{"id":7364,"date":"2023-02-02T21:21:28","date_gmt":"2023-02-02T21:21:28","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7364"},"modified":"2023-11-24T18:23:19","modified_gmt":"2023-11-24T18:23:19","slug":"dos-cuentos-futuristas-de-jose-urriola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-futuristas-de-jose-urriola\/","title":{"rendered":"Dos cuentos futuristas de Jos\u00e9 Urriola"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Los clones del ma\u00f1ana<\/strong><\/h3>\n<p>Yo no me inscrib\u00ed en plan revolucionario de clonaci\u00f3n, a m\u00ed me inscribieron. A m\u00ed me dijeron, Fidel Ernesto t\u00fa escoges, o te sometes a los experimentos patriotas de clonaci\u00f3n o te vas ya a las minas de uranio con los presos pol\u00edticos. Y yo no s\u00e9 qu\u00e9 son las minas de uranio ni los presos pol\u00edticos, pero s\u00ed s\u00e9 que esa gente se enferma en las minas y que luego las pasan por televisi\u00f3n, en cadena nacional, y te muestran el antes y el despu\u00e9s, y en el antes sale el se\u00f1or con corbata y traje y lentes y est\u00e1 gordito y en el despu\u00e9s casi ni lo reconoces, es el mismo tipo pero desnudo, pesa como 40 kilos y tiene manchas moradas por todo el cuerpo, dicen que por la radiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed que yo lo pens\u00e9 r\u00e1pido y dije, por favor yo quiero lo de la patria clonolizada y se rieron (yo creo que porque me babe\u00e9 un poco al abrir la boca), me dieron palmaditas en la espalda y me dijeron que yo era perfecto. Ah, y me regalaron una braga roja, bien bonita, con mi nombre cosido en el pecho en letras doradas junto a una estrellita roja con bordes dorados, y me dijeron bienvenido, h\u00e9roes como t\u00fa son los que necesitamos para garantizar el futuro de la patria. Yo me emocion\u00e9 mucho, porque la braga era una belleza y porque las estrellitas rojas con borde dorado me gustan todav\u00eda m\u00e1s. Lo \u00fanico malo (pero eso no lo dije, s\u00f3lo lo pens\u00e9) es que luego me di cuenta que en el edificio de laboratorios de clonaci\u00f3n hab\u00eda much\u00edsimos m\u00e1s Fidel Ernestos y todos llevaban la misma braga roja con la misma estrellita en el pecho.<\/p>\n<p>Entonces los experimentos comenzaron y lo primero que nos dijeron fue que en la primera etapa iban a medir una cosa llamada el coeficiente intelectual y que s\u00f3lo algunos pocos iban a superar la prueba. Y yo tembl\u00e9, porque a m\u00ed esas cosas de intelectuales me asustan un mont\u00f3n y dije seguro que yo no quedo por est\u00fapido, seguro que la m\u00e1quina dice que no soy suficientemente intelectual y me quedo afuera. Pero hicieron la prueba y nos hicieron unas preguntas rar\u00edsimas y nos conectaron electrodos por toda la cabeza y yo me concentr\u00e9 dur\u00edsimo en contestar bien, en contestar todo lo que me estaban pidiendo, en dar todo lo que esperaban de m\u00ed. Y cuando acab\u00f3 la primera etapa, esa del coeficiente intelectual, sobrevivimos cinco y los dem\u00e1s, que eran como 200, se quedaron fuera del experimento y los separaron en dos grupos: los de la derecha van a las minas de uranio y los de la izquierda pasen por aqu\u00ed, tomen un jab\u00f3n y una toalla, desv\u00edstanse que los vamos a ba\u00f1ar. Pero todos sab\u00edamos, hasta yo, que era mentira, que a los de la izquierda no los iban a ba\u00f1ar sino que los llevaban a un sitio del que no volver\u00edan jam\u00e1s y que era casi peor que las minas de uranio.<\/p>\n<p>Cuando nos quedamos solos yo mir\u00e9 a mi alrededor y me di cuenta de que los otros cuatro eran tipos m\u00e1s altos que yo, m\u00e1s fuertes, en mejores condiciones atl\u00e9ticas (como dice la gente que sabe mucho).\u00a0 Las bragas rojas les quedaban bien entalladas, no como a m\u00ed que me hac\u00edan parecer un espantap\u00e1jaros prendido en fuego. Tembl\u00e9, entend\u00ed entonces que despu\u00e9s de la segunda etapa me saldr\u00edan las duchas o las minas de uranio (o de Urano, yo no s\u00e9). Y que fuera cual fuera el destino final, me arrancar\u00edan la braga roja con mi estrellita y mi Fidel Ernesto en dorado.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 a la sala un militar y se identific\u00f3 como el Coronel Carre\u00f1o, mostr\u00f3 las estrellas en su uniforme (unas estrellas de verdad), as\u00ed con dos dedos y dej\u00f3 claro que en esta vaina mando yo as\u00ed que no quiero comiquitas de ninguno de ustedes cinco. Y luego agreg\u00f3 \u2014entre golpes de tac\u00f3n de sus botas militares negr\u00edsimas y relucientes\u2014 de todos los elegidos solamente quedar\u00e1 uno, aquel que intelectual y gen\u00e9ticamente cumpla mejor con las necesidades de la patria. Ustedes cinco han superado la prueba del coeficiente intelectual, porque en esta vaina necesitamos a gente con inteligencia lim\u00edtrofe (vaya usted a saber qu\u00e9 es eso, pens\u00e9 yo) y con un ADN perfecto (eso lo entend\u00ed menos). La patria del ma\u00f1ana necesita ciudadanos que piensen menos y obedezcan m\u00e1s, que no se anden con pajaritos pre\u00f1ados en la cabeza ni se pongan a inventar pendejadas; pero tambi\u00e9n necesitamos gente sana, se\u00f1ores, que no le ande costando dinero a la naci\u00f3n con enfermedades y taras y mariqueras de esas que le cuestan plata al gobierno. Como dec\u00edan los egipcios, mentes sanas en cuerpos sanos, eso es todo lo que le pedimos a los ciudadanos del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>El coronel Carre\u00f1o se fue dando unos pasos con sus bototas que hicieron temblar al sal\u00f3n entero. Unos soldados se le cuadraron en la puerta, uno a cada lado, y se fueron detr\u00e1s de \u00e9l dej\u00e1ndola abierta. Entr\u00f3 entonces de inmediato una doctora vestida con bata blanca y zapatitos de tac\u00f3n rojo. Linda la doctora. Dijo que se llamaba la Doctora Far\u00edas, que era la jefa del laboratorio revolucionario de gen\u00e9tica y clonaci\u00f3n, que qued\u00e1bamos en sus manos salvo que el coronel dispusiera lo contrario.<\/p>\n<p>La doctora nos dijo que bienvenidos a la etapa dos del experimento, que nos iba a hacer un examen de sangre para ver nuestra calidad gen\u00e9tica y luego \u2014al verme a m\u00ed, con la cara de bobo (el doble de la que tengo normalmente)\u2014 me dijo que no me preocupara que era un pinchacito que no doler\u00eda para nada y luego ven\u00eda otra prueba que era muy rica, que me iba a gustar y que no hab\u00eda ninguna raz\u00f3n para angustiarse. Y cuando dijo lo de la otra prueba que era muy rica, le brillaron los ojos y se moj\u00f3 de saliva los labios con la lengua. Y yo sent\u00ed que la braga por fin me quedaba m\u00e1s ajustada.<\/p>\n<p>Vino entonces la primera fase de la etapa dos y la doctora me dej\u00f3 de \u00faltimo en la fila. Le pidi\u00f3 a los otros cuatros que se arremangaran la braga y les puso un algod\u00f3n con alcohol all\u00ed justo donde se dobla el brazo y luego les clav\u00f3 una inyectadora y llen\u00f3 como dos o tres tubos de ensayo de cada uno. Luego les sac\u00f3 la aguja, entreg\u00f3 los tubitos llenos con la sangre oscura a sus asistentes y les puso m\u00e1s algod\u00f3n con alcohol por la zona pinchada. Ah, y luego les puso una curita de esas que son redondas y les dio un jugo de naranja que yo me imaginaba que estaba muy bueno por la cara que pon\u00edan cuando se lo tomaron.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 mi turno tuve problemas para arremangarme la camisa, as\u00ed que la doctora me dijo tranquilo que yo te ayudo. Ten\u00eda unas manos preciosas con las u\u00f1as largas y los dedos fr\u00edos, muy fr\u00edos, pero a m\u00ed no me import\u00f3. Yo quer\u00eda que nunca dejara de tocarme el brazo con esas manos. Luego me puso el algodoncito con alcohol y cuando me iba a clavar la aguja me dijo as\u00ed pasitico y cerca del o\u00eddo: respira hondo que as\u00ed no te duele nada. Yo sent\u00ed, en la medida en que se llenaban de mi propia sangre los tubitos, que las piernas me fallaban y que el mundo se pon\u00eda borroso, la boca se me sec\u00f3 y tuve ganas de llorar; pero entonces me di cuenta de que si me inclinaba un poquito hacia adelante pod\u00eda acercar mi nariz a su pelo, casi le rozaba la cabeza y el cuello con mi ment\u00f3n. Y descubr\u00ed que all\u00ed en ese espacio se encontraba el olor m\u00e1s rico del mundo. Me concentr\u00e9 en ese olor y me dej\u00e9 hacer, haga lo que usted quiera conmigo, doctora. Hasta que me premiaron con mi curita redonda all\u00ed donde se dobla el brazo.<\/p>\n<p>El jugo de naranja estaba mejor de lo que imagin\u00e9. Volv\u00ed a ver en colores y las piernas por fin se me quedaron quietas. Me lo beb\u00ed como los ni\u00f1os, con las dos manos agarrando el vaso y tragando grueso sin importar que se me chorreara por la barbilla. La doctora entonces pidi\u00f3 permiso \u2013no s\u00e9 por qu\u00e9, c\u00f3mo se lo \u00edbamos a negar\u2014 y nos dej\u00f3 a solas unos minutos. Los otros cuatro comenzaron a hablar entre ellos y dec\u00edan cosas como: yo creo que aqu\u00ed pasamos la prueba t\u00fa y yo, pero ninguno de estos tres g\u00fcevones pasa esta vaina. Y el otro dec\u00eda: yo creo que los ganadores somos el negro y yo, que tengo los ojos verdes. Y luego otro dijo: yo no s\u00e9 cu\u00e1l de nosotros quedar\u00e1 al final, pero este paj\u00fao (me se\u00f1al\u00f3 a m\u00ed con el dedo) a m\u00ed ya me huele a uranio. Y se rieron todos. Todos menos yo, porque no entend\u00ed el chiste.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00f3 la doctora se le fue directo al de los ojos verdes, le extendi\u00f3 la mano, se la estrech\u00f3 y le dijo: muchas gracias por participar, ser\u00e1 en otra oportunidad y de otra manera que la patria necesitar\u00e1 de sus servicios. Luego hizo lo mismo con el negro y finalmente con el que me se\u00f1al\u00f3 con el dedo y me dijo paj\u00fao. Se llevaron a los tres eliminados a las duchas y nos quedamos solamente dos.<\/p>\n<p>La doctora nos felicit\u00f3, nos dijo que estaba muy orgullosa de nosotros, que s\u00f3lo hac\u00eda falta una \u00faltima prueba (la que nos dijo que era muy rica) y que esta vez \u2013ya nos est\u00e1bamos arremangando las bragas\u2014 nos baj\u00e1ramos los pantalones que ella se ocupaba del resto. Trajo un vasito de vidrio y nos lo puso all\u00ed entre las piernas. Una de las asistentes se dedic\u00f3 al otro (con la mano libre cubierta con un guante de l\u00e1tex y sin soltar el vaso con la otra) y la doctora se qued\u00f3 haciendo lo mismo conmigo (pero sin guante, me dijo, contigo sin guantes).<\/p>\n<p>Y s\u00ed, la doctora no minti\u00f3, estuvo rico. Lo m\u00e1s rico del mundo. Yo no quer\u00eda que se acabara, pero de tanta ricura se acab\u00f3 antes de lo que yo hubiera querido.<\/p>\n<p>Nos dejaron otra vez a solas mientras se llevaban los vasitos con la muestra al laboratorio. Pero no pod\u00edamos ni hablar, ten\u00edamos como un alivio, como un sue\u00f1ito sabroso.<\/p>\n<p>Cuando la doctora regres\u00f3 ven\u00eda con la cara muy seria. Yo me sent\u00eda como en un concurso de esos de la tele como tipo Gran Hermano en el cap\u00edtulo final. Los dos parados uno al lado del otro, yo no sab\u00eda ni para donde mirar, hasta que me di cuenta de que el nombre bordado en el pecho del otro finalista era tambi\u00e9n Fidel Ernesto. Y por estar leyendo \u2014porque no puedo leer y atender a otras cosas al mismo tiempo\u2014 no me enter\u00e9 de lo que dijo la doctora. S\u00f3lo s\u00e9 que se me vino encima, se me plant\u00f3 enfrente y yo dije nada, la gran cagada, me va a dar la mano, el discurso de ser\u00e1 de otra manera que la patria lo necesite y a las duchas. Pero la doctora no me dio la mano. Me agarr\u00f3 la cara entre sus dos manos, las mismas que me hab\u00edan hecho el hombre m\u00e1s feliz de la Tierra minutos antes, y me plant\u00f3 un beso en la boca con punta de lengua.<\/p>\n<p>Felicitaciones, querido, t\u00fa ser\u00e1s el padre de los clones del ma\u00f1ana. Millones y millones de ciudadanos id\u00e9nticos a ti gen\u00e9tica e intelectualmente. Eso dijo, me abraz\u00f3 muy fuerte, tan fuerte que le sent\u00ed sus dos pechos calientes al otro lado de la bata, me dio otro beso (\u00e9ste con m\u00e1s lengua) y se fue.<\/p>\n<p>Insisto, yo no me inscrib\u00ed en plan revolucionario de clonaci\u00f3n, a m\u00ed me inscribieron. Y les confieso, ahora que los millones de clones est\u00e1n listos para habitar la nueva patria, que m\u00e1s les hubiera valido no haberme seleccionado. Es hora de quitarme el traje de imb\u00e9cil y la braguita roja. Porque me he pasado la vida entera haci\u00e9ndome el tonto, he sido entrenado desde ni\u00f1o en el seno m\u00e1s secreto de la Rebeli\u00f3n para llegar hasta aqu\u00ed, para convencerlos de ser el perfecto idiota que necesitaban para sus planes de repoblar la patria. Yo, el hijo m\u00e1s inteligente y el mejor dotado gen\u00e9ticamente que haya parido esta patria. Yo, la \u00faltima carta, cuando todas las otras hab\u00edan fallado.<\/p>\n<p>Hijos m\u00edos, ahora como en el juego del escondite, es hora de que ustedes libren por m\u00ed y por todos.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h3><strong>La droga<\/strong><\/h3>\n<p>El viejo dec\u00eda que el amor era un estado de locura. Yo podr\u00eda estar de acuerdo, pero la frase tiene el gusto de la madera vieja y el aroma del agua de colonia del viejo. Yo agrego, con voz modelada por ondas cibern\u00e9ticas, con tubos de ensayos en plena reacci\u00f3n, con el crujir de pol\u00edmeros que mi padre no lleg\u00f3 siquiera a sospechar, lo aseguro con la f\u00f3rmula ya puesta sobre papel y con millares de bytes de respaldo, que el amor m\u00e1s all\u00e1 de ser un estado de locura es un estado de adicci\u00f3n. El amor es una droga. Sintetizable, extra\u00edble, una combinaci\u00f3n de segregaciones bioqu\u00edmicas que motorizan al cuerpo, lo excitan, lo desquician, lo vuelan.<\/p>\n<p>Quien se enamora activa una serie de enzimas, una cantidad de hormonas que se ponen en acci\u00f3n, un cerebro que se pone en marcha y env\u00eda instrucciones a sus neuronas, se detona todo un conjunto de reacciones org\u00e1nicas, el coraz\u00f3n bombea litros de sangre excitada que nos pone a temblar las piernas, nos hincha los genitales, altera el rostro, hace la piel m\u00e1s tersa, cambia el brillo de los ojos.<\/p>\n<p>Si el amor es una droga, y cuando estamos enamorados simplemente estamos drogados, pues entonces el amor como droga ser\u00eda sintetizable. Se puede extraer la droga a partir del cuerpo de una persona enamorada. As\u00ed como tambi\u00e9n podr\u00edamos sintetizar una droga altamente depresiva y autodestructiva si extraemos la justa combinaci\u00f3n de hormonas y enzimas de un ser desenamorado.<\/p>\n<p>Me mueve una intenci\u00f3n altruista. Qu\u00e9 pasa si a un depresivo le inyectamos dosis debidamente cuantificadas de esencia amorosa. Pues obvio, el enfermo mejora. Sustituimos \u2014por medio de la m\u00e1s hermosa droga natural\u2014 un sentimiento de frustraci\u00f3n y tristeza por toda una divina gama de sensaciones ubicadas al otro lado del espectro.<\/p>\n<p>Comenc\u00e9 mis experimentos con personas profundamente enloquecidas. Simplemente se les conecta por medio de tubos y jeringas a un mecanismo medianamente sofisticado que se encarga de sintetizar el amor descompuesto en hormonas, enzimas, neuronas. La m\u00e1quina cuenta con dos jeringas que se deben insertar simult\u00e1neamente. La primera va directo al coraz\u00f3n que bombea sangre fresca rebosante de hormonas, rica en esencia de demencia. La otra va directo a la corteza del cerebro, muy cerca del hipot\u00e1lamo \u2014hay que tener cuidado en no perforarlo, pues el da\u00f1o cerebral puede ser severo\u2014 pero si nos acercamos lo suficiente y extirpamos un poco de tejido rico en neuronas amatorias, tenemos la mitad de la f\u00f3rmula ya entre manos.<\/p>\n<p>Una vez ancladas ambas jeringas comienza la extracci\u00f3n de esencia amorosa. Cada paciente es un caso especial, particular, no importa en lo absoluto el sexo, ni talla ni peso, tampoco la alimentaci\u00f3n, menos la orientaci\u00f3n sexual, ni siquiera la salud. Podemos encontrar a un comatoso desahuciado con alt\u00edsimas concentraciones de la droga corriendo entre sus venas, rebosando sus valles cerebrales. Delicado asunto. Un error de apreciaci\u00f3n, un miserable mal c\u00e1lculo, puede dejarnos como resultado un desecho depresivo a quien le hemos succionado toda gana de existir. Es mejor extraer poco en vez de irse de bruces y sintetizar demasiado a una misma persona.<\/p>\n<p>De cualquier modo, cada paciente se siente ligeramente menos enamorado luego de ser sometido a la m\u00e1quina; pero como el organismo es sabio y m\u00e1s que sabio es enamorado \u2014enamorado, loco, adicto, en fin\u2014 la segregaci\u00f3n de nuevas cantidades pasmosas de esencia es casi inmediata. El organismo elabora su propia droga apenas siente la m\u00ednima amenaza de s\u00edndrome de abstinencia. En pocas horas el enamorado vuelve a estar m\u00e1s o menos igual de drogado que al principio del experimento.<\/p>\n<p>En cada succi\u00f3n de m\u00e1quina se pueden extraer unos 5 cc de droga. Cosa dif\u00edcil la de calcular la caducidad de cada muestra, poco importa pues todos la buscan para consumirla fresca. Para maniacos depresivos, para heroin\u00f3manos, para enfermos terminales la droga es fabulosa, proporciona horas y horas de bienestar, de amor contagioso y desmedido, de ganas infinitas de vivir, de follar, de poner en marcha los mil proyectos abandonados, de escupir en la cara a la frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero sobre todo la droga es buscada, fren\u00e9ticamente y cotizada en sumas exorbitantes, por aquellos enguayabados, la raza funesta de los despechados. La droga aniquila la melancol\u00eda, da una nueva emoci\u00f3n a las relaciones de pareja moribundas, ayuda a los desenamorados a encontrar una nueva dimensi\u00f3n luminosa en medio de su sufrimiento.<\/p>\n<p>El asunto comenz\u00f3 siendo un peque\u00f1o negocio personal. Sin trabajo por a\u00f1os decid\u00ed gastarme mis \u00faltimos centavos en repotenciar el laboratorio casero que levant\u00e9 al fondo de casa. Tom\u00e9 como conejillos de indias a amigos y conocidos de amigos. Extra\u00eda la esencia a los que estaban bien, vend\u00eda por unos pocos reales las inyecciones a quienes la pasaban mal. Claro que la voz se corri\u00f3 y pronto me encontr\u00e9 llamando a mi puerta a centenares de drog\u00f3manos amorosos que sab\u00edan de la m\u00e1quina. Dispar\u00e9 a\u00fan m\u00e1s los precios para desanimarlos, pero el efecto, como siempre ocurre con las drogas prohibitivas, fue una ola gigantesca en la demanda. Gente acaudalada que buscaba resucitar los amores ya extintos de una \u00e9poca abandonada al pasado, infieles arrepentidos que gastaban los ahorros de toda una vida para que sus antiguas parejas los recibieran \u2014de brazos y piernas abiertas\u2014 de regreso en casa. Ni hablar de despechados, de millares de corazones rotos que daban hasta lo que no ten\u00edan por recomponer los pedazos marchitos.<\/p>\n<p>El negocio marchaba m\u00e1s que bien. Personas que llegaban hechas un trapo, arrastr\u00e1ndose de dolor y pena por el piso, sal\u00edan radiantes con ganas de comerse al mundo. Y quien ven\u00eda una vez volv\u00eda por m\u00e1s. Porque estar as\u00ed de drogado, o as\u00ed de enamorado, que para el caso es exactamente lo mismo, es demasiado sabroso. Es un bienestar del cuerpo y sobre todo del alma al cual no podemos renunciar una vez que se apodera de nuestros cerebros y que causa buenos estragos \u2014desquiciados, enormes, pero sobre todo hermosos\u2014 en la qu\u00edmica de nuestros cuerpos.<\/p>\n<p>Yo lo s\u00e9, y no precisamente porque hubiera estado profundamente drogado-enamorado-loco a lo largo de mi vida. Lo s\u00e9 porque me hice adicto. No soport\u00e9 la tentaci\u00f3n de inyectarme la droga sintetizada a otros pacientes. Y s\u00ed, me hice dependiente.<\/p>\n<p>All\u00ed es donde entra la chica en escena. Susana era una hermosura de nena. Era como un ave con alas de az\u00facar, como un tr\u00e9bol de seis hojas. Profundamente depresiva. Por a\u00f1os hab\u00eda sometido su cuerpo a los altibajos del Prozac, a la m\u00e1s amplia gama de excitantes que qu\u00edmicamente la lanzaban a una felicidad sint\u00e9tica, una qu\u00edmica pl\u00e1stica que le enga\u00f1aba las neuronas y le regalaba algunos instantes de alegr\u00eda artificial. Yo ya estaba drogado para cuando Susana se apareci\u00f3 en casa la primera vez. Acababa de pincharme un par de dosis, un c\u00f3ctel de 10 cc extra\u00eddo a un par de fieles clientes, y la sangre fresca me ten\u00eda el coraz\u00f3n a mill\u00f3n. Apenas la vi el alma se me puso en la boca del est\u00f3mago y luego se me subi\u00f3 hasta la garganta y casi me voy en v\u00f3mitos. El v\u00f3mito m\u00e1s bello y grandilocuente de la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>Prepar\u00e9 para Susana la mejor de las mezclas. El equivalente en droga al mejor vino de Burdeos cosecha del 94. La conect\u00e9 a la m\u00e1quina, le hund\u00ed el par de jeringas, la penetr\u00e9 dulcemente hasta los tu\u00e9tanos y regu\u00e9 amorosamente droga suficiente como para un orgasmo absoluto. Al final de la sesi\u00f3n no tuvimos otro remedio que besarnos. Y no hubo siquiera necesidad de quitarnos la ropa para gozar del cl\u00edmax simult\u00e1neo m\u00e1s profundo de nuestras existencias. Tan s\u00f3lo un beso, tan s\u00f3lo un roce de punta de dedos, apenas una mano que se hunde suave entre los cabellos de la nuca y ya los dos est\u00e1bamos enamorad\u00edsimos chorreando fluidos y con ganas de desmayarnos el uno sobre el otro.<\/p>\n<p>Susana volvi\u00f3 muchas veces m\u00e1s, pero jam\u00e1s volvi\u00f3 por m\u00e1s droga. Volv\u00eda simplemente por m\u00ed.<\/p>\n<p>Acercaba un taburete y me miraba por horas mientras yo trabajaba. Mientras hund\u00eda y sacaba jeringas. Yo aceitaba el mecanismo, ella ubicaba la droga en tubos de ensayo sobre la gradilla. Ella abr\u00eda puertas a depresivos vueltos trapo y les indicaba la salida a seres luminosos. Ayudaba a etiquetar sobre los matraces las hormonas de cada quien, desde las esencias m\u00e1s potentes hasta las m\u00e1s inocuas (que inocuas, como tal, ninguna\u2026 pero entre todas las que son fuertes, algunas lo son m\u00e1s). Yo en cada pausa volaba, literalmente, volaba hasta ella para hundirle la lengua entre los dientes, para morderle las comisuras de los labios, para pellizcar dulcemente alg\u00fan pez\u00f3n o para que me dejara resbalar un dedo travieso hasta la uni\u00f3n de su entrepierna. En las noches hac\u00edamos el amor golosos, nos descos\u00edamos la piel para entregarnos el uno al otro. Y entre orgasmos de los simult\u00e1neos y de los ego\u00edstas, dos, tres, cinco, centenares, cierta noche me asust\u00e9.<\/p>\n<p>El miedo. Me percat\u00e9 de lo perdidamente enamorado que estaba. Quer\u00eda estar por siempre as\u00ed, no quer\u00eda jam\u00e1s caer.<\/p>\n<p>Deseaba eternamente tener ese enamoramiento de cosquillas en el vientre, de manos sudadas, de pecho que se asfixia en espasmos cada vez que escuchamos su voz. No pod\u00eda permitir nunca en la vida que el olor de sus axilas, en su tibieza agridulce, con toquecitos de acidez, dejara de hincharme el pene. Entonces, temeroso, cuando ella se dorm\u00eda me iba de punta de pies hasta el laboratorio, me conectaba a la m\u00e1quina y me met\u00eda una dosis, a veces dos, rara vez os\u00e9 hasta con tres. Regresaba levitando de amor, me escurr\u00eda entre las s\u00e1banas y lloraba de felicidad al verla a mi lado, preciosa, ni\u00f1a mala dormida. Yo le paseaba por la espalda los dedos h\u00famedos de l\u00e1grimas, semen y de sus propios flujos vaginales. Le susurraba, apenas tan alto como el vuelo de una lib\u00e9lula, palabras tontas de amor, p\u00e9simos poemas. Ya ni dorm\u00eda, nunca he sido de buen dormir, pero ahora no dorm\u00eda jam\u00e1s. No era insomnio, por supuesto que tampoco era tensi\u00f3n, nada parecido al v\u00e9rtigo que s\u00f3lo proporciona el ahogo de la ansiedad. Era el amor, ten\u00eda demasiados litros de amor. Los m\u00edos, los de Susana, los de otros.<\/p>\n<p>Y por segunda vez, pero ahora incluso m\u00e1s que antes, en un ataque furibundo de desquiciada cordura, me volv\u00ed a asustar. Pens\u00e9 estar demasiado enamorado, excesivamente enamorado. Tanto, que estaba dejando a Susana kil\u00f3metros atr\u00e1s. O acaso ella era quien me dejaba a m\u00ed. Sent\u00ed el p\u00e1nico, el v\u00e9rtigo absoluto de amar demasiado y no ser correspondido. Nos est\u00e1bamos volviendo, una vez m\u00e1s, como pasa a todas las parejas que vienen por droga hasta mi puerta, un amor desequilibrado. Uno que ama demasiado, el otro que ama menos y por eso no puede hacer m\u00e1s que dejarse amar.<\/p>\n<p>Con el coraz\u00f3n pendiendo de un hilo de v\u00edsceras maltrechas y con el v\u00f3mito espantoso de quien se percata de estar a punto de perder, de una vez y para siempre, a la persona que m\u00e1s ha amado, me dispuse a elaborar un ant\u00eddoto para tanto amor.<\/p>\n<p>Si bien el amor es droga y como droga ya he explicado c\u00f3mo se sintetiza, pues el desamor tambi\u00e9n deber\u00eda ser sintetizable. Para un hombre demasiado enamorado, con dosis excesivas de amor corriendo desenfrenadas por su organismo, lo mejor ser\u00eda neutralizar las fuerzas de la droga con otra igual de potente. Y as\u00ed comenc\u00e9 a sintetizar la esencia misma de terribles despechos, guayabos, depresiones cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Pagu\u00e9 por extraer, con mi misma m\u00e1quina pero insertando mis jeringas sobre otras materias primas, la esencia del desamor m\u00e1s pat\u00e9tico producto de seres m\u00e1s que oscuros. Y cada vez que me sent\u00eda demasiado drogado, demasiado alto y sin ganas de aterrizar, con un amor tan desproporcionado que estaba a punto de asfixiar el amor m\u00e1s sosegado de Susana, cada vez que me daba el v\u00e9rtigo del amor desaforado, me mandaba inyecciones generosas de depresi\u00f3n, de frustraci\u00f3n, jugo de corazones rotos, despecho putrefacto y ganas de morir.<\/p>\n<p>Y la gente lo supo. Y comenz\u00f3 la demanda furiosa por la nueva droga. Ser\u00e1 tal vez por moda, porque en estos d\u00edas la felicidad tiene tambi\u00e9n el olor de la madera a\u00f1ejada y los olores pavorosos del perfume de la abuelita.<\/p>\n<p>Dejemos las hipocres\u00edas aparte. Para qu\u00e9 mierdas buscar estar bien si en el fondo somos autodestructivos y lo que nos gusta es estar mal. Somos unos saboteadores miserables que nos enga\u00f1amos y nos tendemos trampas. Supuestamente buscamos estar mejor y bajo esa mentira nos lanzamos a vivir una vida que no nos gusta ni merecemos. Pero tranquilos, porque para consuelo de tontos, que al final lo somos todos \u2014flotando en este mundo contempor\u00e1neo hecho de gigabytes que huele a pl\u00e1stico chamuscado y sabe a qu\u00edmicos t\u00f3xicos\u2014 siempre triunfar\u00e1 nuestra parte siniestra que nos empuja a estar rejodidamente mal.<\/p>\n<p>Yo ten\u00eda la droga a precios siderales, mierda en cent\u00edmetros c\u00fabicos para volverse a\u00fan m\u00e1s mierda. Mierda abundante para gente de mierda que suplica por hacerse m\u00e1s mierda.<\/p>\n<p>Segu\u00eda peligrosamente enamorado, y me lanc\u00e9 en un autoexperimento a sintetizar mi propia droga de amor. A combinar, justo despu\u00e9s de extraerme litros de la esencia amorosa, dosis pat\u00e9ticas de nueva droga. Un fest\u00edn de desamor, de ganas de morir recontramal. De ansias de vivir a\u00fan peor. Me desenamor\u00e9 sistem\u00e1ticamente, me saqu\u00e9 del organismo y del alma decilitros de esencia, me exorcic\u00e9 la locura y la aprision\u00e9 en tubos de ensayo. Para que no quedara vestigios de duda, para asegurarme de neutralizar una locura con otra, me suministraba jeringas con el desamor de los malditos. Tanto da\u00f1o esquem\u00e1tico y met\u00f3dico no me pod\u00edan dejar ileso.<\/p>\n<p>Susana insist\u00eda en mi cambio. Y cuando ya volv\u00eda de nuevo a ser la chica depresiva y descorazonada que siempre fue antes de llegar a mi puerta, me dej\u00f3 una carta de hasta pronto y se march\u00f3. En la carta dec\u00eda \u2014palabras m\u00e1s, palabras menos\u2014 \u00abque te esperar\u00e9 hasta que se pase el temporal, que estoy asustada por tu cambio, que siento que la mala vibra de lo siniestro se apodera a paso firme de nuestra relaci\u00f3n; pero te amo y conf\u00edo en que volver\u00e1s a ser el viejo tipo enamorado que sol\u00edas ser en todos estos meses de amor desaforado y tranquilo, que cuando vuelvas yo estar\u00e9 aqu\u00ed para ti\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora me percato de que la he perdido. Estoy en un foso, en el agujero oscuro m\u00e1s profundo y atormentado que alguna vez un ser humano puede haber estado. Por eso he decidido reconectarme a la m\u00e1quina. En las jeringas, dispuestas en mecanismo en serie, he puesto toda la droga que noche tras noche, en mi vida feliz junto a Susana, sintetic\u00e9 a partir de mi propio amor. Amor que me perteneci\u00f3, que me pertenece aunque ahora desde afuera, pero que con la conexi\u00f3n a la m\u00e1quina me habr\u00e9 de devolver.<\/p>\n<p>Millares de neuronas, de enzimas excitantes, trillones de hormonas enamoradas. Un c\u00f3ctel maldito de amor que deseo de vuelta, para hacerme volar hasta mi mujer, para recuperar la savia de mi coraz\u00f3n marchito. Las jeringas se accionan, la m\u00e1quina zumba, tiembla, cortocircuito por la sobremarcha, se funde. Yo estoy conectado. Feliz, enamorado, desquiciadamente enamorado, drogado en cada pulsaci\u00f3n. Qu\u00e9 deliciosa locura, qu\u00e9 sobredosis tan encantadora.<\/p>\n<p>El viejo dec\u00eda \u2014s\u00ed, de nuevo, con un olor delicioso a maderas h\u00famedas y aguas de una colonia cuyo aroma me vuelve a las fosas nasales justo ahora\u2014 que el amor era un estado de locura\u2026 pero que al final nadie se mor\u00eda de amor.<\/p>\n<p>Es falso, viejo. Yo s\u00ed.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-urriola-una-semblanza-de-su-vida\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Publicados en: https:\/\/lasmalasjuntas.wordpress.com y http:\/\/leamoscuentosycronicas.blogspot.com, respectivamente.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los clones del ma\u00f1ana Yo no me inscrib\u00ed en plan revolucionario de clonaci\u00f3n, a m\u00ed me inscribieron. 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