{"id":5552,"date":"2022-08-04T00:35:30","date_gmt":"2022-08-04T00:35:30","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5552"},"modified":"2024-11-27T16:03:45","modified_gmt":"2024-11-27T20:33:45","slug":"poemas-de-otto-de-sola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poemas-de-otto-de-sola\/","title":{"rendered":"Poemas de Otto de Sola"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Antes de llegar los aviones que &nbsp;incendian las ciudades<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si mueren esos ni\u00f1os dormidos bajo la madrugada de<br>lirios abiertos,<br>si mueren esos muros bajo la luna de musgos,<br>para no herirnos cruelmente debes enterrarlo todo,<br>callado sepulturero.<\/p>\n\n\n\n<p>El clavel y la reja florida preguntan por el olvido,<br>mientras las mariposas esperan besar cad\u00e1veres<br>sobre las h\u00famedas yerbas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sepulturero que vas a sentir la ca\u00edda de los muros<br>y el grito de los ni\u00f1os aplastados,<br>\u00bf enterrar\u00e1s la madrugada<br>en la tumba de la niebla?<\/p>\n\n\n\n<p>Si todo muere bajo esa lejana luna de musgos,<br>para no herirnos cruelmente debes enterrarlo todo,<br>callado sepulturero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cuidado con olvidar los ni\u00f1os que saben a trigo!<br>\u00a1Cuidado con olvidar los muros que saben a historia!<br>\u00a1Cuidado con olvidar la madrugada que sabe a herida flauta!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Canto final a una muchacha del puerto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Llegar\u00e1s por el sendero de las nubes mutiladas en invierno<br>a la otra parte del mundo que te aguarda.<\/p>\n\n\n\n<p>El brillo de tus ojos dir\u00e1 su despedida a todos los marinos<br>borrachos que creen tener mares en la luna;<br>y la brisa ir\u00e1 contigo vigilando tu silencio|<br>sobre los montes de olivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bebe de ese vino que tiene el color de los cerrojos antiguos:<br>en Venus la pena inmensa es llevar la garganta como<br>un p\u00e1jaro muerto,<br>seca como un p\u00e1jaro muerto de cantar.<\/p>\n\n\n\n<p>Morir\u00e1n los calendarios como siempre y otras muchachas<br>como t\u00fa pensar\u00e1n en la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Lamento no acompa\u00f1arte dulce muchacha de doloroso az\u00facar.<\/p>\n\n\n\n<p>Quemar\u00e1n tu recuerdo frente al mar, mar indolente de<br>consentirte desgarrada:<br>sin tu marinero que colme tu soledad,<br>sin panes de corazones descubiertos,<br>sin un balandro que lleve a Filipinas<br>y a tus playas de verdes cocos que se beben los \u00e1ngeles.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 de tu cabellera que tiene el peso de una mariposa nocturna,<br>de tu olor y de tu torso ca\u00eddo en las madrugadas,<br>de aquel abanico de palomas que mov\u00edas a manera<br>de un ensue\u00f1o<br>sobre mi rostro asombrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegar\u00e1s por el sendero de crueles vientos invernales<br>a la otra parte del mundo que te aguarda.<\/p>\n\n\n\n<p>Te aguarda, con la corona de un Rey ca\u00eddo,<br>con el oro fundido en agua cristalina,<br>con trajes de finas sedas hechos azules aires,<br>con el ruido de este mundo que hondamente te hiere<br>transformado en la m\u00ednima presencia de un grillo sin canto.<\/p>\n\n\n\n<p>Te aguarda, la Nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces ver\u00e1s que est\u00e1s limpia de todo<br>entre las v\u00edrgenes que no han amanecido a\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En los cuatro siglos de Valencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de tu nacer, de tu raza de piedra, eras la selva<\/p>\n\n\n\n<p>con inquieto diamente en las hojas tropicales.<\/p>\n\n\n\n<p>la eternidad olfateaba la c\u00e1scara vac\u00eda de los muertos volcanes<\/p>\n\n\n\n<p>y el fuego era soplado, como una noche roja,<\/p>\n\n\n\n<p>por los indios desnudos.<\/p>\n\n\n\n<p>El fuego all\u00ed crec\u00eda, ten\u00eda alas perversas,<\/p>\n\n\n\n<p>derrumbaba los ceibos como negros lingotes planetarios<\/p>\n\n\n\n<p>pasaba por los r\u00edos despertando esas bestias fluviales<\/p>\n\n\n\n<p>que se arrancan del pecho toda la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de tu nacer, de tu raza de piedra, el viento deten\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>las \u00e1guilas nocturnas;<\/p>\n\n\n\n<p>las buenas, se quedaban, pero las malas nunca cerraron su plumaje<\/p>\n\n\n\n<p>para seguir llevando pellejos a las cuevas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu raza de piedra es raza de ciclones.<\/p>\n\n\n\n<p>En la entra\u00f1a de la piedra dormida deja el tiempo,<\/p>\n\n\n\n<p>a menudo, la lengua de los astros,<\/p>\n\n\n\n<p>se amamantan los astros<\/p>\n\n\n\n<p>en esas grandes tetas de tiniebla<\/p>\n\n\n\n<p>y despu\u00e9s, con mil golpes, saliendo de lo oscuro<\/p>\n\n\n\n<p>del fondo de los dioses minerales, como salvajes monos enlutados,<\/p>\n\n\n\n<p>los astros se iluminan, abandonan las capas de los muertos,<\/p>\n\n\n\n<p>la tiniebla heredada en el rudo contacto con la noche,<\/p>\n\n\n\n<p>con la muerte,<\/p>\n\n\n\n<p>con el fondo del mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los astros se iluminan y en finos movimientos<\/p>\n\n\n\n<p>penetran silenciosos entre las anchas hojas del tabaco,<\/p>\n\n\n\n<p>all\u00e1 en los precipicios, vestidos con espejos, penetran sin romper<\/p>\n\n\n\n<p>la luminosa patria del roc\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora est\u00e1 construida la claridad del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La raza de la piedra tendr\u00e1 su coraz\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfUna ciudad? \u00bfUn sue\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfUn mordisco profundo en los volcanes?<\/p>\n\n\n\n<p>Tendr\u00e1 nueva ciudad la raza de la piedra<\/p>\n\n\n\n<p>en cuanto llegue el hombre<\/p>\n\n\n\n<p>con espesa armadura de caimanes,<\/p>\n\n\n\n<p>blanco, como la nieve, con botas espa\u00f1olas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/otto-de-sola\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Foto: Calle Colombia de Valencia, Petre Maxim<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de llegar los 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