{"id":5653,"date":"2022-08-12T23:10:58","date_gmt":"2022-08-12T23:10:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5653"},"modified":"2023-11-24T18:27:47","modified_gmt":"2023-11-24T18:27:47","slug":"la-casa-y-sus-siete-columnas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-casa-y-sus-siete-columnas\/","title":{"rendered":"La casa y sus siete columnas"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>Ada\u00edas Charmell Jameson<\/strong><\/h4>\n<p>Una vez que estamos dentro de nosotros, de nuestra casa, en nuestro cuerpo, aprendemos a hablar y a reconocernos. Cuando conocemos a nuestros antepasados, comprendemos que podemos dialogar con nosotros mismos, con nuestros padres, conectarnos y reconocernos con nuestros abuelos, identificarnos con los hijos; identificarnos, reconocernos con los amigos y con todas las personas y objetos que nos pertenecen y conforman esa <strong>Casa Llena de Siglos. <\/strong>El lenguaje es la manifestaci\u00f3n de la expresi\u00f3n y el sentimiento humano materializado y cristalizado a trav\u00e9s de la palabra. <strong>La Casa llena de siglos <\/strong>est\u00e1 llena de un componente ling\u00fc\u00edstico pleno de im\u00e1genes sensoriales; el olor, el sonido de las campanas de la iglesia, el aroma del caf\u00e9 servido en las mesitas, im\u00e1genes que a trav\u00e9s del recuerdo forman una estructura arquitect\u00f3nica superficial y profunda que convierte cada elemento de su poes\u00eda en un instrumento de valor arquet\u00edpico escondido dentro de la casa y en las sombras de las ruinas: Dec\u00eda Mar\u00eda Zambrano en <strong>El hombre y lo divino <\/strong>\u201cs\u00f3lo vive hist\u00f3ricamente lo que ha sobrevivido a su destrucci\u00f3n, lo que ha quedado en ruinas\u201d Zambrano, M. (1955) <strong>\u201c<em>con estos ojos inundados\/ casa m\u00eda\/ casa vieja\/ es sentir en el tiempo\/ en esta piel m\u00edtica\/ que cada canto tuyo\/ estremece con su silencio\u201d <\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n no se ha enfrentado con su casa, con su propio cuerpo, qui\u00e9n no se ha visto en el espejo y mir\u00e1ndose se ha dado cuenta de que dentro de esa casa est\u00e1n las ruinas vivientes de su propio ser? La casa es el cuerpo del ser ontol\u00f3gico, la casa no es templo, ella abriga, encierra y resguarda al templo, al ser, porque ella no es s\u00f3lo el afuera lo que siempre reconocemos como la materia; sino que es el adentro, la casa llena de recuerdos milenarios de nuestras vivencias ancestrales. Jos\u00e9 Ochoa D\u00edaz se desnuda en su propia casa, descubre su rostro, y se rasga el velo que guarda el silencio del espacio lleno y del vac\u00edo, utiliza el recurso de la palabra y con ella la imagen especular, la mirada en el espejo de sus ojos, el encuentro consigo mismo, se mira y mira a cada uno de los suyos, convierte la mirada en palabra en poes\u00eda. El poeta con un pensamiento cartesiano, habla y luego existe y se reconoce para llamarse a s\u00ed mismo veterano, superviviente, anciano, longevo, centenario, y todo aquello que le permita trascender a trav\u00e9s del tiempo. <strong>\u201c<em>Son las seis de la tarde\/ en esta casa llena de siglos\/ donde tu silueta a\u00fan danza\/ en el aroma de la taza de caf\u00e9\/ en el jard\u00edn que te extra\u00f1a\/ y en estos ojos turbios\/ que se desgastan a torrentes\/ en un d\u00eda cualquiera\/ de un mes sin importancia.\u201d <\/em><\/strong>Ibid. (2008).<\/p>\n<p>La memoria en esta obra es la peregrinaci\u00f3n del hombre en su propio ser, en sus templos interiores en el d\u00eda a d\u00eda por donde transita en esos largos caminos tomado de la mano con sus antepasados, con \u00c9l, con Dios o el que todo lo puede, el Yo con la preocupaci\u00f3n de la muerte, con la llegada inesperada de ese no se qu\u00e9 acontecimiento que llamamos muerte y que cuando est\u00e1 frente a nosotros verdaderamente es un viaje inesperado sin camino y sin destino que nos deja sumergido en la incertidumbre <strong>\u201c<em>La casa incierta\/ casa gris\/ todos mis sue\u00f1os se han ido con el canto de tu soledad\/ casa m\u00eda\/ casa de nadie pero a la vez de todos\/ ya no vivir\u00e9 m\u00e1s aqu\u00ed\/ pero en mi carne y en mis huesos\/ queda tu templo<\/em>.\u201d <\/strong>Ibid. (2008).<\/p>\n<p>El tiempo juega con el devenir de las cosas, con el desasosiego del esp\u00edritu, con el estar y no estar, es el invento del hombre por mantenernos desesperado, por deshacer nuestra casa y convertirla en desasosiego. El tiempo se hace c\u00f3mplice del miedo, pero ese yo po\u00e9tico lucha para no entrar en el p\u00e1nico, establece una batalla con el pasado con todo lo que se ha dejado atr\u00e1s, con la patria en la figura del inmigrante, con la muerte que es el s\u00edmbolo m\u00e1s certero de lo que ya pas\u00f3 de lo inevitable de aquello que amamos y que tenemos que arrancarnos violentamente del coraz\u00f3n para que no nos destruya. El tiempo, la muerte y la casa son la identidad misma del hombre, son los v\u00ednculos a los que nos mantenemos unidos a trav\u00e9s del recuerdo <strong>\u201c<em>mi padre no es el inmigrante\/ pero esta ma\u00f1ana\/ le he mirado al rostro\/ y pude ver en sus ojos\/ la tristeza del hu\u00e9rfano y la angustia del desterrado\u201d <\/em><\/strong>Ibid. (2008).<\/p>\n<p>La simbolog\u00eda de la casa es a trav\u00e9s del tiempo la prolongaci\u00f3n del hombre, la significaci\u00f3n de lo que no termina, no es la casa vieja, es una casa colmada de siglos, es un cuerpo que carga con el peso del tiempo llevando en sus espaldas el presente el pasado y el futuro; el inexistente tiempo como lo dijo Her\u00e1clito \u201cEntramos y no entramos en los mismos r\u00edos. Somos y no somos\u201d aguas que transitan por un mismo r\u00edo y nunca son las mismas, y jam\u00e1s el mismo tiempo pero, el lugar donde se depositan siempre es el mismo. El tiempo es la significaci\u00f3n de lo inmensurable, <strong>La Casa llena de siglos <\/strong>contin\u00faa llena de recuerdos, de amores y pasiones profundas; de dolores y esperanzas.<\/p>\n<p>La casa viene a representar ese cord\u00f3n que nos une a la vida que nos ata a nuestros ancestros y al propio universo de las cosas. Al padre, a la madre, a los hijos y a los grandes amores. Cu\u00e1ntas cosas envuelven a ese yo po\u00e9tico, y qu\u00e9 tantas cosas lleva por dentro el poeta y ha querido comunicarlo en este brev\u00edsimo texto \u00a0que pareciera no haber concluido o haber dejado todas las puertas y ventanas abiertas para entrar y disfrutar del misterio y el encanto de la casa. La simbolog\u00eda ha dibujado el plano arquitect\u00f3nico de la existencia, de la eternidad, de lo que nunca se olvida. Ha creado como el sabio Salom\u00f3n siete columnas que edifican una casa: el espacio a trav\u00e9s del cuerpo; el silencio en la contemplaci\u00f3n; el tiempo en la trascendencia; el Ser en el encuentro consigo mismo, el lenguaje en la palabra y en la poes\u00eda; la muerte en el viaje y; el amor con sus diferentes caras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ada\u00edas Charmell Jameson Una vez que estamos dentro de nosotros, de nuestra casa, en nuestro cuerpo, aprendemos a hablar y a reconocernos. 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