{"id":6465,"date":"2022-10-11T01:26:09","date_gmt":"2022-10-11T01:26:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6465"},"modified":"2023-11-24T18:25:27","modified_gmt":"2023-11-24T18:25:27","slug":"cuentos-edgar-camacho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-edgar-camacho\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Edgar Camacho"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: left;\">Oficina p\u00fablica de atenci\u00f3n<\/h3>\n<p>Comunidad de la parroquia San Bartolo del Municipio El Cucharo del estado Sucre pen\u00ednsula\u00a0 de Paria; Venezuela\/Indios Caribes.<\/p>\n<p>Una casona antigua llena de ventanales de grandes dimensiones y puertas gigantescas de madera a dos hojas. Todas las ventanas est\u00e1n abiertas hacia el frente del edificio y la puerta principal tambi\u00e9n, abierta de par en par hacia adentro, custodiada por un Polic\u00eda de punto que se distrae graciosamente con los chismes del tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Eladio Guaramatos cruza la calle esquivando un motorizado que a esa hora temprana hace acrobacias. Se detiene en el poste que tiene la nomenclatura y lee: calle Baraj\u00f3, el tiro este 2\/plaza Bol\u00edvar. Entra en la Alcald\u00eda sin que el Polic\u00eda se d\u00e9 por enterado. Guaramato\u00a0 ve al Polic\u00eda con extra\u00f1eza y contin\u00faa hasta la oficina de informaci\u00f3n que se\u00f1ala un letrero de colores llamativos: es la oficina n\u00famero 1.<\/p>\n<p>Eladio Guaramatos es un hombre alto y delgado, de unos 60 a\u00f1os de edad, de tez blanca (tostado por el sol) vestido de traje y corbata; puesto trae un sombrero de paja de ala ancha y calza unas alpargatas hechas de moriche.<\/p>\n<p>-Buenos d\u00edas en que puedo atenderlo &#8211; Le expresa la se\u00f1ora, del otro lado del letrero, por la rendija que deja el vidrio que la protege de miradas.<\/p>\n<p>-\u00a1Buenos d\u00edas! &#8211; responde Eladio muy sonriente. &#8211; \u00a1Quisiera hablar con el Burgomaestre, se\u00f1orita!<\/p>\n<p>-\u00bfTiene usted una cita?<\/p>\n<p>-\u00a1No! \u00bfQu\u00e9 cita?<\/p>\n<p>&#8211; Antes que contin\u00fae hablando &#8211; la se\u00f1ora lo ataja -vaya a la segunda puerta (se la se\u00f1ala) y pida la cita.<\/p>\n<p>Eladio, siempre sonriente, camina hasta la segunda puerta; repara en el reloj de pared, son las 8:45 am., observa su reloj de pulso y comprueba que est\u00e1n sincronizados. Se inclina en la ventanilla para llamar la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Buenas! Para una cita por favor\u2026<\/p>\n<p>Una se\u00f1ora, con un turbante ce\u00f1ido a la cabeza y con un l\u00e1piz terciado en la oreja izquierda, sin dejar de ver la pantallita del celular.<\/p>\n<p>-S\u00ed, \u00bfqu\u00e9 desea, Se\u00f1or?<\/p>\n<p>-\u00a1Es para una cita con el Burgomaestre!<\/p>\n<p>-Muy bien; \u00bfpara cu\u00e1ndo la quiere? Hay para ma\u00f1ana, pasado ma\u00f1ana y hoy.<\/p>\n<p>-\u00a1Hay para hoy, fen\u00f3meno.! &#8211; se alegra Eladio<\/p>\n<p>La mujer saca un libro de la gaveta del escritorio; se arrellana en la silla y sin dejar de ver el tel\u00e9fono se descuelga el l\u00e1piz de la oreja.<\/p>\n<p>-\u00bfPara la ma\u00f1ana o por la tarde?<\/p>\n<p>-\u00a1Para ahorita, se\u00f1orita!<\/p>\n<p>-Dentro de 30 minutos. \u00bfC\u00f3mo se llama usted?<\/p>\n<p>-Eladio Guaica Guaramatos.<\/p>\n<p>-N\u00famero de c\u00e9dula se\u00f1or.<\/p>\n<p>Eladio se saca la cartera y de esta extrae la c\u00e9dula y le canta el n\u00famero.<\/p>\n<p>-Trescientos setenta y cinco mil once (375.011).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de anotar los primeros tres n\u00fameros la mujer le pregunta<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfCon o sin cero?<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Cero (0) once!<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfAlguna otra cosa?<\/p>\n<p>&#8211; No<\/p>\n<p>&#8211; Espere all\u00ed.<\/p>\n<p>Guaramatos va hasta las sillas que est\u00e1n de tres en tres a todo lo largo del pasillo. Despu\u00e9s contempla por un rato el reloj de la pared. Pasa el tiempo, compara su reloj. La espera lo desespera. \u00a1Qu\u00e9 30 minutos m\u00e1s largos! Pasan los 30 minutos. Se inquieta. Camina, da pasos lentos; est\u00e1 al l\u00edmite cuando se abre la puerta del despacho. Una se\u00f1ora elegante de pelo suelto y abundante, con libreta en mano lo llama.<\/p>\n<p>-Eladio Guaramatos &#8211; grita como si estuviera en un hospital.<\/p>\n<p>Eladio voltea a mirar las sillas, s\u00f3lo \u00e9l est\u00e1 apuradito y sonriente. Se levanta. La se\u00f1ora le da espacio para que entre a la oficina del Burgomaestre, que detr\u00e1s de una monta\u00f1a de libros, carpetas y papeles amontonados sin orden sobre el escritorio (no se ve), se empina para sacar la cabeza por encima del mont\u00f3n de libros.<\/p>\n<p>Se asoma para ver al ciudadano:<\/p>\n<p>-Si\u00e9ntese y d\u00edgame, d\u00edgame qu\u00e9 lo trae por ah\u00ed, \u00a1cu\u00e9ntemelo todo!<\/p>\n<p>Eladio est\u00e1 asombrado. Se sienta, toma algo de tiempo antes de exponer su caso<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, Doctor, ver\u00e1 usted.<\/p>\n<p>&#8211; D\u00edgame, d\u00edgame.<\/p>\n<p>-El caso es que (piensa un poco). mi compadre y yo tenemos un hatajo de piedras que usamos para sostener en alto la compuerta del aguadero.<\/p>\n<p>Se relaja un poco<\/p>\n<p>-\u00a1Anj\u00e1\u2026! Siga, siga &#8211; un apurado Burgomaestre que parece ocupado lo azuza inmisericorde.<\/p>\n<p>Eladio contin\u00faa el relato:<\/p>\n<p>&#8211; Su mujer quiere que le regresen sus piedras y lo amenaz\u00f3 con seguir brincando en la cama\u2026<\/p>\n<p>El Burgomaestre que al parecer no est\u00e1 interesado en el cuento insiste que apure el cuento.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 es lo que pasa?<\/p>\n<p>-Pues, el compadre se duerme.<\/p>\n<p>Al Burgomaestre se le acab\u00f3 la paciencia y\u00a0 consigui\u00f3 un atajo;<\/p>\n<p>&#8211; Mire, estuvo bueno el asunto; pero eso no es por aqu\u00ed. Vaya a la oficina n\u00famero dos: \u00abEntuertos del hogar\u00bb; ah\u00ed le resolver\u00e1n el caso.<\/p>\n<p>Todo confuso Eladio le plantea<\/p>\n<p>-Doctor, yo.<\/p>\n<p>El burgomaestre no lo deja hablar, se inclina de nuevo por encima del mont\u00f3n de libros.<\/p>\n<p>-Siga, siga\u2026 d\u00edgales que lo mando yo. Ah\u00ed lo resuelven &#8211; y vuelve a esconderse tras el escritorio.<\/p>\n<p>Eladio, algo molesto, sale del despacho. La secretaria lo espera.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Acu\u00e9rdese de tomar la cita!<\/p>\n<p>Eladio que no sabe qu\u00e9 hacer. Confuso, le dice:<\/p>\n<p>&#8211; El me mand\u00f3 directo.<\/p>\n<p>La secretaria\u00a0que s\u00ed lo oy\u00f3, se hace la pendeja. Le dice:<\/p>\n<p>&#8211; No importa, vaya a la taquilla n\u00famero tres; son las \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>Eladio sale del despacho arrastrando los pies (ha dejado de sonre\u00edr) y as\u00ed hasta la taquilla tres con esa arrechera. Es la misma puerta d\u00f3nde lo enviaron primero. Despu\u00e9s de un rato llamando, aparece una se\u00f1ora, con una bufanda rode\u00e1ndole el cuello y con una cabellera amarilla toda despelucada. Eladio sospecha que es una peluca y que se\u00a0 lo est\u00e1n vacilando.<\/p>\n<p>-\u00bfTiene una cita? &#8211; le dice la se\u00f1ora.<\/p>\n<p>-Claro que no &#8211; le responde (malhumorado) Eladio<\/p>\n<p>Ella se retoca la melena<\/p>\n<p>-\u00bfPara ma\u00f1ana o para pasado ma\u00f1ana?<\/p>\n<p>-Para hoy, para ahorita; me mandan de all\u00e1 (le se\u00f1ala la oficina del burgomaestre).<\/p>\n<p>La secretaria relee el libro y lo recorre con el l\u00e1piz\u00a0 (buscando espacio); le manifiesta<\/p>\n<p>-\u00bfEn la ma\u00f1ana o por la tarde?<\/p>\n<p>-Pues, ahora &#8211; y ve el reloj: 9:30am.<\/p>\n<p>-En 30 minutos &#8211; le dice la secretaria.<\/p>\n<p>-Est\u00e1 bien &#8211; responde.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1l es su nombre?<\/p>\n<p>-Ya estoy anotado; m\u00edrelo ah\u00ed: Eladio Guaramatos.<\/p>\n<p>-Busque d\u00f3nde sentarse y espere que lo llamen.<\/p>\n<p>Toda esta parafernalia si solo \u00e9l est\u00e1 ah\u00ed (piensa); adem\u00e1s, las secretarias parecen ser\u00a0 la misma mujer. Se sienta al medio de la hilera de sillas, pero al igual que antes le inquieta la espera: se descubre la cabeza, con el sombrero se da golpecitos en la pierna y, en\u00a0 ese momento, se abre una puerta.<\/p>\n<p>&#8211; Se\u00f1or Eladio Guaramatos<\/p>\n<p>La secretaria le pega un grito. Guaramatos brinca de la silla y r\u00e1pidamente llega a la oficina que est\u00e1 al lado del burgomaestre. La secretaria es muy parecida a las anteriores, pero con el pelo recogido. Libreta y bol\u00edgrafo en mano:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfCu\u00e1l es su n\u00famero de c\u00e9dula?<\/p>\n<p>&#8211; Pero ya se los dije &#8211; bruscamente responde.<\/p>\n<p>-Repita; aqu\u00ed es otra cosa y esas son las reglas.<\/p>\n<p>-3-7-5-0-1-1 (muy desganado)<\/p>\n<p>Ella lo anota, abre la puerta y lo convida a pasar. Eladio entra cauteloso, est\u00e1 vez lo recibe un se\u00f1or de peluqu\u00edn, sin lentes, desde una silla giratoria que le da el frente cuando siente que entra.<\/p>\n<p>El secretario lo observa de arriba abajo y con elevado car\u00e1cter le dice:<\/p>\n<p>&#8211; Si\u00e9ntese y d\u00edgame, d\u00edgame en qu\u00e9 puedo servirle.<\/p>\n<p>Eladio, sospechoso que es el mismo burgomaestre, piensa un poco antes de iniciar el cuento<\/p>\n<p>-Yo y mi compadre tenemos un hatajo de piedras.<\/p>\n<p>-El burro por delante &#8211; en son de chiste lo corrige el secretario.<\/p>\n<p>&#8211; Se\u00f1or, es que lo dije antes.<\/p>\n<p>-Siga.<\/p>\n<p>-Para sostener en alto la compuerta que le da paso al agua, todas las noches hay que colocar las piedras y ahora la comadre quiere que le regresen las piedras o seguir\u00e1 saltando en la cama; por ese motivo el compadre se queda dormido y no me ayuda, se duerme y no puedo yo s\u00f3lo.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 pasa cuando se queda dormido?<\/p>\n<p>-Que se sale el agua por todas partes y no llega a los sembrad\u00edos, ni a la comunidad.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 quiere ustede que hagamos nosotros?<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, que obliguen a la comadre a dejar de saltar y nos deje las piedras; as\u00ed el compadre descansar\u00e1 y no se perder\u00e1 el agua.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfC\u00f3mo es eso del salto en la cama?<\/p>\n<p>&#8211; Usted sabe: \u00e9l est\u00e1 all\u00ed y ella salta y se ensarta; as\u00ed que no puede descansar por la noche y se duerme.<\/p>\n<p>-Eso es una mamadera de gallo. \u00bfUsted cree que estamos aqu\u00ed para eso? \u00bfAcaso no hay m\u00e1s piedras en el pueblo?<\/p>\n<p>&#8211; Se\u00f1or, es un caser\u00edo al frente de la playa y solo hay arena y cocos; ni siquiera la calle principal est\u00e1 empedrada.<\/p>\n<p>&#8211; B\u00fasquese otro ayudante o sustituya las piedras por otra cosa que sostenga la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1El compadre est\u00e1 adolorido y maltrecho.! No quiere m\u00e1s brincos y otro ayudante no hay; nadie quiere alejarse del pueblo<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 no quieren alejarse del pueblo?<\/p>\n<p>&#8211; Por ver a Santita, la comadre cuando anda por la playa, as\u00ed est\u00e9 tapada.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfSe desnuda en la playa?<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1No! En shortcitos cortos y apretados o en hilo dental\u2026<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEs un monumento?<\/p>\n<p>&#8211; Algo as\u00ed; es un espect\u00e1culo gratuito y sabroso. ..<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQue tienen que ver las piedras en esto?<\/p>\n<p>&#8211; Santita es muy, \u00bfc\u00f3mo puedo decirlo?,\u00a0 muy fogosa y el compadre muy tranquilo pero celoso, as\u00ed que tiene que cumplir con los caprichos de la comadre.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Y eso es a diario!<\/p>\n<p>&#8211; Sospecho que as\u00ed sea.<\/p>\n<p>&#8211; Esto es un c\u00edrculo vicioso: el compadre no quiere m\u00e1s brincos y la comadre quiere las piedras. \u00bfNo ser\u00e1 que ella lo que quiere es brincarle a usted?<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1No se\u00f1or; yo no me someto a ese atropello!<\/p>\n<p>El asistente le aconseja:<\/p>\n<p>&#8211; B\u00fasquese un cura; nosotros no resolvemos problemas de esa \u00edndole;\u00a0 ella tiene un esp\u00edritu que la hace actuar as\u00ed.\u00a0 Necesita un exorcismo.<\/p>\n<p>Eladio sale de la Alcald\u00eda pensando en d\u00f3nde conseguir un cura a esa hora; tan preocupado que no repara en el Polic\u00eda que se ha mudado hacia la otra hoja de la puerta, esta vez sentado en una silla reclinada de la pared e igual de ensimismado con el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Por la misma acera, unos metros m\u00e1s adelante, est\u00e1 la Iglesia. Quiz\u00e1s tenga suerte, piensa, y consiga quien pueda hacerle el exorcismo a la comadre; un remedio antiguo, porque la ley no\u00a0va a ayudar y seguir\u00e1 botando el agua del canalete.<\/p>\n<p>La Iglesia tambi\u00e9n tiene las puertas abiertas. Entra silencioso. Siempre ha sabido que en la Iglesia hay que andar despacito, callado, para no despertar a los santos\u00a0 ni alborotar a los muertos. La iluminaci\u00f3n es tenue debido a las peque\u00f1as bombillas con aspecto de velas que est\u00e1n a lo largo de la nave central y otro poco de luz natural que se cuela por los vitrales coloridos a lo largo de los pasillos. Eladio se persigna, mientras pone la rodilla derecha en el piso: es una solicitud de permiso para entrar. No ve a nadie ni sentado en los bancos, ni andando por ah\u00ed. Las esculturas de v\u00edrgenes y santos no dejan de observarlo y as\u00ed de silencioso llega hasta el confesionario donde un cura doblado en el piso recoge algo.<\/p>\n<p>El cura sorprendido se incorpora; es bajo de estatura y con un gran vozarr\u00f3n lo saluda:<\/p>\n<p>&#8211; Hijo m\u00edo, \u00bfen qu\u00e9 puedo servirle?<\/p>\n<p>&#8211; Padre, tengo un problema que las autoridades no saben c\u00f3mo resolverlo\u2026.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfDe d\u00f3nde vienes?<\/p>\n<p>&#8211; De la Aldea \u00abSan Bartolom\u00e9\u00bb, en el Cucharo, padre.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfDe qu\u00e9 se trata? \u00bfPuedes contarme aqu\u00ed o prefieres la confesi\u00f3n?<\/p>\n<p>Eladio esquiva la mirada del cura y la dirige hacia la c\u00fapula de la Iglesia; luego comienza la narraci\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8211; Ver\u00e1 usted, mi comadre durante el d\u00eda le brinca en la cama al compadre, y el pobre est\u00e1 todo magullado y dolorido, por lo que ha dejado de ayudarme en el trabajo; no quiere ir al m\u00e9dico y el compadre no permite que la vea ning\u00fan hombre\u2026.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY qu\u00e9 soy yo?<\/p>\n<p>&#8211; Pero usted es un padre, no hay problemas, eso lo sabe \u00e9l.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY qu\u00e9 es lo que usted quiere que\u00a0 haga?<\/p>\n<p>&#8211; Un exorcismo, padre: que le quite la inquietud a la comadre.<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, esa pr\u00e1ctica qued\u00f3 en desuso hace mucho tiempo; ahora hay psic\u00f3logos, loqueros y brujos.<\/p>\n<p>&#8211; Pero, padre \u00e9l no quiere machos cerca de all\u00e1; s\u00f3lo a usted aceptar\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00bfY qui\u00e9n es la comadre?<\/p>\n<p>&#8211; Es algo as\u00ed\u00a0 (pinta una \u00abS\u00bb con las manos en el aire); padre, est\u00e1 como una perla virgen. Todo el mundo la quiere, incluyendo los muchachos\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Menos usted, el buen compadre, \u00bfno es as\u00ed?<\/p>\n<p>&#8211; Yo no estoy para esos brincos, padre; y la comadre no tiene sesteo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfC\u00f3mo? \u00bfQue no tiene sostenes?<\/p>\n<p>&#8211; Que no se cansa, quiero decir.<\/p>\n<p>El P\u00e1rroco lo toma del brazo y juntos caminan hasta el\u00a0 banco de los lamentos; un espacio repujado en la pared, donde los deudos le prenden velitas a sus muertos y rezan en silencio. A pesar de la soledad en la iglesia, el P\u00e1rroco toma precauciones para hablar de lo prohibido.<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, \u00a1c\u00f3mo te llaman?<\/p>\n<p>&#8211; Eladio, Padre; Eladio Guaramatos\u2026<\/p>\n<p>&#8211; El exorcismo no es cosa de juegos no hay que tom\u00e1rselo a la ligera. S\u00ed accedo tienes que t\u00fa y tu compadre rigurosamente cumplir con los que les diga, sin cuestionar el procedimiento ni los resultados. \u00bfEst\u00e1s de acuerdo?<\/p>\n<p>&#8211; Por supuesto<\/p>\n<p>&#8211; T\u00fa, pero, \u00bfy el compadre?<\/p>\n<p>&#8211; Nosotros somos como un par de morochos, lo que hace uno lo corrobora el otro. No se preocupe, seremos tan discretos como una tumba.<\/p>\n<p>&#8211; Lo primero es que ella no puede enterarse y ni siquiera sospechar que le extraemos el Demonio.<\/p>\n<p>&#8211; No se enterar\u00e1, padre; ella duerme toda la ma\u00f1ana y est\u00e1 de sue\u00f1o pesado. Por eso es tan ansiosa en las noches para brincar y saltar.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, yo llevar\u00e9 la mirra, el incienso y el almizcle. Tambi\u00e9n un poco de agua bendecida para tales fines y ustedes tienen que hacerse con un menudo de ganado joven, limpiar las tripas y convertirlas en una soga, para amarrar de pies y manos. Con el resto: la pajarilla, ri\u00f1\u00f3n, bofe y el h\u00edgado preparan un \u00abpalo a piqu\u00e9\u00bb, con mucho pl\u00e1tano maduro, para com\u00e9rselo despu\u00e9s.<\/p>\n<p>&#8211; Padre, usted piensa en todo.<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, es un ritual extenuante. Tambi\u00e9n\u00a0 deben de preparar\u00a0con el aguardiente de penca \u00abun amargo\u00bb: a medio litro le agregan canela en polvo (una pizca), 3 dientes de ajo criollo, del peque\u00f1o y molido. Unos chirlitos entre verdes y rojos (abiertos a la mitad), sal no mucha. Todo esto lo baten hasta que quede bien mezclado. Luego, en el amargo ahogan una culebra mansa, que est\u00e9 viva, por supuesto; en las fincas hay muchas. Si no consiguen la culebrita, pueden ahogar unos gusanos rosados y gordos como un dedo que producen las matas de plano.<\/p>\n<p>&#8211; Padre, \u00bfes necesario todo esto?<\/p>\n<p>&#8211; Si la quiere curar, s\u00ed.<\/p>\n<p>-Pero, esto no es lo que se ve en las pel\u00edculas, padre.<\/p>\n<p>-Es un proceso largo, muy delicado y preciso. En las pel\u00edculas no hay tiempo para recrear todo el exorcismo. Recuerde que tratamos con Satan\u00e1s, el perverso, no con su comadre, y tenemos qu\u00e9 ablandarlo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfUsted le va a dar de comer eso?<\/p>\n<p>&#8211; Por supuesto, y sus reacciones son impredecibles. Hay que amarrarla y taparle la boca con una \u00abtrufa\u00bb para acallar sus gritos. De seguro armar\u00e1 un berrinche. Se\u00f1or Eladio, \u00bfser\u00e1 que recuerdas lo que hay que hacer y mantenerlo en extremo secreto?<\/p>\n<p>-\u00a1SI! Padre, \u00bfeso es todo?<\/p>\n<p>&#8211; La primera parte; una vez listo el brebaje, lo embotellas y lo entierras por 48 horas en la arena caliente de la playa (tienen que velar la botella). Hoy es martes, digamos que para el s\u00e1bado por la ma\u00f1ana, a eso de las 7:30am y con todo listo (libre de sospechas), me esperan a la entrada de la aldea.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfNo se le olvida nada, padre?<\/p>\n<p>&#8211; Ah, s\u00ed, claro: una carterita de ron \u00abcarta roja\u00bb y un espejito para que se refleje Matusalem y salga del cuerpo de la comadre.<\/p>\n<p>Cercanos a las 12 del mediod\u00eda ya se acercan las fieles matronas a rezarle a los difuntos; el P\u00e1rroco Crecencio, ocultando la complicidad, se despide de Eladio<\/p>\n<p>-Tengan todo listo el s\u00e1bado<\/p>\n<p>-Bueno, padre, ah\u00ed estaremos<\/p>\n<p>Puntuales. S\u00e1bado 7:15am. Eladio\u00a0 pasa la mano por el borde de la fuente\u00a0 (sin agua) que tiene en el centro \u00abel Relicario del pueblo de San Bartolo de Tunja\u00bb: un monolito que sostiene una copa a\u00a0 metro y medio de altura. Es un brazo orgullosamente fuerte: el brazo de un coloso. El tiempo y la falta de mantenimiento han secado la grama cucarachera que rodeaba el tri\u00e1ngulo, en el cual los sanbartolomenses enorgullecidos pasaban las tardes, cant\u00e1ndole a la luna y al mar. Tambi\u00e9n la arena, en complicidad con el salitre, hicieron lo suyo; secaron el cemento del fuerte brazo hasta cuartearlo,\u00a0dejando algunas cabillas oxidadas a la vista.<\/p>\n<p>Este monumento es la puerta de entrada al pueblo de Tunja. Eladio le da una mirada al reloj de pulso: a\u00fan faltan 5 minutos para las 7:30 de la ma\u00f1ana, y sigue d\u00e1ndole vueltas a la fuente, asido por el borde\u2026<\/p>\n<p>Antes que le atacaran los nervios, vio al peque\u00f1o P\u00e1rroco acercarse con su maletica de ung\u00fcentos:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Ah\u00ed est\u00e1! &#8211; le dice al compadre entre se\u00f1as y hablando en silencio, para que se mantenga con la puerta entreabierta.<\/p>\n<p>No corre, pero de puntillas va al encuentro con Crecencio, que de piernas cortas le parece lento a Eladio.<\/p>\n<p>&#8211; Rapidito, padre, que no hay moros en la costa y Rapunzel\u00a0est\u00e1 en el quinto sue\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfSe llama Rapunzel?<\/p>\n<p>&#8211; No, padre; es un decir, se llama Santita.<\/p>\n<p>Eustaquio le pone la tranca a la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfUsted es el compadre?, le pregunta el padre.<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, padre\u2026todo est\u00e1 aqu\u00ed en la mesa. Usted dir\u00e1, padre, \u00bfqu\u00e9 hacemos?<\/p>\n<p>-Tomen la tripa para amarrarle las manos primeramente; antes\u00a0que grite, le meter\u00e9 la trufa en la boca. Ustedes r\u00e1pidamente la inmovilizan, amarrando los pies a las patas de la cama.<\/p>\n<p>Los tres entran al cuarto en puntillas para no hacer ruido. Eustaquio y Crecencio se le encaraman r\u00e1pidamente para inmovilizarla. Ella se contornea ferozmente ante la sorpresa y cuando abre la boca Crecencio le tapuza la trufa. Ya silenciada, se baja de Santita y la ba\u00f1a con el agua bendita, mientras Eladio ha quemado incienso, regando todo su olor alrededor de la cama. Santita, con mucha fuerza y pujando, se sac\u00f3 de encima a Eustaquio y lo tir\u00f3 al piso. Intent\u00f3 gritar medio incorporada en la cama; entonces, para Crecencio fue la oportunidad y le meti\u00f3 hasta el cuello de la botella dentro de la boca, oblig\u00e1ndola a tomar del \u00abamargo\u00bb. Se fue en v\u00f3mitos Santita.<\/p>\n<p>Temeroso y precavido, el compadre le da la bola de grasa almizclera al padre, que de inmediato le unta a la comadre,\u00a0 embadurn\u00e1ndola desde la cabeza a los pies, todo el cuerpo de Santita, y m\u00e1s agua bendita. El padre, en un descansito, se tom\u00f3 un palo de ron. Eladio tambi\u00e9n se tom\u00f3 uno; el compadre no quiso. Y comenzaron los rezos, hasta que Santita agotada de tanto lidiar e intentar zafarse del tripero podrido, con el est\u00f3mago revuelto de tanto amargo que le ha obligado a tomar el Cura, la pestilencia de los menjurjes con que la ba\u00f1aron. Ante su estado tan deplorable Santita se rindi\u00f3 ante el P\u00e1rroco.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora d\u00e9jenme s\u00f3lo con ella, para aplicarle los sacramentos.<\/p>\n<p>&#8211; Padre &#8211; le dice Eustaquio -, \u00a1puede necesitarme..!<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1No es necesario, hijo! El demonio est\u00e1 fuera.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos, que me ha dado hambre &#8211; le sugiere Eladio a su compadre Eustaquio, que est\u00e1 algo resabiado.<\/p>\n<p>&#8211; Pero, compadre, ese hombre se ha tomado media botella de ron.<\/p>\n<p>&#8211; Compadre, \u00bfqu\u00e9 le puede hacer un Cura? Eso lo sabe todo mundo.<\/p>\n<p>Siete meses m\u00e1s tarde la Aldea de Tunja goza de una paz a\u00f1orada: pescadores muy temprano lanzan sus nasas para los peces peque\u00f1os, que se acercan hasta la playa; los botes se adentran millas n\u00e1uticas en el mar, buscando los peces de gran calado, que consumen en hoteles y restaurantes. Los tolderos, parag\u00fceros y afines, arman sus tiendas, unos; otros, preparan sus vendimias para satisfacer al turista; y la comunidad en general contribuye con el ornato de las playas. Los del Comit\u00e9 de embellecimiento pintan con cal mezclada con sal las fachadas feas y sucias.\u00a0Cada parroquiano est\u00e1 dedicado a su labor dentro de la comunidad; \u00a0por eso son pocos los que reparan en la se\u00f1ora Santa Encarnaci\u00f3n G\u00f3mez de Villasana, cu\u00e1ndo da un corto paseo exhibiendo una creciente barriguita.<\/p>\n<p>Eladio Guaramatos, nuevo jefe Civil de la parroquia San Bartolom\u00e9, regocijado observa desde el Relicario de Tunja, la normalidad adquirida en la Aldea desde el d\u00eda que se le hizo el exorcismo a Santita. Y de lo m\u00e1s tranquilo,\u00a0lustrando un motor fuera de borda,\u00a0 Eustaquio, el compadre feliz, de al fin haber pre\u00f1ado a Santita y que dej\u00f3 de saltarle en la cama.<\/p>\n<p>Ahora s\u00ed tendr\u00eda un ahijado, sonr\u00ede Eladio.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3><strong>A dos tiempos o insatisfecho<\/strong><\/h3>\n<p>El Sr. Charles Brast\u00f3n, abogado en ejercicio, de m\u00e1s de 54 buenos a\u00f1os. Bien casado y con dos hijos, var\u00f3n y hembra. Su esposa, una ex-modelo muy bella \u00a1Abnegada! un matrimonio feliz.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda Charles Brast\u00f3n sali\u00f3 de casa solo, porque iba hasta el centro comercial del pueblo (el \u00fanico que hay) y no tardar\u00eda mucho. Como siempre estacion\u00f3 su ranchera\u00a0 B-8 bajo la sombra de los almendrones; una serie de \u00e1rboles que resguardan el calor. Subi\u00f3 hasta el Penthouse; nada tiene tres pisos el peque\u00f1o edificio donde funciona la tienda \u00absolo for Men\u00bb, que atiende ese d\u00eda del padre amado. Un gran ambiente proporciona el negocio: m\u00fasica agradable e im\u00e1genes embriagadoras de felicidad. Charles se deja excitar ps\u00edquicamente,\u00a0 se deja imbuir por la exquisita estancia: los 22 grados de fr\u00edo que suministra el \u00abcarrier\u00bb, una esmerada y grosera atenci\u00f3n de chicas y chicos lo a\u00edslan de la realidad y se subyuga ante el ambiente.<\/p>\n<p>Repentinamente comienza a llover, casi una tormenta; en la calle (la casa contigua) entre la calzada y la acera, en el brocal para ser m\u00e1s exactos, se estaciona un Lincoln Continental 8cl. Se baja una mujer de vestido cortado a la mitad. El chofer, todo nervioso, despliega una sombrilla y corre a proteger a la dama del agua; ella reacciona como si no lo hubiese visto (pero s\u00ed lo ve). Sin pausa en el andar, se dirige a la quinta una tienda exclusiva para ellas. Olga Berm\u00fadez, sin embargo, desde la puerta de entrada al negocio, aparta ligeramente la punta del paraguas y sube la mirada hacia la tienda\u00a0 y le da gusto saber que ellos est\u00e1n all\u00e1 arriba (sonr\u00ede para sus adentros). Entrando en la tienda, de inmediato es colmada en atenciones,\u00a0 halagos\u00a0 y servicios. El ambiente fresco, aromatizado con fragancias estimulantes, la relajante m\u00fasica y una esmerada atenci\u00f3n, la sumergen en un mundo fant\u00e1stico e irreal, que solo se tiene cuando hay dinero para pagarlo.<\/p>\n<p>Se produce un temblor de 6.5 grados de intensidad en la escala de Richter. El peque\u00f1o edificio se hunde <em>ipso facto<\/em>, hasta el nivel de la quinta. Chupado, aspirado, tragado por el inmenso hueco que se ha abierto, absorbido por la tierra, solo queda la tienda visible. Charles Brast\u00f3n no sinti\u00f3 el fen\u00f3meno s\u00edsmico, pero algo le incomod\u00f3, como un sexto sentido avis\u00e1ndole; se puso inquieto e hizo preguntas. Nadie en la tienda sinti\u00f3 que el edificio se derrumbara, aunque solo ellos quedaron por fuera.<\/p>\n<p>La se\u00f1ora Olga Berm\u00fadez tampoco se enter\u00f3 del sismo, pero al igual que Charles, se inquiet\u00f3\u00a0 y sospech\u00f3 que la estaban observando. Efectivamente, alguien la ve\u00eda. El Dr. Charles Brast\u00f3n estira el brazo para agarrar una pipa que descansa en el aparador de exhibici\u00f3n, intuitivamente ve ah\u00ed adentro a una hermosa mujer que se refleja en el espejo y, r\u00e1pidamente, voltea a buscarla detr\u00e1s de \u00e9l,\u00a0 pero no est\u00e1.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo Olga percibe el movimiento de Charles, el reflejo a trav\u00e9s del espejo, ve al hombre que intenta tocarla y, al igual que Charles, voltea a buscarlo detr\u00e1s de ella. Sorprendida, agudiza la mirada y lo busca y no est\u00e1. Entonces se despreocupa.<\/p>\n<p>Charles se pasea por la tienda buscando a la mujer del espejo, est\u00e1 seguro de haberla visto prob\u00e1ndose un labial\u2026 finalmente deja de inquietarse, podr\u00eda ser cualquiera de las tantas mujeres que hay en la tienda.<\/p>\n<p>Olga es llamada al sal\u00f3n de \u00abmasajes y sauna\u00bb, d\u00f3nde la desnudan de pies a cabeza un par de homosexuales, fuertes y esbeltos. La izan y la giran en el aire, la acuestan en la camilla boca arriba y comienzan a masajearla; uno por las piernas y el otro por el torso. Olga\u00a0 despu\u00e9s del sorprendido susto inicial (por estar en los aires) se calma y le coge agrado al manoseo.<\/p>\n<p>A Charles, en un coqueteo\u00a0 con las chicas que lo atienden, y ya olvidado del acontecimiento anterior, se le cae una de las mancuernas de la bocamanga de la camisa; se agacha a recogerla\u00a0y al colocar la mano en el piso se va de bruces, pues la mano se le hunde en el vac\u00edo; en el aire agarra el gemelo con la misma mano que est\u00e1 (flotando) y el hueco le permite ver hac\u00eda abajo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Ah\u00ed est\u00e1..! (alarmado)<\/p>\n<p>La mujer del espejo lo dice casi a gritos. De un brinco se levanta (asustado) y busca respuestas con las chicas; pero son\u00a0 s\u00f3lo sonrisas y halagos. No sintieron nada:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfVieron eso?\u00a0 &#8211; les pregunta; m\u00e1s risas y coqueter\u00edas en respuesta.<\/p>\n<p>Olga salta en la camilla y se sienta, mientras suelta semejante grito:<\/p>\n<p>-\u00a1Un hombre&#8230; Se asom\u00f3 por el techo!<\/p>\n<p>-No, querida;\u00a0 aqu\u00ed no hay hombres &#8211; le responde el masajista m\u00e1s cercano.<\/p>\n<p>-Nosotras no somos &#8211; aludi\u00e9ndose a s\u00ed mismo, le contesta el otro.<\/p>\n<p>Olga sentada sobre la camilla muestra la redondez de unas lozanas tetas talla 36; a\u00fan aturdida balbucea:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfC\u00f3mo puede ser alguien se asom\u00f3 por el techo?<\/p>\n<p>&#8211; Son sus nervios, se\u00f1ora. \u00a1Solo estamos nosotras y usted\u2026! &#8211; le contesta el masajista de abajo, mientras el de arriba la agarra por los hombros\u00a0y, pese a la resistencia, la acuesta de nuevo. Olga se resigna, pero contin\u00faa con las dudas\u2026<\/p>\n<p>En el Penthouse, Charles irresoluto desde\u00f1a las atenciones de las chicas; se coloca el gemelo\u00a0 y pensativo se dirige a la caja principal a pagar el rap\u00e9 y la pipa. El instinto lo hace voltear a mirar el espejo que tiene al costado y observa a Olga desnudita, con esa piel bronceada y un cuerpo atrayente, que se interna en una piscina aclimatada para el sauna. Deja el rap\u00e9, la pipa y una bolsa con caramelos y galletas en la cinta transportadora e intenta correr hasta el espejo para verla de cerca; pero tiene que sortear algunas chicas que le interrumpen la prisa. Cuando llega al espejo ya no est\u00e1 Olga;\u00a0 s\u00f3lo el burbujeo del agua enjabonada se observa. Charles llama la atenci\u00f3n de las muchachas.<\/p>\n<p>-\u00a1Miren, vean esto..!.<\/p>\n<p>Las chicas sin dejar de sonre\u00edrle le se\u00f1alan qu\u00e9 es el reflejo de la pecera que tiene al frente.<\/p>\n<p>Olga, toda cubierta en espuma de jab\u00f3n, sale por la otra orilla de la piscina, donde la esperan con una toalla familiar. Tal c\u00f3mo est\u00e1 la conducen al sal\u00f3n de \u00abrejuvenecimiento\u00bb donde la acosan en servicios: una chica para las manos y otra para las u\u00f1as de los pies, un chico de lo m\u00e1s refinado a lavarle el pelo, mientras los masajistas anteriores la secan y le estrujan el cuerpo.<\/p>\n<p>As\u00ed la llevan, toda jaloneada, hasta la silla giratoria en la gran sala de la tienda. Le anudan el pelo en mechones, le colocan ganchos y cintas en la cabeza, que parece todo un desaf\u00edo. Otro personaje del tercer sexo danza con el secador, a la espera de su turno, para introducirle el secador hasta el cogote, mientras la cubren con s\u00e1banas y pa\u00f1os. El sal\u00f3n est\u00e1 al extremo de alborotado.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQuiere tomar una taza de caf\u00e9, doctor? &#8211; le pregunta una de las chicas, que presiente en \u00e9l una agitaci\u00f3n desmesurada<\/p>\n<p>-Ser\u00eda bueno &#8211; le responde Charles.<\/p>\n<p>Una estaci\u00f3n de servicio en el ala sur del establecimiento y una hermosa morena que atiende la cafeter\u00eda lo reciben con mucho agrado<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo lo quiere, doctor: capuchino, negro\u2026?<\/p>\n<p>-Moreno c\u00f3mo t\u00fa.<\/p>\n<p>Ella se agacha a buscar la leche y el az\u00facar en el travesa\u00f1o intermedio del mostrador; al bajar el torso, Charles Brast\u00f3n descubre el espejo que tiene detr\u00e1s, donde se refleja Olga con el secador ya en la cabeza, mientras le pintan las u\u00f1as de manos y pies. Charles enmudece, se queda petrificado y ni siquiera\u00a0 intenta moverse, por temor a que se le esfume la imagen. La mira detalladamente, extasiado.<\/p>\n<p>Olga quien tambi\u00e9n lo ve a \u00e9l\u00a0 reflejado en el espejo que tiene al frente; se eclipsa y al igual que \u00e9l tambi\u00e9n enmudece. La manicurista, que est\u00e1 ensimismada en su oficio, no se da por enterada de que a Olga \u00e9sta por darle un soponcio. Olga abre los ojos desmesuradamente e intenta decir algo, gritar; pero est\u00e1 congelada.<\/p>\n<p>La morena se yergue\u00a0 con el az\u00facar y la leche cubriendo nuevamente el espejo y desaparece el reflejo de una Olga en ascuas; Charles como un energ\u00fameno se abalanza sobre ella para apartarla del espejo<\/p>\n<p>-\u00a1Ah\u00ed est\u00e1, ah\u00ed est\u00e1&#8230;!\u00a0 &#8211; le grita.<\/p>\n<p>La chica, jamaqueada y muy confusa, aprovecha para darle una muestra de sus querencias, abrazando al doctor.<\/p>\n<p>Mientras, Olga\u00a0 se quita el secador y lo lanza por los aires, al tanto que grita:<\/p>\n<p>-S\u00ed, es un hombre, \u00a1m\u00edrenlo..!<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 le pasa, se\u00f1ora? &#8211; alarmada contesta la\u00a0 manicurista.<\/p>\n<p>La pedicurista se levanta y tapa el reflejo, en el momento que el peluquero atrapa el secador que a\u00fan volaba<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 hombre? \u00a1Por Dios! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? &#8211; le preguntan en coro.<\/p>\n<p>Charles que ha logrado separarse de la morenaza cuando ve el espejo, ella\u00a0 no est\u00e1. Olga agarra al peluquero por la barbilla y le gira la cara hacia el espejo<\/p>\n<p>-Miralo, \u00bfno lo vea?<\/p>\n<p>-Ah\u00ed no estamos sino nosotros, se\u00f1ora, \u00bfqu\u00e9 le pasa? &#8211; le recrimina uno de los peluqueros. La manicurista le trae un vaso con agua con lo que piensa se calmara la Sra.<\/p>\n<p>Charles regresa hasta el frente de la cafeter\u00eda\u00a0 y se sienta en un taburete a cavilar, a pensar para s\u00ed; algunas chicas lo miraban con misericordia y otras con tristeza. Por su parte, Olga\u00a0 se sienta de nuevo en la silla giratoria, para tomar agua por sorbos, lentamente.\u00a0Los masajistas, pedicuristas y dem\u00e1s la calman con halagos y caricias.<\/p>\n<p>Charles se molesta por la falta de informaci\u00f3n y la poca colaboraci\u00f3n de las chicas, que no creen nada de lo qu\u00e9 \u00e9l dice ver, y al contrario s\u00f3lo desean pasar un buen rato con su mejor cliente. Les pregunta:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPuede ser que no la hayan visto? Ustedes me est\u00e1n vacilando<\/p>\n<p>-\u00a1No, nooo! &#8211; a coro le responden.<\/p>\n<p>Charles se va hasta la caja registradora para cancelar y salir de esa pesadilla.<\/p>\n<p>En el otro negocio, el de ellas, Olga le ha ca\u00eddo a manazos a los aduladores y se los ha sacudido\u00a0 de encima.<\/p>\n<p>-\u00a1Necesito un hombre! &#8211; les dice, mientras se va quitando ganchos y toda suerte de guindalejos de la cabeza; se los desata y los va tirando, reg\u00e1ndolos por el piso.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 de llover, el cielo est\u00e1 cargado con nubes grises y negras. En la calle hay un marem\u00e1gnum: bomberos mojando y regando agua a diestra y siniestra. Polic\u00edas pitando y gritando, como si se estuviesen preparando para un desfile (est\u00e1n en todas partes). Gr\u00faas, equipos de rescatistas, tractores, ambulancias el caos, hasta los boy-scout ayudan con los heridos. Muchos m\u00e9dicos, param\u00e9dicos y enfermeras\u00a0 socorriendo a la gente; trabajadores de la construcci\u00f3n con sus taladros de aire martillando o rompiendo aceras; pedazos de hormig\u00f3n por todas partes, cabillas que amenazan con herir a quien se acerque, mucha gente desorientada, que gritan y chillan. Un cura desparrama agua bendita\u00a0a cuanto ser viviente le pase por el frente; mientras sus monaguillos queman incienso y almizcle, etc. Un dantesco colapso colectivo.<\/p>\n<p>Olga y Charles salen a la calle y quedan asombrados del caos. Todo los del personal que trabaja en las tiendas corren\u00a0 desorientados; los bomberos y\u00a0 param\u00e9dicos los atrapan e inmediatamente entre estetoscopio y tensi\u00f3metros los llevan hasta la ambulancia de los socorristas. El chofer de Olga, con paraguas en mano, una vez que\u00a0\u00a0descubre a su jefa, se le pega al lado, protegi\u00e9ndola. La televisi\u00f3n llega con c\u00e1maras, flashes, micr\u00f3fonos, un alboroto extra y los entrevistadores\u00a0que persiguen la noticia la acosan a preguntas;\u00a0 es una celebridad. Llega un grupo de guardaespaldas y polic\u00edas que de inmediato la rodean y protegen de curiosos y es cuando ella se da cuenta\u00a0 de lo que ha pasado.<\/p>\n<p>Olga observa que desde los escombros del edificio del al lado un hombre se acerca\u00a0 hacia ella dando saltos. Al verlo m\u00e1s de cerca lo identifica: \u00a1es el hombre que ha estado apareciendo en los espejos! Trata de desembarazarse de sus protectores para hablarle,\u00a0 conocerlo, pero los de seguridad\u00a0se lo impiden. Por entre el mont\u00f3n de cabezas y brazos se estira e in\u00fatilmente saca la mano para agarrarlo.<\/p>\n<p>Charles, que es socorrido por enfermeras, param\u00e9dicos y bomberos, sorprendido se entera que ha habido un sismo. Eran ciertos sus presentimientos. Le llama la atenci\u00f3n el barullo del gent\u00edo sobre aquella mujer. Se levanta del banco donde lo asisten, se saca el term\u00f3metro de la boca y da unos pasos hacia la carpa donde atienden a Olga.<\/p>\n<p>Entonces la vio, reconoci\u00f3 que era la mujer del espejo e intent\u00f3 ir hasta ella. Dando brincos y saltos procura acercarse, y justo en ese instante, precisamente en ese momento llega su esposa con los hijos. Lo colman de alegr\u00eda, felices de ver que est\u00e1 vivo. Charles, con disimulo estira el brazo por encima de las cabezas de sus hijos y mujer, en un intento de establecer contacto con la Diva.\u00a0 Pero involuntariamente, desconociendo el hecho, la familia lo retira del lugar.<\/p>\n<p>Mientras a Olga el m\u00e9dico le ha metido un term\u00f3metro dentro de la boca, que no la deja hablar; el chofer con la \u00absombrilla operativa\u00bb\u00a0 le obstaculiza mirar; los socorristas que la flanquean, un par de camilleros, prestos con la bombona de ox\u00edgeno, mascarillas y un malet\u00edn de rehabilitaci\u00f3n, tambi\u00e9n; la acosan los guardaespaldas, la separan de una inusual intranquilidad de las personas. Todos creen que la se\u00f1ora sufre un ataque de p\u00e1nico. Se la llevan a pesar de la terquedad de Olga en que la suelten. Sus miradas c\u00f3mplices tambi\u00e9n se alejaron, dejando un sinsabor de insatisfacci\u00f3n.<\/p>\n<h6>*Fuente de la imagen: https:\/\/turismosucre.com.ve<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oficina p\u00fablica de atenci\u00f3n Comunidad de la parroquia San Bartolo del Municipio El Cucharo del estado Sucre pen\u00ednsula\u00a0 de Paria; Venezuela\/Indios Caribes. Una casona antigua llena de ventanales de grandes dimensiones y puertas gigantescas de madera a dos hojas. 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