{"id":6276,"date":"2022-09-18T19:24:10","date_gmt":"2022-09-18T19:24:10","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6276"},"modified":"2024-04-25T17:40:35","modified_gmt":"2024-04-25T17:40:35","slug":"tio-tigre-enfermo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/tio-tigre-enfermo\/","title":{"rendered":"T\u00edo Tigre Enfermo"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>Antonio Arr\u00e1iz<br \/>\n<\/strong><\/h4>\n<p>Andaban en una excursi\u00f3n cineg\u00e9tica T\u00edo Tigre, el Le\u00f3n, el \u00e1gil Zorro Guache, que se viste de gris, el Cunaguaro, la linda Onza y el Gato Cervantes, autor de varias novelas picarescas, el d\u00eda en que el Le\u00f3n sufri\u00f3 un peque\u00f1o accidente.<\/p>\n<p>\u2014Vamos a ver qui\u00e9n sube m\u00e1s r\u00e1pidamente a ese \u00e1rbol \u2014propon\u00eda el Gato Cervantes. Todos acomet\u00edan la empresa; el primero en coronar la cima era el propio Cervantes, y de segundo quedaba el Le\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Apostemos ahora qui\u00e9n llega primero a aquel cuj\u00ed \u2014suger\u00eda el Cunaguaro.<\/p>\n<p>Los excursionistas se lanzaban a la carrera; la ganaba el Le\u00f3n, ocupando el Zorro Guache y el Cunaguaro el segundo y tercer lugar respectivamente. T\u00edo Tigre llegaba jadeante y sofocado. De esta manera goz\u00e1banse en competencias atl\u00e9ticas. T\u00edo Tigre se sent\u00eda malhumorado porque el Le\u00f3n lo venc\u00eda en todo. Galopaba m\u00e1s r\u00e1pidamente que \u00e9l; trepaba con mayor destreza a los \u00e1rboles; se introduc\u00eda, con celeridad que parec\u00eda de milagro, por estrechas cuevas donde se atascaba el fornido cuerpo de T\u00edo Tigre; y aunque era m\u00e1s peque\u00f1o y menos majestuoso, sus m\u00fasculos flexibles, sus miembros potentes, sus nervios de azogue, su vista y sus movimientos llenos de gracia y de seguridad arrancaban el aplauso de sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>\u2014Tiene una gran forma, un estilo bell\u00edsimo \u2014gritaba, extasiada, la Onza\u2014. Es, sin duda alguna, un atleta perfecto. Tenemos que seleccionarlo para que nos represente en las pr\u00f3ximas olimpiadas.<\/p>\n<p>Con lo que T\u00edo Tigre comprobaba celoso, que la Onza se inclinaba al Le\u00f3n. Su encono lleg\u00f3 a exacerbarse cuando, con acento reticente, el Zorro Guache coment\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Compa\u00f1ero T\u00edo Tigre, como que comenzamos a envejecer, \u00bfeh? Estos muchachos de ahora nos est\u00e1n eclipsando.<\/p>\n<p>\u2014No, lo que sucede con T\u00edo Tigre es que es un peso pesado \u2014explic\u00f3 el Gato Cervantes, conciliador\u2014. Es apto, m\u00e1s bien, para otra clase de proezas, por ejemplo para las pruebas de fondo.<\/p>\n<p>\u2014No hay nada en la vida como un d\u00eda verdaderamente deportivo \u2014exclamaba el Le\u00f3n, distendiendo los brazos desnudos y yodados a la caricia del sol. El Le\u00f3n usaba una bonita camisa de jersey, muy abierta y sin mangas, y bragas para jugar al golf\u2014. No hay en el mundo placer tan grande como la conciencia de un cuerpo vigoroso, de una musculatura el\u00e1stica: como saber que uno es fuerte y \u00e1gil, gallardo y libre, y puede ejecutar con elegante facilidad haza\u00f1as deslumbradoras.<\/p>\n<p>Diciendo esto, y dando un salto de costado, que era una de sus especialidades, fue todo uno; salt\u00f3 por encima de T\u00edo Tigre, con lo que, desde luego sin ninguna intenci\u00f3n, le ech\u00f3 un poquito de tierra en los ojos; a tiempo que gritaba:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hip! \u00a1Hip! \u00a1Hurra!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Santo Dios! \u00a1Qu\u00e9 temeridad! \u2014murmur\u00f3 el Morrocoy, arrobado.<\/p>\n<p>\u2014Ojal\u00e1 se quebrara una canilla para que no sea saltimbanqui \u2014refunfu\u00f1\u00f3 el Mapurite.<\/p>\n<p>El Mapurite y el Morrocoy serv\u00edan de pajes a los se\u00f1ores, y portaban sus cantimploras, escopetas, bin\u00f3culos, cananas y c\u00e1maras de fotograf\u00eda. T\u00edo Tigre ya no soport\u00f3 m\u00e1s:<\/p>\n<p>\u2014Lo que es en materia de saltos s\u00ed que no me la ganas \u2014 desafi\u00f3.<\/p>\n<p>Ech\u00f3 una mirada en su derredor, y propuso\u2014: Vamos a ver qui\u00e9n salta por encima de aquella mata de card\u00f3n que est\u00e1 all\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Bravo! He ah\u00ed un reto singular, propio de h\u00e9roes hom\u00e9ricos, como para ser cantado en estrofas inmortales por P\u00edndaro o Hes\u00edodo \u2014prorrumpi\u00f3 la Onza.<\/p>\n<p>\u2014Aceptado \u2014contest\u00f3 el Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s se constituyeron en jueces para determinar el vencedor.<\/p>\n<p>T\u00edo Tigre salt\u00f3 con limpieza por sobre el peligroso obst\u00e1culo; pero el Le\u00f3n, a pesar de que hizo un esfuerzo terrible, tropez\u00f3 con el borde de la mata, y varias largas y agudas espinas de card\u00f3n se le incrustaron en el codillo.<\/p>\n<p>Los excursionistas se precipitaron a felicitar al triunfador, pero su entusiasmo se apag\u00f3 cuando observaron las contorsiones que hac\u00eda el Le\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay! \u2014chill\u00f3 \u00e9ste apenas intent\u00f3 ponerse de pie, y volvi\u00f3 a caer, vencido por el dolor.<\/p>\n<p>Sus amigos quedaron consternados.<\/p>\n<p>\u2014Se ha clavado varias espinas en el codillo \u2014diagnostic\u00f3 el Zorro Guache.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe veras? \u2014dijo la Onza, aterrorizada\u2014. \u00a1Pobrecito! Las espinas de card\u00f3n son terribles.<\/p>\n<p>\u2014Dicen que las espinas de card\u00f3n, una vez introducidas en el cuerpo, contin\u00faan avanzando poco a poco, ocultas en la carne y sin que se las sienta, hasta llegar al coraz\u00f3n \u2014asegur\u00f3 el Cunaguaro.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe veras? \u2014volvi\u00f3 a exclamar la Onza\u2014. \u00a1Ay, qu\u00e9 espanto!<\/p>\n<p>\u2014En todo caso, es positivo que las espinas de card\u00f3n son sumamente enconosas \u2014afirm\u00f3 el Gato Cervantes.<\/p>\n<p>T\u00edo Tigre asist\u00eda en silencio, un poco compungido, a las reflexiones de sus compa\u00f1eros. Al sentirse compadecido de aquella manera, el Le\u00f3n empeor\u00f3 bruscamente: cerr\u00f3 los ojos, fue presa de desmayos y dio a emitir gemidos pla\u00f1ideros.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pobrecito! \u00a1Pobrecito! \u2014solloz\u00f3 la Onza, arrodill\u00e1ndose a su lado, puso la cabeza del infortunado atleta sobre sus rodillas, y vert\u00eda palabras de dulce consuelo mientras lo acariciaba:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pobrecito mi Leoncito lechuguino querido! \u2014dec\u00eda\u2014. \u00bfLe ha pasado algo, se siente malito mi Leoncito lechuguino querido?<\/p>\n<p>De s\u00fabito se levant\u00f3, conminatoria.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo le remuerde la conciencia el ver lo que ha hecho? \u2014 increp\u00f3 a T\u00edo Tigre\u2014. \u00bfC\u00f3mo se atreve a estar parado ah\u00ed, como un idiota, sin hacer nada, viendo al Le\u00f3n que por su culpa se ha clavado una gran cantidad de espinas de card\u00f3n, que ahora se le van a seguir metiendo por el cuerpo y le llegar\u00e1n al coraz\u00f3n y lo matar\u00e1n?<\/p>\n<p>T\u00edo Tigre la miraba, estupefacto.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ande, sac\u00fadase, mu\u00e9vase! \u2014continu\u00f3 ella\u2014. No siga plantado como un espantap\u00e1jaros. \u00a1Hay que hacer algo, hay que buscar a un m\u00e9dico! \u00a1Un m\u00e9dico! \u00a1S\u00ed! \u00bfD\u00f3nde se encuentra un m\u00e9dico?<\/p>\n<p>El Zorro Guache apoy\u00f3 su mano sobre el hombro de T\u00edo Tigre.<\/p>\n<p>\u2014Creo que la Onza tiene raz\u00f3n, compa\u00f1ero \u2014asinti\u00f3\u2014. Ser\u00eda bueno que hici\u00e9ramos algo por el Le\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Lo podr\u00edamos llevar al puesto de socorro \u2014opin\u00f3 el Gato Cervantes.<\/p>\n<p>\u2014Muy buena idea: hay que llevarlo al puesto de socorro \u2014 apoy\u00f3 el Cunaguaro.<\/p>\n<p>\u2014Exacto: usted se encarga de llev\u00e1rselo inmediatamente al puesto de socorro \u2014dictamin\u00f3 la Onza, dirigi\u00e9ndose de un modo categ\u00f3rico a T\u00edo Tigre\u2014 No hay que perder ni un segundo. Puede fallecer inesperadamente cuando las espinas le lleguen al coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Y, despavorida con esta presunci\u00f3n, se arroj\u00f3 de nuevo sobre el Le\u00f3n clamando desesperadamente:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, mi Leoncito lechuguino querido! \u00a1Que se me muere mi Leoncito lechuguino querido!<\/p>\n<p>En breves minutos, sin saber c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo, T\u00edo Tigre se encontraba en un autom\u00f3vil, abrumado por el pensamiento de aquellas tenebrosas espinas de card\u00f3n que, por su culpa, resbalaban en silencio en busca del coraz\u00f3n del Le\u00f3n, d\u00e1ndole \u00f3rdenes al Morrocoy para que apresurase todo lo posible la marcha hacia el puesto de socorro inmediato, mientras al lado su desventurada victima exhalaba de vez en cuando quejidos.<\/p>\n<p>El Murci\u00e9lago estaba de interno de guardia.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, como no \u2014manifest\u00f3\u2014. P\u00e1senlo inmediatamente a la sala de emergencia n\u00famero 13. Av\u00edsenle a la Comadreja. A ver, usted, enfermera Sanguijuela: llame al Doctor Caribe por tel\u00e9fono. Usted, enfermera Garrapata: prep\u00e1reme lo que sea necesario: agua caliente, algod\u00f3n, yodo. P\u00f3ngame los bistur\u00edes en el autoclave. \u00a1R\u00e1pido, r\u00e1pido! Usted tambi\u00e9n puede pasar a la sala si quiere, se\u00f1or T\u00edo Tigre. \u00bfEs alg\u00fan pariente suyo? Tiene el aire de la familia. No se olvide el alcohol, enfermera Garrapata.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo cree usted el mercurio-cromo preferible al yodo? \u2014 pregunt\u00f3 la Garrapata.<\/p>\n<p>\u2014Haga como yo le digo \u2014grit\u00f3 el Murci\u00e9lago.<\/p>\n<p>\u2014En mi opini\u00f3n no estar\u00eda de m\u00e1s traer igualmente un poco de gasa \u2014dijo la Sanguijuela\u2014. Tal vez sea necesario vendarlo.<\/p>\n<p>\u2014Este m\u00e1s bien es un caso para ser enyesado \u2014observ\u00f3 el Carrao, acerc\u00e1ndose. Al igual que el Murci\u00e9lago, el Carrao era estudiante de medicina y practicante en el puesto de socorro.<\/p>\n<p>\u2014Tenemos que proceder con rapidez \u2014declar\u00f3 la Comadreja. Lo que ella dec\u00eda se escuchaba con atenci\u00f3n, ya que era la enfermera jefe.<\/p>\n<p>\u2014El Doctor Caribe dice que no puede venir sino dentro de un cuarto de hora; que est\u00e1 haciendo una operaci\u00f3n de apendicitis \u2014anunci\u00f3 la Sanguijuela al regresar del tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u2014Entonces comenzaremos nosotros. No podemos esperarlo \u2014sentenci\u00f3 el Murci\u00e9lago\u2014. A ver, tr\u00e1iganme las pinzas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo cree usted conveniente ponerle una vacuna? \u2014sugiri\u00f3 la Mosca Brava.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, p\u00f3ngasela.<\/p>\n<p>Tanto los estudiantes como las enfermeras vistieron largas batas blancas. El Murci\u00e9lago se lav\u00f3 las manos con jab\u00f3n desinfectante y se las enjuag\u00f3 con alcohol que le vert\u00eda la Garrapata. Mientras operaba con las pinzas, tratando de extraer las espinas, la Mosca Brava vacunaba en una nalga al paciente. Tendido en la mesa, el Le\u00f3n lo aguantaba todo sin chistar.<\/p>\n<p>\u2014Una vacuna es poco \u2014coment\u00f3 la Sanguijuela\u2014 Me parece que se le debe poner una antitet\u00e1nica.<\/p>\n<p>\u2014No se trata m\u00e1s que de una simple prevenci\u00f3n contra posible infecci\u00f3n de origen estafiloc\u00f3cico \u2014le refut\u00f3 la Mosca Brava\u2014. No hay temor de t\u00e9tanos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 equivocada est\u00e1 usted, querida m\u00eda! \u2014contrarreplic\u00f3 inmediatamente la Sanguijuela\u2014. Por el contrario, hay casi la seguridad de que se produzca el t\u00e9tanos. La espina de card\u00f3n es extraordinariamente proclive a actuar como agente de los m\u00e1s variados g\u00e9rmenes pat\u00f3genos, entre ellos el t\u00e9tanos. Los \u00faltimos experimentos, practicados por el profesor Bisonte en los Estados Unidos, demuestran que en la espina de card\u00f3n se encuentra normalmente el virus. Por su parte, el Profesor Camello, en el \u00c1frica del Norte, ha comprobado con sus trabajos estad\u00edsticos, que el 98 por ciento de los pinchados por espinas de card\u00f3n manifestaron propensi\u00f3n al t\u00e9tanos.<\/p>\n<p>\u2014Lo natural, en tal caso, ser\u00eda sacarle un poco de sangre y llevarla al laboratorio para examinarla \u2014propuso la Culebra Coralito, estudiante de qu\u00edmica, la que se habla a\u00f1adido al grupo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, s\u00e1quesela \u2014orden\u00f3 la Comadreja.<\/p>\n<p>\u2014Pero nunca est\u00e1 de m\u00e1s ponerle tambi\u00e9n la antitet\u00e1nica \u2014insisti\u00f3 la Sanguijuela.<\/p>\n<p>\u2014Tiene raz\u00f3n: p\u00f3ngasela \u2014autoriz\u00f3 el Carrao.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY le pongo otra vacuna? \u2014suplic\u00f3 la Mosca Brava.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, p\u00f3ngasela \u2014asinti\u00f3 el Murci\u00e9lago.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY un lavado intestinal? \u2014record\u00f3 la Garrapata, muy humildemente, porque ella hasta entonces no hab\u00eda puesto nada.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, h\u00e1gaselo \u2014respondieron al mismo tiempo la Comadreja, el Carrao y el Murci\u00e9lago.<\/p>\n<p>Mientras la Garrapata aplicaba una lavativa, la Mosca Brava pon\u00eda una segunda vacuna en la otra nalga, la Culebra Coralito extra\u00eda diez cent\u00edmetros c\u00fabicos de sangre, con una larga jeringa, del brazo izquierdo, la Sanguijuela introduc\u00eda una inyecci\u00f3n de suero antitet\u00e1nico en el hombro, y el Murci\u00e9lago hurgaba en la axila del Le\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014A ver, a ver: tr\u00e1igame unas pinzas m\u00e1s grandes. Estas son demasiado chicas \u2014exclam\u00f3 el \u00faltimo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo le ha sacado todav\u00eda ninguna espina? \u2014interrog\u00f3 con timidez T\u00edo Tigre.<\/p>\n<p>\u2014No, todav\u00eda no \u2014respondi\u00f3 el Murci\u00e9lago.<\/p>\n<p>El Le\u00f3n no se quejaba. El Murci\u00e9lago interrumpi\u00f3 un momento la operaci\u00f3n para manifestar con tono doctoral:<\/p>\n<p>\u2014Se trata de un caso t\u00edpico de endovasaci\u00f3n anteroinferior del brazo, con traumatosis interna del cart\u00edlago y posible pre- disposici\u00f3n pat\u00f3gena del deltoides. Hay que verlo con cuidado.<\/p>\n<p>T\u00edo Tigre se estremeci\u00f3 de horror.<\/p>\n<p>\u2014Pero, si es as\u00ed como dice, bachiller Murci\u00e9lago \u2014record\u00f3 entonces la Comadreja\u2014, es muy posible que se produzca un brote de septicemia.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hombre! Es muy cierto \u2014admiti\u00f3 el Murci\u00e9lago, enderez\u00e1ndose\u2014. \u00bfC\u00f3mo no se me hab\u00eda ocurrido antes?<\/p>\n<p>\u2014Entonces hay que ponerle una ampolleta preventiva-antis\u00e9ptica \u2014salt\u00f3 la Garrapata, muy ufana con su \u00e9xito anterior.<\/p>\n<p>\u2014Ya lo creo: p\u00f3ngasela inmediatamente \u2014orden\u00f3 el Murci\u00e9lago.<\/p>\n<p>Entonces intervino el Carrao.<\/p>\n<p>\u2014Deseo hacer constar \u2014declar\u00f3\u2014 que en mi humilde opini\u00f3n el colega Murci\u00e9lago est\u00e1 equivocado. Desde luego, no soy el interno de guardia, y este caso no es de mi incumbencia; pero, a lo que yo juzgo, &nbsp;las espinas deben haber incidido superficialmente sobre el tr\u00edceps, y en tal caso el deltoides permanecer\u00e1 alejado de la zona pat\u00f3gena.<\/p>\n<p>\u2014No, compa\u00f1ero, venga ac\u00e1: ac\u00e9rquese para que vea con toda claridad la endovasaci\u00f3n antero-inferior con la traumatosis interna \u2014le objet\u00f3 el Murci\u00e9lago.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, pero ya usted ver\u00e1 \u2014le contest\u00f3 el Carrao\u2014. Oiga, se\u00f1orita Mosca, h\u00e1game el favor: p\u00e1seme aquella lanceta de doble filo que est\u00e1 all\u00e1. No, \u00e9sa no: aqu\u00e9lla m\u00e1s afilada. F\u00edjese usted, colega, f\u00edjese usted. Aqu\u00ed est\u00e1 el deltoides. Si profundizamos un poquito con la lanceta, llegamos a la regi\u00f3n pleural. Esta es la segunda costilla. Esta es la primera. Por aqu\u00ed debe de estar la clav\u00edcula. Aqu\u00ed est\u00e1. \u00bfLo ve usted? Toque, toque, por aqu\u00ed, colega. A ver, se\u00f1orita Mosca otra lanceta para el colega, \u00a1r\u00e1pido!, para que toque la clav\u00edcula.<\/p>\n<p>Ambos se hallaban inclinados sobre la herida, que ahora aparec\u00eda m\u00e1s grande y manchada de sangre. Con los ojos cerrados, el Le\u00f3n no exhalaba una queja. T\u00edo Tigre se secaba el sudor de la frente.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, es cierto: \u00e9sta es la clav\u00edcula \u2014admiti\u00f3 el Murci\u00e9lago\u2014. Se puede tocar muy bien. Pero ahora ver\u00e1 usted por aqu\u00ed la traumatosis que le digo. Hay que rajar un poco por este m\u00fasculo. No importa: es una peque\u00f1a incisi\u00f3n. Despu\u00e9s le practicaremos algunos puntos de sutura. P\u00e1seme el bistur\u00ed, se\u00f1orita Sanguijuela. Mire, f\u00edjese lo que le digo. \u00bfLo ve usted? Aqu\u00ed est\u00e1. \u00a1M\u00edrela, m\u00edrela!<\/p>\n<p>Aprovechando el que estuviesen engolfados en sus demostraciones, y antes de que la privaran de su derecho, la Garrapata se lleg\u00f3 con su ampolleta preventiva-antis\u00e9ptica y se la clav\u00f3 al Le\u00f3n yacente.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ni\u00f1a! \u00bfQu\u00e9 haces ah\u00ed? \u2014le grit\u00f3 la Comadreja.<\/p>\n<p>\u2014Le estaba poniendo la ampolleta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY no sabes que esa ampolleta se pone en el abdomen? \u00bfQui\u00e9n te ha dicho que la preventiva-antis\u00e9ptica se use en el muslo? \u00a1Qu\u00e9 ni\u00f1a \u00e9sta! Ahora esa inyecci\u00f3n est\u00e1 perdida. Anda: ponle otra en el abdomen.<\/p>\n<p>En ese momento entraba el Doctor Caribe de la calle.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa aqu\u00ed? \u2014interrog\u00f3, mientras se quitaba el abrigo y los guantes.<\/p>\n<p>Los practicantes y las enfermeras interrumpieron sus diferentes ocupaciones, menos la Garrapata, la que no se dio por satisfecha hasta que hubo vaciado la segunda ampolleta en el abdomen.<\/p>\n<p>T\u00edo Tigre suspir\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Tal vez el Doctor logre sacarle las espinas \u2014dijo para s\u00ed.<\/p>\n<p>El Murci\u00e9lago comenz\u00f3 a explicar:<\/p>\n<p>\u2014Un caso t\u00edpico de endovasaci\u00f3n antero inferior del brazo con traumatosis&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Usted perdone Doctor \u2014terci\u00f3 el Carrao\u2014. Yo creo que se trata m\u00e1s bien de una incisi\u00f3n superficial sobre el tr\u00edceps, de car\u00e1cter m\u00f3rbido, con alteraci\u00f3n metab\u00f3lica del&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Bueno, bueno. Vamos a ver qu\u00e9 es \u2014los ataj\u00f3 el Caribe\u2014. Un bistur\u00ed, se\u00f1ora Comadreja. Un fleb\u00f3tomo. Una sonda de cinco mil\u00edmetros. Otra de siete. Las tijeras redondas. Unas pinzas articuladas. Los ganchos. Sostenga aqu\u00ed, Sanguijuela. Sostenga este pedazo de m\u00fasculo. Usted por aqu\u00ed, Mosca Brava: lev\u00e1nteme el cart\u00edlago. Un poco de algod\u00f3n, Garrapata. Estanquen esa sangre que no me deja ver. M\u00e1s luz, m\u00e1s luz. Tampoco se puede ver con este pelo. El paciente tiene una excesiva capilaridad. A ver, usted, se\u00f1ora Comadreja: practique una depilaci\u00f3n en torno, todo lo m\u00e1s ancha que pueda. Pero cuidado con obstruirme en mi trabajo. Si hace un cortecito o dos sobre la piel, no importa. Lo esencial es que no me moleste en mi trabajo. No me explico c\u00f3mo es que estos muchachos dicen que se trata de una simple endovasaci\u00f3n, cuando estamos en presencia de un caso grave de penetraci\u00f3n intermuscular conjuntiva con s\u00edndrome conflictivo. Bueno, bueno, \u00a1al Hospital, en seguida! Usted, se\u00f1ora Comadreja: ll\u00e1meme al Hospital. Que me preparen la sala de cirug\u00eda El Desguace. Que me tengan lista la sierra aguda, la sierra triangular, el escalpelo, el juego de bistur\u00edes, el juego de sondas, las pinzas, unas ampolletas de aceite alcanforado, otras de suero vital, vacunas, antitet\u00e1nico, cloretilo, un poco de \u00e9ter o de cloroformo por si no basta la anestesia local, en fin, usted sabe: todo lo indispensable. Ustedes, se\u00f1oritas: \u00a1una camilla, la ambulancia! Vamos al Hospital. Este paciente no es para ser tratado en puestos de socorro.<\/p>\n<p>En menos tiempo del que se tarda en decirlo, el Doctor Caribe, el Murci\u00e9lago, el Carrao, la Comadreja, la Mosca Brava, la Sanguijuela y la Coralito se llevaron al Le\u00f3n sobre unas parihuelas, y tambi\u00e9n arrastraron consigo a T\u00edo Tigre.<\/p>\n<p>\u2014Usted v\u00e9ngase con nosotros \u2014le dijeron\u2014. No queremos cargar solos con esta responsabilidad.<\/p>\n<p>Todo el mundo estaba muy interesado en aquel grave caso de penetraci\u00f3n intermuscular conjuntiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez en el Hospital, introdujeron al herido en un sal\u00f3n lleno de extra\u00f1os artefactos, en el que resaltaban, a la luz de las l\u00e1mparas potentes, n\u00edqueles brillantes sobre el color rabiosamente blanco de todos los objetos.<\/p>\n<p>El Doctor Temblador, el Doctor Capuchino, la Ara\u00f1a Peluda y la Tar\u00e1ntula, enfermeras polivalentes, se les agregaron enseguida.<\/p>\n<p>\u2014Lo primero que hay que hacerle es una radioscopia. Es imperdonable que lo hayan olvidado \u2014sentenci\u00f3 el Doctor Temblador.<\/p>\n<p>\u2014En el puesto de socorro \u2014se disculp\u00f3 la Comadreja\u2014 no hay instalaci\u00f3n de rayos X.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo? \u00bfUn puesto de socorro sin rayos X? \u00a1Cu\u00e1n p\u00e9simamente dotados est\u00e1n todos esos institutos! Me voy a quejar al ministerio respectivo.<\/p>\n<p>\u2014Mientras se le hace la radioscopia, \u00bfno ser\u00eda bueno ponerle una segunda vacuna, m\u00e1s fuerte que la primera? \u2014insinu\u00f3 la Comadreja.<\/p>\n<p>\u2014Doctor: yo creo que se le deber\u00eda aplicar una dosis de suero antirr\u00e1bico \u2014dijo la Ara\u00f1a Peluda\u2014. Usted sabe que estos animales tan sumamente sangu\u00edneos est\u00e1n predispuestos a la rabia.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed: p\u00f3ngale la vacuna y p\u00f3ngale el suero antirr\u00e1bico, y usted, colega, h\u00e1gale la radioscopia \u2014indic\u00f3 el Doctor Caribe\u2014. Hay que agotar todos los recursos de la ciencia.<\/p>\n<p>El sal\u00f3n de los rayos X era una c\u00e1mara m\u00e1s impresionante a\u00fan que la primera, y con aparatos todav\u00eda m\u00e1s extra\u00f1os. Acostaron al Le\u00f3n sobre una especie de mesa que ejecutaba misteriosos movimientos; lo estiraron a la fuerza; le sujetaron contra el t\u00f3rax una l\u00e1mina de cristal opaco; y, haciendo caso omiso de sus padecimientos, lo obligaron a permanecer inm\u00f3vil, mientras apagaban todas las luces, encend\u00edan una roja, la apagaban tambi\u00e9n, encend\u00edan otra azulada y realizaban una serie de ceremonias solemnes y lit\u00fargicas. Al resplandor singular de las bombillas de color los rostros parec\u00edan l\u00fagubres. Los m\u00e9dicos se agrupaban para cuchichear palabras cabal\u00edsticas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo ser\u00e1 posible sacarle las espinas? \u2014pla\u00f1\u00eda T\u00edo Tigre con fatiga, pero ya nadie le hac\u00eda caso.<\/p>\n<p>Luego regresaron con el paciente a la sala El Desguace. La Garrapata le pon\u00eda compresas de agua hirviendo. La Mosca Brava le escudri\u00f1aba con un tarugo de algod\u00f3n empapado en yodo, tan ardiente como una brasa. La Ara\u00f1a Peluda le tomaba el pulso y calculaba su presi\u00f3n arterial. La Sanguijuela le aplicaba una inyecci\u00f3n en el vientre y la Comadreja otra en el muslo. La Tar\u00e1ntula le atomizaba cloretilo en la herida y la Coralito le colocaba una m\u00e1scara con \u00e9ter. El Murci\u00e9lago y el Doctor Caribe le escarbaban en la paleta, armados de sendas cuchillas. El Carrao y el Doctor Capuchino prefer\u00edan dedicarse a descuartizarle el brazo. El Doctor Temblador hab\u00eda descubierto ciertas sospechosas manchas en la radiograf\u00eda, y estaba empe\u00f1ado en comprobar su existencia en la carne viva. El Le\u00f3n comenzaba a exhalar, de vez en cuando, un gemido prolongado.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1El Doctor Gavilucho! \u00a1Aqu\u00ed est\u00e1 el Doctor Gavilucho! \u2014 grit\u00f3, llena de alegr\u00eda, la Ara\u00f1a Peluda.<\/p>\n<p>El Doctor Gavilucho entraba apresuradamente, despu\u00e9s de haber ejecutado treinta y cinco intervenciones quir\u00fargicas en su cl\u00ednica particular, dispuesto a ejecutar otras treinta y cinco en el hospital. Si no llegaba a las setenta en el d\u00eda, no com\u00eda con apetito por la noche.<\/p>\n<p>\u2014A cortar, a cortar, hay que cortar siempre&#8230; \u2014lleg\u00f3 diciendo\u2014. Cortar es la suprema misi\u00f3n de la ciencia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo ser\u00e1 posible sacarle las espinas? \u2014le interrog\u00f3 con timidez T\u00edo Tigre.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEspinas? \u00bfEspinas? \u00bfQui\u00e9n habla de espinas? \u00bfQu\u00e9 significan las espinas para la ciencia? \u2014contest\u00f3 el cirujano enfadado, mientras se lavaba las manos y vest\u00eda la bata\u2014. \u00bfQu\u00e9 puede interesarle un miserable pu\u00f1ado de espinas al mundo de los sabios? Cortar: he ah\u00ed el quid divinum, el toque magistral, la m\u00e1s alta aspiraci\u00f3n de la ciencia. Mi lema es \u00abc\u00f3rtalo primero y pi\u00e9nsalo despu\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>El Doctor Capuchino le interrumpi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Usted perdone, colega: pero creo que este es un caso cl\u00ednico, y no quir\u00fargico. El paciente necesita antes que nada un per\u00edodo de tratamiento endocr\u00ednico. Despu\u00e9s se ver\u00e1 si es necesaria la operaci\u00f3n o no.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 usted loco, estimado colega? \u00bfHa pensado bien en lo que dice? \u2014le respondi\u00f3 el Gavilucho\u2014. \u00bfUn momento como \u00e9ste, de inmediata y visible urgencia quir\u00fargica, y usted proponiendo que se demore? Mi opini\u00f3n es que se corte; que se corte inmediatamente; que se ha debido cortar ya.<\/p>\n<p>\u2014Doctor Gavilucho: perm\u00edtame usted que le informe de una cosa que desconoce \u2014dijo el Doctor Temblador\u2014. La radiograf\u00eda muestra unas curiosas sombras, de aspecto t\u00e9trico, de contorno infundibuliforme, en la regi\u00f3n intercostal derecha. Seg\u00fan mi criterio, debe aplazarse cualquier intervenci\u00f3n hasta que se determine claramente el s\u00edndrome y se emita un diagn\u00f3stico pleno.<\/p>\n<p>\u2014No, no hay tiempo para radiograf\u00edas \u2014prorrumpi\u00f3 el Gavilucho\u2014. \u00a1Hay que cortar!<\/p>\n<p>\u2014Yo estoy con el Doctor Gavilucho \u2014intervino el Doctor Caribe\u2014. No podemos retardar por ning\u00fan respecto la operaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Pues yo estoy con el Doctor Temblador \u2014dijo a su vez el Capuchino\u2014.<\/p>\n<p>Sostengo que se debe comenzar por un tratamiento endocr\u00ednico.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Si estuviera aqu\u00ed el Doctor Caim\u00e1n! \u2014suspir\u00f3 la Ara\u00f1a Peluda\u2014. \u00c9l s\u00ed sabr\u00eda diagnosticar de un solo golpe de vista. \u00a1Qu\u00e9 gran m\u00e9dico el Doctor Caim\u00e1n!<\/p>\n<p>Los doctores continuaron discutiendo, y practicantes y enfermeras met\u00edan baza en el debate. T\u00edo Tigre no pudo ver m\u00e1s lo que le hac\u00edan al Le\u00f3n, porque lo ten\u00edan rodeado por todos lados; pero se daba cuenta de c\u00f3mo se pasaban, unos a otros, instrumentos acerados,algodones tintos en sangre, frascos, jeringas y bandejas esmaltadas, y escuchaba tambi\u00e9n el ronco quejido de su amigo, el cual se dejaba o\u00edr ahora con mayor frecuencia y mayor intensidad.<\/p>\n<p>El Bachiller Carrao se le aproxim\u00f3 y de improviso le sugiri\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no va usted en busca del Doctor Caim\u00e1n?<\/p>\n<p>El Carrao hab\u00eda escuchado la exclamaci\u00f3n de la Ara\u00f1a Peluda, y pareci\u00e9ndole aquella idea de perlas, ahora quer\u00eda hacerla aparecer como suya.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed tiene usted \u2014prosigui\u00f3\u2014 a cuatro indiscutibles lumbreras de la ciencia: el Doctor Temblador es nuestro m\u00e1s notable radi\u00f3logo, el Doctor Gavilucho es un gran obst\u00e9trico y ginec\u00f3logo, el Doctor Capuchino es especialista en endocrinolog\u00eda y el Doctor Caribe es un magn\u00edfico cirujano del coraz\u00f3n y de los vasos. Pero, desgraciadamente en lo que respecta al caso de su amigo, el Le\u00f3n, est\u00e1n en desacuerdo, y quiz\u00e1 la autorizada opini\u00f3n del Doctor Caim\u00e1n decida el empate. \u00a1Qu\u00e9 gran m\u00e9dico el Doctor Caim\u00e1n!<\/p>\n<p>Con el coraz\u00f3n atribulado, T\u00edo Tigre qued\u00f3 vacilante, en tanto que contemplaba el c\u00edrculo de los doctores y sus asistentes, y o\u00eda el quejido entrecortado del Le\u00f3n, ahora en descenso, como si su autor se debilitase. De pronto se resolvi\u00f3, y sali\u00f3 a escape. Ya casi terminaba el d\u00eda; varias horas hab\u00edan transcurrido desde que, en plena tarde iluminada, regres\u00f3 del campo trayendo a su compa\u00f1ero el Le\u00f3n con las espinas en el codillo.<\/p>\n<p>Mientras encontraba al Doctor Caim\u00e1n y obten\u00eda que viniese, cerr\u00f3 la noche por completo. Las estrellas apuntaban cuando entraba de nuevo, en compa\u00f1\u00eda del ilustre galeno, al Hospital.<\/p>\n<p>Al igual que sus anteriores colegas, el Doctor Caim\u00e1n empez\u00f3 por calarse las gafas, lavarse las manos, vestir la bata y ponerse los guantes de goma.<\/p>\n<p>\u2014Con el permiso, mis honorables colegas, y ustedes, se\u00f1oritas enfermeras, y ustedes, bachilleres estudiantes&#8230; Antes que nada, vamos a hacer un examen cuidadoso del paciente.<\/p>\n<p>Facultativos y ayudantes se hicieron a un lado, con respeto. \u00a1Qu\u00e9 gran m\u00e9dico el Doctor Caim\u00e1n! Pudo entonces ver T\u00edo Tigre c\u00f3mo su amigo el Le\u00f3n se hallaba espantosamente p\u00e1lido, y c\u00f3mo la herida en el codillo se le hab\u00eda ensanchado en una magnitud extraordinaria.<\/p>\n<p>\u2014Veo, con natural perplejidad, que a pesar de encontrarse presentes tan sabios colegas no se ha procedido con toda la energ\u00eda que hubiera sido menester \u2014sigui\u00f3 diciendo el Doctor Caim\u00e1n\u2014. Por ejemplo, esta incisi\u00f3n aqu\u00ed se ha debido practicar mucho m\u00e1s abierta y mucho m\u00e1s profunda. Esta sutura de este lado ha debido llegar hasta el epigastrio. El problema secundario de sacarle las espinas&#8230;<\/p>\n<p>\u2014No me saquen ninguna espina \u2014grit\u00f3, de repente, el Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos se volvieron a mirarle, estupefactos. A pesar de que ello le costaba visible trabajo, el pobre animal se sent\u00f3 en la mesa de operaciones y se arrancaba la bata con que lo hab\u00edan vestido. Sus ojos llameaban; espumeaba su boca.<\/p>\n<p>\u2014No me saquen ninguna espina. Yo me voy de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Salt\u00f3 al suelo, sin que nadie osase detenerlo; se puso sus pantalones, su camisa y su gorro y, sosteni\u00e9ndose con una mano un pedazo de trapo contra la herida, a fin de que no sangrase tanto, sali\u00f3 de la s ala.<\/p>\n<p>El Doctor Gavilucho, iracundo, se lanz\u00f3 sobre T\u00edo Tigre:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Esta es una afrenta! \u00a1Esta es una insoportable afrenta que se le hace a la m\u00e1s alta representaci\u00f3n de la ciencia nacional! \u2014bram\u00f3\u2014. Nos encontramos aqu\u00ed reunidos los m\u00e9dicos de mayor fama: el honorable<\/p>\n<p>Doctor Caim\u00e1n, cuyas doctrinas se citan en los textos franceses; el Doctor Capuchino, especialista en endocrinolog\u00eda; el Doctor&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n me voy \u2014lo ataj\u00f3 T\u00edo Tigre.<\/p>\n<p>Se puso su sombrero y sali\u00f3 del Hospital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La impresi\u00f3n de las anteriores escenas no se borr\u00f3 nunca del recuerdo de T\u00edo Tigre. Bajo el cuidado maternal de la Marimonda, que le hizo unos lavados con agua boricada y le sac\u00f3 las espinas con una aguja, y el amoroso consuelo de la Onza, que le llevaba ramos de flores, las heridas del Le\u00f3n cicatrizaron en poco tiempo; no as\u00ed las hondas huellas morales que aquella tarde terrible caus\u00f3 sobre el esp\u00edritu de su amigo. T\u00edo Tigre hizo el firme prop\u00f3sito de no poner jam\u00e1s los pies, por ning\u00fan concepto, de puertas adentro en hospital, cl\u00ednica, puesto de socorro, dispensario, consultorio, estaci\u00f3n de emergencia o cosa que se le pareciese, y de evitar todo trato con animales que acostumbrasen a vestir batas y a lavarse las manos con alcohol.<\/p>\n<p>Pasaron varios meses. El influyente personaje continuaba en su empe\u00f1o de ponerse alg\u00fan d\u00eda en T\u00edo Conejo para vengarse de sus jugarretas pero el astuto elud\u00eda con ma\u00f1a sus encuentros, y escapaba, dando demostraci\u00f3n de su sutil inteligencia, de las celadas que le armaba. Cierta vez el Profesor Mochuelo tuvo una ocurrencia muy ingeniosa.<\/p>\n<p>\u2014H\u00e1gase el enfermo, mi generoso jefe \u2014le aconsej\u00f3\u2014 H\u00e1gase el enfermo, y simule que est\u00e1 moribundo. Entonces m\u00e1ndelo llamar.<\/p>\n<p>Nada hay tan sagrado como la \u00faltima voluntad de un agonizante: ning\u00fan animal se atrever\u00eda a desobedecerla; y nada hay tan grato como presenciar el fin de un enemigo. T\u00edo Conejo no dejar\u00e1 de acudir si usted lo llama en esas circunstancias, y entonces usted lo tendr\u00e1 en sus manos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, no! Ser\u00eda de mal ag\u00fcero \u2014exclam\u00f3 la Culebra Sobadora.<\/p>\n<p>\u2014Ni de embuste podremos admitir que nuestro querido T\u00edo Tigre est\u00e9 moribundo \u2014protest\u00f3 \u00d1a Guacharaca.<\/p>\n<p>Pero el Profesor Mochuelo les replic\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014No hay ag\u00fceros que valgan cuando existe la oportunidad de apresar al que nos ha ofendido.<\/p>\n<p>Hac\u00eda dolorosa memoria de los mameyazos padecidos en la Loma del Viento.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pensarlo con detenimiento, T\u00edo Tigre vino en aceptar la farsa y en poner en planta el proyecto del Mochuelo. A partir de entonces, los animales comenzaron a leer, con diversos comentarios, los boletines, cada d\u00eda m\u00e1s alarmantes, en que se daba informaci\u00f3n del estado de salud del jefe.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 desgracia! Si desaparece, la patria est\u00e1 perdida \u2014manifestaba de un modo ruidoso el Doctor Rabipelado.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Tan galante que era, tan obsequioso y deferente con las damas! \u2014dec\u00eda la Zorra\u2014. A m\u00ed me regal\u00f3 una vez una boquilla de \u00e1mbar con mis iniciales grabadas en oro, y cada vez que fumo me parece ver su adorada silueta en las espirales de humo de mi cigarrillo.<\/p>\n<p>\u2014L\u00e1stima que, de vez en cuando, le gustaba tomarse sus tragos \u2014 murmur\u00f3 la Danta.<\/p>\n<p>Consuetudinariamente, el Camale\u00f3n llevaba noticias acerca de los progresos de su enfermedad al c\u00edrculo de los adversarios de T\u00edo Tigre<\/p>\n<p>\u2014Dicen que de esta noche no pasa \u2014les aseguraba a cada nuevo d\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No, que va! Yo creo que ni los poderosos ni los malos se mueren nunca \u2014rezong\u00f3 el Cachicamo\u2014. Son inmortales, porque, en este triste mundo, el mal es inmortal, y esta facultad la delega en sus agentes y en sus partidarios.<\/p>\n<p>\u2014Como quiera que sea, debemos estar preparados \u2014opin\u00f3 el Caballito del Diablo\u2014 porque si se muere habr\u00e1 disturbios y conmociones populares, y nosotros, que somos los naturales dirigentes de la masa, estamos en la obligaci\u00f3n de aprovecharlos y encauzarla hacia el logro de las reivindicaciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Cuando las gacetas oficiales confesaban tal gravedad que se suced\u00edan las unas a las otras a cada media hora, y eran arrebatadas por las manos ansiosas del populacho; cuando, alrededor de la residencia de T\u00edo Tigre, los inspectores del tr\u00e1fico hab\u00edan hecho colocar letreros que dec\u00edan:<\/p>\n<p>\u00a1ENFERMO! NO TOQUE CORNETA<\/p>\n<p>Cuando la inminencia de un acontecimiento de semejante entidad pesaba como un malestar f\u00edsico sobre la poblaci\u00f3n de los animales, el subteniente Basilisco fue, muy tieso, a la casa de la Zamurita.<\/p>\n<p>\u2014Me vengo a despedir de ti \u2014le dijo\u2014 porque esta tarde, a la una, va a quedar acuartelado el ej\u00e9rcito. No se lo cuentes a nadie porque es un secreto de Estado; pero parece que T\u00edo Tigre est\u00e1 muy mal, y se teme que de un momento a otro, en caso de un desenlace fatal, haya que sofocar motines y algaradas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Cielos Santos, Basilisco m\u00edo! \u00bfMe vas a dejar sola? Ll\u00e9vame contigo: yo te acompa\u00f1ar\u00e9 a donde sea \u2014implor\u00f3 la Zamurita, arroj\u00e1ndose a sus brazos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Imposible! Estos trances se han hecho solamente para los varones \u2014le replic\u00f3 el Basilisco con un gesto espartano.<\/p>\n<p>Entonces la Zamurita se arranc\u00f3 una pluma, la bes\u00f3 repetidas veces, se la alarg\u00f3, con los ojos arrasados en l\u00e1grimas, en tanto que declamaba:<\/p>\n<p>\u2014Entonces toma: ll\u00e9vate una pluma de mi cabellera. Ten\u00eda siempre sobre tu coraz\u00f3n. Esa pluma simbolizar\u00e1 mi amor: te escudar\u00e1 en los momentos de peligro y apartar\u00e1 de ti las balas que vayan dirigidas a tu coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Y, apenas se alej\u00f3 el militar con su preciosa prenda, fue a comunicarles a todos sus amigos que T\u00edo Tigre se hallaba tan grave que las tropas iban a ser acuarteladas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Doctor Rabipelado se present\u00f3 en la casa de T\u00edo Conejo. Reposadamente tom\u00f3 asiento en un sof\u00e1. No quiso dejar el bast\u00f3n ni la chistera, sino que los conserv\u00f3 consigo, sosteni\u00e9ndolos con aire protocolar encima de las rodillas. Su color blanco sucio y la negra levita en que estaba embutido le hac\u00edan imagen viva de la hipocondr\u00eda. Tosi\u00f3 varias veces antes de comenzar.<\/p>\n<p>\u2014Mi se\u00f1or T\u00edo Conejo \u2014dijo por \u00faltimo\u2014. Vengo a un asunto de la m\u00e1s extraordinaria gravedad. Quiero cumplir los \u00faltimos deseos de un amigo a quien quiero entra\u00f1ablemente, y cuya desaparici\u00f3n ser\u00e1 una p\u00e9rdida irreparable para la sociedad \u2014sac\u00f3 el pa\u00f1uelo y se enjug\u00f3 una l\u00e1grima\u2014 y al mismo tiempo realizar una obra de bien que se abonar\u00e1 a mi favor, en medio de mis numerosas faltas y m\u00faltiples pecados, el d\u00eda en que comparezca mi alma ante el supremo tribunal. Reconciliar a los enemigos deber\u00eda estar entre las obras de misericordia. Traer de nuevo a la buena armon\u00eda y a la paz espiritual a dos hombres de bien que son respetados y estimados un\u00e1nimemente, y a quienes un incidente sin importancia ha podido apartar, pero que, como yo s\u00e9 que sucede con ustedes, en el fondo de su aparente antagonismo se respetan y estiman tambi\u00e9n rec\u00edprocamente: eso es una noble acci\u00f3n que me ser\u00e1 tenida en cuenta entre mis escasos merecimientos. Por ello he aceptado tan delicada comisi\u00f3n; comisi\u00f3n delicad\u00edsima, para cumplir la cual me siento con escasas fuerzas, como no fueran las de mi voluntad y de mi entusiasmo, y para haberme hecho cargo de la cual todav\u00eda me creo indigno, si he de hacer revisi\u00f3n de mis humildes dotes y condiciones personales.<\/p>\n<p>A todo esto hall\u00e1base T\u00edo Conejo escuch\u00e1ndole con suma atenci\u00f3n, y sin despegar los labios. El Doctor Rabipelado lo observ\u00f3 de reojo, en tanto que se preguntaba cu\u00e1l hab\u00eda sido la influencia de su poder persuasivo; tosi\u00f3 de nuevo, y continu\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014T\u00edo Conejo&#8230; usted sabe, nuestro eximio jefe, nuestro muy amado jefe, el gran T\u00edo Tigre, el m\u00e1s notable y m\u00e1s ilustre entre los animales todos, est\u00e1 sumamente enfermo, postrado en el lecho del dolor, \u00bfqu\u00e9 digo?, est\u00e1 a las puertas del sepulcro&#8230; \u00a1S\u00ed! Como usted lo oye, mi querido T\u00edo Conejo: \u00a1a las puertas del sepulcro! Mas all\u00ed, en medio de su agon\u00eda, a\u00fan ha tenido el juicioso pensamiento de reconciliarse con usted. \u00a1Sublime gesto! \u00a1Celestial inspiraci\u00f3n, que revela el calibre de su alma y es como el magn\u00edfico coronamiento de una existencia ejemplar en todo sentido! Medite en el significado de tal prop\u00f3sito: usted es el \u00fanico ser en el mundo con quien nuestro magn\u00e1nimo jefe tiene una peque\u00f1a querella: usted el \u00fanico animal que quedar\u00eda con alg\u00fan motivo, aunque sin raz\u00f3n, de resentimiento para con \u00e9l. \u00abSe muri\u00f3 siendo mi enemigo\u00bb, dir\u00eda usted. Y as\u00ed, nuestro piadoso jefe, al hacer examen de conciencia y balance de su brillante tr\u00e1nsito por este valle de l\u00e1grimas, se ha recomendado a s\u00ed mismo: \u00abQue no deje yo detr\u00e1s de m\u00ed ni la m\u00e1s f\u00fatil queja. Que ning\u00fan animal alegue que no le tend\u00ed siempre mi mano generosa y franca. \u00a1Tr\u00e1iganme a T\u00edo Conejo! Quiero reconciliarme con \u00e9l. Vayan a la casa de T\u00edo Conejo, y d\u00edganle que lo mando llamar yo, que estoy agonizando, y que deseo darle la mano y reconciliarme con \u00e9l en el umbral de la tumba&#8230;\u00bb \u2014 El doctor Rabipelado solloz\u00f3\u2014. S\u00ed, en el&#8230; en el&#8230; en el umbral&#8230; de la tumba \u2014repiti\u00f3, entrecortadamente\u2014. Esta&#8230; \u00e9sta&#8230; \u00e9sta&#8230; \u00e9sta es&#8230; la sagrada misi\u00f3n&#8230; en que he venido. No&#8230; no&#8230; no&#8230; no creo&#8230; no creo que usted&#8230; se muestre insensible&#8230; a la voz de un animal que se encuentra&#8230; en el um&#8230; en el umbral de la tumba&#8230;<\/p>\n<p>Y no teniendo tiempo esta vez de sacar el pa\u00f1uelo, se enjug\u00f3 una segunda l\u00e1grima con el fald\u00f3n de la levita. T\u00edo Conejo reflexion\u00f3 un buen rato.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDice usted que se est\u00e1 muriendo?\u2014 puntualiz\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, se\u00f1or: ago&#8230; ago&#8230; agonizando.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 m\u00e9dico lo ve?<\/p>\n<p>\u2014El Doctor Capu&#8230; El Doctor Capu&#8230; El Doctor Capuchino.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien: d\u00edgale que dentro de media hora estoy all\u00e1.<\/p>\n<p>El Doctor Rabipelado corri\u00f3 a llevar la noticia. Gran esfuerzo le cost\u00f3 a T\u00edo Tigre reprimir un salto de contento en la cama donde lo obligaban a permanecer, con una camisola azul bordada en fresa que le hab\u00eda regalado Do\u00f1a Pava del Monte.<\/p>\n<p>\u2014Ahora s\u00ed que es m\u00edo \u2014se repet\u00eda\u2014. Ahora s\u00ed que me va a pagar las verdes y las maduras.<\/p>\n<p>A la media hora tocaron a la puerta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 todo preparado? \u2014susurr\u00f3 T\u00edo Tigre.<\/p>\n<p>\u2014Todo preparado \u2014contest\u00f3 el Profesor Mochuelo, con seguridad.<\/p>\n<p>La Tigana hab\u00eda ido a abrir. Los corazones lat\u00edan con violencia.<\/p>\n<p>\u2014All\u00ed est\u00e1 T\u00edo Conejo \u2014anunci\u00f3 la Tigana, de regreso\u2014. Viene con el Doctor Caim\u00e1n, y con el Doctor Gavilucho, y con el Doctor Caribe, y con el Doctor Temblador, y el Bachiller Murci\u00e9lago, y el Bachiller Carrao, y con la se\u00f1ora Comadreja, y con la Ara\u00f1a Peluda, y la Sanguijuela, y la Mosca Brava, y la Garrapata, la Culebrita Coral y la Tar\u00e1ntula. Dice que para demostrarle su buena disposici\u00f3n para T\u00edo Tigre y T\u00edo Conejo con usted, en vista de que usted est\u00e1 tan enfermo, le ha tra\u00eddo a todos los m\u00e9dicos y enfermeras de fama que ha logrado reunir, a ver si lo curan.<\/p>\n<p>\u2014No \u2014grit\u00f3 T\u00edo Tigre\u2014. Resp\u00f3ndale que no estoy nada enfermo. Que se vaya con toda esa gente. Que se vaya, y no vuelva m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y para demostrar su vitalidad y su salud, se tir\u00f3 en seguida al suelo, se quit\u00f3 la camisola azul y principi\u00f3 a ponerse un uniforme. La Tigana, asombrada, fue a cumplir sus \u00f3rdenes.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/antonio-arraiz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Arr\u00e1iz Andaban en una excursi\u00f3n cineg\u00e9tica T\u00edo Tigre, el Le\u00f3n, el \u00e1gil Zorro Guache, que se viste de gris, el Cunaguaro, la linda Onza y el Gato Cervantes, autor de varias novelas picarescas, el d\u00eda en que el Le\u00f3n sufri\u00f3 un peque\u00f1o accidente. \u2014Vamos a ver qui\u00e9n sube m\u00e1s r\u00e1pidamente a ese \u00e1rbol \u2014propon\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6277,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6276"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6276"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7744,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6276\/revisions\/7744"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6277"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}