{"id":6292,"date":"2022-09-18T21:52:29","date_gmt":"2022-09-18T21:52:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6292"},"modified":"2023-11-24T18:26:09","modified_gmt":"2023-11-24T18:26:09","slug":"carcel-de-ciudad-bolivar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/carcel-de-ciudad-bolivar\/","title":{"rendered":"C\u00e1rcel de Ciudad Bol\u00edvar"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Rufino Blanco Fombona<\/h4>\n<p>I<\/p>\n<p>Me parece salir de una pesadilla. \u00a1Qu\u00e9 horas tan crueles! La muerte, en forma de repugnante avechucho, bati\u00f3 sus alas de murci\u00e9lago, se introdujo sorpresiva por la claraboya de la celda, alete\u00f3, me llen\u00f3 de pavura, y sali\u00f3 al fin, remisa.<\/p>\n<p>En la ma\u00f1ana del 3 supe que hab\u00eda llegado a la Alcaid\u00eda una nota del juez donde se ordenaba ponerme a disposici\u00f3n del Ejecutivo del Estado.<\/p>\n<p>Me alegr\u00e9 porque pensaba que, de acuerdo con lo que pauta la Ley, por m\u00ed invocada, sobre Responsabilidad de Funcionarios p\u00fablicos, se me enviar\u00eda a Caracas, a objeto de que la Corte Federal y de Casaci\u00f3n conociera de la causa.<\/p>\n<p>Poco m\u00e1s tarde supe que saldr\u00eda de esta c\u00e1rcel; pero no para Caracas, sino para R\u00edo Negro, \u00a1para R\u00edo Negro!<\/p>\n<p>Enviarme a R\u00edo Negro con Aldana, cacique todo poderoso all\u00e1, enviarme a R\u00edo Negro escoltado por las tropas de Vivas y Varela, enviarme a R\u00edo Negro equivale a librarme a mis enemigos, en las soledades del Orinoco, equivale a condenarme a muerte, a una muerte atroz, por martirizada y por oscura.<\/p>\n<p>Entre una y dos de la madrugada saldr\u00eda el vapor Masparro: se pretend\u00eda sacarme de la c\u00e1rcel a esa hora y embarcarme para el Territorio Amazonas. Por fortuna, la Aduana supo el caso e impidi\u00f3 la salida del vapor hasta pleno d\u00eda. A eso debo la vida.<\/p>\n<p>Al amanecer el se\u00f1or Barroeta Brice\u00f1o, administrador de la Aduana \u2014Corao, por casualidad en Bol\u00edvar\u2014 y otras generosas personas pusi\u00e9ronse en campa\u00f1a, telegrafiaron a Caracas, y obtuvieron del amable y condescendiente Varela (futuro asesino de Antonio Paredes) la promesa de que no se me enviar\u00eda, sin antes deliberarlo mucho.<\/p>\n<p>Entretanto se obtuvo en Caracas la seguridad de que no se permitir\u00eda que me enviasen al matadero. \u00a1Qu\u00e9 horas he pasado!<\/p>\n<p>Impotente, aislado, preso, en una ciudad carente de valor c\u00edvico y hoy casi tan esclava como yo, en una c\u00e1rcel donde cien ojos me vigilan y cien bocas est\u00e1n prontas a delatar el menor de mis movimientos por s\u00f3lo congraciarse con los cerberos, con mi abogado en Caracas y sin un abogado aqu\u00ed que quiera hacerse cargo de la defensa por no malponerse con los dirigentes del Estado, he vivido horas muy duras, acaso las m\u00e1s angustiosas de mi vida. Durante treinta y seis horas estuve en capilla.1<\/p>\n<p>El estado de mi \u00e1nimo en aquellos luctuosos momentos se transparenta, de seguro, en las cartas que entonces escrib\u00ed y que buscar\u00e9 para a\u00f1adir a estas p\u00e1ginas, a fin de que se pueda ver al desnudo mi alma y comprender mi situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es horrible, en la impotencia de la mazmorra, o\u00edr chacales que rugen, hambrientos de vuestra carne, en tomo de vuestro calabozo.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Del patio de la c\u00e1rcel, en la noche, el espect\u00e1culo de las estrellas es mi ocupaci\u00f3n favorita, mientras los presos tocan guitarra y cantan comidos y galerones.<\/p>\n<p>El aire raro y seco permite lucir el cielo en todo su esplendor. Se distinguen todas las estrellas y constelaciones conocidas del tr\u00f3pico, y millones de estrellas m\u00e1s cuyos nombres, naturalmente, ignoro. Tapiz azul cubierto de libras esterlinas.<\/p>\n<p>Fijo la vista en el pedazo de cielo que parece de un\u00e1nime azur, y de ese azur empiezan a brotar nuevos puntos de oro. Donde se pensaba el vacio parpadean luceros no sospechados, albea un polvillo diamantino.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 opalescentes nebulosas! \u00a1Qu\u00e9 arena de topacios! Un hombre, un preso, un paria, tra\u00eddo del fondo de los desiertos Llanos, alza tambi\u00e9n la vista. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 por aquella cabeza? Lo interrogo y no sabe responderme sino con una sonrisa idiota.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 idea tendr\u00e1 ese hombre de lo infinito? Pero no nos perdamos en sue\u00f1os estelares ni en ideas abstractas. Descendamos al piso palpable de la tierra.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 idea tendr\u00e1 ese hombre de la patria? Para \u00e9se la patria ser\u00e1 una potestad temerosa y mal\u00e9fica; cosa vaga y terrible en cuyo nombre lo reclutan cuando hay leva; le roban, so pretexto de faginas, el esfuerzo de sus m\u00fasculos varias veces al a\u00f1o; y lo encarcelan porque un d\u00eda, en la inmensidad de los Llanos, entre cientos de miles de reses, resolvi\u00f3 no morirse de hambre y mat\u00f3 un novillo.<\/p>\n<p>\u00bfDe la religi\u00f3n, de la divinidad, qu\u00e9 pensar\u00e1 ese hombre? \u00c9l no oye hablar en sus desiertos muy a menudo de la divinidad sino como de una fuerza ignota, adversa; y de la religi\u00f3n sino como de una cosa de misterio y terror, cuando las inundaciones anegan las sementeras, cuando la tierra tiembla y se resquebraja, cuando la muerte y el dolor visitan a los hombres.<\/p>\n<p>Si yo dijera a ese paria que las estrellas son divinidades, se reir\u00eda. Pero de formularle una teor\u00eda con visos de verosimilitud, \u00e9l y cientos como \u00e9l concluir\u00edan por rendirse y creer.<\/p>\n<p>No ser\u00eda dif\u00edcil en medio tan ignaro crear una religi\u00f3n. Los esp\u00edritus carecen de curiosidad y se contentan con razones epid\u00e9rmicas, para media docena de problemitas que constituyen el fondo de muchas vidas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 religi\u00f3n no parece fundada en lo fantasmag\u00f3rico y absurdo? Y todas hallan creyentes: \u00a1tan pobre criatura es el hombre! Las religiones se mantienen tanto por sus misterios como por sus sanciones.<\/p>\n<p>Los hombres no pueden vivir sin creer en algo, sin temer algo. Los emancipados se proponen o levantan un ideal y, moralistas sin dogma, temen el reproche de su propia conciencia.<\/p>\n<p>A esos parias del desierto con poco se les captar\u00eda la fe. Las estrellas, pudiera ense\u00f1\u00e1rseles, rigen el mundo. Ved si no el influjo del sol y de la lluvia en vuestros conucos, y el de la tempestad en vuestros ganados. La luna influye asimismo en el mar; y turba las pubertades y acrece las enajenaciones. La atm\u00f3sfera impide que vuestra sangre brote por los poros. El rayo es el castigo de las estrellas. La muerte viene de lo alto.<\/p>\n<p>Es necesario amar y temer a los luceros. Aquel que vive en el amor, en el temor de los astros, va, luego de perecer, a gozar de la dicha eterna en mansiones de luz. El que infrinja la fe astral padecer\u00e1 por siglos de siglos en la hoguera del sol.<\/p>\n<p>Poco m\u00e1s; y ah\u00ed ten\u00e9is una religi\u00f3n nueva: la religi\u00f3n de las estrellas. \u00bfDe d\u00f3nde, sino de la naturaleza no comprendida, vino al hombre la idea de la religi\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 otra cosa es la fe sino \u00e1ncora del pavor, v\u00e1lvula de anhelos desesperantes, deseo de saber o creer cosas inexplicadas o incognoscibles?<\/p>\n<p>La teor\u00eda del alma, del m\u00e1s all\u00e1, \u00bfqu\u00e9 es sino horror a la nada, af\u00e1n de supervivir? Tiene raz\u00f3n Kant: el origen de la religi\u00f3n es la aspiraci\u00f3n del esp\u00edritu a lo infinito.<\/p>\n<p>De cuanto el hombre no pudo explicarse, en la adolescencia de la raz\u00f3n, hizo materia religiosa. Por eso, a medida que avanzan y se divulgan los conocimientos cient\u00edficos, disminuyen en intensidad los credos; y aquellos credos inaptos para evolucionar, amold\u00e1ndose a las nuevas exigencias del esp\u00edritu, desaparecen.<\/p>\n<p>Si llegase un d\u00eda en que el hombre pudiese despejar todas las inc\u00f3gnitas de la vida y de la muerte, ese d\u00eda se enterrar\u00e1 el \u00faltimo dios. Como ese d\u00eda tal vez no llegue nunca, el esp\u00edritu religioso tal vez no desaparezca sino con el hombre.<\/p>\n<p>El triunfo de la idea monote\u00edsta sobre la de pluralidad de dioses ya es gran triunfo, si bien no parece el vulgo, en ninguna parte \u2014y todo el mundo es vulgo, ense\u00f1aba Maquiavelo\u2014, lo suficientemente preparado para la pura idea unite\u00edsta, de ah\u00ed la multitud de santos y santas con atribuciones especiales, que no representan, en \u00faltimo an\u00e1lisis sino la persistencia del polite\u00edsmo.<\/p>\n<p>De la idea pura y simple de un solo Dios Todopoderoso, Suprema Inteligencia, ya es f\u00e1cil pasar a la idea filos\u00f3fica de que s\u00ed existe una fuerza, no inteligente, causa \u00fanica, fuente de vida: la naturaleza o lo que fuere.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Recibo de Caracas en recorte de peri\u00f3dico, un soneto encuadrado por rayas de l\u00e1piz azul. Y al margen: \u00abTe lo env\u00edo con un abrazo.\u00bb F. G. (Fern\u00e1ndez Garc\u00eda.) Con el soneto me honra, ben\u00e9volo, generoso, un poeta cuyo nombre, persona y nacionalidad me son totalmente desconocidos. Se llama Rafael Recao. Copio los versos, que llevan por t\u00edtulo mi nombre:<\/p>\n<p>RUFINO BLANCO-FOMBONA<\/p>\n<p><em>No lo arredra el futuro. Es bravo descendiente<\/em><\/p>\n<p><em>de la raza lap\u00eddea que form\u00f3 Deucali\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Tiene ambici\u00f3n y m\u00fasculos y una estrella en la frente,<\/em><\/p>\n<p><em>juventud y dos alas: el Bien y la Raz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>No lo arredra el futuro. Aunque la infamia ambiente<\/em><\/p>\n<p><em>cual constrictor enorme se enrosque al coraz\u00f3n,<\/em><\/p>\n<p><em>lo muerda y con la savia germinal se alimente,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00e9l marcha hacia la meta cantando su canci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>No lo arredra el futuro. Repleta el misionero,<\/em><\/p>\n<p><em>de ensue\u00f1o sus alforjas y sigue su sendero<\/em><\/p>\n<p><em>sin o\u00edr de las furias de la Envidia el clamor.<\/em><\/p>\n<p><em>Tapados los o\u00eddos, su musa es Parizada,<\/em><\/p>\n<p><em>que busca el agua de oro de la fuente encantada,<\/em><\/p>\n<p><em>el \u00e1rbol filarm\u00f3nico y el p\u00e1jaro hablador.<\/em><\/p>\n<p>Tiene raz\u00f3n el poeta. No le temo al futuro. Lo que temo, lo que temo bastante es el presente.<\/p>\n<p>\u00bfNo yazgo entre las garras de la Maldad y de la Cobard\u00eda? \u00bfNo se present\u00f3 anoche mismo a mi calabozo el borrach\u00edn del Alcaide, con un viejo diablo de teniente, cara de matamoros y pantalones de grana, la espada desnuda en la diestra, con m\u00e1s: el cabo de presos y un muchacho que alumbraba la extempor\u00e1nea resquicia? Se fing\u00eda venir por m\u00ed, para enviarme a que me asesinen en las soledades del Orinoco, so pretexto de conducirme al Territorio y all\u00ed juzgarme. Por fortuna, yo no tengo aneurisma.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, si mis enemigos me pintan como un bandolero hay quienes, como el poeta Rafael Recao, me creen bueno, hombre de bien y de raz\u00f3n. De donde yo infiero que soy como todo el mundo: bueno a veces; a veces malo. Quiz\u00e1 eso mismo piense Pedro-Emilio Coll, que me escribe: \u00abTe quiero m\u00e1s all\u00e1 del Bien y del Mal.\u00bb<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Me conceden permiso para asomarme de tarde a una reja que cae al Orinoco, hacia el Poniente. He contemplado crep\u00fasculos imposibles de fantasear. \u00bfQu\u00e9 pintor, qu\u00e9 poeta, puede intentar reproducir tanta hermosura?<\/p>\n<p>El sol no se columbra, pero desde la mitad del cielo hasta la raya del horizonte es todo el azur, divina fiesta de luces: n\u00e1cares, conchas rosadas, surtidores de gualdos fuegos; nubes carmes\u00edes, dragones de oro, flamencos de rosa; arquitecturas de grises y pizarrosos castillos por cuyos ventanales y boquetes surgen llamas de incendio, torres, pilares, grader\u00edas de m\u00e1rmol, c\u00fapulas de cornalina; fuentes de topacio, lagos de \u00f3palo, cascadas de p\u00e1lidas esmeraldas; n\u00edveos paisajes del polo, vegetaciones marinas, por donde a trav\u00e9s del agua azul navegan plateados peces, tras de las ovas verdinas y las algas amarillentas; madr\u00e9poras en bancos de coral, ninfeas asomadas a la superficie de un agua mortecina; \u00e1nsares albicantes, tornasolados cuellos de paloma; narcisos, petunias, heliotropos de los jardines celestes y toda la joyer\u00eda asi\u00e1tica del crep\u00fasculo, abundante en cris\u00f3litos, crisoberilos y topacios.<\/p>\n<p>Y por debajo de aquel cielo maravilloso el solemne, el soberbio, el espejeante rio, el Orinoco de plata y de oro.<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>Por la reja adonde me asomo de tarde, contemplo todos los d\u00edas, en un balc\u00f3n frontero, tres caritas risue\u00f1as, de mujeres j\u00f3venes. Ese y el crep\u00fasculo, son mis grandes espect\u00e1culos. Fuera del saludo y algunas insistentes miradas de simpat\u00eda no tenemos otra relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ayer en la tarde recib\u00ed, regalo de Navidad, env\u00edo de mis graciosas vecinitas, una botella de vino, jam\u00f3n, hallacas, dulce de lechoza, pan y hielo, presentes de Pascua tradicionales en Venezuela. Me conmovi\u00f3 profundamente aquel regalo de las piadosas y generosas vecinitas. El preso, a quien todos olvidan, es m\u00e1s sensible que nadie a cualquiera atenci\u00f3n que se le dispense. Les escrib\u00ed una carta de gratitud, muy pat\u00e9tica y muy sincera.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de enviada la carta tuve una duda. Me puse a pensar que bien pudo ser chuscada de alg\u00fan amigo el mandarme ese regalo en nombre de las vecinas. Pero hoy se presenta Allegrett y me refiere c\u00f3mo, en efecto, el regalo venia del balc\u00f3n de enfrente; y que las cabecitas amables se congregaron en torno de mi ep\u00edstola y lloraron mi infortunio.<\/p>\n<p>\u00a1Pobres muchachas generosas, a quien no olvidar\u00e9!<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rufino-blanco-fombona\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rufino Blanco Fombona I Me parece salir de una pesadilla. \u00a1Qu\u00e9 horas tan crueles! La muerte, en forma de repugnante avechucho, bati\u00f3 sus alas de murci\u00e9lago, se introdujo sorpresiva por la claraboya de la celda, alete\u00f3, me llen\u00f3 de pavura, y sali\u00f3 al fin, remisa. 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