{"id":7259,"date":"2023-01-21T00:31:09","date_gmt":"2023-01-21T00:31:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=7259"},"modified":"2023-11-24T18:23:24","modified_gmt":"2023-11-24T18:23:24","slug":"balleneros-y-nadaistas-de-nuevo-la-vanguardia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/balleneros-y-nadaistas-de-nuevo-la-vanguardia\/","title":{"rendered":"Balleneros y nada\u00edstas (de nuevo la vanguardia)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Carmen Virginia Carrillo<\/h4>\n<p>La posmodernidad como respuesta cultural e ideol\u00f3gica nace a finales de los a\u00f1os cincuenta. \u00c9poca ic\u00f3nica por excelencia, en ella surgen la revoluci\u00f3n psicod\u00e9lica, la cultura hippie, la liberaci\u00f3n de los tab\u00faes sexuales, los movimientos pacifistas, ecologistas, espiritualistas y la insubordinaci\u00f3n de las minor\u00edas. De las periferias brota la contracultura con su marcado estilo <em>anti <\/em>que confronta todo lo establecido.<\/p>\n<p>El rock, el hedonismo, el body art, el pop art, la body culture, la improvisaci\u00f3n, el culto a la locura, junto a la exploraci\u00f3n de las inmundicias, de lo abyecto, lo obsceno y lo orgi\u00e1stico, la violencia y la crueldad, se convierten en las nuevas formas de expresi\u00f3n est\u00e9tica. La sociedad postmoderna va a consolidar la antimoral.<\/p>\n<p>Latinoam\u00e9rica no escapa de la influencia del desencanto posmoderno. La influencia de la <em>Generaci\u00f3n Beat<\/em>, representante del rechazo a los valores conservadores de la sociedad norteamericana, cuya b\u00fasqueda primordial era la trasgresi\u00f3n como forma de vida, se deja sentir entre los intelectuales m\u00e1s j\u00f3venes. La revoluci\u00f3n cubana, ser\u00e1 la segunda gran influencia para aquellos que asumen una postura anti-imperialista.<\/p>\n<p>Los grupos y movimientos literarios neovanguardistas, cuyos manifiestos y propuestas editoriales, especialmente las revistas, permit\u00edan articular planteamientos est\u00e9tico-ideol\u00f3gicos disidentes y subversivos, buscaban romper con la cultura dominante a trav\u00e9s de un lenguaje m\u00e1s cercano a lo conversacional y lo coloquial. Una actitud generalizada en la literatura continental aspira a superar lo tradicional, no s\u00f3lo en sus aspectos formales y estil\u00edsticos, sino tambi\u00e9n en su visi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>En 1955 la revista <strong>Mito <\/strong>rompe con la b\u00fasqueda de lo aut\u00f3ctono, lo nacional y lo propio que predominaba en la literatura colombiana de los a\u00f1os 40 y crea las condiciones necesarias para el surgimiento del <em>Nada\u00edsmo <\/em>en 1958, en medio de una sociedad atormentada por la represi\u00f3n de las instituciones pol\u00edticas y religiosas, por la explotaci\u00f3n y las injusticias. Su fundador, Gonzalo Arango, llamado el profeta de la nueva oscuridad, junto a Amilcar Osorio, Dar\u00edo Lemos, Eduardo Escobar, Humberto Navarro, Jaime Espinel, Alberto Escobar (de Medell\u00edn), Jotamario Arbel\u00e1ez, Elmo Valencia, Alfredo S\u00e1nchez, Jaime Jaramillo Escobar (X-504), Diego Le\u00f3n Giraldo, Fanny Buitrago y Jan Arb (de Cali), Jos\u00e9 Javier y Jorge y Alberto Sierra (de Barranquilla), Armando Romero, Eduardo Zalamea y los pintores Pedro Alc\u00e1ntara Herr\u00e1n, Norma Mej\u00eda, Alvaro Barrios se dedican a escandalizar con sus textos y sus acciones p\u00fablicas irreverentes. Buscaban desacralizar la cultura colombiana, visi\u00f3n cr\u00edtica del mundo que utiliza el exhibicionismo como medio de persuasi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Nada\u00edstas<\/strong><\/p>\n<p>La poes\u00eda de Arango, al igual que la de Jotamario y la de Eduardo Escobar, est\u00e1 escrita en un lenguaje despojado de artificios ret\u00f3ricos. En los textos se observa una relaci\u00f3n directa y primaria con el objeto nombrado. El gusto por lo cotidiano hace violentar los c\u00f3digos po\u00e9ticos tradicionales y establece relaciones entre los referentes po\u00e9ticos y los no po\u00e9ticos; de esta manera le proporciona cualidad po\u00e9tica al lenguaje comunicacional y una marcada tendencia a la escritura realista y narrativa:<\/p>\n<p>Para contar que estoy en un octavo piso<\/p>\n<p>No tendr\u00eda necesidad de escribir este magn\u00edfico poema.<\/p>\n<p>Me bastar\u00eda con saltar por la ventana.<\/p>\n<p>Pero soy todav\u00eda un poeta de papeles.<\/p>\n<p>Pero vendr\u00e1n otros d\u00edas oh mundo<\/p>\n<p>Oh mundo m\u00edo que me oyes desde el octavo piso<\/p>\n<p>como una maldici\u00f3n.<\/p>\n<p>(ROMERO, 1988: 178)<\/p>\n<p>Las figuras reiterativas, la enumeraci\u00f3n ca\u00f3tica de elementos y los juegos de palabras son algunos de los recursos utilizados por los nada\u00edstas en la elaboraci\u00f3n de sus textos. La velocidad, la m\u00e1quina y los art\u00edculos de consumo pasan a formar parte del universo po\u00e9tico, tal como se puede observar en estos poemas de Arango:<\/p>\n<p>Ser un sem\u00e1foro bajo la lluvia<\/p>\n<p>ser un rayo sobre un pararrayo<\/p>\n<p>ser un papagayo<\/p>\n<p>ser un aviso luminoso a las 6 de la tarde<\/p>\n<p>ser un rev\u00f3lver y una bala<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>ser la velocidad de un autom\u00f3vil<\/p>\n<p>ser el comandante de la revoluci\u00f3n aleste<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>la motocicleta estacionada en mitad de la calle<\/p>\n<p>ser la basura que corre<\/p>\n<p>los vidrios resfriados<\/p>\n<p>el calor dominado<\/p>\n<p>(101-102)<\/p>\n<p>La poes\u00eda de Jairo Jaramillo Escobar, X-504, va del proselitismo de los primeros a\u00f1os, pasando por la iron\u00eda y la violencia de la palabra, a la poes\u00eda anecd\u00f3tica y on\u00edrica:<\/p>\n<p>Viejo, no te burles,<\/p>\n<p>que Dios hizo lo que pudo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el sapo no es la medida de Dios, evidentemente,<\/p>\n<p>pues el elefante es un monstruo m\u00e1s grande con su larga nariz,<\/p>\n<p>y el hombre un monstruo todav\u00eda m\u00e1s grande, portador<\/p>\n<p>a dos manos de su alto falo,<\/p>\n<p>de cuya punta beben las jirafas del crimen,<\/p>\n<p>(121)<\/p>\n<p>En los poemas <em>El profeta en su casa, Reflejos de familia y Par jotas <\/em>de Jota Mario Arbel\u00e1ez, el yo l\u00edrico expresa los conflictos generacionales desde la visi\u00f3n del rebelde que rompe con la herencia familiar y degrada la tradici\u00f3n de sus ancestros:<\/p>\n<p>Esta mesa donde mi padre ha parido tantos pantalones de pa\u00f1o<\/p>\n<p>Ha sentido sobre su lomo tambi\u00e9n correr mis palabra absurdas,<\/p>\n<p>Desde cuando \u00e9l se iluminaba con una l\u00e1mpara Coleman<\/p>\n<p>Hasta ahora que yo la profano con mis babas intelectuales.<\/p>\n<p>(147)<\/p>\n<p>En su poes\u00eda se percibe una tendencia a los temas autobiogr\u00e1ficos y er\u00f3ticos:<\/p>\n<p>Me escond\u00eda bajo tu piel. Mi cabecilla de avestruz buscaba tu<\/p>\n<p>Pliegue. Sobre la pampa de tu cuerpo permanec\u00eda tendido pero al<\/p>\n<p>Galope. El zumo del placer arricaba nuestros panales. No hab\u00eda<\/p>\n<p>Otro cielo para m\u00ed despu\u00e9s de tu abismo. Gracias a tus caderas no<\/p>\n<p>perd\u00ed esta vez mi viaje a la vida.<\/p>\n<p>(163)<\/p>\n<p><strong>Balleneros<\/strong><\/p>\n<p>En la Venezuela de los a\u00f1os sesenta los grupos <em>Sardio <\/em>y <em>El Techo de la Ballena <\/em>representan la manifestaci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica de nuestra vanguardia. Tanto en el \u00e1mbito de la literatura, como en el de la pl\u00e1stica, logran una serie de cambios que responden a una nueva concepci\u00f3n est\u00e9tico ideol\u00f3gica. Las transformaciones art\u00edsticas se articulan en funci\u00f3n de las transformaciones sociales y el arte y la literatura se convierten en el eje a partir del cual se estructura la relaci\u00f3n ordenr-esistencia.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1958 puede se\u00f1alarse como la fecha oficial del inicio de <em>Sardio<\/em>. Aunque sus miembros ya conformaban un grupo coherente desde 1955. Se consideraban afiliados a un humanismo pol\u00edtico de izquierda y sent\u00edan la necesidad de comprometerse activamente con la cultura del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Podr\u00eda decirse que <em>Sardio <\/em>se caracterizaba por sus proposiciones renovadoras, su esp\u00edritu libertario y su car\u00e1cter ecum\u00e9nico. Pol\u00edticamente sus miembros se agrupaban en torno a la concepci\u00f3n social dem\u00f3crata, aunque algunos de sus miembros eran de izquierda. En el grupo participaron Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n, Guillermo Sucre, Ram\u00f3n Palomares, Elisa Lerner, R\u00f3mulo Aranguibel, Rodolfo Izaguirre, Gonzalo Castellanos, Luis Garc\u00eda Morales, Salvador Garmendia, Francisco P\u00e9rez Perdomo, Edmundo Aray, Carlos Contramaestre y los pintores Manuel Quintana Castillo y Marcos Miliani.<\/p>\n<p><em>Sardio <\/em>abre una galer\u00eda que se convierte en punto de encuentro de artistas, escritores y pol\u00edticos, crea una revista y edita, distribuye y vende las obras de sus integrantes. Tras la publicaci\u00f3n del octavo n\u00famero de la revista <strong>Sardio<\/strong>, de mayo-junio 1961, el grupo se disuelve. Una nueva semilla de insurgencia radical hab\u00eda comenzado a desarrollarse, gran parte de los integrantes de <em>Sardio<\/em>, aquellos que se identifican con la revoluci\u00f3n cubana y con las ideolog\u00edas de izquierda, pasan a formar parte de <em>El Techo de la Ballena<\/em>.<\/p>\n<p>En el proceso de conformaci\u00f3n de la sociedad y la cultura venezolanas, la influencia predominante de lo externo, incluyendo los movimientos revolucionarios del continente, ha sido fundamental, no en balde el impacto de la revoluci\u00f3n cubana es el detonante que produce la ruptura entre los miembros de <em>Sardio <\/em>y el nacimiento de <em>El Techo de la Ballena<\/em>, cuya premisa fundamental era la creaci\u00f3n de un arte combativo.<\/p>\n<p>La actitud de compromiso frente a los procesos sociales se asume desde una militancia art\u00edstica. La necesidad de confrontaci\u00f3n con la cultura oficial los hace rechazar los c\u00e1nones est\u00e9ticos tradicionales por considerarlos una inflexi\u00f3n reguladora.<\/p>\n<p>El Informalismo aparece en nuestro pa\u00eds a mediados de 1959 en las propuestas pl\u00e1sticas de Juan Calzadilla y Daniel Gonz\u00e1lez. La primera muestra de esta corriente pl\u00e1stica, que propugna la creaci\u00f3n art\u00edstica al margen de los condicionamientos formales pre-establecidos, se lleva a cabo en el Sal\u00f3n <em>Espacios Vivientes<\/em>, en la ciudad de Maracaibo en enero de 1960. En el a\u00f1o 1961 Carlos Contramaestre regresa de Espa\u00f1a despu\u00e9s de una importante vivencia con los informalistas de ese pa\u00eds. El uso de materiales diversos y extra pict\u00f3ricos para realizar los cuadros les permite romper con el criterio equilibrado de las l\u00edneas verticales y horizontales y ofrece un aspecto m\u00e1s denso, expresivo y sensual.<\/p>\n<p>Movidos por el deseo de subvertir el orden, los integrantes de <em>El Techo de la Ballena <\/em>asumen una actitud iconoclasta. La postulaci\u00f3n de lo subversivo es asumida est\u00e9ticamente y orientada a partir de la elaboraci\u00f3n de un discurso que busca sus fuentes en los procedimientos textuales de la modernidad, particularmente en la iron\u00eda, la abyecci\u00f3n, lo grotesco y la construcci\u00f3n de realidades alternas. Cr\u00edtica radical que rechaza los movimientos literarios dominantes; el realismo y el costumbrismo resultaban reiterativos y desgastados. En el \u00e1mbito de la pl\u00e1stica niegan el abstraccionismo geom\u00e9trico, el excesivo academicismo y el museo como instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de la liberaci\u00f3n de las formas buscan la trasmutaci\u00f3n de valores establecidos. La expansi\u00f3n del deseo, la provocaci\u00f3n, el erotismo abyecto y el caos se proyectan hacia los diversos sectores de la vida cultural.<\/p>\n<p>Arte y literatura se convierten en una forma de resistencia al poder. Lo escatol\u00f3gico, lo ef\u00edmero y lo cotidiano se oponen a los c\u00e1nones de belleza, trascendencia y legitimaci\u00f3n art\u00edstica. La experimentaci\u00f3n, la exploraci\u00f3n del horror, la trasmutaci\u00f3n y dispersi\u00f3n de los valores desdibuja el principio de determinaci\u00f3n est\u00e9tica.<\/p>\n<p>Los integrantes de <em>El Techo de la Ballena <\/em>convierten la agresi\u00f3n y la tortura en una bandera de combate. A trav\u00e9s de sus creaciones se hacen solidarios con los grupos que se oponen al r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>La incorporaci\u00f3n de elementos extraliterarios con la intenci\u00f3n de hacer coincidir lo po\u00e9tico con lo vital, produce un efecto de disonancia. Desacralizar el poema para integrarlo a la vida y sacralizar lo cotidiano para que trascienda en el poema pareciera ser uno de los lemas balleneros.<\/p>\n<p>La actitud l\u00fadica frente al hecho art\u00edstico, e incluso frente a la vida misma,<\/p>\n<p>el manejo del humor, son algunos de los procedimientos que los emparentan con<\/p>\n<p>el surrealismo. Este continuo juego con la realidad funciona como un ant\u00eddoto ante<\/p>\n<p>la angustia de lo ef\u00edmero, ante el fracaso de lo perecedero.<\/p>\n<p>En el proceso de legitimaci\u00f3n del arte la noci\u00f3n de autor es fundamental. Entre los juegos ir\u00f3nicos creados por los balleneros, los denominados <em>falsarios <\/em>constituyen una forma de subversi\u00f3n que pone en cuesti\u00f3n la noci\u00f3n de autor. Rodolfo Izaguirre comenta al respecto: fueron <em>muchas las peque\u00f1as trampas que <\/em><em>pusimos, inventamos escritores, libros como el supuesto <\/em>Libro Cuarto de la Hechicer\u00eda<em>. Hab\u00eda un juego tambi\u00e9n en esto, era una burla a todo, a nosotros <\/em><em>mismos<\/em>.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda del goce est\u00e9tico como consecuencia del hecho art\u00edstico se desvanece y el punto de focalizaci\u00f3n del artista se desplaza hacia las zonas obscuras. Lo obsceno, las basuras y lo marginal se estetizan, convirti\u00e9ndose en objetos de arte. No obstante, la trivialidad de las im\u00e1genes no conduce hacia la p\u00e9rdida del valor simb\u00f3lico de lo art\u00edstico.<\/p>\n<p>Expresi\u00f3n pl\u00e1stica, literatura y pensamiento pol\u00edtico forman parte de una visi\u00f3n del mundo que podr\u00eda sintetizarse en la frase de Rimbaud y lema de los balleneros: <em>cambiar la vida, transformar la sociedad<\/em>. Las tan sonadas exposiciones \u201cPara restituir el Magma\u201d (marzo de 1961), \u201cHomenaje a la Cursiler\u00eda\u201d (junio de 1961) y \u201cHomenaje a la Necrofilia\u201d (noviembre de 1962), representan una forma de rebeli\u00f3n al estilo Dada. La agresividad de las piezas, acompa\u00f1adas de cat\u00e1logos con textos virulentos, hizo estremecer a la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>La actividad editorial es una de las expresiones m\u00e1s importantes de este grupo. El equipo conformado por Edmundo Aray y Daniel Gonz\u00e1lez, con la colaboraci\u00f3n eventual de D\u00e1maso Ogaz, Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n y Juan Calzadilla, se encargaba de publicar plaquettes, ediciones tubulares, postales con reproducciones de los artistas pl\u00e1sticos, poemarios y textos narrativos que usualmente iban acompa\u00f1ados de ilustraciones informalistas.<\/p>\n<p><em>\u00bfDuerme Usted, Se\u00f1or Presidente?<\/em> (1962) de Caupolic\u00e1n Ovalles, <em>Dictado por la Jaur\u00eda<\/em> (1962) de Juan Calzadilla, <em>Asfalto-Infierno<\/em> (1963) de Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n, Los Venenos Fieles (1963) de Francisco P\u00e9rez Perdomo y <em>Sube para Bajar<\/em> (1963) de Edmundo Aray, podr\u00edan considerarse los textos m\u00e1s significativos del momento.<\/p>\n<p>En un estilo antipo\u00e9tico y cargado de agresividad, Ovalles cuestiona la gesti\u00f3n presidencial de R\u00f3mulo Betancourt, haciendo del poema una herramienta de combate contra la opresi\u00f3n:<\/p>\n<p>El Presidente vive gozando en su palacio,<\/p>\n<p>come m\u00e1s que todos los nacionales juntos<\/p>\n<p>y engorda menos<\/p>\n<p>por ser elegante y traidor.<\/p>\n<p>Sus muelas est\u00e1n en perfectas condiciones;<\/p>\n<p>no obstante, una \u00falcera<\/p>\n<p>le come la parte bondadosa del<\/p>\n<p>coraz\u00f3n<\/p>\n<p>y por eso sonr\u00ede cuando duerme.<\/p>\n<p>Como es elegido por voluntad de todos<\/p>\n<p>los mayoritarios due\u00f1os de inmensas riquezas<\/p>\n<p>es un perro que manda,<\/p>\n<p>es un perro que obedece a amos,<\/p>\n<p>es un perro que menea la cola,<\/p>\n<p>es un beso que besa botas<\/p>\n<p>y ru\u00f1e los huesos que tira cualquiera<\/p>\n<p>de cach\u00e9.<\/p>\n<p>Su barriga y su pensamiento<\/p>\n<p>es lo que llaman water de urgencia.<\/p>\n<p>Por su boca<\/p>\n<p>corren las aguas malas<\/p>\n<p>de todas las ciudades.<\/p>\n<p>Con sus manos destripa virgos<\/p>\n<p>y<\/p>\n<p>como una vieja puta<\/p>\n<p>es d\u00e9bil<\/p>\n<p>y orgulloso de sus coqueter\u00edas.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>\u00bfDuerme usted, se\u00f1or Presidente?<\/p>\n<p>Le pregunto por ser joven apuesto<\/p>\n<p>Y no como usted, se\u00f1or de la siesta<\/p>\n<p>Ojo de Barro y Water de Urgencia.<\/p>\n<p>(RAMA, 1987: 61)<\/p>\n<p>En <em>Sube para Bajar<\/em>, de Edmundo Aray se plantea la relaci\u00f3n del hombre con el entorno de la urbe. Los personajes de estos relatos parecieran estar sumidos en un mundo escindido en el cual el hombre no es m\u00e1s que una individualidad desarraigada y desconcertada que lucha contra el equ\u00edvoco de la existencia vaciada de trascendencia:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">La ciudad. Es \u00e9sta la ciudad, la ciudad, la noche, las luces de los autos, los avisos. Savo&#8230; Savonarola. El mejor chocolate. Tome usted cerveza&#8230; lo tiene todo, la cerveza de Venezuela. Todo brilla, pero algo ronda, algo, y yo puedo correr, yo puedo saltar y correr, pero es tarde. Deb\u00ed esconderme. Si se fueran las luces. Ahora ya es tarde. Irritante el pito, irritante el fiscal, y esa chaqueta, esa chaqueta roja. (1963:15)<\/p>\n<p>Los textos de Calzadilla, ofrecen una visi\u00f3n de la ciudad como el espacio de la enajenaci\u00f3n. La urbe se convierte en la generadora de la descomposici\u00f3n y del mal, el lugar de la adversidad y la violencia:<\/p>\n<p>Subsisto dentro y fuera de m\u00ed mismo<\/p>\n<p>Y en los t\u00faneles de una ciudad sin memoria<\/p>\n<p>Subsisto<\/p>\n<p>M\u00e1s me veo sin extremidades aferrado<\/p>\n<p>A las lianas, al fondo de un acuario<\/p>\n<p>Subsisto tirado en la calle<\/p>\n<p>Subsisto tirado en la calle<\/p>\n<p>Subsisto en las hileras de fetos de jard\u00edn<\/p>\n<p>Subsisto en la p\u00e9rdida de tiempo<\/p>\n<p>Subsisto a\u00fan sin querer subsistir<\/p>\n<p>Esperando la orden de salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>Y la orden de disparar<\/p>\n<p>Y subsisto en el gesto indiscreto del que apunta<\/p>\n<p>Con una daga al interior de mi ojo<\/p>\n<p>Subsisto en los criaderos de larvas<\/p>\n<p>Subsisto en las palabras<\/p>\n<p>Subsisto en la c\u00f3lera.<\/p>\n<p>(1965, sp.)<\/p>\n<p>Para Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n la ciudad es un espacio hostil, deshumanizado, alienado y alienante. Caos de sonidos y de construcciones cuyos habitantes viven en una perenne frivolidad e incomunicaci\u00f3n. Es <em>el aqu\u00ed y el ahora <\/em>que se padece irremediablemente:<\/p>\n<p>Por arriba, por su cabeza, el culo de los automovilistas sobre su cabeza,<\/p>\n<p>mi cabeza cortada por guardafangos, ah\u00edta de humo de escape, tres<\/p>\n<p>neum\u00e1ticos contra ella, gomas, ruedas, gomas, inflexi\u00f3n respiratoria,<\/p>\n<p>todos los mecanismos hidr\u00e1ulicos, las cabezas de las gentes implorantes y<\/p>\n<p>abobadas por los anuncios, usted y yo, cualquiera as\u00ed con los brazos en<\/p>\n<p>cruz, ofendido, saltando como animal por entre las l\u00edneas blancas que<\/p>\n<p>acogen al peat\u00f3n&#8230; (RAMA, 1987: 127)<\/p>\n<p>El universo verbal que Francisco P\u00e9rez Perdomo construye en sus <em>Venenos Fieles <\/em>gira en torno a un mundo absurdo en el que la muerte se apoderan de la vida del hombre. Las atm\u00f3sferas on\u00edricas despliegan el absurdo. Las visiones fantasm\u00e1ticas, como formas de la alteridad, se apoderan de la realidad poniendo en escena las contradicciones entre lo irracional y lo racional:<\/p>\n<p>La <em>muerte aplazada <\/em>no es un misterio ni tampoco una imagen literaria.<\/p>\n<p>cuando el moribundo se sinti\u00f3 halado, mir\u00f3 a la pared y observ\u00f3<\/p>\n<p>por segundos el reloj detenido y retrasado. As\u00ed pudo sobrevivir lo<\/p>\n<p>necesario. M\u00e1s tarde, incorporado el tiempo a sus tareas, el proceso<\/p>\n<p>sigui\u00f3 su curso natural.<\/p>\n<p>Pensadores cultos y profundos me explicaron que se trataba de ciertos juegos<\/p>\n<p>reversibles y pueriles de la nada.<\/p>\n<p>(PEREZ, 1963: sp)<\/p>\n<p>Los textos de Calzadilla, Aray, Gonz\u00e1lez Le\u00f3n y P\u00e9rez Perdomo ofrecen una visi\u00f3n de la ciudad como el espacio de la enajenaci\u00f3n, un mundo hostil en el que el absurdo y la muerte se apoderan de la vida del hombre.<\/p>\n<p>La exploraci\u00f3n de las posibilidades de lo divergente y lo discontinuo, el manejo de la iron\u00eda y el humor, el tratamiento de la muerte como elemento desestabilizador, la fragmentaci\u00f3n y disoluci\u00f3n del yo, la presencia de una alteridad amenazante, son algunas de las marcas que caracterizan estos textos.<\/p>\n<p>El rechazo funciona como defensa. El desarraigo que produce la urbe da paso a la p\u00e9rdida de la identidad social. La desestabilizaci\u00f3n y el resquebrajamiento del yo conducen a la b\u00fasqueda de una nueva identidad en un orden simb\u00f3lico; este orden supone formas complejas, duales, alternas, formas de la diferencia que ofrecen la posibilidad de acceder a un poder que se construye desde la otredad.<\/p>\n<p>En la literatura, particularmente, se articula un imaginario a partir de lo urbano. La ciudad se convierte en el generador de la descomposici\u00f3n y del mal, el espacio de la adversidad, la violencia y la alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para los balleneros el incesante juego de irreverencia frente a la sociedad se pone en escena en el texto a trav\u00e9s de lo on\u00edrico y la ficci\u00f3n, elementos que funcionan como ant\u00eddoto ante el desconcierto que produce la vida moderna.<\/p>\n<p><em>El Techo de la Ballena <\/em>comienza a desintegrarse el a\u00f1o de 1967, aunque el voluntarismo de Edmundo Aray logra prolongar su existencia hasta el a\u00f1o 1969. La necesidad que sienten algunos de sus miembros de emprender un camino propio, de independizarse, hace inevitable la ruptura. Sin embargo, las b\u00fasquedas respecto al lenguaje que emprendieron en su momento los j\u00f3venes escritores se han mantenido vivas a trav\u00e9s de sus obras. La coherencia con las propuestas del Techo se mantiene, pero el elemento subversivo ha desaparecido.<\/p>\n<p><strong>Manifiestos<\/strong><\/p>\n<p>Los nada\u00edstas, al igual que los balleneros, elaboraron una serie de manifiestos en los que expon\u00edan su visi\u00f3n del mundo, su postura frente al arte y a la sociedad. Estos textos, caracter\u00edsticos de los movimientos de vanguardias de las primeras d\u00e9cadas del siglo, reaparecen en Latinoam\u00e9rica en un momento en que las circunstancias sociopol\u00edticas y econ\u00f3micas exigen del intelectual una toma de posici\u00f3n m\u00e1s contundente. El car\u00e1cter contestatario de los manifiestos de los a\u00f1os sesenta responde a los cambios ideol\u00f3gicos que se producen a lo largo del continente.<\/p>\n<p>Su car\u00e1cter controversial les permite demostrar la oposici\u00f3n a las estructuras de dominio y a las prohibiciones de tipo moral, religioso y pol\u00edtico y alcanzar ciertos desplazamientos del p\u00fablico lector hacia zonas marginales. Desde ese espacio de la exclusi\u00f3n se apropian de un poder simb\u00f3lico con el que confrontan la autoridad.<\/p>\n<p>En el <strong>Primer Manifiesto Nada\u00edsta<\/strong><em>, <\/em>elaborado por Gonzalo Arango, encontramos un intento de definici\u00f3n del movimiento:<\/p>\n<p>El Nada\u00edsmo es un concepto muy limitado, es una revoluci\u00f3n en la forma y en el contenido del orden espiritual imperante en Colombia&#8230; es un estado del esp\u00edritu revolucionario, y excede toda clase de previsiones y posibilidades. (ARANGO, 1992: 15)<\/p>\n<p>Para luego desacralizar la funci\u00f3n del artista despoj\u00e1ndolo de la aureola de genialidad que desde el romanticismo se le hab\u00eda adjudicado. Se convierte este texto en una reflexi\u00f3n de car\u00e1cter filos\u00f3fico, pol\u00edtico y est\u00e9tico. Se discute el papel del intelectual en Am\u00e9rica, se critica a la literatura que se pone al servicio del poder hegem\u00f3nico. El estancamiento cultural de Colombia es visto como una consecuencia de la conquista espa\u00f1ola. Denuncia el atraso en el debate de la modernidad. Critica la educaci\u00f3n como medio de control del estado. Para concluir, y con mucho humor, el hablante se declara parte de una generaci\u00f3n posmoderna, producto de la cultura light:<\/p>\n<p>Estoy de acuerdo con los Cocacolos en esta verdad que yo descubro en su adorable conducta instintiva. No hay que aceptar el mundo como es, sino como uno quiere que sea&#8230; El Cocacolo es eso. Pertenece a una generaci\u00f3n innominada que irrumpe como una claridad al fin de la larga noche de la burgues\u00eda nacional. (Id: 48-51)<\/p>\n<p>El nada\u00edsmo ofrece a los <em>cocacolos <\/em>la posibilidad de convertirse en una amenaza para el orden establecido. La destrucci\u00f3n an\u00e1rquica se convertir\u00e1 en uno de los lemas que guiar\u00e1 al movimiento, como dir\u00eda Jotamario Arbel\u00e1ez en una entrevista: Descubrimos <em>que el mundo estaba mal hecho y nuestra misi\u00f3n era <\/em><em>acab\u00e1rnoslo de tirar <\/em>(1999).<\/p>\n<p>Por su parte los integrantes de <em>El Techo de la Ballena <\/em>en <em>Para la restituci\u00f3n <\/em><em>del Magma, El Segundo Manifiesto, El gran Magma y \u00bfPor qu\u00e9 la Ballena?<\/em>, insisten en el lema de cambiar la vida y transformar la sociedad (SANTAELLA, 1992: 80). La trasgresi\u00f3n como arma para hacer estallar la vida se encuentra condensada en la imagen del magma:<\/p>\n<p>es necesario restituir el magma la materia en ebullici\u00f3n<\/p>\n<p>la lujuria de la lava<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230; porque es necesario restituir<\/p>\n<p>el magma la materia en ebullici\u00f3n la pr\u00f3tesis de ad\u00e1n.<\/p>\n<p>(Id: 71)<\/p>\n<p>La necesidad de ruptura con lo instituido encuentra un aliado en la expresi\u00f3n abyecta de un erotismo exacerbado. La agresividad de estos textos muestra una violencia que va m\u00e1s all\u00e1 de lo simb\u00f3lico, de all\u00ed que las basuras, lo corrosivo y lo grotesco se conviertan en parte fundamental de ese universo discursivo: <em>A dos a\u00f1os <\/em><em>de existencia, <\/em>El Techo de la Ballena<em>, reo de putrefacci\u00f3n, se declara <\/em><em>incontaminable, o mejor, su propia putrefacci\u00f3n es el ant\u00eddoto que se requiere para <\/em><em>repeler el asalto de tantos g\u00e9rmenes que lesionan el derecho a gritar&#8230; <\/em>(75)<\/p>\n<p>En los manifiestos de <em>El Nada\u00edsmo <\/em>y <em>El Techo de la Ballena <\/em>se puede observar cierta actitud mesi\u00e1nica. A trav\u00e9s de \u00e9stos textos intentaban desatar la pol\u00e9mica en el \u00e1mbito cultural, violentar al lector, escandalizarlo, desplazarlo hacia los espacios de la diferencia y la exclusi\u00f3n. Estos dos grupos estuvieron influenciadas por las mismas lecturas, entre las m\u00e1s importantes se pueden mencionar las producciones del surrealismo, la generaci\u00f3n Beat, Alfred Jarry y su <em>Pataf\u00edsica<\/em>, Sartre, Nietzsche, Lautremont y Rimbaud.<\/p>\n<p>El <em>Nada\u00edsmo <\/em>y <em>El Techo de la Ballena <\/em>tienen en com\u00fan la articulaci\u00f3n de un discurso ir\u00f3nico y contestatario; el gusto por lo er\u00f3tico, lo obsceno y lo abyecto, la tendencia a la anarqu\u00eda. La actitud existencialista de sus miembros a momentos se confunde con un vitalismo exacerbado. Sin embargo, en Colombia el peso de los problemas sociales va a constituirse en el factor fundamental de la confrontaci\u00f3n nada\u00edsta, mientras que en Venezuela es la pol\u00edtica la que impulsa a la b\u00fasqueda de un cambio a trav\u00e9s del arte.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos establecer un tr\u00e1nsito hacia actitudes cada vez m\u00e1s radicales de un manifiesto ballenero al siguiente. Comienzan con la noci\u00f3n de ruptura con la tradici\u00f3n art\u00edstica y cultural y se desplazan luego a la idea de la trasgresi\u00f3n de las normas sociales y la violencia pol\u00edtica para finalmente ofrecer, a partir del proceso creador, una sociedad nueva. En este aspecto los balleneros se diferencian de los nada\u00edstas para quienes la meta era la destrucci\u00f3n sin llegar a plantearse la reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>La militancia de poetas y artistas pl\u00e1sticos en ambos movimientos permite establecer una singular alianza entre al arte y la literatura.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/carmen-virginia-carrillo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n<h6>*Forma parte del libro: Figuras del siglo XX en la literatura venezolana<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carmen Virginia Carrillo La posmodernidad como respuesta cultural e ideol\u00f3gica nace a finales de los a\u00f1os cincuenta. \u00c9poca ic\u00f3nica por excelencia, en ella surgen la revoluci\u00f3n psicod\u00e9lica, la cultura hippie, la liberaci\u00f3n de los tab\u00faes sexuales, los movimientos pacifistas, ecologistas, espiritualistas y la insubordinaci\u00f3n de las minor\u00edas. 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