{"id":6154,"date":"2022-09-10T21:57:01","date_gmt":"2022-09-10T21:57:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=6154"},"modified":"2023-11-29T21:18:31","modified_gmt":"2023-11-29T21:18:31","slug":"seres-cotidianos-seleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/seres-cotidianos-seleccion\/","title":{"rendered":"Seres cotidianos (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Stefan\u00eda Mosca<\/h4>\n<p><strong>DE COMPRAS<\/strong><\/p>\n<p>Los corazones se exponen en las carnicer\u00edas sin ninguna indulgencia. Los corazones infartan por colesterol o la oclusi\u00f3n nicot\u00ednica y no temo que el coraz\u00f3n se encoja, disminuya; yo s\u00f3lo temo que descubran mi h\u00e1bito insano, mi manera de exorcizar \u2014si sucede\u2014 estas peque\u00f1as divagaciones nocturnas. Un amigo repite, como un don, el hecho de que no tiene tragedias en su vida. Un balance y los buenos estados financieros compensan las p\u00e9rdidas afectivas; \u00bfp\u00e9rdidas? En fin, que aunque ya el dinero no vale ni en la bolsa, nosotros, como unos bolsas (risas), seguimos dej\u00e1ndole a esa partitura la climatizaci\u00f3n musical de esta estancia donde si fuera un hombre con un coraz\u00f3n afligido por las desvencijadas bisagras de este amor que llam\u00e9 un d\u00eda, cuando la esperanza me volte\u00f3 la cara, cuando me qued\u00e9 con el lado del pasillo donde o abres una puerta \u2014si la puerta no es una vana ilusi\u00f3n\u2014 o te quedas en la espera como los muelles, crujiendo sus maderos de sal. Y como el que espera, desespera y el que desespera&#8230; abres una de las puertas, suelen ser dos, cuando la simpleza de la apuesta es el todo o nada; suelen ser tres y sus m\u00faltiplos, cuando nos botan hacia la desaz\u00f3n que muchos defienden como tema y causa literaria; la realidad, el conjunto de desaciertos en la combinatoria infinita de la vida, si nos asomamos al misterioso juego de im\u00e1genes que el azar convoca para la formaci\u00f3n del esp\u00edritu, para el parto de su alma, se\u00f1or m\u00edo, q\u00fce cree jugar bien porque apuesta a sus cuentas corrientes. El dinero. El dinero es un invento antiguo, periclitado, como dir\u00eda un protagonista carism\u00e0tico con sus deudas, con los corazones rotos de la otra que siempre deja el protagonista por m\u00e1s que desvar\u00ede su drama. Pobre Ofelia, in\u00fatilmente bella, transporta sobre las aguas de un r\u00edo su muerte de amor.<\/p>\n<p>El dinero todav\u00eda lo compra todo, pero producirlo requiere de un mef\u00edtico trato con su alma se\u00f1or, que piensa que usa a menganito y le pone en el coraz\u00f3n un suspiro, y despu\u00e9s se ausenta, le niega lo propuesto pero compra algo para la necesidad: un apartamento, su casa, un carro, mi carro que es muy bueno, y aunque no sea lo apropiado para un intelectual, me consuela enormemente. Es tan confortable, es de tan alta fidelidad su equipo de sonido, es de un aislante enso\u00f1ador su aire acondicionado, que entonces, cuando voy al trabajo por la Cota Mil, me siento apta, en armon\u00eda, feliz. Todo muy bien para el d\u00eda de hoy. Pero uno, se\u00f1or m\u00edo, no se puede quedar en un carro toda la vida. El carro que me regal\u00f3 no compensa nada. Me mete en la pretensi\u00f3n de sus efervescencias machistas: admite ciertos dones de mi imaginaci\u00f3n, y cierta agudeza en los pensamientos que formula, pero me encierra en la biblioteca a reclutar y llenar los archivos con las obras de amigos m\u00edos, aunque no lo sepan, porque soy una solitaria, una t\u00edmida acomplejada por disturbios sin justificaci\u00f3n \u2014 los electroencefalogramas son normales, no geniales como necesitaba\u2014 sin adoctrinamientos, con mi complejo de patito feo, con este extra\u00f1o sentimiento de fracaso, como dice el bolero hermos\u00edsimo que compuso Lier Toms (o me equivoco, hay nombres para olvidar; no deben repetirse). Con eso pesado, la amoral fascinaci\u00f3n que ejercen los impedimentos, mi coraz\u00f3n se hiere de amor. Y no ser\u00e1 el primero, pero hoy quisiera que fuera el \u00faltimo.<\/p>\n<p>No hay nada m\u00e1s embarazoso de narrar que el lamento. No hay por donde entrarle al humor que debe tener la voz del narrador para salvar del tedio al lector. Eso supongo: a estas alturas nadie sabe. Estamos protagonizando las guerras del fin. El engendro del caos como una obra de dominio en nuestras tierras. Panam\u00e1, Nicaragua. Esta \u00f3pera bufa que sostiene el \u201c bienestar\u201d de nosotros los venezolanos. Yo, aunque no puedan creerlo, nac\u00ed en Santa Rosal\u00eda, en Caracas, en Venezuela, s\u00ed se\u00f1or, yes, that\u2019s right, el hombre de a caballo; Bolliver; no se\u00f1or, Bol\u00edvar, y Miranda. Y una estirpe ilustre que sucumbi\u00f3 al encanto de las ideas, los criollos con el af\u00e1n de hacer un pueblo otro, un pueblo franc\u00e9s, un pueblo emancipado. El pueblo de la \u00e9galit\u00e9 cuando lo que imperaba era un conveniente estado de derecho; el problema, que era econ\u00f3mico, por ejemplo, \u2014Marx dixit\u2014 nadie lo vio. Lo revelatorio justific\u00f3 dos siglos de sangre, y la precariedad de estos caudillos que llegan desde Trujillo con la misma actitud de un modelo, que s\u00f3lo importa por la cantidad y la calidad de sus voluntariosas convicciones. Espa\u00f1a, Hisperia, a\u00fan sustenta como nosotros el habla hispana. Yo, por una iron\u00eda del destino, o una mala interpretaci\u00f3n del sentido de mi vida, aprend\u00ed a hablar y a escribir bien, apropiadamente, el espa\u00f1ol, muy tarde: despu\u00e9s de haber le\u00eddo. Pero nacida en Santa Rosal\u00eda, crec\u00ed en el paisaje de un apartamento y creo que vi una gallina viva, por primera vez, a los dieciocho a\u00f1os. \u00bfCu\u00e1l, mi querido amigo, entonces, es la realidad?<\/p>\n<p>Los corazones, aunque hoy usted tenga prueba de esfuerzo, no pueden abstenerse de la vida. Ese milagro por el que vagamos inertes, tontos, repetitivos y equ\u00edvocos en el tiempo. La vida, le pone all\u00ed su milagro, es decir, no es comprensible una palabra as\u00ed, cu\u00e1nta carga, milagro, canonizaci\u00f3n, Lourdes y sus inv\u00e1lidos caminantes, milagro y le cuesta una y parte de la otra al doctor Jos\u00e9 Gregorio llegar a Santo, porque la torpe interpretaci\u00f3n de las iglesias ha hecho del milagro un evento privativo de los santos, pero el milagro, mi querido se\u00f1or, mi. . . \u00bfEst\u00e1 usted a\u00fan all\u00ed?, \u00bfresiste?, \u00bflogr\u00f3 lo narrativo? \u00a1Heiu! se\u00f1or m\u00edo; despierte. El milagro \u2014aunque se resista\u2014 a usted, a m\u00ed, a cualquiera le pasa en la vida, le pasa a uno todo el tiempo, s\u00f3lo que nuestra pedanter\u00eda racionalista lo ha reducido, me imagino que para evitar las complicaciones del misterio y la inabordable exactitud del \u201c azar\u201d , hemos sometido el verdadero sentido de la actividad, de nuestras vidas, al consuelo de lo casual, all\u00ed en la pretensi\u00f3n de lo intrascendente.<\/p>\n<p>\u2014Pero qu\u00e9 le parece a usted mi coraz\u00f3n, por ejemplo. Un coraz\u00f3n herido. Qui\u00e9n no ha padecido la traici\u00f3n del amado.<\/p>\n<p>Por supuesto es, \u00e9ste, un mal tema. Pero qu\u00e9 hacer con la vida aqu\u00ed donde regodeo un deseo inaudito, la enfermedad que se\u00f1alaba San Agust\u00edn \u201c pobres criaturas los hombres, enfermas de inmortalidad\u201d . Inmortalidad, y eso suena verdaderamente importante. Pero \u00e9ste es un cuento, no una mala e indocumentada especulaci\u00f3n filos\u00f3fica. \u00bfFilos\u00f3fica? \u00bfLo que es?&#8230; Pregunta tonta, basta sentarse y ver pasar este coraz\u00f3n m\u00edo intoxicado de ritos secretos, rasgado por el hast\u00edo, incapaz siquiera para el beso y, sin embargo, como los animales que laten en la sombra, \u00e1vido de permanencia, incandescencias, intensidades, y toda esa literatura, que como ven se nos hace imposible hablar del coraz\u00f3n m\u00edo, este coraz\u00f3n de vaca, a punto de ser comido por alg\u00fan cliente de mi carnicero.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>SOTTO VOCE<\/strong><\/p>\n<p>Nada puede interrumpirme hoy, salvo que suene el timbre y deba salir para que me den algo de comer. Y la necesidad ya todos sabemos nos adhiere y diferencia. Nos aguanta.<\/p>\n<p>Quiero ir a Cuman\u00e1 y tomar aire fresco, pero descubro rostros escondidos y otros que vigilan sigilosamente mis movimientos para arremeter contra la cartera confundida entre el pa\u00f1o y la arena. \u2014Est\u00e1 vac\u00eda\u2014 , intento decirles. Los descubro sigilosos y m\u00f3rbidos, detr\u00e1s del arbusto. Es la ciudad, no hay donde huir. La pureza desaparece a cada instante, los l\u00edmites se estrechan y te sit\u00faan en el contorno de un mutante, de un cerdo con aspiraciones de \u00e1ngel. Te esfuerzas en el crep\u00fasculo para atajar los estados sublimes que la \u201ccontemplaci\u00f3n\u201d de la naturaleza promociona. No hay nadie, salvo tu costumbre, salvo que ya sabes, te duermes en los laureles de la sensibilidad. Me agacho, me dedico al aceite y terminar una cerveza nacional que hay que tomarse por la salud econ\u00f3mica del pa\u00eds; no hay peor dogma que el justificado en el bienestar com\u00fan. Bueno, cosas del poder, de su ret\u00f3rica. Insisto. Retorno al caser\u00edo, muerdo.<\/p>\n<p>Una vez en la playa, en la arena de San Luis, en Cuman\u00e1, siento que alg\u00fan encanto se ha perdido. Quer\u00eda vivir, \u00bfqu\u00e9? No, lo \u00fanico querido era \u00e9l. Poco nos entendemos con los muertos. Y es que uno se pone a perseguir a un personaje que ni siquiera huye: no est\u00e1; y tomamos de cada uno de los amantes el trapo requerido para hacer un mu\u00f1eco con su nombre. Y me hundo. No hay, no habla conmigo ese mu\u00f1eco. Es otro, alguien que me envidia y me detesta. Tengo su mano amarga en el rostro; sent\u00ed la ira y el dolor por cada uno de sus dedos; el dolor, y no soy pat\u00e9tica, sino dolor, ustedes entienden, esa cosa de todos los d\u00edas que uno arrastra. No hablo seriamente, soy seriamente. \u00bfNo?<\/p>\n<p>Pero hoy voy a llegar hasta el final, voy a esforzarme y no importa para qu\u00e9 sirva esto que veo. No quiero hacer una versi\u00f3n, no quiero tener la voluntad de lo literario, lo que busco es transcribir, solamente. Si me dejan. Si puedo acercarme y darle un beso al monstruo estrecho que muy cerca vive. Un lobo, un orangut\u00e1n, un tigre sin estilo, un le\u00f3n perezoso, un pez incalculable. C\u00f3mo se mueve esta barca, son altas y no uniformes las olas. Vienen con la cara que les da la gana. Y uno se queda viendo porque cree.<\/p>\n<p>Imaginen una ola, no tiene rostro, pero sabemos que es una cara la que est\u00e1 all\u00ed, la que se asoma por la ventanilla y suplica lo vano. Y quiere ver en su paisaje la Naturaleza de los rom\u00e1nticos. Pero estas tierras quiebran el sentido de lo buc\u00f3lico. La naturaleza es otra cosa; es el enramado de la totalidad. No tiene conciencia, su elementalidad es tal y se extiende. Es vegetal, animal. Es el don de lo ca\u00f3tico, lo que nuestro paisaje no ha perdido.<\/p>\n<p>. . .O simplemente que ella quiere ver con otros ojos. La dej\u00e9 de querer. No pudo con su problema. \u2014Al\u00f3 qui\u00e9n habla, por qu\u00e9 ya no escucho; qu\u00e9 deber\u00eda hacer, un traguito, una caminata, un cigarro, agua, aire fresco. D\u00f3nde est\u00e1 la voz; no vale la pena por un orgasmo seguir en todo este fango, este terreno bald\u00edo, mucha mala hierba, pajotal, ignorancia. . . Pero as\u00ed estoy yo, no soy capaz de hacer todo lo que pienso, no soy capaz de ser eso que soy.<\/p>\n<p>La gente vulgar miente siempre. Yo tambi\u00e9n, pero por ellos; por no ser ajena, ausente. Soy inocente: no tengo plata, yo no me negocio. Ustedes comprenden, aunque les digo que han querido convencerme innumerables veces de que es no: yo estoy, y un alma vana me circunda apenas, y entonces yo deber\u00eda asomarme, y \u00a1oh!, asombrarme. . .: Ni cosquillas: nada.<\/p>\n<p>Yo era la playa, la tierra que me sirve, donde muevo mis rocas, y atraso el cangrejo de mi signo&#8230; Pero resultan rid\u00edculas las profec\u00edas. Mi futuro no me alivia aunque sea dichoso, \u00bfentienden?<\/p>\n<p>Vuelvo al caser\u00edo y sin saber c\u00f3mo, entro en la habitaci\u00f3n blanca de un albergue inh\u00f3spito de dudosa procedencia. Hay un sabor de casa de citas con pinol\u00edn. Pero yo hubiera estado bien, si al menos en la playa&#8230; no s\u00e9; la tranquilidad, y caminar largo sin cubrirme, sin protegerme.<\/p>\n<p>Pero hay que preservarse de los otros. Me encanta esperarlos, ver c\u00f3mo hunden sus dedos en el h\u00edgado de su presa, porque vio, porque profan\u00f3, por no saber c\u00f3mo hacerlo. . . Insisto, yo sigo, como los locos: lo que yo digo es cierto. . . Y me basta repetir que nada puede interrumpirme para saber que nada de esto es verdadero. No sigo: la idea del fin me atrapa. No es un cuento esto, es. . . divagaciones m\u00edas, una escena, un parlamento, un <em>sotto voce<\/em> entre los muros del mundo.<\/p>\n<p><strong>ACORRALADA<\/strong><\/p>\n<p>Me persiguen. Puedo decir que los perder\u00e9 al cruzar la esquina. Puedo decir: basta y ser cautiva. Puedo ver las botas de charol descosidas, quebrado el cuero. Puedo ver sus pechos tontos: \u00a1Son bien machos!, \u2014los dotados\u2014 estrechan su uniforme interesantemente.<\/p>\n<p>Puedo ver su satisfacci\u00f3n, sus labios h\u00famedos, los ojos lineados por ese \u2014 a veces espeluznante\u2014 destello que aparece en la mirada cuando se ejercen las facultades del dominio. Ah\u00ed est\u00e1s, acorralada. Respirar lento, profundo. Bota todo el aire. La angustia es hiperventilaci\u00f3n. As\u00ed, primero el abdomen. No importa si te ves barrig\u00f3n. Bien lleno. Despu\u00e9s el dorso, arriba. Los hombros tambi\u00e9n. Ll\u00e9nate el cuello de aire. Y ahora exhala lentamente Todo, b\u00f3talo todo, todo, exactamente todo. Ni el aire del m\u00e1s breve de los suspiros. Todo. Vac\u00edo. Sin aliento. Un segundo, INSPIRE.<\/p>\n<p>Puede repetirse la operaci\u00f3n, pero ya llegan. Las botas patean la lluvia azul sobre el asfalto. Los ritmos ansiosos de sus corazones. Los veo de cacer\u00eda, sedientos, \u00e1vidos de una presa. Puedo decir, c\u00f3mo siento el peso de sus interrogaciones en la espalda. La espontaneidad hecha un nudo en la boca. El nudo hecho de brazos, A C O R R A L A D A . Siempre hay un callej\u00f3n, una puerta falsa; un ardid. La mentira se hace necesaria. Mientes y de una vez eres culpable.<\/p>\n<p>\u2014Tienes delirio persecutorio: eso es todo.<\/p>\n<p>Pero no es suficiente para tu historia, para el cuento que pretendes.<\/p>\n<p>Son las dos de la ma\u00f1ana y ya deber\u00eda suponer que se han cansado, que la cinta o la pel\u00edcula se les acab\u00f3 por hoy. Pero lo s\u00e9, lo temo, creo que me escuchan pensar. Quiero olvidar su amenaza.. . Y si me descubren. Si hay algo equivocado en mi intimidad, en mis preferencias.<\/p>\n<p>No temas: no puede conseguirse tan f\u00e1cil que la polic\u00eda llegue y te inculpe. Comprar los efectos del poder, son palabras mayores. Nadie puede entrar en tu casa. Nadie puede inculparte de nada. Tranquila. Son las tres y no puedes ni siquiera llamar para decir buenas noches: no vaya a ser que me oigan.<\/p>\n<p>\u2014So long.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>MAL DE MALES<\/strong><\/p>\n<p>Vuelvo al extra\u00f1o estallido de tu boca, donde un d\u00eda tuve presentimientos efectivos. Vi un gato muerto y al d\u00eda siguiente muri\u00f3 el gato; y a una moneda hacerse herrumbre bajo la lluvia y fueron los alambres de tus huesos esperando que regrese para nada; sin fondo el \u00faltimo cheque para el tel\u00e9fono. Lo siento, pareciera que no estoy: (pero) no es as\u00ed. Qu\u00e9 importan las explicaciones cuando no llegan a tiempo. Soy yo, digo en mi m\u00e1quina y nadie responde, de nada sirve. Otro d\u00eda as\u00ed, (no deseado me supongo) fing\u00ed ser una estatua para no verte y terminaste ador\u00e1ndome como una aparici\u00f3n indefinible, hasta que no pude evitarlo, tuve que respirar y descubriste, para mi desgracia y la tuya (por supuesto), mi torpe e ineficiente manera de transcurrir. No s\u00e9 y lo siento, prefiero que no me veas. . . prefiero el no, a la lenta curva de tu beso. Prefiero. Porque de estar as\u00ed, sin nada y por nada de eso, de eso yo s\u00e9 lo suficiente como para distraerme. Pero el tener, el poseer, el s\u00ed, me llena de incertidumbre y me resisto. No soy capaz y espero conformarme con eso . . .falta poco para la vejez, y sin moverme, o jugando en mi cuarto, de las dos maneras, de la misma forma, lo tengo todo resuelto:<\/p>\n<p>Llega el d\u00eda y en el patio de afuera hay lo preciso, sombra donde cubrirme, un cofre, el atardecer y otra vez haces literatura y te pones pesadamente desproporcionado: He olvidado mis momentos de coprofagia. . . copro. . . \u00bfqui\u00e9n sabe? En fin, que quiero volver a la normalidad sin hablar de lo enorme, y mucho menos de mis pat\u00e9ticas y reticentes visiones suicidas.. . . Un adolescente, imbatible, hecho de ajaduras, a mis espaldas, perturba constantemente esta actividad como otra cualquiera, como cuando hac\u00edamos el amor y yo pretend\u00eda de m\u00ed el descalabro est\u00e9tico con el que me formaron Greta Garbo y Emmanuel: alienado \u2014o envainados. En \u00a0fin, que lo mismo: sujeto lo virgen con los dientes cuando ya nadie puede creerme. Pero lo juro, yo trato: logro y pierdo. Vivo con una mala pel\u00edcula en la cabeza, y afuera con malos actores, con peores directores y un guionista que, como dijo Macbeth, es un idiota; un s\u00e1dico, un esp\u00edritu mal\u00e9volo o simplemente un ser cuya noci\u00f3n del disfrute dista mucho de la nuestra: etc.<\/p>\n<p>Son las nueve y hoy he vuelto a creer en esto para decir simplemente hasta ma\u00f1ana, cuando vuelva a ver el gato huir de su rueda y un reloj inmenso en el asfalto, suspirando mi agon\u00eda con imperturbable precisi\u00f3n. Mi nombre, mi c\u00e9dula, mi t\u00edtulo. Mi cara arreglada lo mejor posible ante el espejo y ya puedo salir a decidir, a apostar entre ustedes.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/stefania-mosca\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Stefan\u00eda Mosca DE COMPRAS Los corazones se exponen en las carnicer\u00edas sin ninguna indulgencia. 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