{"id":5809,"date":"2022-08-21T23:16:18","date_gmt":"2022-08-21T23:16:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5809"},"modified":"2023-11-24T18:27:34","modified_gmt":"2023-11-24T18:27:34","slug":"la-filosofia-y-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-filosofia-y-nosotros\/","title":{"rendered":"La filosof\u00eda y nosotros"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>Jos\u00e9 Manuel Brice\u00f1o Guerrero<br \/>\n<\/strong><\/h4>\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>La filosof\u00eda es posibilidad, actividad y producto del hombre. Para se\u00f1alar sus caracteres espec\u00edficos es necesario considerar previamente la condici\u00f3n humana en su conjunto, ya que los diferentes aspectos de \u00e9sta se sostienen y definen mutuamente constituyendo un sistema, en el cual cada parte s\u00f3lo tiene individualidad y sentido por sus relaciones de interdependencia con las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Una comparaci\u00f3n, no poco simplista, del hombre con los dem\u00e1s entes nos aclara, por contraste, su condici\u00f3n. Mientras los minerales obedecen leyes f\u00edsicas ineludibles, los vegetales tienen un ciclo vital perfectamente determinado y los animales est\u00e1n ligados a su mundo circundante por relaciones de interacci\u00f3n casi invariables, gracias a los automatismos del instinto, el hombre, aunque en su aspecto f\u00edsico-biol\u00f3gico comparte con ellos la misma servidumbre a leyes naturales, se distingue por un alto grado de indeterminaci\u00f3n en lo que se refiere a su conducta. No dispone de mecanismos instintivos que le aseguren la supervivencia, o ellos no son, al menos, suficientes para asegurarla. No es como las golondrinas, que encuentran sin br\u00fajulas ni mapas los lugares que buscan. El proverbio nuestro \u201cNadie nace aprendido\u201d describe perfectamente esta situaci\u00f3n. En efecto, el hombre necesita adquirir por aprendizaje lo que no le es dado por nacimiento. De aqu\u00ed la necesidad absoluta que tiene de vivir en sociedad y compartir la cultura que es transmitida de las generaciones adultas a las generaciones en formaci\u00f3n mediante el proceso educativo. Cada hombre es portador, transmisor y, a veces, creador de cultura.<\/p>\n<p>Por cultura entendemos aqu\u00ed no el refinamiento de las costumbres, el intelecto y los sentimientos por su depuraci\u00f3n y pulimento de acuerdo con criterios y fines \u00e9tico-est\u00e9ticos; sino todo lo que el hombre ha creado y su actividad creadora \u2212cultura culturante y cultura culturada. En el concepto de cultura incluimos la t\u00e9cnica, la religi\u00f3n y los mitos, la moralidad y el derecho, el arte.<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica incluye m\u00e9todos de adquisici\u00f3n: caza, cr\u00eda, pesca, agricultura, miner\u00eda; medios y procedimientos de fabricaci\u00f3n: alimentaci\u00f3n, vestido, habitaci\u00f3n, armamento, medicinas; etc., Var\u00eda cuantitativa y cualitativamente seg\u00fan las sociedades, pero conserva el mismo sentido y cumple las mismas funciones. Creencias y mitos sobre el m\u00e1s all\u00e1, el destino del hombre, etc., acompa\u00f1ados de dogmas, tab\u00faes y ritos son tambi\u00e9n parte de la cultura.<\/p>\n<p>La existencia del hombre en sociedad est\u00e1 sometida siempre a reglas de comportamiento, sobre todo a prohibiciones, encaminadas al mantenimiento de un orden, sin el cual no puede haber comunidad, pero que no es dado naturalmente, sino que tiene que ser creado y mantenido por el hombre. Cuando esas reglas se precisan y aclaran, con el objeto de organizar conscientemente la vida social, se convierten en Derecho, que puede ser el derecho consuetudinario o el derecho escrito de las leyes y c\u00f3digos.<\/p>\n<p>Las creaciones culturales, ya descritas a grandes rasgos, llevan impl\u00edcita, en mayor o menor grado, la realizaci\u00f3n de valores propiamente est\u00e9ticos. Estos pueden desligarse de todo fin ritual, m\u00e1gico o t\u00e9cnico y conducir a la creaci\u00f3n de obras puramente art\u00edsticas.<\/p>\n<p>Las diferentes formas culturales \u2013instrumentos de cocina y modo de comer, canciones de cuna y vasos ornamentales, fiestas profanas y ritos sagrados, el cultivo del rosal y la fabricaci\u00f3n de venenos, conocimientos sobre la lluvia y trato de animales dom\u00e9sticos, pornograf\u00eda cat\u00e1rtica y constituciones\u2212 est\u00e1n sostenidas y son llevadas por una visi\u00f3n del mundo y de la vida, concepciones sobre el sentido de la totalidad y el puesto del hombre en ella, valores. Dicho m\u00e1s radicalmente: la condici\u00f3n humana conlleva, como estructura espec\u00edfica, una comprensi\u00f3n del ser y del no ser, del todo y la nada, del mundo y del hombre, del sentido de la vida. Sobre esa comprensi\u00f3n descansa la posibilidad misma de la cultura. Esa comprensi\u00f3n orienta la conciencia \u2212el darse cuenta\u2212 cuya esencia y manifestaci\u00f3n es el lenguaje, espejo viviente del universo.<\/p>\n<p>La cultura, que constituye un todo supraindividual, posee dinamismo propio y tiende a perpetuarse por tradici\u00f3n, mediante una especie de inercia, logrando per\u00edodos m\u00e1s o menos largos de equilibrio; pero est\u00e1 siempre expuesta a cambios traum\u00e1ticos y \u00e9pocas de crisis, provenientes de contradicciones internas, inventos revolucionarios, agresiones externas o cat\u00e1strofes naturales. Y, aun sin todos esos inconvenientes, cambia perceptiblemente en cada generaci\u00f3n porque su dimensi\u00f3n es el tiempo, su modo de ser el devenir.<\/p>\n<p>La finitud y la precariedad de la cultura son reflejo de la finitud y precariedad del hombre. La cultura est\u00e1 siempre expuesta a ser desarticulada, desmantelada, destruida; el hombre a quedarse a solas con su libertad y su radical angustia.<\/p>\n<p>Pero aun al que le ha tocado en heredad una cultura en estabilidad relativa y, por lo tanto, puede enga\u00f1arse con respecto a su propia condici\u00f3n, no deja de ocurrirle tarde o temprano, por las frustraciones inevitables de la vida individual, o por una sensibilidad muy aguzada, o por una gran capacidad de asombro, no deja de ocurrirle, alguna vez, que tenga el tremebundo confrontamiento consigo mismo y vea, cuando menos al destello fugaz de una intuici\u00f3n moment\u00e1nea, la contingencia de su absurda existencia, acechada continuamente por todo g\u00e9nero de peligros, condenada a dejar de ser, finita.<\/p>\n<p>La condici\u00f3n humana es fundamentalmente inc\u00f3moda porque requiere incesantes esfuerzos conscientes, trabajos y preocupaciones que nunca conducen a la seguridad definitiva. \u201cLas zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza\u201d. Por eso los dos mitos cardinales de la condici\u00f3n humana son el para\u00edso perdido y la utop\u00eda: Hubo un tiempo en que la humanidad vivi\u00f3 armoniosamente, la felicidad era posesi\u00f3n de todos, no exist\u00edan ni la miseria ni la enfermedad ni la injusticia ni la angustia; o, la humanidad alcanzar\u00e1 esa armon\u00eda por la llegada de un salvador o como culminaci\u00f3n de un proceso hist\u00f3rico ineluctable o debe alcanzarla por sus propios esfuerzos. Nostalgia del insecto o anhelo de divinizaci\u00f3n; las abejas y los inmortales no tiene problemas sociales. Los dos grandes mitos son uno: h\u00edbrido horrendo de arc\u00e1ngel y serpiente, el hombre est\u00e1 humillado por haber ca\u00eddo de un previo encumbramiento o por no haberlo alcanzado todav\u00eda. Cada individuo, cada pueblo intuye y formula, con mayor o menor claridad, el gran mito. Dicho en otra forma: concibe ideales y valores ante los cuales la realidad vivida queda ensombrecida. De aqu\u00ed el impulso hacia nuevas formas y el proyecto. El hombre es un hacedor de proyectos, los cuales est\u00e1n siempre expuestos a la frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que da sentido al quehacer humano, orientando y sosteniendo los proyectos, es el conjunto de cosas que se consideran dignas de ser buscadas, conquistadas o preservadas, realizadas: los valores. Valores son la verdad, la comodidad, la justicia, el poder, la salud, la belleza, el orden, la seguridad, el placer, el honor, la gloria, etc. Tanto en los individuos como en las comunidades predominan unos valores sobre otros formando una jerarqu\u00eda. Frecuentemente hay conflictos entre los valores; a veces crisis general seguida de reorganizaci\u00f3n; casi nunca \u2212aunque quiz\u00e1 m\u00e1s a menudo de lo que se cree\u2212 un completo nihilismo axiol\u00f3gico con vocaci\u00f3n de caos y de muerte.<\/p>\n<p>A medida que crece y se integra a la vida colectiva mediante la educaci\u00f3n \u2212espont\u00e1nea o sistem\u00e1tica\u2212, el hombre hereda los bienes y valores de la cultura a que pertenece. Es asombroso observar cu\u00e1n poco originales somos, casi todo lo que tenemos nos ha sido dado: cada individuo \u201cformado\u201d se parece a un tipo, cae bajo un tipo categorial, para el cual hab\u00eda heredado las condiciones biops\u00edquicas y el molde cultural correspondientes; parece como si la educaci\u00f3n no consistiera m\u00e1s que en aprender un papel, un conjunto de roles, para tomar parte en una gran labor teatral donde pocas veces es necesario improvisar y cuyo sentido est\u00e1 dado por el juego de los valores transitorios de la cultura. Los conflictos del individuo, cuando no provienen de crisis de desarrollo o dificultades de adaptaci\u00f3n, son reflejo de conflictos intra o inter-culturales; pocas veces tienen su origen en la dolorosa actividad creadora del esp\u00edritu en lucha con la materia.<\/p>\n<p>Pero esa ilusi\u00f3n teatral se explica por la ya se\u00f1alada tendencia de la cultura a perpetuarse mediante una especie de inercia (la tradici\u00f3n); es posible s\u00f3lo en largos per\u00edodos de relativa estabilidad; se desvanece al considerar que todas las formas culturales son creaci\u00f3n del hombre, finitas como \u00e9l, como \u00e9l destructibles; el ser humano puede verse en cualquier momento ante un teatro ca\u00eddo, abandonado a su indeterminaci\u00f3n, en ejercicio ineludible de su libertad creadora. Pobre de \u00e9l si se hab\u00eda convertido en actor mecanizado o marioneta.<\/p>\n<p>De todas maneras, cualquiera que sea ese estado de la cultura \u2212naciente, en plenitud de realizaci\u00f3n formal, feneciente\u2212 el hombre vive siempre en un mundo cultural y quiz\u00e1 lo que llamamos universo no sea sino, en un sentido m\u00e1s profundo, obra arquitect\u00f3nica del hombre, verbo humano objetivado en el seno de la tiniebla primordial y el misterio. Pero la cultura no es homog\u00e9nea. Pasa con ella lo que pasa con el lenguaje: el lenguaje es prerrogativa del hombre en general, pero se nos presenta siempre en la pluralidad de los idiomas.<\/p>\n<p>No cabe duda que los pueblos son distintos y su peculiar idiosincrasia limita en gran parte las posibilidades de manifestaci\u00f3n formal. Esa idiosincrasia se\u00f1ala las direcciones de desarrollo y contiene en potencia las formas que se actualizan en el transcurso del tiempo. Desde esta perspectiva puede comprobarse que ha habido culturas acabadas, culturas que han agotado, por decirlo as\u00ed, sus potencialidades. Un an\u00e1lisis estructural de los idiomas o lenguas nos muestra con gran claridad que, antes de toda reflexi\u00f3n te\u00f3rica, ya tienen los pueblos o comunidades ling\u00fc\u00edsticas una concepci\u00f3n articulada del mundo y de la vida. Dicha concepci\u00f3n anuncia en cierto modo cu\u00e1les van a ser las l\u00edneas de desarrollo del pueblo en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>La cultura dentro de la cual se \u201cforma\u201d un individuo determina en alto grado su estilo de vida, marca para siempre su quehacer, modela su sensibilidad y su actitud valorativa, da un aire caracter\u00edstico a su pensar. El individuo, por su parte, puede ser factor importante en el devenir cultural; est\u00e1 en condiciones para ello debido al intrincamiento de determinaci\u00f3n y libertad tan caracter\u00edstico de la condici\u00f3n humana, pero los aut\u00e9nticos creadores de formas culturales son pocos. Adem\u00e1s, la aparici\u00f3n de esas formas ocurre en el \u00e1mbito de la comunidad y de una manera que no es clara y conscientemente intencional; la acci\u00f3n del individuo se mueve en un horizonte cultural ya dado. Es como si pudiera hablarse de creaci\u00f3n colectiva, de los pueblos como entidades personoides.<\/p>\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo ubicamos la filosof\u00eda en el horizonte de lo expuesto? \u00bfQu\u00e9 lugar ocupa en este contexto? Distinguimos tres conceptos de filosof\u00eda: 1) filosof\u00eda como dynamis, 2) filosof\u00eda como en\u00e9rgeia, 3) filosof\u00eda como ergon. El uso que se da aqu\u00ed a estas palabras griegas no coincide con el que de ellas hace Arist\u00f3teles; las empleamos como recurso ling\u00fc\u00edstico para dar \u00e9nfasis a la distinci\u00f3n conceptual que intentamos.<\/p>\n<p>1- Hemos visto que la condici\u00f3n humana se caracteriza por cierta indeterminaci\u00f3n fundamental, manifestada en la necesaria creaci\u00f3n de la cultura, y que \u00e9sta presupone siempre visi\u00f3n del mundo, concepci\u00f3n de la vida, ideas o creencias sobre el puesto del hombre en el universo y el papel que est\u00e1 llamado a desempe\u00f1ar. Aunque no se conviertan en objeto de una toma de consciencia problematizante, estos supuestos sostienen y orientan las manifestaciones culturales y hallan su expresi\u00f3n en los diferentes aspectos de la lengua.<\/p>\n<p>As\u00ed como la lengua sirve de medio para la comunicaci\u00f3n y, como medio, es m\u00e1s eficiente cuanto m\u00e1s transparente sea; pero est\u00e1 constituida por un vocabulario (expresi\u00f3n de las representaciones y conceptos de la comunidad), un sistema fon\u00e9tico y un sistema formal (espejos del modus cogitandi colectivo) que no se pueden poner en cuesti\u00f3n, en el habla cotidiana, sin entorpecer la funci\u00f3n comunicativa. As\u00ed la cultura es medio de supervivencia y realizaci\u00f3n para el hombre, que la crea, la vive, la utiliza, la transmite; pero conlleva, como principio y fundamento, los supuestos ya anotados, que no se convierten necesariamente en objeto de estudio, sino que m\u00e1s bien tienden a permanecer ocultos.<\/p>\n<p>A estos supuestos que sostienen y orientan la cultura, a estos supuestos que configuran las estructuras de la lengua, a estos supuestos que s\u00f3lo son posibles dada la condici\u00f3n humana y la comprensi\u00f3n de la totalidad en ella impl\u00edcita, a estos supuestos que tienden a operar en secreto llamamos filosof\u00eda como dynamis, y m\u00e1s estrictamente a la comprensi\u00f3n de donde surgen.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda como dynamis es universalmente humana: todos los pueblos tienen visi\u00f3n del mundo, concepci\u00f3n de la vida, ideas o creencias sobre el puesto del hombre en el universo y el papel que est\u00e1 llamado a desempe\u00f1ar, enraizadas en la comprensi\u00f3n con \u2212dicha o con\u2212 dada en el hecho de ser hombre, en la condicci\u00f3n o con-daci\u00f3n humana. (S\u00e9anos permitido este juego derivativo).<\/p>\n<p>2- Todos los supuestos de la cultura son estructuraciones de la comprensi\u00f3n primordial, pero no son permanentes y declinan con mayor o menor rapidez para dar paso a nuevas estructuraciones, podr\u00edamos decir a nuevos mundos. \u00c9sta su transitoriedad se debe en \u00faltima instancia a que existen en el tiempo. Cuando declinan, la situaci\u00f3n es propicia para una toma de consciencia que descubre su problematicidad. Semejante toma de consciencia no es espont\u00e1nea porque la intenci\u00f3n y la atenci\u00f3n del hombre est\u00e1n generalmente dirigidas hacia el llamado mundo exterior y ocupadas en quehaceres culturales; de all\u00ed que se facilite m\u00e1s en \u00e9pocas cr\u00edticas, pero otros motivos pueden provocarla: el miedo a la muerte, el asombro, el encantamiento producido por el esplendor de las cosas, la angustia vital, el hast\u00edo y la cuita existencial.<\/p>\n<p>Esta toma de consciencia, que problematiza lo hasta entonces inadvertido por obvio, puede conducir a una reflexi\u00f3n cr\u00edtica que se enfrenta a los problemas descubiertos y trata de darles una soluci\u00f3n inteligible, orientada hacia una interpretaci\u00f3n coherente de la totalidad, interpretaci\u00f3n que se problematiza a s\u00ed misma y trata de justificarse racionalmente.<\/p>\n<p>El que as\u00ed reflexiona pretende remontarse a los primeros principios y opera en forma conceptual. Habr\u00e1 triunfado si logra darse una explicaci\u00f3n razonante, autofundamentante de la totalidad, acompa\u00f1ada por las instrucciones correspondientes sobre la forma adecuada de conducirse, o, por la prueba de la infundamentabilidad de tales instrucciones.<\/p>\n<p>Sin embargo, en el transcurso de esa reflexi\u00f3n total fundamental y final no deja de haber supuestos m\u00e1s profundos que pasan inadvertidos y que corresponden a pre-juicios, a decisiones previas, de los cuales el reflexionante por no darse cuenta no se \u201cda cuenta\u201d, de manera que puede tener la ilusi\u00f3n de haber alcanzado su meta cuando en realidad se encuentra muy lejos de ella. Es m\u00e1s, sabemos que la reflexi\u00f3n racional parte necesariamente de supuestos irreductibles, se mueve dentro de l\u00edmites ya dados. He aqu\u00ed la finitud de la reflexi\u00f3n racional.<\/p>\n<p>Cuando el problematizador radical de lo obvio y de s\u00ed mismo inicia aut\u00e9nticamente la actitud y actividad reflexivas, se lanza ipso facto in medias res; todas las cuestiones, por su estrecha relaci\u00f3n e interdependencia, forman una sola: sin embargo es posible y, por razones metodol\u00f3gicas, conveniente distinguir aspectos en ese todo sistem\u00e1tico. \u00a0Distinguimos tres. Podr\u00edan distinguirse m\u00e1s o menos; pero ninguna de las divisiones aspectales que se pueden proponer es absolutamente necesaria; todas subllevan inevitablemente una decisi\u00f3n, en \u00faltimo an\u00e1lisis irracional, sobre el criterio distinguidor. Distinguimos pues, tres, siguiendo aproximadamente la acentuaci\u00f3n que se observa en la historia de la filosof\u00eda: a) reflexi\u00f3n sobre el ser, b) reflexi\u00f3n sobre el conocimiento, c) reflexi\u00f3n sobre el valor.<\/p>\n<p>a) Se trata de un intento racional de concebir la totalidad de lo que es y el significado de Ser. Implica este intento una renuncia previa a toda ayuda sobrehumana, conc\u00edbase \u00e9sta como se quiera, por ejemplo como una revelaci\u00f3n divina; implica, adem\u00e1s, complementariamente, la decisi\u00f3n previa de apoyarse en el poder de la raz\u00f3n y operar de manera conceptual, es decir, utilizando s\u00f3lo recursos humanos.<\/p>\n<p>El pensamiento cient\u00edfico, que consiste en dividir la realidad llamada exterior en campos bien delimitados para estudiarlos de acuerdo con un m\u00e9todo preciso, sobre supuestos aceptados e indiscutidos, persiguiendo un saber sistem\u00e1tico con posibilidad de plena realizaci\u00f3n, \u2212el pensamiento cient\u00edfico es una derivaci\u00f3n y degradaci\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico y s\u00f3lo puede surgir y desarrollarse sobre bases puestas por la filosof\u00eda. La idea, por ejemplo, de que el universo es un todo coherente, gobernado por leyes accesibles al entendimiento humano \u2212supuesto imprescindible de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica\u2212 tiene su origen en el pensamiento filos\u00f3fico y es s\u00f3lo posible cuando \u00e9ste se sobrepone al pensamiento m\u00edtico.<\/p>\n<p>b) El poder de la raz\u00f3n misma se ha problematizado y el conocimiento de la totalidad se ha puesto en tela de juicio al volverse el pensador sobre s\u00ed mismo, escindiendo sujeto y objeto, para preguntarse sobre la esencia del conocimiento, su origen, su extensi\u00f3n, sus tipos y, sobre todo, su validez: concepto y garant\u00eda de la verdad.<\/p>\n<p>En un principio, los esfuerzos encaminados a concebir la totalidad racionalmente se hicieron sobre un supuesto indiscutido, pero formulado desde muy temprano en la historia de la filosof\u00eda. Parm\u00e9nides escribi\u00f3 en forma lapidaria: \u201clo mismo es pensar y ser\u201d. La estructura del ser y la de la raz\u00f3n son la misma. Aunque sin justificaci\u00f3n, hab\u00eda all\u00ed, en semilla o en bot\u00f3n, una teor\u00eda del conocimiento. Pero no pas\u00f3 mucho tiempo sin que el problema se convirtiera expl\u00edcitamente en objeto de la reflexi\u00f3n que, despu\u00e9s de m\u00faltiples ensayos, culmin\u00f3 en el monumental trabajo de Manuel Kant. De la \u201crevoluci\u00f3n copernicana\u201d que este hombre produjo en el filosofar, con su tratamiento del problema gnoseol\u00f3gico, no se ha recuperado todav\u00eda el pensamiento filos\u00f3fico: los m\u00e1s grandes pensadores actuales viven a la sombra de Kant.<\/p>\n<p>No est\u00e1 de m\u00e1s apuntar que la ciencia, por su propia existencia, plantea problemas gnoseol\u00f3gicos, no en cuanto a su desarrollo interno o a su progreso ya que puede encarar sus dificultades y crisis inmanentes con los recursos de que dispone, sino en una dimensi\u00f3n diferente: la de sus fundamentos. Cada ciencia recibe de regalo el principio, el objeto, el m\u00e9todo; pero la filosof\u00eda que tiene que buscar siempre su propio principio y cuyos m\u00e9todos y objeto son problem\u00e1ticos, investiga, en ocasi\u00f3n de las ciencias, sin negar la validez que \u00e9stas tienen dentro de sus respectivos l\u00edmites, sus condiciones de posibilidad, las razones que permiten su existencia y la sostienen. \u00bfNo son acaso las ciencias creaci\u00f3n del hombre? La filosof\u00eda yendo al origen, estudia el hecho del surgimiento de la ciencia y las condiciones que, en \u00faltima instancia, lo posibilitan en el mundo del hombre.<\/p>\n<p>c) El mundo del hombre est\u00e1 estructurado valorativamente. Su arquitectura est\u00e1 configurada por el sistema de valores predominante. \u00c9ste determina el grado de importancia que se da a cada actividad, la atenci\u00f3n preferencial que se dedica a unos objetos sobre otros e, incluso, la visi\u00f3n misma de los entes. Cada cultura y dentro de ella cada \u00e9poca \u2212es ciega para ciertos aspectos de la llamada realidad exterior y, en cambio, muy vidente para otros. El estudio del vocabulario, la morfolog\u00eda y la sintaxis de las diferentes lenguas muestra este hecho con asombrosa claridad. Pero cada cultura tiene, bajo todos los cambios en su estructura valoral exteriorizada, un fundamento valoral menos mutable que no puede destruirse sin producir el derrumbe de todo el edificio cultural, cuyas formas desarticuladas e individuos pasan a ser, en el mejor de los casos, material bruto en el desarrollo de culturas vivientes.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, como tercer aspecto dentro de la triple divisi\u00f3n que hemos escogido, se dirige hacia el valor, lo tematiza, lo problematiza, toma consciencia de su orden jerarquizado, trata de descubrir su naturaleza, de determinar su modo de ser distingui\u00e9ndolo de los entes c\u00f3sicos<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva se presentan tremendos problemas: \u00bfHasta qu\u00e9 punto dependen los conocimientos \u2013y la teor\u00eda misma del conocimiento\u2212 de valores subyacentes a la actividad cognoscitiva? \u00bfHasta qu\u00e9 punto est\u00e1 la concepci\u00f3n filos\u00f3fica de la totalidad, del ente y del sentido de Ser denominada por valores previamente dados, en inadvertida vigencia? \u00bfNo est\u00e1n las ciencias sustentadas y dirigidas por un valor supremo \u2212la verdad\u2212 cuya naturaleza es problem\u00e1tica? \u00bfNo parte la filosof\u00eda misma de una valoraci\u00f3n del intelecto, de la raz\u00f3n, de lo conceptual, no se ha dado acaso en un \u00e1mbito cultural definido? Pero tambi\u00e9n se puede preguntar en direcci\u00f3n contraria: \u00bfNo afecta el conocimiento la vigencia y hasta la validez de los valores relativiz\u00e1ndolos? \u00bfNo ha destruido ya muchos? o: La comprensi\u00f3n originaria del Ser, la luz natural neutra \u00bfno ser\u00e1 previa a los valores?<\/p>\n<p>\u00bfNo dar\u00e1 la interpretaci\u00f3n primigenia y absurda de esa comprensi\u00f3n las estructuras b\u00e1sicas sobre las cuales encuentran los valores su posibilidad de existencia? o: \u00bfHay valores ya dados en la desnuda condici\u00f3n humana, o son secundarios en orden de fundamentaci\u00f3n, creados? \u00bfEs el valor una posibilidad de necesaria, pero variable realizaci\u00f3n? \u00bf Hay una jerarqu\u00eda absoluta de valores? A esta reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre el Ser, el conocimiento y el valor \u2212empresa te\u00f3rica, conceptual, dirigida hacia la totalidad, buscadora de su propio principio, problematizadora de lo obvio\u2212; a esta reflexi\u00f3n cr\u00edtica en su actu-alidad, en su act-ividad, mientras sucede, mientras pone en movimiento al ser del meditador a esta reflexi\u00f3n cr\u00edtica, en esta forma concebida llamamos filosof\u00eda como en\u00e9rgeia o filosofar.<\/p>\n<p>3) Ahora bien, la filosof\u00eda como en\u00e9rgeia conduce generalmente a la producci\u00f3n de obras filos\u00f3ficas. Los pensadores han ensayado respuestas a sus propias preguntas, soluciones a sus problemas te\u00f3ricos y los han comunicado de viva voz o por escrito. Esas respuestas y soluciones tienden a articularse dentro de un todo coherente, dentro de un sistema de pensamiento. Perduran pasando por tradici\u00f3n de maestro a disc\u00edpulo y adquieren cierta estructura c\u00f3sica, son semejantes a objetos fabricados, a productos t\u00e9cnicos.<\/p>\n<p>Los que adoptan un sistema filos\u00f3fico suelen organizarse en escuelas que tienen por objeto el estudio, perfeccionamiento y difusi\u00f3n de aqu\u00e9l. Los integrantes de una escuela encuentran en el sistema que propugnan una estructuraci\u00f3n racional de su concepci\u00f3n del mundo y de la vida y de su actitud ante ellos. Cumple pues el sistema una funci\u00f3n estructuradora y orientadora del pensamiento y de la acci\u00f3n, adem\u00e1s de proporcionar un esquema te\u00f3rico dentro del cual se puede ubicar simplific\u00e1ndola y distorsion\u00e1ndola, toda la experiencia.<\/p>\n<p>Un sistema filos\u00f3fico puede degradarse aun m\u00e1s: puede simplificarse y aplanarse para lograr una divulgaci\u00f3n m\u00e1s amplia y f\u00e1cil y convertirse en expresi\u00f3n y justificaci\u00f3n de los intereses y valores de una clase social determinada, y servir como arma para conservar privilegios o para destruirlos, en las luchas intraculturales.<\/p>\n<p>A los productos del filosofar, a los sistemas de pensamiento, con su car\u00e1cter de artefacto y su tendencia a sufrir degradaciones progresivas \u2212refugio contra la intemperie existencial del hombre, organizaci\u00f3n de los contenidos de la consciencia desmitificada para mantener el equilibrio ps\u00edquico, arma intelectual de grupo\u2212; a los productos del filosofar, pues, llamamos filosof\u00eda como ergon o filosof\u00edas y, en sus degradaciones m\u00e1s bajas, ideolog\u00edas. La filosof\u00eda como ergon tiene como perspectiva el poder ser utilizada como instrumento, manejada como cosa en el quehacer cultural.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo los sistemas son producto del filosofar. La reflexi\u00f3n cr\u00edtica ya considerada inventa m\u00e9todos, maneras de tratar los problemas; m\u00e9todos y maneras que pueden adquirir cierta rigidez ajena a la filosof\u00eda como en\u00e9rgeia, sobre todo cuando se usan de segunda, tercera o cuarta mano. Son los modelos de filosofar; a ellos los incluimos tambi\u00e9n en la filosof\u00eda como ergon. Sin embargo la forma m\u00e1s sutil en que se presenta la filosof\u00eda como ergon es el estilo que caracteriza a la tradici\u00f3n filos\u00f3fica desde sus comienzos. Ejemplo: se ha estilado siempre tratar el problema de la totalidad mediante divisiones topol\u00f3gicas, agotar el todo mediante su repartici\u00f3n en los departamentos de un esquema fundamental; as\u00ed nos encontramos con mundo visible-mundo inteligible, materia-forma, cosa en s\u00ed-fen\u00f3meno, rescogitans-res extensa, sujeto-objeto, etc. A esta divisi\u00f3n conceptual se agrega la b\u00fasqueda de un ente supremo, ente de los entes, ente originario que sirva de coronaci\u00f3n a una jerarqu\u00eda arquitect\u00f3nica de la totalidad intelectualmente reconstruida.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda como en\u00e9rgeia, el filosofar surge dentro de una tradici\u00f3n caracterizada por un estilo, modelos y sistemas, surge dentro de la filosof\u00eda como ergon. Un amplio conocimiento de la tradici\u00f3n, sin filosofar, adem\u00e1s de ser necesariamente superficial, no pasa de ser \u00e1rida erudici\u00f3n. Un filosofar que ignora la tradici\u00f3n es diletantismo: no logra la buscada relaci\u00f3n directa con los problemas porque se encuentra bajo el imperio de la tradici\u00f3n, tanto m\u00e1s fuerte por cuanto opera secretamente desde la lengua, mundo que nos toca en heredad donde se han sedimentado los pensamientos m\u00e1s altos gast\u00e1ndose y banaliz\u00e1ndose. Sin embargo, es interesante lo que resulta del diletantismo unido a la genialidad como en el caso de Federico Nietzsche, quien si bien estaba en muchos aspectos por debajo del nivel ya alcanzado en la tradici\u00f3n, se elev\u00f3 sobre ella en ciertos puntos a alturas quiz\u00e1 no logradas todav\u00eda por el pensamiento contempor\u00e1neo. Deprimente es, en cambio, la erudici\u00f3n unida a la mediocridad como en el caso de tantos profesores e historiadores de la filosof\u00eda; pero su funci\u00f3n como conservadores de la tradici\u00f3n no es de despreciar.<\/p>\n<p>De manera, pues, que el filosofar (filosof\u00eda como en\u00e9rgeia), se apoya en la tradici\u00f3n (filosof\u00eda como ergon) y se manifiesta como di\u00e1logo. Pero en ese di\u00e1logo el ergon al ser representado en su origen, conduce a la primitiva en\u00e9rgeia que lo produjo y que es la misma del filosofante, del nuevo interlocutor en el siempre renovado decircontradecir- condecir actual y l\u00facido. S\u00f3lo que es muy dif\u00edcil, por no decir imposible, \u201cdesergonizar\u201d la tradici\u00f3n completamente; su poder tiene como vimos, formas sutil\u00edsimas de vivir inadvertidamente. He aqu\u00ed un aspecto de la finitud del pensador.<\/p>\n<p>Ahora bien, lo que hemos descrito bajo los t\u00edtulos: \u201cfilosof\u00eda como en\u00e9rgeia\u201d y \u201cfilosof\u00eda como ergon\u2019\u2019 no es universalmente humano. Se trata de posibilidades humanas realizadas s\u00f3lo en el \u00e1mbito de una cultura: la occidental. En efecto, el filosofar es una creaci\u00f3n de los griegos, la tradici\u00f3n filos\u00f3fica comenz\u00f3 en Grecia; luego se extendi\u00f3 por toda la Europa occidental, cuya cultura est\u00e1 marcada indeleblemente por el esp\u00edritu griego. En todo el esplendor de su florecimiento diverso y diferenciado, la llamada cultura occidental despide una fragancia hel\u00e9nica; atravesando el tiempo, sus ra\u00edces m\u00e1s vitales se nutren en el suelo de Atenas, y tienen aire \u00e1tico sus creaciones m\u00e1s altas, como pelopon\u00e9sico estruendo sus m\u00e1s hondas ca\u00eddas. Si nos vi\u00e9ramos obligados a resumir en una sola palabra el destino de Occidente, dir\u00edamos \u201cFilosof\u00eda\u201d. Un ejemplo: fue la concepci\u00f3n filos\u00f3fica griega de la totalidad como universo gobernado por leyes, accesible al entendimiento humano, inteligible, lo que posibilit\u00f3 el surgimiento de las ciencias y su promet\u00e9ica aplicaci\u00f3n. Los griegos son responsables de ese signo tremendo y ambiguo que marca a la Era At\u00f3mica.<\/p>\n<p>Cuando al comienzo de este trabajo enumeramos los aspectos de la cultura en general no pretend\u00edamos ser exhaustivos; sin embargo, la omisi\u00f3n de los aspectos filosof\u00eda y ciencia fue intencional. La filosof\u00eda y las ciencias son griegas. La t\u00e9cnica, dondequiera que se presente, supone prescripciones, recetas que, contempladas desde otra perspectiva, se convierten en f\u00f3rmulas cient\u00edficas, teoremas, leyes; pero esa otra perspectiva apenas entrevista por otros pueblos, fue abierta amplia y definitivamente por los griegos con su valoraci\u00f3n del saber y del comprender como fines.<\/p>\n<p>La gran civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica, que tiende actualmente, por diversos medios, a imponerse sobre todo el globo terr\u00e1queo, no es concebible sin el desarrollo de las ciencias puras, nacidas en Grecia, alimentadas y llevadas adelante por la cultura occidental.<\/p>\n<p>Poniendo ahora las cosas en su puesto hemos de decir: la cultura occidental no es el camino necesario de la humanidad. Grandes pueblos han vivido durante milenios sin filosof\u00eda y sin ciencia porque han realizado otras posibilidades humanas m\u00e1s c\u00f3nsonas con su idiosincrasia y con su peculiar interpretaci\u00f3n del sentido de Ser.<\/p>\n<p>Una noci\u00f3n muy difundida de cultura en general la presenta como creaci\u00f3n universalmente v\u00e1lida que tiene un centro generador m\u00f3vil; se la compara, haciendo gala de p\u00e9simo gusto, con una antorcha que va pasando de la mano de un pueblo a la de otro; se mueve de oriente hacia occidente, nos dicen, como el sol; cada pueblo hace \u201ccontribuciones\u201d m\u00e1s o menos importantes; algunos est\u00e1n a la vanguardia, otros se han quedado rezagados; existen pueblos \u201cprimitivos\u201d que tienen por fuerza que civilizarse con la ayuda de sus hermanos mayores, y otros aun \u201csubdesarrollados\u201d que han de multiplicar sus esfuerzos para participar plenamente de los bienes y valores creados por Occidente, los \u00fanicos que pueden sacar a la humanidad de la \u201cbarbarie\u201d para conducirla a su m\u00e1s alto destino.<\/p>\n<p>No es dif\u00edcil desenmascarar esta noci\u00f3n como sutil ideolog\u00eda occidentalizante erizada de juicios de valor. Sin esos juicios de valor \u00bfc\u00f3mo se podr\u00eda despreciar la cultura de los guahibos, la de los hotentotes, la de los esquimales, la de los motilones? \u00bfNo son ellos tambi\u00e9n seres humanos que han inventado su forma de vida, sus palabras de terror, combate y esperanza, su danza de inestable equilibrio entre el ser y la nada, su cultura? \u00bfDe d\u00f3nde surge esa desmedida arrogancia que lleva a la cultura occidental a convertirse en juez y emperatriz de todas las dem\u00e1s?<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n de la cultura occidental se debe a contradicciones internas y a su esp\u00edritu f\u00e1ustico y se apoya en el poder\u00edo t\u00e9cnico logrado sobre todo despu\u00e9s del renacimiento. Abusando de sus delet\u00e9reos artefactos y en ol\u00edmpico desprecio de los valores de otros pueblos, los occidentales han destruido sin titubear; no hay lugar donde hayan entrado sin desmantelar no s\u00f3lo las formas exteriores de las culturas no europeas, sino y sobre todo su arquitectura interna hecha de materiales sagrados.<\/p>\n<p>Las culturas no europeas han sido derrotadas debido a su inferioridad t\u00e9cnica y a su deslumbramiento ante los ngrandes juguetes mec\u00e1nicos de Occidente \u2212abalorios modernos que los llevan a olvidar sus valores m\u00e1s altos.<\/p>\n<p>La \u00fanica esperanza de los pueblos as\u00ed derrotados consiste en tratar de conseguir que su derrota sea completa y definitiva. Nos explicamos: con sus templos profanados, sus dioses pisoteados, su quehacer tradicional desarticulado, su concepci\u00f3n del inundo dislocada por implacables invasores, los pueblos \u201csubdesarrollados\u201d, para librarse de la esclavitud, tienen que adoptar las formas culturales de sus opresores, usar sus armas materiales e ideol\u00f3gicas, aprender su ciencia y su t\u00e9cnica, emplear sus m\u00e9todos de organizaci\u00f3n social. En caso de triunfo (independencia pol\u00edtico-econ\u00f3mica, autodeterminaci\u00f3n), la derrota cultural no podr\u00eda ser mayor: transformaci\u00f3n completa de acuerdo con patrones extra\u00f1os a su idiosincrasia, renuncia a sus rumbos creadores m\u00e1s aut\u00e9nticos, enajenaci\u00f3n de si mismos. Para vencer a los pueblos colonialistas e imperialistas de Occidente, es necesario dejarse derrotar por su cultura.<\/p>\n<p>Entre las cosas que les toca aprender, import\u00e1ndola como ergon (pero en la esperanza de ejercerla un d\u00eda como en\u00e9rgeia) a semejanza de sus amos y enemigos, est\u00e1 la filosof\u00eda, nervio central y destino de Occidente.<\/p>\n<p>Repitamos que la cultura occidental no es el camino que aguarda a toda la humanidad, al cual se llega por determinismo intr\u00ednseco, sino la posibilidad humana realizada por Europa. Si hoy nos vemos ante la universalizaci\u00f3n de lo occidental, ello se debe a la fuerza expansiva y gran poder\u00edo t\u00e9cnico de esa cultura.<\/p>\n<p>Porque la filosof\u00eda como dynamis no conduce necesariamente a la filosof\u00eda como en\u00e9rgeia. La filosof\u00eda como dynamis es tambi\u00e9n arte como dynamis, religi\u00f3n como dynamis, mito como dynamis y puede conducir a formas no filos\u00f3ficas de en\u00e9rgeia en la reflexi\u00f3n sobre la totalidad. Los mismos motivos existenciales que conducen a la filosof\u00eda, pueden conducir a otras manifestaciones, y \u00bfqui\u00e9n sabe que la condici\u00f3n humana no puede abrirse a horizontes hasta ahora desconocidos?<\/p>\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>Y ahora llegamos a un punto en que podemos formular con sentido una pregunta muy importante: \u00bfPertenece nuestra patria, Venezuela, a la cultura occidental? De la respuesta a esta pregunta depende nuestra relaci\u00f3n con la filosof\u00eda, con la \u00fanica tradici\u00f3n filos\u00f3fica del mundo, la occidental. Guillermo Mor\u00f3n dio a esa pregunta, en una de sus obras, la siguiente formulaci\u00f3n: \u201c\u00bfVenimos de los griegos?\u201d; formulaci\u00f3n concisa, desafiante, plena de sugerencias.<\/p>\n<p>Respondemos: Venezuela (podr\u00edamos decir Latinoam\u00e9rica) est\u00e1 emparentada con la cultura occidental y descendemos de los griegos por l\u00ednea bastarda. Somos un pueblo mestizo de cultura sincr\u00e9tica, surgida del encuentro traum\u00e1tico de tres tradiciones: la occidental, la india y la negra. Triunf\u00f3 la occidental. La india y la negra fueron desmanteladas, desarticuladas, humilladas. Todas nuestras instituciones son creaci\u00f3n de la cultura occidental; hablamos una lengua europea. Pero ese triunfo es m\u00e1s superficial de lo que pudiera creerse: las formas culturales qu\u00e9 tenemos no han calado profundamente en el material humano que intentan configurar.<\/p>\n<p>Distinguimos, pues, por una parte, formas culturales europeas m\u00e1s o menos modificadas, y, por la otra, el material humano mestizo. Las formas culturales europeas fueron creadas por los pueblos occidentales en el transcurso de largos siglos de experiencia; desarrolladas y afirmadas en el enfrentamiento con sus propios problemas, son la manera peculiar en que esos pueblos han ido resolviendo sus problemas vitales. Entre nosotros tienen un afincamiento parcial, nos quedan flojas o apretadas; no son nuestras a pesar del bastardo parentesco que nos une a sus creadores.<\/p>\n<p>El material humano no es de por s\u00ed totalmente amorfo, antes por el contrario est\u00e1 estructurado aqu\u00ed y all\u00e1 por restos fragmentarios de culturas no europeas; ni pasivo: lo arriman fuerzas creadoras que tienden a constituir y expresar la idiosincrasia mestiza, pero que no lo logran porque se encuentran oprimidas, inhibidas, enceguecidas por las formas europeas imperantes.<\/p>\n<p>Esa nuestra idiosincrasia mestiza, que no ha podido manifestarse positivamente en la creaci\u00f3n de formas culturales propias, se manifiesta, sin embargo, negativamente de m\u00faltiples maneras como oposici\u00f3n, obst\u00e1culo y entorpecimiento de las instituciones que nos rigen. As\u00ed tenemos: en el trabajo, el \u201cmanguareo\u201d; en la educaci\u00f3n sistem\u00e1tica, la \u201cpaja\u201d o el \u201ccaletrazo\u201d mal digerido de manuales por parte de los profesores, el \u201capuntismo\u2019\u2019 y el \u201cvivalapepismo\u2019\u2019 por parte de los estudiantes; en la vida social, la \u201cmamadera de gallo\u201d; en la producci\u00f3n literaria y art\u00edstica, el \u201cfacilismo\u201d (los signos de un estilo literario y un lenguaje pl\u00e1stico propios se encuentran, pero hay que buscarlos mucho); en la pol\u00edtica, el \u201cbochinche\u201d, el \u201ccaudillismo\u201d, el \u201cgolpismo\u201d; en las posiciones de responsabilidad el \u201cpaterrolismo\u201d y el \u201cguabineo\u201d; en la lucha por el mejoramiento personal, el \u201cp\u00e1jaro-bravismo\u201d, el \u201ccompadrazgo\u201d y la \u201crebati\u00f1a\u201d; en la religi\u00f3n, el \u201censalme\u201d, la \u201cpava\u201d, la \u201cmavita\u201d, el \u201ccierre\u201d, los \u201cmu\u00f1ecos\u201d y las \u201clamparitas\u201d; etc., etc. Es evidente, por otra parte, que en los proyectos, quehaceres y opiniones predominan la emoci\u00f3n sobre el pensamiento, la magia sobre la raz\u00f3n, el mito sobre lahistoria, la corazonada sobre el c\u00e1lculo fr\u00edo.<\/p>\n<p>Es asombroso lo que puede revelar la observaci\u00f3n atenta de la arquitectura y la decoraci\u00f3n interna en los diferentes medios sociales de nuestro pa\u00eds. La arquitectura, concreci\u00f3n de todos los aspectos de la cultura y camino hacia ellos, no ha sido utilizada hasta ahora como medio de autocomprensi\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Un estudio de la lengua espa\u00f1ola en Venezuela, que fuera m\u00e1s all\u00e1 de lo pintoresco y se dirigiera l\u00facidamente a los cambios fon\u00e9ticos y sobre todo sint\u00e1cticos, mostrar\u00eda la presencia de factores que no pueden explicarse recurriendo solamente a las condiciones generales del cambio ling\u00fc\u00edstico intracultural. Un sistema simb\u00f3lico como la lengua, usado por un pueblo que no lo cre\u00f3 y que por lo tanto no encuentra expresada en \u00e9l su idiosincrasia, experimenta cambios peculiarmente sutiles, especialmente cuando recursos artificiales como la escritura y los medios modernos de difusi\u00f3n oral, mantienen aparentemente su integridad. Tal es el caso del idioma espa\u00f1ol en Venezuela (podr\u00edamos decir en Latinoam\u00e9rica); pero los estudios hasta ahora emprendidos son miopes; m\u00e1s all\u00e1 de la colecci\u00f3n de \u201camericanismos\u201d, los pasos dados son t\u00edmidos y cortos porque les ha faltado una hip\u00f3tesis de trabajo de gran aliento.<\/p>\n<p>Ahora preguntamos: si esas oscuras fuerzas creadoras, que constituyen lo m\u00e1s aut\u00e9ntico de nuestro ser y que no han podido manifestarse sino negativamente, tuvieran libre campo de acci\u00f3n, fueran liberadas de la red de estructuras formales que las ocultan y oprimen \u00bfa d\u00f3nde conducir\u00edan? \u00bfqu\u00e9 nuevas formas generar\u00edan? \u00bfa qu\u00e9 cultura insospechada dar\u00edan nacimiento? Es de imaginar que entonces pelear\u00edamos combates \u00edntima y aut\u00e9nticamente nuestros, con total compromiso, en ejercicio de nuestra originaria libertad, con la m\u00e1s genuina autonom\u00eda existencial.<\/p>\n<p>Pero cualquier respuesta a estas preguntas es ociosa, ya que, por las razones anotadas para los pueblos no occidentales, reforzadas en nuestro caso por el parentesco se\u00f1alado y por la no estructuraci\u00f3n aut\u00f3noma de nuestra idiosincrasia, todas las actividades conscientes de la naci\u00f3n est\u00e1n dirigidas hacia el logro de la plena vigencia de las formas de vida y valores creados por la cultura occidental.<\/p>\n<p>En efecto, la gesti\u00f3n de los gobiernos, los programas de los partidos pol\u00edticos, la aspiraci\u00f3n formulada de la gente bien \u2212a pesar de las profundas diferencias con respecto a m\u00e9todo\u2212 tienden a la realizaci\u00f3n de una vida larga, saludable y c\u00f3moda para todos; al desarrollo ilimitado de las ciencias y de la t\u00e9cnica para conocer bien el medio f\u00edsico-biol\u00f3gico-hist\u00f3rico-ps\u00edquico y dirigirlo racionalmente poni\u00e9ndolo \u201cal servicio del hombre\u201d; al refinamiento del esp\u00edritu mediante el cultivo de las artes, las letras y el pensamiento europeos; etc. Poner en duda la suprema jerarqu\u00eda de este ideal significar\u00eda desafiar la ira de los dioses, poseer una absurda vocaci\u00f3n de martirio o estar irremediablemente loco. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda u osar\u00eda en nuestro pa\u00eds oponerse, por principio a la erradicaci\u00f3n de las enfermedades y de la ignorancia; a la industrializaci\u00f3n; a la introducci\u00f3n del logos, de la ratio, del c\u00e1lculo, de la planificaci\u00f3n en la agricultura y la cr\u00eda, en la construcci\u00f3n de viviendas, en la producci\u00f3n de bienes de consumo; a la transformaci\u00f3n de nuestra mentalidad m\u00e1gica en tina mentalidad l\u00f3gica? Los estadistas, los pol\u00edticos, los economistas, los maestros y profesores, con mayor o menor buena fe y acierto, est\u00e1n embarcados en esta empresa. Los divide, en el fondo, la diferente interpretaci\u00f3n de la propiedad y de la libertad, diferencia que refleja el conflicto actual entre las grandes potencias.<\/p>\n<p>\u00bfNo se consagra definitivamente un intelectual, un artista, un investigador cient\u00edfico si sus obras son aceptadas y admiradas en Europa como \u201ccontribuciones originales\u201d en el campo respectivo? \u00bfY no deber\u00eda ser su aspiraci\u00f3n m\u00ednima estar \u201cal d\u00eda\u201d con los movimientos europeos en la rama del hacer cultural a que se dedica?<\/p>\n<p>Ante semejante estado de cosas, la filosof\u00eda en Venezuela puede concebirse de varias maneras:<\/p>\n<p>a) Como una de las tantas cosas y actividades que importamos como ergon, en el deseo esperanzado de practicarla un d\u00eda como en\u00e9rgeia para llegar al m\u00e1s alto nivel de la cultura occidental. \u00c9sta no nos es extra\u00f1a: su participaci\u00f3n en nuestro surgimiento como pueblo y como rep\u00fablica ha sido de la m\u00e1xima importancia. La adquisici\u00f3n de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica europea y el intento de desarrollarla entre nosotros son deberes inaplazables, porque de lo contrario nos mover\u00edamos en un diletantismo intelectual vergonzoso que no nos dejar\u00eda ocupar puesto alguno en la mesa donde dialogan los grandes pensadores de la cultura buena y verdadera. Tenemos escuela de filosof\u00eda en las facultades de Humanidades de Caracas y Maracaibo; en el bachillerato human\u00edstico la materia filosof\u00eda se explica durante un a\u00f1o; en otras escuelas y facultades no deja de haber de vez en cuando un curso de introducci\u00f3n a la filosof\u00eda o historia de las ideas. Ilustres espa\u00f1oles han sacrificado su vida en el noble empe\u00f1o de ense\u00f1\u00e1rnosla. Si hoy en d\u00eda imitamos en forma balbuciente al \u00faltimo fil\u00f3sofo que haga \u201cbulla\u201d en Europa o nos concentramos en el estudio de alg\u00fan grande del pasado, con ostentaci\u00f3n y aires de profundidad, llegar\u00e1 el d\u00eda en que tengamos contacto directo con el esp\u00edritu de esa tradici\u00f3n y podamos encarnarlo.<\/p>\n<p>b1) Debe ense\u00f1arse una sola filosof\u00eda (ergon) la que ha sido dise\u00f1ada para conducir al hombre a su completa liberaci\u00f3n; la que en conocimiento de las leyes que rigen la historia, puede predecir el porvenir; la que hace consciente a cada quien del momento hist\u00f3rico en que le ha tocado vivir y le se\u00f1ala su papel; la que se apoya en el desarrollo de las ciencias apoy\u00e1ndolo a su vez; la \u00fanica que tiene la historia a su favor. La verdad sobre el mundo y el hombre se conoce ya, s\u00f3lo hace falta difundirla, predicarla. Cualquier falla que se crea o se quiera ver en su luminosa estructura, depende del lente interesado con que se mira. Cualquier falla aut\u00e9ntica ser\u00e1 pulida, corregida, dejada atr\u00e1s, pues no se trata de una anquilosada estructura dogm\u00e1tica, sino de un sistema org\u00e1nico en perpetuo movimiento dial\u00e9ctico; s\u00f3lo las leyes fundamentales, m\u00e1xima conquista del intelecto humano, permanecen inalterables porque son las leyes de desarrollo de la realidad misma.<\/p>\n<p>b2) Debe ense\u00f1arse una sola filosof\u00eda (ergon) la que es antesala de la fe y, por lo tanto, de la salvaci\u00f3n del alma; la que, en conocimiento de la revelaci\u00f3n divina, es capaz de orientar a cada hombre durante su tr\u00e1nsito por la tierra y prepararlo para la eternidad; la que, sin negar la raz\u00f3n, la transciende por el amor; la \u00fanica que tiene a Dios de su parte. La verdad sobre el mundo y el hombre se conoce ya, la revelaci\u00f3n ha sido explicada y estructurada racionalmente sobre bases sagradas; s\u00f3lo hace falta predicarla, difundirla, vivirla. Aunque el reino del hombre no es de este mundo, se puede y se debe remediar lo que es remediable, la injusticia social, la miseria; pero no por la violencia, sino por la comprensi\u00f3n y el amor. Existe ya una doctrina clara y bien articulada para lograr este fin.<\/p>\n<p>c) La filosof\u00eda \u2212y todo lo que \u201cpor all\u00ed humea\u201d\u2212 es cosa abstrusa que no sirve sino para complicarse la vida.<\/p>\n<p>d) Sin despreciar la tradici\u00f3n filos\u00f3fica europea \u2212hemos dedicado y dedicaremos largos a\u00f1os a su estudio; donde quiera que se filosofe aut\u00e9nticamente habr\u00e1 de recorrer el pensador sus laber\u00ednticos caminos, sufrir sus apor\u00edas\u2212; sin menospreciar la estremecedora potencia de las ideolog\u00edas como artefacto de combate en las luchas intraculturales que producen el cambio, impulsadas por tremendas contradicciones y en rumbo hacia ideales inciertos y cambiantes \u2212los grupos, clases, pueblos en pugna tienen el derecho y la necesidad de forjarse armas ideol\u00f3gicas\u2212; sin escarnecer al hombre que nace, crece, se reproduce y muere de acuerdo con los patrones culturales que lo \u201cformaron\u201d, jam\u00e1s poni\u00e9ndolos en tela de juicio, asom\u00e1ndose nunca a sus propios abismos \u2212ser hombre es de por s\u00ed ya bastante dif\u00edcil como para agregarle adrede los problemas de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica; los muchos aceptan la parte que les toca, se enardecen en su puesto de combate o se encogen bajo los golpes, saborean su mendrugo de amor y pagan puntualmente su cuota de dolor a la vida, no reintrogrediendo intencional y expl\u00edcitamente su situaci\u00f3n\u2212; sin agredir, en suma, ninguna de esas concepciones y actitudes, dej\u00e1ndolas vivir en su plano, distanci\u00e1ndolas como dados, consideramos que es posible y urgente para los que en nuestro pa\u00eds se aplican a la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica romper la enajenaci\u00f3n involucrada en el hecho de instalarse totalmente en cualquiera de ellas, buscar nuestros estratos m\u00e1s profundos y, en aceptaci\u00f3n de lo que somos como pueblo, emprender la interpretaci\u00f3n de nosotros mismos.<\/p>\n<p>M\u00e1s ac\u00e1 de los conflictos intraculturales, m\u00e1s ac\u00e1 de la tradici\u00f3n europea, m\u00e1s ac\u00e1 de las formas indias y negras que en extra\u00f1o sincretismo conviven con las occidentales, m\u00e1s ac\u00e1 de la cultura que no hemos inventado est\u00e1 nuestra idiosincrasia de pueblo, la concreci\u00f3n singular de lo humano en esta tierra nuestra. Pero m\u00e1s ac\u00e1 aun, aqu\u00ed mismo, centro primigenio, nuestra libertad y nuestra finitud irremediables.<\/p>\n<p>Hemos alienado nuestra radical libertad, por eso las oscuras fuerzas creadoras de nuestro pueblo no pueden manifestarse sino negativamente. A un enfrentamiento de nuestra libertad consigo misma s\u00f3lo podemos venir por un camino de regreso que atraviese l\u00facidamente todos los estratos hasta llegar aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Al rechazar y condenar las manifestaciones negativas de nuestra idiosincrasia \u2212oscura y pertinaz defensa en que fulgura la sangre fecunda de dioses mestizos degollados\u2212 no hacemos sino enajenarnos m\u00e1s y m\u00e1s.<\/p>\n<p>Para que pueda surgir un filosofar venezolano o un filosofar en Venezuela, una reflexi\u00f3n genuinamente nuestra dirigida a la totalidad, interpretadora del ser y la nada, del conocimiento y del valor, para saber o hacer nuestro destino, para decir nuestro Ser y ser nuestro Decir tenemos que emprender un largo viaje hacia nosotros mismos.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-manuel-briceno-guerrero\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Manuel Brice\u00f1o Guerrero I La filosof\u00eda es posibilidad, actividad y producto del hombre. 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