{"id":7460,"date":"2023-02-18T21:52:31","date_gmt":"2023-02-18T21:52:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7460"},"modified":"2023-11-24T18:22:59","modified_gmt":"2023-11-24T18:22:59","slug":"el-sutil-hilo-de-la-memoria-poetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-sutil-hilo-de-la-memoria-poetica\/","title":{"rendered":"El sutil hilo de la memoria po\u00e9tica"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Carlos Yusti<\/h4>\n<p>La poes\u00eda es una voz, un estilo y es sobre todo una manera de dotar al lenguaje de inigualable majestad y belleza. En la ciudad de Valencia, para algunos la sempiterna ciudad de Sulaco (perteneciente al pa\u00eds ficticio de Costaguna descrita en la novela Nostromo de Joseph Conrad), que un poeta logre cincelar un estilo, en el que alcance matizar su voz, en una propuesta po\u00e9tica de envergadura, no es sencillo. En la ciudad abundan los buenos, regulares y malos poetas. Se podr\u00eda aseverar que este es el primer obst\u00e1culo que debe afrontar cualquiera que busque iniciarse en ese complejo arte de la poes\u00eda. Luego est\u00e1 la ciudad, especie de pandemonio de conservadurismo ancestral que jam\u00e1s ha visto con ojos indulgentes a sus diligentes poetas.<\/p>\n<p>Para Adhely Rivero cincelar su estilo no ha sido tarea f\u00e1cil. No obstante, con perseverancia y aguzando el o\u00eddo al m\u00e1ximo ha logrado hacerse de una manera particular de abordar el trabajo po\u00e9tico y que por supuesto ha sido permeado por el estilo de los buenos y malos poetas de la ciudad. Para Adhely Rivero esto de las influencias nunca ha sido una angustia, menos un problema que requiera un div\u00e1n para ventilar sus traumas literarios. Como poeta en permanente formaci\u00f3n sabe que para escribir buena y aquilatada poes\u00eda es necesario leer hasta el cansancio a los maestros del d\u00eda para de alguna manera decantar un estilo que lo ubique en buen camino y tratar, en la medida de lo posible, de sacarle chispas de belleza filos\u00f3fica a las palabras de siempre.<\/p>\n<p>El recorrido po\u00e9tico de Adhely ha sido fruct\u00edfero y no solo como escritor de solvente poes\u00eda, sino como promotor cultural e impulsador de iniciativas en favor de la palabra po\u00e9tica y de sus distintos oficiantes. Su nombre est\u00e1 ligado a la revista Poes\u00eda del departamento de literatura de la Universidad de Carabobo.<\/p>\n<p>Rivero ha publicado los siguientes poemarios: 15 poemas (1984); En sol de sed (1990); Los poemas de Arismendi (1996); Tierras de Gad\u00edn (1999); Los poemas del viejo (2002); Antolog\u00eda po\u00e9tica (2003); Medio siglo, la vida entera (2005); Gavil\u00e1n (2008); Poes\u00eda (Casa de Poes\u00eda, IX Festival Internacional de Poes\u00eda de Costa Rica, 2010); El libro de Canoabo (con pr\u00f3logo del poeta y cr\u00edtico puertorrique\u00f1o David Cort\u00e9s Cab\u00e1n) y el libro antol\u00f3gico La vida entera (2020). Half a Century, The Entire Life, 2009, versi\u00f3n al ingl\u00e9s de Sam Hamill y Esteban Moore. Poemas (Antolog\u00eda editada en Costa Rica, 2009). Compa\u00f1era (2012). Poes\u00ede Car\u00e9, Poemas queridos (2016, versi\u00f3n al italiano de Emilio Coco, publicado en Colombia). Su poes\u00eda se ha traducido al ingl\u00e9s, portugu\u00e9s, italiano, alem\u00e1n y franc\u00e9s. Se encuentra incluido en diversas antolog\u00edas, tanto nacionales como internacionales.<\/p>\n<p>En lo personal tengo el libro Los poemas de Arismendi como el poemario en el que de alguna forma Adhely Rivero consigue su tono po\u00e9tico, el tar\u00e9n<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> \u00a0est\u00e9tico de su voz interior. Hay en estos poemas una profundidad filos\u00f3fica sin pretensiones de ninguna naturaleza que se entrelaza con el paisaje natural y el habla familiar o del contexto rural de Arismendi. Adhely escribe con estos poemas una especie de conjuro coreogr\u00e1fico e hipertextual que le permite llegar al hueso limpio de lo metaf\u00f3rico con enorme econom\u00eda de medios verbales y donde la sencillez en nombrar parece ser la norma, el mapa dibujado de su entorno familiar, del paisaje como memoria que aporta un aprendizaje esencial para vivir.<\/p>\n<p>Todo esto podr\u00eda explicarse mejor a trav\u00e9s de un ensayo (o m\u00e1s bien un texto-reminiscencia) que Adhely escribe sobre el poeta L\u00eado Ivo, a quien conoci\u00f3 y con el cual departi\u00f3 en algunos recitales po\u00e9ticos. Pedro T\u00e9llez escribe que cuando se trata de ensayo siempre este refiere m\u00e1s del ensayista que del tema tratado. En tal sentido, Adhely escribe:<\/p>\n<p>\u00ab\u201cFelices los que poseen un alma distra\u00edda\u201d. Hermosa frase que se la o\u00ed decir al poeta L\u00eado Ivo en Valencia. Habl\u00e1bamos de nuestros or\u00edgenes, \u00e9l de Macei\u00f3, estado de Alagoas, al sur de su pa\u00eds, Brasil, y mi persona de Guadarrama, Arismendi, estado Barinas, al sur de Venezuela. Conversaci\u00f3n que nos llev\u00f3 a descubrir nuestros v\u00ednculos campesinos. Le coment\u00e9 de mis aspiraciones de jubilarme de la Universidad, para retirarme a los paisajes de mi infancia, entre aquellos r\u00edos buc\u00f3licos y mundos de a\u00f1oranzas. La fuerza de lo tel\u00farico. Me dijo que la Universidad no cura lo ingenuo, que volver atr\u00e1s es imposible. \u00abLa vida es un tren de pasajeros que sube y baja hombres y mujeres en muchas estaciones, en idas y vueltas continuas, pero nunca repetir\u00e1 su primer viaje. Lo que dejaste atr\u00e1s cons\u00e9rvalo en el recuerdo. La memoria es un caj\u00f3n de peretos\u00bb.<\/p>\n<p>Eso podr\u00eda ser la poes\u00eda de Adhely Rivero: un acucioso, m\u00e1gico y variado caj\u00f3n de peretos. Resulta pertinente lo escrito por Jos\u00e9 Carlos De N\u00f3brega: \u00abAdhely Rivero se ha preocupado por revisar y componer su obra po\u00e9tica en la estructuraci\u00f3n de un solo libro dividido en sucesivas entregas, integradas por el tono austero e inmediato de la Poes\u00eda del Decir. [&#8230;] La interiorizaci\u00f3n del paisaje no se regodea en el barroco trazo deslumbrante del llano, m\u00e1s bien se nos antoja despojada y minimalista, en pos de una revelaci\u00f3n enmarcada en la cotidianidad del di\u00e1logo entre el entorno y su habitante asombrado y silencioso\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Con Los poemas de Arismendi Adhely reencuentra sus huellas y vuelve a esa habla po\u00e9tica desnuda que expresa en pocas palabras ese universo particular del paisaje, de la vida encaramada en los hombros de la sencillez, del hombre que busca a trav\u00e9s de la palabra po\u00e9tica aquello que Fernando Savater escribi\u00f3: \u00abUna mente compleja y gusto sencillos\u00bb.<\/p>\n<p>En este libro Frontera invisible condesa de alg\u00fan modo un recorrido, una manera de mirar el mundo, de buscar la otra cara menos visible del asombro dispuesto en la mesa de lo cotidiano:<\/p>\n<p><em><strong>Sanatorio<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Hacer la siesta en el Sanatorio no es extravagancia,<\/em><\/p>\n<p><em>hab\u00eda tormentas en el cielo,<\/em><\/p>\n<p><em>fortaleza y bondad en los pacientes.<\/em><\/p>\n<p><em>Una canci\u00f3n a medio dormir suena agotada.<\/em><\/p>\n<p><em>So\u00f1ar donde otros no saben si duermen.<\/em><\/p>\n<p><em>Tuve ojeras del cansancio<\/em><\/p>\n<p><em>y miedo a la muerte del d\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Metido en los corrales<\/em><\/p>\n<p><em>Me lavaba la cara con leche de vaca.<\/em><\/p>\n<p><em>En el bote de la leche me frotaba los ojos con la espuma,<\/em><\/p>\n<p><em>y del cincho tomaba el suero destilado del queso.<\/em><\/p>\n<p><em>Pasaba el d\u00eda triste.<\/em><\/p>\n<p><em>Ya no sab\u00eda alegrarme.<\/em><\/p>\n<p>Libro de evocaciones y de un reencuentro de eso que define, que se instala como una impronta y que no es f\u00e1cil olvidar, a pesar del tiempo trascurrido:<\/p>\n<p><em><strong>Pensando en el cielo<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Vengo a pie de la quesera.<\/em><\/p>\n<p><em>Me tumb\u00f3 el caballo,<\/em><\/p>\n<p><em>se me fueron los buenos tiempos.<\/em><\/p>\n<p><em>Vi el cielo azul<\/em><\/p>\n<p><em>y ven\u00eda pensando en el cielo,<\/em><\/p>\n<p><em>qu\u00e9 hermosas sabanas deb\u00eda tener Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Ad\u00f3nde va uno despu\u00e9s de tanto Llano,<\/em><\/p>\n<p><em>animales de d\u00eda y de noche.<\/em><\/p>\n<p><em>Si me ponen a pedir un deseo<\/em><\/p>\n<p><em>voy a pedir que me dejen en lo m\u00edo.<\/em><\/p>\n<p><em>All\u00ed es donde puedo estar bien.<\/em><\/p>\n<p>Lo escrito por David Cort\u00e9s Cab\u00e1n es pertinente: \u00abLa poes\u00eda de Adhely Rivero ha mantenido a trav\u00e9s de los a\u00f1os un equilibrio que refleja un mundo po\u00e9tico de honda gratitud hacia el entorno. El entorno es sentido como la realidad que alienta un modo de vivir integrado a la tierra, a la naturaleza, a la familia y a las faenas humildes del campo. Por eso, los temas que abarca tocan las fibras del coraz\u00f3n present\u00e1ndonos un mundo tangible, pero tambi\u00e9n de inquietudes y cuestionamientos. Una poes\u00eda donde las posibilidades interpretativas ser\u00e1n determinadas no s\u00f3lo por lo que germina en el poema, sino tambi\u00e9n por un decir que se convierte en un estilo y una manera muy peculiar de sentir la realidad. Se narra desde un yo que siente el paisaje no como algo sint\u00e9tico y lejano, sino como un v\u00ednculo con la tierra amada, ampliando as\u00ed las experiencias del hablante y anex\u00e1ndolas a la poes\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>En Frontera invisible hay una reflexi\u00f3n subyacente del pa\u00eds de rebati\u00f1a y desasosiego que nos ha tocado vivir en estos \u00faltimos a\u00f1os. No hay panfleto, ni desgarro de vestiduras. M\u00e1s bien una iluminada reflexi\u00f3n desde lo po\u00e9tico de todo ese marasmo pol\u00edtico que ha destruido toda perspectiva:<\/p>\n<p><em><strong>Las migraciones<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Cuando pasaban volando las migraciones<\/em><\/p>\n<p><em>de p\u00e1jaros, dec\u00edamos:<\/em><\/p>\n<p><em>van a donde hay comida, van a las cosechas.<\/em><\/p>\n<p><em>Pasaba una parvada de p\u00e1jaros amarillos, negros,<\/em><\/p>\n<p><em>debajo de ellos corr\u00eda sobre la tierra una sombra oscura.<\/em><\/p>\n<p><em>Mi madre se santiguaba.<\/em><\/p>\n<p><em>Los espantap\u00e1jaros se plantaban en la siembra<\/em><\/p>\n<p><em>con su cara deforme y seria a proteger los granos.<\/em><\/p>\n<p><em>Ahora los humanos est\u00e1n migrando<\/em><\/p>\n<p><em>y ellos son la sombra de la decadencia<\/em><\/p>\n<p><em>de la civilizaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Los espantap\u00e1jaros est\u00e1n en los puentes<\/em><\/p>\n<p><em>de las fronteras como mu\u00f1ecos perfumados,<\/em><\/p>\n<p><em>con gases, precintos y peinillas para inutilizar su vuelo.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando el agua migra de la mano cerrada<\/em><\/p>\n<p><em>asemeja al hombre cuando escapa de sus captores<\/em><\/p>\n<p><em>por las trochas, los caminos verdes, por los r\u00edos.<\/em><\/p>\n<p>Los poetas son resilientes por desfachatez y testarudez. Nunca se dejan mellar por las dificultades y los contratiempos, por eso trabajan sin descanso la parcela de su destino. Pero si el terru\u00f1o (ya estoy escribiendo como un cr\u00edtico del siglo XVIII) forma el eje trasversal de la po\u00e9tica de Adhely, lo es de igual modo la ciudad de Valencia. Alberto Hern\u00e1ndez ha escrito: \u00abLas varias lecturas de la poes\u00eda de Adhely Rivero han sido registros que andan por los distintos senderos de nuestra curiosidad. Desde hace d\u00e9cadas las hemos tenido presentes en notas, cr\u00f3nicas y aventuras en las que nunca ha faltado el paisaje de su vocaci\u00f3n llanera. No se ha dejado pasar por alto el viaje desde las sabanas de Arismendi hasta el valle de la cuenca del Lago de Valencia, ciudad donde ha escrito casi toda su obra\u00bb. Pero este poema describe mejor este cambio del campo a la ciudad:<\/p>\n<p><em><strong>La herencia<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>No te detengas a contemplar la sabana,<\/em><\/p>\n<p><em>mueve la bestia, apura el paso.<\/em><\/p>\n<p><em>Debes comenzar temprano el viaje.<\/em><\/p>\n<p><em>Ll\u00e9vate un queso entero y carne seca,<\/em><\/p>\n<p><em>algo har\u00e1s con ella<\/em><\/p>\n<p><em>mientras te instalas en el mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>Deja los gallos de pelea.<\/em><\/p>\n<p><em>Estos campos ni se van, ni se borran,<\/em><\/p>\n<p><em>cambiar\u00e1n un poco.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando vuelvas tu mirada tambi\u00e9n habr\u00e1 cambiado.<\/em><\/p>\n<p><em>Tu coraz\u00f3n tiene paisaje, tierra y familia.<\/em><\/p>\n<p><em>No quiero que te quedes detr\u00e1s de la herencia,<\/em><\/p>\n<p><em>aqu\u00ed no crece el pensamiento.<\/em><\/p>\n<p>La pandemia del Covid ha dado algo de tregua. En cuarentena, aparte de no volvernos locos, encontramos ese delicado equilibrio de la lentitud. Nuestra vida de pronto entr\u00f3 en una espiral ascendente de ralentizaci\u00f3n y los d\u00edas iban cayendo en c\u00e1mara lenta como min\u00fasculos granos de arena en el reloj del encierro. Poco a poco hemos ido recuperando la calle y se vuelve a respirar el aire transparente de la inmediatez acelerada. Para Adhely la pandemia fue oportunidad de retomar la escritura desde esa lentitud aguijoneante del encierro. Retom\u00f3 la poes\u00eda rodeado de incertidumbre por todas partes, pero con la convicci\u00f3n de no mentir desde lo po\u00e9tico por aquello que le dijo el poeta Te\u00f3filo Tortolero o como lo ha escrito \u00e9l mismo: \u00abUn d\u00eda entr\u00e9 a un restaurante y me le present\u00e9. Me comunic\u00f3 que me conoc\u00eda mucho. Y me qued\u00e9 hablando toda la tarde. Fue en 1980. Ya para irnos, me par\u00f3 y me dio un consejo: La poes\u00eda es muy celosa, no le mienta, tarde o temprano te lo va a cobrar. Desde entonces mantuvimos una amistad por a\u00f1os. Siempre lo visitaba en Nirgua\u00bb.<\/p>\n<p>Por mi parte he escrito todo esto del poeta Adhely Rivero rodeado de una insondable modorra. He estado en el cuarto oscuro del bloqueo y este libro Frontera invisible vino a rescatarme del acuciante orden que impone la oscuridad. La poes\u00eda es una extra\u00f1a m\u00fasica del detalle que viene de los escombros del asombro. Solo quien tiene un agudo o\u00eddo sabe escucharla. Sin duda Adhely tiene un amaestrado o\u00eddo para lo vital y \u00e9l al igual que yo nos hemos perdido todos los ruidos de las revoluciones posibles para quedarnos a escuchar la m\u00fasica de las palabras, pero \u00e9l tiende a centrarse en los detalles que la poes\u00eda le dicta. Por mi parte, tiendo a borrarme en los detalles. Para Adhely la poes\u00eda es un sutil hilo que teje y fija todo como un cuarto memorioso de magia y espanto de preciso hallazgo de la belleza a trav\u00e9s de las palabras. Cada poema escrito por \u00e9l es un fr\u00e1gil hilo que enhebra la memoria.<\/p>\n<p>Por tel\u00e9fono le digo al poeta c\u00f3mo anda todo y con su estilo inconfundible de veguero me dice: \u00abCamarita, todo bien. Lo fr\u00e1gil sigue en la trinchera de la resistencia\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Los Tar\u00e9n son especie de invocaciones m\u00e1gicas que tienen a las palabras como ejes m\u00e1s all\u00e1 de los meramente comunicacionales y permiten trastocar el entorno tanto humano como natural. Ces\u00e1reo de Armellada escribe: \u00abNociones lexicales. Tar\u00e9n es un substantivo cuya etimolog\u00eda desconozco; y, si es que la tiene, nadie ha sabido d\u00e1rmela. Muchas veces me he preguntado si coincide o es la misma palabra ta-(k,u)r\u00e9n: el que est\u00e1 en, el que vive dentro de. Por eufon\u00eda y por otros motivos gramaticales, que no es del caso explicar aqu\u00ed, tambi\u00e9n se dice tarem\u00fa y m\u00e1s frecuentemente y alarg\u00e1ndolo a\u00fan m\u00e1s, taremur\u00fa. As\u00ed tenemos las expresiones: tar\u00e9nsak, el due\u00f1o o sabedor de tar\u00e9n; pemont\u00f3ntaremur\u00fadap\u00f3n, libro de los tar\u00e9n de los pemones; apotoim\u00e1taremur\u00fa, tar\u00e9n contra las viruelas; kaikus\u00e9ekupuip\u00e9erektaremur\u00fa-pe, el tigre se destin\u00f3 a ser tar\u00e9n contra los diviesos. Del substantivo se deriva el verbo activo tarem-b\u00e1 y el verbo reflexivo ese-taremb\u00e1, hacer tar\u00e9n a otro o hac\u00e9rselo a s\u00ed mismo. Y de aqu\u00ed la forma verbal taremba-tok y ese-tarembatok: lo que sirve para hacer o hacerse tar\u00e9n\u00bb.<\/em><\/p>\n<h6>Para continuar leyendo otros poemas del libro <em>Frontera invisible <\/em>de Adhely Rivero, hacer clic en este <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/frontera-invisible\/\">enlace<\/a>.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Yusti La poes\u00eda es una voz, un estilo y es sobre todo una manera de dotar al lenguaje de inigualable majestad y belleza. 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