{"id":7263,"date":"2023-01-22T19:09:13","date_gmt":"2023-01-22T19:09:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7263"},"modified":"2023-11-24T18:23:24","modified_gmt":"2023-11-24T18:23:24","slug":"el-gallo-de-las-espuelas-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-gallo-de-las-espuelas-de-oro\/","title":{"rendered":"El gallo de las espuelas de oro"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Guillermo Mor\u00f3n<\/h4>\n<p>Francisco s\u00e9 movi\u00f3 cuidadosamente. Primero levant\u00f3 un poco la cabeza a objeto de liberar el brazo derecho, tan dormido como el resto del cuerpo. El brazo izquierdo segu\u00eda tendido a todo lo largo, en la pendiente del muslo, ahora tenso por la operaci\u00f3n de despertar. La perecita madrugona est\u00e1 all\u00ed, presente junto al retazo de sue\u00f1o, puente entre el profundo dormir con el diablo que te persigue por la calle de El Calvario, y la imagen de la Hija de Mar\u00eda en el coro de San Juan, justo en el momento en que el diablo arrincona a Francisco para llev\u00e1rselo a la quinta paila del infierno, las ganas de abrazarte a la cintura de la voz celestial del \u00e1ngel que est\u00e1 en el coro de San Juan porque es el mes de mayo, mes de las flores, mes de Mar\u00eda, cuando desfilan las Hijas, blanco el rostro, blanca la cintura, blanco el cuello, blanco el ramo de flores, blancas las manos, blancas las piernas, ah\u00ed viene el diablo, mam\u00e1, yo corro por toda la calle, soy m\u00e1s veloz que el diablo, salto de una acera a la otra, pego un brinco en la esquina y alcanzo desde el port\u00f3n de la escuela al port\u00f3n de la casa de Chico Juan Oropeza, y el diablo se qued\u00f3 atr\u00e1s, pero algo pasa en mis piernas, mam\u00e1, como si me las ataran con correas de cuero crudo, porque siento el rejazo y los pelos de la correa, entonces el diablo se me pone cerquita, con su rabo, con sus cachos, con sus dientes de oro, mam\u00e1, se r\u00ede el condenado porque ya me acorral\u00f3, ya me maniat\u00f3, ya me encandil\u00f3, pero yo le hago la se\u00f1al mam\u00e1 y rezo un Padre-Nuestro y el Ave Mar\u00eda y el Gloria, y entonces estoy en la Iglesia de San Juan, donde ella es Hija de Mar\u00eda y canta en el Coro y me agarra la mano, sube, me dice, canta t\u00fa tambi\u00e9n, pero yo no s\u00e9 cantar.<\/p>\n<p>Francisco liquida el sue\u00f1ito y sacude la perecita, cuando el brazo derecho se libera de su oficio de almohada y su brazo izquierdo resiste la tentaci\u00f3n de conducir la mano a la ingle, a esa palomita lampi\u00f1a, como una tripita estirada, el cuello y el pico de una tortolita con sus dos huevitos en el nido, entre las piedras calientes del segundo patio, donde las tortolitas se picotean, se tocan las alas, se jurungan las plumas y hacen sus cositas para poner huevos en sus nidos donde nacen los pichones, no se habla de eso, muchacho pendejo, t\u00fa estudia tu lecci\u00f3n en voz alta, que yo te oiga, los vikingos eran guerreros, piratas y comerciantes de las lejanas y n\u00f3rdicas tierras de la Pen\u00ednsula Escandinava, de las costas de Noruega, todos catires, pelo amarillo, ojos verdes, como Ignacio Herrera, mam\u00e1, que es el m\u00e1s grande de la clase y el m\u00e1s bruto.<\/p>\n<p>Francisco, ya despierto, se agarra de las cabuyeras, se sienta en el ch\u00ednchorro, desnudo en pelota, arrugada la s\u00e1bana en la barriga del chinchorrito de cabuya, lo trajo tu primo Arcadio Franco de La Tinaja, que te lo manda Do\u00f1a Enodina, que ya sabes que es parienta de tu mam\u00e1 porque su marido, Don Eriberto, es hijo de pap\u00e1 Felipe, tu abuelo; es un chinchorro muy bueno, que lo cuides mucho, es decir, que no te orines en el chinchorro y cuando lo descuelgues, por la ma\u00f1ana, no lo tires al suelo ni lo arrastres, sino que lo recojas en una de las alcayatas, as\u00ed, mir\u00e1, doblado por la mitad, sin descolgar de la alcayata que est\u00e1 en la pared m\u00e1s grande y lo amarras, para que quede en alto, contra la pared, pero sin tocar el piso; y ya sabes, si tienes ganas de mear, pues te levantas y vas hasta el solar, donde se oyen muchos gritos, mam\u00e1, porque en el cuj\u00ed duerme la Llorona, yo la he visto, el otro d\u00eda estaba en la horqueta del cuj\u00ed, enjorquetada y se hac\u00eda la dormida, pero se le sal\u00edan las l\u00e1grimas, mam\u00e1, y a m\u00ed se me aflojaron las rodillas y sal\u00ed en carrera para mi chinchorro y me tap\u00e9 hasta la cabeza con la s\u00e1bana y tambi\u00e9n con las traperas del chinchorro y fue por eso que amaneci\u00f3 mojada la s\u00e1bana y hubo que lavar el chinchorro antes de tiempo. Muchacho pendejo, no existe la Llorona, es que la t\u00eda Juana Paula duerme en el cuartico del fondo, no ves que est\u00e1 paral\u00edtica, no se puede levantar de su hamaca, por eso no va a agacharse, de madrugada, al tronco del cuj\u00ed; son las gallinas las que se acurrucan en ese \u00e1rbol, son las gallinas las que se espantan cuando t\u00fa sales al solar, con m\u00e1s miedo que volverlo a decir; y es la t\u00eda Juana Paula la que lora, porque no puede dormir, porque se emborracha con el chim\u00f3 que le trae Ad\u00e1n, ya le he dicho que no se come chim\u00f3, ya nadie se caga de miedo, ya nadie se orina en la s\u00e1bana, solamente t\u00fa, b\u00e1\u00f1ate con jab\u00f3n de tierra y estudia en voz alta para que se grabe bien la lecci\u00f3n, No, mam\u00e1, la t\u00eda Juana Paula es de lo m\u00e1s linda, limpiecita, encogidita en su hamaca, la cabecita chiquitica, como un cucarachero, mam\u00e1, y se acuerda siempre de usted y me regala el papel\u00f3n, el pedazo de papel\u00f3n de cucurucho que es lo que le trae Ad\u00e1n P\u00e9rez cuando viene de La Laja con su burro cargado de le\u00f1a, y tambi\u00e9n trae una matejea y me da un trozo a m\u00ed, miel como agria, mam\u00e1, como si las avispas chupatan lim\u00f3n para hacer la matejea.<\/p>\n<p>Francisco conoce muy bien su chinchorro, hecho al acomodo de su cuerpo, cuerpo de lagartija, delgado, \u00e1gil, las piernas han labrado su propio acomodo en el tejido de cocuiza, la cabeza, esto es, el codo derecho donde cae apenas termina la \u00faltima oraci\u00f3n, yo rezo todas las noches, mam\u00e1, antes de quedarme dormido, pero no me hinco porque el suelo es muy duro, y rezo todo, sin que se me olvide nada, f\u00edjese con Dios me acuesto, con Dios me levanto con la Gracia del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, ya Francisco se pone de pie, se pone los calzones de dril azul y las alpargatas con suela de goma, que son las de ir a la escuela, porque las de suela y capellada se usan los domingos y fiestas de guardar, todav\u00eda no ha visitado a Don P\u00edo el zapatero que le hace los zapatos a los muchachos ricos, porque t\u00fa no eres rico, pero cuando termines el cuarto grado te voy a regalar unos zapatos que te haga Don P\u00edo para que los uses los domingos y fiestas de guardar, y entonces no usar\u00e9 m\u00e1s alpargatas de goma que son muy jediondas, no se dice jediondas, c\u00f3mo se dice, ya lo sabes, revisa tu cuaderno, revisa tu gram\u00e1tica, a qui\u00e9n le has o\u00eddo decir jediondo, fo, qu\u00e9 jedentina, en el otro solar, donde est\u00e1n los cochinos y los zamuros, Francisco se ba\u00f1a despu\u00e9s de agacharse en el otro solar, con un palo en la man&gt; para espantar los cochinos que hacen r\u00e1pidamente la limpieza, en cuanto Francisco se limpia con papel peri\u00f3dico, con El Diario de ayer, donde un d\u00eda de \u00e9stos vas a escribir, como tu mam\u00e1, como Don Ram\u00f3n Pompilio Oropeza, como todos los chivatos, y despu\u00e9s bajan de las copitas del dividive, como grandes se\u00f1ores de pel\u00edcula, los tres zamuros amanecidos, a expurgar las migajitas que dejan los amos de la limpieza del otro solar, que ah\u00ed est\u00e1n engordando para matarlos en diciembre para celebrar la Navidad.<\/p>\n<p>Francisco se ba\u00f1a en el cuarto de ba\u00f1o, tapado con cinco vigas gruesas, adosado al cuarto de las sirvientas, pared con pared, donde duerme Chelena, sin camis\u00f3n y sin roncar, huele a ma\u00edz pelao, a papel\u00f3n raspao, Chelena se hace la dormida, pero est\u00e1 despierta, y como si no supiera que yo estoy en el ba\u00f1o, mam\u00e1, se encarama desnuda en las vigas, por arriba, como si fuera a revisar la pipa de agua, all\u00ed se queda por la ma\u00f1anita, porque yo me despierto solo, mam\u00e1, nadie me llama, todo el mundo est\u00e1 dormido en la casa cuando yo me levanto, y me ba\u00f1o como usted me orden\u00f3, todos los d\u00edas, mam\u00e1, y me enjabono bien enjabonado con jab\u00f3n de tierra, del que fabrica en su casa Mey Riera, y me lavo bien las orejas, los sobacos, los pies y por debajo, mam\u00e1, tambi\u00e9n el pelo, entonces tengo que cerrar los ojos bien apretados, pero no por el jab\u00f3n que me entra en los ojos, mam\u00e1, el jab\u00f3n de tierra de Mey Riera que echa mucha espuma, sino porque arriba, al abrir la llave del agua que viene de los pipotes que est\u00e1n encima del cuarto de ba\u00f1o, veo a Chelena toda desnuda, con las piernas entreabiertas, jurung\u00e1ndose el bicho, con la mano derecha, y se arrima a la pipa de agua, se restriega contra la pipa de agua, y me mira como si estuviera loca, mam\u00e1, y me dice que suba, sub\u00ed, sub\u00ed un ratico, y yo cierro los ojos, pero no digo nada a nadie, yo tengo que ir a la escuela.<\/p>\n<p>Francisco desayuna, solo, en la cocina olorosa a mujeres viejas, esas arepas peque\u00f1as, casi tostadas, cuatro en el budare cuando es Mar\u00eda P\u00e9rez la que las tiende, porque a Flor P\u00e9rez s\u00f3lo le caben dos, se enfota toda, no sabe hacer arepas Flor P\u00e9rez, la hermana y mam\u00e1 de Ad\u00e1n P\u00e9rez, porque yo no nac\u00ed para esto, Francisco, yo soy una se\u00f1orita muy decente, mi pap\u00e1 era de aqu\u00ed, de Carora, y ten\u00eda una pulper\u00eda m\u00e1s grande que la de Don Felipe, tu abuelo, t\u00fa conociste a Don Felipe, el pap\u00e1 de Foncho y el pap\u00e1 de tu mam\u00e1, era un gran chivato, usaba barba, una barba larga y blanca, viv\u00eda en la Calle de El Calvario, donde t\u00fa naciste, bueno, all\u00ed se cas\u00f3 tu mam\u00e1 y all\u00ed viv\u00eda tu abuelo Don Felipe que un d\u00eda se qued\u00f3 con la muchachera, y se quemaron las arepas de Flor P\u00e9rez, se chamuscaron, se quedaron quemadas que es como son sabrosas las arepas con queso raspao, con negritas refritas, con caf\u00e9 mezclado con ch\u00edcharos, porque yo ya no bebo guarapo por la ma\u00f1ana, mam\u00e1, sino caf\u00e9 con leche, pero caf\u00e9 molido con ch\u00edcharos tostados, antes de estudiar la lecci\u00f3n, porque cuando la casa amanece, mam\u00e1, yo ya estoy en el patio, debajo del almendr\u00f3n, con mi libro abierto, y lo que m\u00e1s me gusta es la Historia universal de Lomelli Rosario que me la s\u00e9 toda de memoria, y lo que menos me gusta es que me rega\u00f1en, mam\u00e1, un d\u00eda de \u00e9stos me voy a ir de la casa de mi t\u00edo, porque no me gusta que me rega\u00f1en, porque yo no quiero hacer los mandados por la ma\u00f1ana, sino a mediod\u00eda y por la tarde, porque yo tengo que estudiar por la ma\u00f1ana, que es cuando me aprendo bien las lecciones, y tengo que estudiar en voz alta, usted me orden\u00f3 que leyera todo en voz alta, y c\u00f3mo voy a estudiar si tengo que hacer los mandados por la ma\u00f1ana, yo los quiero hacer a mediod\u00eda y por la tarde, Che Torres me dijo que esas son vainas de Panchita que todo se puede comprar a cualquier hora, menos la leche, adem\u00e1s Che Torres el pulpero es muy bueno, f\u00edjese que me abri\u00f3 un frutero y aunque compre de a segundos, me pone las frutas, un segundo de sal, un segundo de cominos, un segundo de ajos y un segundo de canela que es una conchita de canela para el guarapo de los muchachos chiquitos, y Che Torres por cada locha que son cuatro segundos me pone un ch\u00edcharo en el frutero, y por cada dos lochas que es medio real, queso, papel\u00f3n, me pone una caraota, y por un real, un real de quinchonchos, me pone un grano de ma\u00edz, y por cada bol\u00edvar, una cuartilla de ma\u00edz, me pone un diente de ajo, por eso le traje ese reloj despertador que usted quer\u00eda, mam\u00e1, porque desde diciembre cuando vine a pasar las vacaciones de A\u00f1o Nuevo, hasta ahorita en julio, mi frutero estaba llenito de frutas, por los mandados que hago, f\u00edjese, Che Torres me sac\u00f3 la cuenta, siete reales, mam\u00e1, entre compras chiquitas de a segundo y compras grandes de a bol\u00edvar, mam\u00e1, porque la le\u00f1a y el ma\u00edz se compran en la pulper\u00eda de Che Torres, y cuando me rega\u00f1an porque no puedo hacer los mandados por la ma\u00f1ana y mandan a Chelena, la desnuda, o a Flor P\u00e9rez, que rezonga, o a Mar\u00eda P\u00e9rez que no dice nada sino Che Torres me le pone a mi muchachito Francisco los granos de esta compra en su frutero, y Che Torres me los pone de todas maneras, mam\u00e1, y yo veo cuando le agrega un diente de ajo y un grano de ma\u00edz para que sean siete reales y medio y este medio es para que te compr\u00e9s un cuaderno nuevo, porque en septiembre vas a entrar a quinto grado, mam\u00e1, y el resto que es un real, porque el despertador vale tres bol\u00edvares en la tienda de Bejarano, aqu\u00ed est\u00e1 el real, mam\u00e1, y no llore porque ahora somos pobres, pero yo voy a ser rico cuando sea grande.<\/p>\n<p>Francisco sabe moler ma\u00edz en la m\u00e1quina de moler ma\u00edz, muy moderna, que la traen del extranjero Casa de Flavio Herrera e Hijos, los banqueros del pueblo como si fueran la Cofrad\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento que gobierna Don Tita, el boticario, usted lo conoce, mam\u00e1, porque \u00e9l me lo dijo el otro d\u00eda, m\u00edrame a este muchacho tan inteligente y tan estudioso, te felicito, me dijo, tambi\u00e9n felicito a tu mam\u00e1 que ten\u00eda su escuelita para ni\u00f1as all\u00ed mismito, cerca de mi casa, en El Calvario, esa casita azul en la esquina de la Calle Contreras, Francisco muele el ma\u00edz ya sancochado, ma\u00edz blanco de pil\u00f3n para el almuerzo, una mano entera, ma\u00edz amarillo pelado para las arepas del desayuno de Francisco y para todo el mujer\u00edo de la casa, las parientas que vienen de San Pancho, los primos que llegan de La Tinaja, las visitas de El Chuquito, el mujer\u00edo que duerme en la galer\u00eda y ronronea en la cocina mientras Francisco muele dos tazas de ma\u00edz en la m\u00e1quina de moler ma\u00edz marca Corona tra\u00edda del extranjero por Casa de Flavio Herrera e Hijos que son los mejores comerciantes de la ciudad y tambi\u00e9n de todo el Distrito y sus alrededores, muele Francisco con la manigueta de la m\u00e1quina, cuenta las vueltas, ve surgir la masa menuda por toda la ancha boca aplanada de la m\u00e1quina, Francisco ya termin\u00f3 de estudiar su lecci\u00f3n y puede echar una manito en la cocina, a \u00e9l le gusta moler ma\u00edz porque entonces siente la picaz\u00f3n en la mano izquierda, una inquietud de calle, derechito para la escuela, antes que la maestra salga de la pensi\u00f3n, antes que todos los dem\u00e1s muchachos de la escuela comiencen a gritar la bendici\u00f3n mam\u00e1, Dios me lo bendiga mijito, la bendici\u00f3n pap\u00e1, Dios me lo bendiga, Francisco ya no tiene pap\u00e1 porque se le muri\u00f3 el otro d\u00eda, cuando yo era chiquito se muri\u00f3 mi pap\u00e1, y como usted no est\u00e1 en esa casa, mam\u00e1, pues yo salgo en carrera cuando termino la segunda taza de ma\u00edz que es el amarillo, cojo mis libros y me voy para la escuela, la bendici\u00f3n mam\u00e1 y yo oigo su voz como si usted estuviera en el corredor, Dios te bendiga mijito, pero yo s\u00e9 que usted no est\u00e1, y Francisco corre por la mitad de la calle hasta alcanzar la cuadra donde aparece el peladero de la Placita Riera Aguinagalde que es enfrente del Hospicio de San Antonio, camino de la escuela.<\/p>\n<p>Francisco recoge la carrera, sin mirar para atr\u00e1s, sin volver la cabeza no sea que se haya desprendido un rega\u00f1o del cuarto, no sea que un rega\u00f1o salga por la puerta de la casa y se le pegue como un t\u00e1bano en la espalda, no sea que la voz Dios te bendiga mijito se desvanezca, se haga invisible la remota imagen, no se haya pronunciado la bendici\u00f3n y entonces Francisco se desmaye en lugar de irse para la escuela; por eso Francisco para la carrera, repasa lo que lleva en la mano, bueno, m\u00e1s bien debajo del brazo izquierdo, todo ordenadito, la Historia de Venezuela por H.N.M., la Gram\u00e1tica por F.T.D., el cuaderno de composici\u00f3n donde lleva escrita la tarea, el cuaderno de matem\u00e1ticas, eso es muy dif\u00edcil, mam\u00e1, yo me aprendo de memoria, como usted sabe, todas las cuatro reglas, pero es que la de multiplicar es una cosa que no me entra mam\u00e1, yo me la aprendo toda desde el 1 hasta el 10, pero cuando Don Tita Franco me la pregunta salteada, entonces me encalamoco, me vuelvo un ovillo, me asusto, me dan ganas de llorar y Don Tita tranquilo muchacho pendejo, si te la sabes corrida tambi\u00e9n te la sabes salteada, yo te pongo veinte puntos de todos modos y se oye el ruido en la sala porque los muchachos de la sala hacen como cigarrones y despu\u00e9s, en el recreo, ay, pap\u00e1, te pongo veinte aunque no te sepas el siete ni el nueve, que son los m\u00e1s dif\u00edciles, mam\u00e1, y entonces nos agarramos a trompadas Benito y yo, porque \u00e9se es el m\u00e1s chocante, y el otro d\u00eda fue que me agarr\u00e9 con Tulio Burgos, que es m\u00e1s grande que yo, y no es de Carora sino de Coro, y como tambi\u00e9n Manuel Herrera me agarr\u00f3 porque me quer\u00edan quitar los calzones, entonces yo le di un mordisco a Tulio Burgos, carajo me arrancas el pedazo, chill\u00f3, y yo no lo solt\u00e9 sino cuando sent\u00ed el sangrero con ropa y todo, mam\u00e1, pero no me castigaron en la escuela, porque Don Tita sabe que yo me defiendo de las burlas porque dice que yo soy buen estudiante de puros veintes en todo, tambi\u00e9n en conducta, aunque tengo que pelear en el recreo.<\/p>\n<p>Ahora, cuando el sol ya comienza a lamer el coco de Francisco, porque ahora no se usa sombrero como antes, dice el t\u00edo Foncho todos los d\u00edas, como cuando us\u00e1bamos borsalinos y sombreros de paja, sino que estos muchachos del carajo tienen que ir con la cabeza pelada todo el d\u00eda, por eso parecen negros, m\u00edrate las manos, m\u00edrate las canillas, m\u00edrate la cara, eres como un negro, aunque el resto del cuerpo sea como es, blanco, porque nosotros, muchacho pendejo, somos pobres pero honrados, Francisco ahora s\u00ed le cogi\u00f3 el gusto a su camino para la escuela, en cuanto sube a la acera izquierda de la Calle Bol\u00edvar que es la calle m\u00e1s larga, que va desde el Trasandino hasta el Puente, ah diablo, ah buena calle la calle Bol\u00edvar, donde vivimos ahora, mam\u00e1, en la misma casa donde se muri\u00f3 mi pap\u00e1 cuando usted fue a Carora, porque usted no ha vuelto, ah\u00ed seguimos, en la calle Bol\u00edvar, frente a Hilda Romero, que la veo todos los d\u00edas cuando salgo en carrera para la escuela. Ahora cuando Francisco comienza a sentir el calor del sol que se levanta por la playa de Freites, como si naciera en Aregue donde est\u00e1 la Virgen de Chiquinquir\u00e1 que es muy rica, como Don Germ\u00e1n que tiene grandes ba\u00fales de plata, mam\u00e1, tiene una sala gigante llenita de ba\u00fales con tres llaves y puras morocotas, que cuando el sol calienta por la ma\u00f1ana la casa se pone amarillita de tanta morocota, como si se saliera el reflejo por las paredes y por los tejados, mam\u00e1, no ve que yo paso todos los d\u00edas por enfrente de la casa de Don Germ\u00e1n, cuando comienza a calentar el sol y yo voy para la escuela, entonces veo c\u00f3mo relumbra de amarillo la casa de las morocotas, que a veces me paro un ratico en la acera de enfrente, por donde yo voy, antes de llegar a la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar, pero s\u00f3lo un ratico, no crea que yo pierdo tiempo, adem\u00e1s tengo que llegar de primero con la maestra que ya mismo debe estar saliendo de la pensi\u00f3n, y miro el amarillo de oro de la casa, mam\u00e1, qu\u00e9 es una morocota, d\u00edgame, porque yo conozco las monedas, el sistema monetario como ense\u00f1a el nuevo maestro que es el bachiller Ram\u00edrez, vino de Caracas el bachiller Ram\u00edrez, mam\u00e1, y habla de la Universidad y de c\u00f3mo se sientan en las salas los estudiantes, mam\u00e1, todos con corbatas, todos son bachilleres como el bachiller Ram\u00edrez, bien vestidos de flux de casimir, con camisas de lino, blancas las camisas, y con zapatos negros de charol, no de cuero como los de Don P\u00edo, y fuman, mam\u00e1, c\u00f3mo le parece, fuman y estiran las piernas por debajo de los pupitres y casi se arrecuestan en las sillas los estudiantes de la Universidad, all\u00e1 en Caracas, y Francisco siente c\u00f3mo el coraz\u00f3n se le va a salir del pecho, rompiendo el pecho a golpetazos, no se le va a salir el coraz\u00f3n por la boca, se le va a salir por las costillas, como un martillo golpeador, como el martillo de Juan Pedro Rodr\u00edguez el carpintero, roturador de maderas, el coraz\u00f3n de Francisco le avisa ruidosamente, duramente, escandalosamente, asustadamente, que a la puerta de la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar, en la acera de la izquierda por donde Francisco camina para la escuela, espera la maestra.<\/p>\n<p>Francisco ha caminado diez cuadras desde cuando sali\u00f3 de su casa hasta la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar, mejor dicho, corri\u00f3 dos cuadras de la primera jornada, desde la cocina de la casa hasta la estatua del Padre Zubillaga, en la Placita Riera Aguinagalde, pelada, sin un solo \u00e1rbol, llenita de cascajo, los chivos le pasan la lengua al Padre Zubillaga a ver si tiene alguna blandura por donde meterle el diente, porque chivo es chivo y no tiene asco, se come todo cuanto sea blandito, las tunas, los cuj\u00edes, los cotoperises, los mamones, los cardones de la calle Torres, las cajas de madera de la pulper\u00eda de Che Torres, el papel sucio de la placita donde el Padre Zubillaga aguanta sol y agua sin ponerse negro, pero el Padre Zubillaga no es blando, es muy duro, es hombre como de acero, dice Don Ch\u00edo, mam\u00e1, que lo aguant\u00f3 todo menos que le saliera el tigre, porque imag\u00ednese, mam\u00e1, el Padre Zubillaga estaba predicando en San Antonio, enfrente, pues, en el Hospicio de San Antonio, pero en la capilla, y hablaba contra los ricos, mam\u00e1, contra los ricos de Carora, mam\u00e1, y por eso le sali\u00f3 un tigre, un tigre de verdad verdad, como el de los circos, como el tigre del Circo Razzore, mam\u00e1, el de mi t\u00edo Foncho, y el tigre no se sabe de d\u00f3nde sali\u00f3 porque no hab\u00eda circo en Carora ese d\u00eda, sino chivos en la placita Riera Aguinagalde, y el tigre se le fue encima al Padre Zubillaga y el Padre Zubillaga grit\u00f3, un tigre, un tigre, un tigre, y sali\u00f3 corriendo con las ropas de decir misa, por toda la capilla, el tigre detr\u00e1s del Padre Zubillaga que lo tocaba con los dientotes, le rompi\u00f3 la sotana de un manot\u00f3n, mam\u00e1, pero no lo alcanz\u00f3, porque el Padre Zubillaga era un cipot\u00f3n de hombre, duro como el hierro dice Don Ch\u00edo, y se encaram\u00f3 de un brinco, antes que el tigre, en el campanario y desde el campanario de la Capilla de San Antonio que es m\u00e1s alto que una mapora salt\u00f3 de un solo salto, antes que el tigre, y del salto fue a dar al centro de la plaza Riera Aguinagalde y se convirti\u00f3 en estatua que no se la pueden comer las cabras ni los cabrones, mam\u00e1, de puto duro que es el Padre Zubillaga. Porque las otras ocho cuadras las camina Francisco, sin sudar, con los libros y los cuadernos y los l\u00e1pices apretados debajo del brazo, sin mirar para los lados, un ratico mira la casa amarilla de las morocotas de Don Germ\u00e1n, pendiente de la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar, en la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar se re\u00fanen por la tarde los ticos para conversar de las haciendas, de los negocios, del Club Torres donde no pueden entrar los negros, ni los pobres, mam\u00e1, lo que pasa es que yo voy con mis amigos que son ricos, blancos y godos, y yo tambi\u00e9n soy blanco y godo, muchacho pendejo, pero ya no soy rico grita el t\u00edo Foncho; a la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar llegan los viajeros de la Casa Zingg de Barquisimeto y los viajeros de la Casa Blohm de Maracaibo y los viajeros de la Casa Boulton de Caracas, unos viajeros altos, rubios, con zapatos borcegu\u00edes, de leng\u00fcita, de los que no hace Don P\u00edo el zapatero, pero los vende la Casa de Flavio Herrera e Hijos los mejores importadores de la comarca dice Don Chech\u00e9 Alcalde que es el due\u00f1o de la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar y las Alcalde son muy importantes, mam\u00e1, imag\u00ednese c\u00f3mo ser\u00e1n de importantes que Do\u00f1a Mariana, la mam\u00e1 de mis amigos godos, blancos y ricos, conversa con todas las Alcalde sentada en la acera, pero no en la pensi\u00f3n, sino en la casa de las Alcalde y dice Don Chech\u00e9 Alcalde que la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar es el mejor hotel de la ciudad porque ni en Caracas hay una pensi\u00f3n que tenga un zagu\u00e1n tan grande, tan grand\u00edsimo que tiene como una cuadra de grande, ni hay pensi\u00f3n que adem\u00e1s tenga un pendejo tamarindo en el patio principal, copudo el tamarindo, debajo se sientan en sus silletas y en un banco enorme todos los viajeros y quincalleros que llegan en sus propios carros chevrolets con parafango y bocina, todo el mundo sale a verlos, y conversan pasito sobre el Presidente de la Rep\u00fablica, mam\u00e1, el General G\u00f3mez, cuidado hijo, cuidado, y es en la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar nada menos donde vive la maestra m\u00e1s bella del mundo, la maestra de pelo largo, no se lo puedo contar a-mi mam\u00e1, porque es en la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar donde vive y espera 2 Francisco, todos los d\u00edas, la maestra Teresa Molero.<\/p>\n<p>Ahora s\u00ed, ahora Francisco se chupa la respiraci\u00f3n, pasito, pasito, sin apuros, para que ella no se d\u00e9 cuenta, para que ella no vaya a escuchar ese pum-pum, como la m\u00e1quina de sacar agua del r\u00edo, en el acueducto viejo, esa m\u00e1quina que se chupa el agua con grandes tragos, la bomba de agua, la llaman, y nosotros vamos a ba\u00f1arnos al r\u00edo los s\u00e1bados, mam\u00e1, cuando salimos de la escuela a las once y media, nos vamos al poz\u00f3n de Chicorias que es el m\u00e1s hondo, pasamos por el Paj\u00f3n que est\u00e1 detr\u00e1s de la casa de las Ca\u00f1izales y nos ba\u00f1amos en el r\u00edo, cerca est\u00e1 el acueducto viejo con su m\u00e1quina de sacar agua, se la chupa, como yo ahora tengo que chuparme este pum-pum para que ella no se d\u00e9 cuenta, porque si se da cuenta me ahogo, respirar pasito, profundo, aguantado, para que no haga ruido el coraz\u00f3n, para que esta bomba que se llama s\u00edstole y di\u00e1stole dice Don Tita en la lecci\u00f3n de biolog\u00eda, ventr\u00edculo izquierdo y ventr\u00edculo derecho, una bomba como la del acueducto viejo que saca el agua sucia del r\u00edo Morere, que es nuestro t\u00edo, la limpia en sus ventr\u00edculos, le echa cloro que es el ox\u00edgeno y luego pum-pum la manda para la ciudad a trav\u00e9s de los tubos que son las arterias, esos tubos gruesos que atraviesan la Calle Falc\u00f3n, la Calle del Comercio, desde detr\u00e1s de las paredes del acueducto que antes fueron las paredes del Convento de San Francisco, cuando en Carora hab\u00eda convento, muy bueno, porque ten\u00eda escuela y all\u00ed se formaron muchos carore\u00f1os ilustres de los que est\u00e1n en la Genealog\u00eda de Familias Carore\u00f1as, y las venas som los tubos peque\u00f1os que est\u00e1n enterrados en las tres calles principales de la ciudad moderna de hoy, a saber la Calle Bol\u00edvar que es la m\u00e1s importante porque all\u00ed est\u00e1 concentrado el gran comercio y porque all\u00ed vive mi compadre Ch\u00edo Zubillaga que es el hombre m\u00e1s inteligente del mundo, y Che Torres, Don Tita, no se olvide de Che Torres, que tiene su pulper\u00eda en la Calle Bol\u00edvar, justico en la esquina de la Plaza Riera Aguinagalde, y no le digo lo m\u00e1s importante, mam\u00e1, que tengo ya siete reales y medio en el frutero casa de Che Torres, porque yo creo, mam\u00e1, que Casa de Che Torres es m\u00e1s importante y m\u00e1s sabrosa y m\u00e1s buena que Casa de Flavio Herrera e Hijos los banqueros de este pueblo. Y Chu\u00edto M\u00e1rmol le pregunta al maestro: Don Tira, \u00bfy entonces qu\u00e9 son las plumas de agua de las casas, la de mi casa que est\u00e1 nada menos que en la Calle Bol\u00edvar?, los capitanes digo yo, mam\u00e1, que me estudi\u00e9 muy bien la lecci\u00f3n, y Chu\u00edto me hace se\u00f1as con el pu\u00f1o y por eso peleamos desde las once y media hasta las cinco, sin parar para comer, y fue cuando creyeron que nos hab\u00edamos ahogado en el poz\u00f3n de Chicor\u00edas, porque est\u00e1bamos peleando hasta que ya no pudimos m\u00e1s y nos quedamos dormidos de puro cansados de darnos golpes encima de la paja del Paj\u00f3n; a saber, repite Don Tita, la Calle Bol\u00edvar que es la principal, la Calle Torres donde Mon Mel\u00e9ndez se sienta en su silla de cuero, y mi hermana Carmen, mam\u00e1, que usted no conoce a mi hermana Carmen, ella y su mam\u00e1 viven en la Calle Torres, pero arriba, y son las que se ocupan de limpiar el cementerio donde est\u00e1 enterrado mi pap\u00e1, yo voy por la tardecita a la casa de mi hermana Carmen que no quiere ir a la escuela; a saber, dice Don Tita, y la Calle Lara, porque tambi\u00e9n est\u00e1 la cuarta calle principal de Oeste a Este, es decir, desde la cabecera de la ciudad que es el cuadril\u00e1tero de la Plaza Bol\u00edvar, esto \u20acs, las calles de San Juan y la antigua Calle del Comercio que va desde la Capilla del Calvario en el Sur, donde est\u00e1 la Paduana, esa casa grandota y vac\u00eda donde a veces sale el diablo de Carora, por el camino que va pata los Andes de Trujillo, para la ciudad de Carache donde est\u00e1 enterrada mi abuela Rosario, mam\u00e1, la mam\u00e1 de usted que se fue a morir all\u00e1, y las ruinas de la antigua capilla de la Divina Pastora en el Norte, m\u00e1s all\u00e1 de San Dionisio, m\u00e1s all\u00e1 de la botica del Carmen, en la orilla de la playa que va para el Cerrito de la Cruz, camino de Aregue, por donde se ponen las lluvias cada mil a\u00f1os, dice Don Tita, porque en Carora no llueve y por eso hay tanto calor. Y Chu\u00edto M\u00e1rmol interviene, mam\u00e1, siempre interviene, usted vive en la Calle San Juan, Don Tita, claro dice Don Tita, como todos los godos de Carora, los blancos de la plaza, so burro, vivimos entre la Calle San Juan y la Calle del Comercio que se llamaba antes Calle del Sol, y entre El Calvario y la Divina Pastora, pero nosotros no somos godos de la plaza, mam\u00e1, y usted naci\u00f3 en la casota de pap\u00e1 Felipe, mi abuelo, que es la casa de la escuela Egidio Montesinos en El Calvario, en la Calle del Comercio, donde viven ellos, mam\u00e1, los godos de la plaza.<\/p>\n<p>Antes de saludar a la maestra, toda la sonrisa s\u00f3lo para \u00e9l, Francisco cambia el atado de sus libros, porque bulto, bulto apenas tres de los muchachos, mam\u00e1, que son Mario, Antonio y Rafael Enrique, porque ellos tienen bulto de cuero, con correas, y se los tercian en la espalda, que parecen burritos con su carga, ah\u00ed vienen los tres burros con sus bozales, pero se r\u00eden y se burlan los alpargatudos, menos Napole\u00f3n Ramos y yo que somos amigos de ellos, el bulto de Francisco, los dos libros la Historia y la Gram\u00e1tica, y los dos cuadernos y el l\u00e1piz amarillo con goma de borrar marca Heberhard o algo as\u00ed, muy buenos l\u00e1pices, mijito, no se quiebran, dice Don Adri\u00e1n Zubillaga en su tienda cuando me lo regal\u00f3, mam\u00e1, porque como yo soy amigo de sus hijos, pues me regal\u00f3 un l\u00e1piz, Francisco lo cambia, al bultico de sus libros, para debajo del brazo derecho, porque ya siente la mano de la maestra que agarra suavemente la suya, la maestra dice buenos d\u00edas jovencito, c\u00f3mo amaneci\u00f3 usted hoy, se le alborot\u00f3 su pelo por venir pensando qui\u00e9n sabe en qu\u00e9, pero yo s\u00f3lo pienso en la maestra, s\u00f3lo en ella todo el camino, la maestra que sale por el gran zagu\u00e1n de la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar, la maestra que espera a la puerta, sin darle importancia a los ojos que la enfocan desde las puertas de las tiendas, desde las ventanas de las casas, desde los camiones que cargan ma\u00edz en el negocio de Casa de Flavio Herrera e Hijos, los graneros del Distrito, la maestra me espera todos los d\u00edas, mam\u00e1, y me lleva de la mano hasta la escuela, todas las cuadras que faltan, eso es lo mejor de ir a la escuela, caminar poco a poco, al lado de la maestra Teresa Molero, ella por la parte de adentro de la acera, porque los caballeros deben darle la acera a las se\u00f1oras y a las se\u00f1oritas, Francisco agarrado con se mano izquierda de aquella dulzura que es la mano derecha, blanca mano como un racimo de cambures titiaros, dulcitos con concha y todo, las cuadras que van desde la Pensi\u00f3n Bol\u00edvar hasta La Bella Durmiente, la tienda de don F\u00e9lix Mariano, que es hermano de Don Ch\u00edo Zubillaga, en la esquina de la Plaza Bol\u00edvar, al final de la Calle Bol\u00edvar, Francisco siente el caminar de la maestra, camina como una bandera, camina como una reina, camina como en las pel\u00edculas mexicanas, que uno se queda tieso de mirar c\u00f3mo es que camina ella, la maestra m\u00e1s hermosa que ha habido en el mundo, se llama as\u00ed de lindo, Teresa Molero.<\/p>\n<p>Cuando Francisco entra en la Plaza Bol\u00edvar, por la puerta de hierro negro frente a La Bella Durmiente, por la esquina que forman la Calle San Juan y la Calle Bol\u00edvar, mantiene el paso a la orilla de la maestra, cuando la maestra le suelta la mano, siempre le suelta suavemente la mano, resbalan sus largos dedos hechos de gamuza por la mano de Francisco, porque en la Plaza Bol\u00edvar est\u00e1n los estudiantes, los verdaderos estudiantes, mam\u00e1, los de bachillerato, no ve que el Colegio La Esperanza queda en la otra esquina, en la salida de la Plaza Bol\u00edvar por la puerta de hierro negro que da a la esquina de la Calle del Comercio con la Calle Lara, pegado a la casa de Don F\u00e9lix Mariano, que es hermano de Don Ch\u00edo Zubillaga, diagonal con la casa de Don Chico Juan, que los domingos se para en el port\u00f3n, con un chucho en la mano, ensombrerado con un sombrero al\u00f3n, con su liquiliqui blanco de puro lino y la cara amarrada que todo el mundo le tiene miedo a Don Chico Juan porque es muy rico, mam\u00e1, no sabe cu\u00e1nto ganado tiene, y ni lo cuenta y ni mide las tierras, todo es suyo de San Francisco para abajo y de San Francisco para arriba y les pega a las mujeres y rega\u00f1a a todos que todos le tienen miedo, pero yo no, \u00e9l me dice qu\u00e9 hay Francisquito, ven\u00ed ac\u00e1 y yo me pongo a conversar con \u00e9l, mam\u00e1, y me pregunta por usted y por mi pap\u00e1 que era muy buen comerciante de frutos, muy buen arriero de arreos y que lo conoci\u00f3 porque con mi pap\u00e1 se pod\u00edan tener tratos sin papeles, solamente la palabra y ya est\u00e1, trato es trato aunque no se sepa leer, porque yo no s\u00e9 si Don Chico Juan sabe leer, all\u00ed, parado frente a su casa, los domingos, como un roble que fuera blanco el roble, derechito, sin moverse, s\u00f3lo se mueve cuando dan tercero en San Juan, porque entonces Don Chico Juan, como un rey, se mueve poco a poco, en c\u00e1mara lenta como los taparos de las pel\u00edculas yanquis, el taparo es el bueno, con sus revolyotes, poco a poco, las manos preparadas, el cuerpo tieso, las patas abiertas, Don Chico Juan atraviesa la Plaza Bol\u00edvar hasta el port\u00f3n de la Iglesia de San Juan, fuera del port\u00f3n, en la calle, mientras se dice la misa y no se pone de rodillas ni cuando se alza, mam\u00e1, que yo s\u00ed bajo la cabeza y pienso en usted, pero Don Chico Juan no baja nunca la cabeza, ni la voltea, ni se arrodilla, ni se sienta, es un hombre entero, mam\u00e1, con mil millones de reses en el playero que est\u00e1 despu\u00e9s del r\u00edo, mam\u00e1, el ganadero m\u00e1s tico de todos los ganaderos, y a veces Don Chico Juan se queda los lunes para estar en la puerta de su casa sagrada, propiedad privada, godo de la plaza, y el lunes por la ma\u00f1ana, ya desayunado y listo para montar en su caballote, el m\u00e1s grande de todos los caballos de Carora es el de Ignacio Herrera, mam\u00e1, que se lo trajeron de los Estados Unidos en un barco para el caballo solo, y Don Chico Juan le clava los ojos a las nalgas de la maestra Teresa Molero, desde cuando la maestra Teresa Molerole agarra la mano izquierda de muevo a Francisco porque ya atravesaron la Plaza Bol\u00edvar con estudiantes y toman la acera izquierda de la Calle del Comercio que es donde est\u00e1 la escuela, los ojos de Don Chico Juan como dos candelas no se apagan hasta que las nalgas de la maestra no entran por el port\u00f3n de la escuela Egidio Montesinos.<\/p>\n<p>En la Plaza Bol\u00edvar est\u00e1n los estudiantes del Colegio La Esperanza, donde Don Ram\u00f3n Pompilio ense\u00f1aba su filosof\u00eda de la vida, como usted dice, mam\u00e1, cuando usted era tambi\u00e9n estudiante, la \u00fanica estudiante del sexo femenino, delante de todos los dem\u00e1s que eran todos varones, dos varas delante de la primera fila, con su camis\u00f3n largo, de medio luto, con la cabeza cubierta con su media mantilla recogida en nudo al cuello, como corresponde a una se\u00f1orita decente, que usa botines y medias para ocultar, en lo posible todo el cuerpo y dejar descubierto solamente el rostro, reflejo de las virtudes de nuestra sociedad, cat\u00f3lica, apost\u00f3lica, romana, republicana y federal, que el negraje de Barrio Nuevo no se vaya a meter nunca por esas sacrosantas puertas del saber, donde este a\u00f1o se grad\u00faan los primeros bachilleres en filosof\u00eda, porque no se puede vivir sin filosof\u00eda, ni sin religi\u00f3n, lo que s\u00ed se puede vivir es sin liberales y sin ateos y sin protestantes, once j\u00f3venes de la sociedad carore\u00f1a se graduar\u00e1n en este Colegio Federal La Esperanza todos los a\u00f1os, para bien de la patria, y usted, se\u00f1orita, es la primera mujer que osa entrar a esta Casa de Estudios, porque usted ha demostrado sus capacidades intelectuales, porque usted es hu\u00e9rfana de madre, no ve que Do\u00f1a Rosarito tuvo cien hijos y por tener tantos hijos tuvo que morirse antes de tiempo, ya llega Zapata por el camino de Carache para dar el aviso, no necesita Zapata dar ning\u00fan aviso, trae escrita la mala noticia en la cara, el caballo trot\u00f3n de Zapata, acostumbrado a los pedregales, a los despe\u00f1aderos trujillanos, a los fangos de Villegas que es esa poblaci\u00f3n donde empieza la subida para Carache, el caballo de Zapata tambi\u00e9n trae pintada la mala nueva en la frente y en los ojos, y usted, se\u00f1orita, ha quedado marcada de tristeza por la prematura muerte de su mam\u00e1 y por eso se dedica ahora a las letras y al gay saber en este Colegio, al frente, eso s\u00ed, bien separada de los varones, y los recreos los pasa usted en la Sala del Director, en el sano entretenimiento de continuar la lectura del Tel\u00e9maco, en franc\u00e9s, que ya usted lo conoce muy bien porque se lo ense\u00f1\u00f3, en su casa, Don Emil L. Maduro, y entonces, mam\u00e1, cuando pasamos la maestra y yo por enfrente del Colegio, por enfrente de los estudiantes de verdad verdad, yo me acuerdo de su recuerdo, porque los estudiantes le hacen calle en la Plaza Bol\u00edvar a la maestra Teresa Molero que por eso me suelta la mano y pasa como una reina del cine Salamanca y los estudiantes sueltan la baba y por la tardecita se orinan en las piletas de la Plaza Bol\u00edvar con ese hembr\u00f3n que tumba los almendrones cuando pasa por la Plaza rumbo a la escuela.<\/p>\n<p>Francisco tambi\u00e9n dice su letan\u00eda buenos d\u00edas Don Pablo para entrar en la escuela, con su maestra, detr\u00e1s de Don Pablo, porque nadie entra a la escuela antes de Don Pablo que es el Director con bigotes, los zapatos limpiecitos, el flux de dril blanco limpiecito, el cabello blanco, abundante pelo que fue negro, tal vez casta\u00f1o, la cara amarrada, pero por dentro es como el pan, dice Don Tita, Pablo es pura bulla, \u00e9se es el hombre m\u00e1s bueno del mundo, por eso tiene esta escuela como la tiene, bien arreglada aunque se est\u00e9n cayendo las paredes del cuarto grado, hay unos grandes lamparones en el cuarto de Don Felipe que ahora es la direcci\u00f3n y en el primer grado, el cuarto de los esclavos cuando hab\u00eda esclavos que Martina Brice\u00f1o ya naci\u00f3 libre y se qued\u00f3 con la familia, hay unas goteras que no se cogen ni con ponchera, menos mal que no llueve sino pata las inundaciones, y en los corredores a veces, cuando son vacaciones y Don Pablo no abre el port\u00f3n de la escuela, comienzan a cuartearse los ladrillos y nacen maticas de albahaca, tambi\u00e9n creci\u00f3 un card\u00f3n encima del sexto grado, pero lo que pasa, dice Don Tita, es que \u00e9sta es una de las casas m\u00e1s viejas de El Calvario, antes abarcaba toda la cuadra, con salida para la Calle San Juan, cuando tu bisabuelo Don Pedro era mayordomo de la Cofrad\u00eda de Santa Luc\u00eda, llevaba los libros y daba fe Hoy 27 de Octubre de 1837 hentr\u00f3 por hermana de la Cofrad\u00eda de Santa Luc\u00eda la Se\u00f1ora Nicacia del Rosario Peres y Rojas de este vecindario y pag\u00f3 la limosna de dose reales corre la partida el No. 76 del Libro de Asientos Carora fcha ut supra El Mayordomo Pedro Montero garabateada la firma con una r\u00fabrica aculebrada de varias vueltas, que eso quer\u00eda decir que bien sab\u00eda firmar, escribir y leer, porque para eso era abogado, tu bisabuelo, que era el amo de esta casa de la escuela Egidio Montesinos, con patio para el recreo en la mitad de los corredores, solar para que ustedes hagan gimnasia, otro solar para mear y para cagar, porque ustedes son unos cagones, se la pasan pidiendo la regla para ir al otro solar, con esta regla le voy a dar sus reglazos a quien no me traiga la plana bien hecha ma\u00f1ana, una plana entera con una composici\u00f3n sobre el D\u00eda del \u00e1rbol, Francisco ya la entreg\u00f3 por adelantado, marico se oy\u00f3 chiquita la voz de Chu\u00edto M\u00e1rmol, y yo no me dejo decir marico, mam\u00e1, y \u00e9se es el punto que cuando nos agarramos a trompadas Don Pablo nos castig\u00f3, porque Don Pablo es muy bravo, nadie entra a la escuela hasta que \u00e9l no llega, pero es el primero en llegar, con las llaves en la correa, una: pendeja llave que se la mete al port\u00f3n por la cerradura y empuja la puerta, la maestra Teresa Molero y todos los muchachos detr\u00e1s, a que nadie entra antes de Don Pablo voy, y Chu\u00edto M\u00e1rmol dice te apuesto a que hoy entro yo antes, y cuando Don Pablo empuja la puerta con la mano izquierda, gruesa, mano de gigante, Chufto se le mete por debajo del brazo y corre por el zagu\u00e1n hacia el segundo port\u00f3n, c\u00f3mo le parece mam\u00e1, pero Don Pablo lo engarza con el mango del bast\u00f3n, hala su bast\u00f3n de vera, Chu\u00edto cae al suelo y Don Pablo entra, el primero, como todos los d\u00edas, don Tita dice ya les dije que ustedes son unos cagones, porque Chu\u00edto se cag\u00f3 los calzones del susto y no pudo entrar a la escuela ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Francisco suspira, sin que se note eso s\u00ed, buenos d\u00edas Don Pablo corea con el grupo que llena la acera y la mitad de la calle, todos los muchachos de la escuela Egidio Montesinos, en la Calle del Comercio, en el barrio de El Calvario que as\u00ed se llama por la Capilla, es una capilla colonial, jovencitos, eso quiere decir que est\u00e1 all\u00ed, en su sitio, sin caerse como se cay\u00f3 la Capilla de la Divina Pastora, all\u00e1 enfrente al otro final de la calle, a la entrada de la playa de Freites, cuando nos mandaban los espa\u00f1oles en la Monarqu\u00eda, desde entonces est\u00e1 esa capilla para los blancos de la plaza, porque los pardos iban a misa en la otra, en la Divina Pastora, que era la iglesia de Barrio Nuevo, la clase de historia es muy sabrosa, mam\u00e1, porque son puros cuentos que nos echa Don Tita de cuando antes, de cuando hab\u00eda esclavos como los abuelos de mam\u00e1 Tina y los pap\u00e1s de Mar\u00eda Antonia, pero en la casa de Don Pedro el Mayordomo de la Cofrad\u00eda de Santa Luc\u00eda, que era toda esta cuadra, con cuatro portones y el \u00fanico que queda es el que abre Don Pablo todos los d\u00edas, los pobrecitos esclavos eran muy bien tratados, ten\u00edan una galer\u00eda de cuartos para ellos solos, en el otro solar, donde ustedes ven esos horcones viejos, esos pedazos de pared con adobes negros de puro viejos, o ser\u00eda que se les peg\u00f3 el color de los esclavos, dice Don Tita, porque como dorm\u00edan en el suelo, y les daban muy bien de comer y hasta iban a misa en El Calvario, para llevar el reclinatorio de mam\u00e1 Cope, mam\u00e1, que era la abuela de usted, la mam\u00e1 Cope que viv\u00eda con sus hijos y sus hijas y sus negros y sus negras y sus indios y sus indias en la casa de cuatro portones, cuando los espa\u00f1oles y cuando el General P\u00e1ez era Presidente, porque fue ese General Jos\u00e9 Gregorio Monagas, que era un vagabundo y un idiota, porque quien mandaba era su hermano Jos\u00e9 Tadeo, el dictador, pues ese sinverg\u00fcenza de Jos\u00e9 Gregorio Monagas fue quien le dio libertad a los esclavos, tan bueno que era, qu\u00e9 Don Tita, pues tener esclavos para que lo chinchorreen a uno y le echen fresco en la panza cuando hay calor, la clase de historia es muy buena, mam\u00e1, puros cuentos y nos morimos de la risa con Don Tita que es liberal, mam\u00e1, que parece que es comunista porque es compadre de Don Ch\u00edo y se la pasa yendo a Barrio Nuevo y yo nunca lo he visto en misa, Francisco suspira, pasito eso s\u00ed, porque ya la maestra Teresa Molero lleg\u00f3 a la escuela y le solt\u00f3 la mano.<\/p>\n<p>La maestra Teresa Molero, esa belleza, ilumina todo el zagu\u00e1n de la escuela Egidio Montesinos, un zagu\u00e1n tan grande como un callej\u00f3n, tan ancho como una caballeriza, por este port\u00f3n entraban las recuas que ven\u00edan de Coto, las mulas corianas, del tama\u00f1o de los caballos, pero m\u00e1s gruesas y panzudas, con las ancas como una mesa, las mulas corianas aguantadoras, no beben agua desde Coro hasta Baragua, all\u00ed se detienen los arreos de mulas para descansar, para que descansen los arrieros y los peones muleros, porque las mulas corianas no necesitan ni beber agua, entran las mulas con sus cargas por este port\u00f3n gigante, de doble doble, claveteado con clavos crudos, cabezones, crujen las puertas cuando Don Pablo las empuja para el muchachero carore\u00f1o agolpado detr\u00e1s del Director, con las maestras y los maestros, tripones chiquitos desde el primero hasta el cuarto grado que es lo que t\u00fa estudias, terminas, Francisco, tu cuarto grado de Primaria Elemental prueba escrita veinte puntos prueba oral veinte puntos prueba pr\u00e1ctica veinte puntos conducta veinte puntos derechito para el quinto grado y el sexto grado que ya es la Educaci\u00f3n Primaria Superior donde se estudia la regla de tres compuesta, la ense\u00f1a el propio Don Pablo con la regla de cagar en mano, porque para ir al otro solar, mam\u00e1, aunque se tengan muchas ganas y ya no se pueda m\u00e1s que hay que caminar con las rodillas apretadas y con la barriga en un vilo, que ya se va a salir, no se puede ir sin pasar antes por la Direcci\u00f3n y pedirle permiso a Don Pablo, pedirle la \u00a0regla y uno se va corriendo con la regla en la mano, para espantar los zamuros con la regla del Director y porque sin el permiso y la regla de Don Pablo no se puede ir al otro solar en horas de clase; entran los tripones al zagu\u00e1n, entran. los canilludos al zagu\u00e1n, todos los muchachos de la Calle San Juan, que son los ricos, y los de Pueblo Nuevo que son los pobres y los de Barrio Nuevo que son carore\u00f1os viejos, donde est\u00e1n los artesanos Y los artistas, como tu t\u00edo-abuelo Tel\u00e9sforo Montero que era m\u00fasico y fue el maestro de Mavare, el de la orquesta La Peque\u00f1a Mavare famosa hasta en la Radio Caracas, entra al zagu\u00e1n Francisco con la mano izquierda en el bolsillo, para que no le coja aire la mano izquierda perfumada con el perfume de flores en la mano, la deliciosa mano de la maestra Teresa Molero, Francisco guarda la suya cuidadosamente para olerla disimuladamente en el pupitre, la saca con cuidado, mira a la maestra como si le fuera a poner atenci\u00f3n a las primeras palabras del d\u00eda, al comienzo de la lecci\u00f3n, y s\u20ac pone el hueco de la palma frente a la nariz y le entra ese desmayito y la vuelve a guardar para que no se le ensucie y no se lava la mano hasta el otro d\u00eda, por la ma\u00f1anita cuando tenga que ba\u00f1arse y limpiarse la mano, limpia, limpia, para que no se ensucie la mano blanca y olorosa de la maestra Teresa Molero, camino de la escuela.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/guillermo-moron\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guillermo Mor\u00f3n Francisco s\u00e9 movi\u00f3 cuidadosamente. 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