{"id":5608,"date":"2022-08-09T15:26:44","date_gmt":"2022-08-09T15:26:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5608"},"modified":"2023-11-24T18:27:48","modified_gmt":"2023-11-24T18:27:48","slug":"mariano-picon-salas-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/mariano-picon-salas-chile\/","title":{"rendered":"Mariano Pic\u00f3n Salas en Chile: 1923-1936"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">\u00a0Ricardo Ram\u00edrez Requena<\/h4>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 90px;\"><em>Part\u00ed, es cierto, sin ninguna vocaci\u00f3n de h\u00e9roe, quiz\u00e1 defendiendo ego\u00edstamente lo m\u00e1s personal e intransferible. Mariano Pic\u00f3n Salas<\/em><\/p>\n<p>En 1923, Mariano Pic\u00f3n Salas parte para Chile, a un largo exilio de 13 a\u00f1os. Tiene apenas 24 a\u00f1os y cuando regrese al pa\u00eds, en 1936, luego de la muerte de Juan Vicente G\u00f3mez, tendr\u00e1 37, un t\u00edtulo universitario, experiencia laboral y profesoral, y un matrimonio. Es en Chile en donde ocurren sus a\u00f1os de formaci\u00f3n intelectual y de vida, en un pa\u00eds muy alejado de las realidades del suyo en esos tiempos. El pa\u00eds del que se aleja Pic\u00f3n Salas es un pa\u00eds sembrado de gomecismo hasta los tu\u00e9tanos, en donde la c\u00e1rcel parece ser el camino de la mayor parte de los estudiantes que quisieran ver realizadas las ideas progresistas que viven con ardor en sus cabezas.<\/p>\n<p>En <em>Regreso de tres mundos <\/em>(Otero ediciones, 2015), podemos recorrer el periplo vital de Pic\u00f3n Salas en sus a\u00f1os de formaci\u00f3n: sus primeros estudios, la llegada a Caracas y su estad\u00eda breve en a\u00f1os all\u00e1, y su partida hacia Chile, en un exilio voluntario pero tambi\u00e9n, seg\u00fan sus reflexiones, inevitable.<\/p>\n<p>En verdad, el panorama no puede ser m\u00e1s desolador. Pic\u00f3n Salas parte hacia el sur cinco a\u00f1os antes del a\u00f1o 28, con el resonar que signific\u00f3 la participaci\u00f3n altiva de los estudiantes contra el r\u00e9gimen de G\u00f3mez, y la esperanza de un cambio de gobierno que se diluy\u00f3 como sal en el agua. El ambiente intelectual en Venezuela no es, para nuestro autor, el m\u00e1s elevado e id\u00f3neo. Su estad\u00eda en Caracas, a donde llega desde su M\u00e9rida natal en 1919, llena de momentos dorados de juventud, se va oscureciendo ante la aparente posibilidad de un futuro. Nos dice Pic\u00f3n Salas:<\/p>\n<p><em>Pero todo ser puro en aquella Venezuela en que triunfaban los m\u00e1s audaces y c\u00ednicos (ya lo observ\u00e9 cuando hice entrega de las cartas de recomendaci\u00f3n) ten\u00eda que preguntarte si val\u00eda la pena cumplir la vigilia de Parsifal en busca del vaso sagrado. \u00a1Cu\u00e1ntas generaciones se frustraron persiguiendo esa copa divina que deb\u00eda contener s\u00f3lo unas gotas de libertad; las necesarias para producir la alegr\u00eda del pueblo en servidumbre! Al final de toda ascesis, de este pulimento del alma para su tarea superior, nos esperaban-como a las mejores y dignas gentes del pa\u00eds-las c\u00e1rceles de Juan Vicente G\u00f3mez. <\/em><\/p>\n<p>La visi\u00f3n de la vida intelectual, y de la posibilidad de desarrollarla, es oscura. Pic\u00f3n Salas ve la mediocridad reinante en la capital, llena de poetas borrachines, de gente vendida al gomecismo, o de algunos otros que han preferido el silencio creador, sin esperanzas mayores de publicar, mientras se van consumiendo como un c\u00e1ncer. No ve Pic\u00f3n Salas con buen \u00e1nimo ni talante a los \u201cviejos escritores\u201d y sus tertulias, mucho menos la pobreza reinante entre todo individuo dedicado a la cultura. Frustraci\u00f3n hist\u00f3rica, es una frase frecuente en la pluma de Pic\u00f3n Salas al recordar estos a\u00f1os. Apenas el solaz del gozo sexual con las muchachas y las clases con Razetti levantan alabanzas mayores. Impotencia, imposibilidad, escepticismo, descreimiento son palabras que aparecen en la mente del lector al leer algunas p\u00e1ginas de sus memorias. Poco tiempo despu\u00e9s, se regresa a M\u00e9rida, a ayudar a su familia en sus tierras, pero esta aventura terminar\u00eda en fracaso: el quiebre de su padre, y la ruina de su familia. Ante un escenario como este, se ve resuelto a abandonar el pa\u00eds:<\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n nosotros nos marchamos buscando un poco de sombra en la desaz\u00f3n de nuestro destino. No somos precisamente h\u00e9roes, pero quisi\u00e9ramos hacer algo o partir muy lejos.<\/em><\/p>\n<p><strong>Chile <\/strong><\/p>\n<p>El ideal para partir de Pic\u00f3n Salas es rom\u00e1ntico. Sue\u00f1a con la realizaci\u00f3n intelectual y art\u00edstica, y con la posibilidad de un futuro de triunfo (m\u00e1s que de fama). Piensa que su permanencia en Venezuela significar\u00eda una vida de \u201cse\u00f1orito que no sufre por la comida ni por la ropa limpia\u201d y, como rechazo a ese futuro, se imbuye del ideal del inmigrante de todos los tiempos: \u201cvencer la adversidad con el trabajo de mis manos, con la energ\u00eda y la constancia que extrajera del alma\u201d.<\/p>\n<p>Su llegada ocurre en Valpara\u00edso, luego de viajar en un barco lleno de gallegos y asturianos, entre otros gentilicios. Estos est\u00e1n llenos de optimismo, el optimismo y la esperanza q ue sostienen los que sue\u00f1an y creen en un futuro promisorio y cierto en tierras diferentes a las suyas. Consigue trabajo en una casa \u201cde minutas\u201d, dedicado a la compra y venta de muebles y objetos. No es un lugar agradable. Duerme en el mismo establecimiento, para resguardarlo de posibles ladrones. En Valpara\u00edso comienza, casi inmediatamente, a relacionarse como grupos pol\u00edticos anarquistas. Comienza, tambi\u00e9n, a escribir.varios art\u00edculos salen publicados en la revista Claridad, de Santiago. El hecho de que le aceptaran los art\u00edculos lo estimula y lo hace cuestionarse esos d\u00edas de trabajar en la tienda de venta. En otro peri\u00f3dico, La estrella, le publicaban una nota sobre Eduardo Barrios. El autor le escribi\u00f3 agradeci\u00e9ndole el texto y estimul\u00e1ndolo a seguir escribiendo. Y lo invita a su casa. Muy pronto, Mariano Pic\u00f3n Salas se ve tomando el tren a Santiago, olvidando nuevamente esa vida mediocre y procurando seguir el camino de sus sue\u00f1os de escritor.<\/p>\n<p>Pic\u00f3n Salas vive la exaltaci\u00f3n agradecida de quien vive la experiencia de la oportunidad en tierras for\u00e1neas. Su exaltaci\u00f3n y agradecimiento, su idealizaci\u00f3n incluso, es enorme. Chile significa para Pic\u00f3n Salas algo que no consigui\u00f3 en Venezuela: un sentido de la medida, del orden ingl\u00e9s, de paz constitucional y jur\u00eddica. Tambi\u00e9n, el ejemplo de Andr\u00e9s Bello termina siendo proverbial. Nuestro autor procura algo que suele ser despreciado: un espacio en donde prive el sentido com\u00fan. Chile lo fue para Bello. Tambi\u00e9n lo ser\u00e1 para Pic\u00f3n Salas (Otras experiencias venezolanas en Chile, como la de Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez, Guillermo Sucre o Francisco Massiani, fueron diferentes. Ya eran otros tiempos y hab\u00eda otras exaltaciones). Nos dice don Mariano:<\/p>\n<p><em>Contra la reticencia venezolana-legado de las dictaduras-, que nos acostumbr\u00f3 apenas a insinuar las cosas o a velar con un rictus las palabras que no quer\u00edamos decir, aqu\u00ed se habla a pulm\u00f3n libre, y se enfrentan en la discusi\u00f3n los m\u00e1s diversos juicios. <\/em><\/p>\n<p>Pic\u00f3n vive en Chile, adem\u00e1s, un momento grandioso para la educaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina: la huella de Vasconcelos, el \u00e9nfasis en la proliferaci\u00f3n de colegios, en especial en el Sur del continente, que lo auparon m\u00e1s adelante a creer en la posibilidad de un futuro para la regi\u00f3n, en especial para Chile. Con esta vivencia, est\u00e1 la de la fiesta y las muchachas, la camarader\u00eda, la noche. Nuestro autor, eso s\u00ed, no se enga\u00f1a: vive en la pobreza y la soledad, y sabe que su camino apenas se est\u00e1 gestando.<\/p>\n<p>Muy pronto, consigue un trabajo esperado: inspector de estudiantes en el Instituto Nacional de Santiago. En paralelo, se inscribe en los cursos de Historia de la Facultad de Filosof\u00eda y Educaci\u00f3n. Aprende el oficio de investigar, de documentarse, de estudiar. Decide emprender la carrera de Pedagog\u00eda en Historia, y luego ser\u00e1 profesor universitario durante algunos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hay dos elementos que conforman la experiencia vital de Pic\u00f3n Salas en Chile: La educaci\u00f3n sentimental y la educaci\u00f3n pol\u00edtica. Pocas cosas, quiz\u00e1s, definan m\u00e1s a un hombre en la edad de Pic\u00f3n. Sus entradas en el libro sobre el amor y la revoluci\u00f3n son exploraciones ensay\u00edsticas en donde priva la celebraci\u00f3n y la exaltaci\u00f3n de la pasi\u00f3n y en amor (hijo de Stendhal, hijo de Francia en este sentido; hablamos de un hombre de un epicure\u00edsmo permanente) y la cr\u00edtica y el cuestionamiento de lo dogm\u00e1tico y agresivo en las ideas revolucionarias. Devoto de Spinoza y de Kant desde joven, Pic\u00f3n Salas observa al marxismo siempre con sospecha. Desde sus lecturas y conocimientos, cuestiona el ideario marxista leninista. No puede concebir un sistema que privilegie tanto los elementos materiales de la existencia. Cito:<\/p>\n<p><em>No se trataba de defender el capitalismo, sino de buscar para el hombre una liberaci\u00f3n m\u00e1s radical que la de la ley de bronce del salario. Y ninguna dictadura, aunque se llame la bendita y transitoria de los proletarios, puede establecer la libertad por la contradicci\u00f3n intr\u00ednseca de los t\u00e9rminos. <\/em><\/p>\n<p>Hay una cr\u00edtica, desde la denuncia y tambi\u00e9n desde el escepticismo, del \u201cendemoniado\u201d dostoievkiano:<\/p>\n<p><em>La caracter\u00edstica del \u201cendemoniado\u201d- es su sequedad de coraz\u00f3n, su nomadismo o destierro afectivo que petrifica en una sola idea o pasi\u00f3n simplificada lo que en el hombre normal y ecu\u00e1nime se reparte en afectos o solicitaciones vitales. Siente que el mundo lo castig\u00f3 o no supo adaptarse a \u00e9l, y verter\u00e1 su insatisfacci\u00f3n en la venganza. <\/em><\/p>\n<p>Pic\u00f3n Salas comienza a ser, en Chile, el hombre templado que ser\u00e1 el resto de su vida. Su visi\u00f3n de la pol\u00edtica, en la soledad del exilio, le permite la reflexi\u00f3n y distancia necesaria para poder pensar los avatares pol\u00edticos de su tiempo. Lo que reflexiona Pic\u00f3n sobre el \u201cendemoniado\u201d, parece un retrato del ideal revolucionario que cruzar\u00e1 todo el siglo XX, no solo en Venezuela o Am\u00e9rica Latina, sino en el mundo entero. Con ese temple, regresar\u00e1 nuestro autor a costas venezolanas, para pensar en la construcci\u00f3n de un pa\u00eds. Un hombre ya curado de impaciencias.<\/p>\n<p><strong>El regreso <\/strong><\/p>\n<p>Pic\u00f3n Salas vuelve a Venezuela en 1936, luego de la muerte de Juan Vicente G\u00f3mez. Durante a\u00f1os se mantuvo en comunicaci\u00f3n, a trav\u00e9s de numerosas cartas, con diferentes intelectuales y pol\u00edticos venezolanos, en especial R\u00f3mulo Betancourt. \u00bfPor qu\u00e9 vuelve un hombre ya instalado en otro pa\u00eds que lo acogi\u00f3, en donde realiza su trabajo intelectual lleno de tranquilidad? \u00bfPara qu\u00e9 vuelve un expatriado? Son preguntas que consideramos v\u00e1lidas hacer. El regreso de Pic\u00f3n Salas, claro est\u00e1 fue providencial. Es encargado de negocios en Checoslovaquia, entre otros cargos diplom\u00e1ticos y director de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Educaci\u00f3n. Funda la Revista Nacional de Cultura en 1940 y trabaja como conferencista y profesor en diferentes universidades estadounidenses. Sumado a esto, publica varios t\u00edtulos importantes, destacando entre ellos <em>Formaci\u00f3n y proceso de la literatura venezolana, De la conquista a la independencia<\/em>, y <em>Viaje al amanecer<\/em>. Pero tambi\u00e9n vivi\u00f3 los avatares de la transici\u00f3n gomecista y de un pa\u00eds al que le costaba tomar un ritmo de cambio ideal. O iba muy r\u00e1pido (el af\u00e1n de los partidos pol\u00edticos por generar cambios de manera vertiginosa) o muy lento (el proceso de democratizaci\u00f3n real que demanda el pa\u00eds, y que los gobiernos de L\u00f3pez Contreras o Medina Angarita parecen no leer de manera id\u00f3nea). En este vaiv\u00e9n, se mueve Pic\u00f3n Salas, quien percibe un pa\u00eds que no termina de despertar y est\u00e1 lleno de resentimientos y dolores acumulados. Adem\u00e1s, un pa\u00eds que ve con desconfianza a los que regresan:<\/p>\n<p><em>a todos los que regresan-desde el glorioso ejemplo de Miranda hasta el m\u00ednimo de los viajeros de 1936- se les cobra un obligado peazgo sentimental. <\/em><\/p>\n<p>La visi\u00f3n cr\u00edtica de Pic\u00f3n Salas no deja de estar presente. Recorre sus art\u00edculos y discursos. Lo mueve, paralelo a su preocupaci\u00f3n permanente por lograr que el pa\u00eds pueda entrar definitivamente al siglo XX. Dentro de esas preocupaciones, est\u00e1 la paralizaci\u00f3n que el gomecismo logr\u00f3 en la poblaci\u00f3n venezolana. Y c\u00f3mo esta poblaci\u00f3n percibe, incluso, los cambios que se presentan en los a\u00f1os subsiguientes a la muerte del dictador. Cito:<\/p>\n<p><em>Hubo los que se acostumbraron a la dictadura que les ahorraba toda preocupaci\u00f3n de pensar y que cuando se portaban mansos los aseguraba el empleo, y hubo despu\u00e9s-al morir el tirano-los ofuscados vengadores y los que propiciaban el cambio y la agitaci\u00f3n permanente para que las cosas se moldearan de acuerdos con sus ideolog\u00edas. <\/em><\/p>\n<p>El panorama del regreso, para Pic\u00f3n Salas y de muchos m\u00e1s, es dif\u00edcil. Algunos, prefirieron tomar, de tanto en tanto, una delegaci\u00f3n diplom\u00e1tica para paliar la imposibilidad de acostumbrarse a los asuntos del pa\u00eds. O, nuevamente, el exilio, con la llegada de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, en el a\u00f1o 48. Hablar de regresos, muchas veces, es m\u00e1s dif\u00edcil que hablar de las partidas. Pic\u00f3n Salas dej\u00f3 atr\u00e1s una vida hecha, so\u00f1ada desde joven, por el regreso a un pa\u00eds que apenas comenzaba a despuntar.<\/p>\n<p>No fue una decisi\u00f3n sencilla, ese regreso. El legado de Pic\u00f3n Salas, en obras y acciones, nos dice que s\u00ed vali\u00f3 la pena. \u00a0Si ese regreso no hubiera ocurrido, quiz\u00e1s la historia intelectual de Pic\u00f3n Salas hubiera sido distinta.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ricardo-ramirez-requena\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Tomado del libro: <em>Otros bosques<\/em> (El taller blanco, 2019)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Ricardo Ram\u00edrez Requena Part\u00ed, es cierto, sin ninguna vocaci\u00f3n de h\u00e9roe, quiz\u00e1 defendiendo ego\u00edstamente lo m\u00e1s personal e intransferible. 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