaci\u00f3n. El hallazgo del personaje est\u00e1 en el descubrirse el mismo:<em> Nunca supo que la armadura se oxid\u00f3 con las lluvias de octubre<\/em>.<\/p>\n<p>Las diferentes tonalidades de las emociones est\u00e1n contenidas en <em>Dead Can Dance <\/em>La palabra adquiere el sentido figurado, el deseado por la escritora para lograr cautivar al lector. Participan de una abstracci\u00f3n que colide con lo imaginado. El puente de un nuevo alfabeto es necesario para la traducci\u00f3n del mundo exterior y comprender mejor \u2014quiz\u00e1s\u2014 el mundo de las pasiones. Este relato es alucinante, perm\u00edtanme el adjetivo, pues el amor como el arte no debe poseer correlaci\u00f3n de g\u00e9nero. Suficiente que exista. Ahora, deviene en el relato un matiz po\u00e9tico: l<em>as almas lib\u00e9rrimas son r\u00e1fagas de luz, la niebla tiene olor a tiran\u00eda; donde fui una y tres en esos instantes, intuiciones de la eternidad, en los que la existencia su muestra entere\u2026El deseo, esa enorme cicatriz luminosa\u2026 <\/em>\u00a0frases\u00a0 con giros po\u00e9ticos. Sugieren im\u00e1genes que\u00a0 reflejan la comprensi\u00f3n de un mundo. La presencia dual de \u00a0\u00abFrancesca y Antonio\u00bb \u2014en 1980\u2014 en la vida de Teresa Visconti y luego la aparici\u00f3n de \u00a0\u00abGiorgio y Nerissa\u00bb\u2014en el a\u00f1o 1990\u2014\u00a0 \u00a0se integran como un personaje en su conjunto. No se visualizan por separado, el amor es as\u00ed no separa, en todo caso, une. No se explica, se siente. La presencia del elemento musical funciona como un dispositivo en la puesta, pues le da un toque que permite un ritmo, la m\u00fasica de: Mahler, Liszt, Brahms, Bach sugiere escucharla mientras se lee el relato (podr\u00edamos intentarlo): <em>Los recordar\u00e9 siempre entrando a los jardines desnudos: t\u00fa, Nerissa, con tu cabellos de un dorado oscuro ondeando hasta la cintura, cabalgabas a Bacherolette a pelo, apenas cubierto su lomo con un lienzo; t\u00fa, Giorgio , cabalgabas a Rakim con tu cuerpo erguido y tu miembro en descanso. Se re\u00edan buscaban a alguien con la mirada\u2026<\/em> Es el juego planteado por la escritora para que el lector mueva el espejo de las historias.<\/p>\n<p>Las ocho historias mantienen una conexi\u00f3n. La autora se encuentra con el lector en los <em>Pecados de la capital y otras historias. <\/em>Ella, la escritora se transparenta con su alfabeto. Se dispone para presentar su juego de vocablos en el orden de la ficci\u00f3n para ascender con los protagonistas en una vida desde lo \u00edntimo. Cada personaje se descubre como lo que es. Se desnudan con sus excesos e imperfecciones, con sus deseos y sue\u00f1os, con sus p\u00e9rdidas y sabidur\u00eda para acompa\u00f1ar a la autora en su discurso narrativo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pecados de la capital y otras historias (Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana, 2012) de Gisela Kozak Rovero\u00a0 marca un estilo con la utilizaci\u00f3n de la palabra como un rasgo substancial. 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