{"id":7866,"date":"2023-04-13T19:49:28","date_gmt":"2023-04-13T19:49:28","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7866"},"modified":"2023-11-24T18:21:44","modified_gmt":"2023-11-24T18:21:44","slug":"dos-cronicas-de-slavko-zupcic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cronicas-de-slavko-zupcic\/","title":{"rendered":"Dos cr\u00f3nicas de Slavko Zupcic"},"content":{"rendered":"<h3><strong>M\u00e1quinas que cantan<\/strong><\/h3>\n<p>Cada vez que en Espa\u00f1a veo una m\u00e1quina tragaperras pienso que son un invento de Jusep Torres Campalans. No es culpa m\u00eda ni de ellas. Se trata tan solo del recuerdo de una noticia le\u00edda hace por lo menos una d\u00e9cada: en Lleida, en el interior del Bar Doble Set, luego de la explosi\u00f3n de una bombona de butano, hab\u00eda muerto un hombre de treinta y nueve a\u00f1os. Era el propietario del bar y sol\u00eda pasar las noches jugando con las m\u00e1quinas de su establecimiento. Junto a una de ellas fue encontrado el cad\u00e1ver. Seiscientas pesetas en la mano derecha, cuarenta y cinco cofres en la pantalla.<\/p>\n<p>\u2013 Tuvo al menos la fortuna de morir junto a la m\u00e1quina que amaba \u2013 escuch\u00e9 que una voz susurraba a mi lado, mientras yo comenzaba a revisar el resultado de la loter\u00eda. Una voz sin cabeza ni cuerpo que, convencido por la circunstancia ilerdense y el particular nombre del bar, en lugar de asociar a Pedro P\u00e1ramo, Maqroll el Gaviero o al mism\u00edsimo Blas Coll, atribu\u00ed a Jusep Torres Campalans.<\/p>\n<p>Apagu\u00e9 la estufa y sal\u00ed inmediatamente a buscar m\u00e1quinas tragaperras. Empec\u00e9 en los alrededores del estudio que habitaba, junto a la Plaza del Nord, en Barcelona. Ya sab\u00eda que en el bar de la esquina los dos propietarios, hermanos, se turnaban para espiar en el ba\u00f1o a las chicas del colegio del frente. Al m\u00e1s anciano le faltaba parte de la mand\u00edbula. Igual fumaba y espiaba. \u00c9l era el m\u00e1s interesado. Ven\u00edan las ni\u00f1as, preguntaban por el servei y \u00e9l les daba la llave pensando que las chicas sab\u00edan lo que luego ocurrir\u00eda y quiz\u00e1s posaban ante el agujero que comunicaba el almac\u00e9n con el servicio. Cuando las chicas se marchaban, \u00e9l volv\u00eda a jugar domin\u00f3 y murmuraba:<\/p>\n<p>\u2013 Gossa, puta, malparida.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfDe qui\u00e9n hablas? \u2013 le pregunt\u00f3 aquel d\u00eda el hermano, mientras yo terminaba de limpiarme los labios con la servilleta.<\/p>\n<p>\u2013 De esas putas \u2013 dijo la voz y el anciano se\u00f1al\u00f3 hacia la puerta junto a la cual estaban las m\u00e1quinas tragaperras.<\/p>\n<p>En ese momento, pude separarme de la barra e ir a la Librer\u00eda Taifa a comprar una novela de Juan Mars\u00e9, pero no lo hice. Prefer\u00ed visitar una de las salas de juego de Mayor de Gracia.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfCon cu\u00e1l puedo comenzar? \u2013 pens\u00e9, apenas pens\u00e9 que pod\u00eda preguntar al encargado.<\/p>\n<p>\u2013 Con la que quiera \u2013 respondi\u00f3 la voz a mi lado, orgullosa esta vez, como si se tratase del due\u00f1o del har\u00e9n y no de Jusep Torres Campalans.<\/p>\n<p>La dej\u00e9 con la palabra en la boca y camin\u00e9 hacia el Cine Verdi: <em>Tama\u00f1o natural <\/em>de Barlanga. Cuando sal\u00ed, me tom\u00e9 una cerveza en el Salamb\u00f3 y ped\u00ed la revista del domingo. Al ver la portada, me tragu\u00e9 dos aceitunas. Hab\u00eda sucedido en M\u00e1laga la semana pasada. Dos j\u00f3venes penetraron durante horas de la noche un bar de la localidad y procedieron a desventrar las m\u00e1quinas tragaperras, cort\u00e1ndolas en la parte inferior. Se hab\u00eda corrido el rumor que desde hac\u00eda tiempo estas m\u00e1quinas no daban ning\u00fan premio y se supon\u00eda que deb\u00edan estar llenas.<\/p>\n<p>\u2013 El due\u00f1o del bar gana la mitad de lo que hace la m\u00e1quina, la otra se la lleva la empresa, la familia de la m\u00e1quina.<\/p>\n<p>Nadie estaba sentado a mi lado, pero igual yo sent\u00eda que alguien le\u00eda el peri\u00f3dico encima de mi hombro e incluso escuchaba su voz<\/p>\n<p>\u2013 Desde la barra el due\u00f1o las vigila y revisa con la mirada los pantalones de quienes se acercan a ellas. Quiere saber si est\u00e1n bien provistos.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a pensar en Jusep Torres Campalans. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser \u00e9l quien me hablaba al o\u00eddo, quien continuaba pronunciando palabras en contra y a favor de las m\u00e1quinas, si apenas era un invento de\u2026?<\/p>\n<p>\u2013 Adem\u00e1s, les cambia los billetes por monedas. Cuando esto sucede su alegr\u00eda es infinita: son sus monedas las que penetran en la m\u00e1quina.<\/p>\n<p>Sal\u00ed nuevamente. De todas maneras la voz, la misma voz, me persegu\u00eda, me segu\u00eda persiguiendo. Sonaba constantemente a mi alrededor.<\/p>\n<p>\u2013 Quienes ya han metido su dinero en ellas tienen derecho a permanecer en su cercan\u00eda, aferrados a una botella de cerveza, fumando o simplemente conversando. Quieren ver el rostro que se llevar\u00e1 su dinero, a quien la m\u00e1quina le dar\u00e1 finalmente toda su alegr\u00eda, quien escuchar\u00e1 la palabra \u201cpremio\u201d y sonreir\u00eda descaradamente al ver la cascada de monedas saltando hacia qu\u00e9 bolsillo.<\/p>\n<p>Para intentar silenciarla, decid\u00ed meterme en un caf\u00e9-internet. Obsesionado como estaba con el tema, comet\u00ed el error de teclear en el buscador \u201cm\u00e1quinas tragaperras\u201d e inmediatamente la escuch\u00e9:<\/p>\n<p>\u2013 Las m\u00e1quinas se visten de fiesta y van a los casinos de lujo, a los cruceros, a los bingos de men\u00fa tan caro: full alfombra roja, hombres vestidos de negro que las cuidan. Su p\u00e1gina web conecta directamente con la del Presidente, con todos los ministerios.<\/p>\n<p>Al menos esta vez ten\u00eda raz\u00f3n. La p\u00e1gina de las m\u00e1quinas ten\u00eda un link con la Presidencia de la Rep\u00fablica y el Ministerio de Hacienda.<\/p>\n<p>Camin\u00e9 entonces hacia el bar La Guayra. No es un bar venezolano, pero el caf\u00e9 no es malo y el consulado est\u00e1 al frente. Met\u00ed una moneda en la m\u00e1quina y la voz volvi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 Cuando la m\u00e1quina quiere, da un premio. Entonces canta una ranchera Chavela Vargas.<\/p>\n<p>Con una estrella en la mano, comenc\u00e9 a meter m\u00e1s monedas. De veinticinco, cincuenta, cien, doscientas y quinientas. Yo estaba a punto de irme, pero la m\u00e1quina pareci\u00f3 darse cuenta y su voz relev\u00f3 al engendr\u00f3 de Max Aub:<\/p>\n<p>\u2013 Avance. Uno, dos, tres.<\/p>\n<p>A\u00fan no daba nada, pero yo sent\u00eda que se mor\u00eda de las ganas de dar. Por eso hice descender la manzana de la izquierda.<\/p>\n<p>\u2013 Laberinto.<\/p>\n<p>Met\u00ed la moneda que me quedaba, una de veinticinco pesetas, y puls\u00e9 la \u00faltima tecla a la derecha.<\/p>\n<p>\u2013 Premio \u2013 fue lo \u00fanico que la m\u00e1quina dijo antes de comenzar a cantar una ranchera en cuyos compases un o\u00eddo generoso pod\u00eda efectivamente comprobar la voz de Chavela Vargas.<\/p>\n<h3><strong>El primer escritor <\/strong><\/h3>\n<p>No s\u00e9 a d\u00f3nde puedan llevarme estas palabras ni la pretensi\u00f3n de escribirlas. Mucho menos el recuerdo de Luis Augusto N\u00fa\u00f1ez que ahora se me antoja borroso y quiz\u00e1s no sea el mismo que conservan de \u00e9l las personas que verdaderamente lo conocieron. Luis Augusto N\u00fa\u00f1ez.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en dos ocasiones mis ojos vieron su figura tambaleante, pero fueron muchas m\u00e1s, much\u00edsimas m\u00e1s, las veces en que mis o\u00eddos escucharon sus noticias. Era el poeta m\u00e1s temido de la Valencia de mi infancia, esto a pesar de que ya entonces Eugenio Montejo, Te\u00f3filo Tortolero, Alejandro Oliveros y Reynaldo P\u00e9rez So hab\u00edan publicado sus primeros libros.<\/p>\n<p>Un poeta cuyo mayor m\u00e9rito fue y sigue siendo haber escrito en dos vol\u00famenes y casi mil p\u00e1ginas un libro desordenado y extra\u00f1o, pero igual de \u00fatil e interesante: <em>G\u00e9nesis y evoluci\u00f3n de la cultura en Carabobo<\/em>. Dedic\u00f3 este libro al gobernador de turno y, en los apuntes sobre poes\u00eda, se incluy\u00f3 a s\u00ed mismo y no tuvo reparos en admitir que \u00e9l, junto con Miguel Otero Silva, era el mejor poeta l\u00edrico de Venezuela.<\/p>\n<p>En las solapas de cada uno de los tomos, diversas voces hablan del libro antes de que este fuera impreso. \u201cLa lectura realizada por Luis Augusto N\u00fa\u00f1ez me ha dejado la impresi\u00f3n de que su obra alcanzar\u00e1 la finalidad perseguida\u201d. Quien as\u00ed hablaba era Manuel Feo La Cruz. Se refer\u00eda a que Luis Augusto N\u00fa\u00f1ez hab\u00eda convocado a todos los integrantes del mundillo intelectual carabobe\u00f1o y, una vez reunidos, les hab\u00eda le\u00eddo el proyecto de su obra.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Rafael Pocaterra, en cambio, prefiri\u00f3 no hablar en futuro. Se limit\u00f3 a decir que pocas veces hab\u00eda conocido a un escritor de semejante talento, un talento que si lograba enmendar el caos en el que se hallaba sumido\u2026 Esto lo dijo por la pasi\u00f3n evidentemente dips\u00f3mana de Luis Augusto N\u00fa\u00f1ez. Borracho de noche y de d\u00eda.<\/p>\n<p>Esas eran las historias que se contaban en casa, las que yo o\u00eda. Que si una vez oblig\u00f3 a su esposa a lanzarse desnuda al Cabriales, el r\u00edo que recog\u00eda las descargas cloacales de la ciudad. Que en otra arruin\u00f3 la fiesta de los quince a\u00f1os de su hija Kira. Que cuando se retrasaban en el pago de la asignaci\u00f3n que recib\u00eda del gobierno regional blasfemaba a viva voz frente al despacho del gobernador y que, en alguna ocasi\u00f3n, lleg\u00f3 a cagarse, tal era su pasi\u00f3n escatol\u00f3gica, en la puerta del ya referido despacho.<\/p>\n<p>La m\u00e1s simp\u00e1tica y ver\u00eddica de las an\u00e9cdotas era una en que, durante la celebraci\u00f3n de un acto p\u00fablico, Luis Augusto se aproxim\u00f3 al arzobispo local y mientras le pellizcaba sin ning\u00fan pudor el culo, grit\u00f3 algo referente a unas nalgas cardenalicias. Ese gesto no solo confirm\u00f3 su desparpajo, sino que termin\u00f3 present\u00e1ndolo ante la ciudad como una especie de profeta, ya que quince a\u00f1os despu\u00e9s las nalgas se hicieron efectivamente cardenalicias.<\/p>\n<p>Ninguna de esas cosas pasaba por mi mente aquel d\u00eda de mis siete a\u00f1os en caminaba por las calles del centro de la ciudad y tropezamos con un hombre canoso, de pantal\u00f3n gris y sin camisa, aunque s\u00ed con una minerva de yeso que le cubr\u00eda el t\u00f3rax y aprisionaba uno de sus brazos.<\/p>\n<p>\u2013 Qu\u00e9 tetotas \u2013 dijo al ver a mi madre y se llev\u00f3 a la boca la botella de aguardiente que sosten\u00eda en su mano \u00fatil.<\/p>\n<p>Mi madre y yo huimos hacia la Plaza Bol\u00edvar. Mientras corr\u00eda, ella me advirti\u00f3 que eso, simplemente eso, era Luis Augusto N\u00fa\u00f1ez.<\/p>\n<p>La segunda ocasi\u00f3n fue menos procaz pero igual de aterradora. Hab\u00eda muerto, asesinada por su sobrino, una poetisa local, Margot Ram\u00edrez Travieso, y Luis Augusto, absolutamente sobrio, de traje impecable, fue el encargado de pronunciar la oraci\u00f3n f\u00fanebre. Fue su canto de cisne: a los diez d\u00edas \u00e9l tambi\u00e9n muri\u00f3 y desde entonces nadie lo recuerda en Valencia.<\/p>\n<p>\u00c9l era, sin duda, el mayor escritor de la Valencia de entonces, el primero que conoc\u00ed.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/slavko-zupcic\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1quinas que cantan Cada vez que en Espa\u00f1a veo una m\u00e1quina tragaperras pienso que son un invento de Jusep Torres Campalans. No es culpa m\u00eda ni de ellas. 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