{"id":6240,"date":"2022-09-14T23:27:43","date_gmt":"2022-09-15T03:57:43","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6240"},"modified":"2024-11-29T16:25:10","modified_gmt":"2024-11-29T20:55:10","slug":"fermin-toro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/fermin-toro\/","title":{"rendered":"Ferm\u00edn Toro"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por: Pedro Grases<\/h4>\n<p>Nacido Ferm\u00edn Toro en 1807*, en Caracas o en El Valle, pasa su infancia en este \u00faltimo lugar donde aprende sus primeros conocimientos escolares y de m\u00fasica con el P. Benito Chac\u00edn, p\u00e1rroco de la poblaci\u00f3n. Luego, a los diez a\u00f1os, pasa a vivir a la ciudad y ah\u00ed prosigue su formaci\u00f3n escolar, aunque especialmente se dedica a lecturas formativas. Entra de funcionario en el Departamento de Hacienda y desempe\u00f1a cargos aduanales en La Guaira y luego en la isla de Margarita, de donde regresa en 1831, como diputado a las Cortes, en las que manifiesta por primera vez las dotes de pensador y de brillante tribuno. Es el comienzo de su vida p\u00fablica, hasta cierto punto precoz, pues requiere incluso excepci\u00f3n por la edad para ser parlamentario. Aparece ya el meditador de los temas nacionales, el hombre formado que posiblemente deba mucho a personalidades como la de Jos\u00e9 Luis Ramos.<\/p>\n<p>Desde las primeras manifestaciones parlamentarias de Ferm\u00edn Toro sobre asuntos de inter\u00e9s general aparecen ya sus ideas claves, dichas con mesura, ponderaci\u00f3n y hermosamente, como resultado de sus estudios, lecturas, de la observaci\u00f3n atenta e inteligente, y del trato con los mejores. Se anuncia ya uno de los valores m\u00e1s completos en la historia de la cultura nacional.<\/p>\n<p>Rompe sus primeras armas en la prensa, con su mismo nombre o con el seud\u00f3nimo de \u00abEmiro Kastos\u00bb o el de \u00abJocos\u00edas\u00bb en El Liberal (1837) y m\u00e1s tarde (1839), junto a Cagigal en el Correo de Caracas. Ejerce el profesorado en el Colegio de la Independencia, fundado por Feliciano Montenegro y Col\u00f3n, compartido todo ello con el cargo en la secretar\u00eda de Hacienda, que hab\u00eda de producirle algunos sinsabores. Los temas de sus primeros escritos son literarios -relatos o art\u00edculos de costumbres-, o pol\u00edticos y did\u00e1cticos como Los estudios filos\u00f3ficos en Venezuela, Europa y Am\u00e9rica o la Cuesti\u00f3n de imprenta.<\/p>\n<p>En 1839, ya con s\u00f3lido prestigio, es nombrado secretario del doctor Alejo Fortique en la importante misi\u00f3n diplom\u00e1tica que a \u00e9ste le conf\u00eda el Gobierno nacional cerca de la Corte inglesa. Va a permanecer Ferm\u00edn Toro en Londres hasta 1841, y en la ciudad del T\u00e1mesis perfeccionar\u00e1 sus estudios en el campo de las ciencias, adquirir\u00e1 otro horizonte en su ideario pol\u00edtico-sociol\u00f3gico, y proseguir\u00e1 su obra literaria. All\u00ed escribe su relato Los M\u00e1rtires, y probablemente, La Sibila de los Andes. Son a\u00f1os de rica experiencia junto a la fuerte personalidad del doctor Fortique.<\/p>\n<p>Por propia petici\u00f3n regresa a Venezuela a mediados del a\u00f1o 1841, en donde ha de pasar el contratiempo de sustituir a Jos\u00e9 Luis Ramos en el cargo de Oficial Mayor del Ministerio de Hacienda, lo que habr\u00e1 sido, indudablemente, causa de mortificaci\u00f3n perfectamente comprensible. Vuelve Ferm\u00edn Toro al puesto de profesor en el Colegio de Montenegro y Col\u00f3n, y ofrece sus servicios a la Universidad, que pospone la resoluci\u00f3n a su solicitud. Reanuda en 1842 la colaboraci\u00f3n literaria en las filas de los redactores de El Liceo Venezolano, en cuyas p\u00e1ginas ven la luz p\u00fablica sus trabajos literarios: \u00abLos M\u00e1rtires\u00bb, art\u00edculos costumbristas y pol\u00edticos, as\u00ed como comentarios a las obras de Baralt y de Codazzi. Y en este mismo a\u00f1o de 1842 es encargado de escribir la Descripci\u00f3n de los honores f\u00fanebres consagrados a los restos del Libertador\u00a0 Sim\u00f3n Bol\u00edvar, que es la pieza m\u00e1s lograda, estil\u00edsticamente, salida de su pluma.<\/p>\n<p>Ferm\u00edn Toro ver\u00e1 consagradas sus dotes diplom\u00e1ticas con las Misiones que va a encargarle el Gobierno de Venezuela. La primera, a la Nueva Granada, en 1844, como Ministro Plenipotenciario, con el prop\u00f3sito expreso de llegar a un acuerdo sobre la cuesti\u00f3n de l\u00edmites, gesti\u00f3n que no logr\u00f3 el resultado apetecido; luego a Espa\u00f1a, en 1846, tambi\u00e9n como Enviado Extraordinario, misi\u00f3n que se ve coronada con un rotundo \u00e9xito al terminar con el reconocimiento de la Independencia de Venezuela. La segunda misi\u00f3n a Espa\u00f1a fue en 1860, para arreglar el grave asunto de las indemnizaciones reclamadas por los da\u00f1os ocasionados a s\u00fabditos espa\u00f1oles en los comienzos de la guerra federal. Ferm\u00edn Toro logr\u00f3 un acuerdo decoroso. Lo complet\u00f3 luego con la firma de un tratado de amistad, comercio y navegaci\u00f3n entre Espa\u00f1a y Venezuela.<\/p>\n<p>No abandona sus tareas intelectuales, ni sus afanes de escritor: en 1845 publica su obra mayor: Reflexiones sobre la ley del 10 de abril de 1834, que es todav\u00eda un texto que merece la m\u00e1s profunda atenci\u00f3n. Art\u00edculo como el \u00ab5 de Julio\u00bb, muestra el ideario del soci\u00f3logo y del patriota.<\/p>\n<p>Los avatares de la pol\u00edtica lo llevan a altos cargos. En 1847 es designado Ministro de Hacienda, por renuncia de Jos\u00e9 F\u00e9lix Blanco. La vida de parlamentario de Ferm\u00edn Toro se ve trunca con la digna actitud adoptada despu\u00e9s del suceso del 24 de enero de 1848. No regresa a las C\u00e1maras y se refugia en la vida privada, retirado en el campo, en los Valles de Aragua, ocupado en actividades de estudioso insaciable, durante los diez a\u00f1os del dominio de los Monagas.<\/p>\n<p>En 1858 vuelve a la actividad p\u00fablica, con la Revoluci\u00f3n de Marzo. Es Ministro de Hacienda, y, luego, de Relaciones Exteriores. Hasta que al reunirse la Convenci\u00f3n de Valencia en este mismo a\u00f1o, no tan s\u00f3lo preside, sino que hace o\u00edr su verbo elocuente en la expresi\u00f3n, y denso de contenido, aunque la fuerza de los acontecimientos habr\u00e1 de arrastrar como cosa in\u00fatil cuanto manifiesta el gran tribuno. Salvo el servicio diplom\u00e1tico de la segunda misi\u00f3n a Espa\u00f1a, la presencia de Ferm\u00edn Toro en la escena pol\u00edtica venezolana est\u00e1 concluida. Desde 1860 a 1862 permanece en Europa, y a su regreso apenas publica, en 1863, el Prefacio al Manual de Historia Universal, de Juan Vicente Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos a\u00f1os transcurren en su retiro de Aragua, dedicado a investigaciones bot\u00e1nicas, a estudios sobre lenguas ind\u00edgenas, de las que ha dejado un manuscrito intitulado \u00abEnsayo gramatical sobre el idioma guajiro\u00bb, que fue utilizado con elogio por un cient\u00edfico como Ernst. Quiz\u00e1s en estos d\u00edas postreros, Ferm\u00edn Toro habr\u00e1 revisado las poes\u00edas, a las que hab\u00eda dedicado muchos a\u00f1os de su vida, con m\u00e1s fuerza conceptual que fortuna en la inspiraci\u00f3n. Algunos de sus poemas fueron impresos despu\u00e9s de fallecido; de otros sabemos su existencia.<\/p>\n<p>Muere Ferm\u00edn Toro el 22 de diciembre de 1865, v\u00edctima de cruel enfermedad. \u00abEl \u00faltimo venezolano\u00bb, lo llama Juan Vicente Gonz\u00e1lez, compa\u00f1ero de generaci\u00f3n, copart\u00edcipe de la misma pasi\u00f3n por el pa\u00eds, al que entregaron lo mejor de sus vidas.<\/p>\n<p><strong>Obra: <\/strong>CR\u00d3NICA Y ENSAYO: <em>Descripci\u00f3n de los honores f\u00fanebres consagrados a los restos del Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar<\/em>; <em>Discurso inaugural de la Convenci\u00f3n Nacional<\/em>; <em>La doctrina conservadora;<\/em>\u00a0 <em>Reflexiones sobre la ley de 10 de abril de 1834<\/em>;<em> Pedro Gual<\/em><strong>, <\/strong><em>1785-1862<\/em>. NARRATIVA: <em>Los m\u00e1rtires<\/em>; <em>Tres relatos y una novela<\/em>. POES\u00cdA: <em>Obra Po\u00e9tica<\/em>.<\/p>\n<h4><strong>En Biblioteca<br \/>\n<\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/los-martires\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Los m\u00e1rtires<\/a><\/p>\n<h4>Cuento<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-fermin-toro\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La viuda de Corinto\/Un rom\u00e1ntico<\/a><\/p>\n<h6>*Algunas fuentes ubican su nacimiento en el a\u00f1o 1806 o 1808.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Pedro Grases Nacido Ferm\u00edn Toro en 1807*, en Caracas o en El Valle, pasa su infancia en este \u00faltimo lugar donde aprende sus primeros conocimientos escolares y de m\u00fasica con el P. Benito Chac\u00edn, p\u00e1rroco de la poblaci\u00f3n. Luego, a los diez a\u00f1os, pasa a vivir a la ciudad y ah\u00ed prosigue su formaci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6255,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[46,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6240"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6240"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6240\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6338,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6240\/revisions\/6338"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6255"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6240"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6240"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6240"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}