{"id":6497,"date":"2022-10-12T00:33:35","date_gmt":"2022-10-12T00:33:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6497"},"modified":"2023-11-24T18:25:12","modified_gmt":"2023-11-24T18:25:12","slug":"cuentos-breves-de-douglas-bohorquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-breves-de-douglas-bohorquez\/","title":{"rendered":"Cuentos breves de Douglas Boh\u00f3rquez"},"content":{"rendered":"<h3>Berl\u00edn, un domingo despu\u00e9s<\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>A Gabriel El\u00edas Boh\u00f3rquez<\/em><\/p>\n<p>Ahora t\u00fa vives en Berl\u00edn y es verano. Seguramente paseas en tu bicicleta o vas solo a pie por alguna desconocida calle de agosto. Imagino que te sorprendi\u00f3 la extra\u00f1a hospitalidad de las m\u00e1quinas, el riguroso orden en que llegan y se despiden los trenes, el ajetreo de algunas palomas en Alexanderplatz, pero \u00bfhay insectos en Berl\u00edn?, \u00bfqu\u00e9 color tienen los d\u00edas?, \u00bfc\u00f3mo son las noches y las ma\u00f1anas?, \u00bfcon qui\u00e9n hablas o tomas el t\u00e9 en los mediod\u00edas?, \u00bfcon qui\u00e9n sue\u00f1an las mujeres en Berl\u00edn?<\/p>\n<p>Cuando llegaste nada sab\u00edas del fr\u00edo y te sorprendi\u00f3 despertar solo entre h\u00e1bitos y palabras ajenas. Te acompa\u00f1aba el recuerdo de tu casa en la monta\u00f1a, tus primeros pasos en el patio bajo la protecci\u00f3n de tu madre y del gran \u00e1rbol de mango, tus cumplea\u00f1os con alg\u00fan payaso y caramelos y pi\u00f1atas para tantos ni\u00f1os, \u00bfa cu\u00e1ntos ni\u00f1os hab\u00edas invitado?, o cuando apenas gateando intentabas subir al enigm\u00e1tico cuarto de arriba, hacia la insospechada biblioteca en la que preguntaste si pod\u00edas aprender a volar. M\u00e1s tarde me dijiste, fue bello, padre, como aquel cuento de\u00a0<em>El principito<\/em>, pero el pa\u00eds, nuestro pa\u00eds, c\u00f3mo lo han destruido: tuve que huir<\/p>\n<p>Ahora vives en Berl\u00edn y piensas en tu novia o en tus amigos de antes que contigo aprendieron a descifrar la vida, s\u00ed, aquella vida como una bella manzana girando en el porvenir de la noche. Entonces era el transcurrir de las primeras letras cabalgando hacia la cima de los cerros en aquella humilde escuela del pueblo. Todo fue lento y r\u00e1pido como un hurac\u00e1n de la belleza envolvi\u00e9ndonos en su invisible trama azul.<\/p>\n<p>Ayer Berl\u00edn era para ti una distante ma\u00f1ana fr\u00eda, un tr\u00e1nsito hacia la flor y la lluvia. Hoy todo se escurre entre las piernas de las mujeres, los vasos de los bares y las palabras de los turistas que compulsivamente compran en las grandes tiendas y no miran el cielo, s\u00ed, el maravilloso cielo de Berl\u00edn.<\/p>\n<h3>Protesta<\/h3>\n<p>Vine a protestar porque ya no te veo, porque nada es como antes, porque de pronto todo cambi\u00f3 entre nosotros y me dijiste: ya no es lo mismo. No s\u00e9 qu\u00e9 ocurri\u00f3 en ti o en nosotros, \u00bfse produjo una mala posici\u00f3n de los astros?, \u00bfcambi\u00f3 la direcci\u00f3n del viento?, \u00bfse confundieron los elementos? Nunca interrogu\u00e9 tus prop\u00f3sitos, nunca supe a d\u00f3nde quer\u00edas ir. Yo simplemente me limitaba a seguirte, como la pur\u00edsima aparici\u00f3n de la belleza, como un militante de la esperanza obsedido por tu cuerpo y tu imagen. Esa imagen sagrada de tus vestidos, de tus gestos, de tus palabras, que ahora da vueltas en mi cabeza y me lleva a los lugares de antes, un bar, una tasca, una taberna donde sol\u00edamos hablar y tomarnos una cerveza o un whisky. Despu\u00e9s llam\u00e9 por tel\u00e9fono y no respondiste. Te busqu\u00e9 por las plazas, por los parques, por las calles que sol\u00edamos recorrer. No te encontr\u00e9.<\/p>\n<p>Por eso vine a protestar. Porque no es justo perderte, porque no puedo quedar al garete, varado en medio de este oc\u00e9ano de mentiras en que se ha convertido la realidad. Es como si hubiese ocurrido una intempestiva interrupci\u00f3n de aquel viaje que nos conducir\u00eda a la m\u00edtica Manoa. Me qued\u00e9 a oscuras dentro de m\u00ed. No supe qu\u00e9 hacer: me qued\u00e9 sin aire, sin cielo. \u00bfA qui\u00e9n buscabas?, \u00bfte equivocaste de ciudad, de persona? \u00bfNo era yo entonces el capit\u00e1n de tus vastos dominios?, \u00bfa quien dec\u00edas que amabas?, \u00bffue un error encontrarnos? Yo, por el contrario, siempre supe que t\u00fa eras mi tabern\u00e1culo y mi alfabeto, mi lengua por fin salvada.<\/p>\n<p>Pero de pronto un d\u00eda dijiste so\u00f1\u00e9, madre, lav\u00e1ndome la sangre y ya eras otra, dec\u00edas otras palabras, ten\u00edas otros gestos, vest\u00edas de otra manera. Sin embargo yo segu\u00ed aferrado a tu imagen y por eso tu ausencia ahora es como la noche de los fusilados, como la delaci\u00f3n de una revuelta, como la ca\u00edda del reino. Se rompi\u00f3 el puente que nos un\u00eda y yo qued\u00e9 como ropa sola, protestando la calle, del lado de la jaur\u00eda.<\/p>\n<h3>Rapsodia para Lezama Lima<\/h3>\n<p>Esta tarde cuando caminaba por la Isla vi a Lezama. Fue como una repentina iluminaci\u00f3n. Cuando gir\u00e9 para hablarle ya no estaba. Desde su escapadizo rostro vislumbr\u00e9 a Narciso. Record\u00e9 sus palabras: \u201cNarciso, Narciso. Las astas del ciervo asesinado \/ son peces, son llamas, son flautas, son dedos \/ mordisqueados\u201d. Entonces supe una vez m\u00e1s que am\u00f3 obsesivamente la belleza hasta verle sangrar la perfecci\u00f3n de la \u201clengua alfilereada\u201d. Am\u00f3 tambi\u00e9n la Isla y su incre\u00edble tornasol de rojo tibur\u00f3n nocturno. Hasta lo m\u00e1s hondo descend\u00eda para hablar de su giratorio deseo de la madre. \u201cDeseoso es aquel que huye de su madre\u201d. D\u00e1nae otra vez lo interrump\u00eda \u201centre labios y vuelos desligados\u201d. Todo es siempre nacimiento y luz, sol\u00eda decir. Resurrecci\u00f3n. Ahora otra vez recordaba a la madre, la comuni\u00f3n y la casa como extra\u00f1os viandantes cotidianos pose\u00eddos por el misterio del paisaje. Entre ellos viv\u00eda. Puro tr\u00f3pico enredado en su deseo. Desde el sue\u00f1o visitaba a car\u00e1mbanos, caracoles, lebreles. Con dificultad respiratoria recorr\u00eda la Isla. All\u00ed lo vi aquella tarde, fugazmente. Luego supe que le habl\u00f3 al doctor Ang\u00e9lico para proponerle ser ilustre gu\u00eda de las ballenas que van a morir a la costa entre ant\u00edlopes y serpientes \u201cde pasos evaporados\u201d. Pero el doctor le dijo no, prefiero ser el padre de los tristes toronjiles.<\/p>\n<p>Hoy vi de nuevo a Lezama cuando entraba por el zagu\u00e1n de su casa. \u00bfA d\u00f3nde va, Maestro?, le dije. Hacia D\u00e1nae voy \u2014respondi\u00f3\u2014, hacia Narciso.<\/p>\n<h3>\u00d1\u00e1ngara<\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00bfQui\u00e9n era el ni\u00f1o maltratado? \u00bfY qui\u00e9n era el que maltrataba al ni\u00f1o?<br \/>\n\u00bfUna persona adulta? Y entonces, \u00bfqu\u00e9 persona era esta?\u2026<br \/>\nTodas estas interrogantes recib\u00edan la misma respuesta: \u201cNo s\u00e9\u2026, pegaban a un ni\u00f1o\u201d.<br \/>\n<\/em>Sigmund Freud<\/p>\n<p><em>Pegan a un ni\u00f1o<\/em>. No soy yo. Es el ni\u00f1o. Desde aqu\u00ed se escucha. Lo castigan porque ama furiosamente a su madre. Porque quiere su seno, su piel, su calor, su cuerpo. Porque quiere volver al vientre, a ese lugar imantado por el deseo, donde estaba, bello refugio contra la miseria y el ansia. Por eso chilla. Porque no entienden que tiene hambre y tiene que chillar. Y otra vez lo vuelven a castigar porque ahora habla y dice madre padre perro chulo puto, porque ahora roba lo que no le dieron, porque es pecado no comer como Dios manda, no vestir decentemente, fornicar, desear a la mujer de su vecino, tan bellos sus senos, su piel, su boca, su cuerpo y por eso le dice calladamente t\u00fa eres mi obsesi\u00f3n, mi mejor fantas\u00eda, no me importa tanto castigo y tanto pecado y tanta polic\u00eda, no me importa que otra vez me peguen, la c\u00e1rcel, la insolencia, solamente quiero amarte de nuevo como si fuera el primer d\u00eda cuando nac\u00ed otra vez sobre tu seno y record\u00e9 que chillaba para que no me dejaran all\u00ed tan solo, como si fuera un residuo, un \u00f1\u00e1ngara, un desperdicio el mismo acusado de siempre, el mismo maldito expulsado de todos los d\u00edas.<\/p>\n<h3>Litoral<\/h3>\n<p>Con alguien que no existe discuto. Siempre discuto sobre la improbable frontera de estos d\u00edas en la que pocos amigos persisten. Ning\u00fan rostro se asoma por el litoral, ning\u00fan nombre, ninguna bandera, s\u00f3lo gestos de un enigm\u00e1tico pasajero apoy\u00e1ndose en su peque\u00f1o paraguas. De pronto algo gira en la ma\u00f1ana como un iluminado m\u00e1stil invisible que golpea sobre la nostalgia y me convierte en un extra\u00f1o sobreviviente de la vigilia. \u00bfAvanzo? No s\u00e9 si avanzo entre mis antepasados o toco la luz de los maraved\u00edes. No s\u00e9 si despierto o regreso. A veces amanece lluvia sobre las tapias. Entonces este viaje este recuerdo de barco encallado en su salitre es nube es viento es s\u00f3lo aire de playa entre girasoles.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/douglas-bohorquez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Publicados originalmente en: https:\/\/letralia.com. Foto: Iv\u00e1n Ca\u00f1as (tomada de: https:\/\/zoevaldes.net).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Berl\u00edn, un domingo despu\u00e9s A Gabriel El\u00edas Boh\u00f3rquez Ahora t\u00fa vives en Berl\u00edn y es verano. Seguramente paseas en tu bicicleta o vas solo a pie por alguna desconocida calle de agosto. Imagino que te sorprendi\u00f3 la extra\u00f1a hospitalidad de las m\u00e1quinas, el riguroso orden en que llegan y se despiden los trenes, el ajetreo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6500,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6497"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6497"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6497\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8127,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6497\/revisions\/8127"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6500"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}