{"id":6938,"date":"2022-12-08T00:09:07","date_gmt":"2022-12-08T00:09:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6938"},"modified":"2023-11-24T18:24:11","modified_gmt":"2023-11-24T18:24:11","slug":"dos-cuentos-de-ricardo-azuaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-ricardo-azuaje\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Ricardo Azuaje"},"content":{"rendered":"<h3>El paso de las monta\u00f1as<\/h3>\n<p>Celia sirve m\u00e1s ron y trae la botella consigo, afuera la lluvia contin\u00faa y deseo que no acabe nunca, que se mantenga mientras dure mi vida, eso que yo insisto en llamar vida y que no es m\u00e1s que horario, un disco girando y la m\u00e1quina de afeitar crucificada y desechable -con doble hojilla- en el borde del lavamanos. Palabras, asociaciones de y Celia mir\u00e1ndome, indagando con los ojos si he cambiado de estado de \u00e1nimo o si acaso insisto en permanecer igual, esperando mis palabras para confirmar el veredicto y darme la extremaunci\u00f3n o el abrazo m\u00edstico. Quietos, actitud que contrasta con lo que nos rodea, verdadero movimiento de masas, ca\u00edda de fauna y flores, derrumbes continuos, todo el interior convulsionado (\u00bfcu\u00e1l interior?) y la pregunta nace as\u00ed, entre par\u00e9ntesis. Mueve un pie y con ese acto todo lo descontrola, ha roto el pedazo de inmovilidad en el que estamos sumidos desde hace un buen rato. No comprendo c\u00f3mo puede aguantar tanto, qu\u00e9 la retiene aqu\u00ed, en ese hueco de alma, en esta mierda, desde hace m\u00e1s de dos horas. La lluvia no es, porque vino en el carro de su viejo.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres escuchar de nuevo la historia?<\/p>\n<p>-La has contado ya dos veces.<\/p>\n<p>-Esta ser\u00e1 una versi\u00f3n diferente.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 no hablar mejor de lo que te tiene as\u00ed?<\/p>\n<p>-Porque es poco serio y adem\u00e1s te aburrir\u00edas pronto, prefiero contarte la historia.<\/p>\n<p>-Cuenta entonces, si te hace bien.<\/p>\n<p>Bien me har\u00eda pegarte por ese tonito de l\u00e1stima con que soltaste la \u00faltima frase, bien me har\u00eda estallar en estos momentos y desaparecer de tu faz, y de la m\u00eda, bien me har\u00eda tener a Mercedes en estos momentos en mis brazos, para as\u00ed estrangularla con comodidad y buenas costumbres, bien mear\u00eda ahorita sobre la cultura occidental, los buenos amores y la compasi\u00f3n de Celia. Pero soy un muchacho reprimido y educado, y Celia es una buena amiga que se vino al primer telefonazo-SOS del amigo en problemas, el amigo desdichado que s\u00f3lo la llama cuando est\u00e1 as\u00ed, desdichado, deshilado, desharrapado. La verdad es que hay que ser bien rata para utilizar a una persona de este modo, como pa\u00f1o de depre, como servilleta desechable, reencontrable cada vez que se necesita. Deber\u00eda mandarla al co\u00f1o despu\u00e9s de explicarle el porqu\u00e9 y seguir solo con mis movimientos s\u00edsmicos y an\u00edmicos.<\/p>\n<p>-La cosa empez\u00f3 en un peque\u00f1o pueblo del Per\u00fa.<\/p>\n<p>-\u00bfNo era en Ecuador?<\/p>\n<p>-Te dije que iba a ser diferente. La noticia no trascendi\u00f3 mucho porque se dio en una zona controlada por \u00abSendero Luminoso\u00bb, conocido grupo guerrillero. El hecho es que un pueblo desapareci\u00f3 de golpe, los familiares inquietos avisaron a las autoridades, pero nadie se atrevi\u00f3 a ir al sitio a confirmar los rumores. La segunda noticia tambi\u00e9n pas\u00f3 inadvertida, pues no fue m\u00e1s que una profec\u00eda proferida por un viejo y poco confiable ciego de Quito, mendigo de profesi\u00f3n; \u00e9ste ante las puertas de la Catedral dijo que un gran cataclismo se acercaba y que Quito ser\u00eda la primera ciudad en ser barrida de la faz de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 ganas inventando historias como \u00e9sa?<\/p>\n<p>-Me distraigo.<\/p>\n<p>-Y as\u00ed no piensas en lo otro.<\/p>\n<p>-Podr\u00eda ser. \u00bfMe dejas continuar?<\/p>\n<p>-Sigue, desaparece Quito, \u00bfno?<\/p>\n<p>-No, La Paz, te dije que hab\u00eda que confiar poco en ese ciego. Un gran terremoto, aparentemente, pero los sobrevivientes hablan de monta\u00f1as lanz\u00e1ndose encima de la ciudad, como si estuvieran vivas. Nadie quiere creerles hasta que los sat\u00e9lites y los andinos se encuentran con que toda la cordillera est\u00e1 en movimiento. Pueblos y ciudades enteras \u00a0\u00a0desaparecen aplastados por monta\u00f1as que devoran calles y hombres con una furia y poder fuera de cualquier proporci\u00f3n humana, y cientos de ge\u00f3grafos y ge\u00f3logos mueren de derrame cerebral y ataques card\u00edacos tratando de encontrar respuesta l\u00f3gica a lo que est\u00e1 sucediendo. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1bamos t\u00fa y yo cuando todo esto suced\u00eda?<\/p>\n<p>-En la Gran Sabana.<\/p>\n<p>-No, eso fue antes, en Caracas, en este apartamento. Ve\u00edamos las noticias por televisi\u00f3n mientras hac\u00edamos el amor sobre la alfombra que tanto gusta a mis viejos.<\/p>\n<p>-A prop\u00f3sito, \u00bfcu\u00e1ndo regresan?<\/p>\n<p>-Ma\u00f1ana o pasado. \u00bfQu\u00e9 importancia tiene? Despu\u00e9s del \u00faltimo y soberbio coito-orgasmo-eyaculaci\u00f3n, prestamos atenci\u00f3n a lo que dec\u00edan. \u00bfQu\u00e9 dec\u00edan?<\/p>\n<p>-La \u00faltima vez dijeron que las monta\u00f1as avanzaban sobre la selva amaz\u00f3nica, un grupo, mientras las otras continuaban haciendo desastres en la costa del Pac\u00edfico, y que la s\u00fabita vida adquirida por las monta\u00f1as andinas parec\u00eda estar contagi\u00e1ndose a otras cordilleras.<\/p>\n<p>-Siguen dici\u00e9ndolo. Despu\u00e9s de hacer comentarios sorprendidos y un poco asustados, llegamos a la conclusi\u00f3n de que es lo mejor que pudo suceder, ya que no es posible la revoluci\u00f3n, ya que no es posible un verdadero cambio, que las monta\u00f1as arrasen con todo, antes que nosotros hagamos lo mismo con toda esa sofisticada tecnolog\u00eda radiactiva al alcance de un bobo como Reagan o cualquier ruso chocho.<\/p>\n<p>-\u00bfNo somos demasiado pesimistas en tu cuento?<\/p>\n<p>-S\u00ed, en mi cuento somos dos pesimistas.<\/p>\n<p>-En tu cuento, \u00bfquieres m\u00e1s ron?<\/p>\n<p>-Bueno. El Consejo de Seguridad de la ONU se re\u00fane en busca de una soluci\u00f3n al problema, no consiguen ninguna, pero tampoco se inquietan mucho; total, el fen\u00f3meno nada m\u00e1s se est\u00e1 dando en Latinoam\u00e9rica, mientras no salga de all\u00ed.<\/p>\n<p>-Pero sale de all\u00ed.<\/p>\n<p>-Eres una muchacha informada. Las Monta\u00f1as Rocosas comienzan a moverse, tambi\u00e9n las Apalaches, Centroam\u00e9rica es un caos.<\/p>\n<p>-Siempre.<\/p>\n<p>Volcanes viejos y nuevos avanzan haciendo erupci\u00f3n, estallando en un mar de lava y reconstruy\u00e9ndose nuevamente. Se\u00f1ores de la Tierra, rompiendo una breve inmovilidad de millones de a\u00f1os, lentos y torpes al principio, ni\u00f1os inmensos dando sus primeros pasos, luego, seguros, avanzando en l\u00ednea recta o en zigzag, cada vez m\u00e1s r\u00e1pidos, como si alguien los esperara, como si tuvieran destino, comportamiento de dunas, aunque no sea el viento quien los mueve, aunque no sean de arena.<\/p>\n<p>Y Celia levanta una rodilla que con los juegos de sombra se convierte en una monta\u00f1a conocida, una del \u00c1vila, laderas depiladas, despiadadas. Nos encontramos medio iluminados por tres velas colocadas en los rincones de la sala, a veces alumbrados completamente por un rel\u00e1mpago que se pega a la ventana del balc\u00f3n y dispara su luz en todo el apartamento. Ambiente esot\u00e9rico, dijo Celia al entrar, luego dijo, vine, y sonri\u00f3.<\/p>\n<p>-Nosotros escuchando las noticias de lo m\u00e1s tranquilos por televisi\u00f3n, sabiendo que monta\u00f1as gochas se abren paso por el Amazonas, que ya en nuestros Andes algunas ciudades han desaparecido: M\u00e9rida, San Crist\u00f3bal, Valera. Viendo c\u00f3mo la ciudad va quedando desierta, los que pueden darse el lujo escapando por avi\u00f3n a Europa, otros agolp\u00e1ndose en los puertos con la esperanza de embarcarse antes de la llegada mortal de las serran\u00edas. Caminamos abrazados por avenidas solitarias, entramos en supermercados abandonados y tomamos las pocas cosas que necesitamos, sobre todo velas y pilas para linterna y radio (desde hace varios d\u00edas no hay luz el\u00e9ctrica). Una tarde nos detenemos frente a las torres de Parque Central, los \u00f3rganos genitales de Caracas (as\u00ed los llama Celia), tienen apenas unos cuantos d\u00edas solos y ya parecen edificios antiguos, en ruinas, toda Caracas se asemeja a una antiqu\u00edsima ciudad durante miles de a\u00f1os deshabitada, ahora descubierta por un par de arque\u00f3logos nihilistas y lujuriosos que hacen el amor en Los Caobos, sobre una mesa en S\u00e1bana Grande, en el Parque del Este, en la Catedral de Caracas, en la Plaza Bol\u00edvar y, finalmente, en Miraflores (el Presidente se ha trasladado pronto con todo el gabinete y parte del Congreso a Par\u00eds -afrancesados hasta el fin-, ahora gobierna desde el exilio). De vez en cuando levantamos la vista al \u00c1vila, pasamos un buen rato estudiando su comportamiento, hasta ahora nada extra\u00f1o hemos visto, ning\u00fan movimiento sospechoso, es decir, ning\u00fan movimiento, aunque Celia le ve una actitud nueva, de expectativa, de acumulaci\u00f3n de fuerzas antes de lanzarse sobre la ciudad. Nada raro ser\u00eda, pues ya en Aragua, en la zona del Parque Henri Pittier han comenzado a moverse, la carretera que lleva a Ocumare de la Costa desapareci\u00f3 y del pueblo no se sabe nada, de por s\u00ed, ya poco sabemos, la televisi\u00f3n dej\u00f3 de funcionar y las pocas noticias que nos llegan son a trav\u00e9s de estaciones de radio de las Antillas, por una de Rep\u00fablica Dominicana nos enteramos de que los norteamericanos en un intento desesperado lanzaron un misil at\u00f3mico sobre un pico de Alaska que se acercaba a Nueva York; como resultado, Nueva York dej\u00f3 de existir mucho antes de que llegara el pico. El continente est\u00e1 quedando despoblado, las islas del Caribe tambi\u00e9n, qu\u00e9 solos estamos.<\/p>\n<p>-Qu\u00e9 solos estamos.<\/p>\n<p>-Celia Eco, deja de repetir mis palabras.<\/p>\n<p>-\u00bfNos salvaremos esta vez?<\/p>\n<p>-Por qu\u00e9 no, nos salvamos en la primera y en la segunda versi\u00f3n. Volvemos al apartamento y nos quedamos en \u00e9l, decidimos que aqu\u00ed esperaremos el final, el holocausto, igual que Hitler y Eva Braun. Apagamos el radio y pasamos el tiempo bebiendo, haciendo el amor y jugando cartas, tambi\u00e9n hablando.<\/p>\n<p>-Sobre todo de ti.<\/p>\n<p>-Me est\u00e1s cambiando el cuento, Celia.<\/p>\n<p>-Ya que participo en \u00e9l, tengo derecho. D\u00e9jame jugar tambi\u00e9n, porque es un juego, \u00bfno?<\/p>\n<p>-S\u00ed, podr\u00eda decirse que es un juego.<\/p>\n<p>-Y no es un solitario, \u00bfverdad? Entonces hablamos, amenazados por monta\u00f1as que a\u00fan no atacan, hablamos de ti y de Mercedes.<\/p>\n<p>-Pobrecita, se encontraba en La Paz cuando comenz\u00f3 la movilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-As\u00ed que la mataste.<\/p>\n<p>-Yo no, la muy respetada y harto alabada Cordillera de los Andes.<\/p>\n<p>-Mercedes te dej\u00f3 y por eso me llamaste, el despecho, la depre, llamar a la paj\u00faa de Celia para buscar consuelo o por lo menos descargar.<\/p>\n<p>-Te est\u00e1s saliendo del juego, Celia.<\/p>\n<p>-No, porque de eso hablamos mientras las cordilleras se acercan, mientras esperamos el fin. Mercedes te cort\u00f3 las patas y por eso la depresi\u00f3n, este raro despecho donde has tenido la amabilidad de incluirme.<\/p>\n<p>-No te ped\u00ed que vinieras.<\/p>\n<p>-Llamaste por tel\u00e9fono y empezaste a hablar de monta\u00f1as y muerte, con un tono. Ten\u00eda que venir.<\/p>\n<p>-Santa Celia del Llanito, ser\u00e1s canonizada por este acto de piedad y misericordia. Si quieres te vas.<\/p>\n<p>-No puedo.<\/p>\n<p>-S\u00ed puedes, pero te da pena, anda, vete, mirar\u00e9 para otro lado mientras lo haces y as\u00ed no te dar\u00e1 tanta verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>-Marico. No quiero irme, quiero saber c\u00f3mo termina esta historia.<\/p>\n<p>-Sigamos con la historia entonces, pero antes te aclarar\u00e9 que no estoy como estoy porque Mercedes haya hecho mutis, aunque en parte ayud\u00f3, como catalizador, factor desencadenante. Es otra cosa, chama, no logro comprenderlo qu\u00e9 pasa, no veo sentido a nada, la Tierra sigue girando de pura est\u00fapida que es, porque todo est\u00e1 perdido y lo que no est\u00e1 perdido deber\u00eda estarlo. Dime que no estoy en lo cierto, mentirosa, dime que hay esperanzas y te escupir\u00e9 a la cara.<\/p>\n<p>-Hay esperanzas; si me escupes te entrar\u00e9 a patadas.<\/p>\n<p>-\u00bfEsperanzas de qu\u00e9?<\/p>\n<p>-De que todo cambie, de que tengamos tiempo de cambiarlo, cambiarnos.<\/p>\n<p>-Ya pas\u00f3 la hora en que pod\u00edamos hacer los cambios, ahora viene la ca\u00edda, el v\u00e9rtigo final. Estamos cayendo desde hace tiempo, \u00bfno te das cuenta?<\/p>\n<p>-Cuenta me doy, pero de lo triste que es tu actitud, esa posici\u00f3n de muerte para esperar a la colega, antes prefer\u00edas pelear.<\/p>\n<p>-In illo tempore, ahora estoy un poco m\u00e1s l\u00facido.<\/p>\n<p>-Yo dir\u00eda que un poco m\u00e1s vencido.<\/p>\n<p>-All\u00ed dejamos de hablar de m\u00ed y nos da por hablar de las condiciones del tiempo, la topograf\u00eda y t\u00fa.<\/p>\n<p>-De m\u00ed no hay mucho que decir, una profesora de bachillerato sin mayor futuro, una retardada que se empe\u00f1a en estar con tipos que no la quieren. No -sacude la cabeza-, est\u00e1s contagi\u00e1ndome tu des\u00e1nimo, yo creo en la vida, en un futuro mejor, en un mundo diferente.<\/p>\n<p>-En otro sistema solar, supongo.<\/p>\n<p>-No, aqu\u00ed, c\u00ednico de mierda, esc\u00e9ptico chimbo, despechado pretencioso. Te deja una mujer y las monta\u00f1as empiezan a moverse y todo se desmorona, nada sirve, no hay esperanzas. Eras diferente cuando te conoc\u00ed.<\/p>\n<p>-Era un dechado de virtudes revolucionarias.<\/p>\n<p>-No tanto, pero estabas m\u00e1s del lado de la vida, no como ahora.<\/p>\n<p>-Y pensar que hablamos de cosas tan intrascendentes mientras la Sierra Nevada posa su piedemonte andino sobre San Carlos de Cojedes.<\/p>\n<p>-\u00a1Vete al carajo con tus cerros locos!<\/p>\n<p>-No son m\u00edos, recuerda que el suelo y el subsuelo son exclusivo patrimonio de la naci\u00f3n. \u00bfTe vas?<\/p>\n<p>Levantada, con un aire resuelto, con la chaqueta y la cartera en las manos, de pie frente a m\u00ed, mir\u00e1ndome con rabia. Pasa un \u00e1ngel por nuestro silencio y sus ojos se suavizan, el aire de resoluci\u00f3n es respirado por los dos, sus piernas se desmoronan y vuelve a quedar sentada en la alfombra.<\/p>\n<p>-\u00bfAd\u00f3nde puedo ir? \u00bfQu\u00e9 voy a hacer en una ciudad donde s\u00f3lo quedamos t\u00fa y yo?<\/p>\n<p>Un traidor suspira aliviado dentro de m\u00ed, la compa\u00f1era de juego se queda.<\/p>\n<p>-Las monta\u00f1as acerc\u00e1ndose cada vez m\u00e1s, nosotros sintiendo en el aire, viendo salir de todos los rincones del \u00c1vila grandes bandadas de aves en busca de un lugar seguro, que el d\u00eda se aproxima.<\/p>\n<p>-\u00bfNos iremos antes que llegue?<\/p>\n<p>-\u00bfPara qu\u00e9? Ya no hay barcos en los puertos, y los que no han muerto parecen haber logrado escapar. Una madrugada escuchamos un trueno gigantesco, nos levantamos y vamos a la ventana, la oscuridad es total; sin embargo, percibimos una mole negra en movimiento, una masa de enormes proporciones. Dos horas despu\u00e9s podemos contemplar con el amanecer la destrucci\u00f3n de la ciudad a manos de sus monta\u00f1as.<\/p>\n<p>-Y por primera vez las vemos en movimiento.<\/p>\n<p>-Se arrastran, arranc\u00e1ndose de cuajo de sus sitios de origen, mueven sus lomas con ritmos de respiraci\u00f3n animal, el aire se llena de ruidos de todas clases, silbidos, chillidos, voces de tenor y sopranos que no son humanas, que vienen de ellas.<\/p>\n<p>-Avalanchas de piedras y de \u00e1rboles, trozos de verde rasg\u00e1ndose de un solo golpe, piedra desnuda y roja sangrando agua y arena.<\/p>\n<p>-Chorros de agua disparados con incre\u00edble fuerza contra el cielo, cubriendo con una llovizna espesa todo el valle. El estruendo aumentando hasta hacer doler los o\u00eddos.<\/p>\n<p>-Los edificios caen, grandes grietas surgen por todas partes, el asfalto salta y en algunos sitios estallan tanques de gasolina, el amanecer claro ha dado paso a una atm\u00f3sfera densa cargada de agua y tierra y grandes capas de neblina que salen de las monta\u00f1as y ocupan el valle.<\/p>\n<p>-Contemplamos inm\u00f3viles el espect\u00e1culo, fascinados por la destrucci\u00f3n a gran escala, son pocos los edificios que quedan en pie.<\/p>\n<p>-Vamos a morir si no nos movemos.<\/p>\n<p>-Una peque\u00f1a colina con dos paredes de una quinta encima de ella barre con la avenida, roza el edificio, tiembla b\u00e1rbaramente, pero no se derrumba.<\/p>\n<p>-Eduardo, vamos a morir si no nos movemos.<\/p>\n<p>-Un rancher\u00edo se viene abajo y desaparece bajo una tierra negra y fangosa, el Guaire es ahogado por el barro y un cerro estalla con furia hacia el oeste. Por un momento todo se calma, las monta\u00f1as se detienen, respiran agitadas, la mayor\u00eda conserva la cubierta de \u00e1rboles, navegantes involuntarios en este mar de tierra.<\/p>\n<p>-Entonces aprovechamos la oportunidad y abandonamos el edificio, corremos a trav\u00e9s de los escombros buscando una salida.<\/p>\n<p>-Pero no hay salida, toda Am\u00e9rica es una tormenta, olas de hasta cinco mil metros barriendo con todas las civilizaciones e historias que existieron o que estaban por existir.<\/p>\n<p>-Pero en Caracas el oleaje se ha detenido por un buen rato, rato que aprovechamos para salir de la ciudad en un carro que medio funciona y buscar el mar.<\/p>\n<p>-Alargas la agon\u00eda, Celia. Las monta\u00f1as observan burlonas nuestra in\u00fatil fuga, ronronean y juegan entre ellas.<\/p>\n<p>-Son brutas, no piensan, no act\u00faan como seres vivos. Observar, burlarse, jugar, son atributos que les damos nosotros en la huida.<\/p>\n<p>-Que se corta al encontrar la autopista desbaratada.<\/p>\n<p>-Bajamos y continuamos a pie.<\/p>\n<p>-Reanudan el movimiento sin prestarnos mucha atenci\u00f3n; aun as\u00ed, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n tenemos que apartarnos ante una colina que avanza sobre nosotros. Corremos siempre hacia el norte, buscando el mar, atravesando valles reci\u00e9n nacidos que morir\u00e1n pronto para crear otros nuevos. En uno de esos valles encontramos un cerro rojo dando traspi\u00e9s hacia nosotros, cuando vamos a retroceder vemos que las monta\u00f1as se han cerrado atr\u00e1s, estamos en un callej\u00f3n sin salida, atrapados.<\/p>\n<p>-Entonces descubres que el cerro rojo tiene un sendero que lo cruza por el medio, y en un gesto de audacia que no nos perjudica subimos por \u00e9l y es rara la sensaci\u00f3n de estar caminando sobre una tierra que se mueve, que si a ver vamos nada tiene de extra\u00f1o, pues es lo que hacemos desde que nacemos. Al llegar al tope vemos una tuna, dices que ella debe ser la capitana de ese barco, ya que es el \u00fanico vegetal en todo el cerro. Le hacemos una reverencia y bajamos al otro lado, estamos salvados.<\/p>\n<p>-Muy bonito. Finalmente llegamos al mar despu\u00e9s de casi un d\u00eda de camino, una playa solitaria con apenas una palmera y peque\u00f1as olas que temerosas llegan a nuestros pies. El paisaje ha cambiado de tal modo que no sabemos d\u00f3nde nos encontramos, en alg\u00fan sitio del Litoral, supongo. Acostados en la arena y viendo las estrellas nos damos cuenta de lo absurda que ha sido nuestra huida, ya nadie queda, no hay barcos que nos puedan sacar, no hay ninguna oportunidad de sobrevivir. Ma\u00f1ana o pasado moriremos.<\/p>\n<p>-T\u00fa siempre tienes una aventura y la terminas mal.<\/p>\n<p>-Si quer\u00edas un final feliz debiste ir al cine, no venir aqu\u00ed.<\/p>\n<p>-Nunca nos pasa nada, y cuando pasa&#8230;<\/p>\n<p>-Mientes, infame Celia, viven pas\u00e1ndonos cosas.<\/p>\n<p>-La mayor\u00eda falsas, inventadas por nosotros, tus depresiones, mis crisis. Hablo de cosas de verdad.<\/p>\n<p>-Como las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>-Quisiera explicarme mejor, pero soy muy bruta. Algo real nos est\u00e1 sucediendo ahora y vamos a perder.<\/p>\n<p>-Nada real est\u00e1 sucediendo, chama.<\/p>\n<p>-S\u00ed, s\u00ed, nos est\u00e1 pasando aqu\u00ed y en una playa del Litoral, estamos juntos en un mundo cambiante y hostil, buscando una salida aunque quiz\u00e1 no haya, rompiendo con la desesperanza\u00a0 y el tedio, inventando, haciendo el amor o escapando de montones de tierra en movimiento. Lo dem\u00e1s es tan soso, tu vida, la m\u00eda, nuestra rutina. Eduardo, \u00bfnos salvaremos?<\/p>\n<p>-Recibimos el amanecer despiertos, escuchando un esc\u00e1ndalo tremendo a nuestras espaldas; t\u00fa dices que a lo mejor las monta\u00f1as que ven\u00edan del Amazonas ya llegaron y est\u00e1n d\u00e1ndose abrazos con las de la Cordillera de la Costa, y cercanos a un final que nos parece inevitable, re\u00edmos libr\u00e1ndonos as\u00ed del terror que empez\u00e1bamos a sentir de nuevo, la muerte puede llegar hasta nosotros ahora, nos encontrar\u00e1 despejados, tranquilos, con un sentimiento de plenitud hace a\u00f1os no sentido. A unos cien metros de la playa conseguimos un peque\u00f1o manantial y una mata de mango, saciamos nuestra hambre y sed y volvemos a la playa, all\u00ed hacemos el amor con una lentitud de monta\u00f1as, como ellas deben hacerlo, apoyando los bordes, busc\u00e1ndose las cimas, uniendo las quebradas y barrancas, los \u00e1rboles de diferentes sexos, familias y especies, resbalando por las laderas con la humedad del roc\u00edo, estallando de placer con nuevos manantiales, o quiz\u00e1 lava del centro de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>A medida que hablo, Celia ha ido acerc\u00e1ndose, apoya sus codos en mis rodillas y acaricia suavemente mi cara, mir\u00e1ndome con una dulzura que no me gusta. Mentira.<\/p>\n<p>-Tomamos un largo ba\u00f1o de mar y sol y nos dormimos como s\u00f3lo pueden dormir las monta\u00f1as despu\u00e9s de una sesi\u00f3n de amor, y por primera vez en nuestros sue\u00f1os no penetra el trueno permanente de las monta\u00f1as y es como si nada hubiera sucedido y estuvi\u00e9ramos pasando un fin de semana en la playa, como hac\u00edamos antes de que te diera por Mercedes, los amores estables y con horario de visitas.<\/p>\n<p>-Deja las indirectas.<\/p>\n<p>-No es una indirecta. Pero al despertar la realidad es mucho m\u00e1s hermosa porque una de las monta\u00f1as se ha retirado y la peque\u00f1a playa se ha convertido en una larga franja de arena y el atardecer enrojece el cielo. Volvemos a ba\u00f1amos y despu\u00e9s damos una larga caminata por la playa.<\/p>\n<p>-Es cuando vemos el barco, un pesquero que va a unos doscientos metros de la costa y desde el cual varios hombres nos hacen se\u00f1ales. Tardamos unos minutos en reaccionar y, cuando nos movemos, ya dos marineros est\u00e1n delante de nosotros indic\u00e1ndonos que abordemos el barco y preguntando si hay agua dulce cerca.<\/p>\n<p>-Subimos al barco con cierta resistencia, todav\u00eda aturdidos por un rescate que no esper\u00e1bamos, nos hab\u00edamos acostumbrado a la idea de vivir y morir ante un paisaje cada d\u00eda nuevo. Me abrazas y dices no te preocupes, ahora el paisaje cambiar\u00e1 dentro de nosotros, seremos cada d\u00eda distintos.<\/p>\n<p>-\u00bfTe dije eso?<\/p>\n<p>-S\u00ed, y me besas tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Deja ir su cara hasta la m\u00eda y el verbo se hace carne, sobre todo labios y un pedacito de lengua viva. Aparta su cara con suavidad y sigue hablando.<\/p>\n<p>-Conversamos con los otros supervivientes que se encuentran en la cubierta, nos dicen mientras nos pasan una cobija y un trago de ron que somos los \u00faltimos y que nuestro destino es Europa.<\/p>\n<p>-Un negro puertorrique\u00f1o que est\u00e1 sentado a nuestro lado dice que escuch\u00f3 hace unos d\u00edas noticias de all\u00e1 y que son poco alentadoras. La primera, que los campos de refugiados est\u00e1n superpoblados y faltan recursos para mantenerlos, que ha habido varios motines por los malos tratos con numerosos muertos y heridos como resultado, que algunos los llaman campos de concentraci\u00f3n y a los americanos neojud\u00edos, que ni los europeos ni los africanos quieren recibir m\u00e1s gente. La otra noticia es que algo extra\u00f1o est\u00e1 pasando en los Montes Urales, pero los rusos hasta ahora no han querido decir nada. Cuando el negro termina de hablar, t\u00fa dejas caer un verso de Gerbasi que aprendiste en bachillerato:\u00a0Venimos de la noche y hacia la noche vamos. Los marineros regresan con pimpinas llenas de agua y el barco comienza a moverse, nuestra aventura est\u00e1 concluyendo, aqu\u00ed.<\/p>\n<p>De nuevo los labios, entonces Celia y el deseo renaciendo de las cenizas de los cigarrillos muertos. Por esta noche lluviosa no m\u00e1s monta\u00f1as, no m\u00e1s Mercedes muertas en La Paz ni mundo resquebraj\u00e1ndose con peque\u00f1as miradas cr\u00edticas y deprimidas. Por esta noche. Nos levantamos y vamos apagando las velas camino al cuarto en busca de la cobija y el trago de ron ofrecido por los otros sobrevivientes. Desnudos, haciendo los preparativos para el acto que tantas veces hemos nombrado esta noche. Algo en m\u00ed se rebela contra esta felicidad f\u00e1cil, este barco de cuerpos que aparece justo a tiempo, asegurando el escape.<\/p>\n<p>-Celia, ma\u00f1ana ser\u00e1 igual.<\/p>\n<p>-Yo s\u00e9.<\/p>\n<p>-Ma\u00f1ana volver\u00e9 a ser el mismo imb\u00e9cil.<\/p>\n<p>-\u00bfY qui\u00e9n dice que esta noche has dejado de serlo?<\/p>\n<p>Ya los brazos y tambi\u00e9n las piernas, esa temperatura ambigua del primer contacto, entre fr\u00edo y calor. La rebeli\u00f3n es sofocada por peque\u00f1os senos -como colinas- temblando y lenguas que se cruzan y palabras.<\/p>\n<p>-Malditas las ganas de ir a parar a un campo de concentraci\u00f3n en Par\u00eds o Nigeria.<\/p>\n<p>-De dejar nuestras monta\u00f1as, nuestros sue\u00f1os.<\/p>\n<p>-Pero peligros nuevos cada d\u00eda, ninguna seguridad de conseguir alimentos siempre.<\/p>\n<p>-Y estar siempre en movimiento, como ellas.<\/p>\n<p>-Entonces, sin pensarlo mucho saltamos por la borda y nadamos hacia la playa, al llegar caemos agotados en la arena y jadeando vemos c\u00f3mo el barco se aleja; luego, nos miramos, re\u00edmos y t\u00fa dices deben pensar que estamos completamente locos.<\/p>\n<p>-Y es verdad, estamos locos.<\/p>\n<p>La \u00faltima palabra cae con un rel\u00e1mpago largo que permite ver por unos segundos los contornos del Oriental, seguido de un poderoso trueno, como pocas veces hemos escuchado.<\/p>\n<h6><\/h6>\n<h3>A imagen y semejanza o Ese cuento lo le\u00ed yo en otra parte<\/h3>\n<p>Que uno vaya de lo m\u00e1s tranquilo por la calle y se detenga ante una vidriera donde se exhibe un reloj de p\u00e9ndulo, se quede mirando el ya y viene del cronom\u00e9trico bicho, el vaiv\u00e9n de la esfera, el r\u00edtmico movimiento, se canse, se fastidie y siga su camino y de repente se encuentre caminando con un lento vaiv\u00e9n, pausado y r\u00edtmico, igual al del reloj. No es mi caso, pero casi. Soy un imitador compulsivo, perseguidor fatigado de la m\u00e1s m\u00ednima originalidad sin resultado alguno, atrapado por las incesantes sombras que el resto el mundo proyecta sobre m\u00ed.<\/p>\n<p>Voy por la calle pensando en cualquier cosa, fij\u00e1ndome a ratos en el cuerpo de una mujer hermosa que camina delante de m\u00ed, cuando los gestos de dos muchachos que vienen en sentido contrario me revelan que voy caminando al mismo paso y con los mismos movimientos de la mujer. Marico. Como ven: p\u00e9ndulo conmigo. Estoy hablando con un amigo o con un conocido cualquiera, la conversaci\u00f3n se transforma en discusi\u00f3n; la otra persona gesticula para reforzar sus afirmaciones y yo le respondo gesticulando de la misma manera. Ella no se da cuenta, pero yo s\u00ed, porque no son mis gestos habituales, no son mis maneras. Estoy en una parada, esperando junto con otros la llegada del carrito por puesto, la persona que est\u00e1 a mi lado tiene una mano apoyada en la cintura, yo tambi\u00e9n, no es mi posici\u00f3n normal de espera y enseguida la elimino, pero no encuentro con cu\u00e1l sustituirla; cuando voy a cruzar los brazos el sujeto se me adelanta y m\u00e1s all\u00e1 alguien se pone las manos sobre la cabeza y otro las pone detr\u00e1s de la espalda y r\u00e1pidamente ocupan todas las opciones posibles. Desesperado me alejo corriendo de la parada.<\/p>\n<p>\u00bfLocura? No, soy de lo m\u00e1s normal: trabajo, estudio, rumbeo, me enamoro y, por consiguiente, me jodo, cobro quince y \u00faltimo y odio las trancas del tr\u00e1fico. Mi defecto: no tengo personalidad, car\u00e1cter, soy el papel carb\u00f3n de todo lo que se atraviesa en mi camino, soy el plagio de cualquier ente m\u00e1s o menos inteligente que se digne detener su figura delante de m\u00ed. Nunca tuve problemas de adaptaci\u00f3n, me asimilaba f\u00e1cilmente a los grupos y a los lugares donde viv\u00eda, no ten\u00eda conflictos porque no me opon\u00eda al curso de los acontecimientos, me dejaba llevar. Es m\u00e1s, mi primer conflicto fue descubrir que no los ten\u00eda. No ten\u00eda ideas propias, mis ideas eran las de mis amigos, los tipos de mujeres que me gustaban eran los que a ellos atra\u00edan, mis gustos eran los de ellos; mi vida, la de ellos. Entr\u00e9 a militar en un partido porque mis amigos as\u00ed lo hicieron y me retir\u00e9 al ver que ellos lo rechazaban. Romp\u00ed con una noviecita al escuchar decir a uno de los muchachos que era una est\u00fapida, cuando lo correcto hubiera sido romperle la cara, a \u00e9l.<\/p>\n<p>Lo admito, hay una edad en que todos somos sumamente influenciables por el grupo en donde nos desenvolvemos, pero yo exageraba la nota. Adem\u00e1s, nunca super\u00e9 esa etapa, a\u00fan la sigo viviendo y ahora no puedo ocultarme tras la justificaci\u00f3n de la inconsciencia: estoy perfectamente claro en que soy la blandura hecha persona. Uno de los momentos m\u00e1s amargos de mi vida fue cuando me di cuenta de mi triste \u2014deplorable condici\u00f3n y la acept\u00e9, porque no me sent\u00eda capaz de luchar contra ese marem\u00e1gnum de im\u00e1genes y palabras que tomaban por asalto mi franqueable persona cada d\u00eda. Luego vino la rebeli\u00f3n, la negaci\u00f3n de lo que hab\u00edan hecho de m\u00ed los dem\u00e1s; mi intento fue ambicioso, trat\u00e9 de reinventar cada uno de mis gestos o frases, llegu\u00e9 a alejarme tanto de mi antigua personalidad que casi no me reconoc\u00eda. Finalmente cay\u00f3 el velo y me encontr\u00e9 con que cada uno de mis gestos o palabras ten\u00edan un antecedente en la memoria de alg\u00fan amigo o de alg\u00fan libro le\u00eddo hace mucho tiempo. El fracaso podr\u00eda ser original, si no fuera porque hemos conocido tantos.<\/p>\n<p>Me las arregl\u00e9 para sobrevivir con ese lastre y me autoconvenc\u00ed de estarme exigiendo mucho para mi corta edad, de estarme tomando demasiado en serio; deb\u00eda dejar a la vida la oportunidad de modelarme con esa mano temblorosa tan bien conocida por nosotros. Pero la vida no se tom\u00f3 el trabajo de hacerme ese peque\u00f1o favor, quiz\u00e1 no le gust\u00f3 la calidad del barro que me forma; m\u00e1s bien se empe\u00f1\u00f3 en crear las condiciones para que mi semejanza con los dem\u00e1s fuera casi exacta: me convirti\u00f3 en funcionario p\u00fablico de uno de los tantos ministerios existentes en este pa\u00eds, me introdujo, por poca: tiempo, en una universidad y me cedi\u00f3 un peque\u00f1o apartamento en el centro de la ciudad. El tiempo y los peque\u00f1os problemas de una vida mediocre me hicieron olvidar todo por un largo per\u00edodo, y cuando a mi memoria volv\u00edan las antiguas reflexiones, me las quitaba de encima tach\u00e1ndolas de desvar\u00edos, de locura de juventud. Pero la locura no se atuvo a la edad y volvi\u00f3 de nuevo.<\/p>\n<p>El saber que hac\u00eda y pensaba lo mismo que otros, y no porque fu\u00e9ramos iguales, sino porque yo era incapaz de ser diferente y que por sobre todas las cosas era incapaz de ser yo mismo. He dicho lo mismo con distintas palabras; lo que me faltaba, ahora resulta que me imito a m\u00ed mismo. Volv\u00ed a verme en cada persona, a sentirme reflejo, un producto hecho a imagen y semejanza de todos y cada uno. Esta vez la rebeli\u00f3n se manifest\u00f3 en un aislamiento casi total en mi apartamento, apenas sal\u00eda para comprar lo necesario para subsistir y en el transcurso del viaje trataba de no fijarme en nada ni nadie. Desconect\u00e9 el televisor y para evitar tentaciones le quit\u00e9 las antenas; lo mismo hice con el radio, pero dej\u00e9 el aparato de sonido para al menos tener alguna distracci\u00f3n, pues no pensaba leer tampoco.. No ten\u00eda ni la m\u00e1s ligera idea de lo que intentaba lograr o demostrarme; adem\u00e1s, tarde o temprano tendr\u00eda que volver al traj\u00edn cotidiano, se me acabar\u00eda el dinero y de nuevo a enchufar la radio, el televisor y el resto del cerebro al mecanismo global. De todas maneras, insist\u00ed.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda fue la desesperaci\u00f3n: sent\u00eda que me faltaba el aire, que necesitaba ver gente y abandonar ese absurdo proyecto. El eco del ruido callejero me llamaba con una terrible insistencia y en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n estuve a punto de responder, pero una voz interior me acus\u00f3 de inconstante y de cobarde, con toda raz\u00f3n siempre tem\u00ed enormemente a la soledad f\u00edsica, m\u00e1s que a la otra. El remordimiento me detuvo y me dio fuerza.<\/p>\n<p>Los d\u00edas siguientes ya no fueron tan dif\u00edciles. La m\u00fasica me ayud\u00f3 a superar el sentimiento de vac\u00edo y depresi\u00f3n que me embargaba, fue por un corto tiempo mi gran amiga. Por corto tiempo. Su ayuda se revirti\u00f3 en el momento que comenc\u00e9 a llevar el ritmo con las palmas de las manos, a imitar la voz de los cantantes y a hacer como si tocara una guitarra el\u00e9ctrica, algo que hab\u00eda hecho siempre y que ahora me parec\u00eda maligno, sospechoso. Me alej\u00e9 preventivamente del rock y puse nada m\u00e1s los pocos discos de m\u00fasica cl\u00e1sica, una y otra vez, hasta rayarlos y capturar mis brazos llevando el comp\u00e1s, dirigiendo una orquesta imaginaria, von Karajan de pacotilla y solitario desconectando el aparato, quit\u00e1ndoles los cables a las cornetas y viendo con fastidio unas extremidades extremadamente traidoras a los deseos de su due\u00f1o.<\/p>\n<p>Esa noche llor\u00e9 de rabia s\u00f3lo para o\u00edrme y saber que segu\u00eda all\u00ed y no hab\u00eda desaparecido con el \u00faltimo acorde del \u00faltimo disco. Me fui recuperando y despu\u00e9s de un par de reca\u00eddas en angustia vertical me encontr\u00e9 agradablemente instalado en la soledad, en la b\u00fasqueda de la originalidad perdida. El apartamento se fue llenando de recuerdos, la m\u00e1quina de la memoria se empe\u00f1aba en mostrarme lo que eta o hab\u00eda sido \u2014terminemos de conjugar\u2014, lo que fui y ya nunca ser\u00e9. Se iban sucediendo como en una pel\u00edcula sin argumento y s\u00f3lo medianamente traducida, impresion\u00e1ndome a ratos con escenas de desconsuelo y hast\u00edo que hac\u00eda algunos a\u00f1os me hab\u00edan sacudido, con rostros inolvidables de amigos ya olvidados; con pedazos de sue\u00f1os contados por otros y que me parecieron geniales, verdaderos; los m\u00edos no, se parec\u00edan demasiado a los sucesos de la vigilia. Pas\u00f3 lo que ten\u00eda que pasar, se le acab\u00f3 el repertorio y comenz\u00f3 a repetirse hasta dejar de funcionar, de nuevo los pasillos del apartamento quedaron abandonados a mi suerte.<\/p>\n<p>El chillido de una puerta al abrirse y cerrarse, el desplazamiento de la luz por las habitaciones desde la ma\u00f1ana hasta el anochecer, el movimiento de las cortinas, el de una silla que es alejada de la mesa y regresada a su lugar, la brisa penetrando por el ventanal de la cocina e inundando la sala. Todo es posible, con movimientos elementales, primarios, con la ayuda de los brazos y piernas, contracciones del abdomen y ligero alzamiento de cejas. Que los brazos abiertos y el resbalar de los pies alcancen la luz para llenar la sala y vaciarla de nuevo; que el parpadeo continuo y descontrolado sea el aletear de una mariposa intentando posarse en el alf\u00e9izar de una ventana; que correr y detenerse y volver a hacerlo para hacer del cabello el ejecutante de una breve danza sea la brisa entrando por la ma\u00f1ana, y que un juego con los dedos de los pies sea el rito sexual de dos moscas que se ven por primera vez. Es f\u00e1cil, cuando el abandono del tiempo a la soledad es completo, cuando la reflexi\u00f3n se apaga y todo es un vac\u00edo perfecto que no implica sabidur\u00eda sino eso, vac\u00edo. Dif\u00edcil lo que est\u00e1 en uno, hacer como si realmente se viera o se oliera, como si de verdad se respirara; para ello se debe simular una naturalidad tal que exige un esfuerzo sobrehumano; lo llev\u00e9 a cabo con tan buena suerte que acab\u00e9 creyendo cierto lo que s\u00f3lo era comedia. Entonces, en esos extra\u00f1os d\u00edas, me acerqu\u00e9 cuidadosamente a la inmovilidad y con una t\u00e9cnica ya ampliamente dominada la reproduje ante un espejo para mirarla de frente, y supe que ten\u00eda unos ojos hoscos, una barba descuidada y una nariz algo torcida, y ten\u00eda un hambre atroz. El repliegue comenz\u00f3 en ese momento y, con \u00e9l, mi reincorporaci\u00f3n a la vida diaria.<\/p>\n<p>Un amigo me consigui\u00f3 un justificativo m\u00e9dico y otro que me aceptaran de nuevo en el trabajo. Hace poco de eso y no puedo decir en verdad que me hayan recuperado, m\u00e1s bien la sensaci\u00f3n se ha agudizado ostensiblemente y hasta considero mi f\u00e1cil adaptaci\u00f3n a un mundo exterior del que estuve tanto tiempo alejado como la muestra m\u00e1s clara de que sigo enfermo de eso que ahora no logro definir. S\u00f3lo una cosa me impide adoptar una decisi\u00f3n definitiva contra este mal que es mi vida entera: tiene forma de mujer, de ex compa\u00f1era de estudios encontrada por azar y que por azar ha llenado mis sue\u00f1os y me hace murmurar su nombre a cada momento. No s\u00e9 que ve ella en m\u00ed, no entiendo por qu\u00e9 me busca y acepta todas mis invitaciones, incluso las menos convencionales, como ir a ver los p\u00e1jaros a un parque o seguir por varias cuadras a una muchacha bonita de caminar ex\u00f3tico o seguir a un loco callejero que me asusta y me atrae. El hecho es que me acepta y encuentra graciosa mi forma de besar, triste mi mirada y c\u00f3micas mis man\u00edas de imitar los movimientos de las cosas, resabios de mi \u00faltima postraci\u00f3n. El hecho es que ha correspondido a mi amor y eso ha sido demasiado para m\u00ed, y sin darse cuenta me ha hecho ver que soy diferente ahora y que la responsable de ese maravilloso descubrimiento ha sido ella.<\/p>\n<p>No es que sea la primera mujer en mi vida, pero las circunstancias en medio de las cuales apareci\u00f3 y la manera tan feliz de acabar con mi problema disolvi\u00e9ndolo con una sonrisa y una mueca graciosa, la convierten en la primera y en la \u00fanica verdaderamente real. Disculpen, el lirismo me inunda al hablar de ella y medio oculta el deseo con que la sigo, aun estando alejado de ella. Mi condici\u00f3n ha variado considerablemente hasta casi alcanzar el lado opuesto; ahora desear\u00eda mi suerte y mi forma de ser a todo el mundo, mi manera de percibir la ciudad: como un torbellino que de forma espasm\u00f3dica te va acercando a una mujer ansiosa, esperando y dese\u00e1ndote tanto como t\u00fa a ella; a la ciudad como un peque\u00f1o lugar donde dos seres se revelan mutuamente secretas semejanzas y se entregan llen\u00e1ndose, confundiendo los recuerdos y las fechas en giros y revoluciones sucedi\u00e9ndose hasta acabar en un cigarrillo encendido con dificultad, frases breves y un sue\u00f1o incipiente que nos va envolviendo. Entonces le cuento todo sin dejar fuera ning\u00fan detalle ni gesto imitado, me desbordo, me freno, vuelvo a soltarme y regreso a momentos ya contados pero que insisten en seguir haci\u00e9ndose palabras, hasta llegar a ella y a la mirada quieta y atenta que ha mantenido durante toda mi narraci\u00f3n. Me pasa la mano por la cara, me abraza, respondo, nos buscamos de nuevo y un cigarrillo encendido cae en un vaso de ron no consumido.<\/p>\n<p>No debi\u00f3 decir eso, ni siquiera en broma debi\u00f3 haberlo dicho, aunque no creo que fuera por la expresi\u00f3n avergonzada que puso ante semejante desliz. Un acto tan limpio, tan libre de las formas que nos rodean afuera, contaminado por ella al mismo tiempo que me condenaba definitivamente. Decir eso, comparar mi forma de amar con la de otro hombre conocido hace mucho, hablar de semejanzas en ese momento, justo despu\u00e9s de lo que consideraba una redenci\u00f3n. Hizo todo lo posible por disolver lo que ya hecho, pero ya no pod\u00eda ni importaba, estaba demasiado alejado de ella como para aceptar sus explicaciones.<\/p>\n<p>Me abroch\u00e9 la camisa en la calle y s\u00f3lo al llegar aqu\u00ed, al apartamento, me he fijado en la falta de una media; la dej\u00e9 en su casa. No tengo ganas de llorar, no siento nada, s\u00f3lo un hueco que me contiene sin esperanzas. La ciudad sigue siendo un torbellino, pero de ausencias repetidas, se me hace horrible desde la ventana y nada m\u00e1s una cosa deseo. Tengo los medios a mi alcance y no tengo ninguna raz\u00f3n o efecto que me obligue a esperar. Voy al ba\u00f1o, abro el gabinete, abro el chorro y lleno el vaso usualmente utilizado para cepillarme los dientes, abro el frasquito y me siento en la poceta. El tiempo pasa a trav\u00e9s del grifo que gotea sin parar y el acto que sigue sin llevarse a cabo; ha sucedido algo terrible: me he puesto a pensar.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces se habr\u00e1 vivido este momento? En un tiempo distinto, con instrumento diferente y en otro lugar. Mil, un mill\u00f3n de veces. No es precisamente el acto m\u00e1s original llevado a cabo por un hombre. Ni siquiera la muerte es sagrada para mi enfermedad, contamin\u00f3 mi existencia y no conforme con eso hizo lo mismo con su negaci\u00f3n.<\/p>\n<p>He pasado toda la noche sentado en el ba\u00f1o mirando fijamente un frasco de sedantes y buscando una respuesta que intuyo cerca y que va m\u00e1s all\u00e1 de todas las soluciones hasta ahora buscadas.<\/p>\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo no me top\u00e9 con ella desde un principio; tuve que sufrir todos estos a\u00f1os para as\u00ed poder quitarme el velo de los ojos y ver de frente la \u00fanica verdad; deb\u00ed rebasar los bordes de la desesperaci\u00f3n y vivir en una ca\u00edda constante para al fin llegar a \u00c9l y comprenderlo todo. Cre\u00eda estar equivocado y casi siempre estuvo en lo cierto; me he cre\u00eddo enfermo y quiz\u00e1 soy el hombre m\u00e1s sano de toda la ciudad, porque tengo en mis manos la Verdad; desde mi primera vacilaci\u00f3n de adolescente me encontr\u00e9 con ella, s\u00f3lo que la utilic\u00e9 de una forma errada.<\/p>\n<p>No era yo el que imitaba a los dem\u00e1s: todos nos imitamos y a su vez imitamos a un ser superior, \u00fanica fuente de originalidad. Mi est\u00fapido individualismo no me permit\u00eda ver algo tan sencillo y hermoso. He sido iluminado. Ahora camino por las calles admirando la maravillosa sincronizaci\u00f3n de movimientos instrumentados por el Se\u00f1or para su disfrute, trato de participar en esa m\u00fasica de gestos y posiciones y comprendo que en el interior de cada uno de los seres que pasan ante mi vista los rollos existenciales deben ser los mismos, claro, unos m\u00e1s adelantados que otros, y que tarde o temprano llegar\u00e1n a la misma conclusi\u00f3n alcanzada por m\u00ed tras largo y sufrido camino.<\/p>\n<p>Este descubrimiento me ha liberado de la terrible pesadilla que enturbi\u00f3 cada uno de mis pensamientos y ahora puedo reflexionar sobre otras cosas, fundamentalmente sobre Dios; y he llegado a una idea que amenaza acabar con mi reci\u00e9n adquirida paz interior. La idea, o mejor, el problema, es \u00e9ste: considerando la estrecha gama de emociones y sentimientos. que somos capaces de albergar, considerando la limitada cantidad de gestos e ideas con que contamos, considerando el peque\u00f1o n\u00famero de nuestros sentidos (cinco, en vez de diez o mil); considerando todo eso y algunas cosas m\u00e1s, uno termina por plantearse la siguiente pregunta: \u00bfAcaso Dios tuvo poca imaginaci\u00f3n al crearnos, o su poder no es tan ilimitado como parece?<\/p>\n<p>Est\u00e1 tambi\u00e9n otra cuesti\u00f3n, la posibilidad de que \u00e9l sea un intermediario y est\u00e9 imitando a un ser superior que a su vez estar\u00eda copiando a otro ser superior, y as\u00ed <em>ad infinitum<\/em>. Es una idea original, \u00bfno les parece?<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ricardo-alfonzo-azuaje-reveron\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Cr\u00e9dito de la fotograf\u00eda: Geczain Tovar<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El paso de las monta\u00f1as Celia sirve m\u00e1s ron y trae la botella consigo, afuera la lluvia contin\u00faa y deseo que no acabe nunca, que se mantenga mientras dure mi vida, eso que yo insisto en llamar vida y que no es m\u00e1s que horario, un disco girando y la m\u00e1quina de afeitar crucificada y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1623,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6938"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6938"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6938\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6939,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6938\/revisions\/6939"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1623"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6938"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6938"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6938"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}