{"id":8018,"date":"2023-05-05T00:33:13","date_gmt":"2023-05-05T00:33:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=8018"},"modified":"2023-11-24T18:13:46","modified_gmt":"2023-11-24T18:13:46","slug":"rating","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rating\/","title":{"rendered":"Rating (cap\u00edtulo 1)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Alberto Barrera Tyszka<\/h4>\n<p>NO es f\u00e1cil tener un jefe. No se lo recomiendo a nadie. \u00bfQu\u00e9 hace un jefe? Te jode la vida. Te controla, te utiliza, se aprovecha de ti. Mi jefe se llama Rafael Quevedo. Es el vicepresidente de Proyectos Especiales del canal 6. Yo soy su asistente. Supuestamente, \u00e9l me est\u00e1 haciendo un favor, un graaaaaan favor, como dice mi mam\u00e1. Porque cada vez que puede, mi vieja me lo recuerda y lo hace as\u00ed, siempre as\u00ed, estirando la a, como para que yo nunca olvide el tama\u00f1o inmenso del inmenso gran favor que me est\u00e1 haciendo mi jefe. Fue ella la que llam\u00f3 una tarde a Rafael Quevedo y le pidi\u00f3, le rog\u00f3 m\u00e1s bien, le suplic\u00f3, que me diera un trabajo en el canal. Por favor, Rafael, seguro le dijo. Te juro que si no fuera tan importante no me hubiera atrevido a molestarte. Ay\u00fadame con esto. Algo as\u00ed debi\u00f3 decir. As\u00ed hablan todas las madres. Y, entonces, Rafael Quevedo, para ayudar a mi mam\u00e1, me meti\u00f3 en el canal.<br \/>\nAs\u00ed que t\u00fa eres Pablito, me dijo la ma\u00f1ana que me present\u00e9 en su oficina. Fue un mal comienzo: detesto que me llamen Pablito. En realidad, detesto los diminutivos. Pero no puedo escapar de ellos. Me persiguen. Son como un virus, como una enfermedad. Y los latinoamericanos estamos muy contagiados. No entiendo por qu\u00e9. Quiz\u00e1s pensamos que el empeque\u00f1ecimiento es una forma de ternura. A m\u00ed me parece tan cursi. Pero igual no puedo evitarlo. Aunque est\u00e9 pendiente, aunque trate de eludirlos, termino utiliz\u00e1ndolos. A veces siento que estoy cercado, rodeado de diminutivos. Para nosotros, todo siempre puede ser m\u00e1s ito o m\u00e1s ita. Es algo que puede aplicarse a cualquier persona, a cualquier situaci\u00f3n, a cualquier palabra. Cari\u00f1ito, malita, poquito, patadita, machito, pele\u00edta&#8230; Una prima de mi madre habla as\u00ed todo el tiempo. Puede entrar al apartamento y decirme: Pablito, dej\u00e9 los cigarritos en el carro. No seas flojito, anda, \u00bfpor qu\u00e9 no haces un esfuercito y me los traes? Tampoco me pongas esa carita. Es s\u00f3lo un momentico. Ve rapidito, pues. Por favorcito. Es en serio. As\u00ed habla. No exagero. Su r\u00e9cord es decir mi amorcitico. \u00bfAcaso eso se puede traducir a alguna otra lengua? Es un diminutivo al cuadrado. Un exceso de un exceso. Cuando la escucho, quisiera que los o\u00eddos tambi\u00e9n tuvieran p\u00e1rpados. Eso ser\u00eda ideal. Andar por la vida pudiendo cerrar las orejas. Nada de esto, por supuesto, le importa a mi jefe. El no piensa en estas cosas. Me dijo Pablito y ya, me qued\u00e9 Pablito. Esa ma\u00f1ana, a sus sesenta y tantos a\u00f1os, estaba vestido con un traje azul y con una corbata juvenil, de fondo amarillo, llena de bacterias rojas. Yo, obligado por mi madre, tuve que ponerme un pantal\u00f3n elegante y una camisa gris, una pinta que me queda mal\u00edsima y me hace ver como el t\u00edo Antonio, que es una mezcla de visitador m\u00e9dico con pastor adventista, algo horrible. El se\u00f1or Quevedo me invit\u00f3 a sentarme y me sent\u00e9. La verdad, me sent\u00eda intimidado, no sab\u00eda muy bien c\u00f3mo comportarme. Tu mam\u00e1 est\u00e1 preocupada por ti, dijo el se\u00f1or Quevedo, mir\u00e1ndome con una rara sonrisa en los labios. Me pareci\u00f3 que secretamente le divert\u00eda mi situaci\u00f3n. Estudias Letras, \u00bfno?, pregunt\u00f3. Eso me dijo tu madre. Yo contest\u00e9 que s\u00ed. Con cierta verg\u00fcenza. No s\u00e9 por qu\u00e9. No deber\u00eda, pero fue as\u00ed: sent\u00ed verg\u00fcenza. En la universidad, a\u00f1ad\u00ed, intentando que mi respuesta sonara mejor, m\u00e1s digna. El se\u00f1or Quevedo s\u00f3lo solt\u00f3 una carcajada. Pero no son letras de cambio, \u00bfverdad?, exclam\u00f3, como si le sorprendiera de pronto ese juego de palabras, el chiste que se le acababa de ocurrir. No, no. Es literatura, le dije. Me aclar\u00f3 entonces que estaba bromeando. Era obvio que habr\u00eda deseado que yo tambi\u00e9n me hubiera re\u00eddo, que le celebrara el comentario. Pero no. Segu\u00ed ah\u00ed, con mi cara seria. Luego quiso saber qu\u00e9 futuro pod\u00eda tener cuando me graduara. \u00bfQu\u00e9 se hace despu\u00e9s de que uno estudia Letras?, me pregunt\u00f3, con cierto tono de iron\u00eda. Le dije la verdad: no mucho. \u00bfY t\u00fa?, ya me pareci\u00f3 un interrogatorio, \u00bft\u00fa qu\u00e9 quieres hacer? Tambi\u00e9n le dije la verdad: no lo s\u00e9 \u00bfT\u00fa escribes? Dije que s\u00ed, pero moviendo la cabeza. Nada m\u00e1s. \u00bfY qu\u00e9 escribes? Poemas. El se\u00f1or Quevedo pareci\u00f3 sorprenderse. Me mir\u00f3 de otra manera. Yo sent\u00ed que ten\u00eda una frase burlona atajada dentro de su boca, que la reten\u00eda ah\u00ed, que no la dejaba salir. Apenas insinu\u00f3 una sonrisa burlona. Despu\u00e9s, suspir\u00f3 hondamente, como si estuviera actuando, un poco teatral: supongo que sabes que yo fui muy amigo de tu padre, dijo. Con el tiempo he descubierto que esa frase suele ser fatal. Siempre me mete en problemas. Todo aquel que conoci\u00f3 o quiso mucho a mi pap\u00e1, se siente responsable de m\u00ed y, por lo general, termina fastidi\u00e1ndome. Lo mismo le pasa al se\u00f1or Quevedo. El hab\u00eda querido mucho a Pablo Manzanares y, en honor a esa amistad entra\u00f1able, lo m\u00ednimo que pod\u00eda hacer en un momento as\u00ed era echarle una mano a su \u00fanico hijo. Por eso te estoy haciendo este favor, concluy\u00f3.<br \/>\nY por eso estoy aqu\u00ed, en el canal, concluyo yo ahora. Desde esa ma\u00f1ana, ya llevo casi seis meses viviendo este graaaaaan favor. No es f\u00e1cil, adem\u00e1s, porque para mucha gente s\u00f3lo se trata de una beca, de un gesto de caridad que tiene el se\u00f1or Quevedo con el hijo del loco Manzanares. Una vez escuch\u00e9 a unas secretarias hablando de m\u00ed como el asistonto de Rafael Quevedo. Me met\u00ed en la primera oficina que encontr\u00e9 vac\u00eda y redact\u00e9 una indignada carta de renuncia, definitiva e irrevocable. Luego fui y se la di al se\u00f1or Quevedo. Todav\u00eda estaba temblando de la rabia. Yo soy muy orgulloso, por eso mismo, obviamente, tampoco mencion\u00e9 en la carta lo sucedido. S\u00f3lo escrib\u00ed que le agradec\u00eda mucho su generosidad, el apoyo que pretend\u00eda brindarle a mi madre y blablabl\u00e1, pero que no me sent\u00eda a gusto, que no entend\u00eda bien el trabajo que me ten\u00eda asignado, que m\u00e1s bien a veces ni siquiera parec\u00eda un trabajo, que. Mi jefe ley\u00f3 la carta con los ojos. \u00bfCondescendencia no se escribe con zeta?, pregunt\u00f3 en un momento sin levantar las pupilas del papel. Cuando termin\u00f3 de leer se qued\u00f3 en silencio por un segundo y despu\u00e9s despleg\u00f3 una amplia sonrisa. Me mir\u00f3. Estir\u00f3 la carta hacia m\u00ed y susurr\u00f3: no seas pendejo, Pablito.<br \/>\nMi madre no lo hubiera comprendido, habr\u00eda dicho que busqu\u00e9 cualquier excusa para abandonar el trabajo, mi primer trabajo. Pero hasta ahora, en realidad, es muy poco lo que hago. Casi siempre estoy esperando que mi jefe me d\u00e9 una instrucci\u00f3n, que me ponga una agenda. El me asign\u00f3 una peque\u00f1a oficina, m\u00e1s bien es un cub\u00edculo con una computadora, donde a veces navego o escribo alg\u00fan trabajo de la universidad. Este semestre estoy cursando teor\u00eda literaria. Es obligatorio y me aburre demasiado. Emiliana no se inscribi\u00f3 en esa materia. Eso lo cambia todo. Casi siempre coincidimos, pero esta vez ella se inscribi\u00f3 en otro curso. Eso hace que las clases sean todav\u00eda peores, m\u00e1s largas, fastidiosas. Si al menos la profesora estuviera buena, podr\u00eda distraerme un poco. Pero la profesora Guevara es una mujer antisexo. La he detallado muy bien. Casi no tiene formas. Es delgada. Tan delgada que no hay nada m\u00e1s. S\u00f3lo las l\u00edneas rectas, cayendo. Se viste adem\u00e1s de manera muy rara, con unas faldas amplias; con camisas de manga larga, sin escote. No parece que viviera en un pa\u00eds tropical. Tampoco la voz le ayuda. Porque en cualquier voz hay sexo, mucho sexo. En cualquier voz menos en la de ella. La profesora Guevara tiene un tono alto y estirado, como si una de sus cuerdas vocales estuviera siempre a punto de romperse. Randy y yo cursamos juntos esa materia. Somos amigos desde el primer d\u00eda de clases. Randy dice que, detr\u00e1s de toda esa apariencia formal e ins\u00edpida de la profesora, quiz\u00e1s se esconde una diabla. Esa es su fantas\u00eda. Randy imagina a la profesora Guevara llegando a su casa y quit\u00e1ndose el disfraz de profesora Guevara y dejando aparecer, entonces, a esa otra mujer que lleva adentro, a la mujer que Randy desea, una mujer sorprendente, con muchas curvas y un liguero negro, ansiosa, salvaje. En alguna oportunidad, en el aula de clases, he descubierto a Randy observarla con una extra\u00f1a sonrisa. Como si la profesora Guevara fuera en realidad una actriz porno, obligada a seguir moment\u00e1neamente el libreto de profesora de teor\u00eda literaria en la Escuela de Letras. Randy tambi\u00e9n escribe poes\u00eda. Igual que yo, igual que Emiliana. Los tres comenzamos juntos en la escuela. Los tres estamos en el taller que dirige Francisco Pimentel. Nos reunimos una noche a la semana, en la biblioteca de la Escuela. Somos siete. Cada quien va leyendo sus poemas, luego todos los comentamos. Al final, el profesor Pimentel trata de redondear lo que ha pasado en la sesi\u00f3n y da unas conclusiones. Randy piensa que yo estoy ah\u00ed, fundamentalmente, por Emiliana. Tiene y no tiene raz\u00f3n. Estoy en el taller porque escribo poes\u00eda y quiero aprender. Pero quiz\u00e1s eso no es suficiente. Quiz\u00e1s si Emiliana no se hubiera metido en el taller yo tampoco lo habr\u00eda hecho. No sirve de mucho porque igual ella no se fija en m\u00ed, me sigue viendo como a un compa\u00f1ero de clases, como a un amigo. Pero al menos estoy cerca, me siento cerca, un poco m\u00e1s cerca.<br \/>\nDespu\u00e9s de la reuni\u00f3n de programaci\u00f3n, a las once y media de la ma\u00f1ana, mi jefe me mand\u00f3 a llamar. Estela, su secretaria, no ten\u00eda buena cara. Prep\u00e1rate, me advirti\u00f3 cuando abri\u00f3 la puerta de la oficina: tiene una idea. Esa es una de las cosas que he aprendido en estos meses: una de las grandes tragedias de la industria de la televisi\u00f3n son las ideas. Porque todo el mundo tiene ideas. Los due\u00f1os del canal, los presidentes corporativos, los hijos de los due\u00f1os del canal, los gerentes, los directores de \u00e1reas, los sobrinos de los due\u00f1os del canal, los ejecutivos de cuentas, los administradores, los primos de los due\u00f1os del canal, los actores, los luminitos, los continuistas y los maquilladores, las secretarias y los encargados de la seguridad, las empleadas de la limpieza, los cu\u00f1ados de los due\u00f1os del canal y, por supuesto, los vicepresidentes de Proyectos Especiales tambi\u00e9n tienen ideas. \u00bfQu\u00e9 significa tener una idea en televisi\u00f3n? Eso es lo peor: una idea puede ser cualquier cosa, puede ser un p\u00e1lpito, una intuici\u00f3n, una estupidez; una idea puede ser todo o nada. Por lo general, es nada. En el poco tiempo que llevo aqu\u00ed, ya me he tropezado con muchas ideas. Tuve que leer y redactar un informe sobre el proyecto de un viejo libretista que tiene la idea de escribir una telenovela de intriga religiosa. Dice que la audiencia est\u00e1 en una <em>b\u00fasqueda espiritual<\/em> La sinopsis me pareci\u00f3 horrible. Es una historia de amor entre una monja carmelita y un peregrino musulm\u00e1n. <em>Dos corazones y un solo cielo<\/em>, as\u00ed se llama. A m\u00ed me pareci\u00f3 una porquer\u00eda. En otra ocasi\u00f3n, el se\u00f1or Quevedo me mand\u00f3 a reunirme con la directora del departamento de mercadeo que tambi\u00e9n ten\u00eda una idea. Hab\u00eda dise\u00f1ado un programa de concursos para amas de casas. El certamen estaba centrado en las tareas dom\u00e9sticas, pero con una variable diferente: los animadores ser\u00edan ni\u00f1os menores de diez a\u00f1os. Mi jefe casi llor\u00f3 de la risa cuando le cont\u00e9 esa idea. Pero igual levant\u00f3 el tel\u00e9fono y habl\u00f3 con la directora del departamento de mercadeo, la felicit\u00f3, seriamente, fingi\u00f3 gran entusiasmo, le asegur\u00f3 que la idea era excelente, que de inmediato estaba pas\u00e1ndosela al Comit\u00e9 de Programaci\u00f3n y que. Colg\u00f3 y ech\u00f3 el proyecto en la basura. \u00bfQu\u00e9 otra cosa tenemos pendiente para hoy?, me pregunt\u00f3. \u00bfEs posible saber cu\u00e1ndo una idea es buena o mala? \u00bfEs posible, acaso, saber si una idea puede ser un fracaso total o un \u00e9xito tremendo? No. No hay m\u00e9todo. Nadie tiene la receta. Nadie puede saberlo aunque todo el mundo act\u00faa como si lo supiera. \u00c9sa es otra de las leyes secretas de la producci\u00f3n televisiva. Esta industria es gen\u00e9ticamente mentirosa. Aqu\u00ed, todo el mundo miente de manera compulsiva. A toda hora y de cualquier forma. En el fondo, a veces siento que hay m\u00e1s ficci\u00f3n de este lado de la pantalla, en el interior de la industria, que en todos los programas que salen al aire. No hay forma de sobrevivir dentro del canal sin enga\u00f1ar a los dem\u00e1s.<br \/>\nLa pantalla est\u00e1 congelada, dijo el se\u00f1or Quevedo. Todo el mundo est\u00e1 esperando que hagamos algo, \u00bfentiendes? Le dije que s\u00ed, asintiendo levemente con la cabeza. Pero en realidad no entend\u00eda demasiado. Por suerte, \u00e9l se explay\u00f3: la competencia nos tiene fritos desde hace dos meses. Nos traen vueltos pomada. No levantamos el rating con nada. Necesitamos sacudir el canal. Necesitamos un producto que sea un palazo, que obligue a la audiencia a voltear hacia nosotros. Dio unos pasos, movi\u00f3 la mano en el aire. Ya nos lleg\u00f3 la hora. Hablaba como si estuviera solo. Para eso est\u00e1 la vicepresidencia de Proyectos Especiales. Pero de vez en cuando me miraba. Esa fue la conclusi\u00f3n del Comit\u00e9. Se par\u00f3 en seco. Quieren que inventemos un milagro. Volvi\u00f3 a mirarme. Sent\u00ed que mi deber era decir algo, decir una frase peque\u00f1ita, aunque fuera, para demostrar que estaba siguiendo de cerca su mon\u00f3logo. Pero no se me ocurr\u00eda nada. El alz\u00f3 la mano, como queriendo tranquilizarme. Estaba el\u00e9ctrico. Hablaba de manera muy directa, sin gastar demasiadas palabras. Menos mal que a m\u00ed se me ocurri\u00f3 una idea, dijo. El silencio fue como un latigazo. Cay\u00f3 as\u00ed, de pronto, entre nosotros. Yo segu\u00eda sin saber qu\u00e9 decir. Por suerte, el se\u00f1or Quevedo tampoco estaba pendiente de escucharme. Me cont\u00f3 su idea. Tal cual se la acababa de contar al Comit\u00e9. Yo desde hace tiempo ven\u00eda pensando en algo as\u00ed, ven\u00eda d\u00e1ndole vueltas en la cabeza a un proyecto as\u00ed. Hoy me toc\u00f3 soltarlo. Pero los dej\u00e9 paralizados. Se quedaron boquiabiertos. Hasta el hijo de puta de Fern\u00e1ndez se qued\u00f3 callado. Esta es la idea de mi jefe: un <em>reality show<\/em> con indigentes. Buscar cinco o seis o siete mendigos, loquitos de la calle, recogelatas; un grupo de esos pordioseros, enajenados, que andan sucios, deambulando sin br\u00fajula por toda la ciudad, y meterlos en una casa para filmarlos durante un mes, las veinticuatro horas del d\u00eda. \u00bfQu\u00e9 te parece? \u00bfNo es una idea genial? Mi cara debi\u00f3 parecerle un dibujo indescifrable. La idea me resultaba horrible, desagradable, cruel. Vamos a filmar todo. Lo que hacen, c\u00f3mo comen, qu\u00e9 dicen, c\u00f3mo se relacionan entre ellos. En el mismo formato que se ha usado con actores, con j\u00f3venes que quieren ser cantantes famosos, con estrellas del deporte&#8230; \u00a1pero ahora lo vamos a hacer con la gente que est\u00e1 jodida de verdad, con gente real, de carne y hueso, tan de carne y hueso que ni siquiera tienen casa, que no tienen nada, que viven en la calle! \u00bfQu\u00e9 tal? \u00a1Indigentes, Pablito! \u00a1Vamos a poner la verdadera vida real en la pantalla! \u00bfY la gente va a querer ver eso?, me atrev\u00ed a preguntar, bajito, como dud\u00e1ndolo, arrastrando con cierta pena la pregunta. El se\u00f1or Quevedo me contest\u00f3 euf\u00f3rico, muy seguro de s\u00ed mismo: \u00a1por supuesto! \u00a1El p\u00fablico va a enloquecer! Mi cara segu\u00eda siendo un crucigrama en chino. No entend\u00eda c\u00f3mo eso pod\u00eda ser un programa de televisi\u00f3n. Todo me parec\u00eda una locura. Obviamente, nosotros vamos a <em>intervenir<\/em> lo que suceda en el programa, me dijo entonces con cierta iron\u00eda. En la televisi\u00f3n, la realidad tambi\u00e9n es un espect\u00e1culo, Pablito. Aqu\u00ed, hasta un incendio necesita un guion.<br \/>\n\u00c9sta es la definici\u00f3n de <em>intervenir<\/em> que aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa\u00f1ola:<br \/>\n(Del lat. <em>intervenire<\/em>). 1. tr. Examinar y censurar las cuentas con autoridad suficiente para ello. 2. tr. Controlar o disponer de una cuenta bancaria por mandato o autorizaci\u00f3n legal. 3. tr. Dicho de una tercera persona: Ofrecer, aceptar o pagar por cuenta del librador o de quien efect\u00faa una transmisi\u00f3n por endoso. 4. tr. Dicho de una autoridad: Dirigir, limitar o suspender el libre ejercicio de actividades o funciones. <em>El Estado de tal pa\u00eds interviene la econom\u00eda privada o la producci\u00f3n industrial.<\/em> 5. tr. Espiar, por mandato o autorizaci\u00f3n legal, una comunicaci\u00f3n privada. <em>La Polic\u00eda intervino los tel\u00e9fonos. La correspondencia est\u00e1 intervenida<\/em>. 6. tr. Fiscalizar la administraci\u00f3n de una aduana. 7. tr. Dicho del Gobierno de un pa\u00eds de r\u00e9gimen federal: Ejercer funciones propias de los Estados o provincias. 8. tr. Dicho de una o de varias potencias: En las relaciones internacionales, dirigir temporalmente algunos asuntos interiores de otra. 9. tr. Med. Hacer una operaci\u00f3n quir\u00fargica. 10. intr. Tomar parte en un asunto. 11. intr. Dicho de una persona: Interponer su autoridad. 12. intr. Interceder o mediar por alguien. 13. intr. Interponerse entre dos o m\u00e1s que ri\u00f1en. 14. intr. Sobrevenir, ocurrir, acontecer.<br \/>\nNinguno de estos conceptos se ajustaba demasiado c\u00f3modamente a lo que quer\u00eda decir mi jefe. El ten\u00eda en la cabeza otra palabra. La televisi\u00f3n funciona con otro diccionario. Estamos hablando de un acto creativo, Pablito. Los indigentes ponen la materia prima y nosotros le vamos a ir dando forma. Eso tambi\u00e9n me dijo. Tendremos que meterle un poco de libreto, cambiar algunos de los testimonios, quiz\u00e1s hasta haga falta que filtremos alguna actriz desconocida entre ellos, para envenenar un poco m\u00e1s el programa. Tenemos que convertir la mierda de esa gente en una historia de amor, en un relato de \u00e9xito, \u00bfentiendes? El se\u00f1or Quevedo estaba excitado, fascinado con lo que o\u00eda, con su propia voz y con su propia idea. Yo lo que no entend\u00eda era c\u00f3mo \u00edbamos a lograr todo aquello. El se\u00f1or Quevedo llam\u00f3 a Estela y le pidi\u00f3 hielo. De un estante lateral sac\u00f3 dos vasos y una botella de whisky. No dejaba de hablar: necesitamos hacer un buen casting, buscar en todos lados. En las calles, en las cunetas, debajo de los puentes. Tenemos que asesorarnos con el departamento legal, cuidar las formas, no nos vayan a joder ahora con esa moda de los derechos humanos. Tampoco queremos que nos demanden. Aunque no creo que haya problema. La izquierda tambi\u00e9n est\u00e1 de moda. Esto podr\u00eda ser un programa muy revolucionario, \u00bfno? Iba y ven\u00eda, soltando palabras, gesticulando, entusiasmado. Hay que hacer un buen casting, s\u00ed. Necesitamos hombres y mujeres de diferentes edades. Necesitamos historias fuertes entre ellos: amor, violencia, sexo. No los vamos a juntar para ense\u00f1arlos a leer y a escribir, para que canten el himno nacional y se conviertan en buenos ciudadanos. Eso no le interesa a nadie. Si los carajos no se pelean o no se enamoran, si no se hacen da\u00f1o o no cogen, la audiencia no va a voltear a vernos. \u00c9se es el reto. Que nos miren y que ya no puedan despegarse de nuestra pantalla. Que se queden con nosotros. Ese es nuestro objetivo. Mi jefe tiene una idea: si las telenovelas se promocionan como historias sacadas de la vida misma, nosotros vamos a ir m\u00e1s all\u00e1; nosotros vamos a llevar la televisi\u00f3n a la verdadera y real vida misma. Todos en el canal est\u00e1n buscando un milagro. Mi jefe cree que ese milagro son los indigentes. Ahora s\u00ed, Pablito, me dijo. Por fin te lleg\u00f3 tu gran oportunidad.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/barrera-tyszka\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Barrera Tyszka NO es f\u00e1cil tener un jefe. No se lo recomiendo a nadie. \u00bfQu\u00e9 hace un jefe? Te jode la vida. Te controla, te utiliza, se aprovecha de ti. Mi jefe se llama Rafael Quevedo. Es el vicepresidente de Proyectos Especiales del canal 6. Yo soy su asistente. 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