{"id":7984,"date":"2023-04-30T00:30:55","date_gmt":"2023-04-30T00:30:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7984"},"modified":"2023-11-24T18:13:47","modified_gmt":"2023-11-24T18:13:47","slug":"cardenio-herido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cardenio-herido\/","title":{"rendered":"Cardenio herido"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>Jos\u00e9 Pulido <\/strong><\/h4>\n<p><em>A Petra Simne, amor de siempre<\/em><\/p>\n<p><strong>Primera escena<\/strong><\/p>\n<p>Michael y Guillermo est\u00e1n en un parque. Al salir del parque hay una calle y enfrente un viejo bar. Ese podr\u00eda ser un escenario.<\/p>\n<p>Michael y Guillermo caminan y hablan.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> A veces la gente no escucha lo que le est\u00e1n diciendo y en muchas ocasiones responde sin escuchar las preguntas. Tocas un tema y cuando empiezas a comentarlo, apartan el rostro y se ponen a hablar de otra cosa con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Son demasiadas las maneras que utiliza el ser humano para determinar y dirigir su propia miseria. En materia de charlas prefiero a mi nieta. Ella me dice \u00abAbuelo: est\u00e1s sordo\u201d y yo le respondo: \u201cClaro que estoy gordo\u2026la pasta, las cervezas\u2026\u201d. Y nos re\u00edmos. \u00bfQu\u00e9 es eso que veo en el suelo?<\/p>\n<p>Michael se agacha y recoge una cartera estropeada. La revisa junto con Guillermo a su lado.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Tiene una c\u00e9dula de identidad vencida\u2026 se llama Cardenio el propietario\u2026los billetes son lo que son: siempre valen algo. Podemos quedarnos un poco m\u00e1s en el bar gracias al fulano Cardenio.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Caminemos con parsimonia para que las cervezas se vistan de novia.<\/p>\n<p>Cuando avanzan un poco m\u00e1s encuentran a un hombre joven en harapos, tirado en la acera.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Seg\u00fan veo, es el mismo del documento de identidad. Y parece vencido tambi\u00e9n. Tenemos que ayudarlo, es muy joven.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> demasiado joven para estar tirado como fardo y demasiado viejo para gatear.<\/p>\n<p>Lo levantan y se dirigen al bar de mala muerte.<\/p>\n<p><strong>El barman Panza:<\/strong> Cada vez que ustedes entran en escena se marea mi cerebro y mi coraz\u00f3n se emborracha porque todo lo alborotan\u2026<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Si somos como un licor para ti, deber\u00edas pagarnos. Aunque me parece que tus mareos son obra de esa barriga que todo lo contiene y todo lo evapora.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Vapores que hemos sufrido sin quejarnos, como s\u00f3lo pueden hacerlo un chinchorro o un excusado. Pero hablando de otro tema, tenemos que conseguirle ropa limpia a este joven \u00bftendr\u00e1s algo con remiendos o sin remiendos en tu vestuario de oto\u00f1o?<\/p>\n<p><strong>El barman Panza:<\/strong> Me extra\u00f1a su empe\u00f1o en ayudar a un semejante que no se ha ba\u00f1ado en meses.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> es nuestra materia prima. Y est\u00e1 sucio porque ha ca\u00eddo muy bajo.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Y ha ca\u00eddo muy bajo porque la suciedad pesa y te arrastra. Adem\u00e1s, cuando te vuelves indiferente ante la piqui\u00f1a de la sarna est\u00e1s perdido\u2026<\/p>\n<p><strong>El barman Panza:<\/strong> Si Jes\u00fas hubiese convertido los r\u00edos en vino yo me ba\u00f1ar\u00eda cada media hora. Bueno, bueno: hay que llevarlo a mi cuarto para ver qu\u00e9 podemos hacer por su mugre.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Eres como las matem\u00e1ticas: se puede contar contigo\u2026<\/p>\n<p><strong>El barman Panza:<\/strong> A muy porfiado pedir, no hay que resistir. Amistades que son ciertas, mantienen las puertas abiertas.<\/p>\n<p>Lo meten al cuartucho. Hay una cama apenas y una mesita de noche.<\/p>\n<p><strong>Michael: <\/strong>Con este muchacho le agregamos el perfume que faltaba a la guarida de nuestro barman predilecto.<\/p>\n<p><strong>El barman Panza:<\/strong> Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas. Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.<\/p>\n<p><strong>Guillermo: <\/strong>D\u00e9jense de tanto refr\u00e1n y busquen un trapo mojado, un agua de colonia o algo parecido para que limpiemos a este joven antes de vestirlo con la ropa de renacer\u2026<\/p>\n<p>Panza busca un trapo h\u00famedo y Michael y Guillermo desvisten al joven. Panza llega y le limpia la cara mientras los otros dos le quitan la camisa. Un enredo. Cardenio murmura, como so\u00f1ando:<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Luscinda\u2026Luscinda\u2026<\/p>\n<p><strong>El barman Panza:<\/strong> (No resiste la oportunidad) Alteras lo que me guinda\u2026<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Tu caricia es olorosa\u2026Luscinda\u2026<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 Luscinda?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> No lo imagino, pero es un poderoso recuerdo\u2026Deber\u00edamos dejarle puestos los mugrosos pantalones. Tiene un sue\u00f1o muy\u2026<\/p>\n<p><strong>El barman Panza:<\/strong> (Ri\u00e9ndose) Alteras lo que me guinda\u2026<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Estos pantalones que lleva est\u00e1n m\u00e1s sucios que mochila de loco. Y deja de hacer rimas baratas, Panza\u2026que no le guinda nada, que m\u00e1s bien deber\u00eda so\u00f1ar con una ni\u00f1a descalza\u2026porque todo se le alza\u2026<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Es mejor que mojes ese trapo con agua bien fr\u00eda, Panza\u2026porque este muchacho sigue so\u00f1ando con la Luscinda descalza o lo que sea\u2026<\/p>\n<p>En ese momento Cardenio abre los ojos.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> So\u00f1\u00e9 que me acariciaban\u2026<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>El barman Panza:<\/strong> Por eso nos apartamos. (Le lanza unos pantalones y una camisa a Cardenio) ponte la ropa para que comas algo.<\/p>\n<p>Cardenio se viste r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> \u00bfTodav\u00eda est\u00e1 alterado?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Ahora su hambre es otra.<\/p>\n<p>Ya est\u00e1 listo Cardenio. Salen hacia la barra del bar con el joven m\u00e1s o menos presentable. Le dan comida en la barra. Lo miran comer. No lo interrumpen.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Ya comiste con el apetito l\u00f3gico de tu padecer \u00bfpodr\u00edas decirnos qu\u00e9 te ha pasado?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> \u00bfPor qu\u00e9 has ca\u00eddo tan bajo teniendo tantas alas?<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Les contar\u00e9 todo lo que me ha acontecido con una sola condici\u00f3n: no me dejen beber un trago de licor&nbsp; porque entonces me hundir\u00e9 de nuevo en un pozo sin fondo.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Beberemos por ti.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Y por todo el que se agregue.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Mi nombre es Cardenio; mi patria es una ciudad de las mejores; soy hijo de padres ricos y mi desventura es tanta que mis padres no han podido aliviarla con su riqueza. Para remediar desdichas del cielo poco suelen valer los bienes de fortuna.<\/p>\n<p>De esta misma tierra es la hermosa Luscinda a quien am\u00e9, quise y ador\u00e9<\/p>\n<p>desde mis tiernos y primeros a\u00f1os, y ella me quiso a m\u00ed con aquella sencillez y<\/p>\n<p>buen \u00e1nimo que su poca edad permit\u00eda.<\/p>\n<p>De pronto, Cardenio parece entrar en trance y su voz recita:<\/p>\n<p>Desde ni\u00f1os nos amamos,<\/p>\n<p>Luscinda y yo<\/p>\n<p>Y cada a\u00f1o que pasaba<\/p>\n<p>Ese amor se triplicaba<\/p>\n<p>Ah\u00ed no cab\u00eda la espera<\/p>\n<p>Y a los cielos le ped\u00eda<\/p>\n<p>que esposa m\u00eda la hiciera<\/p>\n<p>su padre dijo que no<\/p>\n<p>que mi padre la pidiera<\/p>\n<p>y mi padre me cre\u00eda<\/p>\n<p>muy tierno para esa brega<\/p>\n<p>me dijo que trabajara<\/p>\n<p>para un duque y que despu\u00e9s<\/p>\n<p>podr\u00eda casarme con ella<\/p>\n<p>El padre de mi Luscinda<\/p>\n<p>Me prohibi\u00f3 que la viera<\/p>\n<p>Y el deseo y el amor<\/p>\n<p>Incendiaron la pradera<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> \u00bfPor qu\u00e9 narrar\u00e1 con versos este muchacho su vida?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Porque todo el que no ama desafina<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> (Dirigi\u00e9ndose al joven) \u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s? \u00bfY por qu\u00e9 tiene fortuna ese duque? \u00bfno se han venido a menos?<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Este duque es criador de caballos de carrera. Bueno: el fulano duque quer\u00eda que fuese asistente de labores su hijo mayor. Y as\u00ed fue. Pero el hijo menor fue quien se hizo gran amigo m\u00edo.<\/p>\n<p>Como amigo me cont\u00f3 que deseaba mucho a la hija de un criador de caballos que era socio de su padre. Ella era hermosa, recatada, discreta y honesta y don Fernando me confi\u00f3 que le dar\u00eda palabra de ser su esposo para poder obtenerla. La quer\u00eda enga\u00f1ar.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Caramba: mal ejemplo el de ese amigo.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Por culpa de esos machismos es que ya nadie canta aquellas canciones que parec\u00edan tan graciosas y no lo eran.<\/p>\n<p>Canta: \u201cdijo el sabio Salom\u00f3n, que el que enga\u00f1a a una mujer, no tiene perd\u00f3n de Dios, si no la enga\u00f1a otra vez\u2026.\u201d<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Yo, obligado de su amistad, con las mejores razones que supe y con los m\u00e1s vivos ejemplos que pude, procur\u00e9 estorbarle y apartarle de tal prop\u00f3sito. Pero, viendo que no aprovechaba el consejo, decid\u00ed comentarle el caso al duque Ricardo, su padre. Otra vez entra en trance y comienza a recitar:<\/p>\n<p>Por ser su amigo sincero<\/p>\n<p>Lo quise apartar de aquello<\/p>\n<p>Pero insisti\u00f3 en que lo har\u00eda<\/p>\n<p>Y no tuve m\u00e1s remedio<\/p>\n<p>Que cont\u00e1rselo a su padre<\/p>\n<p>Don Fernando me enga\u00f1\u00f3<\/p>\n<p>Al decir que desist\u00eda<\/p>\n<p>Y plantear que lo mejor<\/p>\n<p>Para evitar tal intento<\/p>\n<p>Ser\u00eda irnos a mi casa<\/p>\n<p>Y pasarnos alg\u00fan tiempo<\/p>\n<p>Lejos de la tentaci\u00f3n<\/p>\n<p>Y yo cre\u00ed que era cierto<\/p>\n<p>Pero de todo ese entuerto<\/p>\n<p>Solo obtuve una traici\u00f3n<\/p>\n<p>Un romance medio muerto<\/p>\n<p>Y un luto en el coraz\u00f3n<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Menos mal que no canta. Compondr\u00eda baladas cursis\u2026<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Y balad\u00edes\u2026<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>Cardenio:<\/strong> Don Fernando le dijo a su padre que ir\u00eda a mi casa y pasar\u00eda un tiempo con nosotros para comprar unos caballos. Yo estaba muy feliz porque ver\u00eda a Luscinda\u2026.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Todo parec\u00eda marchar bien\u2026<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Don Fernando me confes\u00f3 que hab\u00eda logrado enga\u00f1ar a la muchacha\u2026eso me ech\u00f3 a perder el cuerpo\u2026<\/p>\n<p><strong>Michael: <\/strong>(recitando)<\/p>\n<p>Ese don Fernando<\/p>\n<p>tiene caras dobles<\/p>\n<p>Es un embustero\u2026<\/p>\n<p>y si has de insultarle<\/p>\n<p>no le digas perro:<\/p>\n<p>los perros son nobles<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> (respondiendo en el mismo tono) El que enga\u00f1a por placer logra amargos desenga\u00f1os y se le acortan los a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 alboroto irrumpe ahora? Tenemos p\u00fablico\u2026<\/p>\n<p>Una multitud de hombres y mujeres de diversas edades se agolpa en el bar celebrando un triunfo deportivo. Una de las mujeres toma un trago de una jarra, se vuelve hacia Cardenio, lo besa en la boca y le echa el trago de cerveza en el beso. Luego le entrega la jarra y Cardenio, alumbrado, bebe desesperado. Cardenio agarra una botella, la esconde bajo su camisa, alguien trata de arranc\u00e1rsela y se arma la t\u00e1ngana. Cardenio sale corriendo a la calle y se pierde.<\/p>\n<p><strong>Barman Panza:<\/strong> Cuando el perro muerde a su barman\u2026 esa botella la pagar\u00e1n ustedes.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> (Haciendo caso omiso de lo que dice Panza, observa al mujer\u00edo) Las mujeres se han embellecido al mismo ritmo que nuestros cuerpos se han vuelto un desastre\u2026<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Creo que tendremos aventuras m\u00e1s c\u00f3nsonas con nosotros si buscamos a Cardenio y seguimos oyendo su historia.&nbsp; \u00bfD\u00f3nde se refugiar\u00eda un ser en ese trance?<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> \u00bfCon una botella de whisky robada? \u00a1en lo profundo del parque!<\/p>\n<p>Guillermo y Michael salen hacia la tarde que est\u00e1 a punto de anochecer.<\/p>\n<p><strong>Segunda Escena<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong>Escuchan que Cardenio habla. Est\u00e1 sentado en un banco. Saca la botella y trata de leer la etiqueta en el atardecer opaco.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>Cardenio:<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n menoscaba mis bienes?<\/p>\n<p>Desdenes.<\/p>\n<p>Y \u00bfqui\u00e9n aumenta mis duelos?<\/p>\n<p>Los celos.<\/p>\n<p>Y \u00bfqui\u00e9n prueba mi paciencia?<\/p>\n<p>Ausencia.<\/p>\n<p>De ese modo, en mi dolencia<\/p>\n<p>ning\u00fan remedio se alcanza,<\/p>\n<p>pues me matan la esperanza<\/p>\n<p>desdenes, celos y ausencia.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n me causa este dolor?<\/p>\n<p>Amor.<\/p>\n<p>Y \u00bfqui\u00e9n mi gloria repugna?<\/p>\n<p>Fortuna.<\/p>\n<p>Y \u00bfqui\u00e9n consiente en mi duelo?<\/p>\n<p>El cielo<\/p>\n<p>De ese modo, yo recelo<\/p>\n<p>morir deste mal estra\u00f1o,<\/p>\n<p>pues se aumentan en mi da\u00f1o,<\/p>\n<p>amor, fortuna y el cielo.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n mejorar\u00e1 mi suerte?<\/p>\n<p>La muerte.<\/p>\n<p>Y el bien de amor, \u00bfqui\u00e9n le alcanza?<\/p>\n<p>Mudanza.<\/p>\n<p>Y sus males, \u00bfqui\u00e9n los cura?<\/p>\n<p>Locura.<\/p>\n<p>De ese modo, no es cordura<\/p>\n<p>querer curar la pasi\u00f3n<\/p>\n<p>cuando los remedios son<\/p>\n<p>muerte, mudanza y locura.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Su locura no se aparta de la poes\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Su poes\u00eda impide que la locura lo venza.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> \u00bfPor qu\u00e9 quieren conocer mi cruel historia?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Porque no nos perdonar\u00edamos dejarte sin ayuda en caso de que exista la posibilidad de ayudarte.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> La \u00fanica posibilidad es que Dios me borre la memoria y no lo hace, pero invent\u00f3 el licor que ayuda un poco.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Yo bebo y recuerdo hasta el d\u00eda en que dejaron de amamantarme. Me pongo sentimental. En fin, muchacho: no pierdes nada si nos cuentas lo que te ha ocurrido y de paso puedes desahogarte. Luego eres libre de ahogarte en licor, si eso es lo que quieres.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Tiene usted raz\u00f3n. Comenzar\u00e9 por el recuerdo de un mensaje que recib\u00ed de aquella hermosa Luscinda. Ella me escribi\u00f3 una nota que dec\u00eda: \u201cCada d\u00eda descubro en ti valores que me obligan y me fuerzan a quererte m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Esa es una confesi\u00f3n de amor cargada de decencia.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Decid\u00ed pedirla como esposa, pero le cont\u00e9 a don Fernando que mi padre no quer\u00eda que me casara tan joven hasta ver lo que el duque Ricardo hac\u00eda conmigo. Y le dije que yo no me atrev\u00eda a decirle a mi padre que solicitara su mano ante el padre de ella.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Muy poco atrevimiento para quien ahora se arriesga mucho.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Don Fernando dijo que \u00e9l se encargar\u00eda de hablar a mi<\/p>\n<p>padre para que hablase con el de Luscinda. (Se molesta con el recuerdo) Traidor, cruel, vengativo y embustero, \u00bfQu\u00e9 ofensa te hice? \u00bfQu\u00e9 palabras te dije, o qu\u00e9 consejos te di, que no fuesen todos encaminados a acrecentar tu honra y tu provecho? (Cardenio lanza un golpe a alguien invisible y casi le pega a Guillermo).<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Es in\u00fatil lamentarse y una p\u00e9rdida de tiempo lanzar reclamos a quien no est\u00e1 por estos lados\u2026no me gustar\u00eda recibir un golpe dirigido a don Fernando el enga\u00f1oso.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Perd\u00f3n\u2026prosigo el cuento: don Fernando me pidi\u00f3 que fuera a buscar un dinero a su territorio. Me dijo: \u201cve donde mi hermano a buscarme un dinero. Cuando vuelvas estar\u00e1 todo listo\u201d. Se lo cont\u00e9 a Luscinda y ella me dijo que procurase volver pronto. Cada vez era m\u00e1s bella\u2026la ten\u00eda tan cerca.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> \u00bfIntercambiaron caricias, besos?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Eres indiscreto como un gato\u2026<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Curioso\u2026los gatos son curiosos como yo.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Habl\u00e1bamos de cien mil ni\u00f1er\u00edas y solo una vez, de un lejano d\u00eda, tom\u00e9 una de sus blancas manos y la bes\u00e9. La reja que nos divid\u00eda era estrecha.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> D\u00e9jalo que siga con su historia.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Los besos forman parte de su historia, aunque sean poquitos.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Cuando llegu\u00e9 a la casa de don Fernando fui bien recibido pero tardaron en entregarme el dinero. Pasaron ocho d\u00edas angustiosos. Y todo fue invenci\u00f3n del falso don Fernando, pues no le faltaban a su hermano dineros para despacharme luego.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Si desconf\u00edas, acortas tus pasos y si conf\u00edas puedes tropezar.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Pero, a los cuatro d\u00edas lleg\u00f3 un hombre en mi busca con una<\/p>\n<p>Carta de Luscinda que dec\u00eda, poco m\u00e1s o menos, que Fernando la hab\u00eda pedido en matrimonio y su padre hab\u00eda aceptado gustoso. El enojo me puso alas y pronto estuve hablando con Luscinda.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Creo que todo cambiar\u00e1 despu\u00e9s de ese enojo.<\/p>\n<p>(Se oscurece el ambiente, atm\u00f3sfera de sue\u00f1o. Cuando vuelve la luz, Cardenio y Luscinda est\u00e1n muy cerca uno del otro)<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Ahora s\u00e9 que eres t\u00fa quien huele a jard\u00edn nuevo. Nunca te hab\u00eda visto tan de cerca.<\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong> El amor crece cuando se conoce todo lo que contiene el ser amado. Pero tambi\u00e9n puede disminuir si lo conocido es terrible o vulgar. Yo, sencillamente, soy una mujer fascinada por la posibilidad de querer libremente a quien yo quiera.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Deber\u00eda comprenderte, pero estoy temblando\u2026<\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong> (pas\u00e1ndole un brazo por la cintura y atray\u00e9ndolo, tomando ella la iniciativa) No ser\u00e9 una mujer entregada a un hombre por conveniencia o negocio. Ardo en mi propio fuego, reconozco mis gustos y mis deseos y nunca los rechazar\u00e9 ni los sacrificar\u00e9, aunque amo a mi padre y a mi madre y tampoco podr\u00eda hacerles da\u00f1o\u2026pero el amor m\u00edo, este que pide placer y ternura, no est\u00e1 en discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Luscinda, audazmente se levanta la falda, toma una mano de Cardenio y se la coloca entre las piernas.<\/p>\n<p>La luz se va de nuevo y cuando vuelve aparece Cardenio con Michael y Guillermo.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Ella estaba en la oscuridad con sus ojos brillando. Me acerqu\u00e9 y me abraz\u00f3, cosa que jam\u00e1s hab\u00eda hecho. Tembl\u00e9, pero ella levant\u00f3 su falda as\u00ed: con su mano derecha y con la izquierda tom\u00f3 mi mano y la llev\u00f3 hasta donde ni siquiera hab\u00eda so\u00f1ado.<\/p>\n<p>Me conoci\u00f3 Luscinda y yo la conoc\u00ed, aunque no era as\u00ed como deb\u00edamos conocernos. Pero \u00bfqui\u00e9n hay en el mundo que se pueda alabar que ha penetrado y sabido el confuso pensamiento y condici\u00f3n mudable de una mujer? Ninguno, por cierto.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> En medio de tanto drama ten\u00eda que haber un panal.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Si quieres probar la miel, afronta los aguijones.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Aunque nunca se \u201cconoce\u201d a nadie en una sola \u201cconocida\u201d\u2026<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Luscinda me dijo \u201cestoy vestida de boda pero me matar\u00e9 con una daga que llevo sin vaina, desvestida y escondida\u201d. (Medita un poco) Sali\u00f3 como una canci\u00f3n. Ahora me doy cuenta\u2026 ella actuaba como atropellada en el hablar.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> No podr\u00edas permitir eso. Que se suicidara con una daga o con cualquier otra cosa.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Le respond\u00ed&nbsp; \u201caqu\u00ed llevo yo una espada para defenderte con ella o para matarme si la suerte resultara contraria\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Guillermo<\/strong>: Eso tampoco estuvo muy acertado\u2026<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> La llamaron y se fue. Entr\u00e9 a la casa sin que me notaran. As\u00ed que,<\/p>\n<p>me escond\u00ed detr\u00e1s de unas cortinas por entre las cuales pod\u00eda ver sin ser visto, todo cuanto en la sala se hac\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Era como decir \u201cm\u00e1tate que yo sacar\u00e9 la espada y ver\u00e9 qu\u00e9 hago\u201d\u2026<\/p>\n<p>Se oscurece el ambiente y la luz ilumina solamente a Luscinda, quien habla como si pensara.<\/p>\n<p><strong>EL MON\u00d3LOGO DE LUSCINDA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong> Mientras sigan creyendo que todo lo que se impone y se hace a juro es bueno no habr\u00e1 verdadero amor. Solo mediocridad. Estoy rodeada de obligaciones que atentan contra la vida y me est\u00e1n condenando a la pena capital de no ser yo misma.<\/p>\n<p>Decir s\u00ed acepto, s\u00ed acepto, s\u00ed acepto, es como lanzarse a un pozo creyendo que se sabe nadar y sin tener la certeza de que el pozo es profundo, es transparente o est\u00e1 lleno de rocas afiladas semejando colmillos.<\/p>\n<p>Decir \u201cs\u00ed acepto\u201d ante un juez o un sacerdote es solo una frase que puede ocultar la realizaci\u00f3n de un matrimonio por obligaci\u00f3n, conveniencia, ambici\u00f3n o ganas de escaparse de una situaci\u00f3n desesperante.<\/p>\n<p>A veces el matrimonio es el resultado de un espejismo que de repente se borra y la realidad aparece en forma de soledad o desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando dos personas se conocen bloquean el conocimiento sincero, al fingir que son otras personas para atraerse, porque no creen que siendo lo que son merecen admiraci\u00f3n, cari\u00f1o, amor o respeto. Y por eso, al convivir y descubrir sus personalidades se encuentran con que cada qui\u00e9n se ha unido a un extra\u00f1o y comienza a derrumbarse la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ning\u00fan hombre suda cuando te dice \u201ceres diferente, eres bella, te amar\u00e9 siempre\u201d. Porque hablar y prometer es m\u00e1s f\u00e1cil que beber agua. Y para colmo ni siquiera cambian el repertorio de las frases gastadas y comunes. El amor es probar con realidades lo que el alma desea. La gente debe probar con hechos s\u00f3lidos la verdad de su amor. Lamentablemente un alto porcentaje de los quereres masculinos asume un comportamiento al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>Te prometen un d\u00eda claro, te dejan que viajes sin abrigo y ponen nubarrones en tu senda. Te ofenden y despu\u00e9s quieren borrar la ofensa con nuevas mentiras. Un b\u00e1lsamo que cura las heridas, pero no cura la humillaci\u00f3n, no es un buen remedio.<\/p>\n<p>La mujer o el hombre que ofenden, acostumbran a mostrarse arrepentidos, pero la pena del que ofende no da alivio a quien sufre la carga de la ofensa.<\/p>\n<p>El amor solo es posible cuando una persona sabe lo que es y lo que quiere y se lo transmite a la otra. Y pueden llenar sus soledades. Porque hay que encontrar unos labios amantes para que tus labios tengan una raz\u00f3n de existencia; tus ojos necesitan otros ojos para mirarse en profundidad; tu cuerpo todo ans\u00eda el abrazo amoroso del otro cuerpo y tu esp\u00edritu quiere encontrar al esp\u00edritu que har\u00e1 sonar el lenguaje con que se llenan todos los vac\u00edos.<\/p>\n<p>El amor no descansa: se mueve, crece, sue\u00f1a, trabaja siempre para ser mejor y adaptarse al tiempo que va pasando y cambiando todo.<\/p>\n<p>Quisiera decirle a Cardenio cu\u00e1nto lo amo, pero no lo s\u00e9 y este trance terrible me acongoja.<\/p>\n<p>Si mis carnes fueran pensamiento no existir\u00edan distancias injuriosas: donde quiera que est\u00e9s te seguir\u00eda a despecho de l\u00edmites y espacios. Si estuviera en las tierras m\u00e1s alejadas de ti, Cardenio, con solo pensar d\u00f3nde te encuentras, brincar\u00eda sobre oc\u00e9anos y reinos.<\/p>\n<p>Pero soy una mujer delicada en manos de un monstruo: La sociedad que juzga con las leyes del prejuicio, las reglas absurdas que vienen desde las oscuridades del pasado y peor que todo eso: el monstruo de la ignorancia cree que tiene ojos y es completamente ciego y por eso aplasta todo lo que florece.<\/p>\n<p>Decir \u201cs\u00ed acepto\u201d es florecer en medio de la nada.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><em>Se oscurece y vuelve la luz ahora con Cardenio, Michael y Guillermo. Cardenio cuenta lo mismo. Es un sue\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Don Fernando entr\u00f3 en la sala vestido como cualquier d\u00eda. Tra\u00eda por padrino a un primo hermano de Luscinda, y en toda la sala no hab\u00eda persona de fuera, sino los criados de la casa. Luscinda apareci\u00f3 acompa\u00f1ada de su madre y de dos mujeres de servicio. Ella s\u00ed estaba bien vestida y adornada como su calidad y hermosura merec\u00edan.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> O sea: se puso bonita para matarse, para un entierro o para lo que surgiera.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Entonces entr\u00f3 el cura de la parroquia, y, tomando a los dos por la mano pregunt\u00f3 apurado, como purgado: \u00bb\u00bfQuiere usted, Luscinda, al se\u00f1or don Fernando, que est\u00e1 presente, como leg\u00edtimo esposo, como lo manda la Santa Madre Iglesia?\u00bb, yo saqu\u00e9 toda la cabeza y cuello de entre los tapices, y con atent\u00edsimos o\u00eddos y alma turbada me puse a escuchar lo que Luscinda respond\u00eda, esperando de su respuesta la sentencia de mi muerte o la confirmaci\u00f3n de mi vida.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 respondi\u00f3 ella?<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Estaba esperando el cura la respuesta de Luscinda, que se detuvo un buen espacio en darla, y, cuando yo pens\u00e9 que sacaba la daga para acreditarse, o desataba la lengua para decir alguna verdad o desenga\u00f1o que en mi provecho redundase, ella dijo con voz desmayada y flaca: \u00bbS\u00ed quiero\u00bb; y lo mismo dijo don Fernando; y, d\u00e1ndole el anillo, quedaron en disoluble nudo ligados.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Me cagoenlostia\u2026<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> (Murmura) \u201cHubo un tiempo en que el hombre mor\u00eda con el cerebro machacado\u201d<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Qued\u00e9 falto de consejo, desamparado de todo el cielo, hecho enemigo de la tierra que me sustentaba, neg\u00e1ndome el aire aliento para mis suspiros y el agua humor para mis ojos; s\u00f3lo el fuego se acrecent\u00f3 de manera que todo ard\u00eda de rabia y de celos.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> (Habl\u00e1ndole a Michael en voz baja) \u00bfQu\u00e9 dijiste, Michael?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Algo que le\u00ed por ah\u00ed o que escuch\u00e9 en una pieza de teatro.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Mi boca solt\u00f3 palabras terribles y despu\u00e9s hui como queriendo salir y escapar de m\u00ed mismo.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> \u00bfNi siquiera pensaste en hablar con todos y reclamar lo ocurrido?<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Me sub\u00ed a mi mula, me fui de la ciudad y estando en la oscuridad de la noche solt\u00e9 la voz y desat\u00e9 la lengua en tantas maldiciones de Luscinda y de don Fernando, como si con ellas satisficiera el agravio que me hab\u00edan hecho.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Qu\u00e9 terrible experiencia para tan pocos a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> \u00c9sta es, \u00a1oh se\u00f1ores!, la amarga historia de mi desgracia: d\u00edganme ahora: \u00bfsoy demasiado sentimental? \u00bfestoy pasado de pasional y de furioso? No se cansen de decirme qu\u00e9 puede ser bueno para mi remedio. Aunque la verdad es que yo no quiero salud sin Luscinda; y si a ella le gust\u00f3 ser ajena debiendo ser m\u00eda, no es raro que yo quiera ser desventurado pudiendo haber sido dichoso.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>Tercera escena<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong>Un muchacho de blanca belleza se lava los pies en una fuente del parque. Un muchacho que en realidad es una muchacha disfrazada.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>Dorotea: <\/strong>&nbsp;\u00a1Ay Dios! \u00bfSer\u00e1 posible que haya encontrado lugar que pueda servir de escondida sepultura a la carga pesada de este cuerpo, que tan en contra de mi voluntad sostengo?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Dios me perdone, pero ese es un muchacho muy bello. Si quiere botar ese cuerpo yo lo recojo\u2026<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> No puedo divertirme a tu costa con eso: comparto tu criterio.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Me anoto tambi\u00e9n. Es un muchacho de belleza sorprendente. Pero \u00bfc\u00f3mo pensabas divertirte a costa de don Michael?<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Pensaba decirle \u201cEres un Alejandro Magno cualquiera\u201d pero no funcionar\u00eda con Michael: su humor es superior a eso.<\/p>\n<p>Michael iba a responder, pero en ese instante el mozo se quit\u00f3 la montera y sacud\u00eda la cabeza con una gracia evidente.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> El sol debe envidiar esos cabellos.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Y el cuerpo y todo.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Es una mujer. \u00bfSe dieron cuenta? \u00a1es una preciosa mujer! Qu\u00e9 alivio. Pero no es la bell\u00edsima Luscinda y por lo tanto no es persona humana, sino divina. Un esp\u00edritu, un hada. Una aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Ella escucha las voces y se asusta y trata de huir, pero los zapatos est\u00e1n un poco retirados: se le hace dif\u00edcil.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> No corra, hermosa se\u00f1ora, quienquiera que sea, que los que aqu\u00ed estamos solo tenemos intenci\u00f3n de servirle.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Y de escuchar las razones que tuvo para convertir en muchacho dulcificado a una bell\u00edsima mujer.<\/p>\n<p>Ella se detiene y los deja acercarse.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Escuchar su historia ser\u00e1 un buen motivo para olvidar unos minutos la m\u00eda.<\/p>\n<p>Dorotea los mira, los sopesa y se sienta m\u00e1s tranquila.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Se ve que son de fiar porque parecen hombres muy maltratados y sin suerte.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> El maltratado soy yo. Estos dos solo est\u00e1n muy usados.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong>&nbsp; Cardenio se est\u00e1 avispando y hace gala de su juventud.<\/p>\n<p>Michael:&nbsp; Es una buena se\u00f1al para alguien que ha sido \u201cusado\u201d una sola vez.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Les cuento: en esta regi\u00f3n hay un duque que tiene dos hijos. El mayor que heredar\u00e1 su t\u00edtulo y el menor que es un traidor enga\u00f1oso. Me jur\u00f3 que me amaba y que ser\u00eda mi esposo y se aprovech\u00f3 de mi debilidad moment\u00e1nea. Luego se alej\u00f3 y se cas\u00f3 con otra.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> \u00a1C\u00f3mo ser\u00e1 la segunda que se convirti\u00f3 en primera!<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Mis padres se preciaban de tenerme a m\u00ed por hija; y, as\u00ed<\/p>\n<p>por no tener otra que los heredase, yo era una de las m\u00e1s regaladas hijas que padres jam\u00e1s regalaron. Era el espejo en que se miraban, el b\u00e1culo de su vejez, y el sujeto a quien encaminaban, midi\u00e9ndolos con el cielo, todos sus deseos.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> El hombre que la enga\u00f1\u00f3 debe estar ciego del alma.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Pienso en don Fernando y lo llamo traidor de una vez.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> (en voz baja, palideciendo) \u00bfdon Fernando?<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Mis padres me dec\u00edan que en mi virtud y bondad<\/p>\n<p>dejaban y depositaban su honra y fama, y que considerase la desigualdad que<\/p>\n<p>hab\u00eda entre don Fernando y yo. Y dec\u00edan que los pensamientos de ese hombre, aunque \u00e9l dijese otra cosa, m\u00e1s se encaminaban a su gusto que a mi provecho.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong>&nbsp; Todo hombre promete el cielo aunque sus pies est\u00e9n al borde de un abismo\u2026<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> O pisando la vegetaci\u00f3n digerida de una vaca.<\/p>\n<p>Se oscurece la escena. Cuando se ilumina la escena ha cambiado.<\/p>\n<p>Una muchacha de servicio lleva de la mano a don Fernando y entran a la habitaci\u00f3n de Dorotea. El hombre le hace se\u00f1as de que se vaya y la muchacha lo deja solo cerca de la cama donde duerme la bella Dorotea. Est\u00e1 arropada desde la cintura hacia abajo. El hombre se sienta en la cama y Dorotea se agita. \u00c9l le acaricia el rostro y ella se despierta a punto de gritar, pero no lo hace al descubrir qui\u00e9n es.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 hace usted en mi habitaci\u00f3n? \u00bfqui\u00e9n lo dej\u00f3 entrar?<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> El amor me trajo hasta aqu\u00ed. Ya usted sabe cu\u00e1nto la amo. Y sabe que har\u00e9 todo lo que sea posible para que me ame.<\/p>\n<p>\u00c9l la mira y ella se cubre el pecho. Est\u00e1 impactada, nerviosa.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Est\u00e1 completamente loco\u2026\u00bfY si grito y llamo a mi padre?<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> Ser\u00eda un regalo para m\u00ed porque deber\u00e1 aceptarme a juro y no quiero nada obligado de la mujer que es due\u00f1a de mis pensamientos y de mis sentimientos. Si grita ser\u00eda malo para usted y su honra. No quiero perjudicarla. Le repito que la amo.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Puede hablar todo lo que quiera: no le creo.<\/p>\n<p>\u00c9l se acerca m\u00e1s y le coloca la mano derecha encima del vientre. Ella se estremece y cierra los ojos.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Por favor: v\u00e1yase\u2026<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> Le juro por Nuestra Se\u00f1ora sagrada que quiero casarme con usted, que ser\u00e9 su esposo\u2026<\/p>\n<p>Se recuesta y la besa en la boca, luego en las mejillas, ella se estremece m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Mentira\u2026mentira\u2026<\/p>\n<p>\u00c9l llora emocionado:<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> Le juro por lo m\u00e1s sagrado que seremos marido y mujer.<\/p>\n<p>Se mete debajo de la s\u00e1bana con ella. Dorotea gime. \u00c9l la toma, ella termina abraz\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>Vuelve la oscuridad y cuando se ilumina regresa la escena de Dorotea, Cardenio, Michael y Guillermo.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Aprend\u00ed tarde lo del enga\u00f1o. En aquel momento le hice ver que s\u00f3lo pod\u00eda tener mi amor haci\u00e9ndome su esposa y me jur\u00f3 por la imagen de Nuestra Se\u00f1ora que ser\u00eda mi esposo. Y lloraba: hac\u00eda el traidor que sus l\u00e1grimas acreditasen sus palabras y los suspiros su intenci\u00f3n. Yo, pobrecilla, mal ejercitada en casos semejantes, comenc\u00e9 a tener por verdaderas tantas falsedades\u2026me repet\u00eda: \u201cjuro que ser\u00e9 tu esposo, amada Dorotea\u2026\u201d.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> (sobresaltado y hablando a solas) \u00bfDorotea? Entonces ese don Fernando es el mismo\u2026el mismo\u2026&nbsp; \u00bfDorotea es tu nombre, se\u00f1ora? tiempo vendr\u00e1 en que te diga cosas que te espanten en el mismo grado que te lastimen.<\/p>\n<p>Guillermo y Michael se miran comprendiendo lo que ocurre.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong>&nbsp; Despu\u00e9s de cumplido aquello que el apetito pide, don Fernando se dio prisa en alejarse de m\u00ed. Y, al despedirse, aunque no con tanto ah\u00ednco y vehemencia como cuando vino, me dijo que estuviese segura de su fe y de ser firmes y verdaderos sus juramentos; y, para m\u00e1s confirmaci\u00f3n de su palabra, sac\u00f3 un rico anillo del dedo y lo puso en el m\u00edo. Entonces desapareci\u00f3, se fue, se dedic\u00f3 a cazar, a huir, a distraerse.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Alma ciega y apetito de serpiente.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> O hambre de mosquito.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> De all\u00ed a pocos d\u00edas, se dijo en el lugar que en una ciudad cercana se hab\u00eda casado don Fernando con una doncella hermos\u00edsima en extremo y de muy principales padres, aunque no tan rica que, por la dote, pudiera aspirar a tan noble casamiento. Dijeron que se llamaba Luscinda, con otras cosas que en sus desposorios sucedieron dignas de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cardenio encoge los hombros, se muerde los labios, enarca las cejas y se notan sus l\u00e1grimas en silencio. Dorotea lo mira extra\u00f1ada.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Lleg\u00f3 esta triste nueva a mis o\u00eddos, y, en lugar de hel\u00e1rseme el coraz\u00f3n, fue tanta la c\u00f3lera y rabia que se encendi\u00f3 en \u00e9l, que falt\u00f3 poco para no salirme por las calles dando voces, publicando la alevos\u00eda y traici\u00f3n que se me hab\u00eda hecho.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer despu\u00e9s de algo tan terrible?<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Me puse este h\u00e1bito de hombre, tom\u00e9 unas joyas y dinero, y me hice acompa\u00f1ar de un criado supuestamente fiel y me encamin\u00e9 hacia la ciudad a pie, llevada en vuelo del deseo de llegar. Quer\u00eda nada m\u00e1s preguntar a don Fernando con qu\u00e9 alma hab\u00eda hecho lo que hab\u00eda hecho.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Inici\u00f3 usted un doloroso carnaval.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Llegu\u00e9 en dos d\u00edas y medio donde quer\u00eda, y, en entrando por la ciudad, pregunt\u00e9 por la casa de los padres de Luscinda, y al primero a quien hice la pregunta era el padre de ella y me respondi\u00f3 m\u00e1s de lo que yo quisiera o\u00edr.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Diga, por favor lo que le cont\u00f3\u2026<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Me cont\u00f3 todo lo que hab\u00eda sucedido en el desposorio de Luscinda, cosa tan p\u00fablica en la ciudad, que se hace en corrillos para contarla por toda ella.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Pueblo chiquito\u2026<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Me dijo que la noche que don Fernando se despos\u00f3 con Luscinda, despu\u00e9s de haber ella aceptado ser su esposa, le hab\u00eda tomado un recio desmayo, y hallaron en su pecho un papel escrito de la misma letra de Luscinda, en que dec\u00eda y declaraba que ella no pod\u00eda ser esposa de don Fernando, porque lo era de Cardenio, que, a lo que el hombre me dijo, era un caballero muy principal de la misma ciudad; y que si hab\u00eda dado el s\u00ed a don Fernando, fue por no desobedecer a sus padres.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Infierno grande.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> En resoluci\u00f3n, tales razones dijo que conten\u00eda el papel, que daba a<\/p>\n<p>entender que ella hab\u00eda tenido intenci\u00f3n de matarse en acab\u00e1ndose de<\/p>\n<p>desposar, y daba all\u00ed las razones por que se hab\u00eda quitado la vida.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Tratando de comunicarse hubo incomunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Todo lo cual dicen que confirm\u00f3 una daga que le hallaron no s\u00e9 en qu\u00e9 parte de sus vestidos. Sinti\u00e9ndose burlado, don Fernando, trat\u00f3 de matar a Luscinda con esa daga pero los padres y los presentes no lo permitieron.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Luscinda?<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Desapareci\u00f3 y no sab\u00edan d\u00f3nde buscarla.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Lo que supe me dio esperanzas porque don Fernando no estaba casado y me pareci\u00f3 que a\u00fan no se hab\u00eda cerrado del todo la puerta a mi remedio. Como es cristiano deber\u00eda sentir la obligaci\u00f3n desde el alma\u2026Todas estas cosas revolv\u00eda en mi fantas\u00eda, y me consolaba sin tener consuelo, fingiendo unas esperanzas largas y desmayadas, para entretener la vida, que ya aborrezco.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Al menos ya pas\u00f3 por un purgatorio y est\u00e1 a punto de salir.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Estando en la ciudad, sin saber qu\u00e9 hacer, pues a don Fernando no hallaba, lleg\u00f3 a mis o\u00eddos un p\u00fablico preg\u00f3n, donde se promet\u00eda recompensa a quien me hallase y o\u00ed decir que me hab\u00eda escapado con aquel criado. Cosa que me lleg\u00f3 al alma, por ver cu\u00e1n de ca\u00eddo andaba mi cr\u00e9dito.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Y el criado tambi\u00e9n supo del preg\u00f3n\u2026<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Despu\u00e9s de escuchar el preg\u00f3n sal\u00ed de la ciudad con mi criado, que ya comenzaba a dar muestras de titubear en la fe que de fidelidad me ten\u00eda prometida, y aquella noche entramos a una monta\u00f1a. El criado quiso aprovecharse de m\u00ed y logr\u00e9 tirarlo por un derrumbadero. Ah\u00ed lo dej\u00e9, no s\u00e9 si muerto o vivo.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Si se recuper\u00f3 habr\u00e1 perdido toda pasi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Disfrazada de muchacho comenc\u00e9 a trabajar para un ganadero. \u00c9l se dio cuenta que era mujer y quiso abusar de mi condici\u00f3n. Como no hab\u00eda derrumbadero ni barranco donde despe\u00f1arlo, hui y me escond\u00ed hasta que ustedes me encontraron.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Ha sufrido usted lo suyo y lo de otros\u2026como hombre y como mujer.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Esta es, se\u00f1ores, la verdadera historia de mi tragedia: juzguen ahora si los suspiros que han escuchado y las palabras que oyeron y las l\u00e1grimas que vieron apenas mostraron el tama\u00f1o y la calidad de mi desgracia.<\/p>\n<p>Los hombres la miraron con admiraci\u00f3n. Cardenio tom\u00f3 una mano de Dorotea y le dijo:<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> En fin, se\u00f1ora, que usted es la hermosa Dorotea, la hija \u00fanica del rico Clenardo.<\/p>\n<p>Admirada qued\u00f3 Dorotea cuando oy\u00f3 el nombre de su padre, pronunciado por alguien que estaba tan mal vestido.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Y \u00bfqui\u00e9n eres t\u00fa, hermano, que conoces el nombre de mi padre?<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Soy aquel sin ventura, esposo de Luscinda sin casamiento de Luscinda. Soy el desdichado Cardenio, a quien el mal t\u00e9rmino de aquel que a usted tambi\u00e9n ha ofendido, me ha hecho andar roto, desnudo, falto de todo humano consuelo y, lo que es peor de todo, falto de juicio, pues no lo tengo sino cuando al cielo se le antoja d\u00e1rmelo por alg\u00fan breve espacio.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> El mundo es un pa\u00f1uelo\u2026<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Como Luscinda no puede casarse con don Fernando, por<\/p>\n<p>ser m\u00eda, ni don Fernando con ella, por ser vuestro, y haberlo ella tan<\/p>\n<p>manifiestamente declarado, bien podemos esperar que el cielo nos restituya lo<\/p>\n<p>que es nuestro, pues est\u00e1 todav\u00eda en ser, y no se ha enajenado ni deshecho.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Un pa\u00f1uelo usado\u2026<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Juro, se\u00f1ora, que no la desamparar\u00e9 hasta verla con don Fernando y si no me escucha lo desafiar\u00e9 por la injusticia que le ha hecho a usted y no por la que me ha hecho a m\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> (Queriendo besar las manos de Cardenio) No se c\u00f3mo agradecerle, caballero\u2026<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Nos haremos cargo de ambos\u2026<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Los ayudaremos a encontrar a sus otros corazones.<\/p>\n<p>Se abrazan.<\/p>\n<p>Cardenio vuelve a entrar en trance:<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>O le falta al Amor conocimiento,<\/strong><\/p>\n<p><strong>o le sobra crueldad, o no es mi pena<\/strong><\/p>\n<p><strong>igual a la ocasi\u00f3n que me condena<\/strong><\/p>\n<p><strong>al g\u00e9nero m\u00e1s duro de tormento.<\/strong><\/p>\n<p>En todo desenga\u00f1o hay una historia<\/p>\n<p>en donde el ego\u00edsmo traza un cuento<\/p>\n<p>y hace una extra\u00f1a mezcla en la memoria<\/p>\n<p>que es olvido de un bello sentimiento<\/p>\n<p><strong>o le falta al amor conocimiento.<\/strong><\/p>\n<p>Si persiste en mi pecho un coraz\u00f3n<\/p>\n<p>que has borrado mil veces en tu arena<\/p>\n<p>es quiz\u00e1 porque tiene la ilusi\u00f3n<\/p>\n<p>de sufrir un amor que lo cercena<\/p>\n<p><strong>o le sobra crueldad o no es mi pena<\/strong><\/p>\n<p>Si te has sentido amada y adorada<\/p>\n<p>en tu perfecto altar de luna llena<\/p>\n<p>deber\u00edas entender que est\u00e1s plantada<\/p>\n<p>como un enga\u00f1o en medio de la escena<\/p>\n<p><strong>igual a la ocasi\u00f3n que me condena<\/strong><\/p>\n<p>Lo cierto es que camino sin sentido<\/p>\n<p>Y ya no reconozco un buen momento<\/p>\n<p>porque hasta de una flor me siento herido<\/p>\n<p>siendo tu desamor sometimiento<\/p>\n<p><strong>al g\u00e9nero m\u00e1s duro de tormento<\/strong><\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 le ha ocurrido? \u00bfEs po\u00e9tico epil\u00e9ptico?<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Nada de eso. \u00c9l es como un aparato de radio lleno de boleros que de repente se enciende y suelta la andanada. As\u00ed se alivia su alma, seg\u00fan parece.<\/p>\n<p>En ese momento pasa enfrente de ellos, bailando, un elefante rosado. Dorotea se asombra. Michael y Cardenio sonr\u00eden. Guillermo dice:<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Ha comenzado el carnaval.<\/p>\n<p>Y se escucha la canci\u00f3n que dice \u201cAl carnaval, del Uruguay, vendr\u00e1 mi negra\u2026\u201d<\/p>\n<p><strong>Cuarta Escena<\/strong><\/p>\n<p>Cardenio, Guillermo, Michael y Dorotea se han acercado al viejo bar. Es carnaval. Van y vienen personas con disfraces. Unos hombres y una mujer con capuchas y antifaces llegan.<\/p>\n<p>Dorotea y Cardenio est\u00e1n con los rostros cubiertos, pero sin ganas de participar en una fiesta. Se han apartado hacia un rinc\u00f3n y hablan entre ellos, como si fuera un secreto.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> El carnaval es solo un espejo m\u00e1s de la vida.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Todos andan perdidos con m\u00e1scara o sin ella.<\/p>\n<p>La mujer extra\u00f1a se sienta en una silla recostada a la pared y suspira como a punto de llorar.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 esa dama que tanto sufre?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Parece sometida al hombre que encabeza el grupo. Lo mira con temor.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Entonces esos suspiros no son para \u00e9l\u2026<\/p>\n<p>(Suena la canci\u00f3n: \u201cEsos suspiritos no ser\u00e1n pa m\u00ed, no ser\u00e1n no ser\u00e1n\u201d )<\/p>\n<p>Compasiva y solidaria, Dorotea se levanta y se acerca a la mujer que suspira.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 mal siente, se\u00f1ora m\u00eda? Si es uno de esos males que las mujeres usamos y sabemos curar, entonces me ofrezco para prestarle mi ayuda y mi servicio.<\/p>\n<p>El hombre embozado y encapuchado que gobierna el grupo se acerca a Dorotea y le habla:<\/p>\n<p><strong>Caballero:<\/strong>&nbsp; No se canse, mi se\u00f1ora, ofreciendo nada a esa mujer, porque tiene la costumbre de no agradecer lo que por ella se hace, ni procure que le responda si no quiere o\u00edr alguna mentira de su boca.<\/p>\n<p><strong>La embozada:<\/strong> Jam\u00e1s dije mentiras antes, porque siempre he sido muy verdadera, pero ahora me veo en tanta desventura, y de esto usted mismo es responsable, pues mi pura verdad lo convierte a usted en falso y mentiroso.<\/p>\n<p>Cardenio, Guillermo y Michael se acercan a donde est\u00e1n las dos mujeres y el embozado. Cardenio, reconociendo la voz de Luscinda exclama:<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> \u00a1V\u00e1lgame Dios! \u00bfQu\u00e9 es esto que oigo? \u00bfQu\u00e9 voz es esta que ha llegado a mis o\u00eddos con m\u00fasica que alegra y sonido que duele?<\/p>\n<p>La embozada vuelve la cabeza ante la exclamaci\u00f3n, toda sobresaltada, y busca con sus ojos al hombre que ha gritado. Se levanta de la silla, pero el caballero embozado la retiene y no la deja moverse.<\/p>\n<p>A ella, con la turbaci\u00f3n y desasosiego, se le cae el tafet\u00e1n con que ha cubierto su rostro, y se nota una hermosura incomparable y un rostro milagroso.<\/p>\n<p>Mira para todas partes como animal que quiere escapar, pero no puede. El hombre la tiene agarrada fuertemente por los brazos.<\/p>\n<p>Con el esfuerzo al hombre se le cae el antifaz. Dorotea lo ve.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> \u00a1Es don Fernando!<\/p>\n<p>Da la impresi\u00f3n de que intenta decir algo m\u00e1s, hace un gesto con las manos como quien explica algo. Se desmadeja y se desmaya. Guillermo la sostiene, no la deja caer.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> La belleza tambi\u00e9n pesa. Ay\u00fadame, Michael\u2026<\/p>\n<p>Michael le quita el embozo a Dorotea para darle aire y don Fernando la ve y se asombra.<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> \u00a1Es Dorotea!&nbsp; Su belleza me aplasta como una avalancha de piedras\u2026siento una culpa tan grande\u2026Nunca un carnaval ha sido m\u00e1s sorpresivo. Si pregunto \u00bfA que no me conocen? Todos responder\u00e1n \u201ceres la indignidad enmascarada\u201d.<\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong> (tratando de soltarse para buscar a Cardenio) \u00a1Su\u00e9ltame y comp\u00f3rtate&nbsp; como un hombre noble si es que alguna vez lo has sido!<\/p>\n<p>Cardenio corre hacia donde don Fernando tiene agarrada a Luscinda:<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> \u00a1Suelta a Luscinda, traidor, si no quieres botar sangre!<\/p>\n<p>El ambiente se oscurece. Se ilumina solamente Cardenio cuya rabia es evidente.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> He so\u00f1ado que peleo a muerte con don Fernando y ya no aguanto esas ganas. \u00a1en guardia, maldito!<\/p>\n<p>Se va la luz de nuevo y aparece iluminado solamente don Fernando.<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> Tendr\u00e9 que demostrarle que tambi\u00e9n puedo ganarle en el terreno del odio \u00a1deja de hablar y pelea!<\/p>\n<p>Se ilumina la escena y los dos hombres escenifican una pelea feroz en total soledad. De pronto se apaga la luz y al encenderse de nuevo Luscinda repite:<\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong> (tratando de soltarse para buscar a Cardenio) \u00a1Su\u00e9ltame y comp\u00f3rtate&nbsp; como un hombre noble si es que hay alguna nobleza en ti!<\/p>\n<p>Don Fernando la suelta y entre confundido y avergonzado le dice a Cardenio:<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:&nbsp; <\/strong><\/p>\n<p>Fue mi esposa y no lo ha sido,<\/p>\n<p>acostarla no he podido<\/p>\n<p>Pero siendo novia tuya<\/p>\n<p>Me ha traicionado contigo<\/p>\n<p>No es que de mi culpa huya<\/p>\n<p>Cardenio: (completando los versos)<\/p>\n<p>-Eres traidor como amigo\u2026<\/p>\n<p>Cardenio trata de abrazar a Luscinda pero las serpentinas de carnaval comienzan a separarlos. Las serpentinas se convierten en lianas. \u00c9l se aferra a una liana y trata de avanzar hacia otra. Ella avanza trabajosamente entre los bejucos.<\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong>&nbsp; \u00a1Ay, Cardenio m\u00edo! La incomunicaci\u00f3n es la peor enfermedad que amenaza al amor. Tienes el coraz\u00f3n roto porque no pude explicarte aquello que sucedi\u00f3. Y todav\u00eda hay cierta incertidumbre en ti.<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Se supone que los enamorados se comunican con los ojos, con los besos. Pero hace falta hablar abiertamente, sin mentiras. Claro que tengo el coraz\u00f3n roto \u00bfqui\u00e9n puede tenerlo entero si se enamora?<\/p>\n<p>Poco a poco avanzan entre las lianas.<\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong> Pero ya nada podr\u00e1 separarnos. Si juntamos nuestros sentimientos con toda la sinceridad posible y actuamos juntos, haremos una fiesta con cualquier obst\u00e1culo, los muros ser\u00e1n de aire.<\/p>\n<p>Dos lianas se convierten en un columpio. Ella se mece y \u00e9l la atrapa. \u00c9l la mece.<\/p>\n<p>Dorotea se recupera y avanza hacia el columpio improvisado. Dorotea se coloca al lado de Luscinda. Ella, Cardenio y Luscinda se quedan abismados, pensativos. Se miran entre todos. Tambi\u00e9n don Fernando se acerca y mira a unos y a otros en completo silencio.<\/p>\n<p>Se miran:&nbsp; Dorotea a don Fernando, don Fernando a Cardenio, Cardenio a Luscinda y Luscinda a Cardenio. Pero quien rompe de primero el silencio es Luscinda, hablando a don Fernando de esta manera:<\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong> D\u00e9jame don Fernando; d\u00e9jame llegar al muro de quien yo soy yedra, d\u00e9jame arrimarme a ese de quien no has podido apartarme con tus amenazas, ni con tus promesas ni tus d\u00e1divas. Nota c\u00f3mo el cielo, por desusados y encubiertos caminos, me ha puesto a mi verdadero esposo delante. Sabes que s\u00f3lo la muerte podr\u00eda borrarlo de mi memoria.<\/p>\n<p>Dorotea, derramando l\u00e1grimas, se hinca de rodillas ante don Fernando:<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> A tus pies est\u00e1 arrodillada la sin ventura, hasta que t\u00fa quieras, la desdichada Dorotea.&nbsp; Soy la que, encerrada en los l\u00edmites de la honestidad, vivi\u00f3 vida contenta hasta que, a las voces de tus importunidades, y, al parecer, justos y amorosos sentimientos, abri\u00f3 las puertas de su recato y te entreg\u00f3 las llaves de su libertad: d\u00e1diva de ti tan mal agradecida, cual lo muestra bien claro haber sido forzoso hallarme en el lugar donde me hallas, y verte yo a ti de la manera que te veo.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> (hablando para s\u00ed mismo) Hombre sortario que su suerte ignora.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> (Hablando para s\u00ed mismo) Yo so\u00f1\u00e9 a casi todas estas personas. O las estoy so\u00f1ando ahora.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> T\u00fa no puedes ser de la hermosa Luscinda porque eres m\u00edo, ni ella puede ser tuya, porque es de Cardenio. Y si esto es as\u00ed, como lo es, y t\u00fa eres tan cristiano como caballero, \u00bfpor qu\u00e9 tardas tanto en hacerme venturosa al final como lo hiciste al principio?<\/p>\n<p>Todos se\u00f1alan hacia don Fernando con la mirada, con los \u00edndices.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Y si no me quieres por la que soy, que soy tu verdadera y leg\u00edtima esposa, qui\u00e9reme, a lo menos, y adm\u00edteme por tu esclava; que, como yo est\u00e9 en tu poder, me tendr\u00e9 por dichosa y bien afortunada.<\/p>\n<p>Cardenio se aferra a Luscinda y la jala hacia su cuerpo como demostrando que ella le pertenece.<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> (atolondrado, viendo solamente hacia Dorotea) Santo cielo. Ahora es que me dy cuenta del desastre que he causado.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> No permitas que se hagan corrillos para mi deshonra; no les des tan mala vejez a mis padres. Ten un poco de nobleza\u2026<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> (Mascullando para s\u00ed mismo) Le voy a sacar las tripas a este cerdo si no reacciona con decencia.<\/p>\n<p>Irrumpe un grupo de disfraces con una pancarta que dice \u201cLa decencia es una necesidad\u201d y se hace un gran silencio. Pasan otros disfrazados bailando, ignorando lo que ocurre entre estas personas: pasan de largo bailando una canci\u00f3n muda, que no se oye.<\/p>\n<p>Cuando los disfraces terminan de irse, don Fernando se dirige a Luscinda:<\/p>\n<p><strong>Don Fernando<\/strong>: Te pido perd\u00f3n, noble Luscinda y a ti tambi\u00e9n amigo Cardenio, aunque s\u00e9 que nunca se borrar\u00e1 el mal que te hice, pero en todo caso tienes una historia de lealtad y de amor hacia ti que podr\u00e1s contar a tus nietos.<\/p>\n<p>Don Fernando mira luego a Dorotea:<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> Venciste, hermosa Dorotea, venciste, porque no es posible tener \u00e1nimo para negar tantas verdades juntas.<\/p>\n<p>Cardenio sostiene a Luscinda, la revisa como si buscara algo roto. Luego dice:<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong>&nbsp; Si el piadoso cielo gusta y quiere que ya tengas alg\u00fan descanso, leal, firme y hermosa se\u00f1ora m\u00eda, en ninguna parte creo yo que le tendr\u00e1s m\u00e1s seguro que en estos brazos que ahora te reciben, y en otro tiempo te recibieron, cuando la fortuna quiso que pudiese llamarte m\u00eda.<\/p>\n<p>Luscinda lo mira a los ojos, le echa los brazos al cuello y responde:<\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong> T\u00fa, se\u00f1or m\u00edo, eres el verdadero due\u00f1o de esta cautiva, aunque lo impida la contraria suerte.<\/p>\n<p>Don Fernando, se cubre los ojos como si quisiera ocultar un llanto.<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Ya es tiempo de que arreglemos lo que se ha desarreglado. \u00bfQu\u00e9 es lo que piensas hacer, \u00fanico refugio m\u00edo, en este tan impensado trance? Tu verdadera esposa te ha perdonado y se encuentra tus pies. Ahora debes perdonarte t\u00fa y pensar m\u00e1s en el pr\u00f3jimo que en tus apetitos y deseos. Porque cuando nos dejamos dominar por el ego hacemos da\u00f1o a quien podr\u00eda amarnos y con eso sembramos la semilla del odio.<\/p>\n<p>Cardenio tiene abrazada a Luscinda, pero mira hacia don Fernando y le dice:<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> Yo puedo hacer borr\u00f3n y cuenta nueva, aunque no te niego que me queda cierto reconcomio. Pero cultivar el amor es siempre m\u00e1s beneficioso sobre todo para los que vendr\u00e1n. Debemos pensar que un d\u00eda seremos padres y abuelos.<\/p>\n<p>Guillermo y Michael se acercan dispuestos a intervenir.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> El paso siguiente de un final feliz entre enamorados, es que tengan muchos hijos, porque esa es la parte del amor que justifica dramas y alegr\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Guillermo: (declamando) <\/strong><\/p>\n<p>Diez veces m\u00e1s feliz, ser\u00e1s de lo que eres,<\/p>\n<p>si los diez que has creado, a ti se te parecen.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podr\u00e1 hacer la muerte, cuando tengas que irte,<\/p>\n<p>si t\u00fa sigues viviendo en esa descendencia?<\/p>\n<p><strong>Dorotea:<\/strong> Me duelen las rodillas en este final feliz.<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> (A Dorotea) Lev\u00e1ntate, se\u00f1ora m\u00eda. No es justo que est\u00e9 arrodillada a mis pies la que yo tengo en mi alma; y si hasta aqu\u00ed no he dado muestras de lo que digo, quiz\u00e1 ha sido por orden del cielo, para que, viendo yo en ti la fe con que me amas, te sepa estimar como mereces.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Ha reaccionado usted como lo manda la ley del amor, que no es ley sino verdad.<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> Perdona mis errores, amada Dorotea. Deseo que Luscinda viva largos y felices a\u00f1os con su Cardenio y le ruego al cielo que me deje vivir felices tiempos con mi Dorotea.<\/p>\n<p>Don Fernando abraza a Dorotea; y Cardenio abraza a Luscinda. Guillermo y Michael se dan la mano, alegres.<\/p>\n<p>Las dos parejas lloran de felicidad, se abrazan, se separan y se vuelven a abrazar.<\/p>\n<p><strong>Luscinda:<\/strong> (Dice como para s\u00ed misma) De Cardenio he adorado su bondad, pero es tan confiado\u2026!Cree en pajaritos pre\u00f1ados! Para \u00e9l es siempre verdad todo lo que ven sus ojos, aunque sea un espejismo. Como novio fue d\u00e9bil y adem\u00e1s bruto. Ojal\u00e1 que como esposo sea fuerte y tenga fe en mi amor y sobre todo, en el suyo\u2026<\/p>\n<p><strong>Cardenio:<\/strong> (En trance)<\/p>\n<p>He admirado su dulzura<\/p>\n<p>Y su belleza he querido<\/p>\n<p>Aunque por ser buena hija<\/p>\n<p>P\u00e9sima novia haya sido<\/p>\n<p>Pero estoy agradecido<\/p>\n<p>De que en medio de la duda<\/p>\n<p>Ella sepa que es la cura<\/p>\n<p>Del mal que llevo escondido<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> (A Michael) \u00bfDe qu\u00e9 mal habla Cardenio?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong>&nbsp; De las ganas de beber que el despecho hace crecer.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> (A Michael) &nbsp;Eso no es mal de morir. M\u00edralos: se recuperar\u00e1n. Lloran y r\u00eden de felicidad y de nervios. Y en ese trance no podremos acompa\u00f1arlos.<\/p>\n<p><strong>Don Fernando:<\/strong> (Comenzando a recitar tambi\u00e9n)<\/p>\n<p>Desde el fondo m\u00e1s profundo<\/p>\n<p>de mi cuerpo tormentoso<\/p>\n<p>surge un hurac\u00e1n morboso<\/p>\n<p>un deseo tremebundo<\/p>\n<p>el placer m\u00e1s alevoso<\/p>\n<p>que con el amor confundo<\/p>\n<p>dej\u00e9 de lado el querer<\/p>\n<p>y no cre\u00ed en mujer buena<\/p>\n<p>solo quise poseer<\/p>\n<p>la delicadeza tierna<\/p>\n<p>aunque sufriera en mis manos<\/p>\n<p>como estrujado clavel<\/p>\n<p>Nunca pens\u00e9 en la maldad<\/p>\n<p>que me estaba poseyendo<\/p>\n<p>cre\u00ed que acertaba haciendo<\/p>\n<p>lo que hace la sociedad<\/p>\n<p>que es hip\u00f3crita inmoral<\/p>\n<p>ignorante y caprichosa<\/p>\n<p>pero fui la peor cosa<\/p>\n<p>que se pueda imaginar<\/p>\n<p>Hoy, entendiendo el amor<\/p>\n<p>que es querer sin condiciones<\/p>\n<p>estoy viviendo mejor<\/p>\n<p>porque mentir es peor<\/p>\n<p>que esconderse en los rincones<\/p>\n<p>Todos aplauden.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Y \u00e9ste torpe mocet\u00f3n \u00bfde d\u00f3nde sac\u00f3 ese canto?<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> De la musa que lo abraza: tiene la belleza intacta que te tira en un barranco\u2026<\/p>\n<p>Michael y Guillermo r\u00eden. Y se quedan en silencio un instante.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Reiremos poco pero no lloraremos ni siquiera de alegr\u00eda. Porque debemos dejar a estos enamorados para que sigan sus caminos.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> El llanto marca el comienzo y el final de la vida y el amor siempre produce mejores frutos si la risa lo adorna. Aunque nosotros dos deber\u00edamos retornar al inicio y sentarnos en una barra. Unas cervezas fr\u00edas, son las \u00fanicas rubias que van con nuestro modo.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> Cervezas fr\u00edas. He ah\u00ed la \u00fanica frialdad que acerca a los hombres.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> Con este calor, es la \u00fanica frialdad que soportamos.<\/p>\n<p><strong>Cardenio<\/strong> los mira, los saluda y les recita:<\/p>\n<p>S\u00e9 que quiero lo que quiero<\/p>\n<p>porque ustedes han logrado<\/p>\n<p>que el lenguaje sea primero<\/p>\n<p>y segundo lo pensado<\/p>\n<p>que primero sea el sentir<\/p>\n<p>y segundo lo so\u00f1ado<\/p>\n<p>que todo lo aqu\u00ed narrado<\/p>\n<p>sea bueno para escribir<\/p>\n<p>y revivir lo sincero<\/p>\n<p>porque el legado que ustedes<\/p>\n<p>han volcado en mi existir<\/p>\n<p>es que en la verdad no muero<\/p>\n<p><strong>Se apaga la luz del escenario. <\/strong><\/p>\n<p>En lo oscuro se enciende una luz sobre Guillermo. Est\u00e1 ante un peque\u00f1o escritorio con su pluma en la mano. Medita.<\/p>\n<p><strong>Guillermo:<\/strong> So\u00f1\u00e9 que deambulaba y conversaba con Miguel de Cervantes y Saavedra y es que desde que le\u00ed su Quijote lo llevo para todas partes como un esp\u00edritu hermano del m\u00edo. Puedes re\u00edr con sus dramas y llorar con sus comedias, porque el universo entero ha germinado en su voz. \u00a1Ah, qu\u00e9 sue\u00f1o m\u00e1s precioso!<\/p>\n<p>La luz se apaga lentamente y cuando vuelve a encenderse, aparece Michael bajo la luz y ante el escritorio.<\/p>\n<p><strong>Michael:<\/strong> So\u00f1\u00e9 que me hice amigo de William Shakespeare y ahora hasta lo siento al lado m\u00edo. Si \u00e9l fuera r\u00edo tendr\u00eda cuatro orillas. Sus palabras contienen tanta sabidur\u00eda y gracia que ha vencido el olvido y ha iluminado todo el lenguaje humano: jam\u00e1s podr\u00eda olvidarse una sola de sus frases. El universo entero ha florecido en su poes\u00eda y en sus tramas. \u00a1Ah, qu\u00e9 sue\u00f1o tan perfecto!<\/p>\n<p>La luz se apaga y cuando se enciende lentamente aparece el elefante rosado. Detr\u00e1s del elefante se esconde el elenco que comienza a salir como si despertaran todos de un sue\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>FIN<\/strong><\/p>\n<p><strong>Enero de 2016<\/strong><\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-pulido\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Pulido A Petra Simne, amor de siempre Primera escena Michael y Guillermo est\u00e1n en un parque. Al salir del parque hay una calle y enfrente un viejo bar. Ese podr\u00eda ser un escenario. Michael y Guillermo caminan y hablan. Guillermo: A veces la gente no escucha lo que le est\u00e1n diciendo y en muchas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":7985,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7984"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7984"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7984\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7991,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7984\/revisions\/7991"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7985"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7984"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7984"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7984"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}