{"id":7981,"date":"2023-04-30T00:23:44","date_gmt":"2023-04-30T00:23:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7981"},"modified":"2023-11-24T18:13:48","modified_gmt":"2023-11-24T18:13:48","slug":"el-abrazo-del-tamarindo-de-milagros-socorro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-abrazo-del-tamarindo-de-milagros-socorro\/","title":{"rendered":"\u00abEl abrazo del tamarindo\u00bb, de Milagros Socorro"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>Por: Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/h4>\n<p>La novela<em> El abrazo del tamarindo <\/em>(Alfaguara, 2008) de Milagros Socorro contiene ocho cap\u00edtulos. Es una historia que se lee y se disfruta en una sentada: \u00e1gil, r\u00e1pida y contundente. Se concentra en un espacio llamado San Fidel de Ap\u00f3n del estado Zulia, muy cercano a la frontera con Colombia. Quien haya estado por estos espacios sabe de qu\u00e9 hablamos. El contexto es determinante. La escritora Milagros Socorro\u00a0 lo conoce, \u00a0lo siente y lo palpita. El sentido plural de la novela alcanza una dimensi\u00f3n en cada acontecimiento y lo que atrapa es la manera de contarlo. En las descripciones y narraciones de cada cap\u00edtulo-historia existe una continuidad en tanto es una ficci\u00f3n coherente. Este elemento apunta a la totalidad de la novela.<\/p>\n<p>Cada cap\u00edtulo contiene igualmente una particularidad. Son micro-secuencias que, unidas cada una, conforman un universo que bien puede ser la representaci\u00f3n de una sociedad, un pa\u00eds en constante y extra\u00f1a mutaci\u00f3n. La escritora toma, adecua y transforma situaciones veros\u00edmiles para adaptarlas a un contexto determinado y con una cosmovisi\u00f3n particular, la ficci\u00f3n. Es el privilegio de recrear con su pluma lo bello y lo grotesco. Tendr\u00e1 la ocasi\u00f3n de contraponer los afectos y las separaciones. Colocar cara a cara el amor con el desamor y por qu\u00e9 no,\u00a0 la vida frente a la muerte. Temas inagotables que en este caso no buscan explicaci\u00f3n alguna, se viven, se padecen para que el elogio de vida contin\u00fae su camino.<\/p>\n<p>En el primer cap\u00edtulo se da un cambio de realidades s\u00f3lo que de una manera nada com\u00fan, pues las novedades que propone la escritora contienen un distintivo relacionado con la visi\u00f3n de un personaje convencido de su entorno, ya que lo huele y lo palpa con s\u00f3lo mirarse a los ojos y sentir la brisa del tamarindo: <em>No s\u00e9 por qu\u00e9 es tan feliz. Apenas si le importa que yo la escuche. Creo que le gusta o\u00edr su propia voz. <\/em>Se va contando una historia que est\u00e1 entre lo ingenuo y lo crudo por las separaciones afectivas, espacios y afinidades que est\u00e1n en el recuerdo de los personajes. La narraci\u00f3n fluct\u00faa en buscar ese lazo de las exaltaciones, all\u00ed radica el permanecer vivos los personajes. Trasladan su mundo de efectos a como d\u00e9 lugar para no desfallecer, no importando la comarca donde se encuentren. Lo que ata\u00f1e, en todo caso es el v\u00ednculo con el otro. Lo amoroso, el afecto y los apegos a una costumbre, que en muchos casos, se ven malogrados por elecciones otros.<\/p>\n<p>Dicho esto, Liduvina une, ordena y sustituye a los semejantes con su manera de ser. La Liduvina venida de Paturia, Departamento de Santander, Colombia, la que \u00abtransit\u00f3 el laberinto de caminos verdes\u00bb concentra a todos los personajes de la novela: <em>Liduvina sac\u00f3 a mi madre y la ech\u00f3 como un fardo. Comenz\u00f3 a correr en derredor, a repartir agua de az\u00facar y remover monta\u00f1as de polvo y suciedad de toda la casa<\/em>. Entonces, Liduvina y la joven fr\u00e1gil \u2014la voz que narra\u2014 comportan \u00a0la tensi\u00f3n de la novela. Leemos en\u00a0 el cap\u00edtulo IV: <em>en ning\u00fan caso es real lo que mira<\/em>, <em>siempre el objeto observado est\u00e1 sumido en la incandescencia<\/em>.<\/p>\n<p>Explico: la escritura se convierte en un componente creativo y por consiguiente es genuina en su ejecuci\u00f3n. Su transparencia consiste en la liberaci\u00f3n de im\u00e1genes. Su instrumento, la palabra convertida en signos\u00a0 que componen una madeja de mundos que est\u00e1n en una unidad del pensamiento, luego son expuestos con toda la subjetividad vital en sus perturbaciones e imposibilidades del alma humana. Se alude a una contemplaci\u00f3n, no como reflexi\u00f3n, sino como un estado del ser en su absoluta cercan\u00eda e identificaci\u00f3n con la luz antepuesta a la noche donde <em>se es y no se es<\/em>, en donde se est\u00e1 y a su vez no, dicho de otra manera, siempre se comienza, es un continuo andar, entre la noche y el d\u00eda no existe par\u00e9ntesis. Esta experiencia se\u00a0 reserva a los que asumen el riesgo \u2014placer y obsesi\u00f3n\u2014 de escribir.<\/p>\n<p>Menci\u00f3n especial y no menos importante tiene que ver con las expresiones propias de una regi\u00f3n. Que le son\u00a0 comunes para un sector. Estas palabras o giros\u00a0 idiom\u00e1ticos definen en buena medida la idiosincrasia de un pueblo y determinan una atm\u00f3sfera\u00a0 que no ve l\u00edmites expresos por las fronteras. En todo caso, son vocablos que los identifican. Algunos de hechos son: \u00abEche\u00bb, \u00abust\u00e9\u00bb, \u00abmijita\u00bb, \u00abmijo\u00bb, \u00abenco\u00f1ao\u00bb, \u00abpa\u00bb, \u00abmarconi\u00bb, \u00abjopito\u00bb, \u00abpuerca\u00bb, \u00abven\u00ed\u00bb, \u00abpuyas\u00bb, entre otros. Vemos la importancia del conocimiento de un vocabulario\/l\u00e9xico para lograr la cadencia en el habla de los personajes.\u00a0 Se logra una tonalidad que va en consonancia con los personajes. La voz que narra cumple con el rigor de la mutaci\u00f3n para llegar con el personaje.<\/p>\n<p>Volvemos a la voz \u2014una joven de escasos trece a\u00f1os\u2014 en primera persona narra en detalles la historia de Araceli \u2014la negra\u2014 y Samuel, la aparici\u00f3n repentina de don Roque M\u00e9ndez. Igual va describiendo su mundo fr\u00e1gil de emociones lleno de ingenuidades y descubrimientos: <em>Mi primera sensaci\u00f3n al andar con una toalla sanitaria entre las piernas era la de estar encaramada en un potro de algod\u00f3n<\/em>. En la historia de la novela se refleja todo un compendio de emociones, se contrapone la alegr\u00eda ante la tristeza, la vida enfrentada a la noci\u00f3n de muerte y en este amplio espectro no podr\u00e1 faltar jam\u00e1s la condici\u00f3n amorosa. Quiz\u00e1s el m\u00e1s equilibrado de los seres caer\u00e1 en el juego de lo amoroso,\u00a0 er\u00f3tico y sensual:<em> Cerr\u00e9 los ojos y sent\u00ed su mano ascendiendo bajo el camis\u00f3n. Roz\u00f3 mis muslos como si temiera deshojarlos. Desliz\u00f3 su mano sobre mi vientre hasta llegar a mis senos y se le escap\u00f3 un suspiro<\/em>. La sensualidad entendida como un recurso para desarrollar o develar el sentimiento, la pasi\u00f3n y todo el car\u00e1cter subjetivo que contenga una relaci\u00f3n y una ilusi\u00f3n. En este caso Milagros Socorro lo antepone como un recurso para matizar la soledad de los personajes.<\/p>\n<p>La novela <em>El abrazo del tamarindo<\/em> marca una particularidad en el desarrollo de la historia\u00a0 que la convierte en cautivadora, ocurrente e ir\u00f3nica que seduce al lector. Leer la novela, es mirarnos como lectores. Es descubrirnos en el recorrido natural que mitiga en no conseguirse en un mundo cierto o preestablecido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La novela El abrazo del tamarindo (Alfaguara, 2008) de Milagros Socorro contiene ocho cap\u00edtulos. Es una historia que se lee y se disfruta en una sentada: \u00e1gil, r\u00e1pida y contundente. 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