{"id":5770,"date":"2022-08-20T20:42:27","date_gmt":"2022-08-20T20:42:27","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5770"},"modified":"2023-11-24T18:27:35","modified_gmt":"2023-11-24T18:27:35","slug":"la-nocion-de-tiempo-en-la-obra-de-enrique-bernardo-nunez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-nocion-de-tiempo-en-la-obra-de-enrique-bernardo-nunez\/","title":{"rendered":"La noci\u00f3n de tiempo en la obra de Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jes\u00fas Puerta<\/h4>\n<p><strong>1.- UNA PREGUNTA SIN RESPUESTA: EL SER Y EL TIEMPO:<\/strong><\/p>\n<p>Una pregunta contra la cual se han estrellado muchos sistemas filos\u00f3ficos, es aquella que interroga el ser del tiempo. Si nos lo preguntamos, podr\u00edamos experimentar la desaparici\u00f3n de esa seguridad con que nos referimos a \u00e9l. Se nos hace imposible dar con una definici\u00f3n satisfactoria. La filosof\u00eda y la f\u00edsica han ensayado algunas respuestas. El tiempo tambi\u00e9n aparece aludido en la econom\u00eda pol\u00edtica. Pero es sobre todo en la historia donde la pregunta por el tiempo y la historicidad se nos hace esencial.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles suger\u00eda que el tiempo es una cuesti\u00f3n de perspectiva, el punto de vista del \u201cahora\u201d. A partir del \u201cahora\u201d pod\u00eda verse hacia atr\u00e1s y hablar del pasado, o mirar hacia adelante y vislumbrar el futuro. Tambi\u00e9n en su discusi\u00f3n sobre las categor\u00edas de \u201cActo\u201d y \u201cPotencia\u201d, Arist\u00f3teles se meti\u00f3 con el tema del tiempo. Ambas eran \u201cformas de decir el Ser\u201d, con lo que uni\u00f3 ambas nociones: el Ser y el Tiempo. El Ser era Ser en el Tiempo. Tanto, que en ocasiones era \u201cActo\u201d y, en otras, s\u00f3lo \u201cPotencia\u201d.<\/p>\n<p>Para la f\u00edsica newtoniana, el tiempo era una condici\u00f3n absoluta y \u201cde fondo\u201d, ligada al movimiento relativo de los objetos en la naturaleza. Por ello, el tiempo era homog\u00e9neo, continuo y absoluto. Su concepto aparec\u00eda como la relaci\u00f3n abstracta entre distintos procesos objetivos, independientes de los sujetos que los conoc\u00edan. La posibilidad misma de medirlo con relojes, como se med\u00eda el espacio, en unidades infinitamente divisibles, lo abstra\u00eda de procesos y sujetos concretos. De esta manera, el Ser y el Tiempo se separaban. Este era una condici\u00f3n de aqu\u00e9l; no una cualidad intr\u00ednseca.<\/p>\n<p>Este tiempo abstracto de la f\u00edsica cl\u00e1sica, se opuso al tiempo concreto de las vivencias subjetivas que Agust\u00edn de Hipona hac\u00eda depender de las tensiones del alma. Esta era la traducci\u00f3n filos\u00f3fica de la vivencia de la expectativa o la distracci\u00f3n de la conciencia de la duraci\u00f3n. Mucho despu\u00e9s, Kant retomar\u00eda esta noci\u00f3n subjetiva del tiempo en sus categor\u00edas de la Est\u00e9tica Trascendental. El Tiempo, junto al espacio, era una de las categor\u00edas con las cuales el Sujeto (tambi\u00e9n trascendental) organizaba sus percepciones para posibilitar el objeto mismo, su conocimiento y, finalmente, el Entendimiento. Pero Kant hac\u00eda absorber el sujeto concreto en el Sujeto Trascendental, que es todo sujeto \u00fanicamente en tanto conoce, en cualquier tiempo y en cualquier espacio. Es decir, de nuevo volv\u00eda abstracta la noci\u00f3n de Tiempo. Bergson devolvi\u00f3 el Tiempo al sujeto concreto en forma de <em>intuici\u00f3n<\/em>, una evidencia que s\u00f3lo podemos compartir pero no comunicar racionalmente. La Duraci\u00f3n, en el pensamiento de Bergson, se convierte en principio metaf\u00edsico, an\u00e1logo y competidor del Ser de Parm\u00e9nides, las Ideas de Plat\u00f3n, la Voluntad de Schopenhauer y, quiz\u00e1s, si atribuimos una metaf\u00edsica a Nietzsche, la Voluntad de Poder. Ac\u00e1, en Bergson, el Ser y el Tiempo se enfrentan como principios competidores.<\/p>\n<p>Hegel intent\u00f3 una s\u00edntesis de esos tiempos objetivo y subjetivo con su concepto de \u201cdevenir intuido\u201d. Era la mediaci\u00f3n entre el Ser y la Nada, lo que era no siendo y lo que no era siendo. Llamativamente, Hegel tambi\u00e9n establec\u00eda una equivalencia entre el Yo y el Tiempo: ambos eran la determinaci\u00f3n de la indeterminaci\u00f3n: algo as\u00ed como el intento de la Raz\u00f3n de atrapar lo que es por naturaleza inatrapable, el Yo por ser libre, el Tiempo&#8230; por ser Tiempo.<\/p>\n<p>Esta revisi\u00f3n filos\u00f3fica no ser\u00eda satisfactoria, si dejamos de lado a Heidegger, cuyo libro principal se llama, precisamente, \u201cSer y Tiempo\u201d. Aunque critica lo que llama \u201cnoci\u00f3n vulgar del tiempo\u201d en Arist\u00f3teles y Hegel, Heidegger concuerda con la idea de que el Ser <em>es y s\u00f3lo puede ser en el Tiempo. <\/em>Es precisamente ello lo que lo lleva a afirmar la radicalidad temporal de la existencia y, m\u00e1s all\u00e1, su historicidad, en tanto se trata de <em>tiempo compartido, colectivo.<\/em> En Heidegger hay una identidad entre el tiempo existencial, el del Ser (el individuo), y el tiempo de la comunidad. De esa identidad, precisamente, deriva la historicidad.<\/p>\n<p>Cabe otra advertencia en relaci\u00f3n a Heidegger. Lo <em>vulgar<\/em> (inapropiado, impreciso, equivocado en \u00faltima instancia) que critica en Arist\u00f3teles y Hegel, es entender que el Tiempo es pura sucesi\u00f3n o consecutividad. Hay otra dimensi\u00f3n temporal que, seg\u00fan Heidegger (y que Derrida comenta despu\u00e9s) queda fuera de la noci\u00f3n de Tiempo de los grandes fil\u00f3sofos del Occidente: la simultaneidad. Ella la consigue Derrida en la ling\u00fc\u00edstica de Roman Jakobson.<\/p>\n<p>Jakobson critica al fundador de la ling\u00fc\u00edstica, Ferdinand De Saussure, por enfatizar el car\u00e1cter lineal del lenguaje, la supuesta imposibilidad de pronunciar dos elementos ling\u00fc\u00edsticos a la vez, reconociendo as\u00ed \u00fanicamente la sucesi\u00f3n o concatenaci\u00f3n temporal del habla. Como se\u00f1ala Derrida, gracias a esta cr\u00edtica, Jakobson observa que este \u201cprejuicio tradicional acerca del car\u00e1cter lineal del lenguaje\u201d (Jakobson, 1967: 109) le impidi\u00f3 ver a De Saussure que, al lado de la \u201cconcatenaci\u00f3n\u201d, hab\u00eda otra modalidad de combinaci\u00f3n del lenguaje: la \u201cconcurrencia\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, \u201ctoda unidad ling\u00fc\u00edstica sirve a la vez como contexto para las unidades m\u00e1s simples\u201d (Ob. cit.: 109). De modo que los fonemas son el contexto de los rasgos diferenciales, las palabras o morfemas lo son de los fonemas, la frase de las palabras, el discurso de las frases, etc. El contexto, a cada escala, constituye la simultaneidad de cada unidad de an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico. Se podr\u00eda incluso ampliar tales contextos, hasta considerar las relaciones interpersonales, las instituciones, las clases y las naciones, como hacen los ling\u00fcistas pragm\u00e1ticos, pero tambi\u00e9n los historiadores del arte y la literatura.<\/p>\n<p>El hablante, seg\u00fan Jakobson, realiza dos operaciones. Una, la selecci\u00f3n, consiste en escoger entre las diversas opciones virtuales que ofrece el c\u00f3digo o la Lengua, estableciendo as\u00ed relaciones simult\u00e1neas y sistem\u00e1ticas con todos los otros elementos ling\u00fc\u00edsticos ausentes, que no fueron escogidos, pero que pueden sustituir a los seleccionados. La otra operaci\u00f3n es la combinaci\u00f3n por la cual \u201ctodo signo est\u00e1 formado de otros signos constitutivos y\/o aparece \u00fanicamente en combinaci\u00f3n con otros signos\u201d (Jakobson, Ob. cit.: 109). As\u00ed, cada signo se refiere, a la vez, al c\u00f3digo o Lengua y a su contexto. Ambas relaciones son simult\u00e1neas y sistem\u00e1ticas. As\u00ed la simultaneidad es fundamento de los an\u00e1lisis contextuales en ling\u00fc\u00edstica, pero tambi\u00e9n en historia del arte y la literatura y (\u00bfpor qu\u00e9 no?) otras formas de historia.<\/p>\n<p><strong>2.- EL TIEMPO Y LA NARRACION:<\/strong><\/p>\n<p>El tiempo es una dimensi\u00f3n impl\u00edcita en toda narraci\u00f3n, sea de ficci\u00f3n, sea pretendidamente real o hist\u00f3rica. El tiempo es evidente en la sucesi\u00f3n de los episodios y, si es escrita, en la linealidad de la escritura. El recorrido de la vista del lector por la l\u00ednea de la escritura, remeda lo que se intuye como devenir y transcurso en el tiempo desde Arist\u00f3teles. La atenci\u00f3n lectora se desplaza desde el \u201cantes\u201d hacia el \u201cdespu\u00e9s\u201d. Toda narraci\u00f3n, mediante su estructura compositiva, puede simular ese tiempo de la sucesi\u00f3n y la concatenaci\u00f3n. S\u00f3lo se permiten algunos \u201csaltos\u201d en la relaci\u00f3n de los acontecimientos realistas: cuando interfiere el recuerdo. El pasado aparece como recurso de la explicaci\u00f3n de lo que sucede. En la prosa realista, esos \u201csaltos temporales\u201d tienen la funci\u00f3n de recuerdo y de explicaci\u00f3n, y por ello el texto ofrece al lector pistas s\u00f3lidas para su inteligibilidad. La prosa no escatima, en esos casos, pistas para la orientaci\u00f3n del lector. Lo mismo puede decirse en esas narraciones en que el presente es el futuro de la narraci\u00f3n. Es decir, cuando lo que se cuenta es pasado en relaci\u00f3n al narrador. Pasado, presente y futuro son posibles a partir de un punto en el devenir temporal, una perspectiva, un punto de vista.<\/p>\n<p>Enrique Bernardo Nu\u00f1ez provoca una ruptura de esta correspondencia entre la linealidad de la escritura y la linealidad del tiempo, mediante el recurso compositivo de referir episodios de \u00e9pocas hist\u00f3ricas diferentes, en la linealidad de la escritura de la novela. Y sin pistas \u201crealistas\u201d. No se trata de recuerdos. Ni siquiera de explicaciones, aunque s\u00ed sugieran analog\u00edas e identificaciones.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n recuerda? En <strong>Cubagua<\/strong> aparecen de repente fragmentos de cr\u00f3nicas antiguas, referencias del Tirano Aguirre en el primer cap\u00edtulo, como si el narrador lo considerara preciso; como si, adem\u00e1s, lo que va a contar es tan hist\u00f3rico, como lo del personaje maldito. Otra posibilidad: la descripci\u00f3n del paisaje trae al narrador las cr\u00f3nicas hist\u00f3ricas: los lugares son una misma cosa que sus historias, sus personajes, sus fundadores y h\u00e9roes. Recuerdan, en este caso, la tierra, el territorio, el paisaje, las viejas edificaciones.<\/p>\n<p>Pero el pasado tambi\u00e9n se entromete en el presente de los personajes principales y del narrador. Como en este di\u00e1logo entre Leiziaga y fray Dionisio:<\/p>\n<p><em>\u00a0 -\u00bfMe ha dicho que piensa levantar un plano de Cubagua? Puedo mostrarle uno trazado hace tiempo, cuando Nueva C\u00e1diz se hallaba en su mayor riqueza.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 &#8211; El pasado, siempre el pasado. Pero \u00bfes que no se puede huir de \u00e9l? Ser\u00eda mejor que habl\u00e1semos ahora del petr\u00f3leo (23)<\/em><\/p>\n<p>Personajes actuales y de otros tiempos se identifican. Fray Dionisio le habla a Leiziaga de otros que, como \u00e9l, hab\u00edan llegado a Cubagua en busca de fortuna. Luego, el enviado de las compa\u00f1\u00edas medita:<\/p>\n<p><em>Leiziaga se inclin\u00f3 de nuevo sobre el plano de Nueva C\u00e1diz. Despu\u00e9s se le ocurri\u00f3 un pensamiento que le hizo re\u00edr. \u00bfSer\u00eda \u00e9l acaso el mismo Lampugnano? C\u00e1lice, Ocampo, Cede\u00f1o. Es curioso. Record\u00f3 este aviso en el camino de la Asunci\u00f3n a Juan Griego: \u201cDiego Ordaz.- Detal de licores\u201d. Los mismos nombres \u00bfY si fueran, en efecto, los mismos ? Se volvi\u00f3 a sentar, a un gesto del fraile, que hojeaba un cuaderno amarillento, un manuscrito antiguo\u00a0 (25)<\/em><\/p>\n<p>De pronto, en el cap\u00edtulo III, la narraci\u00f3n que transcurr\u00eda en una contemporaneidad moderna, es desplazada por la actualidad de la Conquista de la isla. Cede\u00f1o y Lampugnano, han desplazado a Leiziaga. Pero es s\u00f3lo una conmutaci\u00f3n. Un juego de sustituciones. La misma narraci\u00f3n o las mismas narraciones yuxtapuestas, como transparencias colocadas una encima de la otra y vistas al trasluz, confundi\u00e9ndose, identific\u00e1ndose las figuras. Sorpresivamente, vuelve la voz de Fray Dionisio en su conversaci\u00f3n con el moderno Leiziaga:<\/p>\n<p><em>-\u00bfHas comprendido, Leiziaga, todo lo que ha pasado aqu\u00ed? \u00bfInterpretas ahora este silencio?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 Fray Dionisio se pas\u00f3 el pa\u00f1uelo por la frente, por aquella calvicie, remate de una cabeza que parec\u00eda desterrada.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero no importa, piensa Leiziaga. Las expediciones vuelven a poblar las costas. Se tiene permiso para introducir centenares de negros y taladros a Cubagua. Indios, europeos, criollos, vendedores de toda especie se hacinan en viviendas estrechas, Traen un cine. Se elevan torres de acero. Dep\u00f3sitos grises y bares con anuncios luminosos. Tambi\u00e9n se lee en una tabla: \u201caqu\u00ed se hacen f\u00e9retros\u201d. Los negros llegan bajo contrato. Los muelles est\u00e1n llenos de tanques. Los buques r\u00e1pidos con sus penachos de humo recuedan las naves de las naos. (38)<\/em><\/p>\n<p>Pareciera que N\u00fa\u00f1ez sugiriera aqu\u00ed una noci\u00f3n c\u00edclica o circular del tiempo hist\u00f3rico. Un eterno retorno de lo id\u00e9ntico, aunque en formas diferentes.<\/p>\n<p>3.-UN PRINCIPIO DE INTERPRETACION INMANENTE DE LA HISTORIA:<\/p>\n<p>Otra interpretaci\u00f3n posible es que N\u00fa\u00f1ez distingue y distancia dos tiempos, el del discurso novelesco y el de la historia positiva, la de los hechos. Seg\u00fan esto, N\u00fa\u00f1ez como novelista diferir\u00eda del N\u00fa\u00f1ez historiador, asumiendo las diferentes funciones del discurso de conocimiento y el de ficci\u00f3n. En todo caso, EBN toma distancias de la narraci\u00f3n simple de la concatenaci\u00f3n de los hechos.<\/p>\n<p>Pistas para dilucidar esto, podr\u00eda ser el Discurso de Incorporaci\u00f3n a la Academia de la Historia, en 1948. En ese texto, N\u00fa\u00f1ez desarrolla lo que podr\u00edamos llamar un principio interpretativo inmanente de la historia, el cual no deja sin tocar el problema del tiempo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Cabe resaltar la fecha de ese Discurso, 1948, la segunda mitad de la d\u00e9cada de los cuarenta, \u00e9poca en que se funda la Facultad de Humanidades de la UCV, en que el conocimiento hist\u00f3rico conoce un auge y una sistematizaci\u00f3n que rompe con los devaneos literarios anteriores, para proponerse como una disciplina cient\u00edfica. Van quedando atr\u00e1s los determinismos positivistas, pero tambi\u00e9n los arranques \u00e9picos y po\u00e9ticos que deban demasiado vuelo a la elocuencia y poco a la precisi\u00f3n cient\u00edfica. Ya no se cree tanto, en aquel entonces, en que \u201cla poes\u00eda es fuente de historia o la historia es fuente de poes\u00eda\u201d. Se puede decir que en aquellos momentos, la historia transitaba, de la predisciplina, a la disciplina.<\/p>\n<p>N\u00fa\u00f1ez problematiza la cuesti\u00f3n del tiempo desde diferentes puntos de vista. En primer lugar, subraya la actualidad del pasado. Esta tiene que ver con la funci\u00f3n integradora y constructora de la historia. Estudiar y escribir historia no es apartarse de la lucha actual. Al contrario,\u00a0 es \u201csaturarse de la realidad que la ha inspirado y ha de inspirarla en lo sucesivo\u201d. Para N\u00fa\u00f1ez, la historia \u201ces pasi\u00f3n de actualidad\u201d, y convoca en su respaldo nada menos que a Maquiavelo, quien busca en el pasado argumentos para las luchas de su presente. La ignorancia de la historia tiene serias consecuencias, entre ellas la p\u00e9rdida de territorio: \u201cpor carecer de una pol\u00edtica fundada en la historia, nuestro pa\u00eds no es hoy lo que deb\u00eda ser\u201d (208).<\/p>\n<p>Por tanto, el estudio de la historia tiene como fin comprender la \u201ccausa de Venezuela\u201d. Hay una historia de los vencedores y otra de los vencidos. La historia debe ser necesariamente parcial, toma partido por los propios; pero ello no va en contra de su veracidad (\u201cla verdad, madre de la Historia\u201d, dice N\u00fa\u00f1ez, citando al Quijote), por cuanto se trata de poner del lado de nuestros pueblos, a la raz\u00f3n y la justicia.<\/p>\n<p>Hay un sabor hegeliano en estas afirmaciones nu\u00f1ecianas, que no son simple ret\u00f3rica. Hay una muy precisa referencia a la filosof\u00eda hist\u00f3rica hegeliana, con la cual N\u00fa\u00f1ez coincide, pero tambi\u00e9n polemiza y complementa.<\/p>\n<p>Hay una raz\u00f3n en la historia. Esa raz\u00f3n es la que constituye sus hechos. Cada pueblo, y cita en su apoyo N\u00fa\u00f1ez a Montesquieu, tiene un motivo central de existencia. En el caso del pueblo venezolano, ese motivo, esa Idea Suprema, esa Fuerza espiritual, esa raz\u00f3n hist\u00f3rica, es la Libertad (y esta es otra coincidencia con Hegel, aunque \u00e9ste llama a los pueblos americanos \u201cpueblos sin historia\u201d). Puede hacerse historia econ\u00f3mica, pero \u201ctras esa historia econ\u00f3mica o de los economistas, puede hallarse la pasi\u00f3n de un pueblo por su libertad\u201d (210) \u00bfPol\u00e9mica con los recientes, en los cuarenta, an\u00e1lisis marxistas? Es posible. Aunque las coincidencias se pueden percibir en otros puntos de su discurso.<\/p>\n<p>\u201cHoy como ayer se trata de la Libertad (&#8230;) La Libertad ha de tener un objetivo y una conciencia para defenderla. Libertad es la conquista de la tierra abandonada\u201d. Sorprendente s\u00edntesis de una idea hegeliana con otra positivtsa: la de la necesaria poblaci\u00f3n y conquista del espacio. Y concluye su discurso afirmando: \u201cEste ideal de Libertad es la historia misma de Venezuela\u201d (228). Casi que N\u00fa\u00f1ez parafrasea a Hegel al afirmar que la historia es el despliegue de la Idea de la Libertad.<\/p>\n<p>Siguiendo esta interpretaci\u00f3n, la noci\u00f3n de tiempo en N\u00fa\u00f1ez deber\u00eda ser tambi\u00e9n consecutiva, una intuici\u00f3n del devenir, del No-Ser libres al Ser Libres. La historia tendr\u00eda un sentido \u00fanico, en la cual cada etapa constituye un avance en relaci\u00f3n a la anterior.<\/p>\n<p>Lo curioso es que aqu\u00ed N\u00fa\u00f1ez se distancia de Hegel. Para el venezolano las etapas son simult\u00e1neas, contempor\u00e1neas, yuxtapuestas. \u201cConquista, Colonizaci\u00f3n e Independencia. Son tres etapas que se prolongan hasta nuestros d\u00edas. Se dir\u00eda que todo nuestro pasado fuera presente\u201d (210).<\/p>\n<p>Es esta simultaneidad de las tres etapas lo que fundamenta ese principio de interpretaci\u00f3n inmanente del que habl\u00e1bamos arriba: cada hecho, cada circunstancia, cada personaje inclusive, debe interpretarse a la luz de su analog\u00eda con personajes del pasado. La historia, la memoria del pueblo, tiene la funci\u00f3n de comprender el presente y dirigirnos hacia el futuro. En realidad, no hay sino presente, donde act\u00faa el pasado en forma de memoria, conocimiento y, sobre todo, persistencia efectiva.<\/p>\n<p>Antes hab\u00edamos preguntado si N\u00fa\u00f1ez propon\u00eda un concepto c\u00edclico del tiempo hist\u00f3rico, una idea de eterno retorno o repetici\u00f3n de lo id\u00e9ntico. Pienso que hay elementos para entender la posici\u00f3n del autor en una perspectiva un tanto diferente. No es que hay una repetici\u00f3n indefinida de lo mismo; sino que la Historia se interpreta a s\u00ed misma por cuanto no es \u00fanicamente sucesi\u00f3n, sino tambi\u00e9n simultaneidad. Por otra parte, <em>nuestra historia<\/em> no es \u00fanicamente consecutividad porque persisten elementos de otras etapas. Ellas son a\u00fan actuales y actuantes.<\/p>\n<p>Lo que queremos decir es que N\u00fa\u00f1ez pudiera mostrarse de acuerdo con que la significaci\u00f3n de los hechos hist\u00f3ricos s\u00f3lo puede establecerse, por una parte, en relaci\u00f3n con otros hechos hist\u00f3ricos que, entonces, dejan de ser <em>simplemente pasados <\/em>para hacerse <em>simult\u00e1neos, presentes, efectivos<\/em>, y, por otra, en relaci\u00f3n con los hechos que le anteceden y suceden en sus diferentes contextos locales, nacionales, internacionales. Y ambas relaciones debieran ser tambi\u00e9n <em>simult\u00e1neas y sistem\u00e1ticas.<\/em> Igual que las relaciones de los signos ling\u00fc\u00edsticos con las posibilidades de la Lengua y con las de sus contextos. Igual que las relaciones de identidad entre personajes de momentos hist\u00f3ricos diferentes, logradas en la novela mediante la secuencia y la simultaneidad de diferentes tiempos.<\/p>\n<p>Pero esto, \u00bfno est\u00e1 en contradicci\u00f3n con el sentido de la historia, la historia de Venezuela, la cual tendr\u00eda un sentido, el de la Libertad, y por tanto, es consecutiva, secuencial? N\u00fa\u00f1ez identifica el Ser y el Tiempo y lo hace derivar en historicidad por la misma v\u00eda heideggeriana: identificando el tiempo del individuo con el del colectivo. El Pueblo venezolano, el Ser, tiene un Tiempo, que es su historia. Esta es, por supuesto, devenir, devenir libre, pero tambi\u00e9n devenir <em>\u00e9l mismo. <\/em>Venezuela se identifica a s\u00ed misma en el Tiempo haci\u00e9ndose libre. Y lo inverso tambi\u00e9n: Venezuela se hace libre identific\u00e1ndose a s\u00ed misma en el tiempo, es decir, en su historia. El tiempo <em>no<\/em> una condici\u00f3n \u201cde fondo\u201d, homog\u00e9nea, absoluta y continua como la conceb\u00eda la f\u00edsica cl\u00e1sica. El tiempo es una cualidad concreta, relativa a los sujetos y a los procesos.<\/p>\n<p>Por supuesto, esta es una lectura de N\u00fa\u00f1ez desde una perspectiva un tanto emparentada con la de Derrida. La ruptura con la noci\u00f3n del tiempo como simple consecutividad o secuencia, tiene implicaciones que tal vez N\u00fa\u00f1ez no pod\u00eda desarrollar de la manera como nosotros podemos. Pero el tiempo era uno de los puntos en que N\u00fa\u00f1ez polemizaba con Hegel, y ello lo llev\u00f3 a tomar una posici\u00f3n que se distanciaba de lo que Heidegger llamaba, como ya vimos, \u201cnoci\u00f3n vulgar del tiempo\u201d. El significado del pensamiento hist\u00f3rico de N\u00fa\u00f1ez puede interpretarse, como lo hemos hecho, como una nueva versi\u00f3n de la lucha contra la \u201cnoci\u00f3n vulgar del tiempo\u201d.<\/p>\n<p>Pensamos que hemos resaltado la originalidad del planteamiento literario e hist\u00f3rico de N\u00fa\u00f1ez, la cual puede ser pensada como un programa de investigaci\u00f3n (en el sentido de Lakatos) sin continuidad en el desarrollo de la disciplina hist\u00f3rica venezolana.<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAFIA:<\/strong><\/p>\n<p>DERRIDA, Jacques (1971) <strong>De la gramatolog\u00eda. <\/strong>Siglo XXI editores,\u00a0 M\u00e9xico. Segunda edici\u00f3n en espa\u00f1ol. 1978.<\/p>\n<p>HEIDEGGER, Martin (1927) <strong>El ser y el tiempo. <\/strong>Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. M\u00e9xico, Segunda reimpresi\u00f3n en espa\u00f1ol. 1990.<\/p>\n<p>NU\u00d1EZ, Enrique Bernardo. <strong>NOVELAS Y ENSAYOS. <\/strong>Biblioteca Ayacucho. Caracas. 1980.<\/p>\n<p>JAKOBSON, Roman et al. (1967) <strong>Fundamentos del lenguaje. <\/strong>Editorial Pluma. Madrid. Tercera edici\u00f3n. 1980.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jesus-puerta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Puerta 1.- UNA PREGUNTA SIN RESPUESTA: EL SER Y EL TIEMPO: Una pregunta contra la cual se han estrellado muchos sistemas filos\u00f3ficos, es aquella que interroga el ser del tiempo. Si nos lo preguntamos, podr\u00edamos experimentar la desaparici\u00f3n de esa seguridad con que nos referimos a \u00e9l. 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