{"id":5699,"date":"2022-08-14T01:04:23","date_gmt":"2022-08-14T01:04:23","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5699"},"modified":"2023-11-24T18:27:47","modified_gmt":"2023-11-24T18:27:47","slug":"penelope","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/penelope\/","title":{"rendered":"Pen\u00e9lope"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Juli\u00e1n Padr\u00f3n<\/h4>\n<p>1<\/p>\n<p>Era una de las mujeres m\u00e1s bellas y encantadoras que he conocido en la vida y en el arte. De las conocidas en la vida ten\u00eda el poderoso y delicado atractivo sexual de las hembras de carne y hueso. De las hero\u00ednas del arte suger\u00eda el recuerdo espiritual y amoroso de la Beatriz de Dante. Y las dos impresiones se fund\u00edan maravillosamente en la enigm\u00e1tica expresi\u00f3n de la Gioconda de Leonardo.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana lleg\u00f3 a las puertas del Museo de Arte donde yo guardaba la biblioteca de pintura de mi pa\u00eds. Ten\u00eda una cabellera rubia, peinada libremente, que despu\u00e9s de hacerle marco al rostro se le derramaba sobre los hombros. Unos ojos grandes y claros, levemente azules y sonrientes, alumbraban su rostro infantilmente sorprendido. Pregunt\u00f3le al conserje si podr\u00eda visitar el Museo que se abr\u00eda al p\u00fablico s\u00f3lo en determinados d\u00edas de la semana y en las fechas conmemorativas de gloria nacional. Ella me miraba con sus ojos sonrientes mientras rogaba que se le permitiera la visita, pues era extranjera y deb\u00eda partir muy pronto de la ciudad.<\/p>\n<p>Aquella mirada revel\u00f3me toda una afinidad electiva, expresando al mismo tiempo que deseaba hablar conmigo. Sin embargo, mi sorpresa ante su contemplaci\u00f3n me dej\u00f3 clavado en la silla, mir\u00e1ndola tambi\u00e9n, y s\u00f3lo pude aconsejarle al portero que trasmitiera la solicitud al Director del Museo. Yo sab\u00eda que hab\u00eda perdido y me recriminaba por ello, una oportunidad de hablar con aquella encantadora mujer. Momentos despu\u00e9s el conserje sali\u00f3 con las llaves y abri\u00f3 las puertas. Ella entr\u00f3 sola al gran sal\u00f3n y yo me qued\u00e9 entre los libros y papeles de mi oficina, con un extra\u00f1o presentimiento y una invasora inquietud.<\/p>\n<p>Por dos veces sal\u00ed y me asom\u00e9 a la puerta del sal\u00f3n, regresando a mi puesto m\u00e1s inquieto que antes. Pero a la tercera, me dirig\u00ed al interior, intranquilo y angustiado el \u00e1nimo. Ten\u00eda recelo de que ella me considerase importuno y sospechas de que el Director pensara que yo fuese a profanar el hist\u00f3rico recinto con prop\u00f3sitos extra\u00f1os al arte y a las glorias nacionales que all\u00ed se alineaban en muros y pedestales.<\/p>\n<p>Pero logr\u00e9 vencer mi timidez y mis dudas y penetr\u00e9 al sal\u00f3n como un delincuente. Ella estaba de espaldas y tomaba notas en una peque\u00f1a libreta al tiempo que alzaba y bajaba la cabeza. Su cuerpo era magn\u00edfico, alto y delgado, alzado sobre unas piernas preciosas y formidables. Cuando levantaba la cabeza con sus cabellos sueltos parec\u00eda agitar el aire detenido del sal\u00f3n. \u00a0Estaba vestida con un sencillo traje, y m\u00e1s que una viajera extranjera parec\u00eda una estudiante de arte, o una deliciosa muchacha campesina.<\/p>\n<p>No volvi\u00f3 el rostro ni siquiera al ruido de mis pisadas sobre el pavimento de madera pulida. Yo me plant\u00e9 a su lado y le ofrec\u00ed mis conocimientos de gu\u00eda. Me present\u00e9 tendi\u00e9ndole la mano y ella me alarg\u00f3 la suya, mientras nuestros nombres se perd\u00edan en la grave resonancia del sal\u00f3n y en el azoramiento de las voces.<\/p>\n<p>\u2014No \u2014respondi\u00f3 sonriendo\u2014. Soy apenas una mujer deseosa de conocer las cosas interesantes de los pa\u00edses que visito, para despu\u00e9s hablar ellas en el m\u00edo al regreso,<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ntos d\u00edas lleva usted aqu\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014Tengo apenas una semana. Pero me he sentido muy sola porque no conozco a nadie.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1C\u00f3mo me hubiera gustado haberla encontrado antes! Le habr\u00eda ense\u00f1ado mi ciudad, la hubiese llevado a muchas partes.<\/p>\n<p>&#8211;A m\u00ed me hubiera encantado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSe va usted muy pronto?<\/p>\n<p>\u2014Estoy esperando un vapor.<\/p>\n<p>Termin\u00f3 de recorrer el sal\u00f3n, se inform\u00f3 acerca de las firmas, las fechas, los asuntos de los cuadros y la vida de los pintores y comenz\u00f3 a salir.<\/p>\n<p>\u2014Bueno \u2014dijo alarg\u00e1ndome su mano\u2014. Much\u00edsimas gracias por su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Pero todav\u00eda su barco no ha llegado. Me gustar\u00eda mucho volverla a ver. No se puede ir usted as\u00ed, sin conocer lo mejor de mi ciudad. \u00bfD\u00f3nde se hospeda usted?<\/p>\n<p>\u2014En el Hotel Americano, apartamento 205, Pero esta misma tarde bajo a la playa a pasar el fin de semana.<\/p>\n<p>\u2014Entonces hasta el lunes.<\/p>\n<p>\u2014Ll\u00e1meme antes, a ver si he regresado,<\/p>\n<p>Y ya en la puerta, mientras la acompa\u00f1aba:<\/p>\n<p>\u2014Hasta el lunes, Pen\u00e9lope.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, hasta el lunes, Ulises. \u2014 Pronunci\u00f3 mi nombre como yo el suyo, me volvi\u00f3 a entregar su mano y se alej\u00f3.<\/p>\n<p>Se llamaba Pen\u00e9lope y era una mujer encantadora.<\/p>\n<p>El lunes siguiente le envi\u00e9 un ramo de rosas, con una tarjeta donde escrib\u00ed una frase personalmente alusiva: \u201cPara aliviar las quemaduras del ardiente solo de mi pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Al atardecer nos encontramos en el bar del hotel. Tomamos unos cocteles y hablamos de asuntos triviales. Una muchacha cantaba acompa\u00f1ada por un pianista y ella le envi\u00f3 un recado con el mesonero. La muchacha cant\u00f3 una canci\u00f3n, y a Pen\u00e9lope se le encendi\u00f3 el rostro de alegr\u00eda, de nostalgia, de recuerdos, mientras tarareaba la m\u00fasica y sonre\u00eda. Pero cxcus\u00f3se de salir a comer conmigo y a conocer mi ciudad bajo la noche.<\/p>\n<p>El vapor que deb\u00eda llev\u00e1rsela se retras\u00f3 seis d\u00edas, y ella me prometi\u00f3 dedicar el tiempo de espera a salir y a divertirse conmigo.<\/p>\n<p>Por las ma\u00f1anas, despu\u00e9s de escribir muchas cartas, me invitaba a la al correo. Por la calle tarareaba aquel himno y se deten\u00eda frente a las vitrinas, mientras hac\u00eda comparaciones entre la gente y las cosas de su pa\u00eds y las del m\u00edo. Pero nunca me lleg\u00f3 a decir cu\u00e1l era su pa\u00eds. Sus cabellos flotaban en el aire y bajo el sol con un brillo extra\u00f1o. Tan pronto sonre\u00eda como se quedaba seria ante mis palabras.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oye, Pen\u00e9lope, t\u00fa no sabes qu\u00e9 encanto es haberte conocido!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah, Ulises, t\u00fa no sabes cu\u00e1nto te aprecio yo!<\/p>\n<p>\u2014Pero te vas muy pronto, sin tiempo para quererme.<\/p>\n<p>Ella continuaba marchando silenciosa a mi lado y r\u00e1pida dec\u00eda sonriente:<\/p>\n<p>\u2014A usted le gusta mucho que le digan las cosas.<\/p>\n<p>Se llamaba Pen\u00e9lope y tarareaba La Marsellesa.<\/p>\n<p>En los mediod\u00edas nos refugi\u00e1bamos en un bar del centro de la ciudad. Tom\u00e1bamos un par de cocteles y convers\u00e1bamos sentados frente a frente. Hablaba de su tierra, de una finca enclavada entre altas y fr\u00edas monta\u00f1as, de largos paseos a caballo sobre colinas y bajo los \u00e1rboles. Recordaba a \u00edntimos amigos dispersos en lejanas naciones.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah, Ulises, c\u00f3mo quisiera que fueses a mi pa\u00eds! \u2014dec\u00eda.<\/p>\n<p>Yo quer\u00eda llevarla a conocer las calles de mi ciudad, pretend\u00eda conducirla a un lugar solitario donde pudi\u00e9ramos estar a solas.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfEs ese el principio de una novela de aventuras? \u2014interrump\u00eda llena de ingenuidad y malicia.<\/p>\n<p>\u2014No, el de un crimen pasional.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPara eso es que quieres llevarme a esa casa? Bueno, vamos. \u00bfY despu\u00e9s?<\/p>\n<p>\u2014Despu\u00e9s viene el crimen de amor y poes\u00eda.<\/p>\n<p>-\u2014Bien, yo soy la mujer y t\u00fa el criminal. \u00bfC\u00f3mo me vas a asesinar?<\/p>\n<p>As\u00ed nos embarg\u00e1bamos en un espeluznante argumento de cine y amor, de aventura y romance, de crimen y poes\u00eda, en el cual lo m\u00e1s interesante eran las alusiones e invitaciones a consumar nuestro sentimiento en aras del vino y la pasi\u00f3n. Hab\u00eda un autom\u00f3vil que se abandonaba en medio de la carretera, una casa solitaria escondida al final de una avenida de pinos, un perfecto crimen pasional cometido con labios y brazos sobre el cuerpo de una mujer extra\u00f1a, voluntariamente deseosa de figurar como hero\u00edna de una novela de amor y poes\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014No, Ulises, no es posible \u2014dec\u00eda cortando de pronto el hilo de mi imaginaci\u00f3n\u2014. A m\u00ed me gustar\u00eda tambi\u00e9n ser la hero\u00edna de tu novela. Pero primero tienes que merecerme,<\/p>\n<p>\u2014Pen\u00e9lope, piensa que has de partir muy pronto.<\/p>\n<p>-\u2014 Adem\u00e1s, tenemos tan poco tiempo que nos conocemos,<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 es necesario para merecerte?<\/p>\n<p>-\u2014Me gusta tu entusiasmo, Ulises, me deleita o\u00edrte hablar apasionadamente de las cosas. Precisamente yo soy una mujer que ando por el mundo buscando las cosas interesantes y los hombres apasionados. Pero va s\u00e9 que t\u00fa te debes a muchos asuntos, Yo amo a los hombres libres. Cuando puedas sacudir tus cadenas, yo misma vendr\u00e9 a entregarme a ti.<\/p>\n<p>\u2014Pero, Pen\u00e9lope, \u00bfqu\u00e9 tiene que hacer todo eso con el amor?<\/p>\n<p>\u2014Que ni t\u00fa me amas ni yo estoy totalmente enamorada de ti \u2014conclu\u00eda sonriendo.<\/p>\n<p>Se llamaba Pen\u00e9lope y por las calles tarareaba La Marsellesa. Algunas veces se quedaba mir\u00e1ndome y sonre\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n no es esclavo en este mundo materialista?<\/p>\n<p>\u2014Yo \u2014me dec\u00eda convencida\u2014. Yo soy libre.<\/p>\n<p>\u2014Entonces t\u00fa no eres Pen\u00e9lope. T\u00fa debieras llamarte Libertad.<\/p>\n<p>\u2014No, Ulises. Mi misi\u00f3n es simplemente alentar en los hombres la idea de ser libres. Sugerirles la esperanza de hacerse independientes, Yo tambi\u00e9n fui esclava, ten\u00eda miedo de afrontar la vida y despu\u00e9s que abandon\u00e9 el ambiente en que viv\u00eda, comprend\u00ed lo f\u00e1cil que es liberarse de las cadenas.<\/p>\n<p>\u2014M; pero en cambio todav\u00eda no eres libre espiritualmente, como yo. Esas condiciones que pones para el amor no son sino m\u00e1scaras de tus prejuicios morales.<\/p>\n<p>-\u2014Na comprendes, Ulises, no puedes comprenderme ahora. Yo no puedo entregarme si no siento alrededor m\u00edo el clima de la rebeld\u00eda. Por eso necesito para vivir de la tiran\u00eda y de la injusticia. El m\u00f3vil de mis viajes es despertar en mis admiradores la esperanza de la liberaci\u00f3n. Por eso tambi\u00e9n, cuando te haya amado me habr\u00e1s perdido.<\/p>\n<p>-\u2014Oye, Pen\u00e9lope, t\u00fa lo que eres es una mujer sofisticada.<\/p>\n<p>-\u2014\u00a1No seas malvado! \u2014exclamaba sonriendo.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana nos encontramos a med\u00eda cuadra de su hotel, frente a la vitrina de una librer\u00eda donde se exhib\u00edan libros de viajes y cuentos infantiles.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfSabes que llega mi barco dentro de dos d\u00edas? \u2014dijome nerviosa, tendi\u00e9ndome la mano, mientras se le ca\u00eda de la otra un paquete de cartas.<\/p>\n<p>\u2014No te alegres mucho, que estamos en guerra \u2014contest\u00e9 recogi\u00e9ndolas tembloroso.<\/p>\n<p>-\u2014No te burles, que yo no estoy para chanzas.<\/p>\n<p>\u2014Yo s\u00e9 que no est\u00e1s sino para adioses.<\/p>\n<p>\u2014Y t\u00fa no est\u00e1s sino para despedidas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Buen viaje, aventurera!<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1No seas canalla! \u2014y me tom\u00f3 del brazo.<\/p>\n<p>Fuimos al mismo bar y pedimos nuestros cocteles. Ella se llamaba Pen\u00e9lope y tarareaba la marsellesa. No quiso sentarse sino a mi lado. Ten\u00eda los cabellos m\u00e1s sueltos y resplandecientes, los ojos m\u00e1s brillantes y azules, el cuerpo m\u00e1s esbelto y vibrante. Estaba intranquila y nerviosa.<\/p>\n<p>Yo estaba abatido y ten\u00eda las manos fr\u00edas.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Quisiera gritar y arder como una antorcha! \u2014dijo mientras tomaba el primer trago.<\/p>\n<p>\u2014Ya yo he perdido la esperanza \u2014dije despu\u00e9s de apurar media copa.<\/p>\n<p>\u2014Ulises, mi barco se llama el Cabo de Esperanza.<\/p>\n<p>\u2014Mi casa se llama el Cabo de Hornos, Pen\u00e9lope.<\/p>\n<p>Y ella, despu\u00e9s de mi silencio:<\/p>\n<p>\u2014Tienes los dedos manchados de nicotina. \u00bfFumas mucho, Ulises?<\/p>\n<p>\u2014Es que no quiero que te vayas.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 sus manos entre las m\u00edas y las bes\u00e9 amorosamente. Despu\u00e9s nos quedamos con los dedos entrelazados y en el apret\u00f3n de los pu\u00f1os nos hundimos las u\u00f1as en la carne. Yo observ\u00e9 que sus ojos eran m\u00e1s luminosos y que sus labios estaban h\u00famedos y tr\u00e9mulos, Nos besamos como atra\u00eddos por una extraordinaria fascinaci\u00f3n. El contacto de nuestras bocas fue un momento prodigioso. Ella rompi\u00f3 el beso interminable.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo ves? Ahora ya no podr\u00e9 marcharme sin tu amor.<\/p>\n<p>Luego se le salieron las l\u00e1grimas. Me ech\u00f3 los brazos al cuello y se prendi\u00f3 de mis labios como una lib\u00e9lula.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Canalla! \u2014\u2014exclam\u00f3\u2014. Ya me conoces. Ya sabes que soy una peque\u00f1a lama que se va apagando por el mundo. Pero a ti te dejo la luz de mi antorcha para que te liberes y me sigas \u2014dijo levant\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Y sali\u00f3 del bar. Yo la segu\u00ed hasta la puerta y la dej\u00e9 marchar. Se llamaba Pen\u00e9lope y era una de las mujeres m\u00e1s bellas y encantadoras que he conocido. En mi recuerdo ha quedado como aquel terceto de Dante:<\/p>\n<p>Io son Beatrice, che ti faccio andare;<\/p>\n<p>vegno di loco ove tornar desio,<\/p>\n<p>amor mi mosse, che mi fa parlare.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Era verdad. Aquella extranjera hab\u00eda descubierto la tragedia de mi vida. Yo era un ser contradictorio y absurdo. Yo era un ser contradictorio y absurdo. Yo era un esclavo. Esa era la contradicci\u00f3n \u00edntima de mi esp\u00edritu. Era un poeta y no hac\u00eda sino planear argumentos espeluznantes. Era un bohemio y practica la moral de la burgues\u00eda. Era un ser errante y vagabundo y me ataba a una parcela de de tierra sobre una colina de mi pa\u00eds.<\/p>\n<p>Todo esto lo he comprendido despu\u00e9s que Pen\u00e9lope parti\u00f3. Sucede que estoy solo en medio del atardecer. Estoy solo sobre mi peque\u00f1a colina. Solo y fatigado. Acabo de terminar mis labores del d\u00eda. He trabajado despu\u00e9s de su despedida. He abierto surcos en torno a la falda de la colina y sembrado naranjos y otros \u00e1rboles frutales. En el tope he construido una peque\u00f1a casa y adornado sus alrededores con grama y rosales. He construido un amplio gallinero. Por los bordes de la colina he plantado mangos, cipreses, mamones y eucaliptos.<\/p>\n<p>Todo esto lo he hecho para satisfacer mi entra\u00f1able vocaci\u00f3n de campesino y tambi\u00e9n para prepararle a Pen\u00e9lope un tranquilo albergue cuando ella regrese. El albergue de aquella casa que yo le pintaba en mi argumento de pasi\u00f3n y poes\u00eda. Tambi\u00e9n con la esperanza de fatigar en extremo mis m\u00fasculos para no darle tiempo a mi coraz\u00f3n de sentirla ni a mi cerebro de pensar en ella.<\/p>\n<p>Pero todo ha sido in\u00fatil. Las luces la ciudad comienzan a encenderse entre el atardecer y aqu\u00ed estoy en el portal de mi casa de la colina pensando en Pen\u00e9lope. Ya tiene seis meses que se march\u00f3 y estoy sin noticias de ella. Y \u00a1maldita sea!, me estoy poniendo triste.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s me entristece es que ella escrib\u00eda muchos mensajes diariamente para sus amigos de otros pa\u00edses. Yo mismo la acompa\u00f1aba al correo, tel\u00e9grafo y al cable. Sin embargo, a\u00fan no se ha acordado de escribirme a m\u00ed.<\/p>\n<p>Pero tampoco yo he querido escribirle. Porque cada vez que he intentado hacerlo, he recordado que nuestra promesa no fue escribirnos. Adem\u00e1s, \u00bfa qu\u00e9 direcci\u00f3n voy a enviar m\u00ed carta, cuando ignoro hasta el pa\u00eds donde ahora se encuentra? Y recuerdo muestro pacto;<\/p>\n<p>\u2014 Ulises, alguna vez hemos de encontrarnos en la tierra \u2014dijo ella.<\/p>\n<p>\u2014Lo m\u00e1s probable es que no nos encontremos nunca \u2014 contest\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEntonces crees que nuestros trenes puedan cruzarse y alejarse sin vernos\u2019<\/p>\n<p>\u2014No, es que el mundo tiene muchos caminos.<\/p>\n<p>\u2014El mundo es peque\u00f1o \u2014me asegur\u00f3\u2014. Ulises, \u00bfquieres que hagamos un pacto?<\/p>\n<p>\u2014Di cu\u00e1l, Pen\u00e9lope.<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa vas a viajar muy pronto. Yo lo s\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Es posible.<\/p>\n<p>-\u2014Bueno, entonces compromet\u00e1monos formalmente a que cuando uno de los dos salga de viaje avise al otro hacia d\u00f3nde va. \u00bfPrometido? \u2014pregunt\u00f3 tendi\u00e9ndome la mano.<\/p>\n<p>\u2014Prometido \u2014dije estrechando la suya.<\/p>\n<p>\u2014 As\u00ed es seguro que nos encontremos en alguna parte \u2014concluy\u00f3 son-<\/p>\n<p>\u2014Pero \u00bfy si yo voy hacia el norte y t\u00fa vas hac\u00eda el sur? \u2014interrogu\u00e9 riendo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY por qu\u00e9 no deseas encontrarme de nuevo? \u00bfPor qu\u00e9 no pensar que tu barco y el m\u00edo, tu tren y el m\u00edo, tu avi\u00f3n y el m\u00edo, van hacia un mismo destino?<\/p>\n<p>\u2014 Porque lo mejor ser\u00eda que fu\u00e9semos en el mismo barco y en el mismo<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Canalla! \u2014me dijo sonriendo y apretando sus labios contra el borde de la copa.<\/p>\n<p>Cuento estas cosas, in\u00fatiles ya, porque estoy triste. Y porque mis m\u00fasculos doloridos y mis manos sucias de tierra me hacen sentirme d\u00e9bil y abandonado. Entonces los recuerdos c\u00e9banse en el sentimiento y la desolaci\u00f3n hace presa en el alma.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, un desencanto, como un naufragio y un fracaso, pueblan mi soledad. La tierra de la colina ha resultado \u00e1rida. La esperanza de que el peque\u00f1o manantial se hiciera m\u00e1s abundante para regar mis siembras empieza a desvanecerse, Quiz\u00e1s los naranjos no logren resistir el trasplante ni prosperar con la escasa agua de que dispongo para el riego. Quiz\u00e1s los rosales no florezcan en la primavera si acaso pegan los injertos. Tal vez los mangos, los cipreses, los mamones y los eucaliptos no resistan la sequ\u00eda ni eleven al cielo las frondosas copas, de cuya sombra tanto carece mi casita de la colina.<\/p>\n<p>\u00bfEs que ustedes no comprenden que he empezado a seguir el consejo de Pen\u00e9lope de aprender a hacerme independiente? \u00bfDe rebelarme contra mis antiguos amos y patronos? \u00bfDe iniciar la liberaci\u00f3n de mi dorada esclavitud para vivir la alegre libertad?<\/p>\n<p>Por primera vez me he enfrentado con la vida. Yo s\u00e9 que he de bregar duro y con todas mis fuerzas. S\u00f3lo que tengo una enorme desventaja. Cuando se tiene libre el pensamiento y cuando al esp\u00edritu le han nacido alas, es dif\u00edcil conformarse a la rutina de un trabajo material lento y paciente. Sobre todo cuando la mira no es el dinero ni el enriquecimiento. Y cuando la finalidad se cifra en encontrar a una mujer tan lejana, tan inalcanzable como,<\/p>\n<p>La noche ha cerrado sus sombras sobre mi colina y en torno a mi peque\u00f1a humanidad doliente y sentimental. Pero una de las l\u00e1mparas que alumbran la ciudad, o una de las estrellas que alumbran el cielo, llega hasta m\u00ed con su alegre luz:<\/p>\n<p>\u2014A usted le gusta mucho que le digan las cosas.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Canalla!<\/p>\n<p>Como todo hombre, yo tengo mis caracter\u00edsticas er\u00f3ticas. Y a diferencia de los hombres, tengo cierto parecido con los animales en eso de gozar \u00e9pocas de celo. No me gusta el amor comprado en los lupanares ni las mujeres que lo venden a determinado precio la hora. En cambio, prefiero ese amor que se conquista a trav\u00e9s de la defensa de una mujer, as\u00ed esa mujer sea una ramera. Yo s\u00e9 que hay mucho esp\u00edritu de aventura en ello y tambi\u00e9n mucho de orgullo varonil, Pero aun en estos casos, tengo mis ciclos en los cuales esa mujer maravillosa y amante se presenta como un simpatizamos mutuamente. Por eso digo que en el amor me poco a los hombres y otro tanto a los animales.<\/p>\n<p>Pen\u00e9lope lleg\u00f3 al final de uno de estos ciclos amorosos, que ya se iba haciendo m\u00e1s que los anteriores y estaba a punto de romper la periodicidad.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 con su encanto de extranjera, con sus magn\u00edficas formas con sus ojos azules, con su esbelto cuerpo, con sus cabellos sueltos, con su atractivo sexual, con su mirada sorprendida, como un precioso animal en celo. Y pas\u00f3 lo que estaba escrito: me enamor\u00e9 de ella y nos enamoramos. Y entonces toda ella, su esp\u00edritu y su cuerpo; toda ella, sus formas y sus palabras, me gustaron brutalmente.<\/p>\n<p>Lo triste de esta aventura fue que no dur\u00f3 sino unos pocos d\u00edas. Y ella tuvo la dicha de partir antes de que yo empezara a dejar de quererla, antes de que nuestra pasi\u00f3n comenzara a entibiarse, antes de que nos fu\u00e9ramos cansando lentamente el uno del otro. Y yo tuve la desgracia quedarme profundamente enamorado, con la llama del amor viva como una llaga, con el deseo de ella renaciendo cada d\u00eda, rodeado de frutas y carn\u00edvoro.<\/p>\n<p>No obstante, ya es alguien que me habla de la presencia de una extranjera desconocida en el hotel donde ella se alojaba. Ya es uno que me cuenta haberla visto en la agencia de vapores. Ya es otro que me relata haberla conocido en la playa y desborda su admiraci\u00f3n al describir su cuerpo enfundado en una malla de ba\u00f1o de color blanco, con un drag\u00f3n estampado de rojo sobre los pechos y el vientre. Ya es \u00e9ste, que al o\u00edr mi descripci\u00f3n de su hermosa sencillez y de sus encantos f\u00edsicos, asegura identificarla echando una carta al correo.<\/p>\n<p>Estos son los pretendientes de Pen\u00e9lope. Ilusos pretendientes que ni la conocieron ni le hablaron, ni estuvieron nunca cerca de su intimidad. Pero ellos constituyen para m\u00ed la sustancia viva de su recuerdo. Es como hubiera dejado alrededor de mi vida la sombra de un espionaje que siguiera mis pasos a trav\u00e9s de su ausencia. Tormento que tiene algo de le\u00f1a para avivar la llama de mi amor y de ceniza para entristecer las brasas de su presencia.<\/p>\n<p>\u201cYo soy una peque\u00f1a llama que se va apagando por el mundo\u201d, dijome ella en la \u00faltima cita. Y todas estas reminiscencias de mis amigos, sus pretendientes, encienden en mi imaginaci\u00f3n una clara antorcha que arde en mi recuerdo, haci\u00e9ndola presente como si estuviera aqu\u00ed de tan lejana y fuera a encontrarla en medio de esta tarde.<\/p>\n<p>El recuerdo de Pen\u00e9lope me ha hecho analizar estos ciclos er\u00f3ticos. He llegado a la conclusi\u00f3n de que cada ser humano tiene en el pensamiento y en el coraz\u00f3n la imagen de otro ser humano a quien nunca puede amar f\u00edsicamente, pero al cual adora espiritualmente bajo la forma de un ideal. Esto podr\u00eda ser lo que los sex\u00f3logos llaman el tipo perfecto de cada ser. Todo hombre tiene siempre en potencia la imagen de una mujer que estremece su deseo y su sentimiento hasta el hasta el punto de provocar tremendos conflictos en su alma. Toda mujer lleva siempre en potencia la imagen de un hombre que conmueve su sentimiento y su deseo al extremo de producirle terribles conflictos en su vida. Cuando esta imagen se encarna en una realidad, el ser humano vibra \u00edntimamente, como el cazador a quien le salta la liebre del monte al camino. Pero, generalmente, esta imagen no logra encarnarse en la realidad, y entonces se la adora bajo la forma de la amistad o de un ideal. En cambio, cuando las dos im\u00e1genes se superponen en la vida de dos seres, el sentimiento alcanza la intensidad de esas grandes y tr\u00e1gicas pasiones humanas que revelan el secreto del amor y de la muerte.<\/p>\n<p>Pen\u00e9lope fue una de esas mujeres ideales para m\u00ed. La imagen del amor que yo llevaba dormida en el coraz\u00f3n despert\u00f3 con su presencia, incorpor\u00e1ndose al mundo de las cosas bellamente reales. Su voz toc\u00f3 a las puertas de mi emoci\u00f3n y resucit\u00f3 la silueta de s\u00ed misma. Las formas de su cuerpo coincidieron exactamente con los relieves llenos de sombra, algo as\u00ed como esas visiones separadas que dan las lentes desenfocadas y que mediante el simple movimiento de un tornillo se aparejan en una imagen clara, n\u00edtida y perfecta. Como el cuerpo y su sombra, que se tornan una sola cuando entran bajo una sombra total. Como la figura y la imagen ante el espejo, que se funden una en otra cuando se cierran los cristales de los ojos. Es como si el ser humano llevara en las entra\u00f1as un vaso vac\u00edo que no se llena sino con el agua pura de la fuente de un tipo especial de belleza del sexo contrario.<\/p>\n<p>Pen\u00e9lope y yo fuimos as\u00ed. Ella ven\u00eda de un pa\u00eds lejano y yo la esperaba atado a mi pa\u00eds. Y durante unos d\u00edas se realiz\u00f3 el milagro.<\/p>\n<p>Por fin he cortado todas mis antiguas ligaduras. He roto los lazos que me ataban a mi dorada esclavitud y me he lanzado a la calle. He abandonado mis trabajos de la colina y me he hecho conspirador. Apenas llevo por todo equipaje el pensamiento revolucionario y manos dentro de los bolsillos.<\/p>\n<p>Voy a lanzarme al mundo, voy a asomarme a esas ventanas de los puertos desde donde se parte hacia otras tierras, hacia otros pa\u00edses. Desde donde se llega a fraternizar con otros hombres y amar a otras mujeres.<\/p>\n<p>El itinerario de mi viaje no est\u00e1 arreglado por ninguna agencia de turismo internacional, sino que est\u00e1 especialmente se\u00f1alado en el mapa por los pa\u00edses que sufren tiran\u00edas, despotismos, opresi\u00f3n, dictaduras. Voy en busca de mis hermanos de Europa, de mis hermanos de Asia, de mis hermanos de Am\u00e9rica, de mis sufridos hermanos de todas partes del mundo.<\/p>\n<p>Me impulsa el secreto presentimiento de que en uno de esos extra\u00f1os y oprimidos pa\u00edses me est\u00e1 aguardando Pen\u00e9lope en la trinchera del pueblo.<\/p>\n<p>No llevo ning\u00fan dolor por nada de lo que dejo a mis espaldas. En cambio, siento que comienza a nacer en m\u00ed un nuevo sentimiento, que comienza a crecer en mi coraz\u00f3n un desconocido sentimiento que se arraiga en m\u00e1s entra\u00f1as como un \u00e1rbol frondoso. Es algo as\u00ed como el odio contra la injusticia humana.<\/p>\n<p>Antes de partir recibo una tarjeta postal de Pen\u00e9lope. En una cara tiene la imagen de la Victoria de Samotracia, y en la blanca, un breve mensaje escrito con su letra sin firma: \u201cEspa\u00f1a\u201d.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/julian-padron\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juli\u00e1n Padr\u00f3n 1 Era una de las mujeres m\u00e1s bellas y encantadoras que he conocido en la vida y en el arte. De las conocidas en la vida ten\u00eda el poderoso y delicado atractivo sexual de las hembras de carne y hueso. 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