{"id":7554,"date":"2023-03-05T23:29:39","date_gmt":"2023-03-05T23:29:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7554"},"modified":"2023-11-29T13:23:58","modified_gmt":"2023-11-29T13:23:58","slug":"la-obra-lexicografica-de-lisandro-alvarado-1858-1929","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-obra-lexicografica-de-lisandro-alvarado-1858-1929\/","title":{"rendered":"<strong>La obra lexicogr\u00e1fica de Lisandro Alvarado (1858-1929)<\/strong>"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Pedro Grases<\/h4>\n<p>Considerada en conjunto, la labor de Lisandro Alvarado acerca de las peculiaridades del vocabulario venezolano, no ha sido superada hasta nuestros d\u00edas y constituye sin duda el esfuerzo m\u00e1s considerable que se ha realizado en el pa\u00eds, de un modo sistem\u00e1tico, amplio, totalizador y con \u00e1nimo de agotar las fuentes de informaci\u00f3n tanto en lo que ata\u00f1e a la bibliograf\u00eda especial del tema, como a las obras literarias que deb\u00eda consultar; y, adem\u00e1s, lo que es m\u00e1s importante, gracias a la observaci\u00f3n directa del lenguaje usado en Venezuela, en trabajo de campo y estudio de la bibliograf\u00eda.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n cient\u00edfica de Lisandro Alvarado y sus adhesiones a las doctrinas positivistas, as\u00ed como la t\u00e9cnica de investigaci\u00f3n aprendida seguramente de su maestro Adolfo Ernst, le dieron una excepcional preparaci\u00f3n para ser eminentemente objetivo en la tarea de recoger y ordenar las singularidades del idioma castellano en Venezuela. Con el estudio del libro mayor de Alvarado <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol en Venezuela<\/em>, publicado en Caracas en el mismo a\u00f1o de su muerte, 1929, es posible enjuiciar su obra de lexic\u00f3grafo nacional como la de m\u00e1s significaci\u00f3n y trascendencia en la historia de la filolog\u00eda venezolana. Se pueden rectificar detalles, completar datos, enmendar errores que la ciencia posterior haya aclarado, pero en la estimaci\u00f3n de la empresa en su totalidad, no hay en la lexicolog\u00eda nacional quien haya dado, antes de la vida de Alvarado ni desde 1929, un paso tan considerable como el que forma la colecci\u00f3n de estudios de don Lisandro sobre el vocabulario privativo del espa\u00f1ol de Venezuela.<\/p>\n<p><strong>Unidad de su pensamiento<\/strong><\/p>\n<p>Lisando Alvarado responde a la figura moderna de un humanista, interesado por los problemas que pod\u00edan preocupar a un positivista enfrentado a los hechos de la cultura americana en Venezuela. La historia, las letras cl\u00e1sicas, la ling\u00fc\u00edstica -hisp\u00e1nica e indigenista-, las ciencias naturales, la etnolog\u00eda, la sociolog\u00eda, fueron disciplinas que embargaron su atenci\u00f3n a lo largo de su existencia y le dieron temas para notables disquisiciones personales. No es el caso de analizar sus puntos de vista como etn\u00f3logo, historiador o soci\u00f3logo, sino limitar la presente nota a sus trabajos de lexicolog\u00eda, y aun en este campo apartar todo lo que se refiere a las lenguas ind\u00edgenas americanas, que no tienen vinculaci\u00f3n directa con el idioma castellano de uso general en el pa\u00eds. La serie de vocabularios ind\u00edgenas -en su mayor parte todav\u00eda in\u00e9ditos- y los estudios gramaticales que Alvarado hizo sobre lenguas abor\u00edgenes escapan a la finalidad de esta glosa.<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n al estudio de las peculiaridades del espa\u00f1ol en Venezuela est\u00e1 formada por tres obras de Alvarado:<\/p>\n<p>a) <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol en Venezuela<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em>;<\/p>\n<p>b) <em>Glosario de voces ind\u00edgenas de Venezuela<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em>; y<\/p>\n<p>c) <em>Alteraciones fon\u00e9ticas del espa\u00f1ol en Venezuela<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><\/em>;<\/p>\n<p>A las que deben a\u00f1adirse algunos escritos menores, como el intitulado <em>Sufijos en el lenguaje criollo<\/em>, que public\u00f3 en forma de ap\u00e9ndice a la primera de las obras referidas, y <em>Un anacronismo ling\u00fc\u00edstico<\/em>.<\/p>\n<p>La unidad de pensamiento en estas tres obras, la explica el propio Lisandro Alvarado en la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb a los <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol en Venezuela<\/em>, cuando al referirse a las voces ind\u00edgenas y a \u00ablas llamadas corrupciones del espa\u00f1ol\u00bb, dice: \u00abharemos de todo ello asunto particular de dos tratados que pueden servir de complemento al presente y llevar por t\u00edtulo <em>Alteraciones fon\u00e9ticas del bajo espa\u00f1ol en Venezuela<\/em> el uno, y <em>Glosario de voces ind\u00edgenas de Venezuela el otro<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito fundamental de Alvarado nos lo da \u00e9l mismo en la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb a los <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol<\/em>. Dice: \u00abNuestra tarea es muy modesta: <em>explicar las voces regionales ordinarias en Venezuela y no admitidas por la Academia Espa\u00f1ola<\/em>\u00bb, y lo impele a ello el que \u00abcasi todas las rep\u00fablicas hispanoamericanas tienen diccionarios de sus voces corrientes y modismos\u00bb.<\/p>\n<p>Ratifica en m\u00e1s de una oportunidad la intenci\u00f3n principal de proporcionar a la Academia Espa\u00f1ola elementos de juicio que permitan enriquecer el acervo del idioma con las voces especiales del l\u00e9xico venezolano, cuya legitimidad defiende apasionadamente, no porque puedan otorgarle tal t\u00edtulo los fil\u00f3logos, sino porque la consagraci\u00f3n que el uso da a un vocablo impone \u00abla mayor parte de los t\u00e9rminos \u00fatiles y viables que constituye, en no escasa proporci\u00f3n, la riqueza y fastuosidad de los idiomas. Supuesto as\u00ed el caso de que al caudal de nuestra lengua haga falta, o no sea por lo menos superfluo, tal o cual neologismo cuya estructura sea por otra parte correcta, natural ser\u00e1 que se le d\u00e9 carta de naturalizaci\u00f3n o que se recurra a alg\u00fan t\u00e9rmino arcaico injustamente olvidado\u00bb. E insiste: \u00abRecordaremos de nuevo que muchos de los neologismos se\u00f1alados est\u00e1n correctamente formados, o son de todo punto indispensables en casos en que no hay otra voz castellana equivalente\u00bb. Estas palabras de la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb a los <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol<\/em>, que redondea graciosamente con la cita de S\u00e9neca de que \u00abno es posible ser negligente en la indigencia\u00bb, la corrobora en la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb al <em>Glosario de voces ind\u00edgenas<\/em>, quiz\u00e1s con mayor rotundidad: \u00abSi, pues una de esas voces vernaculares y modestas est\u00e1 autorizada por traer su origen de una lengua viva o muerta del pa\u00eds o por el uso constante de nuestros mejores escritores, hay derecho de que entre ella en el caudal, ya de suyo rico, del espa\u00f1ol\u00bb<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Es decir, el uso exige la adaptaci\u00f3n de un vocablo por necesario, y el lexic\u00f3logo la ampara por entenderlo justo. Tal es el papel de Alvarado en el estudio del l\u00e9xico venezolano.<\/p>\n<p>Todav\u00eda reafirma este prop\u00f3sito en los <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol<\/em>, cuando precisa la conveniencia de fijar la extensi\u00f3n geogr\u00e1fica del uso de una voz en Am\u00e9rica, de lo que \u00abno siempre est\u00e1n informados los lexic\u00f3grafos espa\u00f1oles\u00bb; y a\u00f1ade: \u00abLa distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de las palabras dial\u00e9cticas interesa bastante al porvenir de la lengua espa\u00f1ola, tanto que una perseverante atenci\u00f3n de la Academia de la Lengua nunca estar\u00e1 en demas\u00eda\u00bb. Estas palabras traslucen la preocupaci\u00f3n por la varia riqueza del idioma dentro de su unidad, tanto en la Pen\u00ednsula como en el continente americano, completamente de acuerdo con el pensamiento de Bello expuesto en el \u00abPr\u00f3logo\u00bb de su <em>Gram\u00e1tica<\/em> (\u00abJuzgo importante la conservaci\u00f3n de la lengua de nuestros padres&#8230;\u00bb, etc.), que cita precisamente Alvarado en su referido trabajo de 1903, <em>Ideas sobre la evoluci\u00f3n del espa\u00f1ol en Venezuela<\/em>, que es la primera expresi\u00f3n de sus estudios lexicogr\u00e1ficos.<\/p>\n<p>Las diferencias de vocabulario no son para Alvarado un peligro frente a la unidad del idioma, sino, como hemos visto, factor de enriquecimiento, y por lo mismo constituye un noble tema de estudio. Dice Alvarado: \u00abUn castellano viejo que con cierto detenimiento peregrinara en alguna rep\u00fablica hispanoamericana, pronto convendr\u00eda en la necesidad de estudiar el dialecto local para bien entenderse con los habitantes\u00bb; y luego enumera las razones de las diferencias: \u00ab&#8230; en la <em>pronunciaci\u00f3n<\/em>, en el <em>\u00e9nfasis<\/em>, en la <em>acepci\u00f3n y construcci\u00f3n particular<\/em> de las voces, hallar\u00eda algo irregular o chocante, o aun absurdo\u00bb. Fij\u00e1ndonos en la expresi\u00f3n de Alvarado, observamos que lo fundamental es su preocupaci\u00f3n por la pureza del lenguaje, con lo que subraya el car\u00e1cter de servicio a la Academia que es la finalidad eminente que persigue. Del mismo modo deben interpretarse las afirmaciones que a continuaci\u00f3n transcribo: \u00abNo tenemos gran responsabilidad los americanos en las llamadas corrupciones del espa\u00f1ol, es decir, en aquellas voces de igual significaci\u00f3n que las castellanas, pero m\u00e1s o menos estropeadas en su forma usual; y tampoco han manchado la pureza del idioma las voces de origen americano, que cuando m\u00e1s podr\u00edan tacharse de barbarismos\u00bb.<\/p>\n<p>Todas estas ideas son las que mueven y animan a Lisandro Alvarado a emprender y realizar en Venezuela la obra del vocabulario nacional que hab\u00eda sido ya ensayada en la mayor parte de las Rep\u00fablicas hispanohablantes. En Venezuela exist\u00edan algunas publicaciones estimables que Alvarado respeta y utiliza ampliamente, pero no se hab\u00eda intentado en forma de Diccionario el estudio exhaustivo del l\u00e9xico peculiar. Calca\u00f1o, Medrano, Pic\u00f3n Febres, Carmona, Rivod\u00f3, Seijas, Villalobos, Michelena, Ernst, Rojas, y pocos m\u00e1s hab\u00edan dado ya a las prensas escritos dignos de consideraci\u00f3n, pero unos por ser predominantemente did\u00e1cticos, otros por referirse solamente a una parte del pa\u00eds o por ser muy fragmentarios, algunos por ser excesivamente pol\u00e9micos, y otros por carecer de las glosas necesarias, no satisfac\u00edan el prop\u00f3sito totalizador y objetivo a que aspiraba Lisandro Alvarado. Y con esta mira, recorre el pa\u00eds, consulta antecedentes y anota la literatura nacional, para legar a Venezuela la obra m\u00e1s acabada que en este campo se posee.<\/p>\n<p><strong>La tradici\u00f3n venezolana<\/strong><\/p>\n<p>Las publicaciones sobre el idioma castellano a lo largo del siglo XIX forman una verdadera tradici\u00f3n nacional en Venezuela. Encontramos ya las primeras noticias en la generaci\u00f3n de humanistas coet\u00e1nea de la Independencia, quienes se dedican con aut\u00e9ntica devoci\u00f3n al estudio y a la ense\u00f1anza de las leyes gramaticales del lenguaje. Est\u00e1 fuera de duda, aunque lamentablemente se haya perdido el texto, que Andr\u00e9s Bello escribi\u00f3 en sus mocedades un estudio sobre el car\u00e1cter gramatical y las funciones del que en castellano, y sobre las funciones de las consecutivas que, porque, pues como si con estos trabajos anticipara sus escritos futuros sobre el idioma<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Seguro, asimismo, que su <em>An\u00e1lisis ideol\u00f3gica de los tiempos de la conjugaci\u00f3n castellana<\/em> haya sido obra de los d\u00edas caraque\u00f1os de Bello, antes de 1810. A su lado, la figura de Jos\u00e9 Luis Ramos se nos presenta como autor en 1829 del primer <em>Silabario de la lengua espa\u00f1ola<\/em>, al mismo tiempo que compone sendos manuales de gram\u00e1tica para la ense\u00f1anza del lat\u00edn y del griego. Ramos preside con su alt\u00edsima figura la generaci\u00f3n humanista en la Independencia, y explica, adem\u00e1s, la formaci\u00f3n de la conciencia de cultura superior republicana: Toro, Baralt, Gonz\u00e1lez, Espinal, etc<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>Predominan al principio como es l\u00f3gico, las obras de car\u00e1cter did\u00e1ctico iniciadas en 1841 con el <em>Compendio de Gram\u00e1tica Castellana, seg\u00fan Salv\u00e1 y otros autores, y arreglado al m\u00e9todo de la Gram\u00e1tica de la Academia<\/em>, de Juan Vicente Gonz\u00e1lez, con dos ediciones el mismo a\u00f1o. Son numerosos los maestros y preceptistas que se preocupan por la ense\u00f1anza del idioma y elaboran textos escolares, como tributo al mejor conocimiento del lenguaje<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Con la aparici\u00f3n en 1847 de la <em>Gram\u00e1tica<\/em> \u00a0de Andr\u00e9s Bello que se reedit\u00f3 muy pronto en Caracas, en 1850 y 1859, se avivan tales estudios y son frecuentes las ediciones en el pa\u00eds de libros relativos a la gram\u00e1tica de la lengua, adhi\u00e9ranse o no a las ideas de Bello.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n did\u00e1ctica, que perdura hasta nuestros d\u00edas, va modific\u00e1ndose con la interferencia de otro pensamiento. Ya no es solamente la ense\u00f1anza de las reglas del buen decir, seg\u00fan las normas dadas por la Academia, por Bello, o por Salv\u00e1, que son los autores de mayor influencia, sino que se procura enmendar errores y desfiguraciones producidos por el uso, en lo que influye seguramente el ejemplo del humanismo colombiano, encabezado por Rufino Jos\u00e9 Cuervo. De ah\u00ed que vayan apareciendo obras cada vez m\u00e1s directamente atentas a la realidad del lenguaje en el pa\u00eds. Tal es la intenci\u00f3n de los libros y escritos de Jos\u00e9 Domingo Medrano, Julio Calca\u00f1o, Gonzalo Pic\u00f3n Febres, Miguel Carmona, Baldomero Rivod\u00f3, Juan Seijas, Tulio Febres Cordero, Pedro Fortoult Hurtado, Abelardo Gorrochotegui, Emilio Constantino Guerrero, Ricardo Ovidio Limardo, Santiago Michelena, Pedro Montesinos, Jes\u00fas Mu\u00f1oz T\u00e9bar, Antonio Ignacio Pic\u00f3n, Francisco Pimentel, Rafael Rodr\u00edguez L\u00f3pez, Bartolom\u00e9 Tavera Acosta, Manuel M. Vinalobos, Juan Manuel \u00c1lamo, Jos\u00e9 M. Benites, Nicanor Bolet Peraza, Eduardo y Jos\u00e9 Antonio Calca\u00f1o.<\/p>\n<p>Esta nueva orientaci\u00f3n obliga a observar los hechos reales y objetivos del idioma, pues ya no se trata del aprendizaje de unas leyes sistematizadas, sino del an\u00e1lisis del lenguaje propio y del intento de dictamen acerca de la legitimidad de ciertas formas del idioma, para lo cual hay que estudiar delicadamente los fen\u00f3menos de expresi\u00f3n vivos en la sociedad<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Con ello nace una nueva emoci\u00f3n nacional ante el idioma.<\/p>\n<p>Bello hab\u00eda dicho en el \u00abPr\u00f3logo\u00bb de su <em>Gram\u00e1tica<\/em> que:<\/p>\n<p><em>\u00abno se crea que recomendando la conservaci\u00f3n del castellano sea mi \u00e1nimo tachar de vicioso y espurio todo lo que es peculiar de los Americanos. Hay locuciones castizas que en la Pen\u00ednsula pasan hoy por anticuadas y que subsisten tradicionalmente en Hispano-Am\u00e9rica, \u00bfpor qu\u00e9 proscribirlas? Si seg\u00fan la pr\u00e1ctica general de los americanos es m\u00e1s anal\u00f3gica la conjugaci\u00f3n de alg\u00fan verbo, \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n hemos de preferir la que, caprichosamente haya prevalecido en Castilla? Si de ra\u00edces castellanas hemos formado vocablos nuevos, seg\u00fan los procederes ordinarios de derivaci\u00f3n que el castellano reconoce, \u00a0 y de que se ha servido, y se sirve continuamente para aumentar su caudal, \u00bfqu\u00e9 motivos hay para que nos avergoncemos de usarlos? Chile y Venezuela tienen tanto derecho como Arag\u00f3n y Andaluc\u00eda para que se toleren sus accidentales divergencias, cuando las patrocina la costumbre uniforme y aut\u00e9ntica de la gente educada\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En Venezuela prender\u00e1 este esp\u00edritu en forma vibrante y dar\u00e1 nuevo cauce a los estudios del lenguaje. La instalaci\u00f3n de las Academias correspondientes habr\u00e1 de favorecer esta tendencia de modo muy decisivo y as\u00ed vemos que no s\u00f3lo en Venezuela, sino en todas las Rep\u00fablicas hisp\u00e1nicas van elabor\u00e1ndose trabajos individuales y corporativos que aspiran a colaborar en la magna empresa del vocabulario general castellano, con inclusi\u00f3n de los localismos. Se produce entonces, naturalmente, un ensanchamiento del campo de investigaci\u00f3n. Por ejemplo, el estudio de los indigenismos no ser\u00e1 ya tema exclusivo de etn\u00f3logos e historiadores, sino de los lexic\u00f3logos y as\u00ed vemos paulatinamente como aparecen publicaciones referidas al idioma espa\u00f1ol, que comprenden vocabularios de origen prehisp\u00e1nico. Hasta cierto punto es curioso que sea la propia Academia que en sus primeras publicaciones inserte vocabularios ind\u00edgenas<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> como elementos de conocimiento del idioma en el pa\u00eds. En Venezuela ya hab\u00eda que contar con los antecedentes de Ferm\u00edn Toro y de Ar\u00edstides Rojas, iniciadores de dichas investigaciones.<\/p>\n<p>No hay que olvidar que, con el creciente auge del positivismo, domina el prop\u00f3sito de recoger lo m\u00e1s fielmente posible los hechos vivos y propios de cada sociedad. El magisterio de Adolfo Ernst, en este sentido, es decisivo y entre sus disc\u00edpulos hay que colocar en lugar eminente a Lisandro Alvarado, quien se complace y enorgullece en proclamarlo \u00abmi recordado maestro\u00bb. Con la acci\u00f3n personal de Ernst sobre el \u00e1nimo de Alvarado y con la tradici\u00f3n nacional en los estudios del lenguaje se explica el esp\u00edritu que informa la decisi\u00f3n de emprender su obra lexicol\u00f3gica, en un ingente esfuerzo que requerir\u00e1 muchos a\u00f1os de su vida.<\/p>\n<p>Es singular en Venezuela el caso de Adolfo Ernst (1932-1899), y perd\u00f3neseme la digresi\u00f3n. Form\u00f3 un grupo de disc\u00edpulos, hombres de ciencia, que constituyeron una brillante generaci\u00f3n a fines del siglo XIX y dieron obras meritorias a la cultura venezolana. Lo habitual en la historia de la ciencia y las letras nacionales es que no se forme escuela ni se dejen continuadores de la obra emprendida. Cada investigador cient\u00edfico y cada hombre de letras trabaja solo y aislado: toda empresa descansa en unos hombros \u00fanicos. La figura, tan com\u00fan en otros medios, de un maestro con sus colaboradores y disc\u00edpulos, que son seguidores de una idea y de un m\u00e9todo en el que se han especializado, con lo que es posible que se establezca concatenaci\u00f3n y continuidad en la ciencia, es ins\u00f3lita en Venezuela. Vargas, Ar\u00edstides Rojas, Gaspar Marcano, el propio Lisandro Alvarado, y tantos m\u00e1s, son hombres que desaparecen sin\u00a0 dejar quienes prosigan la obra emprendida. La carencia de solidaridad en las ocupaciones cient\u00edficas perjudica muy notoriamente la tarea, pues en cada caso se interrumpe la obra iniciada y obliga a recomenzar la preparaci\u00f3n de cada individuo. Quiz\u00e1 sea caracter\u00edstica general hisp\u00e1nica en el continente americano, pero sin duda, ello explica el aire de reiterado autodidactismo en las obras de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La obra de Lisandro Alvarado<\/strong><\/p>\n<p>Por primera vez en Venezuela, un cient\u00edfico con \u00e1nimo de lexic\u00f3logo hab\u00eda recorrido todo el pa\u00eds y hab\u00eda acumulado de un modo sistem\u00e1tico las notas personales sobre los venezolanismos o las peculiaridades dialectales del castellano de uso general. Adem\u00e1s hab\u00eda buscado para corroborar sus observaciones directas, las obras literarias nacionales, que no eran ni son de f\u00e1cil alcance<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, y hab\u00eda utilizado, como veremos en su lugar, un buen n\u00famero de obras de consulta, vocabularios nacionales, americanos y del castellano general. Innumerables papeletas de su bien dibujada y fina letra hab\u00edan sido ordenadas, con paciencia y rigor de fil\u00f3logo. Es de imaginarse el placer experimentado por un investigador de pensamiento positivista al contemplar la corporeizaci\u00f3n de una obra objetiva como la que hab\u00eda llevado a t\u00e9rmino Lisandro Alvarado. Estamos lejos del comentario severo y admonitivo en busca de errores y ofensas a la gravedad del lenguaje acad\u00e9mico. La fuerza del hecho vivo prevalec\u00eda por encima de toda otra consideraci\u00f3n, y ya hemos visto con qu\u00e9 rotundidad invoca el derecho a ser tenidas por leg\u00edtimas las voces que el uso del vulgo o de los literatos ha consagrado.<\/p>\n<p>La clasificaci\u00f3n de las c\u00e9dulas nos da la clave para seguir el pensamiento de Alvarado:<\/p>\n<p>a) Palabras de raigambre com\u00fan hisp\u00e1nica, que han adquirido en Venezuela nuevos valores expresivos (\u00abvoces de igual forma o sonido que las castellanas, pero de diferente significaci\u00f3n\u00bb). Las ordena bajo el t\u00edtulo de <em>Acepciones especiales<\/em>.<\/p>\n<p>b) Voces de car\u00e1cter nacional, cuyo uso u origen est\u00e1 en la sociedad criolla y que son palabras que \u00abaun siendo derivadas de voces castellanas, no tienen cabida en el Diccionario de la Academia Espa\u00f1ola, o en otros enciclop\u00e9dicos, o que si por accidente la tienen es con pasaporte amarillo\u00bb. Esta parte, en la que incluye tambi\u00e9n \u00ablas voces obsoletas en Espa\u00f1a, pero no aqu\u00ed (en Venezuela)\u00bb, la denomina <em>Neologismos y arca\u00edsmos<\/em>.<\/p>\n<p>c) Los t\u00e9rminos de origen ind\u00edgena, con los que form\u00f3 un <em>Glosario<\/em> aparte, pero integrado en la obra totalizadora<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>La empresa era de mucha ambici\u00f3n y la llev\u00f3 a cabo con admirable ah\u00ednco y tenacidad. Adopta como sistema la concisi\u00f3n en las explicaciones para \u00abahorrar tiempo y espacio\u00bb, pues los vocabularios, por lo general, sirven s\u00f3lo para resolver la consulta de un momento \u00abpara librarse de una duda o para alegar la raz\u00f3n que se tiene de usar tal o cual voz, este o aquel giro\u00bb<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, procura en cuanto ello le es posible precisar el \u00e1rea de uso de un t\u00e9rmino, aun dentro de Venezuela, para lo que divide el pa\u00eds en zonas de inter\u00e9s filol\u00f3gico (<em>Oriente, Occidente, Cordillera y Llanos<\/em> -Alto Llano y Bajo Llano-), apoyado en \u00abrazones fundadas en la historia de la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb. Teme con su habitual modestia que pueda ser \u00abtildado de extrema nimiedad\u00bb, cuando en realidad se anticipa a un principio cient\u00edfico que la filolog\u00eda moderna ha proclamado como indispensable. El conocimiento del pa\u00eds le permiti\u00f3 a Lisandro Alvarado esta divisi\u00f3n en zonas, que si bien adolece de cierta imprecisi\u00f3n, es v\u00e1lida en sus l\u00edneas generales, y aun debemos estimarla notoriamente aceptable, si consideramos que es la primera vez que se intenta la distribuci\u00f3n de los fen\u00f3menos del lenguaje en distintas porciones geogr\u00e1ficas de Venezuela.<\/p>\n<p>Alvarado propone las siguientes zonas:<\/p>\n<p><em>I. Oriente<\/em>, antiguas provincias de Matur\u00edn, Cuman\u00e1, Barcelona y Margarita. En el <em>Glosario de voces ind\u00edgenas<\/em>, les da otra denominaci\u00f3n: Anzo\u00e1tegui, Sucre, Monagas y Margarita.<\/p>\n<p><em>II. Occidente<\/em>, Maracaibo, Coro, Barquisimeto, Yaracuy. En el <em>Glosario de voces ind\u00edgenas<\/em>: Zulia, Falc\u00f3n, Lara y Yaracuy.<\/p>\n<p>III. <em>Cordillera<\/em>, Trujillo, M\u00e9rida, T\u00e1chira.<\/p>\n<p><em>IV. Llanos<\/em>, subdivididos en: 1) <em>Alto Llano<\/em>, Matur\u00edn, Barcelona y Gu\u00e1rico; y 2) <em>Bajo Llano<\/em>, Cojedes, Portuguesa, Barinas y Apure.<\/p>\n<p>Las fuentes bibliogr\u00e1ficas utilizadas por Lisandro Alvarado son numerosas y puede afirmarse que estaba al d\u00eda en cuanto a elementos de informaci\u00f3n. Dejando aparte las obras literarias venezolanas, hemos ordenado las referencias dadas por Alvarado en tres grupos, que atestiguan la riqueza de la documentaci\u00f3n que manej\u00f3 para su obra:<\/p>\n<p>1) <em>Diccionarios y estudios de vocabularios, a) Venezolanos<\/em>: Julio Calca\u00f1o, Miguel Carmona, Jos\u00e9 Domingo Medrano, Santiago Michelena, Gonzalo Pic\u00f3n Febres, Baldomero Rivod\u00f3, Jos\u00e9 Seijas, Manuel M. Villalobos; <em>b) No-Venezolanos<\/em>: Armas, Arona (Paz-Sold\u00e1n), Bachiller y Morales, Barberena, Barreto, Batres J\u00e1uregui, Ciro Bayo, Vizconde de Beaurepaire Rohan, Pedro Ferm\u00edn Cevallos, Cuervo, Echeverr\u00eda y Reyes, Fern\u00e1ndez Ferraz, Gagini, Garz\u00f3n, Daniel Granada, Lafone Quevedo, Lentzner, Lenz, Malaret, Membre\u00f1o, Ort\u00fazar, Ricardo Palma, Pereira Coruya, Pichardo, Zorobabel Rodr\u00edguez, Rom\u00e1n, Salazar Garc\u00eda, Salv\u00e1, S\u00e1nchez Samoano, Segovia, Zayas y Alfonso.<\/p>\n<p>2) <em>Testimonios hisp\u00e1nicos<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><strong>[14]<\/strong><\/a><\/em>. Acosta, Aguado, Carvajal, Las Casas, Castellanos, Caul\u00edn, Jos\u00e9 Luis de Cisneros, L\u00f3pez de G\u00f3mara, Gumilla, Herrera, Oviedo y Vald\u00e9s, Oviedo y Ba\u00f1os, Rivero.<\/p>\n<p>3) <em>Obras varias<\/em>. Benites, Codazzi, Jos\u00e9 Antonio D\u00edaz, Renato de Grosourdy, Pittier.<\/p>\n<p>Lamenta Alvarado la falta de estudios ling\u00fc\u00edsticos indigenistas durante la Colonia, pues a su juicio \u00ablos vocabularios y gram\u00e1ticas de los misioneros fueron compuestos m\u00e1s bien para ense\u00f1ar el catecismo cristiano que para fines filol\u00f3gicos\u00bb, afirmaci\u00f3n discutible que nos limitamos a transcribir. En la bibliograf\u00eda nacional indigenista, Alvarado elogia y utiliza los trabajos de Ar\u00edstides Rojas y Adolfo Ernst.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Algunas de las observaciones generales de Lisandro Alvarado son realmente sagaces y demuestran haber pose\u00eddo excelente criterio sobre las caracter\u00edsticas fundamentales del castellano en Venezuela.<\/p>\n<p>Para Alvarado muchas voces particulares de Venezuela tienen igual uso y significaci\u00f3n en Cuba, hecho que atribuye a \u00ablas \u00edntimas relaciones que en lo antiguo hubo entre esta isla y Tierra Firme\u00bb. Y se\u00f1ala, adem\u00e1s, que \u00abvarias voces ind\u00edgenas de las Antillas fueron propagadas as\u00ed en otras Colonias espa\u00f1olas\u00bb. Acepta, por otra parte, la observaci\u00f3n ya formulada por otros lexic\u00f3grafos de que un buen n\u00famero de vocablos de uso especial en Venezuela han sido tomados del len guaje n\u00e1utico, para ser empleados en sentido natural o figurado. Opina que la introducci\u00f3n de tales voces ha de haber sido desde los primeros a\u00f1os de la conquista.<\/p>\n<p>Al hablar de los neologismos, observa Lisandro Alvarado dos importantes rasgos que son fruto de sus meditaciones acerca del lenguaje criollo. Uno se refiere al uso de formas caprichosas o an\u00f3malas: \u00abpara los vocablos y su evoluci\u00f3n la fortuna es ciega, y de un modo inconcebible consagra en todas las lenguas expresiones que carecen de l\u00f3gica y precisi\u00f3n\u00bb. Otro rasgo, peculiar del lenguaje usado en Venezuela, es el de la frecuencia fugaz de t\u00e9rminos que gozan de cierta popularidad en un determinado momento, se divulgan con pasmosa celeridad y desaparecen luego tambi\u00e9n r\u00e1pidamente. Para Lisandro Alvarado son voces \u00aba las claras circunstanciales naciendo an\u00f3nimas y muriendo presto en la oscuridad\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abA otros (vocablos) dan importancia ciertos acontecimientos sociales o pol\u00edticos\u00bb. Anota, asimismo, la existencia de voces onomatop\u00e9yicas, para las cuales \u00abno siempre es satisfactoria la explicaci\u00f3n etimol\u00f3gica fundada en una simple onomatopeya\u00bb.<\/p>\n<p>En su primer trabajo <em>Ideas sobre la evoluci\u00f3n del espa\u00f1ol en Venezuela<\/em> comenta Alvarado el pernicioso afrancesamiento sufrido por la lengua castellana en Venezuela. Es posible que en alg\u00fan momento haya pensado incluir los barbarismos en su estudio, pero expl\u00edcitamente desiste del an\u00e1lisis de galicismos y anglicismos por haber \u00abtan buenos libros como los de Baralt, Calca\u00f1o, Rivod\u00f3 y Villalobos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La obra de Lisandro Alvarado, met\u00f3dica, exhaustiva y bien documentada, se nos aparece en contradicci\u00f3n con la imagen de bohemio y trotamundos con que nos ha llegado su personalidad. Si bien tuvo que ser viajero incansable por su propia tierra para recoger de primera mano tanta informaci\u00f3n, no puede descartarse que ha de haber trabajado en forma sedentaria, en la elaboraci\u00f3n paciente de su obra. De otro modo, sus escritos carecer\u00edan de la solidez, la documentaci\u00f3n y la claridad de la obra de erudici\u00f3n, hecha reposada y mesuradamente. Las copiosas anotaciones que figuran en sus libros nos dan la visi\u00f3n de un trabajador silencioso en la paz de su mesa de estudio. La literatura nacional desfila en la riqueza de publicaciones utilizadas por Lisandro Alvarado: novelas, cuentos, art\u00edculos, poes\u00edas, glosas, notas de peri\u00f3dicos, todo est\u00e1 anotado cuidadosamente, siendo s\u00f3lo de lamentar que no haya dado en cada caso la referencia rigurosa y completa de la fuente consultada.<\/p>\n<p>Don Santiago Key-Ayala, \u00edntimo conocedor de la personalidad de Alvarado: nos da en una hermosa p\u00e1gina la comprensi\u00f3n de esta particular y eficac\u00edsima paradoja de nuestro lexic\u00f3logo:<\/p>\n<p><em>\u00abExtra\u00f1o bohemio, este, que dentro de la aparente irregularidad externa prosegu\u00eda una labor de ciencia, met\u00f3dica, rigurosa. \u00bfCu\u00e1ndo y d\u00f3nde, y c\u00f3mo trabaj\u00f3 su obra Lisandro Alvarado? En todas partes y todo momento. Su bagaje cient\u00edfico no le estorba, porque lo lleva en el cerebro. Su gabinete de trabajo es port\u00e1til y deambula con \u00e9l. Tiene una ventana y una puerta que dan a un paisaje de Bohemia. Alvarado se asoma de tiempo en tiempo a la ventana, mientras trabaja, y otras veces abre la puerta, la traspone, y sigue trabajando. En una botiller\u00eda, entre amigos de buen humor, sonriente, cordial, tiene en la mano la copa. De pronto depone la copa sobre una mesa, se aparta un momento de sus amigos, echa mano de una libreta de apuntes y escribe notas. Ha cazado un dato. Ha consignado un pensamiento. De pronto desaparecer\u00e1 del grupo y la primera noticia que sus amigos tendr\u00e1n de \u00e9l es que de all\u00ed mismo ha emprendido viaje. As\u00ed, trabajando en todas partes y en todo momento, conversando con los humildes, confrontando testimonios de las m\u00e1s varias fuentes, aprendiendo de la naturaleza y de la vida, pudo dejarnos su Historia de la guerra federal, los Glosarios del bajo espa\u00f1ol en Venezuela, el Glosario de voces ind\u00edgenas, la traducci\u00f3n del poema de Tito Lucrecio Caro, y numerosos trabajos sueltos\u00bb<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><strong>[15]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Hermosa conjunci\u00f3n de un talento y de un temperamento. Sin el estudio, no habr\u00eda dispuesto de una base cient\u00edfica tan notoria; sin su temple de car\u00e1cter no habr\u00eda alcanzado a incorporar las formas vivas del lenguaje aprendidas <em>in situ<\/em>, que hab\u00edan escapado a la mayor parte de los estudiosos nacionales del idioma. De ah\u00ed que su obra tenga todos los requisitos para estimarla trascendente en los anales de la lexicolog\u00eda venezolana.<\/p>\n<p><strong>Valor actual<\/strong><\/p>\n<p>Los <em>Glosarios<\/em> y las notas de Lisandro Alvarado requieren sin duda rectificaciones: t\u00e9rminos que deben clasificarse en secci\u00f3n distinta de donde est\u00e1n colocados; identificaciones que hay que enmendar; neologismos que son generales del espa\u00f1ol; vocablos que no son de ascendencia ind\u00edgena. Tales rectificaciones son fruto de la superaci\u00f3n impuesta por la ciencia posterior. \u00a1Qu\u00e9 duda cabe! Lisandro Alvarado ser\u00eda el primero en reconocerlo y aun de llevarlo a efecto, si tuviese a mano los datos actuales de la lexicograf\u00eda del castellano en Am\u00e9rica. No en vano ha trascurrido un cuarto de siglo desde la muerte de Alvarado, y por lo mismo hay que juzgar su obra en su tiempo. Adem\u00e1s, pose\u00eda la humildad del cient\u00edfico y en m\u00e1s de una oportunidad al tropezar con una dificultad insalvable formulaba sus votos para que encontrasen la soluci\u00f3n \u00abnuevas y m\u00e1s eruditas tentativas\u00bb<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p>En esa modestia y en el sentido nacional que sabe darle a su obra est\u00e1n tambi\u00e9n otros t\u00edtulos para que perdure la labor lexicogr\u00e1fica de Alvarado. Termina su \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb en los <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol<\/em> con las siguientes palabras:<\/p>\n<p><em>\u00abLos acad\u00e9micos, los fil\u00f3logos, los literatos, no sacar\u00e1n por de contado gran provecho de este estudio, que ha sido arreglado tan s\u00f3lo para aquellos que no tienen espacio u holgura que les permita observar con esmero las causas y elementos que han modificado el castellano en Venezuela. Es el caso en que est\u00e1n muchos de nuestros agricultores y criadores, cuyas atenciones y energ\u00edas se absorben en la vida campestre, los extranjeros y viajeros que exploran y estudian nuestra patria y sobre todo nuestro lenguaje con limitados recursos bibliogr\u00e1ficos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Los estudios de vocabulario de Lisandro Alvarado no han tenido la fortuna de que han gozado los libros de Calca\u00f1o o Rivod\u00f3, por ejemplo. Escrito el del primero bajo la influencia de las <em>Apuntaciones<\/em> de Cuervo, fue en seguida cita obligada para quienes quer\u00edan referirse al lenguaje en Venezuela, aunque sea superior la obra de Alvarado; los trabajos de Rivod\u00f3, tan diversos y desiguales aunque estimables, han sido consultados y tenidos en cuenta con mucha m\u00e1s frecuencia que los de Alvarado, probablemente por el hecho de haberse editado en Par\u00eds, que fue hasta hace poco el centro de divulgaci\u00f3n m\u00e1s poderoso y decisivo en el mundo de la cultura occidental. Los libros de Lisandro Alvarado, m\u00e1s ricos, m\u00e1s exactos, m\u00e1s objetivos, no han tenido tanta ventura.<\/p>\n<p>Es necesaria y just\u00edsima la reedici\u00f3n de la obra lexicogr\u00e1fica de Alvarado, para darla a conocer mejor. Si en algunos puntos hay que enmendarla, en su mayor parte es digna de segura consulta; y, adem\u00e1s, el \u00e1nimo con que se hizo, su plan, y su realizaci\u00f3n y contenido, est\u00e1n particularmente en pleno vigor y validez para que todo ello sea ejemplo y gu\u00eda de los investigadores del l\u00e9xico peculiar del castellano en Venezuela.<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Publicado en Caracas, Lito -Tip. Mercantil. 1929, XV, 704 pp.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Publicado en Caracas, Ediciones \u00abVictoria\u00bb, Manrique &amp; Ram\u00edrez \u00c1ngel, 1921, XIX, 319 pp.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> En dos redacciones. La primera publicada en <em>Anales de la Universidad Central de Venezuela<\/em>. A\u00f1o XI, tomo XI, n.\u00ba 3, 1922, pp. 463-480; la segunda en los mismos <em>Anales<\/em>, a\u00f1o XVII, tomo XVII nos. 3 y 5, 1929, pp. 349-378 y 782-812.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Por cierto que esta \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb de Alvarado, fechada en 1926, anuncia como obra futura el <em>Glosario de voces ind\u00edgenas de Venezuela<\/em>, que hab\u00eda sido publicada en 1921. Por tanto debe haber sido escrita necesariamente la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb mucho antes de la fecha que lleva al pie. Por otra parte en el trabajo <em>Ideas sobre la evoluci\u00f3n del espa\u00f1ol en Venezuela<\/em>, fechado en 1903, se menciona expl\u00edcitamente un <em>Glosario<\/em> ya hecho con unas tres mil voces, que por lo que asegura Alvarado abarcar\u00eda, en una sola obra, lo que luego fueron los <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol<\/em> y el <em>Glosario de voces ind\u00edgenas<\/em>. Es posible que al ensanchar su estudio inicial, Alvarado decidiese distribuir en dos libros el material recogido, y dejase en la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb de los <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol<\/em> alguna afirmaci\u00f3n contradictoria. Adem\u00e1s, las \u00abIntroducciones\u00bb de las dos obras son doctrinalmente id\u00e9nticas y tienen incluso frases y expresiones comunes.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Lisandro Alvarado reconoce el injerto importante de las lenguas ind\u00edgenas prehisp\u00e1nicas en el vocabulario espa\u00f1ol, pero concede poco valor a la influencia que haya cabido al elemento negro.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Tambi\u00e9n est\u00e1 fuera de duda la total adjudicaci\u00f3n a Bello de la traducci\u00f3n y adaptaci\u00f3n del <em>Arte de escribir<\/em> de Condillac, publicada en Caracas, en 1824.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Jos\u00e9 Luis Ramos en el estudio intitulado <em>Mart\u00ednez de la Rosa, ligeras observaciones<\/em> sobre su po\u00e9tica, estampa las siguientes palabras que son fiel expresi\u00f3n de su pensamiento capital: \u00abEl Sr. Mart\u00ednez de la Rosa se manifiesta sumamente versado en los cl\u00e1sicos griegos y romanos. En efecto \u00e9stos son los maestros del universo y en ellos aprendemos a pensar y a hablar como ense\u00f1a la naturaleza. En vano se buscar\u00edan estas ventajas en otros autores; conviene pues estudiarlos noche y d\u00eda, sin olvidar los cl\u00e1sicos espa\u00f1oles, porque en sus obras adquiriremos el conocimiento profundo de una lengua que no cede la primac\u00eda sino a las de Atenas y del Lacio\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Quiero aducir solamente la breve menci\u00f3n de unas cuantas obras impresas en Venezuela, publicadas pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la introducci\u00f3n de la imprenta en el pa\u00eds en 1808: 1) <em>Elementos de Gram\u00e1tica castellana, dispuestos en forma de di\u00e1logo para el uso de las escuelas de la Rep\u00fablica<\/em>, impreso antes de 1826, en Caracas 2) <em>Ortograf\u00eda de la lengua castellana, compuesta por la Real Academia Espa\u00f1ola<\/em>, Caracas, reimpresa por Tom\u00e1s Antero, 1834; 3) Juan Garc\u00eda del R\u00edo y Andr\u00e9s Bello, <em>Nuevo sistema de Ortograf\u00eda. Indicaciones sobre la conveniencia de simplificar y unificar la ortograf\u00eda en Am\u00e9rica<\/em>. Reimpreso en Caracas, Imprenta de Domingo Navas Sp\u00ednola, 1826 (hab\u00eda sido publicado por sus autores en la <em>Biblioteca Americana<\/em>, Londres, 1823); 4) Jos\u00e9 L\u00f3pez de la Huerta, <em>Breve Diccionario de sin\u00f3nimos de la lengua castellana, o examen de la posibilidad de fijar la significaci\u00f3n de los sin\u00f3nimos<\/em>. Caracas, en la imprenta de Valent\u00edn Espinal, 1828; 5) Mariano Madramani y Calatayud, <em>Tratado de la elocuci\u00f3n o del perfecto lenguaje y buen estilo respecto al Castellano<\/em>, segunda edici\u00f3n de la hecha en Valencia de Espa\u00f1a en 1795. Caracas, en la imprenta de Valent\u00edn Espinal, 1829; 6) Jos\u00e9 G\u00f3mez Hermosilla. <em>Arte de hablar en prosa y en verso<\/em>. Tercera edici\u00f3n. Caracas, reimpreso por Valent\u00edn Espinal, 1839, 2 vols.; 7) Juan Vicente Gonz\u00e1lez, <em>Elementos de Ortograf\u00eda Castellana<\/em>, Caracas, Almac\u00e9n de J. M. Rojas, 1843. Y de impresos no caraque\u00f1os, anoto: 1) Jos\u00e9 Silverio Gonz\u00e1lez, <em>Lexigraf\u00eda<\/em>, Cuman\u00e1, 1840; 2) Domingo Faustino Sarmiento, <em>Memoria sobre ortograf\u00eda americana le\u00edda a la Facultad de humanidades<\/em>. Valencia, reimpreso por Juan de Sola, 1845; y 3) Jos\u00e9 Manuel Carrera, <em>Breve tratado de ortolog\u00eda<\/em>, Coro, impreso por A. W. Neumann, 1857.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Seg\u00fan Julio Calca\u00f1o (<em>El Castellano en Venezuela<\/em>, Caracas, 1897, 5 384) \u00abfue Alejandro Peoli, correcto pero \u00e1rido escritor, el primero que se dio entre nosotros a observaciones lexicogr\u00e1ficas, ha ya m\u00e1s de treintaicinco a\u00f1os, bien bajo su firma, bien con su seud\u00f3nimo Arturo o en los sueltos picarescos de los periodiquillos <em>El jej\u00e9n<\/em> y <em>El pica y juye<\/em>, que alcanzaron gran boga.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Resumen de las <em>Actas de la Academia Venezolana&#8230;<\/em> por don Julio Calca\u00f1o, Caracas, 1886.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> El propio Alvarado nos lo dice en la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb a los <em>Glosarios del bajo espa\u00f1ol<\/em>: \u00abProbar el uso corriente de esa voz (una voz) en Venezuela es menos f\u00e1cil, no estando siempre a la disposici\u00f3n de todos una biblioteca de autores venezolanos que traduzcan e interpreten el alma nacional\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> En este punto, el criterio de Lisandro Alvarado es radical. En la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb, al <em>Glosario de voces ind\u00edgenas<\/em> rectifica con cierta violencia a don Julio Calca\u00f1o, en una suerte de declaraciones de principio: \u00abNuestro erudito acad\u00e9mico don Julio Calca\u00f1o parece en sus escritos preocupado con el pensamiento de apartar de toda influencia sobre el espa\u00f1ol venezolano a los idiomas ind\u00edgenas, <em>como si fuesen de suyo impropios para jugar este papel en la evoluci\u00f3n de nuestra habla<\/em>. Las lenguas orientales le son m\u00e1s meritorias a este fin&#8230;\u00bb. El prop\u00f3sito de Alvarado est\u00e1 expuesto en estos conceptos: \u00abH\u00e9monos dado a la tarea de catalogar y definir las (voces ind\u00edgenas) recogidas en nuestra patria con el doble objeto, y ello cuando fuere posible, de establecer su antig\u00fcedad, y abolengo y de se\u00f1alar su uso apropiado en el pa\u00eds, bien entre el vulgo, bien entre los literatos\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Repite la misma idea en el <em>Glosario de voces ind\u00edgenas<\/em>. Hay que ser \u00abbreve, conciso y claro y propio\u00bb en las definiciones \u00abpara identificar cada ser, cosa o voz\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Alvarado los denomina \u00ablos mal llamados cronistas\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> S. Key-Avala, <em>Entre Gil Fortoul y Lisandro Alvarado<\/em>, Caracas, 1945, p. 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> En el <em>Glosario de voces ind\u00edgenas<\/em>, al hablar de las dificultades de identificaci\u00f3n de un ser, cosa o voz, reconoce la imperiosa obligaci\u00f3n de atenerse a los principios usados por los naturalistas, y afirma: \u00abSeguimos por muestra parte el plan, pero no el sistema, t\u00e9cnicamente hablando, puesto que no somos profesionales, ni sabemos gran cosa de ciencias naturales y ling\u00fc\u00edsticas\u00bb.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pedro-grases\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro Grases Considerada en conjunto, la labor de Lisandro Alvarado acerca de las peculiaridades del vocabulario venezolano, no ha sido superada hasta nuestros d\u00edas y constituye sin duda el esfuerzo m\u00e1s considerable que se ha realizado en el pa\u00eds, de un modo sistem\u00e1tico, amplio, totalizador y con \u00e1nimo de agotar las fuentes de informaci\u00f3n tanto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":7555,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7554"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7554"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7554\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9662,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7554\/revisions\/9662"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7555"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7554"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7554"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7554"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}