{"id":6704,"date":"2022-11-09T22:08:09","date_gmt":"2022-11-09T22:08:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6704"},"modified":"2023-11-24T18:24:48","modified_gmt":"2023-11-24T18:24:48","slug":"elogio-de-la-meridenidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/elogio-de-la-meridenidad\/","title":{"rendered":"Mariano Pic\u00f3n-Salas: elogio de la Meride\u00f1idad"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Luis Ricardo D\u00e1vila<\/h4>\n<p><strong>Tierra y alma de M\u00e9rida<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>\u00abM\u00e9rida fue mucho m\u00e1s que el lugar de origen; el primero y dram\u00e1tico impulso del destino y la vocaci\u00f3n. Sacamos tambi\u00e9n del alma en nuestro recuento de aconteceres, la ni\u00f1ez florida de frutos [&#8230;] y la adolescencia dispuesta como una flecha en las manos del arquero para rebotar contra los conflictos del mundo\u00bb. Mariano Pic\u00f3n-Salas (1958)<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 camino tan largo ha recorrido la vida intelectual meride\u00f1a desde aquellos d\u00edas en que comenzaron los primeros balbuceos de su fundaci\u00f3n! Pero, como para no ceder ante la historia y desde\u00f1ar la fundaci\u00f3n m\u00edtica de la ciudad, advertimos de inmediato la eternidad de M\u00e9rida, su interminable distancia hecha, m\u00e1s que por el tiempo pasado, por su luz, por sus paisajes y formas escabrosas, por sus frescas brisas y, por supuesto, por las modalidades que han ido creando sus hombres, siempre en tiempo presente. En este punto, parafraseamos a aquel Jorge Luis Borges veintea\u00f1ero, quien puso su palabra al servicio de una cierta fundaci\u00f3n imaginaria de su amada ciudad natal, al regresar luego de una larga ausencia, ansioso de reencontrarse con cuantas im\u00e1genes hab\u00edan fermentado en su imaginaci\u00f3n, escribe:\u00a0\u00abLo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron por un mar que ten\u00eda cinco lunas de anchura y a\u00fan estaba poblado de sirenas y endriagos y de piedras imanes que enloquecen la br\u00fajula [&#8230;] A m\u00ed se me hace cuento que empez\u00f3 Buenos Aires. La juzgo tan eterna como el agua y el aire\u00bb<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>La ciudad existe, entonces, eternamente, como existen los arquetipos. Resisten al tiempo, pero la condici\u00f3n de ser y vivir en la ciudad es una creaci\u00f3n temporal humana, demasiado humana. La ciudad se proyecta fuera del tiempo, ni hacia el futuro ni hacia el pasado, sino hasta cierta eternidad ideal y m\u00edtica. M\u00e9rida es eterna. De acuerdo. Pero la meride\u00f1idad es hist\u00f3rica, se desarrolla en el tiempo y la componen las representaciones que de ella se hacen sus habitantes a trav\u00e9s de la historia, la literatura, la cultura. La meride\u00f1idad explora respuestas a la cuesti\u00f3n de cu\u00e1l es el mundo deseado, cu\u00e1l es la ciudad deseada; pertenece de suyo al \u00e1mbito de la geograf\u00eda, la religi\u00f3n, la sociedad; significa tres cosas entra\u00f1ablemente compenetradas: la tierra, el medio social, el alma de monta\u00f1a. Esta tierra es fruto de los afanes de sus hombres, obra de sus manos, espejo del ingenio intelectual y art\u00edstico. En ellas se retrata el alma meride\u00f1a, a su vez que est\u00e1 empapada de su esp\u00edritu. Cada calle, cada plaza, cada iglesia, cada caser\u00edo, camino, rinc\u00f3n o lugar recuerda alg\u00fan acontecimiento. M\u00e9rida es no s\u00f3lo la tierra y su gente, sino mucho m\u00e1s: lo que llamamos alma de monta\u00f1a. \u00bfQu\u00e9 es el alma de monta\u00f1a? Sin querer hemos estado vi\u00e9ndola obrar al ver obrar al meride\u00f1o. Las tres cosas que acabo de nombrar -geograf\u00eda, religi\u00f3n, sociedad- se compenetran, se funden y confunden y son de hecho una sola. Esta alma no se ve pero se reconoce por su pensar, querer y obrar. Por supuesto, se me dir\u00e1 todos los hombres quieren, piensan y obran; pero cada sociedad a su manera. Ese pensar, querer y obrar es el alma de cada naci\u00f3n, como lo es de cada individuo, a su vez hacen un todo. Los meride\u00f1os han cultivado la tierra de sus altas laderas, han cruzado de caminos y llenado de alerosas casas su geograf\u00eda, han desparramado en ella hermosos parajes, han levantado iglesias, plazas, puentes, a fuerza de trabajo, de sudor, ingenio y arte. Pero tambi\u00e9n han dejado una obra espiritual y educativa, han llenado sus parajes \u00edntimos con una vida intelectual y literaria que se distingue del resto del pa\u00eds. Tierra y hombres, los libros y tratados que los meride\u00f1os escribieron, los monumentos art\u00edsticos que esculpieron, la arquitectura, la m\u00fasica, la literatura, todas las obras de arte que compusieron, los pueblos que levantaron, las instituciones por las que se gobernaron, las costumbres, los mitos, las leyendas de toda dase, su historia entera, nos dir\u00e1n cu\u00e1l fue el pensar, el querer y el obrar del alma meride\u00f1a. Indagar sobre todo esto no es nuestro prop\u00f3sito; que quede claro desde el comienzo. Lo que s\u00ed habr\u00e1 de hacerse en estas p\u00e1ginas es mostrar claramente c\u00f3mo el alma meride\u00f1a se manifiesta y se expresa a trav\u00e9s de la pluma y la inteligencia de uno de sus pensadores fundamentales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>M\u00e9rida, expresi\u00f3n vertical de un deseo<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>\u00abY otra invitaci\u00f3n a la fantas\u00eda era [&#8230;] ese empinamiento de cumbres que se apelotonan en el horizonte, las gargantas profundas que cortaron los r\u00edos, las &#8216;morenas terminales&#8217; de milenarios ventisqueros; los \u00e1rboles que trepan sobre las grietas de las monta\u00f1as y los torrentes que brincan regocijadamente contra las pe\u00f1as, como colas de caballos blancos. S\u00ed; el paisaje de M\u00e9rida fue creado en un d\u00eda de sumo alborozo por un Dios demasiado inventor\u00bb. Mariano Pic\u00f3n-Salas (1958)<\/p><\/blockquote>\n<p>Construir mundos y deseos -a la par de los paisajes- es la forma que tiene el intelecto para responder a la realidad, de inventar opciones dentro del repertorio ofrecido por los distintos escenarios eternos, descritos en el ep\u00edgrafe anterior. M\u00e9rida vendr\u00eda a ser, en este recto sentido, la expresi\u00f3n vertical de un deseo; deseo con forma monta\u00f1osa, aquilatado de verdor, rociado por espumosos torrentes y cantado por sus hermosas aves oriundas de un cielo con el blanco tel\u00f3n de fondo de las nieves eternas de Los Andes venezolanos. Precisamente, fue a trav\u00e9s de estos escenarios que aquellos mil hombres y los otros mil vinieron con su espada y su cruz para marcar el sitio, ayunando durante esplendorosas y largas lunas mientras sus habitantes originarios les ense\u00f1aban el arte de comer los frutos de aquellas tierras<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>Representaciones de este talante van de la mano del pensamiento y la sensibilidad de uno de los m\u00e1s conspicuos exponentes de la vida intelectual meride\u00f1a; acaso el m\u00e1s grande de quienes cre\u00edan en la eternidad de la meseta andina: Mariano Pic\u00f3n-Salas. La ciudad tuvo muchos poetas que cantaron sus calles, sus gentes, sus deliciosas bellezas naturales; as\u00ed como escritores que recrearon sus mitos y tradiciones, que registraron y engrandecieron su cultura, pero sin duda fue Pic\u00f3n-Salas el \u00fanico que lo hizo obteniendo una audiencia universal. El prestigio obtenido por su obra, particularmente por su\u00a0<em>Viaje al amanecer<\/em>\u00a0(1943)<sup>3<\/sup>, logr\u00f3 que la ciudad alcanzara en la literatura americana el car\u00e1cter legendario del Buenos Aires de Borges, el Madrid de Ortega y Gasset, la Lisboa de Pessoa, la Praga de Kafka o el Dubl\u00edn de Joyce. La M\u00e9rida de Pic\u00f3n-Salas no fue simplemente el tel\u00f3n de fondo de gran parte de su obra, sino la materia con que \u00e9sta se aliment\u00f3 en enorme medida.<\/p>\n<p>En el Mensaje a los meride\u00f1os con ocasi\u00f3n de su IV centenario (1958), se interroga:\u00a0\u00abMe pregunto qu\u00e9 es lo que debo a mi ciudad, y yo dir\u00eda que primordialmente un aprendizaje est\u00e9tico\u00bb. Aprendizaje que se reflej\u00f3 en su literatura. Esta nad\u00f3 -sobre todo en la obra de juventud que despunt\u00f3 el precoz intelectual- de la emoci\u00f3n que le produjo el descubrimiento y la contemplaci\u00f3n de sus paisajes naturales y sociales. Posteriormente, en el\u00a0<em>Viaje al amanecer<\/em>\u00a0-obra ya de madurez- dejar\u00e1 testimonio de esta meride\u00f1idad:\u00a0\u00abPor m\u00e1s que anduve por muchas tierras no perd\u00ed la costumbre de ser meride\u00f1o entra\u00f1able\u00bb. El testimonio, sin embargo, fue m\u00e1s all\u00e1 de lo emocional, de lo nost\u00e1lgico para proyectarse en el mito de la expulsi\u00f3n del Para\u00edso -hasta qu\u00e9 punto es la expulsi\u00f3n la que le da existencia al Para\u00edso- cuando se refiere a la \u00abTentaci\u00f3n de la literatura\u00bb, en su\u00a0<em>Regreso de tres mundos<\/em>(1959), escribe:\u00a0\u00abSi la inteligencia aspiraba a ser lib\u00e9rrima, el coraz\u00f3n permanec\u00eda atado a esa como a\u00f1oranza de una para\u00edso perdido\u00bb\u00a0(p.\u00a0126). Anteriormente, en su \u00abPeque\u00f1a confesi\u00f3n a la sordina\u00bb (1953) hab\u00eda escrito:\u00abLa nostalgia de esa naturaleza perdida es uno de los\u00a0leit motiv\u00a0de mi obra literaria\u00bb. Pero hab\u00eda m\u00e1s, la significaci\u00f3n de esa primera y \u00fanica etapa de la vida, aliment\u00f3 la nostalgia por el resto de sus d\u00edas<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>Examinarla obra de juventud -o deber\u00eda escribir de adolescencia- del intelectual meride\u00f1o, hasta 1920, es el prop\u00f3sito de estas p\u00e1ginas. Precisamente, nos interesan aquellos escritos con los que el adolescente se asoma al mundo de la literatura y del pensamiento; aquellos textos proscritos por el propio autor. Digo proscritos porque en el mediod\u00eda de su madurez intelectual, en ocasi\u00f3n de seleccionar unos textos para su publicaci\u00f3n en 1953, decidi\u00f3 mejor excluirlos de aquella selecci\u00f3n. Las razones para tal decisi\u00f3n no se liar\u00edan esperar:\u00a0\u00abDe mi obra literaria he suprimido para esta compilaci\u00f3n las p\u00e1ginas anteriores a 1933. Aun las de esta fecha resultan para mi gusto de hoy exageradamente verbosas y no desprovistas de pedanter\u00eda juvenil\u00bb. Y por si esta raz\u00f3n no fuese suficiente, el autor en una suerte de acto de contrici\u00f3n, a\u00f1ade:\u00a0\u00abParece que en ellas me encrespaba un poco como para lucirme en un examen sabihondo [&#8230;] O ese moceril intelectualismo era un proceso compensatorio por tantas cosas que me arrebat\u00f3 bruscamente la vida\u00bb<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>De examinar aquella prosa plagada de verbosa pedanter\u00eda pero elaborada antes del amanecer de su tesitura intelectual, se trata. Son los primeros pero tambi\u00e9n son los postreros: sus ideas iniciales, con el YO presente en formaci\u00f3n y en ebullici\u00f3n, aparecen -incluso mucho mejor elaboradas en pensamiento, palabra y obra- en sus \u00faltimos escritos. Habr\u00eda que llamarlos textos originales, en lugar de \u00abexageradamente verbosos\u00bb, pues en ellos el esp\u00edritu codicioso le exige a la vida o al arte un lugar y un papel que desempe\u00f1ar. Digo originales porque, en cierto sentido, todo origen no es otra cosa que un constante regreso -los mitos de origen no tienen fecha, viven en un tiempo distinto al nuestro, son eternos- a diferencia de la noci\u00f3n de inicio o de comienzo que s\u00ed tiene una fecha exacta y sin punto de retomo.\u00a0\u00abA ratos cambi\u00e9 de alma y cambiar\u00e9 cuantas veces mi curiosidad intelectual o mi errancia imaginativa, me lo exijan. Me gusta Venezuela, me gusta Chile y me gusta sobre todo abrir y tocar con sus Amazonas y sus Andes, toda la vasta carta de Am\u00e9rica\u00bb<sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p>Pic\u00f3n-Salas es un escritor original, \u00a1qu\u00e9 duda cabe!, sus reflexiones se conducen fuera de los m\u00e1rgenes de lo com\u00fanmente establecido y aceptado. Su obra gira en tomo de un pu\u00f1ado de asuntos. Acaso variaciones de temas universales que aparecen ya desde muy joven: la libertad intelectual, el americanismo, la valoraci\u00f3n de la educaci\u00f3n de la sociedad, la preocupaci\u00f3n por su cultura, la promoci\u00f3n de los principios democr\u00e1ticos del hombre, el cultivo del arte y de la creaci\u00f3n, su preocupaci\u00f3n desde muy temprano por los ideales de la justicia y la belleza<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>No podemos decir -parafraseando al propio don Mariano- que sea este trabajo que hoy ofrecemos, una historia completa de su vida intelectual de juventud, sino m\u00e1s bien una invitaci\u00f3n a estudiar estos a\u00f1os trascendentes, cuando desde su pluma afloraron los\u00a0\u00abprimeros fuegos de la vocaci\u00f3n\u00bb, indetenibles y evocadores a lo largo de su periplo vital:\u00a0\u00abY en mi obra literaria quise reflejar algunos de los mitos, visiones y temas que debo a mi oriundez meride\u00f1a. En esta tierra aprend\u00ed a amar la Poes\u00eda, y acaso un poco de sentimiento po\u00e9tico arraigado desde mis a\u00f1os mozos, me acompa\u00f1\u00f3 consoladamente en los peores trances de la vida\u00bb<sup>8<\/sup>. A\u00f1os y trances que cierra, al final de su \u00abPeque\u00f1a confesi\u00f3n a la sordina\u00bb (1953), con sinceras y significativas palabras, cargadas de hondo contenido \u00e9tico:\u00a0\u00abNo nos basta el arte tan s\u00f3lo, porque aspiramos a compartir con otros la m\u00faltiple responsabilidad de haber vivido\u00bb\u00a0(ibid.,\u00a0p.\u00a0XV).<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p><strong>1 <\/strong>\u00abFundaci\u00f3n m\u00edtica de Buenos Aires\u00bb, <em>Cuaderno San Mart\u00edn<\/em>, Buenos Aires, 1929, p. 4.<\/p>\n<p><strong>2 <\/strong>La monta\u00f1a siempre ha sido cantada por la poes\u00eda como un espacio inmerso en algo divino, amoroso: \u00abLa monta\u00f1a es el suspiro de Dios, ascendiendo en term\u00f3metro hinchado hasta tocar los pies de la amada\u00bb, nos escrib\u00eda por la misma \u00e9poca otro andino de las ant\u00edpodas meride\u00f1as, Vicente Huidobro, en su genial <em>Altazor<\/em> (Chile, 1919).<\/p>\n<p><strong>3 <\/strong>Pic\u00f3n-Salas, Mariano, <em>Viaje al amanecer<\/em> (pr\u00f3logo Emilio Abreu G\u00f3mez), Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, Divulgaci\u00f3n literaria de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, M\u00e9xico, 1943.<\/p>\n<p><strong>4 <\/strong>Acaso me duele todav\u00eda haber dejado de ser aquel adolescente, vestido de provinciano dril, sobre un caballo blanco, por esos campos de los Andes de Venezuela\u00bb, esto escribir\u00eda en el ocaso de su vida, <em>Regreso de tres mundos. Un hombre en su generaci\u00f3n<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1959, p. 19.<\/p>\n<p><strong>5 <\/strong>Pic\u00f3n-Salas, Mariano, \u00abPeque\u00f1a confesi\u00f3n a la sordina\u00bb, en: <em>Obras Selectas<\/em>, EDIME, Madrid-Caracas, 1953, p. IX.<\/p>\n<p><strong>6 <\/strong>Pic\u00f3n-Salas, Mariano, <em>Mundo imaginario. (Los recuerdos impresionantes. La vida de un hombre. Historia de un amigo. Tema de amor)<\/em>, Editorial Nascimento, Santiago de Chile, 1927, p. 7.<\/p>\n<p><strong>7 <\/strong>\u00abNos pone Dios una pluma en las manos para que con la pluma hagamos obras de belleza y de justicia [&#8230;]\u00bb, Buscando el camino, p. 146. De ambos temas se ha ocupado con gran atino Cristian \u00c1lvarez en su excelente pr\u00f3logo a Delia Pic\u00f3n-Salas de Morles (compiladora), Prosas sin finalidad (1923-1944), Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello, Caracas, 2010, pp. 5 ss.<\/p>\n<p><strong>8 <\/strong>Pic\u00f3n-Salas, Mariano, \u00abMensaje a los meride\u00f1os (En el IV centenario de la ciudad)\u00bb, 1958, <em>Hora y deshora<\/em>, Publicaciones del Ateneo de Caracas, Caracas, 1963, p. 173.<\/p>\n<h6>*Fragmento del texto publicado en: www.cervantesvirtual.com. Imagen: <span class=\"x193iq5w xeuugli x13faqbe x1vvkbs x1xmvt09 x1lliihq x1s928wv xhkezso x1gmr53x x1cpjm7i x1fgarty x1943h6x xudqn12 x3x7a5m x6prxxf xvq8zen xo1l8bm xzsf02u\" dir=\"auto\">Gianluca Cocconcelli Cavalli: Pueblo Tem\u00e1tico de los Aleros.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Ricardo D\u00e1vila Tierra y alma de M\u00e9rida \u00abM\u00e9rida fue mucho m\u00e1s que el lugar de origen; el primero y dram\u00e1tico impulso del destino y la vocaci\u00f3n. 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