{"id":5932,"date":"2022-08-28T00:46:05","date_gmt":"2022-08-28T00:46:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5932"},"modified":"2023-11-24T18:27:00","modified_gmt":"2023-11-24T18:27:00","slug":"las-nociones-de-libertad-destino-y-responsabilidad-en-la-antigua-grecia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/las-nociones-de-libertad-destino-y-responsabilidad-en-la-antigua-grecia\/","title":{"rendered":"Las nociones de libertad, destino y responsabilidad en la Antigua Grecia"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Milagros Mata Gil<\/h4>\n<p><strong>\u00a01.<\/strong><\/p>\n<p>La noci\u00f3n de destino es muy antigua y pertenece a la arqueolog\u00eda del pensamiento. No evoluciona desde una representaci\u00f3n concreta a un concepto abstracto, ni al rev\u00e9s, sino que desde los m\u00e1s remotos tiempos la mente humana piensa el destino mediante met\u00e1foras, alegor\u00edas, abstracciones y personificaciones. El pensamiento arcaico griego no difiere radicalmente del pensamiento helen\u00edstico ni tampoco del pensamiento occidental. Despu\u00e9s de todo, siempre repetimos a los griegos. El concepto de libertad tampoco est\u00e1 sujeto a un proceso de evoluci\u00f3n lineal en el cual pase de una cierta conciencia de autonom\u00eda a una de poder absoluto de decisi\u00f3n y acci\u00f3n que se basa en la voluntad. En el pensamiento griego antiguo las nociones de destino y libertad se presentan como una relaci\u00f3n de mutua dependencia y condicionamiento.<\/p>\n<p>De hecho, en griego antiguo no existe una palabra que pueda corresponder con mayor o menor exactitud con todo el significado actual del t\u00e9rmino libertad y sus equivalentes en las lenguas modernas. En efecto, el t\u00e9rmino <em>eleutheria<\/em>, que habitualmente se traduce por libertad, tan s\u00f3lo denota, por un lado, la libertad jur\u00eddica, o lo que se puede llamar libertad de acci\u00f3n o de movimientos, y por otro lado, a lo que se ha llama liberalidad o generosidad. En ning\u00fan momento se encuentra en la literatura griega antigua (ni en la latina cl\u00e1sica, en relaci\u00f3n con <em>libertas<\/em>) una acepci\u00f3n de <em>eleutheria <\/em>(o de los vocablos pertenecientes a su familia l\u00e9xica) que corresponda a lo que las sociedades modernas de Occidente consideran como libertad: un concepto moral y espiritual basado en la conciencia y en la capacidad reflexiva. Las interpretaciones griegas de lo que est\u00e1 y lo que no est\u00e1 en manos del hombre mantienen una l\u00ednea general de continuidad y la noci\u00f3n del destino se presenta como algo influenciable por otros poderes y por los dioses. En esa noci\u00f3n, las decisiones humanas siempre contienen un factor de necesidad interna o externa. Esas consideraciones influyen en todas las manifestaciones de la vida de los griegos: en pol\u00edtica, filosof\u00eda y poes\u00eda.<\/p>\n<p>Como lo expresa M\u00fcller: <em>La pregunta esencial de la poes\u00eda griega antigua no trataba definir te\u00f3ricamente en qu\u00e9 consist\u00eda la libertad humana, sino que versaba sobre los diferentes modos en que el hombre pod\u00eda actuar frente al destino. <\/em>Pues aunque el ser humano no puede dominar su destino, s\u00ed puede introducir algunos cambios, pero sobre todo puede determinar su estado interior personal ante cualquier decisi\u00f3n que sea obligado a tomar por las circunstancias. Es decir, cada individuo puede decidir qu\u00e9 actitud tomar ante las ocurrencias inevitables de la vida, ante su necesidad de actuar y tambi\u00e9n sobre c\u00f3mo afrontar las consecuencias de sus actos. Esta idea de la responsabilidad est\u00e1 presente tanto en la poes\u00eda \u00e9pica, l\u00edrica y tr\u00e1gica como en el pensamiento griego cl\u00e1sico y helen\u00edstico.<\/p>\n<p>Si se toma como ejemplo el caso de Orestes y su \u00e9pica vital, se tiene a un hombre que est\u00e1 <em>predeterminado para <\/em>cumplir un destino que inclusive pertenece a la historia de su familia. Despu\u00e9s del asesinato de su padre Agamen\u00f3n por su madre Clitemnestra y su amante Egisto, Electra, temiendo por \u00e9l, envi\u00f3 a su hermano, Orestes, que era un ni\u00f1o, a refugiarse al palacio de su t\u00edo Estrofio, rey de F\u00f3cide, donde se cri\u00f3. Ella se qued\u00f3 en Micenas, viviendo en la pobreza y bajo constante vigilancia y represi\u00f3n, mientras Clitemnestra y Egisto dirig\u00edan el reino. Electra enviaba frecuentes exhortaciones a Orestes para que fuera a vengar la muerte de su padre y as\u00ed restituir la justicia y Orestes mismo era consciente de que \u00e9se era su deber <em>moral<\/em>, refrendado por el or\u00e1culo, aunque consideraba horrenda la posibilidad de matar a su madre.<\/p>\n<p>Transcurridos siete a\u00f1os, Orestes y su primo P\u00edlades, hijo de Estrofio, fueron en secreto hasta la tumba de Agamen\u00f3n. All\u00ed se encontraron por azar con Electra, quien hab\u00eda ido a verter libaciones y a suplicar venganza. Orestes revel\u00f3 su identidad a su hermana, y entonces, juntos, se dirigieron al palacio, donde \u00e9l mat\u00f3 con gran efusi\u00f3n de sangre, a Egisto y a Clitemnestra. Como consecuencia, fue perseguido por las Erinias o Moiras, las tres atroces diosas de la Justicia. Entonces \u00bffue Orestes, en su pensamiento y actuaci\u00f3n, un ser verdaderamente libre? \u00bfSe encontr\u00f3 sujeto al dominio de presiones externas que lo condujeron a creer que aquello que <em>todo <\/em>le solicitaba era una necesidad absoluta? \u00bfO fue condenado por su <em>destino<\/em>?<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de las tres obras de Edipo, que conforman la <em>Orest\u00edada <\/em>(458 a.C.) se va perfilando el hilo del destino: en Agamen\u00f3n, el rey regresa al hogar desde Troya y es asesinado a traici\u00f3n por su esposa Clitemnestra. Pero antes, Agamen\u00f3n hab\u00eda sacrificado a su hija Ifigenia para asegurarse el triunfo en la guerra.En la segunda obra, <em>Las Coeforas<\/em>, Orestes, hijo de Agamen\u00f3n, regresa a Argos y venga la muerte de su padre asesinando a su madre y a su amante Egisto. En <em>Las eum\u00e9nides<\/em>, las Erinias, que son diosas terribles, persiguen a Orestes hasta que \u00e9ste queda limpio de la sangre derramada y le declara inocente el antiguo tribunal del Are\u00f3pago gracias a la intercesi\u00f3n de Apolo, que lo induce a presentarse ante Atenea, diosa de la sabidur\u00eda. Es juzgado y exonerado de castigo, mas no de la culpa, aunque aliviado de la condena. Es toda una historia de cr\u00edmenes y consecuencias de los cr\u00edmenes, de moral y de responsabilidad, de castigos, justicia y, sobre todo, de destino y <em>predestinaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p><strong>2.<\/strong><\/p>\n<p>Una versi\u00f3n moderna de la misma historia est\u00e1 en <em>Las Moscas<\/em>, de Jean Paul Sartre (1950). La historia, ciertamente, es la misma de <em>Las Coeforas <\/em>y <em>Las Eum\u00e9nides<\/em>, aunque reducidas \u00e9stas a tres actos. Pero el autor enfoca, m\u00e1s all\u00e1 de la predestinaci\u00f3n, el asunto de la relaci\u00f3n responsabilidad-libertad. En efecto, este Orestes, antes de cometer su acto, pasa por varias fases: primero, la duda y la repugnancia ante la posibilidad de asesinar a su madre. Su hermana Electra lo increpa y lo convence. En segundo lugar, ya decidido, ejecuta su acto sin piedad. En tercer lugar, y esto es lo que significativamente deslinda la obra de Sartre de la de Esquilo, Orestes no busca eludir su culpa, ni las consecuencias de ella, como lo hace Electra. Sabe que lo que hizo fue terrible, pero acepta que lo hizo por su voluntad.<\/p>\n<p>El dios J\u00fapiter se presenta ante los dos hermanos, retiene el castigo de las Erinias y les ofrece su misericordia si expresan arrepentimiento. Electra lo acepta pero Orestes lo rechaza: <em>El rayo de la libertad me ha herido, <\/em>dice, orgullosamente. Y agrega:<\/p>\n<p><em>He realizado mi acto, y este acto era bueno. Lo llevar\u00e9 sobre mis hombros como el vadeador lleva a los viajeros, lo pasar\u00e9 a la otra orilla y rendir\u00e9 cuenta de \u00e9l. Y cuanto m\u00e1s pesado sea de llevar, m\u00e1s me regocijar\u00e9, pues \u00e9l es mi libertad. <\/em><em>\u00a0<\/em><em>(L<\/em><em>AS <\/em><em>M<\/em><em>OSCAS<\/em><em>, A<\/em><em>CTO <\/em><em>II, E<\/em><em>SCENA <\/em><em>8) <\/em><\/p>\n<p>En la misma obra, ACTO III, ESCENA 2, se presenta un largo alegato del dios reprochando a Orestes su arrogancia y all\u00ed se introduce la referencia casi previsible, casi textual, al Libro de Job. J\u00fapiter se presenta en todo su poder y trata de apabullar a Orestes.<\/p>\n<p><em>J\u00daPITER.\u2014 \u00a1Orestes! Te he creado y he creado toda cosa: mira. <\/em><em>\u00a0<\/em><em>(Los muros del templo se abren. Aparece el cielo, constelado de estrellas que giran. J\u00daPITER est\u00e1 en el fondo de la escena. Su voz se <\/em>ha hecho enorme \u2014micr\u00f3fono\u2014 pero apenas se lo distingue). <em>\u00a0<\/em><em>Mira esos planetas que ruedan en orden, sin chocar nunca: soy yo quien ha reglado su curso, seg\u00fan la justicia. Escucha la armon\u00eda de las esferas, ese enorme canto mineral de gracias que repercute en los cuatro rincones del cielo. (Melodrama.) Por m\u00ed las especies se perpet\u00faan, he ordenado que un hombre engendre siempre un hombre, y que el cachorro de perro sea un perro; por m\u00ed la dulce lengua de las mareas viene a lamer la arena y se retira a hora fija, hago crecer las plantas, y mi aliento gu\u00eda alrededor de la tierra a las nubes amarillas del polen. (\u2026) <\/em><\/p>\n<p><em>ORESTES.\u2014 Eres el rey de los dioses, J\u00fapiter, el rey de las piedras y de las estrellas, el rey de las olas del mar. Pero no eres el rey de los hombres. \u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Los muros se juntan, J\u00daPITER reaparece, cansado y agobiado, ha recobrado su voz natural.<\/em><\/p>\n<p><em>J\u00daPITER.\u2014 No soy tu rey, larva desvergonzada. Entonces, \u00bfqui\u00e9n te ha creado? <\/em><\/p>\n<p><em>ORESTES.\u2014 T\u00fa. Pero no deb\u00edas haberme creado libre. <\/em><\/p>\n<p><em>J\u00daPITER.\u2014 Te he dado la libertad para que me sirvas. <\/em><\/p>\n<p><em>ORESTES.\u2014 Es posible, pero se ha vuelto contra ti y nada podemos ninguno de los dos.<\/em><\/p>\n<p>El Orestes de Sartre, sin duda inspirado en los estoicos, representa la dignidad de la voluntad humana frente al poder de la Divinidad<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Cuando rechaza el indulto condicionado que se le ofrece, est\u00e1 reafirmando, a costa de la perspectiva del sufrimiento y de la expulsi\u00f3n, su poder de voluntad, que ni siquiera el dios puede quebrantar. Esta versi\u00f3n de Orestes est\u00e1 dentro de la l\u00ednea del Prometeo que, haciendo tambi\u00e9n uso de su voluntad, enfrenta el decreto de los dioses y tiene que pagar por ello. El asunto de la responsabilidad por el acto cometido es el mismo. Lo que var\u00eda y hace una diferencia es el origen de cada uno de los actos: Orestes act\u00faa apoy\u00e1ndose en la necesaria venganza de la estirpe. Prometeo desea corregir una injusticia: sabe que la posesi\u00f3n del fuego dar\u00eda a los hombres una mayor capacidad de subsistir y, eventualmente, resistir ante el poder\u00edo de los dioses.<\/p>\n<p>Prometeo es un personaje notable, pues, m\u00e1s que un predestinado es un rebelde. En Esquilo, \u00e9l se rebela, pero tambi\u00e9n sabe que ha cometido <em>hybris <\/em>y que por tanto debe aceptar su destino, hasta que el tiempo est\u00e9 preparado para que se produzca el equilibrio que lo liberar\u00e1. La libertad y el destino no se oponen de forma absoluta, sino que Prometeo es libre, como el Orestes de Sartre, porque acepta su responsabilidad.<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong><\/p>\n<p>Antes se hizo una menci\u00f3n del Libro de Job. Las palabras de J\u00fapiter tienen un tono similar al discurso del Dios judeo-cristiano cuando Job lo emplaza para que le explique las razones de sus males. Esa explicaci\u00f3n era a lo \u00fanico que aspiraba aquel hombre tan martirizado injustamente. Y he all\u00ed que Dios responde:<\/p>\n<p><em>3 <\/em><em>Prep\u00e1rate a hacerme frente; yo te cuestionar\u00e9, y t\u00fa me responder\u00e1s. <\/em><\/p>\n<p><em>4 \u00bb\u00bfD\u00f3nde estabas cuando puse las bases de la tierra? \u00a1D\u00edmelo, si de veras sabes tanto! <\/em><\/p>\n<p><em>5 \u00a1Seguramente sabes qui\u00e9n estableci\u00f3 sus dimensiones y qui\u00e9n tendi\u00f3 sobre ella la cinta de medir! <\/em><\/p>\n<p><em>6 \u00bfSobre qu\u00e9 est\u00e1n puestos sus cimientos, o qui\u00e9n puso su piedra angular <\/em><\/p>\n<p><em>7 mientras cantaban a coro las estrellas matutinas y todos los \u00e1ngeles gritaban de alegr\u00eda?<\/em><\/p>\n<p>Al final, Job, como Electra, termina aceptando el arbitrio y la protecci\u00f3n del Dios perdonador, renunciando, de hecho, a su voluntad (y a su libertad de albedr\u00edo) y obteniendo as\u00ed el favor y la ganancia. Posteriormente, tanto Orestes como Prometeo y Job son liberados, ya se sabe, aunque por mecanismos diferentes que se pretenden coadyuvadores de la Justicia.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Epicteto en sus <em>Disertaciones<\/em> (I, I, 23) expresa: \u201cEncadenar\u00e1s mi pierna, pero mi libre albedrio ni Zeus puede vencerlo\u201d. Pero tampoco quiere hacerlo, explica Epicteto, ya que Zeus entreg\u00f3 al hombre la misma voluntad que \u00e9l posee (III, III, 8): \u201cY tampoco \u00e9l lo pretend\u00eda, sino que lo puso en mis manos y me lo entreg\u00f3 tal cual \u00e9l lo ten\u00eda: libre de impedimentos, incoercible, sin trabas\u201d.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/milagros-mata-gil-por-si-misma\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Milagros Mata Gil \u00a01. La noci\u00f3n de destino es muy antigua y pertenece a la arqueolog\u00eda del pensamiento. No evoluciona desde una representaci\u00f3n concreta a un concepto abstracto, ni al rev\u00e9s, sino que desde los m\u00e1s remotos tiempos la mente humana piensa el destino mediante met\u00e1foras, alegor\u00edas, abstracciones y personificaciones. El pensamiento arcaico griego no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":5933,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5932"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5932"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5932\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5935,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5932\/revisions\/5935"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5933"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}