{"id":6959,"date":"2022-12-10T13:26:57","date_gmt":"2022-12-10T13:26:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6959"},"modified":"2023-11-24T18:24:09","modified_gmt":"2023-11-24T18:24:09","slug":"dos-ensayos-breves-de-pedro-tellez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-ensayos-breves-de-pedro-tellez\/","title":{"rendered":"Dos ensayos breves de Pedro T\u00e9llez"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Caupolic\u00e1n Ovalles: <\/strong><strong>lector marginal <\/strong><\/h3>\n<p>Se debe a Caupolic\u00e1n Ovalles una de las m\u00e1s curiosas antolog\u00edas de la literatura venezolana, y una de las m\u00e1s marginales; no podr\u00eda ser de otra forma, en pocas antolog\u00edas el antologador est\u00e1 tan presente: a trav\u00e9s de la disposici\u00f3n de los textos a manera de juego de oca, conectando el trayecto de la lectura con raras ilustraciones: zamuros con la cara de Caupolic\u00e1n y gallinas, anacr\u00f3nicas vi\u00f1etas, aunando a lo anacr\u00f3nico de dichas vi\u00f1etas, la ambig\u00fcedad o duda de las autor\u00edas que embargar\u00eda al lector incauto. Inevitablemente a estos textos les impregna el vaho del caj\u00f3n familiar, olor a cosas viejas que en el caso de Ovalles se trata del caj\u00f3n de recuerdos del pa\u00eds, la gran papeler\u00eda, el grandioso archivo de V\u00edctor Manuel Ovalles, bibli\u00f3filo y padre del antologador, y poseedor de la que fue la mayor colecci\u00f3n privada de libros raros, papeles antiguos y curiosos del pa\u00eds, y fuente de esta antolog\u00eda de la literatura marginal.<\/p>\n<p>La hechura de esta antolog\u00eda de prosas es po\u00e9tica, y no pod\u00eda ser de otra forma, pues la realiza el mismo que escribi\u00f3 <em>\u00bfDuerme Ud. Se\u00f1or Presidente? <\/em>y la <em>Eleg\u00eda a la muerte de Guatimoc\u00edn, mi Padre Alias el Globo<\/em>, y cuya \u00faltima irreverencia pudo haber sido el libro de entrevistas a Carlos Andres P\u00e9rez, que es un <em>best seller<\/em> entre los andinos. El poeta de <em>El Techo de la Ballena <\/em>y expresidente de la Rep\u00fablica del Este ten\u00eda que editar una antolog\u00eda marginal para uso de estudiantes de la Escuela de letras, o del lector afortunado.<\/p>\n<p>Que esta antolog\u00eda sea marginal es s\u00f3lo circunstancial: \u00abSe piensa que lo que se presenta el d\u00eda de hoy como literatura marginal, ya ma\u00f1ana ser\u00e1 simplemente literatura\u00bb. Para Ovalles se tratar\u00eda de la palabra escrita, que fue hecha por el hombre a contra voluntad o sin querer o sin desearlo, pero que por el azar o por el suceso del tiempo y de las cosas nos entrega un aliento que aquel hombre no quiso a prop\u00f3sito. Curiosamente ese origen tan personal e involuntario, natural, es el que hace que deje de pertenecer al autor y pase a los suburbios del campo literario.<\/p>\n<p>Buena parte de las obras que conforman el canon literario tienen su origen, precisamente en las afueras de lo can\u00f3nico para el momento, y todo esto lejos de cualquier intencionalidad al respecto: \u00abAh\u00ed est\u00e1 el detalle\u00bb dir\u00eda Cant\u00ednflas, pues deviene esa inintencionalidad del proceso mismo de su creaci\u00f3n. Para Ovalles poder delimitar este fen\u00f3meno externo a los mismos l\u00edmites, debe introducirse en la mente del escritor marginal: \u00abEstamos conscientes que toda organizaci\u00f3n de palabra escrita -y tiene un levantamiento marginal. Que ciertas zonas de la inteligencia trabajan liberadas del proceso creador, en el cual es perfectamente ubicables cultivos involuntarios para el hombre\u00bb. Se identifica una aparente contradicci\u00f3n en la mente de todo escritor (marginal o no) entre el prop\u00f3sito y la fuga de ese orden. En el escritor marginal predomina \u00abla voluntad amorosa de acercarse a la palabra\u00bb m\u00e1s all\u00e1 del prop\u00f3sito literario.<\/p>\n<p>Como la rosa de Silesius existe sin porqu\u00e9. La mejor defensa de la literatura marginal es su existencia. La mejor interpretaci\u00f3n de esta literatura es la forma como el autor se interpreta en el texto como elemento subreal del mundo que le rodea: \u00abEsta flor nace lejos del jard\u00edn impuesto por los hombres, gira sola y narcisa (negro debe lucir su coraz\u00f3n) se enciende en fuego propio y no consume agua de municipio\u00bb.<\/p>\n<p>La literatura venezolana que no consume agua de municipio, que no nos quede duda, ser\u00e1 ma\u00f1ana literatura a secas. Otros mara\u00f1ones acompa\u00f1an a Lope de Aguirre en esta nueva aventura de la literatura marginal. Juan Antonio Navarrete (1749-1814) \u00fanico autor presente en esta antolog\u00eda tanto en los textos como en la arquitectura del libro o plan de la obra, una especie de Perec del dieciocho, y que empieza a tener reconocimiento por parte de los actuales administradores del campo literario. Esperamos que no pierda su extra\u00f1eza y el placer que provoca el hallarle por casualidad en una antolog\u00eda del pensamiento filos\u00f3fico venezolano preparada por Garc\u00eda Bacca y editada en la d\u00e9cada de los cincuenta o hallarle en fondo y forma en esta antolog\u00eda de Ovalles de los setenta. Podr\u00e1 decirse con propiedad que el autor del <em>Arca de Letras <\/em>y <em>Teatro Universal <\/em>es el primer escritor humorista venezolano. A Navarrete y a su iron\u00eda se debe la disposici\u00f3n curiosa a la manera de juego de oca y sus posadas (posada puente, pozo, barca, muerte y laberinto), as\u00ed como su laberinto de la fortuna. Se puede decir que este libro es su discreto homenaje.<\/p>\n<p><em>La antolog\u00eda de la Literatura Marginal <\/em>de Caupolic\u00e1n Ovalles incluye estos \u00abjuegos\u00bb de nuestra ilustraci\u00f3n, volantes y papeles del dieciocho o principios del XIX, junto a cartas y telegramas, cartas a destinatarios ins\u00f3litos o de remitentes inveros\u00edmiles, intimas o p\u00fablicas como la que escribe un tal p.r.g a una artista de cine mexicana en la cual le propone el argumento de su vida para realizar un filme, o la carta m\u00e1s famosa escrita desde Valencia, de Lope de Aguirre provocando a Felipe II, y a la cual el libro de Ovalles esperamos le transmita un nuevo contexto para su lectura: el de la literatura marginal.<\/p>\n<p>La antolog\u00eda incluye el proyecto de constituci\u00f3n del ciego Ram\u00f3n M. Palacio, vecino de Valencia en 1896, y que en su momento no conto con el aval del Soberano, pero que prefigura en muchos aspectos a la \u00abbolivariana\u00bb. Entre lo m\u00e1s valioso de esta antolog\u00eda -por estar in\u00e9ditas hasta entonces- la mitad de las autobiograf\u00edas conocidas del siglo XIX. Adem\u00e1s de las autobiograf\u00edas de P\u00e1ez o de su sobrino est\u00e1n otras dos incluidas en sus \u00fanicas ediciones accesibles: la de Telmo Romero titulada: \u00abAutobiograf\u00eda y retrato frenol\u00f3gico de Telmo Romero, Especialista en terap\u00e9utica ind\u00edgena\u00bb publicada en NY en 1885, y la \u00abAutobiograf\u00eda de Braulio Fern\u00e1ndez\u00bb un \u00absoldado desconocido\u00bb de la guerra de Independencia, dictada a sus hijos a los 96 a\u00f1os poco antes de fallecer y luego publicada por \u00e9stos. El \u00fanico ejemplar que se conserva es el de la Gran Papeler\u00eda del Mundo, y que sepamos \u00e9sta es su primera reedici\u00f3n. Estos y otros escritos que ser\u00eda largo enumerar aqu\u00ed, a trav\u00e9s de an\u00e9cdotas o de su parodia (caso Delpino y Lamas) infiltra a la literatura no marginal, y presagia a trav\u00e9s de su repercusi\u00f3n su entrada \u00abpor meritos propios\u00bb aunque involuntarios al campo literario.<\/p>\n<p>Para Macsi \u00abmucho de lo que se incluye dentro del r\u00f3tulo de literatura marginal no funciona dentro de la literatura\u00bb pero destaca que \u00abla envoltura de que Ovalles rodea los trozos y la continuidad del volumen procuran realizar esta inclusi\u00f3n\u00bb. Esto \u00faltimo es interesante porque lejos de encauzar a estos textos en la \u00abliteratura\u00bb, termin\u00f3 haci\u00e9ndose marginal este libro de Ovalles: adquiri\u00f3 la p\u00e1tina del desorden, cierta involuntariedad hasta ubicarse en remates de libros (librer\u00edas de viejo), y en los m\u00e1rgenes de la bibliograf\u00eda de este gran poeta, lejos de cualquier reedici\u00f3n de quien fuera presidente de la Asociaci\u00f3n de Escritores. Pero existe, est\u00e1 ah\u00ed y como un libro clave, editorial y literariamente hablando en el siglo veinte venezolano, en ese paso de la vanguardia a la marginalidad, y como testimonio de la entrada de Lope de Aguirre, Navarrete, Pedro Palacio y Braulio Fern\u00e1ndez a la literatura venezolana.<\/p>\n<h3><strong>Jos\u00e9 Solanes: del soliloquio al ensayo<\/strong><\/h3>\n<p>El ensayo ha tenido notables cultivadores en Valencia, pero es a partir de los setenta cuando encontramos un nuevo ensayo literario: Montejo, Solanes, Oliveros, Molina Duarte, Laura Antillano, Celis, Puerta, Bello, Yusti, De N\u00f3brega. Todos ellos vinculados en una forma u otra a la Universidad de Carabobo. All\u00ed ejerci\u00f3 la docencia Jos\u00e9 Solanes (1909- 1991). <em>La tarea de las palabras<\/em> es un libro p\u00f3stumo que recoge parte de su obra, pues Solanes comenz\u00f3 a escribir tempranamente. Pedro Grases le recuerda en la revista <em>H\u00e9lix<\/em>: \u201cEn febrero, abril, junio de 1929, insertamos sus escritos con toda alegr\u00eda y satisfacci\u00f3n. Formulaba reflexiones sobre el papel de la juventud y la evoluci\u00f3n del car\u00e1cter de la literatura catalana la que se\u00f1ala falta de modernidad, recomendando abandonar el tono rural y folkl\u00f3rico de los comienzos del renacimiento en el siglo XIX\u201d. Solanes \u2013el joven- se refer\u00eda a Renaixenza, y ya adoptaba la postura del vanguardista, acorde al car\u00e1cter de la revista y a su recepci\u00f3n del Surrealismo franc\u00e9s. <em>H\u00e9lix<\/em> era publicada en Vilafranca (localidad al suroeste de Barcelona) por los estudiantes universitarios. De esta revista, donde se encuentran sus primeros art\u00edculos, existe una edici\u00f3n facs\u00edmil de los 10 n\u00fameros aparecidos (en Ediciones Letradura, Barcelona). Otra revista, venezolana y quiz\u00e1s en su prop\u00f3sito tanto o m\u00e1s surrealista que la catalana <strong>H\u00e9lix<\/strong>, era, <strong>Nanacinder<\/strong> (1954-1962)editada por pacientes de la Colonia Psiquiatrica de B\u00e1rbula. Se publicaron unos 25 n\u00fameros, y en ellos colabor\u00f3\u00a0 el doctor Solanes (J.S.) con escritos ir\u00f3nicos como \u201cEl barro al servicio de la Ciencia\u201d, o de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica como \u201cNecesidad y dificultad de la Laborterap\u00eda\u201d; \u201cLa loba, el ni\u00f1o y los sabios\u201d hace referencia a las historias de ni\u00f1os criados entre lobos.<\/p>\n<p>Entre sus otros libros, tenemos <strong>El campo de la Psicolog\u00eda M\u00e9dica<\/strong> (1988) que es un texto universitario; <strong>Los nombres del exilio<\/strong> (1993) se ocupa del tiempo y espacios del desterrado, y de sus representaciones; tem\u00e1tica, que en otro tono, desarrolla en <strong>La tarea de las palabras <\/strong>(1992); ve\u00e1se \u201cLas nieves del tr\u00f3pico\u201d, \u201cCarlyle o el gran reloj\u201d, y \u201cVictor Hugo, ese espa\u00f1ol\u201d. En su liminar al libro comentado, escribe Alejandro Oliveros: \u201cEn su particular <em>Weltanschaung<\/em>, donde la dignidad del hombre era el centro luminoso e inamovible, las palabras, con o sin significado preciso, se revest\u00edan de cierta dimensi\u00f3n metaf\u00edsica, m\u00edstica. Ya pod\u00edan ser las palabras del loco, a cuya comprensi\u00f3n dedic\u00f3 lo mejor de sus esfuerzos, o las del poeta, cuya amistad cultiv\u00f3 e ilumin\u00f3 a lo largo de breves cincuenta a\u00f1os\u201d. Entre la palabra del loco y la amistad del artista, el Solanes escritor se interes\u00f3 m\u00e1s por la m\u00fasica de las palabras que por la historia cl\u00ednica del poeta. No desde\u00f1o sus conocimientos cient\u00edficos para comentar los retratos y autorretratos, o el misterio de la memoria; pero siempre en funci\u00f3n del ensayo literario, que defin\u00eda Ortega como ciencia sin la prueba expl\u00edcita. Esa particular relaci\u00f3n entre las disciplinas, la transdisciplina, es esclarecedora en Solanes; anota sobre el g\u00e9nero Mar\u00eda Fernanda Palacios: \u201cLa selecci\u00f3n previa de una plataforma de pensamiento puede ser un obst\u00e1culo definitivo para el que quiere escribir un ensayo. Pero s\u00f3lo en la medida en que estas plataformas me construyan el camino, me estaran impidiendo ensayar, ya que, de hacerlo, me estar\u00e9 limitando a repetir y a aplicar f\u00f3rmulas ready made. Porque el obst\u00e1culo no est\u00e1 afuera, en el psicoan\u00e1lisis, ni en la ling\u00fc\u00edstica. Ning\u00fan m\u00e9todo, ninguna t\u00e9cnica, ninguna teor\u00eda obstaculiza impide, por s\u00ed misma, la escritura del ensayo. Es la manera como me muevo dentro de esas disciplinas donde puede estar el obst\u00e1culo\u201d. En la literatura Solanes evit\u00f3 a la psiquiatr\u00eda como plataforma previa, y en un pa\u00eds donde el <em>hablarsolo<\/em> es considerado el primer s\u00edntoma de la locura, el ensayista reivindica al soliloquio, a trav\u00e9s de cinco textos breves: \u201cDel soliloquio y sus misterios\u201d; \u201cDe los soliloquios inaudibles\u201d; \u201cLos soliloquios intrusivos\u201d; \u201cEl soliloquio nost\u00e1lgico y el did\u00e1ctico\u201d; \u201cUn soliloquio en avi\u00f3n\u201d. Textos que se conectan unos a otros, sin seguir un desarrollo convencional, y que convergen en el hablar solo.<\/p>\n<p>De esta escritura Yusti ha destacado el \u201chumor de sencilla textura\u201d, as\u00ed como el uso de las \u201canalog\u00edas inteligentes e inusitadas\u201d como Gallegos y Lichtenberg, Hugo y el castellano, Montaigne y el presidente Obreg\u00f3n, etc. No encontramos en su escritura una plataforma previa (en el sentido que le da Palacios), pero s\u00ed conceptos propios de su peculiar aproximaci\u00f3n a lo literario, como es su definici\u00f3n de \u201centrelectura\u201d. Es en el inusitado escrito titulado \u201cGallegos y Lictenberg\u201d donde hallamos entre l\u00edneas su peculiar m\u00e9todo cr\u00edtico pues \u201centre l\u00edneas\u201d\u00a0 es el espacio privilegiado de la colaboraci\u00f3n del autor con el lector. Escribe Solanes: \u201cNo se sabe si lo que desde all\u00ed nos llega es lo que el autor quer\u00eda y no se atrev\u00eda \u2013o no sab\u00eda- escribir con todas sus letras o, m\u00e1s bien, aquello que nosotros, los lectores, hubi\u00e9ramos querido o temido que nos dijera\u201d. Es decir, la entrel\u00ednea es entendida como un espacio virtual o potencial que se ensancha con la entrelectura: \u201cEl espacio que se abre para el lector entre lectura y lectura, entre libro y libro, es m\u00e1s \u00e1mplio, y m\u00e1s \u00e1mplia y m\u00e1s compleja la colaboraci\u00f3n que all\u00ed se establece\u201d. Para Solanes la colaboraci\u00f3n tiene lugar entre el que lee y, no uno, sino por lo menos dos autores con sus respectivos personajes. Con iron\u00eda sencilla aclara: \u201cSe nos dir\u00e1 que entrelectura es tan solo el nombre que por capricho queremos dar a lo que sencillamente es cr\u00edtica. Y en efecto, profesionales de la entrelectura podr\u00eda llamarse a los cr\u00edticos\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del leer o escribir entre l\u00edneas, o la&lt;evidencia de la entrelectura al devenir en entre-escritura, tambi\u00e9n queremos destacar en Solanes la comunicaci\u00f3n\u00a0 entre el espacio literario y los espacios de la vida cotidiana. El Luk\u00e1cs de <strong>El alma y las formas<\/strong> demostraba que el ensayo puede trabajar con obras de arte, o con cosas de la vida: \u201cHay, pues, una ciencia del arte; pero hay tambi\u00e9n un modo enteramente diferente de manifestaci\u00f3n de temperamentos humanos cuyo modo de expresi\u00f3n es las m\u00e1s de las veces el escribir sobre arte. Digo s\u00f3lo las m\u00e1s de las veces; pues hay muchos escritos nacidos de sentimientos semejantes que no entran en contacto con la literatura ni con el arte, escritos en los que se plantean las mismas cuestiones vitales que en los que se llaman cr\u00edtica, s\u00f3lo que directamente enderezadas a la vida; no necesitan la mediaci\u00f3n de la literatura y el arte. De este tipo son precisamente los escritos de los m\u00e1s grandes ensayistas\u201d. Prueba de su inter\u00e9s por lo vivido, pero en conexi\u00f3n a la poes\u00eda, lo tenemos cuando a trav\u00e9s\u00a0 de recuerdos resalta el papel de la pronunciaci\u00f3n\u00a0 en el \u00f1lenguaje y su perfomance: \u201cEl mayor privilegio de los que conocieron a Artaud, consiste quiz\u00e1s en haber podido o\u00edrle leer sus obras. Y la de los dem\u00e1s. Artaud era un declamador extraordinario. Todav\u00eda recordamos con estremecimiento su escalofriante recitaci\u00f3n de <strong>La Carro\u00f1a<\/strong> de Baudelaire. Es, sin embargo, en las lecturas que daba a sus propias composiciones en donde mejor hac\u00eda sentir el trascendental poder del lenguaje hablado. Sus textos, especialmente los de las \u00faltimas \u00e9pocas, son a menudo descarriantes; parecen exigir an\u00e1lisis cuidadosos y meditaci\u00f3n severa. O\u00edrselos, era sentir algo muy diferente: los p\u00e1rrafos que m\u00e1s obstrusos se podr\u00edan juzgar, en sus labios se hac\u00edan transparentes y, por el s\u00f3lo hecho de ser \u00e9l quien las dijera, las im\u00e1genes m\u00e1s temerarias parec\u00edan imponerse al esp\u00edritu por s\u00ed mismas. Lo que uno le\u00eda sin acertar con el sentido, al ser diucho por su voz, a la que una ligera tartamudez t\u00f3nica daba mayor vibraci\u00f3n, estallaba en poderosas y resplandecientes significaciones\u201d. En esta larga cita tenemos ejemplo de c\u00f3mo se comunican, en serie, la entrel\u00ednea, la entrelectura, y el testimonio de lo vivido.<\/p>\n<p>Los asuntos tratados en <strong>La tarea de las palabras<\/strong> ponen de manifiesto la relaci\u00f3n entre escritura (lectura) y vida personal. Escribe sobre el destierro siendo \u00e9l mismo un exilado. Una presentaci\u00f3n a su traducci\u00f3n de Ponge para el No. 2 de la <strong>Revista Poes\u00eda<\/strong> (1971), es retomada como introducci\u00f3n al \u201cHomo translator\u201d. Y ser\u00e1 en su senectud cuando se ocupe de los soliloquios. Solanes rescata literariamente el postulado de Cabanis de que el cerebro digiere en alguna forma las impresiones, y hace org\u00e1nicamente la secreci\u00f3n del pensamiento; por eso el soliloquio es una especie de incontinencia: \u201cSentimos rubor de ver expuestos al p\u00fablico pensamientos a medio formar y, por tanto, s\u00f3lo nuestros a medias\u201d. A partir de Solanes podr\u00edamos entender \u2013ahora se nos ocurre- que el ensayo ser\u00eda una especie de maduraci\u00f3n del soliloquio contenido, m\u00e1s formado, m\u00e1s o menos nuestro, y que nos informa sobre algo, y a la vez sobre alguien: ese alguien que soy yo.<\/p>\n<p>Hubi\u00e9ramos querido que nos dijera que el soliloquio contenido y elaborado es el germen de todo ensayo. Consciente de la relaci\u00f3n \u00edntima entre la tarea del pensar y la del hablar (por externsi\u00f3n del escribir), se sent\u00eda a sus anchas el doctor Solanes en el ensayo como g\u00e9nero literario, pues ninguno se parece como este a la secreci\u00f3n del cerebro. Recordando a Bioy Cas\u00e1res: \u201cHay algunos g\u00e9neros perpetuos. Porque no depende de formas y porque se parece al fluir normal del pensamiento, el ensayo es, tal vez, uno de ellos\u201d. Y <strong>La tarea de las palabras<\/strong> es, tal vez, un libro perpetuo dentro de nuestra ensay\u00edstica.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>Bioy, A. (1948): \u201cEstudio Preliminar\u201d. En: <strong>Ensayistas ingleses<\/strong>. Jackson Editores, Buenos Aires.<\/p>\n<p>Comas, A. y Carbonel, A. (1950): \u201cLa literatura Catalana\u201d. En: Diez, J. (Comp.): <strong>Historia de las literaturas hisp\u00e1nicas no <\/strong>castellanas. Taurus Ediciones, Madrid<\/p>\n<p>Grases, P. (1993): \u201cPr\u00f3logo\u201d. En: Solanes, J. <strong>Los nombres del exilio<\/strong>. Monte \u00c4vila Editores, Caracas.<\/p>\n<p>Lukacs, G. (1975): <strong>El alma y las formas<\/strong>. Ediciones Grijalbo, Barcelona.<\/p>\n<p>Oliveros, A. (1992): \u201cLa tarea del de Jose Solanes\u201d. En: Solanes, J. <strong>La tarea de las palabras. <\/strong>Ediciones del Rectorado, Valencia.<\/p>\n<p>Palacios, M. (1986): <strong>Sabor y saber de la lengua<\/strong>. Monte \u00c4vila Editores, Caracas.<\/p>\n<p>Solanes, J. (1993): <strong>La tarea de las palabras<\/strong>. Ediciones del Rectorado, Valencia.<\/p>\n<p>Solanes, J. (1971): \u201cAdmirar y traducir\u201d. En: <strong>Revista Poes\u00eda<\/strong>, No. 2, Valencia.<\/p>\n<p>Yusti, C. (1997): <strong>De ciertos peces voladores. <\/strong>Fondo Editorial Predios.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pedro-tellez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caupolic\u00e1n Ovalles: lector marginal Se debe a Caupolic\u00e1n Ovalles una de las m\u00e1s curiosas antolog\u00edas de la literatura venezolana, y una de las m\u00e1s marginales; no podr\u00eda ser de otra forma, en pocas antolog\u00edas el antologador est\u00e1 tan presente: a trav\u00e9s de la disposici\u00f3n de los textos a manera de juego de oca, conectando el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6960,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6959"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6959"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6959\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8345,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6959\/revisions\/8345"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6960"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6959"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6959"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6959"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}