{"id":6776,"date":"2022-11-20T21:36:26","date_gmt":"2022-11-20T21:36:26","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6776"},"modified":"2023-11-24T18:24:34","modified_gmt":"2023-11-24T18:24:34","slug":"cuentos-de-milton-quero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-de-milton-quero\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Milton Quero Ar\u00e9valo"},"content":{"rendered":"<h3>Autopsia del deseo<\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>A Anabel\u00ed Vera\u2014Mar\u00edn<\/em><\/p>\n<p>\u2014Muri\u00f3 de amor, no hay ninguna duda.<\/p>\n<p>Perplejo miraba el joven estudiante a su profesor y maestro de Anatom\u00eda, ante la sentencia invariable de la primera impresi\u00f3n, que arrojaba el cad\u00e1ver que se dispon\u00eda a diseccionar. El cuerpo inerte a\u00fan no recib\u00eda el brillo del bistur\u00ed y el profesor Negrete, con tan s\u00f3lo una mirada se atrev\u00eda a dar un resultado, que estaba consolidado por 33 a\u00f1os de trabajo en la unidad de Anatom\u00eda Patol\u00f3gica del Hospital Universitario. Sin embargo, el joven estudiante esperaba otra frase que hiciera risible la primera, o que la desmintiera, pero nada; la seguridad y seriedad de Negrete le auguraba que algo nuevo deb\u00eda aprender aquella tarde.<\/p>\n<p>\u2014Los cad\u00e1veres hablan, bachiller, y este es un parlanch\u00edn.<\/p>\n<p>Sin embargo, el cuerpo all\u00ed rendido, no ten\u00eda golpes, hematomas, ni rastros de sangre, ni heridas punzopenetrantes. \u00bfC\u00f3mo entonces puede decir algo este cad\u00e1ver, si no hay indicios?. \u2014pensaba el bachiller Molina\u2014.<\/p>\n<p>\u2014Las heridas son intangibles \u2014sonre\u00eda Negrete.<\/p>\n<p>Hab\u00eda cambiado, sin duda, el profesor Negrete. Ya no era el mismo, ahora hablaba con los cad\u00e1veres, diseccionaba al comp\u00e1s de la m\u00fasica barroca, escrib\u00eda sentencias, epigramas y poemas sobre los cuerpos de los cad\u00e1veres, se re\u00eda con ellos y hasta les gastaba bromas pesadas. Pero a\u00fan, conservaba el respeto de sus colegas y estudiantes. Todos lo justificaban asegurando que era una eminencia y bien pod\u00edan tolerarle sus locuras y man\u00edas. Creaba \u00abnaturalezas muertas\u00bb en el Pabell\u00f3n de autopsias, colocando sobre las camillas met\u00e1licas frascos de formol, martillos, cinceles, agrupados con guantes verdes y alguna que otra bata blanca ensangrentada, luego observaba el conjunto, sonre\u00eda, lo deshac\u00eda y volv\u00eda a crear otro, esta vez con nuevos elementos.<\/p>\n<p>\u2014Hay que complacer al detective Pantoja, as\u00ed que manos a la obra bachiller.<\/p>\n<p>Brandenburgische Konzerte Nr. 1\u20143<\/p>\n<p><strong>Allegro<\/strong><\/p>\n<p>Pulsa (play) y brota la m\u00fasica, que iguala con sus notas la tarde que se antoja lenta, l\u00edvida y pegajosa. Su mano dirigida por el bistur\u00ed escoge el corte \u00abY\u00bb, avanza el metal fr\u00edo, desde las articulaciones acromio claviculares hasta la l\u00ednea media del estern\u00f3n y desde aqu\u00ed hasta la s\u00ednfisis del pubis. Observa Molina la destreza y pericia, mientras Negrete recita algunos versos de Aquiles ante el cad\u00e1ver de Patroclo. \u00a1Hermosa piel que se pudre sin remedio!. Levanta el tejido celular subcut\u00e1neo y el joven estudiante, guiado por su maestro secciona los m\u00fasculos del piso de la boca, extrae las gl\u00e1ndulas submaxilares, llega a la cavidad oral, tracciona la lengua y corta el paladar blando en su uni\u00f3n con el paladar duro. Llora Aquiles y unta en aceite el cuerpo de su amigo, despliegue viril que se reduce, mientras una tea brillant\u00edsima anuncia el duelo. Bajan hacia el t\u00f3rax, hasta visualizar los m\u00fasculos intercostales y las costillas, seccionan estas \u00faltimas con el cost\u00f3tomo y se funden en un abrazo Bach en su inicio y el cuerpo de Patroclo al ritmo del formol que reduce en su olor la certeza de la vida.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSab\u00edas que Aquiles y Patroclo eran amantes?.<\/p>\n<p>Se extra\u00f1a Molina y mueve la cabeza, al tiempo que documenta la presencia de l\u00edquido en las cavidades pleurales y peric\u00e1rdicas. Explora los \u00f3rganos tor\u00e1xicos in situ y descarta con una fruici\u00f3n de sus labios anomal\u00edas cong\u00e9nitas. A medida que avanzan parece confirmarse la impresi\u00f3n primera de Negrete, se maravilla Molina y piensa en Pietro D\u2019 Argelata, quien no encontr\u00f3 nada al realizar la autopsia del Papa Alejandro VI en 1410, a pesar que este, muri\u00f3 de forma s\u00fabita y misteriosa en Bolonia. Rivaliza con la sonrisa de Negrete, que en su suntuosidad pareciera estar por encima de los hechos y las cosas.<\/p>\n<p>Avanzan los metales y dan paso a los instrumentos de cuerda, quienes pl\u00e1cidamente penetran las cavidades internas. Aquiles besa la blonda cabellera del amado y Negrete coloca la cabeza en un \u00e1ngulo de 90\u00b0 del cuerpo, realiza una incisi\u00f3n de la piel cabelluda de una ap\u00f3fisis mastoide a otra, hasta llegar al hueso. Todo es pericia y conocimiento en el trabajo de Negrete, viaja al ritmo del allegro.<\/p>\n<p>\u2014El viaje es un elemento principal\u00edsimo de la \u00e9pica. \u00bfQui\u00e9n no dir\u00eda que esto es un viaje Molina?.<\/p>\n<p>Le alcanza a su maestro la sierra de Stryker, y este efect\u00faa una laminectom\u00eda y se completa de esta forma la separaci\u00f3n de la ap\u00f3fisi espinal, con cincel y martillo. Brillan los ojos de Negrete y sonr\u00ede, porque ha concluido al un\u00edsono del 1\u00b0 movimiento (allegro) de Bach.<\/p>\n<p>\u2014Deber\u00eda leer la Il\u00edada bachiller\u2026 Su sentido \u00e9pico le har\u00e1 entender la necesidad de la muerte.<\/p>\n<p>\u2014Profesor\u2026 (toma br\u00edos Molina) \u00bfC\u00f3mo pudo saber sin abrirlo que ser\u00eda una autopsia blanca?.<\/p>\n<p>\u2014Eso nunca se sabe Molina\u2026 se presiente. Sumerge el enc\u00e9falo en una cubeta con formol al 10%. Voy al cafet\u00edn, certifica autopsia blanca, supongo que no le agradara a Pantoja, nuestro amigo al parecer era un azote de barrio. Su alma, por su prontuario no ha debido dejar el cuerpo de manera natural, pero esas cosas pasan \u2014le dice Negrete.<\/p>\n<p>Se marcha con \u00edmpetu Negrete y se arrastra el \u00faltimo aliento de sol, que pasa por la m\u00e9dula seccionada, hasta que en un \u00e9nfasis impresionista ba\u00f1a la duramadre. Se ilumina el instrumental quir\u00fargico ensangrentado, y se asusta un poco Molina, porque comienza a ver belleza en el conjunto de objetos y el cad\u00e1ver as\u00ed dispuesto. Disipa su mente, hace un esfuerzo y vac\u00eda ese pensamiento, cobra sentido aquella frase de Shakespeare, piensa en el nombre que le daba vida a ese cad\u00e1ver y decide investigar las causas en el barrio donde viv\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Adagio<\/strong><\/p>\n<p>El barrio \u00abTeotiste de Gallegos\u00bb est\u00e1 signado por la pluralidad de la lengua. Camina Molina por las calles de arena y voces guajiras se dan la mano con el espa\u00f1ol, en los juegos de los ni\u00f1os, que aprovechan los \u00faltimos destellos de una tarde mortecina. Pregunta por el occiso, se extra\u00f1a la gente y le se\u00f1alan: calle 14, casa de rejas verdes, no tiene nombre ni n\u00famero. Hilaria se llama la mujer de Luis Antunes, alias el Pitufo. No llora Hilaria, le arrima un taburete de madera con patas forradas con tripas de caucho. Se extra\u00f1a la mujer del Pitufo.<\/p>\n<p>\u2014Yo me hac\u00eda la idea de que usted era polic\u00eda \u2014le dice la mujer.<\/p>\n<p>Un enjambre de moscas se pelean por tomar el rostro de Hilaria, esta las aparta a manotazos. Escruta el rostro Molina, e intenta ver en \u00e9l, lo que fue el Pitufo, indaga en las noches, en los d\u00edas de la pareja, pero su pensamiento no es capaz de revelar lo que la autopsia se\u00f1ala. Piensa en Bonifacio VIII (De Sepulturis) y se siente excomulgado. Quiere recorrer el cuerpo de Hilaria y encontrar la causa de la muerte. Sus ojos iluminan el pocillo de peltre con caf\u00e9 que le tiende la mujer, mira hacia el fondo de la vivienda, ve dos ni\u00f1os en la tierra comiendo algunas sobras; no sabe si tomar el caf\u00e9 o dejarlo. Sopesa la frase de Negrete y la pondera: \u00abtodo conocimiento viene dado por un viaje\u00bb. Se sorprende de estar all\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Lo revolvieron todo\u2026 pase usted \u2014le dice Hilaria.<\/p>\n<p>Observa Molina, la cama desvencijada, unos cajones rotos, ropa tirada en el piso, una mesita de noche hecha pedazos, fotos, cuadernos, en fin la dureza de Pantoja en la b\u00fasqueda de evidencias.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 busca usted? \u2014le pregunta Hilaria.<\/p>\n<p>\u2014En realidad, un presentimiento.<\/p>\n<p>Comienza a mirarlo con extra\u00f1eza la mujer del Pitufo. Los detectives buscaban cosas tangibles, se hab\u00edan llevado un rev\u00f3lver, una navaja pico e\u2019 loro y 15 pitillos de coca\u00edna. Pero este jovencito inexpresivo comenzaba a incomodar a la mujer. \u00bfC\u00f3mo se puede buscar un presentimiento? \u2014pensaba la mujer. Algo no debe andar bien en la cabeza de este muchacho. Siente un leve escalofr\u00edo ante la presencia de una mosca que tropieza con la palma de su mano, la siente fr\u00eda y esponjosa. Se sacude la mujer, como nunca se sacudi\u00f3 ante los hechos del Pitufo.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 que busca, los polic\u00edas se llevaron todo. Tan s\u00f3lo dejaron su cuaderno de poes\u00edas; no les interes\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPuedo verlo?.<\/p>\n<p>\u2014Claro\u2026 y si quiere se lo lleva.<\/p>\n<p>Se marcha Molina y se detiene en la esquina del barrio. Pide un cepillao de menta y verdes morfemas inquieren al vendedor de raspaos.<\/p>\n<p>\u2014Tremendo malandro, su trabajo oficial era plomero, pero eso era un parapeto, una fachada, me entiende, \u00bfpero qu\u00e9 cosa, no? Con todo y lo bravo que era, su mujer lo volteaba.<\/p>\n<p>Sale Molina del barrio, acompa\u00f1ado de la sexta vocal guajira, que pronuncian las mujeres agarradas de las cercas de sus casas, y las pinta con frases verdes que se le salen del cielo de la boca. Piensa Molina en el a\u00f1o 1302, en Bartolom\u00e9 de Varignana, quien realiz\u00f3 la autopsia de un tal Azzolino, de quien se sospechaba que hab\u00eda muerto envenenado. En Don Carlos de Sig\u00fcenza y G\u00f3ngora que fue capaz de revelar en su testamento la causa de su muerte. Lee los poemas del Pitufo y se siente como Vindiciano, a quien le plac\u00eda examinar las v\u00edsceras de los difuntos para aprender de qu\u00e9 manera hab\u00edan muerto. Viaja Molina en el texto y la piel del poema se desgrana para revelarle la sensibilidad oculta del Pitufo. \u00bfPor qu\u00e9 se escond\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 se ocultaba en la letra?\u2014se pregunta Molina. Viaja Molina en carritos del Milagro y piensa en aquella frase de Negrete. Viaja Molina a trav\u00e9s de la voz del Pitufo y viaja a trav\u00e9s de su cuerpo diseccionado.<\/p>\n<p><strong>Allegro<\/strong><\/p>\n<p>Molesto Negrete por su ausencia, lo conmina a que termine la obra y suture el cad\u00e1ver. Lo observa Negrete, mientras dispone nuevos elementos en la mesa, esta vez iluminados con la luz de las l\u00e1mparas fluorescentes. Rebulle un nuevo collage de instrumentales quir\u00fargicos. Intuye Negrete a Molina.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde estuvo bachiller?<\/p>\n<p>Duda Molina. \u2014En realidad buscando algunos datos \u2014le dice.<\/p>\n<p>\u2014Las evidencias est\u00e1n en el cuerpo, Molina. El cuerpo es un viaje y todo viaje es expresi\u00f3n de conocimiento, conc\u00e9ntrese en \u00e9l, bachiller, y podr\u00e1 ver lo obvio. No podr\u00e1 creer nunca el detective Pantoja que este malandro muri\u00f3 de amor, pero es as\u00ed, cada uno de sus \u00f3rganos as\u00ed lo revela.\u2014vuelve a sonre\u00edr Negrete.<\/p>\n<p>Molina no pod\u00eda ver lo que su viejo maestro intu\u00eda y esto lo desconcertaba en demas\u00eda. Suena la puerta y Negrete arruga la frente y cierra los ojos porque un comp\u00e1s del allegro es rayado con el sonido maderamen de la puerta. Se inunda la sala con la presencia altisonante de Pantoja, quien entra comiendo, mira el cad\u00e1ver de reojo, mueve un frasco del conjunto de la obra de Negrete.<\/p>\n<p>\u2014Envenenamiento o asfixia mec\u00e1nica.<\/p>\n<p>\u2014Ni lo uno ni lo otro.<\/p>\n<p>Se extra\u00f1a Pantoja, toma una silla. \u2014\u00bfEntonces qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Autopsia Blanca.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jate de vainas Negrete, bastante tenemos con tus \u00abnaturalezas muertas\u00bb. Un individuo con este prontuario nunca muere de causa natural. \u00bfQu\u00e9 lo mat\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014Nada ni nadie lo mat\u00f3. Digamos que abandon\u00f3 el cuerpo a motus propio.<\/p>\n<p>\u2014No te creo esa vaina. Camina Pantoja. Se acerca al Pitufo, lo mira, le da una vuelta, mira al bachiller que est\u00e1 aspirando los l\u00edquidos de las cavidades craneanas y el t\u00f3rax abdominal, ahora lava la piel con agua corriente para dejarla completamente limpia de co\u00e1gulos y de residuos. Salpica una gota de agua el rostro de Pantoja y piensa en Mercedes Mogoll\u00f3n ba\u00f1\u00e1ndose con \u00e9l despu\u00e9s de hacer el amor en el Hotel King. Piensa Negrete en el cuerpo de Patroclo en la pira funeraria ardiendo en el agua. Piensa Molina en un charco de aguas sucias del barrio \u00abTeotiste de Gallegos\u00bb e Hilaria piensa en la l\u00edquida mirada de su amante\u2026<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 de cosas Negrete, tantos enemigos y morir as\u00ed\u2026<\/p>\n<p>\u2014Si\u2026 aunque tengo mi propia teor\u00eda. \u00a1Tambi\u00e9n se muere de amor!.<\/p>\n<p>Lo mira Pantoja, observa sus instalaciones art\u00edsticas, escucha la m\u00fasica, se limpia la boca, bota los restos de comida en el cesto. Decide no indagar m\u00e1s, intuye cierto desequilibrio en Negrete, pide el certificado y se marcha. Duda Molina, luego se atreve, le muestra el cuaderno de poes\u00edas del Pitufo.<\/p>\n<p>\u2014Tenga profesor\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es?<\/p>\n<p>\u2014Su cuaderno de poes\u00edas.<\/p>\n<p>As\u00ed que era poeta. Toma el cuaderno, lo ausculta con fruici\u00f3n, se sube a la silla y lee al tiempo que le ordena a Molina suturar las incisiones en forma continua. Decide no escribir un epigrama en el cuerpo del Pitufo, tampoco un poema de G\u00f3ngora, decide marcar ese cuerpo con la voz candente de su deseo. \u00a1Esta ser\u00e1 una autopsia del deseo! \u2014le dice. Se estremece Molina del juego macabro de Negrete, pero ve algo de poes\u00eda en el gesto, recuerda a Keats, Byron\u2026 levanta la piel, penetra la aguja y Negrete desde lo alto con fricativa voz. Mi nombre est\u00e1 deshabitado. Mira Molina a su maestro y continua. Ahora recorre la clav\u00edcula. Alguien fundi\u00f3 la c\u00e1scara y con su hierro. Sube el Allegro y siente como las notas se entrelazan con la voz de Negrete y recorren el cuerpo exang\u00fce del Pitufo. Se maravilla Molina. Un pu\u00f1al del desamor fue construido. Mira lo circunstancial del cuerpo, la sensualidad del mismo y por lo tanto su brevedad, en cambio, siente la permanencia de lo eterno a trav\u00e9s de la letra, la cual es a su vez depositaria del poema. Le crispa este Happening de la necrofilia, la punta de la aguja une los pliegues intercostales, con suavidad y mesura, la sensualidad de Bach atrapaba el cuerpo del Pitufo y los labios de Negrete. En esta esquina una traici\u00f3n fue preparada. Sonr\u00ede Negrete, ya que ha unido en un instante el cuerpo y el alma del Pitufo en la morgue del Hospital Cl\u00ednico Universitario. Dicen que Hilaria se llamaba la esposa del plomero, as\u00ed enga\u00f1ado. Se unen en un abrazo el cuerpo del poema y el cuerpo material. \u00bfCon que se llena un nombre vac\u00edo?. Un hilo negro de punzadas dibuja el cuerpo. Mientras aqu\u00ed soy conducido la mordedura t\u00edsica me domina. Llega Molina al pubis y termina. Se alegra Negrete, porque concluye el Allegro, el poema y la vida misma del Pitufo. Un inmenso silencio lo envuelve todo, algo intangible hay en el aire que respiran, un leve escalofr\u00edo envuelve el cuerpo del bachiller Molina. Siente que ha tenido un contacto con lo inasible, lo intangible y lo imperecedero. Desciende Negrete.<\/p>\n<p>\u2014Recoja todo bachiller, ma\u00f1ana ser\u00e1 otro d\u00eda.<\/p>\n<p>Lo despide Molina. Piensa en el Pitufo y agradece alg\u00fan conocimiento que cree haber adquirido en el d\u00eda. Arranca el poema le\u00eddo, el \u00faltimo escrito del Pitufo, descose el pecho e introduce el \u00faltimo poema. Se sorprende de estar repitiendo las conductas de Negrete, cose nuevamente el cad\u00e1ver y observa un brillo no visto hasta entonces. La sala se ilumina con un resplandor artificial, trata de ver de d\u00f3nde proviene, pero s\u00f3lo logra ver la luz que despide el \u00faltimo poema de Luis Antunes, alias El Pitufo.<\/p>\n<p><strong>Menuetto<\/strong><\/p>\n<p><em>Mi nombre est\u00e1 deshabitado,<\/em><\/p>\n<p><em>alguien fundi\u00f3 la c\u00e1scara y con su hierro,<\/em><\/p>\n<p><em>un pu\u00f1al del desamor fue construido.<\/em><\/p>\n<p><em>En esta esquina una traici\u00f3n fue preparada.<\/em><\/p>\n<p><em>Dicen que Hilaria se llamaba la esposa del plomero, as\u00ed enga\u00f1ado.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCon qu\u00e9 se llena un nombre vac\u00edo?<\/em><\/p>\n<p><em>Mientras aqu\u00ed soy conducido la mordedura t\u00edsica me domina.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Ese hombre es una\u00a0bala<\/strong><\/h3>\n<p>Siempre te lo dije Siboney, que ese hombre era una bala a punto de percutar. Pero t\u00fa nunca me hiciste caso chica, esa costumbre tuya tan puta de enamorarte de los clientes, de creer en sus historias, de viajar con ellos a su futuro, de pensar que era posible salir del Fenicia en g\u00f3ndola, de traspasar la burbuja inm\u00f3vil de nuestras prisiones y \u00bfpor qu\u00e9 no? de nuestra condena. Porque claro, la historia \u00faltima y finita de cualquier puta es creer que alguien nos puede sacar del lupanar; de hecho, venimos todos los d\u00edas para comprobar que es posible que un cliente se enamore de nosotras y nos saque por siempre de esta prisi\u00f3n, y perdona que me incluya, bien sabes que mi sue\u00f1o es m\u00e1s dif\u00edcil, pero no imposible. Pero los hombres, Siboney, vienen y se embarran con nosotras, pero luego se ba\u00f1an y desaparecemos por el sumidero de la ducha, con la materia jabonosa con la que se han untado el cuerpo que antes fue nuestro. De nosotras no queda nada, ni siquiera un rastro que pudiera delatarlos, un beso, una caricia o una frase dicha en el medio del coito. De nosotras no queda nada, ni a\u00fan el sobresalto; nosotras, es cierto, nos ba\u00f1amos. Pero siempre quedamos sucias. \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 que no podemos limpiarnos? En fin, creo que eso es lo que nos define con mayor exactitud: nosotras siempre permaneceremos sucias.<\/p>\n<p><em>Hubo de pronto un alboroto que nadie advirti\u00f3\u2026 <\/em><\/p>\n<p>Si supieras que te lloramos de veras, aqu\u00ed todo el mundo rod\u00f3 una l\u00e1grima para condenar el infortunio, una l\u00e1grima remuner\u00f3 la aridez de aquella polvareda. T\u00fa madre llor\u00f3 la que m\u00e1s; t\u00fa cre\u00edste enga\u00f1arla, pero ella lo sab\u00eda todo, s\u00f3lo que no pod\u00eda desviarte del desastre, ya que ella viv\u00eda en el desastre. Cinco hijos en el medio de la nada, navegando el fr\u00edo de los Andes, y el cuchillo inc\u00f3modo de la pobreza, rasgando el infortunio. Luego enterrarte aqu\u00ed en Caracas, porque no ten\u00eda recursos para llevarte a Ejido. El se\u00f1or Goncalves se port\u00f3 muy bien, qui\u00e9n iba a creerlo, el portu result\u00f3 de lo m\u00e1s buena gente. Vieras la corona, la m\u00e1s bella de todas y aquella cinta fucsia recamada de estrellas: <em>La Gerencia del Fenicia. <\/em>T\u00fa me preguntar\u00e1s por qu\u00e9 La Gerencia, y yo te dir\u00e9 que lo mismo me pregunt\u00e9, lo cierto es que todo el mundo, quiere en el fondo dejar de ser lo que es. As\u00ed es, Siboney, todo el mundo quiere dejar de ser lo que es para ser un sue\u00f1o, o cuando menos un d\u00eda domingo con una familia numerosa. \u00bfTe acuerdas que siempre me lo dec\u00edas?: \u00abUn d\u00eda domingo con una familia numerosa\u00bb, las chicas de la cueva, todas sue\u00f1an con dejar el nombre clandestino y llamarse como lo dice su c\u00e9dula de identidad. El portu con su deseo de tener un restaurante en el Este \u2013de all\u00ed el desafuero de \u00abla gerencia\u00bb en la cinta- y yo con mi deseo de ser\u2026 disforia se llama mi desajuste.<\/p>\n<p><em>Me desvisten y me ponen una bata verde y me llevan al quir\u00f3fano\u2026 <\/em><\/p>\n<p>Siempre me lo dec\u00edas, que me dejara de esas mariqueras, pero no pod\u00eda, Siboney, as\u00ed como t\u00fa tampoco pod\u00edas dejar de ser puta. Nuestros destinos se cruzaron en el Fenicia, para revelarnos una prisi\u00f3n y en ella el santo y se\u00f1a de la misma: \u00abno pod\u00edamos\u00bb, \u00e9ramos instrumentos de nuestra condena y juguetes de los clientes. Apost\u00e1bamos a todo y cre\u00edamos en nuestra ignorancia, que la vida nunca acabar\u00eda. A veces compet\u00edamos entre nosotras, a ver quien se levantaba el mejor cliente y bail\u00e1bamos en la pista, con las luces estrobosc\u00f3picas girando en nuestros cuerpos, y cre\u00edamos entonces, que est\u00e1bamos en otra galaxia donde no exist\u00eda el enga\u00f1o, el desamor y la condena. Pero la realidad se impon\u00eda y destru\u00eda el sue\u00f1o, siempre a las cinco de la madrugaba sonaba el <em>Alma Llanera <\/em>y con ella se evaporaba la m\u00e1scara, desaparec\u00eda la penumbra y se encend\u00eda la realidad expresada en un bombillo de 150 vatios en el medio de la pista, que revelaba el verdadero rostro del sue\u00f1o. Entonces insurg\u00eda la miseria: Kimberlin con su pelo te\u00f1ido, Juselin con sus dos abortos y yo con aquella cicatriz en la cara que me propin\u00f3 aquel malandro. Otras veces, s\u00f3lo \u00e9ramos una comida de un restaurante de chinos, en envases de aluminio, que nos tra\u00eda el bizco Ram\u00f3n y que com\u00edamos escondidas en los ba\u00f1os antes de que llegaran los clientes. Luego, las historias de los hijos que ustedes arrojaban a \u00e9stos, para ver si con ello cambiaba la desdicha, pero nada, el monstruo aborrecido aparec\u00eda siempre pidiendo \u00ablos tres platos\u00bb y ustedes como putas abri\u00e9ndonos en las habitaciones mullidas, infectadas de alima\u00f1as.<\/p>\n<p><em>Me inyectan una soluci\u00f3n en mis venas y ya comienzo a so\u00f1ar\u2026<\/em><\/p>\n<p>Siempre so\u00f1aste con viajar, Siboney, por eso te cre\u00edas todas las historias de viaje que cualquiera te contara. El arquitecto Pantoja te ofreci\u00f3 una casita en M\u00e9rida y le cre\u00edste, el guardia nacional de pelo malo te ofreci\u00f3 un viaje a Miami y tambi\u00e9n le cre\u00edste, y yo que te dije que har\u00eda un largo viaje hacia Europa, nunca lo cre\u00edste; l\u00e1stima que no est\u00e9s para que puedas constatarlo. As\u00ed es, Siboney, Dinamarca es mi partida de nacimiento, aqu\u00ed volver\u00e9 a nacer.<\/p>\n<p><em>Y el detective Gonz\u00e1lez saca su arma de reglamento\u2026<\/em><\/p>\n<p>Pero no tuvimos suerte, nunca nos acompa\u00f1\u00f3 la suerte. \u00bfPor qu\u00e9 tuviste que intervenir en esa pelea de machos? Pero hasta para eso fuiste put\u00edsima, te atravesaste en el medio de esos dos fuego, y ese hombre que era una bala, pues no tuvo m\u00e1s que ratificar su destino y accionar el gatillo. Ese hombre era p\u00f3lvora, ojos de sangre, y sonrisa de Caronte.<\/p>\n<p>El fri\u00f3 me incomoda y me pone nerviosa \u2013\u00bfves c\u00f3mo ya empiezo a cambiar de g\u00e9nero?\u2013, no es para menos, ya comienza a surtir efecto el proceso hormonal, doce meses ingiriendo estr\u00f3genos. Nadie se imagin\u00f3 por lo que estaba pasando, cambios de humor, mareos y n\u00e1useas. \u00bfTe acuerdas de las bromas sobre mi supuesta pre\u00f1ez? Pero ahora estoy feliz, verdaderamente feliz, pues s\u00e9 que todo saldr\u00e1 bien, ya que hemos tenido antes tan mala suerte, es justo que ahora nos acompa\u00f1e la fortuna. \u00bfNo lo crees as\u00ed mamita? Siempre he estado sola para todo, en el Fenicia era yo sola, era apenas un deseo viviendo en otro cuerpo. Aqu\u00ed estoy en este pa\u00eds europeo, sola para nacer otra vez. Llevo dos a\u00f1os prepar\u00e1ndome, me han hecho todo tipo de pruebas psicol\u00f3gicas y psiqui\u00e1tricas, me han explicado los riesgos, me han hablado de la irreversibilidad de mi decisi\u00f3n, me han descubierto una serie de t\u00e9rminos que yo desconoc\u00eda y todo por qu\u00e9, porque sencillamente alguien quiere nacer, no sab\u00eda que nacer fuera tan complicado, tan dif\u00edcil, tan t\u00e9cnico, tan fr\u00edo, tan inc\u00f3modo. As\u00ed es, Siboney, nacer nos puede llevar toda una vida, nacer puede ser la experiencia m\u00e1s traum\u00e1tica de tu vida \u00bfA qu\u00e9 naciste t\u00fa Siboney? \u00bfA qu\u00e9 naciste? A qu\u00e9 naciste ese d\u00eda, en que fuiste depositaria del plomo en el medio de aquella pelea de machos, a que nacer\u00edas, ahora que de ti no queda sino el recuerdo de aquel fuego que se llev\u00f3 tu sonrisa, tu despreocupaci\u00f3n y tu \u00abdomingo\u00bb ya irrecuperado en el tiempo. \u00bfA qu\u00e9?<\/p>\n<p><em>Rueda el tambor del revolver buscando la bala en el galer\u00edn\u2026<\/em><\/p>\n<p>Y todo se detuvo en ese instante, hubo un acopio de eternidad, en tu boca pintada, en tu minifalda roja, en tu <em>top<\/em> de sat\u00e9n, en tus medias panties; un acopio de eternidad. Y luego todo fue tan r\u00e1pido, tu cuerpo inerte sin tu risa, sin tus chistes, sin tu deseo final por el desgraciado ese del cual te enamoraste. El Fenicia lo era todo para nosotros, pues no ten\u00edamos nada de qu\u00e9 aferrarnos, orfandad absoluta, por eso acept\u00e1bamos lo peor, porque no hab\u00eda nada mejor, no ten\u00edamos nada.<\/p>\n<p><em>En el medio de mi sue\u00f1o mi coraz\u00f3n se debilita\u2026<\/em><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 corren tanto estos m\u00e9dicos? \u00bfA qu\u00e9 viene el sobresalto? Se miran unos a otros, como nos miramos todas en el medio de tu cuerpo inerte, ese mismo movimiento que hubo a tu alrededor comienzo yo a sentirlo en el m\u00edo. \u00bfPor qu\u00e9 silba el monitor? Y emite ese pito lastimero, una l\u00ednea se dibuja en el monitor, sin ondas y fracciones y comienzo a ver tambi\u00e9n como yo desaparezco, se desesperan los m\u00e9dicos y mi cuerpo se estremece al ritmo del electro-schock, y comienzo ya a sentir c\u00f3mo me convierto tambi\u00e9n en aquel gran charco de sangre, en que t\u00fa te transformaste aquella noche, pero, \u00bfqu\u00e9 puede ya importar ahora que he nacido?<\/p>\n<p>Una \u00faltima confesi\u00f3n: he nacido con tu nombre. Que ya no me llamen el marico Valderrama, ahora que me entierren con tu nombre, Siboney.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/milton-quero-arevalo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autopsia del deseo A Anabel\u00ed Vera\u2014Mar\u00edn \u2014Muri\u00f3 de amor, no hay ninguna duda. Perplejo miraba el joven estudiante a su profesor y maestro de Anatom\u00eda, ante la sentencia invariable de la primera impresi\u00f3n, que arrojaba el cad\u00e1ver que se dispon\u00eda a diseccionar. El cuerpo inerte a\u00fan no recib\u00eda el brillo del bistur\u00ed y el profesor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6777,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6776"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6776"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6776\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7108,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6776\/revisions\/7108"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6777"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6776"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6776"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6776"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}