{"id":5630,"date":"2022-06-08T00:44:36","date_gmt":"2022-06-08T00:44:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5630"},"modified":"2023-11-24T18:29:59","modified_gmt":"2023-11-24T18:29:59","slug":"salomon-estancia-primera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/salomon-estancia-primera\/","title":{"rendered":"Salom\u00f3n (Estancia primera)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Gustavo Luis Carrera<\/h4>\n<p>ESTANCIA PRIMERA<\/p>\n<p>Todo el mundo cree que es una gran cosa haber nacido donde y cuando naci\u00f3, y no voy a caer en lo mismo; pero no ser\u00e1n muchos los que puedan decir, como yo, que nacieron en Cuman\u00e1 un dos de junio de mil novecientos diecis\u00e9is. Mi mam\u00e1 contaba que cuando yo vine al mundo la familia no era familia ni era nada, porque pap\u00e1 no se sab\u00eda d\u00f3nde andaba y ella no trabajaba sino lavando ropa de la calle y haciendo conserva de coco y delicada de guayaba que yo sal\u00eda a vender. \u00ab\u2014Eso era una pobreza demasiada: sin comida no hay familia, contim\u00e1s con cinco hijos y todo eso&#8230; La familia tuve que irla haciendo yo\u00bb. Cuando ella hablaba de cinco hijos, se refer\u00eda tambi\u00e9n a mis dos hermanos mayores, ya idos de la casa, a mi hermana Ama\u00f1a, que estudiaba tercer grado y estaba aprendiendo a coser, y a mi hermano Andr\u00e9s, que sal\u00eda a vender arepas a golpe de seis de la ma\u00f1ana, sobre todo en el Mercado, porque ah\u00ed era donde se despachaba m\u00e1s r\u00e1pido: \u00abMi hermano, vas a venir conmigo; esta cesta la repartimos en dos; carga t\u00fa la m\u00e1s grande y re doy una arepa calladito entre nosotros\u00bb. Yo estaba todav\u00eda muy chiquito, no pasaba de este alto, pero mi hermano sab\u00eda ponerme el anzuelo donde era: nunca me bastaba con lo que com\u00eda. Entonces me consegu\u00eda unos pedacitos de chicharr\u00f3n en los puestos de carne de cochino&#8230; (\u00ab\u2014iMira, muchachito, t\u00fa como que vas a coger la mala costumbre de pedir todos los d\u00edas!\u00bb; Tanta cuesti\u00f3n por un chicharroncito!, y eso que yo ten\u00eda el cuidado de ir a una venta distinta cada vez)&#8230; y los acompa\u00f1aba con una de esas arepas olorosas, calienticas, as\u00ed de este tama\u00f1o; y quedaba listo hasta que cayera otra cosa.<\/p>\n<p>\u00ab\u2014Mis hijos, coman hoy, que hay; que ma\u00f1ana qui\u00e9n sabe. La Providencia es muy grande, pero no se come\u00bb. Y mam\u00e1 repart\u00eda el pescado frito con mano de bodeguero. \u00ab\u2014Dios no ve cuando premia, ni cuando castiga\u00bb. Y diciendo esto, nos abrazaba a los tres; aunque yo sent\u00eda c\u00f3mo me apretaba m\u00e1s duro a m\u00ed al pronunciar la \u00faltima palabra. Porque de esta manera, hablando y trabajando, sin descansar la lengua ni las manos, como la recuerdo siempre. No se me olvida cuando su comadre viene y le dice un d\u00eda, en el patio de la casa, mientras ella lavaba, protestando y diciendo cosas: \u00abComadre, la lengua es el castigo del cuerpo\u00bb. Se queda mir\u00e1ndola mam\u00e1 y vuelve a su ropa enjabonada: \u00abLo peligroso es trag\u00e1rsela, porque envenena. Lo que hay que hacer es soltarla, para que pique a otro y deje vivir\u00bb. Recuerdo que ah\u00ed mismo Fui a verme la m\u00eda en el espejo. \u00a1Y despu\u00e9s, ma\u00edta, con los a\u00f1os, cu\u00e1ntas veces he tenido que darte la raz\u00f3n, llevando la vida en la punta de la lengua!<\/p>\n<p>Pero no es esto lo que quer\u00eda referirte. Al menos no en este momento. El velorio est\u00e1 avanzando y me toca contar mi primer cuento. Siempre es as\u00ed en los velorios: todo el que pm va contando, uno y despu\u00e9s otro, y te llega a ti otra vez turno y siguen los cuentos, porque siempre han sido as\u00ed los velorios.<\/p>\n<p>[Te oigo hablar, Salom\u00f3n, y la sola palabra velorio me conduce al vac\u00edo de una madrugada fr\u00eda&#8230; Viene de muy lejos o siempre ha estado all\u00ed en el aire del propio aliento, te rodea, te envuelve y re conviene en tu sombra o se sienta a tu lado. Es el miedo, Salom\u00f3n. El miedo que hace hablar y busca olvido. El miedo a la muerte. El \u00fanico miedo a la \u00fanica muerte que realmente nos pertenece.]<\/p>\n<p>Como hermano del muerto, me corresponde estar pendiente, ver qu\u00e9 hay que hacer y qui\u00e9n ha venido. Bueno, no era cabalmente mi hermano, pero como si lo fuera. Amigos as\u00ed, uno o dos en toda la vida. (Al final de su vida Basilio se sinti\u00f3 can indefenso: \u00a1Mi compadre, vengo a buscar su ayuda; usted es el \u00fanico!) Siempre se dice lo mismo en estos casos: \u00a1no somos nada!, \u00a1qu\u00e9 poca cosa somos! Y no lo voy a decir yo esta noche; pero la verdad es que \u00a1no somos nada!<\/p>\n<p>[Oigo la conversaci\u00f3n de los amigos de Salom\u00f3n y me siento como ante una gran familia que se preocupa por la vida cercana de uno de sus pobladores: \u00ab\u2014Salom\u00f3n se espant\u00f3 de la muerte, despu\u00e9s de verle la cara bien de cerca, como \u00e9l dice, con ocasi\u00f3n del choque, cuando qued\u00f3 cojo y durante unos d\u00edas se puso como un viejito triste ah\u00ed en un rinc\u00f3n, sin poder caminar, sin poder pescar, sin poder vender billetes; con decirte que ni un palito de ron se tomaba, ni lo ve\u00edas sentarse a coger fresco bajo la mata de poncigu\u00e9&#8230;\u00bb \u00ab\u2014Mira, Damaseno, esas son zoquetadas, a la muerte se le tiene miedo porque es la muerte y la muerte es legalmente la muerte en todas partes.\u00bb \u00ab\u2014Pero es que Salm\u00f3n dice que la muerte es otra muerte a causa de los hijos.\u00bb \u00ab\u2014\u00bfC\u00f3mo es eso?\u00bb \u00ab\u2014Que cuando uno tiene hijos la muerte es otra cosa; y precisamente no hac\u00eda mucho que le hab\u00eda nacido su hijito&#8230;\u00bb Hasta que llega Salom\u00f3n y pone orden en las especulaciones solidarias del di\u00e1logo en la playa. bajo los cocoteros del patio de Damaseno: \u00ab\u00bfY por qu\u00e9 no dejan m\u00e1s bien que yo se lo diga?\u00bb. La cosa fue as\u00ed: cuando siento aquel tremendo golpe y los vidrios que salen volando y la viejita que grita: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo, el chofer.. que se durmi\u00f3!\u00bb, y la pierna que no me responde y una cosa caliente que me mojaba la frente y el gent\u00edo que ven\u00eda corriendo. \u00ab\u00a1Se mataron!\u00bb, dec\u00eda todo el mundo; no pens\u00e9 sino en el carajito y en lo que podr\u00eda pasarle si yo le faltaba.]<\/p>\n<p>Basilio y yo fuimos como hermanos y es lo que importa. Pero no s\u00f3lo es morirse, as\u00ed nada m\u00e1s, sino que sea como \u00e9l muri\u00f3 y por qu\u00e9. A todos nos llega en la vida el momento del paso a un lado. Si lo das, puedes salvarte de la marejada, dej\u00e1ndola pasar; o quedarte ah\u00ed parado para siempre, esperando en vano otra carga de agua que lleve adelante tu embarcaci\u00f3n. Si no lo das, y te quedas en medio del paso, puedes ser tragado por el golpe de la ola, sin salvaci\u00f3n; o ser impulsado con toda la fuerza de la vida, hacia donde quieres ir. Ya ver\u00e1s que Basilio tuvo ese momento. Como tuve yo el m\u00edo y como te llegar\u00e1 el tuyo. El todo es saber reconocerlo y no confundirse. Ver\u00e1s y me dir\u00e1s si no es tal como te lo digo.<\/p>\n<p>Ah\u00ed en el cuarto est\u00e1 Basilio, entre cuatro velas y las mujeres que lloran. (Su voz no cesa para m\u00ed: \u00a1Compadre, cuento con usted y con la verdad!). Aqu\u00ed en el corredor hace fresco, la noche est\u00e1 serena, el mar quietecito bajo el menguante. Se siente el olor del jazm\u00edn. (\u00a1Compadre, si pierdo esta pelea, me muero!)&#8230; \u00a1Y c\u00f3mo no echar cuentos, si para eso no tengo m\u00e1s que empezar! Seguramente hay otros contadores aqu\u00ed. Ya veremos. Pero son otra cosa. No tienen&#8230; \u00bfc\u00f3mo decirte?&#8230; Bueno, lo que ha de verse no se porf\u00eda<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed entro a contar. Si\u00e9ntate y \u00f3yeme. \u00a1Se\u00f1ores, pongan atenci\u00f3n, para que escuchen y conozcan el Cuento del Perrito Tigrero!<\/p>\n<p>Estos eran tres perros que salieron en campa\u00f1a de cacer\u00eda. Uno era lapero, otro era venaero y el otro era conejero, \u00bfno? Vienen ellos entonces y deciden salir a correr aventura. Cuando ten\u00edan ya dos d\u00edas caminando, les sali\u00f3 un perrito chiquitico que les pregunt\u00f3 que para d\u00f3nde iban, y ellos le dijeron que iban de cacer\u00eda. Se les acerc\u00f3 el perrito y les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfPara d\u00f3nde van ustedes?\u00bb Los tres perros le dijeron: \u00abVamos de cacer\u00eda\u00bb. \u00ab\u2014Yo voy con ustedes\u00bb. \u00ab\u2014 No, t\u00fa eres muy chiquito, t\u00fa no sirves para andar con nosotros\u00bb&#8230; Entonces llega \u00e9l y dice: \u00abYo soy chiquito, pero soy cazador de tigres\u00bb. \u00ab\u2014Ah; si eres cazador de tigres, entonces sigue con nosotros\u00bb&#8230; \u00a1Imag\u00ednate, el perrito dijo que era tigrero!, \u00a1c\u00f3mo no lo iban a aceptar! Llegaron a un sitio, hicieron su campamento. Al otro d\u00eda, cuando amaneci\u00f3, viene el perro conejero y dice: \u00abBueno, voy a buscar mi cacer\u00eda\u00bb; y sali\u00f3. Despu\u00e9s de andar por ah\u00ed durante un rato, se apareci\u00f3 con cuatro conejos. Ese d\u00eda comieron bien y los tres perros vieron que el m\u00e1s chiquito no ten\u00eda tama\u00f1o para lo que com\u00eda. Al siguiente d\u00eda, le toca al perro lapero. Sali\u00f3 y trajo cuatro lapas. As\u00ed comieron bien sabroso; y la misma cosa: el chiquito no dejaba ni una gre\u00f1ita de carne. Al tercer d\u00eda sali\u00f3 el perro venaero. Cumpli\u00f3 su trabajo y trajo un venao. Comieron bien completo, repartiendo todas las piezas, d\u00e1ndole al chiquito corno si fuera grande. Al cuarto d\u00eda le toca al perrito m\u00e1s chiquito salir tambi\u00e9n a buscar su cacer\u00eda. Y dice \u00e9l: \u00abBueno, ya voy a traer un tigre ya\u00bb. Y sali\u00f3. Se meti\u00f3 en la monta\u00f1a y viene y se encuentra con un se\u00f1or tigre, que cuando lo vio, \u00a1bueno, pues!, dice \u00e9l: \u00ab\u00a1Esto no es conmigo! \u00a1Por aqu\u00ed es que es!\u00bb Se espanta a correr y llega el tigre y se le empata atr\u00e1s. Y ese perrito alante: \u00abjai, jai, jai\u00bb. Y ese tigre atr\u00e1s, sigui\u00e9ndolo. Coge rumbo al campamento, a donde est\u00e1n los compa\u00f1eros. Cuando ellos sienten el latido, dicen: \u00abAh\u00ed trae el perrito el tigre\u00bb. Y en eso pasa el perrito como una bala por el centro del campamento y les grita a los compa\u00f1eros: \u00ab\u00a1Cojan el peque\u00f1o, que yo voy siguiendo al grande!\u00bb Total que los tres perros mataron al tigre que lo ven\u00eda siguiendo. Entonces \u00e9l se regres\u00f3, y dice: \u00ab\u00a1Caracha, qu\u00e9 animal para correr, no pude alcanzarlo; si no!\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Y fuera de cuento! Ahora que entre otro a contar.<\/p>\n<p>[Cazador siempre est\u00e1 viendo luz, Salom\u00f3n. Luz que desaparece, luz que lo llama, luz que camina, luz que pesta\u00f1ea, luz que se desparrama. En la oscuridad del monte cualquier cosa que medio brilla con la luna es una luz que relampaguea o que avisa de algo que no se sabe. La noche oscura pide luz y el cazador la pone con su linterna o con su imaginaci\u00f3n. La luz va en los ojos de quien la reclama, la luz es el miedo, la luz es la falta de compa\u00f1\u00eda, la luz es el deseo del d\u00eda..]<\/p>\n<p>Pero ese no es el caso. Hay luces que uno no se explica. Y le entra a uno como una cosa mala en el cuerpo y entonces es peor regresarse y no tentar la suerte&#8230; Oye esto que me pas\u00f3 en Cantarrana y dime si todas esas palabras que t\u00fa sabes decir le encuentran explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa vez yo hab\u00eda conseguido en Cantarrana una muchacha y, como es natural, visitaba mucho el sitio. Ah\u00ed me hice amigo de un tipo llamado Rafael. Un d\u00eda yo le pregunto:<\/p>\n<p>\u2014Rafael, dime una cosa: \u00bfpor aqu\u00ed no se consigue conejo? El me dijo:<\/p>\n<p>\u2014Car\u00e1, Salom\u00f3n, aqu\u00ed hay bastante conejo.<\/p>\n<p>\u2014Entonces, yo voy a venir el s\u00e1bado, a que t\u00fa me lleves por esos montes a echar una cazaita.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado me le aparec\u00ed. Por ah\u00ed como a las cinco de la tarde: \u2014Bueno, Rafael, yo vine preparado.<\/p>\n<p>Me dijo:<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien, esta noche salimos.<\/p>\n<p>A golpe de nueve aparece \u00e9l:<\/p>\n<p>\u2014Vamon\u00f3s, que esta es la hora buena.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 y le dije:<\/p>\n<p>\u2014Primero pasamos por la bodega.<\/p>\n<p>Compr\u00e9 dos cuarticos de an\u00eds, pues se acostumbra llevar algo para el fr\u00edo y eso; le di uno a \u00e9l y yo llev\u00e9 el otro. Salimos, entonces. El primer conejo lo tir\u00e9 yo junto a la escuela de Camino Nuevo. Al poco rato tir\u00e9 el segundo. M\u00e1s adelante, en una casa que parec\u00eda corno abandonada ah\u00ed en el monte, vi un conejo sentado en todo lo que era la culata de la casa. Digo yo:<\/p>\n<p>\u2014C\u00f3nchale, Rafael, all\u00e1 est\u00e1 un conejo; pero ah\u00ed hay una casa.<\/p>\n<p>Me dice \u00e9l:<\/p>\n<p>\u2014No; t\u00edralo, que ah\u00ed no vive nadie.<\/p>\n<p>Entonces le hago un tiro: \u00a1tap\u00fan! Y veo que el bicho no mueve. Digo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Carajo!, \u00a1no es posible que lo haya pelado!<\/p>\n<p>Me dice bajito Rafael:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 raro, Salom\u00f3n, y no se quita de ah\u00ed! \u00a1T\u00edralo otra vez! Agarro y apunto bien, con cuidado. Y el conejo fijo ah\u00ed, sen tado como en su casa. Y le zumbo: \u00a1tap\u00fan!<\/p>\n<p>\u2014Ahora s\u00ed.<\/p>\n<p>Pero nada. El bicho sentadito, sin moverse. Lo miro bien y veo como que pela los dientes, como ri\u00e9ndose, y sale corriendo. Digo yo:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es esto, Virgen del Valle? Esta vaina no me gusta; y hasta pel\u00f3 los dientes el bicho.<\/p>\n<p>Rafael dijo que \u00e9l no lo vio pelar los dientes; pero tampoco le hab\u00eda gustado el asunto.<\/p>\n<p>\u2014Salom\u00f3n oh \u2014dice \u00e9l\u2014, vamos a seguir m\u00e1s bien. Pero yo lo not\u00e9 agitado. Viene Rafael y me dice:<\/p>\n<p>\u2014En esa casa hab\u00eda un hombre tuberculoso y se dio un tiro. Le contesto yo:<\/p>\n<p>\u2014Bueno; lo bien que hizo.<\/p>\n<p>Y, t\u00fa sabes, evit\u00e9 hablar m\u00e1s de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Seguimos buscando conejos. Nos metimos en un punto que llaman los Tres Cementeritos, que es como una plazoleta grandota, con tres cementerios familiares. Ah\u00ed estuvimos registrando y no hicimos nada. Ya he muerto tres conejos, dos grandes y uno m\u00e1s chiquito. Es decir, dos; o tres, eran tres. Bueno, eso no importa. La cuesti\u00f3n es que seguimos. Cuando salimos de los Tres Cementeritos, encontramos un camino que cruza a la izquierda. Dice \u00e9l:<\/p>\n<p>\u2014Vamos a coger por aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Cuando caminamos como cosa de veinte metros, vienen y nos meten una luz. Encima de nosotros. Pero ya te digo, cerquita la luz. Yo apago la m\u00eda y enseguida alumbro y busco. Eso no era nada. Por ah\u00ed no hab\u00eda nadie. Porque yo cre\u00eda que era otro cazador m\u00e1s que estaba en esa evoluci\u00f3n. Entonces me Rafael:<\/p>\n<p>\u2014Salom\u00f3n, \u00bft\u00fa viste?<\/p>\n<p>Le digo yo:<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, chico, \u00bfc\u00f3mo no voy a ver?<\/p>\n<p>En esto, de la carretera, que estaba distante de ah\u00ed, viene el ruido de un veh\u00edculo. Digo yo:<\/p>\n<p>Esa luz es que durante la noche los carros meten el foco y lejos, eso es lo que nos ha alumbrado a nosotros. Y dice Rafael:<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 va! Nosotros estamos muy lej\u00edsimo de la carretera, y estamos en un hueco; as\u00ed que esa luz no puede ser del foco de un carro&#8230; Vamos a coger por aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Y cogimos. Ya m\u00e1s o menos va a ser la una de la noche. Como \u00e9l era el baquiano, me dej\u00f3 venir atr\u00e1s de \u00e9l. Y lo que hizo fue sacarme para Cantarrana. Cuando hago as\u00ed y veo, le digo:<\/p>\n<p>\u2014Pero bueno, Rafael, si estamos en Cantarrana!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 quer\u00edas t\u00fa, pues, que yo siguiera contigo por ah\u00ed por esos montes, despu\u00e9s de la cuesti\u00f3n del conejo y de esa luz que nos echaron!<\/p>\n<p>Llego a la casa y encuentro a la mujercita despierta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 hiciste, Salom\u00f3n?<\/p>\n<p>Le digo:<\/p>\n<p>\u2014Mat\u00e9 tres conejos&#8230; Dos, es decir dos, fueron dos. O tres. Eso no importa.<\/p>\n<p>\u2014&#8230;Le di uno a Rafael y traje estos dos (o este otro; es lo mismo) para la casa.<\/p>\n<p>Y entonces le digo yo:<\/p>\n<p>\u2014Ema, a nosotros nos pas\u00f3 un asunto.<\/p>\n<p>Me dice ella:<\/p>\n<p>\u2014Yo s\u00e9 lo que les pas\u00f3 a ustedes:<\/p>\n<p>\u2014;C\u00f3mo! \u00bfQue t\u00fa sabes lo que nos pas\u00f3 a nosotros? \u00bfQu\u00e9 nos pas\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUstedes estuvieron alumbrando los Tres Cementeritos?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCogieron un caminito y cruzaron a la izquierda?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed.<br \/>\n\u2014\u00bfCuando caminaron algo, les metieron una luz de repente; los alumbraron, pues, mejor dicho?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, eso nos pas\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, yo no te lo quise decir para que t\u00fa no fueras pendiente a eso; pero a todos los cazadores que se meten en los Tres Cementeritos les ha sucedido lo mismo&#8230;<\/p>\n<p>Me pregunta ella:<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfY t\u00fa no te asustaste?<\/p>\n<p>\u2014No, quien se asust\u00f3 fue Rafael, y entonces lo que hizo fue sacarme para ac\u00e1 para el pueblo.<\/p>\n<p>\u2014Ah, porque \u00e9l s\u00ed sabe.<\/p>\n<p>Yo me qued\u00e9 pensando en todo aquel asunto; y eso que no quise contarle a Ema lo del conejo&#8230; Despu\u00e9s Rafael no fue m\u00e1s nunca conmigo de cacer\u00eda. Yo tampoco volv\u00ed, pero era porque no conoc\u00eda bien aquellos lugares. Adem\u00e1s, esa cuesti\u00f3n de la luz. \u00a1M\u00e1s vale no tentar!<\/p>\n<p>[Si me sucediera algo as\u00ed, Salom\u00f3n, yo me tragar\u00eda mis palabras racionales, una a una, como p\u00edldoras apresuradas. No me quedada m\u00e1s remedio que dar entrada a la luz fantasmal en el reino del tacto y de la palabra cotidiana. Aunque siempre ser\u00eda posible aferrarse a la tabla de la explicaci\u00f3n cient\u00edfica, que tiene la inmensa ventaja de que cuando no existe, se puede afirmar seriamente y en tono universal que la l\u00f3gica y la ciencia respaldan la presunci\u00f3n de que debe existir. Y toda la racionalidad se estrellar\u00e1 una y mil veces contra la misma pared: no hay luz posible en la oscuridad plena, ni siquiera en la noche asustadiza del cazador de monte; por generaci\u00f3n propia no hay luces que andan, ni luces que encandilan, ni luces que huyen, ni luces que avisan; no hay magia en la luz, sino en la ansiedad&#8230; \u00a1Pero, Salom\u00f3n, yo creo y vivo tu luz que salta y espanta, tu luz que te avisa, tu luz que te pertenece y que llevar\u00e1s contigo por los siglos de los siglos!]<\/p>\n<p><em>!Cuando uno cuenta cosas de su propia vida, ocurre que se brincan unas cosas y se olvidan otras. Unas esperan en su profundidad hasta que el recuento las saca a flote; otras parecen cegadas por oscuros y tenaces mantos de pudor y castigo. Las cosas vividas no son como la carga del r\u00edo: esta agua viene antes que aqu\u00e9lla y la de all\u00e1 va detr\u00e1s de \u00e9sta; ni aqu\u00e9lla puede saltarse a \u00e9sta, ni \u00e9sta puede impedir a aqu\u00e9lla. Lo sucedido y sus habitantes siguen caminos oblicuos, no aceptan rigores de ordenamiento y prelaci\u00f3n. Acuden lo preferido y lo circunstancial; lo temido y lo anhelado. Huyen tantas cosas, o retardan su turno, que nada est\u00e1 m\u00e1s distante que el dominio de la simple facultad de recordar&#8230; Y todo este grueso palabreo, Sal\u00f3mon, para llenar de hojas la pregunta que ahora busco: \u00bfpor qu\u00e9 al hablar de cacer\u00eda, de Santa Fe, de d\u00edas no muy lejanos, no has hablado de Sara?<\/em><\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gustavo-luis-carrera\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustavo Luis Carrera ESTANCIA PRIMERA Todo el mundo cree que es una gran cosa haber nacido donde y cuando naci\u00f3, y no voy a caer en lo mismo; pero no ser\u00e1n muchos los que puedan decir, como yo, que nacieron en Cuman\u00e1 un dos de junio de mil novecientos diecis\u00e9is. 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