{"id":6334,"date":"2022-09-25T20:28:06","date_gmt":"2022-09-25T20:28:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6334"},"modified":"2023-11-24T18:26:09","modified_gmt":"2023-11-24T18:26:09","slug":"malencuentro-pero-tenia-otros-nombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/malencuentro-pero-tenia-otros-nombres\/","title":{"rendered":"Malencuentro pero ten\u00eda otros nombres"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p><em>el rumor de una cigarra tiene m\u00e1s fuerza<br \/>\nque un disparo<br \/>\n<\/em>Emira Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>En<em> Malencuentro pero ten\u00eda otros nombres <\/em>(Monte \u00c1vila Editores, Colecci\u00f3n Los Espacios C\u00e1lidos, 1975; El Perro y la Rana, 2008), de Emira Rodr\u00edguez (Porlamar, 1929-2017), encontramos un verbo que siempre est\u00e1 a la disposici\u00f3n de la imagen del poema, vale decir que se deja llevar como el agua para alcanzar una fuerza con los nombres que andan sueltos por el alfabeto de la poes\u00eda. Emira Rodr\u00edguez se decanta por caminos y vocablos que se erigen en una confluencia de im\u00e1genes, no s\u00e9 si migratorias, lo cierto es que <em>piedras<\/em>,<em> cometas<\/em>,<em> colores<\/em>,<em> torres<\/em>,<em> cipreses<\/em> (voces del primer poema), se arraigan como r\u00e1fagas de viento en la memoria de una voz. Voz que se nos incrusta en la piel por lo que nos dice y nos muestra. Las palabras se nos agolpan en el sentimiento.<\/p>\n<p><strong>Un libro que estremece el alma<\/strong><\/p>\n<p><em>Malencuentro\u2026<\/em> se proyecta desde un lenguaje que apunta a lo originario. No es buscar explicaciones del universo. Es mostrarse desde la expresi\u00f3n de las figuraciones humanas vistas en la dial\u00e9ctica de su significaci\u00f3n. Afirma Juan Liscano de Emira Rodr\u00edguez que \u201ca lo largo, ancho y profundo de esos mundos espirituales y sensoriales\u201d, de modo que Emira Rodr\u00edguez desnuda el ritmo esencial que se hace del contenido en este poemario. El pensamiento se traslada a la palabra dicha. Es la existencia de un \u00fanico ritmo desde su comienzo hasta el final, hablamos de la unidad del poema. De existir alguna categorizaci\u00f3n ser\u00e1 el de la palabra que se desprende de caracterizaciones para adjudicarle otra connotaci\u00f3n con la singularidad del poema. Se crea otro c\u00f3digo: lo po\u00e9tico. Im\u00e1genes ancestrales dibujadas en un encuentro notable. La voz dibuja su expresi\u00f3n pl\u00e1stica. Manifiesta un espacio po\u00e9tico con la comprensi\u00f3n y aceptaci\u00f3n de una realidad imaginaria. Leamos estos dos versos:<\/p>\n<blockquote><p>d\u00e9jala. deja esa luna frente a su espejo<br \/>\ncomo un acto fallido como una iniciaci\u00f3n (\u2026)<\/p><\/blockquote>\n<p>El sentido de la admisi\u00f3n est\u00e1 concebido en la figura espiritual que se materializa con el poema. Se manifiesta un<em> adentro <\/em>y la voz po\u00e9tica de Rodr\u00edguez lo traduce con im\u00e1genes. Las visualizaciones est\u00e1n dispuestas en el poema. Los espectros \u2014esp\u00edritus\u2014 salidos de la mitolog\u00eda ind\u00edgena y romana iluminan para traspasar un razonamiento donde no existen pugnas. Es la existencia ordenada por la transformaci\u00f3n continua que se da a cada momento por la lectura del poema. Cada lectura, entonces, aportar\u00e1 tantas im\u00e1genes como sean posibles. Las ideas ancestrales se concilian con las de hoy para dar lugar al di\u00e1logo de las sensaciones. Los poemas contienen una respiraci\u00f3n propia por cuanto la imagen obedece a una instancia de libertad; si no, no ser\u00eda poema. Imagen que no depende de idea alguna, es, en todo caso, la existencia de un espacio que ofrece su vivencia desde la palabra:<\/p>\n<blockquote><p><em>actaea<\/em> fruto de la serpiente<br \/>\nincorp\u00f3rea y dispersa<br \/>\nquer\u00edas florecer todos los pantanos<br \/>\nirisada ampliamente dispersa<br \/>\nlos plegamientos no te pertenecen huyes<br \/>\nhuyes eternamente flor de pechuga amarilla (\u2026)<\/p><\/blockquote>\n<p>Quiz\u00e1s la experiencia sea esquiva, mas no la imagen, porque esta es el ascenso a la totalidad del poema e insistimos en ello porque es lo que deseamos resaltar, la imagen que seduce para asirse en el canto. La representaci\u00f3n instant\u00e1nea sin grietas m\u00e1s que los silencios, pausa por dem\u00e1s necesaria para seguir con las im\u00e1genes en absoluta confesi\u00f3n de lo vivido sin artificios y sin may\u00fasculas, es decir sin signos que s\u00f3lo distraigan lo expresado. Es lo \u00edntimo del poema en su esencia para descubrirse en su momento on\u00edrico.<\/p>\n<p>La palabra <em>malencuentro<\/em> (t\u00e9rmino empleado una docena de veces en la primera parte del poemario) me traslada al conjunto del poema. Es el todo, es la memoria, es luz y color, es agua, es viento, es fruta, es acantilado donde las estatuas saltan. La voz po\u00e9tica de Rodr\u00edguez obedece a un encuentro de cualidades. Los dioses se juntan con <em>malencuentro<\/em> para crear im\u00e1genes y mundos ancestrales reflejados en la cotidianidad. La voz po\u00e9tica se comporta como una traducci\u00f3n de lo que ha sido el mundo subjetivo y, por qu\u00e9 no, hasta llegar a lo cosmog\u00f3nico. Como expresa Gaston Bachelard en <em>La po\u00e9tica del espacio<\/em>, la imagen no se mide, en todo caso se multiplica en ella misma para replicar un acontecimiento en el poema. Es <em>una urgencia de palabras<\/em> que emerge del ensue\u00f1o de las im\u00e1genes: silencios, intermitencias, vientos negros, cometas y convulsiones. Emerge la frecuencia de un ritmo dado por el otro valor sem\u00e1ntico, es decir, la disposici\u00f3n de la palabra hecha poema. Se escribe desde la mediaci\u00f3n entre palabras e im\u00e1genes que se exploran en su origen que s\u00f3lo la voz po\u00e9tica aglutina en esa <em>concentraci\u00f3n de im\u00e1genes<\/em>. Es la convulsi\u00f3n de sonidos y colores que nos inducen a otra voz para alcanzar la autonom\u00eda deseada y emparentada con las sensaciones por cuanto llegan al lector en aquel estado original.<\/p>\n<p>Cabe preguntarnos cu\u00e1les son los referentes de esta voz que se instaura de manera limpia en el papel y, pues, nos respondemos, es su orden que alucina para dar paso a su cimentaci\u00f3n. Mar\u00eda Fernanda Palacios en <em>Sabor y saber de la lengua<\/em> (Monte \u00c1vila Editores, 1987) menciona el esplendor de la palabra al referirse a la presencia de la poes\u00eda de Guillermo Sucre, pues, en <em>Malencuentro\u2026<\/em> se confirma esta presencia \u00fanica e irrepetible. No es memoria, es un presente de sensaciones. La conjugaci\u00f3n de todos los colores se concentra en un poema y luego vuelve a repetirse una y otra vez con otras dimensiones con la necesidad de encontrarse. Este ritmo lo sugiere la imagen que se visualiza en las flores con todas sus variedades, en un espacio no s\u00f3lo f\u00edsico, sino en aquel espacio que se aloja en lo no corp\u00f3reo que se forma desde su misterio constante. Es un asombro que traduce otra realidad que est\u00e1 intermitente en la condici\u00f3n amorosa de las sensaciones sin tiempos y sin edades, s\u00f3lo es. Es la condici\u00f3n genuina. El fr\u00edo y el calor son porque est\u00e1 el poema. La imagen me hace la met\u00e1fora y todas las figuras literarias posibles. La imagen me hace al poema. La naturaleza se reconoce en la imagen. Veamos algunos ejemplos en estos versos de diferentes poemas:<\/p>\n<blockquote><p>piedras color de la tarde<\/p>\n<p>bora de aquella tristeza<\/p>\n<p>las hojas cruj\u00edan a cada hueso de paloma a cada hongo<\/p>\n<p>es la brisa no creas que alguien llora<\/p><\/blockquote>\n<p>Por eso afirmamos que la imagen se hace palabra en el poema. Es una flora y una geograf\u00eda que se nos muestra desde su sentir; entonces la imagen se convierte en un despertar de sentires. El poema se edifica desde la comprensi\u00f3n de un universo distinto.<\/p>\n<p>El libro est\u00e1 dividido en cuatro momentos: \u201cuna gran feria\u201d, \u201cflora\u201d, \u201cgeograf\u00eda y otras perturbaciones\u201d y \u201ccosas de amores\u201d. Cada momento es un dise\u00f1o de conjeturas e indudablemente de im\u00e1genes sugerentes. Cuatro instancias que afloran sin arrogancias e irrumpen con el esplendor de la libertad en donde <em>antes no hab\u00eda nada<\/em>\u2026<\/p>\n<h6>Publicado originalmente en: Letralia (https:\/\/letralia.com\/lecturas\/2022\/09\/24\/malencuentro-pero-tenia-otros-nombres-de-emira-rodriguez)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa el rumor de una cigarra tiene m\u00e1s fuerza que un disparo Emira Rodr\u00edguez En Malencuentro pero ten\u00eda otros nombres (Monte \u00c1vila Editores, Colecci\u00f3n Los Espacios C\u00e1lidos, 1975; El Perro y la Rana, 2008), de Emira Rodr\u00edguez (Porlamar, 1929-2017), encontramos un verbo que siempre est\u00e1 a la disposici\u00f3n de la imagen del poema, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6337,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6334"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6334"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6334\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6354,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6334\/revisions\/6354"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6337"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}