{"id":6847,"date":"2022-11-25T00:23:03","date_gmt":"2022-11-25T00:23:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6847"},"modified":"2023-11-24T18:24:30","modified_gmt":"2023-11-24T18:24:30","slug":"antologia-poetica-de-alejandro-oliveros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/antologia-poetica-de-alejandro-oliveros\/","title":{"rendered":"\u00abAntolog\u00eda po\u00e9tica\u00bb de Alejandro Oliveros"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa <\/strong><\/h4>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><em>En ocasiones, como esta ma\u00f1ana,<\/em> <em>me resulta dif\u00edcil creer que hayamos llegado tan lejos sin los dioses. Tal vez sea por estos que, en realidad, no hemos llegado demasiado lejos. La injusticia es la injustica y la mentira es la verdad. Ayunos de dioses ca\u00edmos en estado naturaleza espiritual. Sauve quipent. <\/em>(<em>Diario Literario Enero a Mayo-1997<\/em>, Blacam\u00e1n Editores, p. 64) Comienzo con este texto del poeta Alejandro Oliveros, aunque no es de este libro que pretendo conversar. Sin embrago me atrajo la expresi\u00f3n por cuanto recoge en buena medida lo que somos como seres humanos en esta urbe en la cual nos ha correspondido existir, de hecho hay una canci\u00f3n popular \u2014de Alejandro Sanz\u2014 que dice:<em> no es lo mismo ser que estar\/No es lo mismo estar que quedarse, \u00a1qu\u00e9 va! no<\/em>. Porque puede que est\u00e9n todos pero <em>ser<\/em> y <em>quedarse<\/em> no todos lo conciben. Puede que est\u00e9n como las piedras s\u00f3lo esperando que el viento los convierta en sedimento, ahora <em>ser<\/em> tiene que ver con la existencia, aquella que moviliza, desde uno mismo y luego hacia el resto de los semejantes. Alejandro Oliveros, el poeta, es esto. \u00c9l <em>es<\/em> en todo momento un poeta que no est\u00e1 en un mismo lugar, no. \u00c9l, el poeta, desanda por los caminos, pueblos, ciudades, pa\u00edses y mundos insospechados con el sustantivo y el verbo en los poros. \u00c9l es el <em>ser<\/em>. \u00c9l ve en los hombres y en la naturaleza \u2014que al final de cuentas es igual\u2014, aquellas letras para componer su abecedario y materializarlo en sus poemas y <em>Diarios Literarios<\/em>. El poema, luego se presenta con la verdad de los <em>dioses<\/em>: \u00bfY qui\u00e9n salva a qui\u00e9n? \u2014<em>Sauve quipent<\/em>\u2014 Dicho esto pasamos a dialogar de la <em>Antolog\u00eda po\u00e9tica<\/em> (Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana, 2011) de Alejandro Oliveros. Entonces, su <em>Antolog\u00eda po\u00e9tica<\/em> es un viaje en continuidad. Este registro asoma que su escritura data desde los 26 a\u00f1os aproximadamente. Oliveros puede que tenga sus verdades en su familia y la m\u00fasica, pero igualmente se sentir\u00eda \u2014y ac\u00e1 especulo\u2014 muy quebrado si no viajase y ni escribiera. Quiero expresar con esto que el poeta se compone de: familia, m\u00fasica, viajes y escritura, pero sobre todo de las interminables conversaciones en los encuentros con sus oyentes en las m\u00faltiples clases\u00a0 y reuniones\u00a0 porque le da rienda suelta a su verbo po\u00e9tico en los idiomas que se le antoje: ingl\u00e9s, italiano y su espa\u00f1ol profundo con su acento caracter\u00edstico. Este viaje comienza con <em>Espacios<\/em> (1974):<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Naturaleza muerta<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Inerte<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 entre la pared y el estante<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 un viejo cesto de mimbre.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En su interior,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 sobres arrugados, carpetas<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 y papeles que no volver\u00e1n a leerse.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En los armarios<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el quieto silencio de las cosas,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 la muda fatiga de libros y revistas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras la ventana<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El cielo oscurece lentamente.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El cesto de mimbre<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 inm\u00f3vil en su \u00e1ngulo,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 percibe la tarde y sus espacios.<\/em> (p. 12)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poema que entra\u00f1a respuestas a una significaci\u00f3n por la figura que se erige. En ese espacio incorpora los objetos como sujetos de su po\u00e9tica. Es un discurso desde la instancia de la cotidianidad vuelta en figura de un cuadro proyectado en direcci\u00f3n de una ventana, pues, <em>\u00ab<\/em>pared\/estante<em>\u00bb<\/em>, <em>\u00ab<\/em>carpeta\/papeles<em>\u00bb<\/em>, <em>\u00ab<\/em>armario\/silencio<em>\u00bb<\/em>, <em>\u00ab<\/em>cesto\/inm\u00f3vil<em>\u00bb<\/em>, <em>\u00ab<\/em>ventana<em>\/<\/em>cielo<em>\u00bb <\/em>y<em> \u00ab<\/em>tarde\/espacios<em>\u00bb<\/em> son uno en la contemplaci\u00f3n del poeta: un fragmento acoplado, una nueva unidad en la admiraci\u00f3n. En<em> Roland Barthes por Roland Brathes <\/em>(Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana, 1997) menciona la <em>Tentaci\u00f3n del alfabeto: \u2026El alfabeto es euf\u00f3rico: acaba con la angustia del <\/em><em>\u00ab<\/em><em>plan<\/em><em>\u00bb, con el \u00e9nfasis del \u00abdesarrollo\u00bb, con las l\u00f3gicas retorcidas<\/em><em>, con las disertaciones; una idea por fragmento, un fragmento por idea, y para la sucesi\u00f3n de estos \u00e1tomos\u2026 <\/em>(p. 158). Ac\u00e1 la <em>Antolog\u00eda<\/em> se configura como fragmento que concurre en una idea, la idea del tempo po\u00e9tico en los poemas \u2014e incluyo los\u00a0 <em>Diarios<\/em>\u2014 de Oliveros. Nada est\u00e1 preestablecido, el poema se cristaliza desde la ruptura que acontece en la hechura de ese universo po\u00e9tico. No es lo que est\u00e1 \u2014ese\u00a0 conocimiento expresado en el diccionario no tiene validez, en este caso, importa poco porque ya ha pasado por otro encuentro para convertirse en lo otro, la palabra por s\u00ed sola y su arbitrariedad est\u00e1 en el diccionario \u2014Lo que ata\u00f1e es lo est\u00e1 por <em>ser<\/em>; en consecuencia, el fragmento como idea y conjunto se transforman en sustancia. El alfabeto se restituye en su condici\u00f3n de una nueva entidad, en tanto poema. El poema es una gama org\u00e1nica de energ\u00eda. Ese privilegio se nos otorga al\u00a0 leer <em>En sonido de la casa<\/em> (1974):<em> Cumboto<\/em> (p. 22) un canto extenso dedicado a su padre \u2014Daniel Guillermo\u2014. Es el viaje hacia el recuerdo de los d\u00edas, muelles, espuma, vigilia, sombra conocida y el sonido\u2026<em> La distancia no dejar\u00e1 nunca de aumentar, \/\/entre los d\u00edas y nosotros, entre el puerto\/\/con sus voces y los barcos que parten en la noche como espejos. La distancia es lo que nos une, en el cuarto creciente y en el\u00a0 cuarto menguante\/\/Las pisadas sobre el piso de madera se repiten, \/\/el sonido de la casa es diferente\u2026<\/em>como diferente es el canto \u00a0que rememora una partida que se erige en el presente. Es una incertidumbre con el sentimiento traducido en su lenguaje. En <em>Noche de Diciembre <\/em>(p. 31) dedicado a su presente, su hija Constanza, su otra verdad,\u00a0 <em>N.Y<\/em>, (p. 34) dedicado a Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez, un buen amigo y<em> Columbia<\/em> (p. 39) con dedicatoria a Eileen, su esposa. Poemas que se conjugan en una mirada, un afecto y una historia que se edifica en el tiempo de la voz po\u00e9tica. Construye, como lo afirmamos m\u00e1s arriba, su alfabeto sin teor\u00edas: retazos y visiones de vida en un transcurrir para redefinirse en el sentido: la emoci\u00f3n. Variantes en las ant\u00edpodas de lo establecido. Poeta y poema se cimientan: \u2026\/\/<em>Despierto.<\/em> <em>La tibieza de tu cuerpo desnudo. Lo real<\/em>. (Sue\u00f1o, p. 42). En <em>Fragmentos<\/em> (1986) De las presencias afectivas vuelve su mirada a la presencia de poetas como <em>Alexander Pushkin y Ana Ajm\u00e1tova en el canto XVII<\/em> (p. 76-79) con un aire de sentencia funesta, ya al final del poema expresa:<\/p>\n<p>\u2026\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hacia el norte, <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 frente al oscuro mar,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0el silencio y la soledad<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 se extienden sobre la arena.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de nosotros?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfHacia qu\u00e9 puerto<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 dirigir estos lentos pasos<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0este dolor y estas l\u00e1grimas? (p. 79)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>Quedan los poemas como una enso\u00f1aci\u00f3n. Moran en la atm\u00f3sfera de lo po\u00e9tico. Los poetas por cualquier circunstancia fenecen. El poema se mantendr\u00e1 <em>en medio del camino\u2026\/\/\u2026escap\u00e1ndose entre sombras.<\/em> El poema permanece en la quietud de la p\u00e1gina para ser le\u00eddo, luego no habr\u00e1 soledad que le imponga otro destino. Fluyamos, Todorov (1981), plantea una clasificaci\u00f3n de los signos seg\u00fan <em>\u00ab<\/em>La doctrina cristiana<em>\u00bb<\/em>: Seg\u00fan el modo de transmisi\u00f3n: el significante debe ser sensible, en tanto los significantes est\u00e1n sujetos a una divisi\u00f3n de acuerdo con el sentido por el cual son percibidos. Los signos que el hombre emplea para comunicarse se relacionan con los sentidos \u2014la vista y los o\u00eddos\u2014. Para San Agust\u00edn, citado por Todorov en el mismo libro, el lenguaje es eminentemente f\u00f3nico y la mayor\u00eda de los signos son palabras, se descubre el pensamiento por v\u00eda del vocablo empleado. A partir de esta consideraci\u00f3n el poema contiene una sonoridad\u00a0 particular. Emerge una cadencia que\u00a0 ejerce en una intencionalidad hacia la conmoci\u00f3n \u2014aquello que me causa un jadeo o perturbaci\u00f3n que est\u00e1\u00a0 relacionado con los sentimientos\u2014. Es decir la relaci\u00f3n simb\u00f3lica de los signos (vocablos-palabras) se transparentan con la contemplaci\u00f3n de la voz po\u00e9tica, luego el poema. Es otro signo en la unidad del poema. La relaci\u00f3n se establece en el plano del contenido transformado para llegar al plano de la expresi\u00f3n, es decir, la palabra hecha poema. Otra dimensi\u00f3n de los significantes. La palabra en el cuerpo del poema. La dimensi\u00f3n de la significaci\u00f3n constructora de mundos e im\u00e1genes en tanto los poemas existan. La comunicaci\u00f3n establecida por la voz po\u00e9tica adquiere la categor\u00eda no convencional, en todo caso, exige otro comportamiento ante el poema. Los poemas de Alejandro Oliveros se descubren en la sensibilidad de este acto. Es su est\u00e9tica ante el acto \u00fanico de creaci\u00f3n. Si la palabra o texto son unidades significantes y adquieren una resonancia en el lector luego de ser articuladas se descubre otra dimensi\u00f3n significativa alejada de la convencionalidad. Coloquemos como ejemplo un espejo. Tendr\u00e1 tantas significaciones posibles por su relaci\u00f3n con lo expresado en el poema. Seg\u00fan sus lecturas \u2014en el plano de todos los sentidos\u2014 el espejo comportar\u00e1: <em>vida\/muerte, hombre\/mujer, lucidez\/oscuridad, noche\/d\u00eda.<\/em> El juego de los vocablos estar\u00e1 dispuesto para la concurrencia de los lectores. El poema transportar\u00e1 al lector a esa nueva realidad significativa. Los poemas de Oliveros son cantos motivados por la s\u00edntesis de un ser en recorrido. En movimiento constante, no s\u00f3lo f\u00edsico, sino en el traslado de sus pensamientos y emociones. La palabra sustancial envuelta en conexiones con la necesidad de expresar mundos internos cohabitados con la palabra de la voz po\u00e9tica. En<em> Visiones<\/em> (1991)\u00a0 se muestran tres poemas seleccionados: <em>\u00ab<\/em>Nirgua<em>\u00bb<\/em>, <em>\u00ab<\/em>Esfinge<em>\u00bb<\/em> y <em>\u00ab<\/em>Marsias<em>\u00bb<\/em>, colocaremos s\u00f3lo un fragmento de este \u00faltimo por razones de espacio. Poemas que van en consonancia con el t\u00edtulo del poemario. La voz po\u00e9tica va en su recorrido hacia espacios de su naturaleza po\u00e9tica, veamos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Marsias<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quid me mihi detrahis?\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0OVIDIO<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Era del a\u00f1o la estaci\u00f3n de los vientos y los fuegos,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando el cielo enrojecido adelanta su marcha hacia<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el poniente,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 y las noches se hacen frescas en las calles y en la plaza.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La espesura amarillenta hab\u00eda comenzado a desplazar<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el verde de los campos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No lejos del camino, bajo la sombra de un apamate blanco,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vimos a Marsias, el sileno.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vuelta la cabeza hacia la tierra sedienta, se retorc\u00eda<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el fauno degollado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No podr\u00edamos olvidar aquella mirada vencida,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El balbuciente decir de sus gemidos:\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>\u2026(p. 109)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es el universo mitol\u00f3gico reunido en la naturaleza y visi\u00f3n del poeta: Ahora, la voz \u2014personificado por Apolo\u2014 y el instrumento \u2014representado por Marsias\u2014 se enfrentan en duelo musical y puede m\u00e1s la voz sobre el instrumento. Marsias es vencido por Apolo, luego de los alegatos de este \u00faltimo ante las Musas. Marsias pierde y es degollado, su sangre da origen al r\u00edo Marsias, afluente del Meandro.\u00a0 Nos tomamos la libertad de trasponer los espacios y los tiempos y afirmar que, en este caso, la voz del poeta prevalece en el poema. Avanzando en la lectura de la <em>Antolog\u00eda po\u00e9tica <\/em>de Alejandro Oliveros llegamos a <em>Preludios<\/em> (1993):<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0I<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0In memoriam D.G.O. 1992-1986<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Is the year\u2018s midnight<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0J.D.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy es el d\u00eda m\u00e1s corto y la noche m\u00e1s oscura.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es el resumen del mundo. Su absoluto espejo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hoy, por primera vez, el desvar\u00edo aproxima<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 su mirada al torcido an\u00f3n y sus helechos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0M\u00e1s violento que sus sue\u00f1os, menos largo que sus manos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Veinte a\u00f1os palpando a ciegas el espacio.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre las hojas del pl\u00e1tano, Santa Luc\u00eda observa<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 la fugacidad lenta de los gestos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los cansados pasos que llegaron de lejos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todo el cielo oscurece. Todas las estrellas se espantan.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La luz es tan podre en esos p\u00e1rpados<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 que no alcanzaron la agon\u00eda del solsticio.<\/em> (p. 113)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El lenguaje de los s\u00edmbolos es una herramienta que sugiere m\u00faltiples interpretaciones. No es propiamente una teor\u00eda de su po\u00e9tica. Aun as\u00ed su <em>Ars po\u00e9tica<\/em> gira en torno a varios elementos que ya hemos mencionado con anterioridad: familia, amigos, viajes, la m\u00fasica y su constante conversaci\u00f3n con los otros. Eso convierte al poeta en un ser que pertenece a la palabra. Se contienen dos memorias. La de un arraigo pero matizado por todo lo anteriormente afirmado, es decir, su historia gira se concentra con la memoria po\u00e9tica en relaci\u00f3n con el resto de sus semejante y por consiguiente con su\u00a0 universo. Las revelaciones est\u00e1n sujetas a <em>\u00ab<\/em>la m\u00fasica encantada<em>\u00bb<\/em>, <em>\u00ab<\/em>la danza<em>\u00bb<\/em>, <em>\u00ab<\/em>al paisaje<em>\u00bb<\/em>, <em>\u00ab<\/em>desiertos de transparencia<em>\u00bb<\/em>,<em> \u00ab<\/em>la soledad de los zaguanes<em>\u00bb<\/em>, <em>\u00ab<\/em>la noche enamorada<em>\u00bb<\/em>, entre otras muchas im\u00e1genes que alucinan y acompa\u00f1an la po\u00e9tica de Oliveros: <em>Tristia<\/em> (1996), <em>Magna Gracia<\/em> (1999), <em>Poemas del cuerpo y otros<\/em> (2005), <em>Poemas dispersos<\/em> y <em>Poemas in\u00e9ditos<\/em>. Todos ellos recogidos en esta, su <em>\u00a0Antolog\u00eda po\u00e9tica <\/em>son una muestra de lo que ha sido, es y ser\u00e1 la poes\u00eda venezolana. Esto nos permite cerrar con estas consideraciones en torno a la po\u00e9tica de Alejandro Oliveros.<\/p>\n<p>Heidegger (<em>H<\/em>\u00f6<em>lderlin La Esencia de la Poes\u00eda<\/em>, Anthropos, 1989), cuando plantea el concepto de la palabra a partir de H\u00f6lderlin. El hombre dispone de un recurso y ser\u00e1 \u00e9l quien determine su utilidad en el acto creador y en consecuencia en el acto comunicativo, entendiendo de esta manera el arte y m\u00e1s concretamente el de la poes\u00eda, ser\u00e1 el poema que brinda la posibilidad por ser una forma discursiva que genera en el lector una lectura, en tanto visi\u00f3n de los acontecimientos de la vida y su entorno; sus intimidades transpuestas por la voz po\u00e9tica a los ojos de quien se percata de un amplio universo de significaciones cuando se est\u00e1 en presencia de un poema. En ese sentido Heidegger plantea cinco sentencias: <em>La noci\u00f3n del<\/em> <em>juego<\/em>, poetizar a partir de esta condici\u00f3n. La conexi\u00f3n establecida a partir de lo somos: <em>el lenguaje como palabra esencial<\/em>. Luego, hablarse uno al otro sobre algo (en-di\u00e1logo), y agregamos: hablar sobre poes\u00eda: <em>somos conversaci\u00f3n<\/em>. La cuarta sentencia sobre la esencia de la poes\u00eda es <em>la fundaci\u00f3n por la palabra<\/em> y sobre la palabra y por \u00faltimo la contiene todas las anteriores\u00a0 por cuanto plantea que el m\u00e9rito que sostiene al poeta es el de <em>morar po\u00e9ticamente<\/em>. Es un universo que se construye a partir de una idea fundamental, la po\u00e9tica. La po\u00e9tica de Alejandro Oliveros y su campo de acci\u00f3n se comprender\u00e1 desde la imagen creada. En estas cinco sentencias se concentra su obra escritural, en tanto, recopila con \u00e9stas el criterio de <em>morar po\u00e9ticamente<\/em>. Comulga con la existencia, con la vida y hace de ella un corpus posible y susceptible a manifestar un universo por la v\u00eda fundamental: su po\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Valencia, mi\u00e9rcoles 12 de febrero de 1997<\/em>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h6>*Este ensayo forma parte del libro: <i>La fragilidad de los espejos<\/i>, publicado por ediciones Estival<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En ocasiones, como esta ma\u00f1ana, me resulta dif\u00edcil creer que hayamos llegado tan lejos sin los dioses. Tal vez sea por estos que, en realidad, no hemos llegado demasiado lejos. La injusticia es la injustica y la mentira es la verdad. Ayunos de dioses ca\u00edmos en estado naturaleza espiritual. Sauve quipent. 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