{"id":7582,"date":"2023-03-07T23:23:12","date_gmt":"2023-03-07T23:23:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7582"},"modified":"2024-11-13T17:05:35","modified_gmt":"2024-11-13T21:35:35","slug":"dos-cuentos-de-carolina-alvarez-arocha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-carolina-alvarez-arocha\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Carolina \u00c1lvarez Arocha"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Maigualida<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Hay dos tipos de malos recuerdos. Por un lado, est\u00e1n aquellos que nos devuelven a nuestros errores, nuestras peque\u00f1as in\u00adfracciones. Esas escenas que hubieran tenido otro resultado de no haber obrado como lo hicimos. Ya sabes, el d\u00eda que compraste el objeto m\u00e1s barato, en lugar de buscar la calidad. El d\u00eda que diste una respuesta tonta, cuando la ocasi\u00f3n de\u00admandaba inteligencia o suspicacia; o aquel micromalentendi\u00addo que se volvi\u00f3 una mara\u00f1a y al final fue imposible enmen\u00addar. Esos detalles vuelven y vuelven a fastidiarnos y tratamos de sacudirlos como el mosquito que nos atormenta con su vuelo cerca de la oreja.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay otro tipo de malos recuerdos, esos que perma\u00adnecen agazapados. Solo salen a la luz de pronto, gracias a un detonante que los llama. Son como el juego del escondite, cuando el compa\u00f1ero grita \u00ab\u00a1Un, dos, tres, Fulana!\u00bb, y enton\u00adces Fulana tiene que salir corriendo a librarse.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed le pas\u00f3 a Maigualida, cuando ayer, despu\u00e9s de dejar a los ni\u00f1os en la escuela, vio a Mart\u00edn. S\u00ed, su primo Mart\u00edn estaba en la esquina de la escuela, en la parada de autob\u00fas, al otro lado de la acera. Hac\u00eda m\u00e1s de diez a\u00f1os que no lo ve\u00eda. Al verlo sinti\u00f3 miedo, rabia, n\u00e1useas, todo junto.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche no pudo dejar que su pareja la tocara. El marido se sorprendi\u00f3 un poco, pero no insisti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1nto tiempo hab\u00eda pasado desde aquel incidente? \u00bfVein\u00adte, treinta a\u00f1os tal vez? No quiso recordar los detalles. Su ce\u00adrebro rechaz\u00f3 el recuerdo. Pero su cuerpo no pudo, y haberlo visto ah\u00ed, hizo que se le descompusiera algo por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn era hijo de la t\u00eda Cristina, hermana mayor de su pap\u00e1. All\u00e1, por los a\u00f1os 50, la t\u00eda hab\u00eda enviudado joven, que\u00add\u00f3 con seis ni\u00f1os. Por suerte, su esposo ten\u00eda dinero y ella pod\u00eda arregl\u00e1rselas bien para vivir de las rentas.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00eda Cristina pens\u00f3 que una forma de lograr que el dinero le rindiera era vivir en un pa\u00eds que tuviera una moneda donde el cambio le fuera favorable y termin\u00f3 estableci\u00e9ndose con su prole en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo este asunto de la partida de la t\u00eda Cristina hab\u00eda ocu\u00adrrido a\u00f1os antes de que Maigualida naciera.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn era el mayor de los hermanos y fue el primero en regresar a Venezuela. Acababa de terminar el bachillerato y no hab\u00eda podido entrar en la universidad; parece que ten\u00eda problemas o estaba desorientado. La t\u00eda habl\u00f3 con su herma\u00adno, el pap\u00e1 de Maigualida, para que la ayudara y el muchacho fue a vivir a casa de su t\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven vivi\u00f3 en casa de sus familiares por m\u00e1s de tres a\u00f1os. Estudi\u00f3 una carrera corta en el \u00e1rea de la naciente in\u00adform\u00e1tica, al poco tiempo conoci\u00f3 a Cora, tuvieron un no\u00adviazgo r\u00e1pido y en menos de un a\u00f1o de conocerse Mart\u00edn y Cora se casaron y se fueron a vivir juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>La estancia de Mart\u00edn en hogar de su t\u00edo fue un hecho poco trascendente, apenas rese\u00f1able. En alg\u00fan momento, Maigua\u00adlida trataba de recordar detalles de la convivencia con aquel primo, pero no ven\u00eda a su mente absolutamente nada. En las fiestas de la familia, Mart\u00edn nunca figuraba como uno de los personajes las an\u00e9cdotas que los hermanos repet\u00edan en el mo\u00admento en que los tragos invitaban a las memorias colectivas. Maigualida solo recordaba que a su primo le gustaba la co\u00admiquita de Los Picapiedras y cuando alguna tarde \u00e9l estaba en la casa y el horario de los personajes de Piedradura coincid\u00eda con el de El Zorro, siempre hab\u00eda conflicto con el resto de los j\u00f3venes televidentes y el primo ganaba la partida.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez, cuando Cora y Mart\u00edn ya estaban casados, el pap\u00e1 y la mam\u00e1 de Maigualida decidieron tomarse unos d\u00edas de vacaciones. Nunca, jam\u00e1s lo hac\u00edan y a toda la familia le hizo ilusi\u00f3n que salieran a disfrutar de la vida. Ir\u00edan a Curazao. Tomar\u00edan el ferri en Falc\u00f3n y pasar\u00edan cinco d\u00edas sin que mam\u00e1 tuviera que cocinar, lavar, y en general atender a sus muchachos. El primo Mart\u00edn y su esposa quedar\u00edan a car\u00adgo de la casa. Maigualida tendr\u00eda alrededor de ocho o nueve a\u00f1os cuando sus padres hicieron este viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esos d\u00edas, una tarde, estaban viendo la televisi\u00f3n mientras Cora preparaba la cena. Mart\u00edn sent\u00f3 a Maigualida en sus piernas. \u00c9l estaba muy cari\u00f1oso, con disimulo, comen\u00adz\u00f3 a pasar sus dedos suavemente por el vientre de la ni\u00f1a, luego su mano sigui\u00f3 y sigui\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Maigualida comenz\u00f3 a sentirse inc\u00f3moda, y cuando \u00e9l le dijo: \u00abNo vayas a contarle esto a nadie\u00bb, pens\u00f3 que algo no andaba bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, estaban de nuevo frente al televisor. Ella estaba pintando. Hac\u00eda un dibujo en t\u00e9mpera donde ella y sus hermanos jugaban en un patio lleno de \u00e1rboles. Le parec\u00eda que su obra estaba quedando maravillosa. El primo se aco\u00admod\u00f3 en el sill\u00f3n y le pidi\u00f3 de nuevo que se sentara en sus piernas. Ella le dijo que no quer\u00eda, que estaba ocupada, estaba pintando. \u00abSi no vienes, rompo tu dibujo\u00bb, le contest\u00f3 \u00e9l en voz muy baja pero firme. Maigualida no sab\u00eda qu\u00e9 hacer y obedeci\u00f3. Era todo tan confuso. Trat\u00f3 de ignorar o hacer que no estaba ocurriendo nada y fij\u00f3 su atenci\u00f3n en el programa que pasaban en la televisi\u00f3n. De pronto, sinti\u00f3 algo cerca de su muslo, deb\u00eda estar en el bolsillo del pantal\u00f3n de \u00e9l. Pens\u00f3 que era un llavero y quiso verlo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto?\u00bb, le pregun\u00adt\u00f3 y \u00e9l respondi\u00f3 algo que ella no entendi\u00f3, lo dijo con una sonrisa torcida y extra\u00f1a. La ni\u00f1a se asust\u00f3, quiso levantarse, pero \u00e9l la rode\u00f3 con su brazo con firmeza. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer, qu\u00e9 decir, y de nuevo se qued\u00f3 ah\u00ed, tranquila a esperar que se acabara el programa y su primo la soltara.<\/p>\n\n\n\n<p>Agradeci\u00f3 al cielo que su mam\u00e1 y su pap\u00e1 regresaran y se acabaran las tardes de TV con Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>El primo nunca m\u00e1s se acerc\u00f3 a ella. Cuando se reun\u00eda toda la familia, Maigualida sent\u00eda que Mart\u00edn la miraba, pero todo qued\u00f3 ah\u00ed. Ella nunca habl\u00f3 con nadie sobre aquel inci\u00addente, lo borr\u00f3 de su memoria, nunca ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, cuando ten\u00eda como doce a\u00f1os, en una revis\u00adta, ley\u00f3 un art\u00edculo de orientaci\u00f3n familiar que comentaba un caso como el suyo y de alguna manera entendi\u00f3 lo ocurrido. Se sinti\u00f3 de nuevo inc\u00f3moda y rid\u00edcula por no haber enten\u00addido antes. Por haberse quedado callada, por no haber tenido conciencia. Hasta se sinti\u00f3 culpable. Pero de nuevo cerr\u00f3 las puertas del recuerdo y no dijo nada a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, ayer, cuando vio a Mart\u00edn en la parada de autob\u00fas, todo lleg\u00f3 de pronto. Le hubiera gustado detenerse y decirle a gritos unas cuantas cosas, pero se detuvo. Era pre\u00adferible no verlo ni hablarle.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo curioso del asunto es que, en todos los a\u00f1os que trans\u00adcurrieron desde aquellas vacaciones de pap\u00e1 y mam\u00e1, nunca hab\u00eda vuelto a pensar en eso. Pero ahora, no pod\u00eda sacarse aquel recuerdo ni de la cabeza, ni de la piel. La mano de Mart\u00edn la persegu\u00eda, no la dejaba. Estaba afectando tanto su intimidad que, finalmente, decidi\u00f3 contarle a su marido.<\/p>\n\n\n\n<p>El compa\u00f1ero fue tierno y solidario, pero no entend\u00eda muy bien. \u00bfQu\u00e9 le suced\u00eda? \u00bfC\u00f3mo un hecho ocurrido hac\u00eda trein\u00adta a\u00f1os le pod\u00eda afectar tanto? Pero era as\u00ed, le perturbaba a tal punto que no se dejaba tocar. \u00c9l no sab\u00eda muy bien c\u00f3mo revertir el efecto Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Maigualida tambi\u00e9n lo pens\u00f3: \u00abHace tanto tiempo\u2026\u00bb \u00bfExiste el tiempo en la mente, en el alma, en la psique hu\u00admana? \u00abParece que fue ayer\u00bb decimos sin darnos cuenta de que realmente parece que fue ayer. Esa ma\u00f1ana, la parada de autob\u00fas la hab\u00eda devuelto al asco que sent\u00eda al estar en las piernas del primo. Lo hab\u00eda sentido con la misma intensidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Decidi\u00f3 ir unos d\u00edas al psiquiatra y la terapia le ayud\u00f3 a procesar el asunto como adulta. Al parecer, sacarlo a flote le ayud\u00f3 a superarlo. Maigualida contaba con suficientes ele\u00admentos a su alrededor como para permitir que Mart\u00edn conti\u00adnuara molest\u00e1ndola. Adem\u00e1s, el marido, si bien no entend\u00eda bien, fue paciente, y eso era lo que ella necesitaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco, fue volviendo a ser la misma. Las caricias vol\u00advieron a ser disfrutadas y todo volvi\u00f3 a la normalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo parece haber quedado un efecto secundario producto de aquellos encuentros frente a la TV: su odio visceral por la rid\u00edcula comiquita de Los Picapiedras. Pero es un asunto que, a Maigualida, no parece afectarle demasiado.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>H\u00e9ctor<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Esa noche so\u00f1\u00f3 que al ir a su trabajo se le hab\u00eda olvidado ponerse los pantalones. \u00a1Qu\u00e9 angustia! Tal vez si caminaba pegado a las paredes no lo notar\u00edan. \u00ab\u00bfC\u00f3mo se me pudo olvidar ponerme la ropa?\u00bb, se dec\u00eda en el sue\u00f1o. \u00abMejor me voy, es preferible llegar tarde\u00bb. Luego reflexionaba: \u00abYo creo que esto es un sue\u00f1o, no pude haber olvidado mi ropa\u00bb \u2014se dec\u00eda dentro del sue\u00f1o\u2014. La angustia lo despert\u00f3 y ya no pudo volver a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto de salir sin una pieza de su ropa y estar expuesto al p\u00fa\u00adblico era uno de sus sue\u00f1os recurrentes. Un d\u00eda pod\u00edan ser los zapatos, otro la camisa. Esa noche hab\u00edan sido los pantalones.<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e9ctor hab\u00eda hecho progresos considerables desde sus d\u00edas de muchacho t\u00edmido. Atr\u00e1s quedaron las angustias de llevar el efectivo justo para no tener que pedir el vuelto al chofer o al colector del autob\u00fas. Ya no era t\u00edmido, al menos no tanto. La universidad y la calle lo hab\u00edan ayudado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando ten\u00eda uno de esos sue\u00f1os y se despertaba en la madrugada, era imposible volver al reposo. El insomnio lo devolv\u00eda a las verg\u00fcenzas y desatinos que pudieron ocurrir durante el d\u00eda. Aquel muchacho del autob\u00fas regresaba y se apoderaba de \u00e9l y se sent\u00eda m\u00e1s que inseguro.<\/p>\n\n\n\n<p>En las horas de desvelo, ve\u00eda todo el panorama con claridad y pensaba que el d\u00eda siguiente ser\u00eda m\u00e1s sencillo. Se dec\u00eda: \u00abMa\u00f1ana voy a tratar de plantear de nuevo tal asunto. Tal vez pueda haber una soluci\u00f3n. Llegar\u00e9 temprano y le plantear\u00e9 a la jefa una reuni\u00f3n y le presentar\u00e9 mi propuesta de otra manera\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero llegaba la ma\u00f1ana y ve\u00eda la realidad y no lo hac\u00eda, porque ya no hab\u00eda manera de revertir la decisi\u00f3n o porque el momento de hablar hab\u00eda pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed eran las madrugadas para H\u00e9ctor. Los ratos de vigilia eran los espacios de revelaci\u00f3n que la luz del sol no le permit\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, al alba, siente una nueva amenaza. Berta, su novia, la chica de quien estaba realmente enamorado, lo llam\u00f3 por tel\u00e9fono la tarde anterior y le dijo que necesitaban hablar. Lo llam\u00f3 desde Margarita, ella estaba haciendo un reportaje y llevaba dos d\u00edas en la isla. La comunicaci\u00f3n no era buena, no se escuchaba bien y por eso la muchacha decidi\u00f3 que lo que ten\u00eda que decir se lo dir\u00eda cuando se vieran personalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e9ctor lo sab\u00eda. Cuando la chica con quien est\u00e1s saliendo te dice que quiere hablar contigo algo importante, t\u00fa sabes que te tienes que preparar. Lo que viene es un: \u00abconoc\u00ed a al\u00adguien\u00bb o el clich\u00e9 de \u00abno eres t\u00fa\u2026\u00bb o algo por el estilo. Berta solo le dijo que volver\u00eda al d\u00eda siguiente y \u00e9l se ofreci\u00f3 para ir a buscarla al aeropuerto y en eso quedaron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEsta vez s\u00ed sabr\u00e9 qu\u00e9 hacer. Cuando nos veamos, no la voy a dejar hablar. Voy a decirle que tiene raz\u00f3n, que a veces me falta un poco de velocidad pero que voy a cambiar. Le dir\u00e9 que voy a renunciar, al peri\u00f3dico, que voy a comenzar por mi cuenta. Ser\u00e9 freelance y har\u00e9 reportajes y periodismo de in\u00advestigaci\u00f3n serio; podr\u00e9 vender mis trabajos a un buen precio.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos art\u00edculos me har\u00e1n merecedor del Pulitzer. Ella se reir\u00e1 y as\u00ed aprovecho para que se le olvide o replantee lo que me iba a decir. Le dir\u00e9 que viajaremos juntos, que recorreremos el mundo. Antes de que comience a hablar, la invitar\u00e9 a ese res\u00adtaurante del que siempre decimos que vamos a ir y nunca va\u00admos. La sorprender\u00e9 con las entradas para una obra de teatro. Har\u00e9 lo que sea para que me escuche y no comience con el discurso de \u2018t\u00fa eres incre\u00edble, pero\u2026\u2019 o el bendito rollo del \u2018t\u00fa espacio y m\u00ed espacio\u2019. De eso ya tengo una cabuya bien larga\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e9ctor finalmente se qued\u00f3 dormido pensando en todo lo que le dir\u00eda a Berta. Cuando a media ma\u00f1ana llam\u00f3 a su compa\u00f1era para confirmarle la hora de llegada, estaba muy nervioso. El vuelo llegar\u00eda a las siete de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e9ctor estaba all\u00ed con un ramito de brisa y dos margaritas, era una dulzura de ramito. La vio salir del t\u00fanel de pasajeros de llegada y se sinti\u00f3 triste de tan enamorado. Pens\u00f3 en todo el discurso que ten\u00eda preparado. Ella lo vio y lo salud\u00f3 con la mano. No tra\u00eda equipaje. Solo su morral y lo llevaba en la espalda. Sali\u00f3 con prisa por las puertas autom\u00e1ticas y H\u00e9ctor no se atrev\u00eda a abrazarla. \u00bfY si lo apartaba? Pero ella le dio un beso y se emocion\u00f3 con las flores hasta que se le humede\u00adcieron los ojos. \u00abS\u00ed, a ella tambi\u00e9n le va a pegar la separaci\u00f3n \u2014pens\u00f3\u2014. Tal vez me tenga hasta l\u00e1stima\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La ve\u00eda y reflexionaba: \u00ab\u00bfQu\u00e9 sentido tiene prolongar una relaci\u00f3n cuando hay un miembro que desea romper?\u00bb. De camino hasta el carro, ella sonre\u00eda, ve\u00eda las flores y no de\u00adc\u00eda nada. H\u00e9ctor tampoco. \u00c9l solo la ve\u00eda y pensaba: \u00abse ve radiante\u00bb. Tambi\u00e9n pens\u00f3: \u00abLas mujeres reci\u00e9n enamoradas siempre se ven radiantes. Es tristemente terrible\u00bb. Cuando ya iba a abrir la puerta del carro no aguant\u00f3. Contra todos sus planes y discursos programados, decidi\u00f3 cortar por lo sano. No se puede convencer a nadie de que te quiera. Es as\u00ed de simple. De modo que comenz\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ayer, cuando hablamos, me dijiste que ten\u00edas algo im\u00adportante que decirme. \u00bfDe qu\u00e9 se trata? \u00bfCu\u00e1l es el misterio? \u2014dijo cortante, casi con rabia.<\/p>\n\n\n\n<p>Berta lo mir\u00f3. Se ve\u00eda preocupada, quiso ponerse seria, pero no pod\u00eda dejar esa nueva sonrisa que literalmente le invad\u00eda el rostro. Entonces, tom\u00f3 aire y le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estoy embarazada.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ojos de H\u00e9ctor se salieron de sus \u00f3rbitas y se qued\u00f3 mudo. No reaccionaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella dej\u00f3 de sonre\u00edr por un segundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo te alegra? Yo\u2026, yo pienso que, aunque inesperado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l no la dej\u00f3 terminar. La abraz\u00f3, la bes\u00f3, la alz\u00f3 en brazos. Ahora era \u00e9l quien no dejaba de re\u00edr, no consegu\u00eda las llaves del carro, no consegu\u00eda colocar la llave en la cerradura para abrir la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>La muchacha al final solo dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Est\u00e1s totalmente loco! Y lo bes\u00f3 de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/carolina-alvarez-arocha\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maigualida Hay dos tipos de malos recuerdos. Por un lado, est\u00e1n aquellos que nos devuelven a nuestros errores, nuestras peque\u00f1as in\u00adfracciones. Esas escenas que hubieran tenido otro resultado de no haber obrado como lo hicimos. Ya sabes, el d\u00eda que compraste el objeto m\u00e1s barato, en lugar de buscar la calidad. 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