{"id":7324,"date":"2023-01-28T20:39:10","date_gmt":"2023-01-28T20:39:10","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7324"},"modified":"2023-11-24T18:23:21","modified_gmt":"2023-11-24T18:23:21","slug":"a-la-salida-del-fastuoso-recital-de-eduardo-marino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/a-la-salida-del-fastuoso-recital-de-eduardo-marino\/","title":{"rendered":"\u00abA la salida del fastuoso recital\u00bb de Eduardo Mari\u00f1o"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por: Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p>El libro de Eduardo Mari\u00f1o <em>A la salida del fastuoso recital<\/em>\u00a0 (Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana, 2009) es una selecci\u00f3n de poemas divididos en tres libros: <em>Por si los dioses mueren<\/em> (1995), <em>La vida profana de Evaristo Jim\u00e9nez<\/em> (2005) y <em>Nocturno del espeso mediod\u00eda, (in\u00e9dito)<\/em>. Cada libro es una estancia en donde debemos detenernos para darle espacio a la imaginaci\u00f3n. Es un juego de formas discursivas donde se permite andar acompa\u00f1ado del poema, la prosa po\u00e9tica confabulados con los giros confesionales. El poeta se dispone de la palabra como artificio para acoplar lo inadvertido de las emociones, es decir, que cada libro es una conmoci\u00f3n para que el lector active su ensue\u00f1o. Veamos entonces: En el primer libro<em> Por si los dioses mueren<\/em>, es un artejo de inquietudes que est\u00e1n dispuestas como unos aforismos. Sentencias que van quedando en la memoria del lector. Es como si lo escrito estuviera en alg\u00fan lugar desde hace ya siglos y el poeta nos lo descubre en este instante \u2014el del poema\u2014.<\/p>\n<p>Lo pronunciado queda para leerlo entre l\u00edneas, da para detenerse y tomarse una copa de vino o un caf\u00e9, luego continuar en la b\u00fasqueda de emociones. Emociones que despiertan historias en miniaturas y, no por peque\u00f1as en su extensi\u00f3n, implica que sean intrascendentes.<\/p>\n<p>En el segundo libro <em>La vida profana de Evaristo Jim\u00e9nez<\/em> prevalece el discurso en prosa, sin perder de vista su desplazamiento po\u00e9tico. Una forma de encuentros microficcionales para que el lector elija d\u00f3nde se siente m\u00e1s a gusto para decidir con cu\u00e1l de ellas estar en lo infinito de esos mundos. El poeta se vale de sus referentes. No lo duda en llevar a las p\u00e1ginas personajes y escritores de otros tiempos, tal es el caso de Jorge Luis Borges, Charles Baudelaire, entre otros. Estos escritores-personajes surgen entre ep\u00edgrafes, poemas y silencios. Las micro historias poetizadas, perm\u00edtanme el juego de t\u00e9rminos, van de la mano de Mari\u00f1o. El acto de la enunciaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1, la voz po\u00e9tica se descubre entre escritores \u2014insisto en ello\u2014 y entre aquellos espacios de la cotidianidad para llevarlos a su momento, el de <em>la intensidad<\/em> que se va haciendo con la presencia del canto en prosa. El agua flota porque el deseo del poeta Mari\u00f1o lo enciende en su intimidad. La virtud del poeta est\u00e1 en descubrir con su discurso aquello que vive en <em>las inclinaciones espaciales<\/em> en donde la raz\u00f3n no tiene cabida:<\/p>\n<p><em>Al final de la resaca de catorce a\u00f1os<\/em><\/p>\n<p><em>y veinticuatro d\u00edas<\/em><\/p>\n<p><em>Con la imperfecta sudoraci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>del tiempo en las manos<\/em><\/p>\n<p><em>voy tomando conciencia<\/em><\/p>\n<p><em>de la novedad precisa<\/em><\/p>\n<p><em>en mi rancio dolor de las ma\u00f1anas.<\/em><\/p>\n<p>El tiempo duele a pesar de las explicaciones. La sudoraci\u00f3n no se detiene, quiz\u00e1s la conciencia s\u00ed. El tiempo no se descompone, en todo caso, va como el secreto antiguo del hechicero: juego alqu\u00edmico de las palabras. Signos que unidos se transforman en: <em>tinieblas\/almas, ciudades\/asombros, espejo\/sustancia<\/em> estas tres combinaciones, como ejemplos de la confluencia de estados y sensaciones, porque despu\u00e9s de todo somos solo eso: alucinaciones-sacudidas. El acercamiento de la seducci\u00f3n es inevitable por cuanto la piel es texto-poema. <em>A la salida del fastuoso recital<\/em>\u00a0 contiene su esencia en el vocablo. Entonces, por qu\u00e9 privarnos de su sonoridad. Todo el libro es para ser contado con una voz susurrada y con detenimiento. El encanto est\u00e1 en el descubrirse en un tres en uno, veamos, \u00a0\u00abcanto-poema-cuento\u00bb: [&#8230;]\u2026<em>Ah\u00ed radica el misterio de la poes\u00eda: hacer que la apariencia sea cre\u00edble hasta el martirio\u2026<\/em>, luego el arrumaco de lo inenarrable con el sentimiento. El poema quiz\u00e1s no sirva para nada, es muy posible que las convocatorias vayan por otros caminos; sin embargo, ese poema como escritura \u00fanica, cura la herida, resguarda la memoria y permite pensar en lo que fue y en lo que viene. Seguimos en el libro, el poeta con la presencia de su otredad \u2014Evaristo Jim\u00e9nez\u2014 se corresponde con Homero, Job o cualquier mujer-personaje de la calle, aquello que pertenece a cotidianidad para maniobrar con el sustantivo en su interioridad: Mari\u00f1o por Mari\u00f1o o poema por poema como discurso: <em>Dispones de un \u00fanico\/ s\u00f3rdido instante\/ en el labio primigenio:\/ Nunca\/ te reniegues al sue\u00f1o.<\/em> Se sugiere un imaginario que est\u00e1 en la memoria de cada lector. \u00c9ste ser\u00e1 quien se descubra en el poema, para, en seguida convertirnos en nosotros, <em>el otro<\/em>.<\/p>\n<p>Es evidente que el poeta rema con el vocablo sin imperativos como las nubes de flor que entran con la noche de este reino de contrarios y con \u00a0los delfines de lugares desconocidos que bajan por la necesidad de quedarnos con sus conversaciones de otras vidas y otros vinos y otras luchas de templanzas o como nos lo descubre el siguiente poema:<\/p>\n<p><em>Or\u00e1culo vestigial<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>Todo abismo parte del cielo<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0y esto es parte<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0del enigma diario,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0como el n\u00famero de d\u00edas<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0que faltan para el amor<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0o los enteros sue\u00f1os<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0que no te cuenta<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0una p\u00e1lida voz.<\/em><\/p>\n<p>Todo es una alucinaci\u00f3n de im\u00e1genes. Cada clase de palabra adquiere otra notoriedad. Es la naturaleza del poema que aflora en su desnudez. \u00bfLa confesi\u00f3n de lo esencial? El desgarro de la emoci\u00f3n sin explicaci\u00f3n alguna, algo as\u00ed, me hago entender: sin palabra pronunciada no existe vida, en consecuencia, lo extra\u00f1o del pensamiento se viene desde la nostalgia con aguas de ensue\u00f1o, la voluptuosidad de campanas con colores en su inclinaci\u00f3n, insisto, lo inexplicable ante el efecto imaginativo. Paisajes an\u00e1logos a la desesperanza que trepan con fantas\u00eda en el libro de esa, la lejan\u00eda, que se dispone en su lentitud para descubrirse en <em>una o dos l\u00edneas, <\/em>como el poeta Mari\u00f1o. No importa d\u00f3nde lo encuentre la ma\u00f1ana; puede ser en Ciudad Ojeda, Copenhague o San Carlos de Austria, importa poco, despu\u00e9s de todo somos <em>lentos como llovizna<\/em>.<\/p>\n<p>El poema me atrapa como lector porque en \u00e9l se dispone una relaci\u00f3n de complicidad, se deviene el enunciado ordenado por la palabra misma donde se descubre el sentido de lo humano sin pretender ense\u00f1ar, \u2014porque esa no es la intenci\u00f3n\u2014 solo se cuenta para deslastrar lo que me convierte en comprensible sin conceptos, es decir que lo que se denomina es porque se transfigura en el sentir, en dolor, en las ausencias y en el instante de la soledad. La <em>palabra-verbo<\/em> se designa porque pasa por el tamiz de la comprensi\u00f3n sentida, al instante la expresi\u00f3n va con el sentido intuitivo del canto. Despu\u00e9s de todo, seguir\u00e9 con la lectura de <em>A la salida del fastuoso recital<\/em>, quiz\u00e1s me encuentre con Samuel R. Delany en alg\u00fan paraje de mis sue\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa El libro de Eduardo Mari\u00f1o A la salida del fastuoso recital\u00a0 (Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana, 2009) es una selecci\u00f3n de poemas divididos en tres libros: Por si los dioses mueren (1995), La vida profana de Evaristo Jim\u00e9nez (2005) y Nocturno del espeso mediod\u00eda, (in\u00e9dito). 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