{"id":6756,"date":"2022-11-16T23:54:50","date_gmt":"2022-11-16T23:54:50","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6756"},"modified":"2024-11-29T16:37:36","modified_gmt":"2024-11-29T21:07:36","slug":"ocaso-de-edilio-pena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ocaso-de-edilio-pena\/","title":{"rendered":"\u2018Ocaso\u2019 de Edilio Pe\u00f1a"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\" data-adtags-visited=\"true\">Juan Martins<\/h4>\n<p class=\"has-text-align-justify\" data-adtags-visited=\"true\">Apenas empezamos a leer el texto, <em>Ocaso<\/em><sup>(1)<\/sup>, de Edilio Pe\u00f1a nos sorprendemos de sus personajes y de c\u00f3mo se asienta el discurso: nos seduce, nos atrapa en tanto esperamos del teatro, adem\u00e1s de divertimento, reflexi\u00f3n, a\u00fan m\u00e1s, discernimiento: la sensualidad de una experiencia que nos induce a una relaci\u00f3n ambigua con la escena, con lo que all\u00ed sucede, porque lo que \u00absucede\u00bb no es s\u00f3lo la concesi\u00f3n inefable del di\u00e1logo, sino de c\u00f3mo, a partir de esa reflexi\u00f3n, incluso de la duda, me inc\u00f3modo. Acto seguido busco entender. No lo consigo, vuelvo a intentarlo y lo inaccesible me conduce hacia aquella b\u00fasqueda de lo extra\u00f1o. La ficci\u00f3n se consolida en ruptura del tiempo y el espacio esc\u00e9nico con el prop\u00f3sito de formalizar la aptitud de un teatro no convencional.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" data-adtags-visited=\"true\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se\u00f1ores espectadores estamos ante un teatro sin concesiones. Nos exige.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" data-adtags-visited=\"true\">\u00a0\u00a0\u00a0A partir de este momento la realidad es una ilusi\u00f3n, ni siquiera una met\u00e1fora la cual est\u00e1 presente, pero la dicci\u00f3n de lo expuesto nos sit\u00faa en la duda de lo real: No existe, sino su relaci\u00f3n, no existe sino su reflejo. Y por ser reflejo, la posibilidad del enga\u00f1o est\u00e1 dispuesta en la sintaxis del relato. Sin embargo \u00e9sta no quiere abrumar, todo lo contrario, ser transparente para el espectador. Logrando por un momento que \u00e9ste piense en su propio reflejo como una sombra disuelta en el olvido: en la quiebra de su propio sujeto, de la infancia, del amor y la conciencia. Ahora s\u00ed, <em>la infancia<\/em> el reducto de esa p\u00e9rdida y quedar\u00e1 pues reservada a la memoria como mecanismo de libertad. Por su parte el \u00abAnciano\u00bb representa el lugar final de ese sujeto controlado por fuerzas mayores y es conducido por su memoria a modo de rebelarse. De manera tal que el <em>espectador-lector<\/em> reflexione, piense e interprete el lugar que le corresponde a esa realidad, siempre que entienda c\u00f3mo \u00e9sta estar\u00e1 sujeta a otras interpretaciones y la memoria se comporte aqu\u00ed como aquel retrato m\u00faltiple del sujeto, por ejemplo, este \u00abAnciano\u00bb que trata de distinguir a cu\u00e1l de esos reflejos pertenece, es decir, a cu\u00e1l realidad, en parte, debe ce\u00f1irse para sobrevivir:<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Doctor.\u2014 Los ni\u00f1os de ahora son as\u00ed. Nunca est\u00e1n aqu\u00ed sino all\u00e1. Viven en la ilusi\u00f3n de la virtualidad. Y tienen raz\u00f3n, la realidad es un fastidio que hay que exterminar.<br \/>\nAnciano.\u2014 Espero que eso no ocurra con mi infancia. Este ni\u00f1o que me toma de la mano nunca se ha separado de m\u00ed, a pesar de ser marginado por su color de piel. Sin embargo, le agradezco a mi infancia que me haya conducido, ahora en mi silla de ruedas, por los caminos impredecibles de la vida. (Edilio Pe\u00f1a, 2022: 5).<\/p><\/blockquote>\n<p class=\"has-text-align-justify\" data-adtags-visited=\"true\">\u00a0 Aun as\u00ed, lo que intenta sin \u00e9xito de sobrevivir es la conciencia de ese sujeto. El espacio y el tiempo esc\u00e9nico se introducen en esa <em>sensaci\u00f3n<\/em> del espectador por medio de la cual descubre que se trata de su pa\u00eds, reconocer\u00e1 tambi\u00e9n el temor y la duda, el terror de vivir en un pa\u00eds cuya conciencia de los individuos es doblegada. A esta figura del espejo es a la que me refiero. Todo inducido por la imagen del discurso: <em>Anciano.\u2014 <\/em>[\u2026]<em> Dicen que los cuervos otean desde aqu\u00ed la inmensidad del mar, hacia all\u00e1 donde los tiburones devoran a los balseros que huyen del horror de la dictadura<\/em>. (2022: 7). Una vez m\u00e1s, Pe\u00f1a elabora saltos de tiempo y espacio a modo de trascender sobre la imaginaci\u00f3n del drama: el tiempo se indetermina y el espacio se desvanece, acerc\u00e1ndonos a la denuncia, a mirar sobre el vac\u00edo, puesto que este tiempo, en la representaci\u00f3n de la pieza, es abstracto y debemos a posteriori dudar de \u00e9l: <em>Doctor (<\/em>En un repentino frenes\u00ed<em>).\u2014 F\u00edjese. Le explico: primero est\u00e1 el segundo, luego el mionisegundo (que es la mil\u00e9sima parte del segundo), despu\u00e9s los microsegundos (que es la millon\u00e9sima parte del segundo), tras \u00e9stos el nanosegundo <\/em>[\u2026]<em> y finalmente el attosegundo<\/em>\u2026 (p. 9), m\u00e1s adelante la incertidumbre del espacio: <em>Doctor.\u2014<\/em> [\u2026] <em>No se puede excavar un t\u00fanel. Estamos parados sobre un espejo negro<\/em> [\u2026] (p. 10). La indefinici\u00f3n nos deja en el lugar subjetivo de lo indeterminado. De all\u00ed que concisas acotaciones describen las escenas, dejando todo al director, a su interpretaci\u00f3n y a la lectura de ese discurso. La acci\u00f3n, el espacio y el tiempo se definen desde el ritmo de los personajes. Insisto, no es un teatro convencional. Es una obra abierta: dicha sintaxis del relato teatral queda accesible a esta y otras interpretaciones, no por eso, menos dram\u00e1tica y la tensi\u00f3n teatral se conduce mediante di\u00e1logos precisos, breves y transparentes sobre el transcurso de tres escenas estructuradas para ese prop\u00f3sito del ritmo. Y lo logra.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0\u00a0Dudamos cuando la realidad se fragmenta para articular su enga\u00f1o: nada de lo que <em>sentimos<\/em> existe, s\u00f3lo la sensaci\u00f3n. La realidad es la virtud de esa sensaci\u00f3n: el espectador, deduce, indaga, vierte y organiza sus emociones al punto de sobrellevar el desasosiego de los personajes. Y a partir de all\u00ed su imaginaci\u00f3n recrea las escenas, ya que, Pe\u00f1a quiere que la audiencia lo acompa\u00f1e en el pensamiento, siempre estructurado desde los personajes. Poco importa qui\u00e9nes son como s\u00ed lo que representan: su propia alienaci\u00f3n al poder. La ficci\u00f3n y lo subjetivo se posicionan del espectador, permitiendo entender que el pa\u00eds no es sino un sistema que nos controla, nos impone sus l\u00edmites, nos perturba y nos sella a su antojo. Es un sistema de crueldad donde el sujeto se transforma en \u00abcosa\u00bb y no en \u00abpersona\u00bb: la <em>banalidad del mal<\/em>, insisto, como eje din\u00e1mico de esa relaci\u00f3n de los personajes con su propia realidad. Y no habr\u00e1 escapatoria. Por eso, dec\u00eda que es la sensaci\u00f3n lo que define su narrativa. Toda acci\u00f3n, movimiento, gesto y desplazamiento se envuelven de esa sensaci\u00f3n. Tres escenas en cuya cadencia las emociones del p\u00fablico participan y, en consecuencia, la tensi\u00f3n del drama se consolida. Quiero entender que el \u00abDoctor\u00bb personifica la legitimidad del conflicto. Por tal motivo el tiempo y el espacio, una y otra vez, se indeterminan. El espacio esc\u00e9nico siempre din\u00e1mico y por definirse. Y aquello, cuya presencia es inmaterial (el sujeto abstracto en la pieza), que domina, controla y somete funciona como el <em>actante<\/em> cuyo eje todo lo \u00abmueve\u00bb, incluso, a nuestro propio inconsciente en el lugar del espectador. La enajenaci\u00f3n del sujeto es inexorable. Estamos bajo la influencia de lo irreversible.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0Lo anteriormente expuesto se sustenta en las figuras connotativas de algunos personajes, por ejemplo, \u00abLa mujer de la antorcha\u00bb, con la cual se quiere representar la decadencia de conceptos tales como libertad y justicia: <em>Anciano<\/em> (Palpando el trasero hermoso de La mujer de la antorcha. Lo olfatea.).\u2014 <em>Ahhh\u2026. Tiene un perfume irresistible. Arrebatador. \u00bfCu\u00e1l es su origen?<\/em> [\u2026] <em>Doctor.\u2014 Ese es un culo extra\u00eddo de las entretelas morbosas de su memoria, <\/em>[\u2026] (p.14). Ante lo extra\u00f1o, lo dionisiaco, lo sombr\u00edo y fat\u00eddico el espectador no descansa. Ya estamos en la escena segunda cuando estos personajes se duplican sobre esa ansiedad y el ocaso: <em>La Infancia<\/em> (Saca una larga lengua y comienza a lamer la sangre que se desliza por el cuerpo de la mujer con la antorcha).\u2014 <em>Sabe rica esta sangre. Es sabrosita.<\/em> [\u2026] (p. 15). Y as\u00ed en el transcurso de las escenas. Nos invita, por tal efecto connotativo del lenguaje, a interpretar este sentido: la derrota se consolida y la condici\u00f3n humana queda sustituida por la <em>banalidad del mal<\/em>. Con todo, nos sometemos al desasosiego y anhelamos hallar la esperanza. Sin embargo, otra vez, el ritmo, la ansiedad: <em>Voz de ni\u00f1o 1.\u2014 Que nos <u>ense\u00f1es a matar<\/u> como en las pel\u00edculas, como en las series de televisi\u00f3n<\/em>.\/\/<em>Anciano.\u2014 \u00bfQuieren convertirse en cazadores de ciervos?<\/em> \/\/ <em>Voz de ni\u00f1o 1.\u2014 No, en asesinos en serie<\/em>. [Subrayado nuestro]. (p. 16). Apolog\u00eda a la muerte, al crimen y la corrupci\u00f3n.<br \/>\nPor lo dicho, tal carga emocional nos somete a su racionalizaci\u00f3n (tendencia en el discurso de Pe\u00f1a), es decir, para rechazar la violencia en nuestra condici\u00f3n de espectadores tomamos conciencia de lo sucedido hasta hallar el sentido: su car\u00e1cter de denuncia. Siempre sobre la connotaci\u00f3n de lo simb\u00f3lico:<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Doctor.\u2014 Cerraste los ojos al disparar.<br \/>\nLa Infancia.\u2014El fuego de la antorcha me encandil\u00f3.<br \/>\nDoctor.\u2014 Pudiste haberme matado. Sent\u00ed venir la bala.<br \/>\nLa Infancia.\u2014 \u00bfQu\u00e9 se hizo la mujer con la antorcha?<br \/>\nDoctor.\u2014 Se march\u00f3 como toda evocaci\u00f3n venida de un espejo.<br \/>\nLa Infancia.\u2014 \u00a1Suena fascinante!<br \/>\nDoctor.\u2014 \u00bfHas visto alguna vez a un coraz\u00f3n correr por una carretera oscura, huyendo de una bala que lo persigue? [Subrayado nuestro]. (p. 20).<\/p><\/blockquote>\n<p class=\"has-text-align-justify\"><em>\u00a0<\/em>\u00a0El temor y la ansiedad nos persiguen. De tal manera que la tensi\u00f3n del drama se centra en la relaci\u00f3n de los personajes, por medio de la cual nos conduce a la intensidad dram\u00e1tica. Quiz\u00e1s por estas razones Pe\u00f1a insiste en la libertad esc\u00e9nica para su director. Se necesita de la libre interpretaci\u00f3n por tratarse, entre otros aspectos, de la violencia del pa\u00eds. Para ello desdibuja la figuraci\u00f3n del poder, se vierte en iron\u00eda, en figura l\u00fadica de las escenas al momento que se recrean desde nuestra experiencia como espectadores. Desde esta emoci\u00f3n la pieza, ya obra, representar\u00e1 el cuerpo del actor quien a su vez gobernar\u00e1 aquella tensi\u00f3n dram\u00e1tica, puesto que lo emocional asciende a partir de su propia b\u00fasqueda: querer explicarnos el pa\u00eds (lo real) para al final sucumbir. Queda entonces expuesto, dec\u00eda, el rechazo a los totalitarismos y a cualquier medio que lo exprese<em>: (Aparece un Kapo de un campo de concentraci\u00f3n, vestido con un uniforme a rayas, y conduciendo una carretilla donde lleva un ata\u00fad negro.<\/em> <em>El<\/em> <em>Kapo<\/em> <em>comienza a recoger del piso, las partes de un cad\u00e1ver desmembrado y a meterlas dentro del ata\u00fad<\/em>) (p. 24). Vuelve el car\u00e1cter de la denuncia. Pe\u00f1a, como dramaturgo, nos trata de desenga\u00f1ar al dejar el asunto bien claro: seremos v\u00edctimas y victimarios de un proceso de crimen y soledad: concurrimos, por la p\u00e9rdida de la conciencia, al residuo de nuestra propia miseria. No hay tiempo para rumiar. El ritmo, el desenlace y la acci\u00f3n nos encadena en procura de una representaci\u00f3n org\u00e1nica y emocional, en tanto que lo teatral se centre en este actor. Es la angustia, su devenir lo que se est\u00e1 representando en el espacio esc\u00e9nico. Y los signos para tal efecto son clarificadores de esa intenci\u00f3n. Pe\u00f1a requiere, no por eso menos libre, esta condici\u00f3n ineludible de la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0 Los principios de unidad, tales como lo entendemos: planteamiento, nudo y desenlace\u00a0\u00a0 se exponen de modo heterodoxo, asent\u00e1ndose en cambio, el ritmo de un c\u00edrculo incierto por reconocer a la realidad: <em>Doctor (<\/em>Meditabundo. Mirando el espejo del piso<em>.).\u2014 Quien logra mirarse mucho en un espejo, en el fondo desea escapar de la realidad<\/em> [\u2026] (p. 25). Al final, todo sucumbe porque no hay esperanza ante el rigor de un r\u00e9gimen insostenible, adjetivado por la ansiedad, el poder, la corrupci\u00f3n, la lujuria y la muerte:<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Joven 2.\u2014 Claro, por eso es una diosa. El tiempo no la alcanza jam\u00e1s. Es la \u00fanica mujer que no necesita cirug\u00eda pl\u00e1stica para mantenerse eternamente divina, joven. Nunca envejecer\u00e1.<br \/>\nLa mujer de la antorcha.\u2014\u00a0 \u00a1Vamos, maten ese anciano antes de que se convierta en mu\u00f1eco!<br \/>\nDoctor.\u2014 \u00a1No, por favor!<br \/>\nJoven 1.\u2014 Tus \u00f3rdenes ser\u00e1n cumplidas, mi diosa.<br \/>\nDoctor.\u2014 \u00a1Piedad!<br \/>\nLa mujer de la antorcha.\u2014 Esta noche de navidad, nos daremos el gran banquete. \u00a1Que empieza el fest\u00edn bajo este aguacero de estrellas! (P.35).<\/p><\/blockquote>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0\u00a0 El \u00abDoctor\u00bb ahora en su rol de v\u00edctima no podr\u00e1 escapar. La iron\u00eda sustituye a la realidad, decret\u00e1ndose la <em>banalidad del mal<\/em>. Permanecemos bajo el rigor de aquel desasosiego y la desesperanza: el terror.<br \/>\nComo ha de comprenderse este ensayo no es m\u00e1s que un punto de vista ante una obra que muestra la posibilidad de elaborar diferentes interpretaciones, su lenguaje permite recrear nuestra imaginaci\u00f3n. Abierta a nuestra ex\u00e9gesis, pero tambi\u00e9n cercana a nuestro dolor por el pa\u00eds. Es una realidad que nos toca de cerca. Nuestro autor se afianza en la l\u00ednea de esta po\u00e9tica a modo de que no descuidemos el asunto. Hemos de considerarlo cuando en el desenlace de la pieza todo es fatalismo y crimen. Quiero entender entonces que las ideolog\u00edas se cementan en la violencia y el delirio por el poder nos consume. Al final se signan los elementos de esa violencia. No tendremos la menor duda cuando la denuncia nos llega sin ambages.<br \/>\nEl p\u00fablico mediar\u00e1 ante la ficci\u00f3n porque las emociones pasar\u00e1n por el filtro de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) Pe\u00f1a E. (2022). <em>Ocaso<\/em>. M\u00e9rida: (Archivo del Autor).<\/p>\n<h6>*Publicado en: https:\/\/criticateatral.wordpress.com\/author\/criticateatral.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Martins Apenas empezamos a leer el texto, Ocaso(1), de Edilio Pe\u00f1a nos sorprendemos de sus personajes y de c\u00f3mo se asienta el discurso: nos seduce, nos atrapa en tanto esperamos del teatro, adem\u00e1s de divertimento, reflexi\u00f3n, a\u00fan m\u00e1s, discernimiento: la sensualidad de una experiencia que nos induce a una relaci\u00f3n ambigua con la escena, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6757,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6756"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6756"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6756\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6758,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6756\/revisions\/6758"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6756"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6756"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6756"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}