{"id":6377,"date":"2022-10-01T00:06:24","date_gmt":"2022-10-01T00:06:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6377"},"modified":"2023-11-24T18:25:35","modified_gmt":"2023-11-24T18:25:35","slug":"boqueron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/boqueron\/","title":{"rendered":"Boquer\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Humberto Mata<\/h4>\n<p>I<\/p>\n<p>Desde hace meses, estoy a cargo de la Divisi\u00f3n contra Homicidios. Fui nombrado para llevar adelante su modernizaci\u00f3n, ponerla acorde con los tiempos e igualarla con las dem\u00e1s dependencias del organismo. Por una raz\u00f3n que ignoro, esta Divisi\u00f3n arrastraba se\u00f1ales del pasado, viv\u00eda sumida en \u00e9l, y hasta conservaba archivos tradicionales para llevar los casos. No permit\u00ed que siguiera igual. Asum\u00ed con decisi\u00f3n mi puesto; jam\u00e1s perd\u00ed el tiempo en contemplaciones (porque ni siquiera el \u00c1vila, que observar\u00eda con s\u00f3lo acercarme a la ventana de mi oficina, obstruy\u00f3 mi labor) y hurgu\u00e9 los archivos para seleccionar lo que vale y botar lo dem\u00e1s. Fue una tarea tit\u00e1nica, pero muy pronto la automatizaci\u00f3n ser\u00e1 realidad y podr\u00e9 informar a la Direcci\u00f3n General que el final de una \u00e9poca se ha consumado. Me sentir\u00e9 feliz cuando lo haga. Todav\u00eda no, pero muy pronto. A\u00fan queda un archivo por investigar y transcribir al computador: el de Juan Achares.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Algunos archivos, dicen mucho de sus propietarios; parecieran ser una extensi\u00f3n de ellos; revelan un orden, cierta predilecci\u00f3n, determinados giros en el enfoque de temas, exclusivos. El de Juan Achares no es menos exclusivo, pero si necesitara designarlo con exactitud, dir\u00eda que es ins\u00f3lito; tanto, que he tardado semanas en discriminar su contenido y muchas otras en tomar la decisi\u00f3n de eliminar \u00e9ste por completo&#8230; No. No por completo. Conservar\u00e9 una foto de Achares, tipo carnet, que muestra a un hombre maduro, con el pelo liso, a lo indio, los hombros ca\u00eddos y un enorme lunar en la barbilla. \u00bfPor qu\u00e9? Tal vez porque sea la manera de ofrecer mis respetos a quien fuera jefe de esta Divisi\u00f3n y luego cayera en el olvido que construye el tiempo. Nadie te recuerda, Juan Achares. Nadie sabe de ti ni tiene memoria de un caso que investigaste. No digo que tus procedimientos, durante la investigaci\u00f3n, hayan sido los mejores. Afirmo que si fue cierto lo que contaste, mereces mi acogida, aunque nadie recogiera los frutos y la \u00fanica pista se haya perdido. Digo que si fue falso, me llenas de admiraci\u00f3n y de congoja.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Esta ciudad ha cambiado desde entonces; pero a\u00fan mantiene ciertas caracter\u00edsticas que la relacionan con aquella en donde trabaj\u00f3 Juan Achares: edificios disparados hacia el v\u00e9rtigo; puentes sobre ca\u00f1os f\u00e9tidos picoteados por garzas y en cuyas laderas abundan los mendigos; autopistas que la cruzan, como rel\u00e1mpagos, y todav\u00eda, pero ahora m\u00e1s destartalada que en aquella \u00e9poca; todav\u00eda otra que se deshace y que la comunica con el litoral. Esa autopista, lleva al viajero desde Caracas, la ciudad de Achares, hasta La Guaira, el gran puerto del litoral y punto desde el que se dispersan los amantes del mar, hacia playas cercanas. Dos monta\u00f1as, remanentes del \u00c1vila, obstruir\u00edan la llegada a La Guaira, si el ingenio no hubiera sido suficiente para cavar t\u00faneles que permitieran el paso de la autopista. Cuando era ni\u00f1o, me maravillaba ante la presencia de esos t\u00faneles; y a\u00fan m\u00e1s, ante el prodigio que significaba comunicar entre s\u00ed, dentro de uno de ellos, las v\u00edas en uno y otro sentido de circulaci\u00f3n, mediante t\u00faneles menores que dejaban ver, fugazmente, el paso de los veh\u00edculos que se dirig\u00edan en sentido contrario al observado por el que me conduc\u00eda. Para m\u00ed era vital observar esos peque\u00f1os t\u00faneles; me extra\u00f1aba si otros no lo hac\u00edan, y mi extra\u00f1eza ha llegado al esc\u00e1ndalo, ahora, cuando he podido comprobar que nadie los mira o les da importancia, y que muy pocos los recuerdan siquiera. No estaba yo al tanto de saber, entonces, que en uno de esos t\u00faneles menores se desarroll\u00f3 parte de la historia que intento olvidar. Pero, aun antes de entrar en materia, como dir\u00eda un profesor, es necesario dar ciertas explicaciones: algo as\u00ed como los detalles preliminares de una clase, las fuentes consultadas, algunas referencias, la bibliograf\u00eda que necesitar\u00e1 el participante para esclarecer o completar las ideas que ser\u00e1n expuestas.<\/p>\n<p>Conocido es el hecho de que el primer t\u00fanel desde Caracas hacia el litoral, lleva por nombre Boquer\u00f3n 1. Tambi\u00e9n es del dominio p\u00fablico que ese t\u00fanel sufre de desperfectos en el sistema de reciclaje de aire y que se dan trancas enormes del tr\u00e1nsito, sobre todo en las llamadas horas pico y en los d\u00edas de asueto laboral, cuando los habitantes de Caracas acuerdan tostarse bajo el sol y acuden a las playas. Durante las trancas, todos sienten s\u00edntomas de asfixia dentro de Boquer\u00f3n 1, por la falta de aire y la presencia de gases t\u00f3xicos, y m\u00e1s de uno ha salido de \u00e9l con el rostro p\u00e1lido y el ritmo card\u00edaco inestable. De hecho, muchos usuarios han llegado a imaginar que son mineros y que la salida s\u00f3lo ser\u00e1 posible luego de una larga, penosa excavaci\u00f3n. La historia de Juan Achares, su posible historia, tiene que ver con ese Boquer\u00f3n, en especial, con su primer t\u00fanel menor. En ese interconector, as\u00ed lo llamaremos para evitar confusiones, ocurrieron con seguridad tres acontecimientos, y quiz\u00e1 otros. Digamos, antes del final, que Boquer\u00f3n 1 exhibe cuatro aceras, situadas a ambos lados de sus dos v\u00edas, tal vez pensadas para el urgente paso peatonal o para darle sentido a los prodigiosos interconectores. \u00bfDe qu\u00e9 otra manera, si no, se tendr\u00eda acceso a ellos? Y se\u00f1alemos, para finalizar, que a\u00fan permanece una costumbre, prohibida y peligrosa: bajar al litoral caminando.<\/p>\n<p>Quienes son descubiertos, caminando por la autopista, tomando una acera de un t\u00fanel, merecen el arresto. Pero muchos lo hacen sin ser vistos.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Queda poco sobre Juan Achares; o queda mucho, si las suposiciones cuentan: fue jefe de la Divisi\u00f3n contra Homicidios, a la que dirigi\u00f3 con algunos escr\u00fapulos: algo tal vez acorde con quienes, como \u00e9l, se reconocen s\u00fabditos de los placeres cultos (la m\u00fasica y la poes\u00eda, por ejemplo) y de los viajes solitarios (a una playa tal vez, que constantemente pudiera ser la misma); y fue tambi\u00e9n, como consecuente -o precedente- de los escr\u00fapulos, un soltero constante que desarroll\u00f3 ciertas man\u00edas: gusto por el orden y la exactitud (le molestaba abandonar un caso no resuelto), urgencia de acato (no aceptaba ninguna duda sobre sus procedimientos y finalidades, aun cuando de primera fueran inexplicables) y pasi\u00f3n coleccionista. En relaci\u00f3n con este punto, existe un fragmento donde se nota que Achares coleccion\u00f3 peque\u00f1os objetos: una concha, un sacapuntas, un clavo muy viejo, una cabeza de terracota, un cepillo, un gato de vidrio, una olla y dos espejos que junto con otros m\u00e1s voluminosos: el tocadiscos Telefunken, la c\u00f3moda, la cama, los libros y los discos, tal vez fueron lanzados al basurero cuando dej\u00f3 de ir a la pensi\u00f3n en donde siempre vivi\u00f3.<br \/>\nParte de lo anterior, pero sin duda todo lo dem\u00e1s, est\u00e1 escrito y corresponde a papeles (la mayor\u00eda, documentos oficiales) guardados en su archivo. Todos tienen que ver con un caso de supuestos mendigos, encontrados sin vida en Boquer\u00f3n 1. Una relaci\u00f3n no pormenorizada del contenido de los papeles, ya que obvia muchos detalles in\u00fatiles, arroja lo siguiente:<\/p>\n<ol>\n<li>DOCUMENTOS INDICADORES DEL ASUNTO.<\/li>\n<li>Sujeto hallado muerto en Boquer\u00f3n 1, primer interconector, autopista Caracas-La Guaira.<\/li>\n<li>Causa de la muerte: envenenamiento.<\/li>\n<li>Motivo: inhalaci\u00f3n de gases t\u00f3xicos.<\/li>\n<li>Se\u00f1as particulares: pelo largo. Bigotes. Barba. Ausencia de trabajo odontol\u00f3gico, reciente o antiguo. Ausencia de huellas dactilares, por quemadura.<\/li>\n<li>Sexo: masculino.<\/li>\n<li>Edad: adulto. 40 a\u00f1os, aproximadamente.<\/li>\n<li>Identificaci\u00f3n: negativa.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Observaciones: el cuerpo pudiera pertenecer a un mendigo, como se desprende de la vestimenta, barba, bigote, pelos y estado sanitario general. El deceso ocurri\u00f3 varios d\u00edas (2 \u00f3 3) antes de encontrar el cuerpo.<\/p>\n<ol>\n<li>Sujeto hallado muerto en Boquer\u00f3n 1, primer interconector, autopista Caracas-La Guaira. Los puntos y las observaciones, tienen el mismo contenido que en I.<br \/>\nIII. Igual que I y II.<\/li>\n<li>DOCUMENTOS RELACIONADOS CON LA INVESTIGACI\u00d3N.<\/li>\n<li>Que tratan sobre la apertura de la investigaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Que reflejan el estado de la investigaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Sin informaci\u00f3n positiva acerca del caso.<\/li>\n<li>Nuevamente, sin informaci\u00f3n positiva, pero con un examen preciso de fechas y fases lunares.<\/li>\n<li>Sin informaci\u00f3n positiva, pero alertando sobre una sospecha (no determinada en el documento). Achares menciona un viaje al litoral y el desvanecimiento que sufri\u00f3 en Boquer\u00f3n 1.<\/li>\n<li>Solicitud de aclaratoria, por parte de la Direcci\u00f3n General, acerca de la sospecha.<\/li>\n<li>Negativa de Achares, por encontrarse en estado de presentimiento. (Palabra subrayada por el autor.) Achares compara su situaci\u00f3n con el afinamiento de una orquesta antes de iniciar el concierto, o con el lent\u00edsimo inicio de \u00e9ste. (Subrayado de Achares.)<\/li>\n<li>Solicitud de la Direcci\u00f3n General, para que estudie la posibilidad de remitir el caso a la Divisi\u00f3n contra la Delincuencia Organizada.<\/li>\n<li>Respuesta enfadada, en la cual Achares da a conocer su desacuerdo y solicita tiempo para concretar su sospecha. Afirma que el estado de la investigaci\u00f3n es similar a un Adagio y sostiene que pronto, si est\u00e1 en lo correcto, llegar\u00e1 el Finale. (Subrayados del autor.)<\/li>\n<li>Solicitud de la Direcci\u00f3n General, para que el caso sea pasado, sin demora, a Delincuencia Organizada.<\/li>\n<li>Negativa de Achares, con nota en la que da a conocer el estado de presentimiento en que a\u00fan se encuentra la investigaci\u00f3n. Menciona su acercamiento a mendigos (sin resultados positivos, hasta el momento) y su convicci\u00f3n sobre la validez de los presentimientos para resolver muchos casos.<\/li>\n<li>Documento conciliador de la Direcci\u00f3n General, que ofrece otra oportunidad a Juan Achares, pero solicita poner el caso en manos de un subalterno. Habla de la necesaria divisi\u00f3n del trabajo, de la extra\u00f1eza porque un caso tan secundario est\u00e9 a cargo directo del Jefe, del inconveniente que constituye para la moral y el comportamiento de los subalternos, de la barba que \u00faltimamente se ha dejado crecer, etc\u00e9tera. Habla, en otro p\u00e1rrafo, del peligro de contaminaci\u00f3n por relacionarse con mendigos.<\/li>\n<li>Respuesta indignada, en la que Achares deja ver la importancia del caso y de que sea \u00e9l quien siga investigando, pero no razona la respuesta. Afirma que podr\u00eda ser el asunto m\u00e1s dif\u00edcil y delicado que haya pasado por la Divisi\u00f3n, pero no dice por qu\u00e9. Asegura tambi\u00e9n que nada le extra\u00f1ar\u00eda si finaliza en un Andante. (Subrayado del autor.)<\/li>\n<li>Orden terminante de remitir el caso a Delincuencia Organizada.<\/li>\n<li>Negativa de Achares, con insulto, elevaci\u00f3n y el cuerpo de un poema.<\/li>\n<li>Carta-destituci\u00f3n de Juan Achares como Jefe de la Divisi\u00f3n contra Homicidios.<\/li>\n<li>DOCUMENTO NO OFICIAL.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El escrito que se encuentra en este documento, nada oficial, como se desprende de su lectura, pudiera ser la lenta confesi\u00f3n de un prop\u00f3sito. Est\u00e1 incompleto, tal vez porque Achares olvid\u00f3 llevarlo consigo cuando lo destituyeron y luego no tuvo acceso a la oficina para rescatarlo; tal vez porque quiso olvidarlo para que otro lo descubriera; tal vez porque era imposible completarlo. Sea cual sea la respuesta, su contenido es desgarrador. Fue escrito con pausa, si no con esmero, lo que descarta cualquier realizaci\u00f3n de \u00faltimo momento:<\/p>\n<p>Mi nombre es Juan Achares; tengo 36 a\u00f1os, y m\u00e1s pronto que tarde dejar\u00e9 de ser jefe de esta Divisi\u00f3n contra Homicidios. No importa; mi prop\u00f3sito supera toda jefatura y mi \u00fanica vindicaci\u00f3n ser\u00e1 cumplirlo.<\/p>\n<p>Pocas veces he denigrado de otros o he abusado de mi posici\u00f3n, y observo igual deferencia cuando trato con grandes se\u00f1ores, con delincuentes o con mendigos. Estos \u00faltimos, sobre todos, merecen mi respeto, porque entiendo que en buena medida somos culpables de cuanto les sucede.<\/p>\n<p>Han pasado meses desde que encontraron un cad\u00e1ver en el primer t\u00fanel interconector de Boquer\u00f3n 1 La persona hab\u00eda muerto envenenada por inhalaci\u00f3n de gases t\u00f3xicos, como lo demostr\u00f3 la autopsia de ley. La persona era un hombre como de 40 a\u00f1os; no portaba documentaci\u00f3n alguna; estaba mal vestido; ten\u00eda los dedos quemados (al parecer, mediante un procedimiento ejecutado con lentitud, porque no hab\u00eda se\u00f1ales de heridas fulminantes), y carec\u00eda de otras se\u00f1as particulares que facilitaran su identificaci\u00f3n, aparte de la barba, el pelo y los bigotes bastante crecidos. Nadie reclam\u00f3 su cuerpo en la morgue. Un vagabundo. Un mendigo. Caso cerrado, desde el punto de vista policial. Aunque parezca incre\u00edble, yo, que no cultivo la negligencia, as\u00ed lo supuse y admit\u00ed.<\/p>\n<p>Pero tres meses despu\u00e9s, se present\u00f3 una situaci\u00f3n similar; y cuatro meses m\u00e1s tarde, el acontecimiento se repiti\u00f3.<\/p>\n<p>Luego de la aparici\u00f3n del segundo cad\u00e1ver, era prudente suponer que no se trataba de casos fortuitos: el hecho de que los cad\u00e1veres encontrados hasta ese momento carecieran de huellas dactilares, ameritaba esta suposici\u00f3n. Reun\u00ed entonces en mi oficina a los detectives bajo mi mando, aun cuando muchas veces dudo de ellos y desapruebo sus procedimientos, sobre todo al tratar con mendigos. Les habl\u00e9 del caso y dije que no ten\u00eda ninguna sospecha, con la esperanza de que alguno de ellos asomara algo. Muy poco hicieron al respecto, salvo dejarse llevar por lo m\u00e1s sencillo, esto es, suponer que las muertes podr\u00edan relacionarse con alguna banda de malhechores que se estaba dando a la tarea de exterminar mendigos. Esta suposici\u00f3n har\u00eda que el caso pasara a Delincuencia Organizada; pero un detalle, esgrimido por ellos en su favor (la ausencia de huellas), hizo que por el contrario, lo retuviera en mi Divisi\u00f3n. No pod\u00eda aceptar que una banda organizada fuera tan pulcra como para raptar mendigos, tenerlos varios d\u00edas (quiz\u00e1 meses) en su poder para quemar las huellas y luego abandonarlos en un t\u00fanel para que murieran envenenados. Eso era pedir demasiado. \u00bfPara qu\u00e9 el anonimato del mendigo muerto? \u00bfO tal vez no eran mendigos, sino rivales en la delincuencia o gente de buena posici\u00f3n, que ahora eran eliminados por venganza u otro motivo? Imposible. Las luchas entre bandas son detectadas siempre, por agentes infiltrados o por delatores con sueldo. La desaparici\u00f3n de una persona honorable, nunca pasa inadvertida, aun cuando la honorabilidad sea dudosa. Imposible. Eran mendigos; personas cuyo pasado se desconoce y cuyo futuro no existe: an\u00f3nimos perennes. Carec\u00eda de sospechas. Todo era brumoso. Sin embargo, retuve el caso; todav\u00eda m\u00e1s, lo asum\u00ed personalmente, decisi\u00f3n esta \u00faltima que produjo gran alivio entre mis subalternos, aquel d\u00eda en que me reun\u00ed con ellos.<\/p>\n<p>La noche de ese d\u00eda llegu\u00e9 a mi cuarto. Todo estaba igual en la pensi\u00f3n. Siempre, todo est\u00e1 igual en la pensi\u00f3n. Los mismos due\u00f1os. Los mismos inquilinos. El mismo silencio. Acarici\u00e9 el viejo gato de cristal que reposa desde siempre sobre la c\u00f3moda. Tom\u00e9 dos espejos y me dispuse a observar los alrededores de mi cabeza. Hago lo mismo, desde hace tantos a\u00f1os, que ya tal vez ni siquiera mire, en verdad, y el ejercicio no tenga m\u00e1s prop\u00f3sito que el de repetir un h\u00e1bito. Saqu\u00e9 de un bolsillo un clavo viejo, gastado, sucio, que durante el trayecto a la pensi\u00f3n -y a pesar de la oscuridad- hab\u00eda divisado en el suelo. Tal vez hiciera juego con el gato, el sacapuntas, la olla abollada de tanto tiempo y mi polvorienta cabeza de terracota pens\u00e9. Y en verdad hac\u00eda; se llevaba bien con todos ellos, y hasta con mi peque\u00f1\u00edsimo cepillo de lustrar zapatos&#8230; Qu\u00e9 poca riqueza, lam\u00eda. Qu\u00e9 tiempo perdido, entre asesinatos y otras vilezas&#8230; Una concha de mar, es posible que falte una concha de mar. Cuando vaya a la playa, la recoger\u00e9&#8230; Creo que s\u00f3lo me salva de la locura este vicio por la m\u00fasica y los libros. Path\u00e9tique, Path\u00e9tique, que nunca se olvide tu final -dec\u00eda, aquella noche-. Entonces, puse la obra sublime: y un r\u00edo de angustia y dolor, ba\u00f1\u00f3 mi cuerpo. Ser\u00eda falso afirmar que me sent\u00eda transportado. No. Yo estaba all\u00ed y mi nombre segu\u00eda siendo Juan Achares. No. Pero, a la vez, mi nombre eran todos los nombres y mi dolor era m\u00e1s grande, porque a \u00e9l se sumaban todos los dem\u00e1s&#8230; Debes calmarte, Achares; debes hacerlo, \u00e9ste es s\u00f3lo el comienzo de la investigaci\u00f3n. Si flaqueas ahora y te dejas llevar por la angustia, nunca llegar\u00e1s siquiera a una sospecha. El libro aquel, b\u00fascalo, el libro de Cadenas que jam\u00e1s te abandona; regresa a \u00e9l, Achares, ve de nuevo a sus p\u00e1ginas, lee los versos que te ofrece, mast\u00edcalos, tr\u00e1galos, hazlos parte de ti:<\/p>\n<p>\u201cCuanto he tomado por victoria es s\u00f3lo humo&#8230;\u201c<\/p>\n<p>Una pulsaci\u00f3n, un instante eficaz, \u00bfd\u00f3nde encontrarlos? Presentimiento, \u00bfpor qu\u00e9 laceras y no te dignas a emprender el ascenso? \u00bfQu\u00e9 debo hacer? \u00bfCavar en la mente y enterrarme en ella para encontrarte? \u00bfMorderte quiz\u00e1? \u00bfC\u00f3mo encontrarte, si tu virtud es el escape y eres la cuerda m\u00e1s delgada, el rumor m\u00e1s lejano&#8230;?<\/p>\n<p>Tengo meses sin ir al litoral. Esto quiz\u00e1 se relacione con un breve desvanecimiento que sufr\u00ed la \u00faltima vez en Boquer\u00f3n 1 y con la circunstancia de que d\u00edas antes, hab\u00edan encontrado all\u00ed, en el primer t\u00fanel interconector el tercer cad\u00e1ver. Era un hombre de mediana edad, su muerte hab\u00eda ocurrido en iguales condiciones que las anteriores y, por supuesto, sus huellas dactilares hab\u00edan desaparecido. No pas\u00e9 por alto el asunto del tiempo: tres meses separaban, una de otra, las primeras muertes; cuatro, la segunda de la tercera; siete, la primera de la \u00faltima. Parec\u00eda dif\u00edcil encontrar all\u00ed alguna respuesta, porque en principio no exist\u00eda un orden temporal determinado. Pero un segundo examen de las fechas, permiti\u00f3 descubrir que los tres casos se produjeron durante luna nueva. Esto, que no era mucho, permit\u00eda derivar al menos, un deseo (o una necesidad) y presumir un espacio dentro del d\u00eda para llevar a efecto el hecho: \u00e9ste se producir\u00eda durante la noche, porque cuando hay luna nueva las noches son m\u00e1s oscuras; \u00e9ste, por lo tanto -y resultaba obvio que as\u00ed fuera- no deber\u00eda ser descubierto durante su ejecuci\u00f3n. Ten\u00eda, entonces, que la persona llegaba (o era conducida) al lugar de los hechos en una noche de luna nueva. \u00bfCu\u00e1l noche? Imposible de saber, porque los mendigos ten\u00edan varios d\u00edas muertos cuando fueron descubiertos.<br \/>\nPor otro lado, si analizamos los tiempos transcurridos entre una muerte y otra, e identificamos la primera con el n\u00famero 1, surgen las cifras 1-3-7, que en esa secuencia, podr\u00edan resultar de una serie obtenida mediante la duplicaci\u00f3n del \u00faltimo n\u00famero precedente, m\u00e1s uno: 1, 3, 7, l5, 31, etc.<\/p>\n<p>Este an\u00e1lisis implicaba suponer otras muertes. Yo las supon\u00eda, y estaba seguro que reflejaban alg\u00fan tipo de orden entre ellas y con las anteriores. Pero un estudio de la serie, descubri\u00f3 que portaba un defecto: el veloz crecimiento de sus n\u00fameros. De ocurrir otra muerte, la cuarta, tendr\u00eda lugar 15 meses despu\u00e9s de la primera; la quinta, 31 meses despu\u00e9s; la siguiente, 5 a\u00f1os y algunos d\u00edas. Deb\u00eda pensar que si alguien program\u00f3 los sucesos a partir de una serie, era capaz de encontrar otra cuyo crecimiento no fuera tan atroz como en \u00e9sta. Pens\u00e9 que la respuesta no era matem\u00e1tica (aunque dej\u00e9 dentro de un par\u00e9ntesis la cuarta cifra) y mov\u00ed mi pensamiento hacia puntos previos.<br \/>\nLas personas ten\u00edan que haber estado expuestas a los gases t\u00f3xicos por bastante tiempo antes de morir: varias horas al menos; porque esas muertes no son instant\u00e1neas y porque los mendigos llegaron de noche -si estaba en lo cierto- cuando el tr\u00e1fico es menor y la contaminaci\u00f3n tambi\u00e9n. Sus cuerpos no mostraban signos que revelaran lucha. Tampoco estaban amarrados. Las personas estaban libres, pod\u00edan movilizarse si lo deseaban, pod\u00edan dejar el t\u00fanel o pedir auxilio&#8230; Entonces, qu\u00e9 horror, aun si fueron conducidas al lugar, permanecieron all\u00ed porque quer\u00edan hacerlo&#8230; \u00bfQui\u00e9n puede querer algo as\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9? La raz\u00f3n tendr\u00eda que ser muy poderosa. \u00bfUna secta fan\u00e1tica, acaso? \u00bfFan\u00e1tica de qu\u00e9&#8230;? \u00bfUna protesta contra algo? \u00bfPara qu\u00e9, entonces, la necesidad (o deseo) de anonimato? No ten\u00eda respuesta.<\/p>\n<p>Luego de los c\u00e1lculos y de las deducciones, un domingo baj\u00e9 al litoral. Quer\u00eda estar por dos horas en la playa, el tiempo que habitualmente dedico a esa distracci\u00f3n. Iba lleno de angustia, por las muertes. Me angustiaba el estado de suspenso y llevaba dentro de m\u00ed aquella extra\u00f1a noche transcurrida en mi cuarto. R\u00e1fael Cadenas y Tschaikowsky hab\u00edan producido un movimiento, entonces, del que a\u00fan no me hab\u00eda liberado, y del que ya no creo poder escapar \u201cFracaso\u201d, el poema, hab\u00eda participado como catalizador, y aun a costa de trasgredirlo, en la apertura de un camino todav\u00eda borroso; y la Path\u00e9tique&#8230; la Path\u00e9tique parec\u00eda acecharme, estar en espera de un momento propicio.<\/p>\n<p>El tr\u00e1fico estaba infernal. Muy lentamente, me acerqu\u00e9 a Boquer\u00f3n 1. Avanzaba unos metros y me deten\u00eda. Avanzaba otra vez y volv\u00eda a detenerme. Mi viejo carro puede reventar, pensaba. Pero no era el carro, era yo quien pod\u00eda reventar. Sent\u00eda m\u00e1s calor, cada vez que avanzaba. Comenc\u00e9 a sudar. Ten\u00eda pesadez, algo parecido al sue\u00f1o, cuando mi carro alcanz\u00f3 la primera interconexi\u00f3n. Vi, entre neblinas, el peque\u00f1o t\u00fanel, el sitio donde otros hab\u00edan muerto&#8230; y cre\u00ed desvanecerme y acaso comprender (o mejor, presentir) el motivo de aquellas muertes&#8230; El carro choc\u00f3 con el de adelante. Una colisi\u00f3n sin importancia entre dos parachoques, pero suficiente para sacarme del sopor y permitir que, todav\u00eda entre sue\u00f1os, inquietudes y sombras de presentimientos, alcanzara la salida del t\u00fanel.<\/p>\n<p>La playa que me acogi\u00f3, dej\u00f3 de ser por alg\u00fan tiempo playa, aquella vez, el mar, la arena, el sol, tambi\u00e9n se transformaron; todo, a mi alrededor, mut\u00f3 su esencia. S\u00f3lo una m\u00fasica flotaba, requiriendo toda mi concentraci\u00f3n. La Path\u00e9tique, hab\u00eda comenzado: el formidable Adagio inicial, antesala para un lamento enorme, inexpresable, que tendr\u00e1 en el Finale (justo en su Andante la m\u00e1s n\u00edtida entrega a la perfecci\u00f3n y el dolor, se abr\u00eda paso para indicarme lo que deb\u00eda hacer en adelante, si en verdad deseaba (y ya lo deseaba, a cualquier precio) esclarecer aquellas muertes. Mas, \u00bfser\u00eda posible que cuanto me se\u00f1alaba aquella m\u00fasica fuera la soluci\u00f3n? \u00bfSer\u00eda posible? \u00bfMutar yo, tambi\u00e9n? \u00bfQu\u00e9 lograr\u00eda con ello? \u00bfLos conocer\u00eda? \u00bfLlegar\u00eda a saber por qu\u00e9 lo hacen? \u00bfMutar, hasta qu\u00e9 punto? \u00bfNo habr\u00eda otra salida&#8230;? Otra, otra salida, por favor&#8230; No. Otra, no existe. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda creerte? Nadie; y menos que nadie, los de la Direcci\u00f3n General&#8230; Tom\u00e9 una concha de mar, antes de volver. \u00bfNo hab\u00eda sido ella, la raz\u00f3n de mi ida a la playa?<\/p>\n<p>S\u00e9 que despu\u00e9s de mi transformaci\u00f3n en el t\u00fanel y en la playa, he ca\u00eddo en deslices. Recurr\u00ed al fot\u00f3grafo, para obtener una imagen de mi rostro. Quer\u00eda saber qu\u00e9 hab\u00eda pasado con \u00e9l. Entend\u00ed que nada, a\u00fan (lo mismo hab\u00edan dicho mis espejos), y la guard\u00e9 en el archivo. Vend\u00ed mi carro, sin motivo alguno, y llen\u00e9 mis informes con anotaciones poco ortodoxas: la Path\u00e9tique se cuela en ellos. Pero en verdad, cada d\u00eda me importa menos lo que otros piensen. Estoy convencido de que nadie m\u00e1s comprender\u00e1 la respuesta, si existe y la consigo. \u00bfQui\u00e9n, salvo yo, puede participar de este af\u00e1n que en los \u00faltimos tiempos me ha llevado a tener relaciones con mendigos?<\/p>\n<p>No fue sencillo lograrlo, porque mi presencia los ahuyentaba. Eran amables, aunque desconfiados al comienzo; y se prend\u00edan de cualquier excusa para huir, o lo hac\u00edan simplemente y sin motivo alguno. Est\u00e1 claro que no somos merecedores de su confianza. Nos ven como a extranjeros que han venido de otro mundo para mancillarlos. Nuestra vestimenta no les causa envidia; les molesta, perturba sus sentidos, y nuestro olor es sencillamente despreciable. Todo hombre lampi\u00f1o causa conmoci\u00f3n entre ellos, y m\u00e1s de una vez me sent\u00ed rechazado por mis costumbres sanitarias. Pero tom\u00e9 medidas: y en la misma proporci\u00f3n en que mi barba crec\u00eda, mis ropas se acercaban a las suyas y mis ba\u00f1os se distanciaban, en esa misma proporci\u00f3n me iban aceptando. Ahora, algunos tienen confianza en m\u00ed, me hablan con soltura (sus conversaciones, invariablemente, acusan el desprecio que nos tienen; traen entre l\u00edneas una sed de venganza) y hasta se atreven a invitarme a compartir sus comidas. \u00c9stas tienen lugar bajo los puentes y de noche. La ciudad es otra cosa, vista desde esos sitios. Es un ser extra\u00f1o, que exuda, se alarga y contrae del otro lado, despu\u00e9s de una frontera se\u00f1alada por la calle donde finaliza el puente. Este lado es el hogar. Aqu\u00ed, echan chistes, cantan, celebran y eventualmente hacen el amor, aunque la mayor parte del tiempo permanecen silenciosos y nost\u00e1lgicos. Tambi\u00e9n pelean, pero sus ri\u00f1as son insignificantes, porque no buscan jerarqu\u00edas. Temen a los uniformados y a cualquier autoridad; sus frecuentes moretones explican este temor. (Jam\u00e1s confes\u00e9 que era autoridad. Tampoco me hubieran cre\u00eddo. Era imposible que una autoridad se vistiera como yo y compartiera sus comidas.) Descubr\u00ed, con el tiempo, que poseen un sentido de la libertad desbordado. Nunca preguntan por qu\u00e9 haces algo o d\u00f3nde estabas. S\u00f3lo los ata cierta diluida solidaridad, que aun as\u00ed les ha permitido conformar especies de clanes bastante estables, aunque nadie se sorprende si alguno decide mudar de clan. Todos se sorprender\u00edan -y mucho- si alguien no se instala en ninguno. Esto hab\u00eda ocasionado que mi aceptaci\u00f3n no fuera total, porque sab\u00edan que vagaba de uno a otro clan, sin fijar residencia. Otra cosa no pod\u00eda hacer, est\u00e1 claro, porque desde el viaje a la playa mi prop\u00f3sito siempre hab\u00eda sido encontrar entre ellos, alguna pista que me condujera a un grupo sectario determinado. Yo no contaba con mucho tiempo, si el n\u00famero 15, a pesar de mis dudas, indicaba frecuencia y si entre los mendigos exist\u00eda un grupo que, por alguna raz\u00f3n desconocida, estaba d\u00e1ndose a la tarea, ins\u00f3lita, dolorosa, de eliminarse uno a uno, cada tantos meses, en Boquer\u00f3n 1 Pero, el tiempo es otra cosa para ellos; carece, al menos, de la exactitud que exigimos del nuestro; tambi\u00e9n, en gran medida, de la funci\u00f3n social que le otorgamos. Cuando lo miden, esto sucede en pocas ocasiones, suelen realizar marcas en un muro cualquiera. Una marca puede indicar que alguien se fue. Si regresa, tachar\u00e1 la marca; en caso contrario, la marca seguir\u00e1 all\u00ed. Tambi\u00e9n puede suceder que el estado de un \u00e1rbol sirva como indicador. Cuando el \u00e1rbol tal estaba florecido, com\u00ed tal cosa, o encontr\u00e9 unos zapatos en el basurero, o la polic\u00eda me entr\u00f3 a co\u00f1azos, supongamos. Sin embargo, el m\u00e9todo m\u00e1s usado es el de la luna. Iremos a determinado sitio, cuando la luna meng\u00fce. Dentro de tres crecientes, fulana parir\u00e1.<\/p>\n<p>Debo resaltar que estos procedimientos casi nunca implican comunicaci\u00f3n; por el contrario, se restringen a una medida individual. Si otro la capta, ser\u00e1 por azar. Medir para s\u00ed mismos, en un estado de introversi\u00f3n y nostalgia tenaz, es lo que hacen habitualmente&#8230; Yo, de todas maneras, no contaba con mucho tiempo, porque el 15 y las muertes&#8230;<\/p>\n<p>Entonces, con temor pero decidido, fui de grupo en grupo haciendo preguntas. Preguntaba si sab\u00edan sobre los que murieron en el t\u00fanel; si los hab\u00edan conocido; si formaban parte de sus grupos o de otro que yo desconoc\u00eda. Nadie respond\u00eda. Se hac\u00edan los desentendidos, hablaban de otra cosa. Pasado el tiempo, sin embargo, uno respondi\u00f3. Dijo que eran gente muy rara, pero recalc\u00f3 que los admiraban. Son gente jodida, dijo; gente que no le teme a nada. Con ella s\u00f3lo est\u00e1n los templados, los que no se devuelven; porque el que est\u00e1 con ellos, s\u00f3lo est\u00e1 con ellos. Yo soy de ac\u00e1, de este grupo, de mi familia casi, pero puedo salir y visitar otro grupo, y hasta mudarme si quisiera. El que es de all\u00e1 no, nunca abandona el grupo, y apenas te saluda si lo consigues arriba en la ciudad. Cualquiera puede ir donde ellos est\u00e1n, t\u00fa y yo podemos ir, pero entonces no podemos salir, nadie puede salir ni parece que quisiera. Porque ser\u00eda muy f\u00e1cil si quisiera, \u00bfverdad?, ser\u00eda muy f\u00e1cil llegar arriba y en lugar de regresar all\u00e1, donde est\u00e1n los suyos, en vez de hacerlo, venirse para ac\u00e1 o para cualquier otro lado. Pero no lo hacen -me dijo-. Aunque salgan, siempre regresan al mismo sitio. \u00bfSabes por qu\u00e9? Porque son gente templada, arrechos, como se dice. Una vez, cuando era luna llena, uno de ellos se enfrent\u00f3 con la polic\u00eda. Lo jodieron, pero \u00e9l tambi\u00e9n jodi\u00f3. Ahora, si me preguntas por qu\u00e9 se van al t\u00fanel y se matan o lo que sea,. qu\u00e9 s\u00e9 yo; si me preguntas por qu\u00e9, la verdad es que no lo s\u00e9 muy bien&#8230; Dir\u00eda que es por esa cosa que uno le tiene a los de arriba, que son unos grandes carajos todos, con sus ropitas y corbaticas. Y si yo casi que no puedo verlos, porque andan hediondos todo el tiempo; si yo casi que no puedo, ellos menos, los de ese grupo no los soportan, no los pasan, ni por aqu\u00ed los pasan ellos&#8230; Pregunt\u00e9 d\u00f3nde pod\u00eda encontrarlos, en qu\u00e9 sitio se hallaban. Me indic\u00f3 que all\u00e1, en el puente donde est\u00e1n las garzas. Ten cuidado con esa gente, dijo. Ya sabes que el que va para all\u00e1, nunca regresa a otro sitio. T\u00fa sales, caminas por arriba, buscas comida, lo que sea, pero siempre vuelves al mismo lugar. Te lo digo porque yo s\u00e9 que es as\u00ed. De pronto, un d\u00eda me voy para all\u00e1, qui\u00e9n sabe.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, me acerqu\u00e9 al lugar. Las garzas picoteaban en el ca\u00f1o. Cuatro hombres yac\u00edan cerca de \u00e9l, bajo el puente. Estuve todo el d\u00eda observ\u00e1ndolos, desde lejos. Pocas veces intercambiaban palabras. De cuando en cuando, uno de ellos se levantaba, iba hacia una peque\u00f1a fogata ubicada al lado del grupo y acercaba al fuego las manos, con las yemas de los dedos hacia abajo. As\u00ed estaba, hasta que el calor era insoportable. Entonces, regresaba al grupo y otro se levantaba para realizar la misma operaci\u00f3n. Magn\u00edfico. As\u00ed, lentamente, borran sus huellas. Magn\u00edfico&#8230; y un sentimiento de empat\u00eda me abras\u00f3.<br \/>\nEra de noche cuando me aproxim\u00e9 a los hombres. Nada dijeron; acaso, me miraron. Ech\u00e9 al fuego unas ramas secas que hab\u00eda recogido en los alrededores. Me sent\u00e9 cerca de ellos; y as\u00ed, sentado y mirando c\u00f3mo se repet\u00eda la operaci\u00f3n del fuego, pas\u00e9 la noche.<br \/>\nCuando amaneci\u00f3, me lanzaron un pedazo de carne de garza. No la despreci\u00e9. Luego, sin pronunciar palabra, sub\u00eda la calle. Luego, pas\u00e9 por la pensi\u00f3n para cambiarme de ropa. Luego, me dirig\u00ed a la oficina. Todo ol\u00eda mal, en la oficina: los muebles, la persiana a la que suelo asomarme para divisar el \u00c1vila, la gente que ven\u00eda a preguntar algo, yo mismo con mi ropa molesta y vaporosa. Sobre el escritorio, reposaba una solicitud y varios consejos de la Direcci\u00f3n General. Solicitaba que pusiera el caso en otras manos. Aconsejaba, indirectamente, que rasurara mi barba y me alejara de los mendigos. Est\u00fapidos. Cochinos. \u00bfQu\u00e9 pueden entender? Nada. Con esas ropas malolientes, nunca podr\u00e1n entender.<br \/>\nPuse las cosas en orden, mediante una respuesta brillante, llena de indignaci\u00f3n y musicalidad.<\/p>\n<p>Entre dos selvas: la ciudad de d\u00eda y la fogata durante la noche, ha transcurrido el tiempo. Y tal ha sido su transcurrir que ya mi progresi\u00f3n demostr\u00f3 ser in\u00fatil: a los quince meses de la primera muerte, nada sucedi\u00f3.<\/p>\n<p>La selva diurna me ofrece s\u00f3lo tormentos sistem\u00e1ticos: ir a la oficina, dar \u00f3rdenes sobre casos que nada me interesan a subalternos elusivos que parecen mirarme como se observa a un bicho raro, impregnar mi cuerpo con olores cada vez menos soportables; o preguntas dif\u00edciles de responder, pero que, como cuchillos amolados rozando la carne, permanecen. \u00bfPor qu\u00e9 lo hacen? \u00bfPara qu\u00e9 el anonimato?<\/p>\n<p>Jam\u00e1s un asomo de respuestas se ha inferido de sus conversaciones, siempre parcas; y mi relaci\u00f3n con ellos, aunque amplia, sincera y hasta aceptada, no deja brechas para que formule esas preguntas. Me quedan, entonces, las suposiciones como respuestas. Selecciono dos, dentro de miles: venganza y libertad.<\/p>\n<p>La primera es plausible y se ajusta al sentir de los mendigos con respecto al hombre de la ciudad. Vengar\u00edan la indiferencia, los maltratos, el anonimato en que los han sumido. Las huellas no deben existir, porque la venganza implica una perturbaci\u00f3n. Investigar\u00e1n, porque no hay huellas. Buscar\u00e1n respuestas y no las hallar\u00e1n. Elaborar\u00e1n informes, tediosos, insustanciales, que les har\u00e1n proseguir con las investigaciones. Efectuar\u00e1n c\u00e1lculos, mostrar\u00e1n series premonitorias, y todo ser\u00e1 in\u00fatil.<\/p>\n<p>Venganza a trav\u00e9s de la muerte. Venganza cuyo costo la har\u00eda imposible de entender para la gente de la ciudad. Sin embargo, venganza posible -y hasta l\u00f3gica- para quienes han dejado la vida desde hace mucho y se encuentran metidos en un boquer\u00f3n. La segunda, puede expresarse con pocas palabras; requerir\u00eda de mucho tiempo para comprenderla. La segunda dice que lo hacen por libertad.<\/p>\n<p>Los he conocido y puedo asegurar que sus ataduras son m\u00ednimas. Nada los ata al pasado; tampoco al futuro, y la vida en clanes, el presente, es s\u00f3lo una situaci\u00f3n transitoria que no implica compromisos. Pueden hacerlo. S\u00f3lo ellos tienen esa libertad sin restricciones. Pensar que tal vez lo hagan por venganza, desesperaci\u00f3n o enloquecimiento, equivaldr\u00eda a desvalorizarlos o a desconocer la pausa y m\u00e9todo con que realizan ese acto. Lo hacen porque son libres para hacerlo y pueden seleccionar el momento de la muerte y la manera de morir. Bastante, para quienes han dejado la vida desde hace mucho y se encuentran metidos en un boquer\u00f3n. Las huellas son innecesarias; nunca las han tenido, en realidad. Borrarlas es s\u00f3lo la consumaci\u00f3n de un estado permanente.<\/p>\n<p>Si otro lo hiciera, \u00bfpor qu\u00e9 lo har\u00eda? Si otro los imitara, \u00bfcu\u00e1les ser\u00edan sus motivos? No ciertamente la venganza ni la libertad. \u00bfEl orden, tal vez? \u00bfLa implacable mutaci\u00f3n que no se detiene? \u00bfCierta incapacidad para dejar cabos sueltos y no llegar al fondo del abismo? No sabr\u00eda responder. Hoy respondo, \u00fanicamente, que el d\u00eda se hace cada vez m\u00e1s tedioso y que la noche parece llamar con una fuerza primitiva.<\/p>\n<p>La selva nocturna me atrapa. Sigo yendo, todas las noches, al puente de las garzas. Siento que mi aceptaci\u00f3n es absoluta. A veces, hablo con los otros sobre cosas banales. A veces, atizo el fuego. Pero permanezco la mayor parte del tiempo, mudo e inm\u00f3vil, contempl\u00e1ndolos. Tienen una voluntad f\u00e9rrea, y pareciera que todo carece de importancia para ellos, con excepci\u00f3n del rito de las quemaduras. Van a la ciudad con menos frecuencia, cada vez, y han permanecido d\u00edas sin comer. Entonces, les procuro alg\u00fan alimento (ra\u00edces, una garza que cazo a orillas del ca\u00f1o; antes, pero ya no, algo tra\u00eddo de la ciudad) y los veo comerlo con rapidez, para salir pronto de esa distracci\u00f3n. S\u00f3lo cuando tienen mucha sed se acercan al ca\u00f1o y buscan una zona donde el agua se vea menos oscura. El resto del tiempo est\u00e1n yacientes o con las manos sobre el fuego. Un d\u00eda, descubr\u00ed unas marcas sobre las bases visibles del puente. Eran rayas horizontales, hechas para se\u00f1alar algo. La luna nueva, dijeron. As\u00ed marcan su tiempo. Hab\u00eda ocho rayas, correspondientes a igual n\u00famero de lunas nuevas ocurridas desde la \u00faltima muerte. (Los tiempos se\u00f1alados por la progresi\u00f3n, insisto, no remit\u00edan a nada verdadero. Hab\u00eda cometido un error, pero ya lo sospechaba.) Supongo, porque a\u00fan s\u00f3lo puedo suponer, que la oportunidad para ir al t\u00fanel no est\u00e1 prevista del todo, sino que guarda v\u00ednculos con un sentimiento, con un estado del esp\u00edritu determinado, con un momento especial en que confluyen una fase lunar y una disposici\u00f3n (y ninguna serie num\u00e9rica es capaz de incluir todas estas variantes).<\/p>\n<p>Si debo confesar un sentimiento, dir\u00eda que s\u00f3lo estoy acorde conmigo cuando estoy con ellos. Algo, de ellos, pareciera latir en m\u00ed con insistencia. He tomado, tambi\u00e9n yo, agua del ca\u00f1o. Atizo el fuego. Atizo el fuego. \u00bfHasta qu\u00e9 punto llegar\u00e9? \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 mi l\u00edmite&#8230; ?<br \/>\nHoy, novena luna nueva desde la \u00faltima muerte (o sacrificio), uno de los nuestros se prepara para ir al t\u00fanel (o a la piedra). Lo s\u00e9, porque anoche inscribi\u00f3 la novena raya y luego tach\u00f3 todas, con vigor. Tambi\u00e9n hoy, yo, el \u00fanico identificable, dejar\u00e9 esta oficina para siempre. Acabo de responder con ira y desde la primera suposici\u00f3n, una orden de la Direcci\u00f3n General para remitir el caso a Delincuencia Organizada. \u00bfQu\u00e9 caso?, les pregunto. \u00bfC\u00f3mo voy a remitir algo que ustedes desconocen y no les interesa, a una Divisi\u00f3n que no tiene ni una idea sobre lo que va a investigar? De todas maneras, se\u00f1ores, eso que ustedes llaman caso no tiene relaci\u00f3n con delincuencia organizada, sino con odio organizado, desprecio y venganza. Desprecio hacia ustedes, hacia sus cochinas caras afeitadas, hacia sus modales y sus ropas. Odio y venganza, por lo que han construido a costa de ellos, los mendigos; por vapulearlos, tratarlos con infamia y menosprecio. S\u00f3lo puedo agregar que nadie los mata ni interviene en sus muertes. Ellos se sacrifican, mueren, por una raz\u00f3n tan especial que, aun siendo venganza, sobrepasa los l\u00edmites de lo que ustedes pueden comprender. Son extraordinarios, los mendigos, mis compa\u00f1eros&#8230; Luego, copi\u00e9 un poema. Luego, mir\u00e9 mi foto y sent\u00ed que observaba a un extra\u00f1o.<br \/>\nQuiero visitar la pensi\u00f3n y estar en mi cuarto. S\u00e9 que ser\u00e1 la \u00faltima vez. Quiero acariciar mi viejo gato, tocar los espejos, mirar la concha, mis libros y mis discos, usar el sacapuntas. Quiero ver el cepillo, la olla, el clavo, prender el Telefunken y escuchar el \u00faltimo movimiento de la Path\u00e9tique. Quiero ir al puente, despu\u00e9s, y no volver m\u00e1s a la ciudad. Quiero tener fuerza para no flaquear cuando encuentre a los otros y un deseo enorme me incite a realizar lo que no deber\u00eda hacer: quemar las yemas de mis dedos, borrar las huellas, eliminar la \u00fanica pista. Quiero ser valiente para despedir al que se va, esta noche, y comenzar a inscribir rayas en el muro. Pero, por sobre todas las cosas, quiero impregnarme de los sentimientos de mis amigos, para tener coraje, decisi\u00f3n, tenacidad, la noche en que decida la llegada de mi turno, y deba tomar con sigilo la autopista, dirigir mis pasos hacia Boquer\u00f3n 1, llegar por la acera al primer interconector y acostarme a esperar la placidez y el desvelo&#8230;<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>No he llegado a saber si despu\u00e9s de las tres muertes, ocurrieron otras en condiciones similares; s\u00e9 que Juan Achares no consigui\u00f3 lo que se propon\u00eda. Al menos, no existe evidencia que lo demuestre. Sin embargo, ha pasado tanto tiempo desde aquellos sucesos, que nuestras oficinas han cambiado mucho. Resultar\u00eda posible imaginar que pueda haber ocurrido una falla durante el proceso de modernizaci\u00f3n. Tal vez el expediente del caso, con todos los recaudos (los que tengo y los que desconozco) que deber\u00edan reposar en el centro de inform\u00e1tica del organismo, haya sido enviado al basurero antes de transcribirlo al computador. Tal vez fue transcrito, pero carec\u00eda de respaldo y durante una operaci\u00f3n torpe fue sumido en la papelera.<\/p>\n<p>Si alguna de esas opciones tiene validez, la historia de Juan Achares puede ser cierta, aunque no necesariamente en su totalidad.<\/p>\n<p>Otra posibilidad es que todo se haya limitado a tres muertes y que las otras correspondan a un proceso de imaginaci\u00f3n desenfrenada que sufriera Juan Achares durante sus contactos con los mendigos. Si esto fue verdad; si hubo esa infiltraci\u00f3n por empat\u00eda, estamos ante un lance de conversi\u00f3n y de locura.<\/p>\n<p>Tanto si la historia es parcialmente cierta, como si es un producto de imaginaci\u00f3n desenfrenada, Juan Achares podr\u00eda estar con vida, aunque ser\u00eda un anciano y quiz\u00e1 estar\u00eda loco.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s me acercar\u00e9 al puente de las garzas ni buscar\u00e9 por la ciudad a un mendigo, anciano y lunarejo, que pueda recordar la figura de Achares. Hoy, cierro este caso para siempre, porque, como dije, ni siquiera voy a permitir que las tres muertes pasen al computador. \u00bfPara qu\u00e9? Si la historia de Achares fue cierta, no podr\u00eda entrar all\u00ed, ya que es un documento sin car\u00e1cter oficial; si no fue, \u00bfqu\u00e9 obtengo con guardar tres muertes que a nada remiten? Restar capacidad de almacenamiento, nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Voy a tirar todos estos papeles al basurero. Voy a olvidar (qui\u00e9n sabe) todo lo que he le\u00eddo. Antes, leer\u00e9 el poema que Achares remiti\u00f3 a la Direcci\u00f3n General&#8230; S\u00f3lo esto puedo hacer por ti, Juan Achares. Esto, y conservar tu fotograf\u00eda.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/humberto-mata\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Humberto Mata I Desde hace meses, estoy a cargo de la Divisi\u00f3n contra Homicidios. Fui nombrado para llevar adelante su modernizaci\u00f3n, ponerla acorde con los tiempos e igualarla con las dem\u00e1s dependencias del organismo. Por una raz\u00f3n que ignoro, esta Divisi\u00f3n arrastraba se\u00f1ales del pasado, viv\u00eda sumida en \u00e9l, y hasta conservaba archivos tradicionales para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8743,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6377"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6377"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6377\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6379,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6377\/revisions\/6379"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8743"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}