{"id":6555,"date":"2022-10-20T00:50:40","date_gmt":"2022-10-20T00:50:40","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6555"},"modified":"2023-11-24T18:25:11","modified_gmt":"2023-11-24T18:25:11","slug":"la-fajina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-fajina\/","title":{"rendered":"La fajina"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Henrique Soublette<\/h4>\n<blockquote><p><em>Tendr\u00e1s que dejar tu carro de estudio y salir de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, recogiendo los s\u00edntomas de la muerte&#8230;<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>El pae Pr\u00f3spero, que es como le dec\u00edan en el pueblo, se paseaba por el altozano esperando el amanecer del d\u00eda. De rato en rato, al llegar a alguno de los extremos, se paraba, se quedaba un momento absorto, moviendo su gran cabeza gris cubierta con un casquete de lana, y suspirando, acababa por hacer u gesto de angustia que casi llegaba a la ira.<\/p>\n<p>El pueblo dorm\u00eda a\u00fan, a la luz cari\u00f1osa de la luna, una l\u00edmpida menguante de enero, que reinaba \u00fanica en un cielo completamente nocturno, a pesar de la proximidad de la madrugada.<\/p>\n<p>Desde uno y otro extremo de altozano, el pae pr\u00f3spero alcanzaba a divisar los dos aspectos principales del panorama alumbrado por el fulgor del cielo lunar; desde el de la izquierda, ve\u00eda las faldas de la sierra, las sabanetas empin\u00e1ndose hasta las filas en sinuosas dentelladas en que sobresal\u00edan como una dentadura negra las crester\u00edas, todas cubiertas de gamelotales, en cuyo gris plateado destacaban las siluetas oscuras de los duraznales; desde el de la derecha ve\u00eda, cuesta abajo, la hondonada: primero, las casuchas aisladas y en desorden, como en los nacimientos pascuales, encaramadas en pe\u00f1ones, rodeadas de arbolitos y conucos; m\u00e1s abajo, ve\u00eda la l\u00ednea recta del puente por encima de la quebrada profunda y estrepitosa, la carretera ondulada y pendiente, demasiado pendiente para el tr\u00e1fico de los carros; m\u00e1s all\u00e1, siempre cuesta abajo, los cafetales oscuros e intrincados como selvas, y laderas descendentes, y lomas y barrancos, hasta donde la vista alcanzaba, que era muy lejos, muy lejos.<\/p>\n<p>Al frente del altozano se ve\u00eda la plazuela, con cuatro olivos raqu\u00edticos y una pila seca, alrededor de la cual blanqueaban las casas, mucho m\u00e1s casas que las dem\u00e1s, de lo mejor de all\u00ed, de la flor del pueblo. En cuanto a la iglesia, su aspecto m\u00e1s que de tal, era de f\u00e1brica, y de f\u00e1brica muy vieja, aunque no abandonada; la fachada principal apenas se comprend\u00eda detr\u00e1s del complicado esqueleto de los andamiajes: para llegar a la puerta era menester pasar por entre un verdadero laberinto de barriles, de puntales y de pilotes; solo sobresal\u00eda, por encima de los parapetos y los tramos, la cruz de hierro, negra y simple, como la cruz de una tumba. A un lado, precisamente hacia el del barranco, estaba el campanario, otro andamio menos alto y m\u00e1s estable, del cual colgaban pobremente las tres campanas.<\/p>\n<p>Aquello era todo lo que pod\u00eda ver el pae Pr\u00f3spero desde el altozano de su iglesia; pero en realidad \u00e9l no ve\u00eda nada, nada hacia fuera. \u00c9l no ve\u00eda sino hacia adentro, hacia su mente llena de preocupaciones y de ansiedad.<\/p>\n<p>Parec\u00eda mentira, pero era la primera vez, en los treinta a\u00f1os que ten\u00eda de cura en la Soledad de Arriba, que una preocupaci\u00f3n mortal ocupaba su pensamiento, hecho ya y tan solo a los simpl\u00edsimos problemas de la pobreza, del dolor y del trabajo. A los veinticinco a\u00f1os, reci\u00e9n ordenado, hab\u00eda tomado posesi\u00f3n del curato de la parroquia, de la que ya no hab\u00eda vuelto a separarse, sino para alg\u00fan viaje forzoso, muy de tarde en tarde, viajes que \u00e9l se empe\u00f1aba en hacer en el menor tiempo posible. Y era de naturaleza de s\u00ed rutinera y campesina, solamente se hallaba bien en la vida mon\u00f3tona y sencilla de su parroquia.<\/p>\n<p>Ninguna de las condiciones necesarias para hacerse a aquel vivir le faltaba; sus funciones las llenaba de una manera mec\u00e1nica, espont\u00e1nea, sin el menor esfuerzo (era campechano y festivo). Le entreten\u00eda el cultivo de sus vi\u00f1as, de las que sacaba un vino mejor para ensaladas que para otra cosa y cuidaba unas cuantas colmenas, menos por la miel que por las abejas. Era campechano y festivo. Le gustaban las peleas de gallos y el juego de bolas; aunque, por escr\u00fapulo, nunca se interesa en aqu\u00e9llas ni tomaba parte activa en este. Adem\u00e1s, mascaba tabaco y se pega palos de aguardiente, que \u00e9l llamaba trancazos, con los m\u00e1s humildes del humild\u00edsimo pueblo.<\/p>\n<p>Pero, eso s\u00ed, el pae Pr\u00f3spero era muy generoso, muy bueno con los pobres, de los cuales \u00e9l era quiz\u00e1s el m\u00e1s pobre. Lo que a unos ganaba por entierros, bautismo o matrimonios, pronto iba a manos de otros. Siempre estaba al lado de los enfermos y de los muertos; aunque sin dejar nunca su sonrisa socarrona, sus palabras gordas y sus chanzonetas. Hac\u00eda la caridad de un modo natural, sin alarde, sin solemnidad, no d\u00e1ndole importancia alguna a lo que hac\u00eda, disimulando sus bondades con chanzas, que a veces resultaban hasta subidas de color.<\/p>\n<p>Cuando alg\u00fan pulpero del pueblo se negaba a recibir el precio del \u201ctrancazo\u201d, el pae Pr\u00f3spero le dec\u00eda, d\u00e1ndole una bofetada muy regular:<\/p>\n<p>\u2014No seas virote, hombre; coge esos centavos que te hacen falta pa sosten\u00e9 a la trulla de hijos naturales que has hecho.<\/p>\n<p>O si era una beata que le iba con alg\u00fan chisme sobre fulanito o zutanita, le dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Mujer, peor eres t\u00fa, que no haces porque no hallas con qui\u00e9n \u2013 y la desped\u00eda con un pellizco retorcido, que la chanza no lograba hacer menos doloroso. \u00c9l era el pueblo mismo y el pueblo se miraba en \u00e9l lo que quer\u00eda sinceramente.<\/p>\n<p>Tampoco le faltaba al cura de la Soledad de Arriba el car\u00e1cter necesario para reducir al bien vivir al m\u00e1s obcecado, y alguna vez que lo hubo menester, supo sellas con una trompada en la boca de alg\u00fan rebelde y llevarlo despu\u00e9s a rastras, agarrado por el pescuezo, hasta el confesionario.<\/p>\n<p>El pae Pr\u00f3spero hab\u00eda nacido, sin duda, para cura de aquel pueblo. \u00c9l era el pueblo mismo, y el pueblo que se miraba en \u00e9l lo quer\u00eda como a s\u00ed mismo pudiera quererse.<\/p>\n<p>Pues nunca se hab\u00eda encontrado el pae Pr\u00f3spero en trance tan dif\u00edcil como aquella vez&#8230; Sus pasos, habitualmente iguales y acompasados, se precipitaban o retardaban con nerviosos impulsos, y alguna vez hasta se deten\u00edan, para dar lugar a una nerviosa patada sobre el enladrillado del altozano.<\/p>\n<p>Y es que no era para menos la causa de su angustia. El de la Soledad de Arriba era un pueblo paup\u00e9rrimo, olvidado de casi todo el mundo all\u00e1 en su rinconcito de serran\u00eda apenas recordado una vez por a\u00f1o, al tiempo de cosechas, por los tres o cuatro amos de las otras tantas haciendas de caf\u00e9 de los contornos. Entre aquella gente pod\u00eda decirse que no hab\u00eda diferencia alguna de clases.<\/p>\n<p>No hay uno m\u00e1s miserable que otro, dec\u00eda el pae Pr\u00f3spero refiri\u00e9ndose a sus feligreses; tos tienen sus tierritas y sus animalitos&#8230; en las u\u00f1as y en la cabeza, conclu\u00eda ri\u00e9ndose estrepitosamente.<\/p>\n<p>Por aquel lugar no pasaba nunca un viajero, para qu\u00e9, si por all\u00ed no se iba a ninguna parte, ni a \u00e9l hab\u00eda podido llegar nunca una carreta. Apenas si los arreos de burros cargados lograban escalar el repecho que, los vecinos a falta de otra cosa mejor a que darle ese nombre, llamaban carretera.<\/p>\n<p>Sin embargo, en aquel pueblo miserable reinaba una especia di calma, de igualdad en el padecimiento, de resignaci\u00f3n, en fin, algo que, si no era propiamente la felicidad se le parec\u00eda como un hermano. Esta sensaci\u00f3n oscura de abandono y reposo alcanzaba como tantas otras cosas del pueblo, a su p\u00e1rroco, el cual, en treinta a\u00f1os, apenas recordaba un sinsabor que no fuera de los que la daban los muchachos que le iban a robar las uvas; no por el hecho mismo del robo, sino porque le estropeaban el vi\u00f1edo; los que se emborrachaban los domingos por la ma\u00f1ana, porque le escup\u00edan todo el piso de la iglesia, y los que viv\u00edan mal, porque seg\u00fan \u00e9l dec\u00eda \u201cera una gran sinverg\u00fcenzura no querer pagarle a Dios una miseria, para tener derecho, derecho verdadero, a su jembra\u201d.<\/p>\n<p>Pero lo que lleg\u00f3 a acontecerle un d\u00eda s\u00ed era grave, muy grave. La situaci\u00f3n era apurad\u00edsima; el pueblo y su p\u00e1rroco se ve\u00edan amenazados por un golpe que hab\u00eda de herirlos en una de las cosas que uno y otro m\u00e1s apreciaban en \u201cla fajina\u201d. \u00a1Miren que el pobre cura hab\u00eda bregado en la noche por defender su fajina de la voracidad del Jefe Civil! Pero nada; aquel era voluntarioso y terco hasta volverlo a decir contra sus decretos no hab\u00eda razones, ni ruego, ni nada.<\/p>\n<p>A principios de la noche que estaba terminando, cuando el pae Pr\u00f3sporo estaba acabando de vaciar su taza de caf\u00e9, se le present\u00f3, como de costumbre sin tocar ni pedir permiso, el coronel Alceste Vidalis, Jefe Civil desde hac\u00eda un trimestre de la Soledad de Arriba. El coronel salud\u00f3 al cura como de costumbre, con una chanza pesada; pero luego, sent\u00e1ndose al otro lado de la mesa, se puso serio de repente y empez\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSabe, pae Pr\u00f3spero, que le traigo una buena noticia?<\/p>\n<p>\u2014No venga con eso, hombre \u2014le respondi\u00f3 el cura, ya algo inquieto.<\/p>\n<p>\u2014Vamos a ver qu\u00e9 albricias me da.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jese de albricias y venga la bicha antes de que se enfr\u00ede.<\/p>\n<p>\u2014Pues bueno, all\u00e1 va: la noticia es que yo me hago cargo, oficialmente, por supuesto, de la f\u00e1brica de la iglesia.<\/p>\n<p>Casi un salto fue el movimiento que hizo el cura de la Soledad al incorporarse en la silla. Primero crey\u00f3 no haber o\u00eddo bien; despu\u00e9s crey\u00f3 que la cosa no pasaba de una broma; y por fin, cuando la seriedad del Coronel lo convenci\u00f3 de lo contrario, empez\u00f3 a luchar: puso los cinco sentidos en disuadir de sus intentos a la primera autoridad del lugar, replic\u00f3, contrarreplic\u00f3, apel\u00f3 a toda forma de insinuaciones, pero nequ\u00e1nquam, no hab\u00eda forma.<\/p>\n<p>\u2014Mire, coronel \u2014le hab\u00eda dicho \u2014, esto tiene sus c\u00e1bulas, y yo se las voy a explicar. Naturalmente que yo comprendo que ust\u00e9 lo que quiere es hacernos un gran favor, Dios le pague su buena volunt\u00e1; pero mire: esta gente de aqu\u00ed es muy animal, coronel, pero muy animal; ust\u00e9 dir\u00e1 si lo sabr\u00e9 yo, que tengo treinta a\u00f1os pastore\u00e1ndola, o arri\u00e1ndola que es la palabra&#8230; Ellos le tienen un apego grande a sus rutinas&#8230; y ust\u00e9 ver\u00e1; no le van a agradecer el favor.<\/p>\n<p>\u2014Ni yo lo hago por el agradecimiento, caray&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Bueno, pero&#8230; ust\u00e9 ver\u00e1&#8230; Nosotros&#8230; esta gente&#8230; bueno&#8230; esta gente est\u00e1 fabricando su iglesia desde el ochenta y uno&#8230; El pueblo ten\u00eda su iglesia, muy buena, por cierto, pero el terremoto del setenta y ocho se la tumb\u00f3. Fue lo \u00fanico que se cay\u00f3 en el pueblo con el terremoto, como todo lo dem\u00e1s era, y es,\u00a0 ser\u00e1 siempre de bajareque, pues&#8230; Ah, cuando yo llegu\u00e9 aqu\u00ed de cura, hall\u00e9 la iglesia en ruinas&#8230; Lo primero que me propuse, al llegar, fue reedificar la iglesia&#8230; ust\u00e9 ver\u00e1, coronel, al fin y al cabo, tener una iglesia es la \u00fanica manera de tener una casa grande para estos desastrados&#8230; Pues, bueno&#8230; fui a pedirle al Gobierno. El Gobierno primero me estuvo entreteniendo con ofrecimientos&#8230; pero por fin se jart\u00f3 de m\u00ed, y me dijo que no pod\u00eda ayudarme con na, que la situaci\u00f3n estaba mala, y que hiciera lo que yo pudiera&#8230; pues, bueno&#8230; yo&#8230; \u00bfqu\u00e9 hice? Cog\u00ed mi camino y me vine pa ca, y po el camino hice la resoluci\u00f3n de de fabric\u00e1 la iglesia de cualquier modo que fuera&#8230; Eso fue el a\u00f1o del setenta y&#8230; no, no, el a\u00f1o de ochenta&#8230; por el mes de los muertos&#8230; Pues, bueno, desde que hall\u00e9 en el pueblo, lo primero que hice fue ponerme a hablar y a hablar, de todas maneras: en pl\u00e1ticas, en conversaciones&#8230; de todas maneras&#8230; Por lo pronto, no hab\u00eda m\u00e1s que un recurso pa ir comenzando, y era la fajina&#8230; Yo sab\u00eda demasiado que de esta no pod\u00eda esperar ni un centavo partido por la mitad&#8230; Pues, bueno, busqu\u00e9 entre los amos de hacienda y con suscripciones y firmas, all\u00e1 en Caracas, los fondos imprescindibles y a los de aqu\u00ed les ped\u00ed lo \u00fanico que ellos pod\u00edan dar: el trabajo&#8230;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed exist\u00eda, desde hace much\u00edsimo tiempo, la costumbre de hacer todas las obras de alguna consideraci\u00f3n, como ellos dicen, por fajinas&#8230; Esa es una costumbre de todos los pueblos pobres&#8230; van a fabricar un rancho o a desmontar un cerro, o a sembrar unos conucos, y hacen una fajina&#8230; Si el trabajo es de uno solo, como cuando es un rancho, el amo convida a todos los del pueblo para un domingo y todos van, hasta las mujeres y los muchachos llevan gusto en ir&#8230; Se pegan a trabaj\u00e1 todos, y trabajan con m\u00e1s entusiasmo que si fueran ganando una fortuna, ri\u00e9ndose y cherche\u00e1ndose y cantando&#8230; bueno, cuando se acaba la tarea, el amo del trabajo ofrece una ternera o un sancocho, con aguardiente y todo&#8230; y comen todos juntos y despu\u00e9s bailan y se emparrandan, y la cosa resulta una fiesta&#8230; \u00bfya me comprende?<\/p>\n<p>Pues, yo resolv\u00ed que la iglesia se fabricara por fajinas. Cada dos domingos, ven\u00edan todos los del pueblo a trabajar, ca uno a su manera: el herrero en las cosas de herrer\u00eda, el alfarero en los ladrillos y en las tejas, y as\u00ed&#8230; y los que no pod\u00edan ayud\u00e1 con su oficio, como al barbero, y el boticario, ayudaban de cualquier manera, aunque fuera llevando y trayendo latas de arena y de cal&#8230; Adem\u00e1s de esto, ca uno tra\u00eda lo que pod\u00eda pa la comilona: unos tra\u00edan las papas, otros los pl\u00e1tanos, otros el aguardiente, otros la gallina, o la becerra, o el chivo o lo que juera&#8230; bueno; yo pon\u00eda lo que faltara&#8230; ah: y otros tra\u00edan la arpa y la guitarra y las maracas&#8230; y se armaba la fiesta&#8230; Pues bueno, la cosa cay\u00f3 muy bien, como estos desatraos tienen tan pocas ocasiones de divertirse se agarraron al pretexto e la fajina, y todos iban ganando, y hasta Dios mismo ganaba&#8230; ellos porque se divert\u00edan trabajando juntos y con la mira en la parranda y Dios porque la iglesia se iba levantando poco a poco, poco a poco, hasta lleg\u00e1 ande ust\u00e9 la mira hoy, que poco le falta&#8230; Veintiocho o m\u00e1s a\u00f1os tenemos en esto y si la iglesia no est\u00e1 ya levant\u00e1 tres veces es por la escasez de recursos. Bueno; en to este tiempo, el pueblo se ha encari\u00f1ao con la fajina e la iglesia&#8230; muchos de los que van a ella est\u00e1n yendo desde chiquiticos&#8230; ust\u00e9 sabe lo que es el entusiasmo porque ust\u00e9 lo ha visto, Coronel&#8230; Es que, mire, yo estoy por dec\u00ed que esta gente no quisiera que se acabara nunca&#8230; la f\u00e1brica.<\/p>\n<p>\u2014Ah, pero es necesario que se acabe \u2014 hab\u00eda dicho el coronel\u2014. El Gobierno necesita que se acabe de fabricar la iglesia, pae Pr\u00f3spero.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 ha de necesitar el Gobierno, coronel!<\/p>\n<p>\u2014Ah; s\u00ed, se\u00f1or; de eso puede usted estar seguro&#8230; Adem\u00e1s ya le digo; si es un bien el que yo voy a hacerle al pueblo&#8230; el Gobierno se hace cargo de los gastos.<\/p>\n<p>Y, como va dicho, no hubo forma de convencer al Jefe Civil. Por supuesto que ninguno en el pueblo hubiera sido capaz de comprender por d\u00f3nde ven\u00eda el da\u00f1o, ni que ten\u00eda de amenazante la oficiosidad del coronel; pero \u00e9l, el cura, que, aunque no era propiamente un lince, ten\u00eda el ojo bastante fino, s\u00ed lo ve\u00eda y lo comprend\u00eda todo.<\/p>\n<p>Aquel Jefe Civil, no era sino un aventurero intruso, que, desde que lleg\u00f3 al pueblo, no hizo otra cosa sino buscar todos los modos de explotar su miseria. Y aqu\u00e9l era uno de los mejores que hab\u00eda hallado. Oh, el fondo de un vaso de agua clara. El brib\u00f3n del coronel quer\u00eda hacerse cargo de la f\u00e1brica de la iglesia, para tener donde abrir sus productivas imaginarias, y cosechar \u00e9l solo, con toda comodidad. Construida la iglesia, si llegaba a construirse, qui\u00e9n evitar\u00eda que el Jefe Civil se hiciera amo y se\u00f1or de ella, como se hab\u00eda hecho ya en dos meses de casi todo el pueblo. El pae Pr\u00f3spero, no entend\u00eda ni una jota de pol\u00edtica y por consiguiente no sab\u00eda lo que era poder municipal ni poder ejecutivo, ni absorci\u00f3n de aqu\u00e9l por \u00e9ste, pero en los hechos present\u00eda el gran peligro que se ven\u00eda encima a su pobre parroquia. No sab\u00eda lo que era poder municipal ni poder ejecutivo, ni absorci\u00f3n de aqu\u00e9l por \u00e9ste, pero en los hechos present\u00eda el gran peligro que se ven\u00eda encima a su pobre parroquia. \u00c9l lo present\u00eda, s\u00ed; pero, \u00bfc\u00f3mo evitarlo?<\/p>\n<p>El coronel se hab\u00eda ido de su casa resuelto a salirse con la suya, de cualquier modo que fuera; un hecho, \u00bfc\u00f3mo resistirlo? Aqu\u00e9l era un militar, un hombre acostumbrado a los medios violentos: desde su llegada al pueblo de lo primero que se hab\u00eda ocupado era de armar una cuerda de bandidos para tenerlos a la orden, so pretexto de polic\u00eda; el pueblo estaba compuesto todo de gente pac\u00edfica, no acostumbrada a violencias, valiente cuando m\u00e1s para alg\u00fan lance accidental&#8230; \u00bfQu\u00e9 hacer?<\/p>\n<p>Una claridad cenicienta apareci\u00f3 sobre las crester\u00edas lejanas y empez\u00f3 a extenderse subiendo hacia el centro del cielo como una marea silenciosa. El pae Pr\u00f3spero se par\u00f3 en medio del altozano y viendo el d\u00eda que llegaba, se santigu\u00f3 y quit\u00e1ndose el gorro fue hacia el andamiaje que hac\u00eda de campanario. All\u00ed agarr\u00f3 uno de los mecates que colgaban amarrados a los varales y desat\u00e1ndolo tir\u00f3 de \u00e9l, con todas sus fuerzas. Sobre su cabeza, en el aire ceniciento, el bronce despert\u00f3, despertando con su grito vibrante el vasto paisaje.<\/p>\n<p>Angelus Domini nuntiavit Mariae, musitaron los labios del cura, mientras sus ojos iban al encuentro de la claridad creciente y su alma se suspend\u00eda entre el cielo y la tierra como el son del bronce. El concepit de Spiritu Sancto. Ave Mar\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Una y otra vez tir\u00f3 el cura del mecate, y otras tantas se elev\u00f3 de lo alto del andamio el son inmenso. Acabado el Angelus, dio primero para la misa y despu\u00e9s entr\u00f3 en la iglesia. Mientras el cura, alumbr\u00e1ndose con una vela, pon\u00eda en orden los objetos del presbiterio y sacaba los ornamentos, afuera el d\u00eda doraba todo el cielo, encend\u00eda los picos de la serran\u00eda y, chorre\u00e1ndose por las laderas, iba ba\u00f1ando todo el panorama. Despu\u00e9s del segundo toque, que no dio ya el cura sino el so\u00f1oliento monaguillo, que acababa de presentarse desperez\u00e1ndose y tiritando, empezaron a llegar los feligreses; primero las mujeres, detr\u00e1s de ella los hombres, con los ojos hinchados y sus herramientas al hombro, como si fueran al trabajo. Cuando tocaron el \u00faltimo, cada uno puso en un rinc\u00f3n su artefacto, y pasando por entre los andamios, uno a uno entraron todos en la nave, en la que a\u00fan reinaba la noche, salpicada de lucecitas temblorosas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la misa, todos los hombres se reunieron en la plaza y se pusieron a comentar la nueva noticia sensacional.<\/p>\n<p>\u2014Conque er se\u00f1ol Jefe Civir quiere acab\u00e1 con la iglesia por su propia cuenta \u2014 dijo don Pancho L\u00f3pez, el pesador de carne.<\/p>\n<p>\u2014Yo digo que er lo har\u00e1 no m\u00e1s que con la mira de hac\u00e9 la iglesia propiedad suya \u2014a\u00f1adi\u00f3 don Roseliano Pantoja, el m\u00e1s rico de todos \u00a0aquellos pobres.<\/p>\n<p>\u2014Ni m\u00e1j ni menoj que como hizo con los gamelotajes de las sabanetas \u2014terci\u00f3 Nicomedes, el hijo del de la posada.<\/p>\n<p>\u2014Ni m\u00e1j ni menoj.<\/p>\n<p>\u2014Bendito sia Dios.<\/p>\n<p>\u2014Es lo que les dec\u00eda a ust\u00e9s el otro d\u00eda; el despotismo de la autoridad, producto ducto de la tolerancia der pueblo y la depravaci\u00f3n de las costumbres.<\/p>\n<p>Esto lo dijo Perecito, el boticario, que hab\u00eda le\u00eddo muchas novelas hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>\u2014Lo que yo digo ej una cosa \u2014dijo a su vez un viejito barrig\u00f3n y arrugado \u2014 nosotroj&#8230; nosotroj&#8230; el pueblo&#8230; vamos, digo que&#8230; nosotros&#8230;<\/p>\n<p>Y el viejecito acab\u00f3 por no decir nada, lo cual hizo re\u00edr a todos<\/p>\n<p>\u2014Pues, yo digo que aqu\u00ed lo que hay es lo que hay es que ejper\u00e1 lo que diga el pea Pr\u00f3spero.<\/p>\n<p>\u2014Y yo digo otro tanto.<\/p>\n<p>\u2014Puej vamoj a esperarlo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 me dice de la vaca lebruna, don Pancho&#8230;?<\/p>\n<p>\u2014Lo que le dije ayel, don Roseliano; vente pesos le doy por ella,<\/p>\n<p>Y los hombres estuvieron hablando de sus cosas hasta que lleg\u00f3 el Cura. Lo que \u00e9ste les dijo fue muy claro y muy sencillo, ni uno se qued\u00f3 sin comprender.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed lo que hay es proced\u00e9, mis amigos; vamos a peganos a trabaj\u00e1 como siempre, y lo que venga, qu\u00e9 carajo.<\/p>\n<p>\u2014Por ah\u00ed debe de ven\u00ed Ramoncito con unos mapueyes pal sancocho&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Pues yo soy partidario de la revoluci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Eso es porque ust\u00e9 no tiene que perd\u00e9, mi amigo.<\/p>\n<p>\u2014No me diga eso, don Roseliano; y la botica&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed no hay revoluci\u00f3n que valga, mi amigo \u2014interrumpi\u00f3 el cura\u2014, v\u00e1monos a trabaj\u00e1. \u00bfOnde est\u00e1n los adobes que me dijiste antier, Sebasti\u00e1n?<\/p>\n<p>\u2014En casa los tengo.<\/p>\n<p>\u2014Pues a buscarlos. \u00bfYa tienes peg\u00e1 la carreta, Herm\u00f3genes?<\/p>\n<p>\u2014Ya.<\/p>\n<p>\u2014Pues; vamon\u00f3s, vamon\u00f3s, andando,<\/p>\n<p>\u2014Vamon\u00f3s, vamon\u00f3s, corearon todos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Viva la fajina! \u2014grit\u00f3 el boticario.<\/p>\n<p>Pero todos se callaron de repente y empezaron a mirarse unos a otros, al ver al coronel que avanzaba por medio de la plaza, con la cobija sobre los hombros, el sombrero tirado atr\u00e1s y el garrote en la mano. El cura frunci\u00f3 las cejas y apret\u00f3 los dientes, sus labios temblaron dando paso a palabras que no se oyeron. \u00bfEran de una plegaria? \u00bfEran de una maldici\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014Salud, se\u00f1ores \u2014dijo el Jefe Civil, llegando al medio del grupo,<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfC\u00f3mo me lo tratan, pae Prosperito?<\/p>\n<p>\u2014Como ust\u00e9 ve, coronel, como a cura e pueblo \u2014dijo el aludido ense\u00f1ando su barriga.<\/p>\n<p>\u2014Tempranito fue la misa, \u00bfeh? Por m\u00e1s que madrugu\u00e9 no pude alcanzarla.<\/p>\n<p>\u2014Las s\u00e1banas pesan mucho en enero, coronel.<\/p>\n<p>\u2014Ya ustedes saben que hoy no hay fajina, \u00bfeh? \u2014dijo el coronel volvi\u00e9ndose hacia el grupo cabizbajo.<\/p>\n<p>\u2014No lo saben todav\u00eda, coronel \u2014dijo el cura, por sus feligreses.<\/p>\n<p>\u2014Pues ya lo saben; ya esto de fajinas se acab\u00f3; ahora vamos a trabajar por cuenta del gobierno.<\/p>\n<p>Perecito, el boticario, dio un paso adelante, y aclar\u00e1ndose el pecho comenz\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1or Jefe Civil&#8230; se\u00f1or Jefe Civil&#8230; nosotros&#8230; el pueblo&#8230; el pueblo&#8230; quiero bueno; quisiera&#8230; digo, si a ust\u00e9 no le parece mal, el pueblo quisiera seguir la f\u00e1brica como hasta ahora&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Ah s\u00ed, \u00bfde veras? \u00bfConque el pueblo quiere?&#8230; Pues bueno; yo no quiero, \u00bfeh?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Coronel&#8230;!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 hay! \u2014la voz del Jefe Civil se hizo amenazante.<\/p>\n<p>\u2014No, nada; nada \u2014dijo el boticario achicado.<\/p>\n<p>\u2014Pues lo que hay es que yo quiero que ustedes sepan que aqu\u00ed hay autoridad, \u00bfeh? Y que el que manda, manda.<\/p>\n<p>\u2014Demasiado lo sabremos ya \u2014dijo una voz en el grupo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEh? \u00bfQui\u00e9n habl\u00f3 ah\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014 Pepe el de Rufa&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAnj\u00e1? Un paso al frente. \u00bfQu\u00e9 es lo que dice el amigo?<\/p>\n<p>\u2014Que demasiado lo sabemos ya \u2014dijo Pepe el de Rufa; mirando al Coronel con ojos de oscura fiereza.<\/p>\n<p>\u2014Al calabozo va usted ya para que no se le olvide. \u00a1Camar\u00f3n! Haga preso al se\u00f1or por desacato a la autoridad.<\/p>\n<p>Un silencio mortal acogi\u00f3 la presencia del polic\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAqu\u00ed no hay un hombre? \u2014grit\u00f3 de repente el muchacho a quien apodaban el Arrancao por su fama de valeroso.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed hay \u2014grit\u00f3 el coronel acerc\u00e1ndosele amenazante.<\/p>\n<p>\u2014Puesj, aqu\u00ed hay otro \u2014grit\u00f3 el Arrancao, cuadr\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Pero una bofetada del coronel lo ech\u00f3 patas arriba antes de que pudiera prevenirse.<\/p>\n<p>El Cura, el pobre pae Pr\u00f3spero, hab\u00eda estado oyendo la disputa, con los brazos cruzados y las cejas encapotadas, sin abrir, la boca; \u00a0pero ver caer al Arrancao, se encogi\u00f3 y dio un salto con agilidad incomprensible a sus a\u00f1os e insospechable en su cuerpecito rechoncho:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eso no; carajo!, \u00a1eso no! \u00a1As\u00ed no se trata a un hombre&#8230; A ver, a ver&#8230; Un palo, venga un palo, carajo!<\/p>\n<p>\u2014All\u00e1 va \u2014grit\u00f3 el coronel remoliendo se garrote, asest\u00f3 un tremendo golpe en la cabeza del cura, el cual se enderez\u00f3, se llev\u00f3 las manos a la herida y cay\u00f3 de lado al suelo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah\u00ed lo tienen! \u2014grit\u00f3 el vencedor\u2014. Hay o no autoridad&#8230; Aqu\u00ed tiene que saber todo el mundo que el que manda, manda. \u00bfNo hay otro que quiera probarlo? \u00bfNo? Pues a disolverme el grupo y cada uno para su casa, calladito.<\/p>\n<p>Dicho esto, el Jefe Civil se envolvi\u00f3 en su cobija, se tir\u00f3 el sombrero sobre las cejas, y, contone\u00e1ndose, remolineando el garrote, se fue paso a paso por la plazuela desierta.<\/p>\n<p>El pae Pr\u00f3spero se incorpor\u00f3, con la cara ba\u00f1ada en sangre, y mirando a sus feligreses que se iban y lo dejaban all\u00ed, sobre el enladrillado, se dijo amargamente:<\/p>\n<p>\u2014No hay un hombre, no hay un hombre entre todos esos pobres, para ese b\u00e1rbaro, \u00e9l es el amo, maldito sea.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 penosamente y limpi\u00e1ndose la sangre con las mangas, fue a agarrarse a uno de los varales del andamiaje.<\/p>\n<p>\u2014Bendito sia Dios, carajo; no hay un hombre pa ese b\u00e1rbaro&#8230; Se acab\u00f3 esto, se acab\u00f3 la iglesia, se acab\u00f3 to, te acabaste pueblo&#8230; \u00a1Bendito sia Dios! Un pueblo entero tratao as\u00ed por un solo hombre&#8230; \u00a1maldito sea \u00e9l, carajo!<\/p>\n<p>Y en el espasmo de su desesperaci\u00f3n sacud\u00eda el varal y todo el andamiaje se estremec\u00eda de arriba a abajo crujiendo.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed se acaba un pueblo, \u00a1Dios m\u00edo de mi alma! As\u00ed se acaba un pueblo&#8230;<\/p>\n<p>En efecto, Pedro Kropotkine lo hab\u00eda dicho ya, as\u00ed se acaban los pueblos.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/henrique-soublette\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Foto: Geczain Tovar. Iglesia de <span class=\"x193iq5w xeuugli x13faqbe x1vvkbs x1xmvt09 x1lliihq x1s928wv xhkezso x1gmr53x x1cpjm7i x1fgarty x1943h6x xudqn12 x3x7a5m x6prxxf xvq8zen xo1l8bm xzsf02u x1yc453h\" dir=\"auto\">Jadacaquiva, Pen\u00ednsula de Paraguana, estado Falc\u00f3n.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Henrique Soublette Tendr\u00e1s que dejar tu carro de estudio y salir de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, recogiendo los s\u00edntomas de la muerte&#8230; El pae Pr\u00f3spero, que es como le dec\u00edan en el pueblo, se paseaba por el altozano esperando el amanecer del d\u00eda. De rato en rato, al llegar a alguno de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6556,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6555"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6555"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6555\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6557,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6555\/revisions\/6557"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6556"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6555"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6555"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6555"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}