{"id":7699,"date":"2023-03-29T12:59:36","date_gmt":"2023-03-29T12:59:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7699"},"modified":"2023-11-24T18:22:02","modified_gmt":"2023-11-24T18:22:02","slug":"dragon-comeduendes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dragon-comeduendes\/","title":{"rendered":"El Drag\u00f3n Comeduendes \u00a0o cualquier t\u00edtulo que prefieras, de Efr\u00e9n Barazarte"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: left;\">Por Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<blockquote><p><em>Las bestias que sirven, aman, y defienden a <\/em><em>sus bienhechores, y que persiguen y ultrajan <\/em><em>a los extra\u00f1os y a quienes les ofenden, dan <\/em><em>con ello cierta imagen de nuestra justicia, <\/em><em>como tambi\u00e9n la dan cuando distribuyen por <\/em><em>igual el alimento a sus cachorros. <\/em>Montaigne, <em>Ensayos III<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><em>El Drag\u00f3n Comeduendes o cualquier t\u00edtulo que prefieras<\/em>\u00a0 (Ediciones Presagios, Serie Ceiba. Canc\u00fan, M\u00e9xico, 2002) de Efr\u00e9n Barazarte da cuenta de un mundo que no es este otro por dem\u00e1s com\u00fan. Leer estas historias es darse un viaje, es encontrarse con personajes que alucinan por la manera de c\u00f3mo son y c\u00f3mo responden ante tantas ocurrencias. Debo comentar que\u00a0 en estas historias se concentran un buen n\u00famero de las caracter\u00edsticas de los microrrelatos esbozadas por Violeta Rojo y Geraud\u00ed Gonz\u00e1lez Olivares entre otros investigadores del concepto y variantes \u00a0de la \u00a0microficci\u00f3n. Veamos, la primera condici\u00f3n est\u00e1 dada con\u00a0 el rasgo de la brevedad, unido a lo proteico, entendido este, como la confluencia de las diferentes formas discursivas (poes\u00eda, ensayo, relato, f\u00e1bulas, sentido mitol\u00f3gico, entre otros) sumemos a ello el car\u00e1cter de lo asombroso, como elemento distintivo, adem\u00e1s de la relaci\u00f3n de los t\u00edtulos con el resto de lo narrado y los referentes que marcan una designaci\u00f3n en las historias. Desde<em> \u00ab<\/em>Pedro, quien so\u00f1aba con bosques<em>\u00bb<\/em>, primero en el orden de aparici\u00f3n, microrrelato narrado en tercera persona, nos entrega una indicio de c\u00f3mo seguir\u00e1n el resto de las historias. Historias que no sabemos c\u00f3mo llegan, ni c\u00f3mo terminan, pues quien tiene la \u00faltima palabra es el lector. Con todo esto, aparecen tambi\u00e9n dos constantes en los microrrelatos en cuesti\u00f3n, hablamos del espejo y los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Con los sue\u00f1os sucede que nos da una sensaci\u00f3n de lo inacabado, el asunto no tiene un comienzo\u00a0 y no sabemos a d\u00f3nde llega, insisto en esta cualidad. \u00a0Lo que importa en todo caso es la manera de c\u00f3mo nos cuenta el narrador todo este entramado de situaciones, el ejemplo lo tenemos con Pedro, el personaje, y de c\u00f3mo duerme entre las ramas. En el micro <em>\u00ab<\/em>So\u00f1aba que la profesora de geograf\u00eda era su novia<em>\u00bb<\/em>; entonces me pregunto, qui\u00e9n no se ha enamorado de su maestra, qu\u00e9 alumna no ha tenido un amor plat\u00f3nico con su profesor. Como si nos detuvi\u00e9ramos en el tiempo para imaginarnos eso que anhelamos, aun as\u00ed no se lo contamos a nadie. Este narrador s\u00ed lo cuenta.<\/p>\n<p>Realidad y ficci\u00f3n se confabulan para dar rienda suelta a los pasajes inveros\u00edmiles de estas historias.<\/p>\n<p>Los acontecimientos de la realidad son tomados para hilvanar el juego del narrador, tal es el caso de figuras\u00a0 p\u00fablicas como Osama Bin Laden, Casius Clay, Bill Gates, Pedro Infante, Aquiles Nazoa, Fujimori, Montesinos, Uslar Pietri, Juan Calzadilla, Jorge Luis Borges \u2014que al rev\u00e9s es SEGROBIULEGROJ, as\u00ed lo acota el narrador\u2014, Andr\u00e9s Bello y hasta el propio Eduardo Liendo \u2014el mismo de <em>El Mago de la cara de vidrio<\/em>\u2014 entran en el juego de esta voz narrativa. Juegos de palabras, profesores, avenidas, el barrio y la cancha van en este andamio de escenarios superpuestos. Cada uno en su momento. Cada uno en su espacio. Todos protagonizan un imaginario que <em>encontrar\u00e1 resonancias en lectores\u2026<\/em>el bucle se arma desde la lectura de estas referencias que entretienen y propician esa sonrisa que surge entrel\u00edneas. Como el caso de <em>La canci\u00f3n de Rolando<\/em>, <em>Moby Dick<\/em> y muchos otros indicios que colman estos pasajes. Rinocerontes, dinosaurios y; hasta \u00e1rboles y maniqu\u00edes que hablan nos sorprenden a cada instante. Debemos mencionar los espacios de la cotidianidad de la ciudad de Maracay, tales como: el Parque Henry Pittier, la plaza Bol\u00edvar, la calle Miranda y el\u00a0 Ateneo de Caracas y as\u00ed otros que se convierten en c\u00f3mplices de este discurso \u2014 \u00bfBarazarteano? \u2014 entre un sinf\u00edn de peculiaridades de cada historia.<\/p>\n<p>En estas f\u00e1bulas el humor y la iron\u00eda se convierten en un aliado del narrador. <em>En \u00ab<\/em>Se advert\u00eda a s\u00ed mismo que no era un sue\u00f1o<em>\u00bb<\/em> vemos esto: <em>Re\u00eda y silbaba al mismo tiempo. Pensaba que no era un sue\u00f1o sino la realidad, sin embargo Pedro ten\u00eda raz\u00f3n. No era un sue\u00f1o sino dos\u2026 <\/em>El enunciado idiom\u00e1tico est\u00e1 con el giro sarc\u00e1stico que pertenece a los personajes, cada acci\u00f3n que surge va contenida de esa fuerza en la expresi\u00f3n cercana, en gran medida, al recurso de la oralidad, es decir, la que se cuenta como f\u00e1bula, invenci\u00f3n o par\u00e1bola. La existencia de una complicidad es fundamental para el desarrollo de la historia, debe existir el otro que escucha con fruici\u00f3n para luego darle coherencia a lo que se piensa y posteriormente se dice. Insistimos en los giros del habla, la palabra se materializa, se van construyendo, \u2014s\u00ed, en gerundio, no existe otra manera\u2014 puentes, como lo afirma Aldous Huxley, para establecer ese v\u00ednculo entre los semejantes. La palabra se menciona con las historias y en consecuencia se evidencia, se convierte en otra realidad, la que se cuenta, la que se padece y la que se disfruta, es el deleite de <em>\u00ab<\/em>decirse con la voz<em>\u00bb<\/em>. En este ejercicio, las distancias entre lo dicho y lo escrito se acortan, van casi que al un\u00edsono, creemos que es la intenci\u00f3n de Barazarte; \u00a0y se logra, por cuanto, al leerse el microrrelato, el lector se percatada del recurso propuesto.<\/p>\n<p>Los personajes son libres de decir lo que piensan y sobre todo lo que sue\u00f1an.<\/p>\n<p>Cincuenta y cinco historias para leerse o leernos, s\u00ed, nos encontraremos con hormigas gigantes, cuartos llenos de neblina, conejos del m\u00e1s all\u00e1 y pare usted de contar. En\u00a0 estas historias nos vamos descubriendo como lo que no somos. Im\u00e1genes tras im\u00e1genes para reinventarnos, luego, por eso insisto en lo sugerido, la voz que cuenta historias acopladas en el goce ficcional. Apreciamos el espacio que ocupa el sentido po\u00e9tico, giros que son inevitables en la construcci\u00f3n de los microcuentos. Car\u00e1cter que afianza el temple escritural de Barazarte y que se manifiesta como poeta, forma discursiva que lo identifica. Cada relato es un encuentro con otra dimensi\u00f3n de lo contado. Momentos que van y vienen. Momentos de absoluta alucinaci\u00f3n con lo inesperado. La inverosimilitud se antepone a lo pensado para que la emoci\u00f3n de este viaje por otros mundos insospechados \u2014como los espejos\u2014 que se manifiestan con poemas. Es el canto entre historias: \u00e1nimas que se descubren en esos cantos para decir de los vuelos <em>en los espacios de la madrugada.<\/em> Todo esto y m\u00e1s es <em>El Drag\u00f3n Comeduendes, <\/em>con nombre propio y dem\u00e1s. Un drag\u00f3n que viaja por otros senderos, otros recovecos, otros parajes de la inconciencia del narrador y del lector. Un viaje sin conceptos, ni funciones preestablecidos, ac\u00e1 lo que importa es ese transcurrir insinuado por la ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Creemos que la totalidad del libro puede ser le\u00eddo, no solo por j\u00f3venes, por aquello de literatura juvenil, sino que est\u00e1 perfecto para que otros lectores no tan j\u00f3venes en edad, lo disfruten como adolescentes tambi\u00e9n.<\/p>\n<h6>*Foto: http:\/\/circulodescritoresvenezuela.org<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa Las bestias que sirven, aman, y defienden a sus bienhechores, y que persiguen y ultrajan a los extra\u00f1os y a quienes les ofenden, dan con ello cierta imagen de nuestra justicia, como tambi\u00e9n la dan cuando distribuyen por igual el alimento a sus cachorros. 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