{"id":5521,"date":"2022-08-02T00:16:53","date_gmt":"2022-08-02T00:16:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5521"},"modified":"2023-11-24T18:28:02","modified_gmt":"2023-11-24T18:28:02","slug":"y-entonces-que-es-lo-que-pasa-con-la-narrativa-venezolana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/y-entonces-que-es-lo-que-pasa-con-la-narrativa-venezolana\/","title":{"rendered":"\u00bfY entonces? \u00bfQu\u00e9 es lo que pasa con la narrativa venezolana?"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Mar\u00eda Eugenia Mart\u00ednez<\/h4>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La Instituci\u00f3n literaria est\u00e1 conformada por un grupo de individuos con identidad propia que realiza actividades que atienden, generalmente, a intereses y objetivos comunes; para funcionar, crean sus propias normas, establecen relaciones y hacen uso de un conjunto de recursos comunes para su subsistencia, es decir, ejecutan acciones a partir de pr\u00e1cticas sociales. En tal sentido, el discurso y su uso constituyen una de las pr\u00e1cticas sociales m\u00e1s importantes condicionadas por las ideolog\u00edas, as\u00ed es como \u201cel poder y la pol\u00edtica de una instituci\u00f3n a menudo se ejercen por medio del discurso de sus miembros (Mumby y Clair, 2000, p. 265).<\/p>\n<p>Partiendo del hecho de que las opiniones y las actitudes compartidas de un grupo son un tipo de creencias que est\u00e1n interrelacionadas debemos suponer que algunos elementos estructurales de la argumentaci\u00f3n son signos importantes en las estructuras subyacentes de las actitudes ideol\u00f3gicas de un grupo (Cf. Van Dijk, 2003, p. 73). En este art\u00edculo se analizan las estructuras proposicionales discursivas presentes en 12 textos publicados, a lo largo de tres meses, en el Papel Literario de <em>El Nacional <\/em>que forman parte de una pol\u00e9mica cuyo origen recae sobre la pregunta \u00bfqu\u00e9 pasa con la narrativa venezolana?, surgida de una mesa de ponencias de la VI Bienal Mariano Pic\u00f3n Salas 2004. Todo esto para mostrar c\u00f3mo se modelan las opiniones de un grupo institucionalizado.<\/p>\n<p><strong>Aclaratorias te\u00f3ricas para resolver dudas: relaci\u00f3n entre tema, ficciones y escenarios de poder<\/strong><\/p>\n<p>Los textos son acciones sociales que se ajustan a un conjunto de normas, m\u00e1ximas o principios que permiten el funcionamiento relativamente eficaz entre las personas. Son actos comunicativos que responden a unas determinadas convenciones y finalidades compartidas por los miembros de un grupo y llegan a ser el resultado de su desarrollo hist\u00f3rico y cultural (Cf. Barrera, 2000; Calsamiglia y Tus\u00f3n, 1999 y Van Dijk, 1980, 1987, 1999, 2000, entre otros).<\/p>\n<p>En un texto y contexto dados, cualquier estructura o estrategia discursiva puede ser utilizada de manera persuasiva y por tanto de manera ideol\u00f3gica. La ideolog\u00eda<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> no s\u00f3lo forma parte de las estructuras del discurso, sino que va a depender de los modelos de contexto social que reproducen para los receptores, los emisores del discurso. Las ideolog\u00edas est\u00e1n definidas de un modo m\u00e1s general como \u201csistemas de creencias\u201d, sin embargo, hay muchos tipos de creencias, muchas de las cuales no son ideol\u00f3gicas. En el discurso no solo se reproducen ideolog\u00edas \u2013si se reproducen\u2013, sino tambi\u00e9n actitudes, conocimiento, modelos de experiencia, objetivos presentes e intereses personales. Por esta raz\u00f3n la comprensi\u00f3n del discurso implica la construcci\u00f3n de modelos mentales por lo que es posible que la influencia ideol\u00f3gica no tenga siempre los efectos pretendidos o esperados de las representaciones sociales del contexto. La comunicaci\u00f3n en general, y en consecuencia, tambi\u00e9n la comunicaci\u00f3n ideol\u00f3gica, est\u00e1n orientadas hacia el manejo de esos modelos que representan lo que el emisor del discurso quiere que el receptor sepa o crea.<\/p>\n<p>En la reproducci\u00f3n del discurso las proposiciones representan un tipo de cognici\u00f3n social y se constituyen en un conjunto estructurado que fundamenta las de creencias b\u00e1sicas de un grupo (Van Dijk, 2003, p. 73). Son unidades de significado expresadas generalmente mediante una oraci\u00f3n simple del tipo \u201cla literatura vive un momento luminoso\u201d (Echeto, 2005c).<\/p>\n<p>En tal sentido, en los textos de la pol\u00e9mica se verbalizan proposiciones sobre la narrativa venezolana debido a que es una problem\u00e1tica en el contexto sociocultural que interesa a todo el grupo. Se espera que estas proposiciones que involucran temas socialmente relevantes para el grupo tengan consecuencias ideol\u00f3gicas al ser reproducidas, asimismo se espera que los textos producidos por representantes de un grupo social espec\u00edfico generen opiniones con base ideol\u00f3gica o persuasiva.<\/p>\n<p>El poder est\u00e1 relacionado con las ideolog\u00edas, entendidas como \u201ccreencias fundamentales de un grupo y de sus miembros\u201d (Van Dijk, 2003, p. 14). Las manifestaciones del poder no deben ser entendidas como un acto formalizado en una sola direcci\u00f3n y en un \u00fanico sentido dentro de la organizaci\u00f3n jerarquizada de la sociedad, sino m\u00e1s bien como una relaci\u00f3n permanente entre localizaciones, n\u00facleos o unidades sociales concretas que est\u00e1n condicionadas. Por lo que, m\u00e1s all\u00e1 de un concepto est\u00e1tico y vertical del poder, aludo a \u00e9ste como un conjunto de negociaciones, compromisos y mediaciones. El poder para el grupo de la instituci\u00f3n literaria no es s\u00f3lo el Estado, sus recursos y la manipulaci\u00f3n que hace de las personas, sino tambi\u00e9n es el prestigio, la fama, los contratos, los honorarios, los premios y los reconocimientos que se extienden a la posibilidad de alcanzarlos a cualquier costo y a trav\u00e9s de cualquier medio. Esto es, la autopresentaci\u00f3n positiva ante el grupo y fuera del grupo.<\/p>\n<p>En esta oportunidad, el medio lleg\u00f3 \u2013a mi juicio\u2013 de improviso a un grupo social que pertenece a la instituci\u00f3n literaria. Desde \u00e9ste emitieron sus opiniones y lograron un espacio desde el cual consiguen legitimarse. En las lecturas aisladas que proporciona un suplemento literario de circulaci\u00f3n semanal, los textos se perciben como plagados de diferencias, sin embargo, bajo una lectura acuciosa encontramos proposiciones semejantes que veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La pol\u00e9mica<\/strong><\/p>\n<p>Curiosamente, la pol\u00e9mica se inici\u00f3 de manera inesperada sobre todo ante los comentarios de la periodista que cubr\u00eda el evento en los que se preguntaba \u201c\u00bfQu\u00e9 representa un debate sobre la literatura local en el cual los primeros en abandonar las sillas son los escritores?\u201d (Sainz Borgo, 2005). Comenc\u00e9 por preguntarme \u2013yo tambi\u00e9n\u2013 c\u00f3mo era que algo que carec\u00eda de p\u00fablico y debate fuera llevado a las p\u00e1ginas centrales del Papel Literario de <em>El Nacional, <\/em>\u00f3rgano de difusi\u00f3n masiva de un grupo institucionalizado. \u00bfAcaso se trataba de un acto filantr\u00f3pico?, no lo creo. A\u00fan no consigo dar respuesta a esta pregunta, sin embargo, el debate logr\u00f3 extenderse, milagrosamente, a lo largo de cuatro meses. Me inclino a pensar que es posible que \u2013la periodista\u2013 como representante de un medio impreso intent\u00f3 regular la disposici\u00f3n de este grupo social y les dio la oportunidad de mostrarse, autoidentificarse y defenderse.<\/p>\n<p><strong>Los textos<\/strong><\/p>\n<p>El papel literario de <em>El Nacional <\/em>es una secci\u00f3n \u201ccultural\u201d dirigida a un grupo espec\u00edfico, en \u00e9l circulan los miembros del sistema literario venezolano, al menos aquellos que gozan de alg\u00fan reconocimiento. As\u00ed, lo que comenz\u00f3 \u201cdesde las universidades\u201d como \u201cun aburrido congreso\u201d (Chirinos, 2005) termin\u00f3 obteniendo, misteriosamente, una apropiada difusi\u00f3n. Los textos fueron publicados entre el 20 de marzo y el 2 de julio del 2005 y aparecieron en el siguiente orden, 20 de marzo del 2005. Echeto, Roberto. La literatura venezolana no va detr\u00e1s del cami\u00f3n de la basura; 16 de abril. Sandoval, Carlos. Esp\u00edas, jueces y demonios: una pintura de la narrativa venezolana actual; 16 de abril. L\u00f3pez Ortega, Antonio. Entre la basura y la luminosidad; 16 de abril. Guti\u00e9rrez, Leroy. Carta a un escritor venezolano; 23 de abril. Echeto, Roberto. Bendito sea el pan que producimos; 23 de abril. Quero, Milton. La literatura y sus tiempos; 23 de abril. Chirinos, Juan Carlos. \u00bfQui\u00e9n le pone el cascabel al cr\u00edtico?; 7 de mayo. Padr\u00f3n, Alejandro. En torno a la pol\u00e9mica sobre la literatura venezolana; 7 de mayo. Sandoval, Carlos. Cr\u00edtico con cascabel que come el pan que producimos; 16 de junio. Gaspar, Catalina. De saberes y miradas; 2 de julio. Chirinos, Juan Carlos. La desnudez del cr\u00edtico; y finalmente, 2 de julio. Echeto, Roberto. Contra los malos mestureros.<\/p>\n<p>De todos los textos s\u00f3lo dos fueron presentados en la Bienal, el primero de Echeto, La literatura venezolana no va detr\u00e1s del cami\u00f3n de la basura y, el primero de Sandoval, Esp\u00edas, jueces y demonios: una pintura de la narrativa venezolana actual.<\/p>\n<p><strong>Los miembros del grupo<\/strong><\/p>\n<p>A excepci\u00f3n de Padr\u00f3n que es economista, todos son licenciados en Letras y, dentro de la instituci\u00f3n literaria comparten distintos roles, Barrera Linares (2005, p. 21) se\u00f1ala que \u201ccuando confluyen en una sola persona, es como tener varios trajes o disfraces y colocarse cada uno de acuerdo con la situaci\u00f3n\u201d. Quiz\u00e1 esta multiplicidad explique lo que refiere Chirinos (2005) cuando habla de \u201clo que nos da de comer\u201d porque hasta el momento dificulto que alguno de los polemistas haya conseguido vivir de la ficci\u00f3n, aclaro, de la escritura de ficci\u00f3n. Por otra parte, todos tienen varios t\u00edtulos publicados que los ubican como escritores venezolanos, han ganado premios y obtenido menciones en los cert\u00e1menes literarios nacionales y, los que no lo han logrado, han participado como jurados para decidir el cambio de destino de autores y obras venezolanas. Esto podr\u00eda hacernos pensar que no sabemos a ciencia cierta desde cu\u00e1l de los roles opinaron los polemistas o si combinaron los roles en su discurso.<\/p>\n<p>Echeto es productor de espacios radiales y dibujante, Sandoval es cr\u00edtico y profesor universitario, aunque a\u00fan confieso que no puedo separar la cr\u00edtica de la escritura, L\u00f3pez Ortega es promotor cultural y editor; Guti\u00e9rrez es editor; trabaja en Otero Ediciones y Libros de <em>El Nacional<\/em>; Quero es profesor y dramaturgo. Chirinos posee un dato que parece relevante en su curr\u00edculo \u201cactualmente reside en Espa\u00f1a\u201d en \u201cese punto donde Madrid desaparece y se vuelve cielo\u201d (M\u00e9ndez Gu\u00e9dez, 2005). Gaspar es ensayista y profesora universitaria y, Alejandro Padr\u00f3n es profesor universitario.<\/p>\n<p>Todos, qui\u00e9ranlo o no, pertenecen al sistema literario venezolano.<\/p>\n<p><strong>Las proposiciones del grupo<\/strong><\/p>\n<p>Como expres\u00e9 anteriormente, en la reproducci\u00f3n del discurso las proposiciones representan un tipo de cognici\u00f3n social y, se constituyen en un conjunto estructurado que fundamenta las creencias b\u00e1sicas de un grupo, las coincidentes en los textos se agrupan en los siguientes t\u00f3picos: la cr\u00edtica literaria, las editoriales, los escritores, los premios, y las razones de la literatura, como veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfA qu\u00e9 le temen, a la cr\u00edtica o a los cr\u00edticos?<\/strong><\/p>\n<p>La cr\u00edtica literaria y los cr\u00edticos generan conflicto entre el grupo. Representan una suerte de abstracci\u00f3n que parece haberse ganado la mayor responsabilidad de todos sus males, digo de todos los males de la narrativa venezolana. De acuerdo con las proposiciones es una actividad autoritaria y canonizadora<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> (en esto coincide con el resto de los polemistas, curiosamente, Gaspar, no as\u00ed Sandoval), tiene poco vigor, es deshonesta y cerrada, debe despertar el inter\u00e9s por el disfrute del lector y es la culpable de que \u201cbuena parte de los libros que ven la luz en el mercado venezolano pasan sin pena ni gloria\u201d (Echeto, 2005a).<\/p>\n<p>Por su parte, los cr\u00edticos no estudian, no leen ni le prestan atenci\u00f3n a la literatura venezolana, no se acercan a las propuestas y fen\u00f3menos editoriales recientes, no postulan nuevas teor\u00edas, no entienden las preocupaciones de los escritores ni sus t\u00e9cnicas, miden con el canon, s\u00f3lo escriben trabajos de ascenso en el \u00e1mbito universitario que adem\u00e1s carecen de peso, hablan de autores que los legitimen a ellos, no prestan atenci\u00f3n, no orientan, son jueces inquisidores. Y yo me pregunto \u00bfC\u00f3mo puede hacer todo esto un cr\u00edtico que ni estudia ni lee?<\/p>\n<p>Entre la mayor\u00eda de los autores hay un desconocimiento del papel de la cr\u00edtica, sus opiniones, como hemos visto, son contradictorias, a tal respecto cabr\u00edan las preguntas que formulaba Barthes tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de una pol\u00e9mica: \u201c\u00bfCu\u00e1ntos escritores no han escrito s\u00f3lo por haber le\u00eddo? \u00bfCu\u00e1ntos cr\u00edticos no han le\u00eddo s\u00f3lo por escribir? Y a manera de aclaratoria hacerles saber que \u201cLa cr\u00edtica no es sino un momento de esta historia en la cual entramos y que nos conduce a la unidad \u2013a la verdad de la escritura\u201d (Barthes, 1971, p. 82).<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 dicen de los escritores?<\/strong><\/p>\n<p>En estas proposiciones curiosamente los autores se excluyen del rol de escritor, escriben en tercera persona para referirse a <em>ellos <\/em>y nunca a <em>nosotros; <\/em>esto a mi juicio es como hablar mal del gobierno desde el gobierno; as\u00ed se alejan de la ficci\u00f3n que producen para decir que los escritores no publican en el extranjero, no figuran en los cat\u00e1logos internacionales, escriben igual que antes, carecen de talento, vocaci\u00f3n y disciplina, no piensan en el lector, no son humildes, desconocen el papel de la cr\u00edtica y no le interesan a la cr\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>El papel de las editoriales<\/strong><\/p>\n<p>Las editoriales tambi\u00e9n tienen su culpita porque de plano no se interesan por la literatura nacional, no son como las extranjeras. Sin embargo, los autores coinciden en que hay \u201cuna constelaci\u00f3n\u201d de editoriales alternativas y comerciales que publican la literatura venezolana y creen que las existentes se consolidan. Las que parecen tener m\u00e1s prestigio entre los polemistas, porque las citan, son la Fundaci\u00f3n Bigott, Fundarte, Monte \u00c1vila y <em>El Nacional. <\/em>Consideran que todas \u00e9stas \u201chacen un esfuerzo\u201d; pero \u201clos tirajes son breves\u201d y \u201cno distribuyen los libros\u201d.<\/p>\n<p><strong>A\u00fan hay esperanzas<\/strong><\/p>\n<p>Hay dos grupos de argumentos que se esgrimen como estandartes esperanzadores: los autores que han publicado en el extranjero como Jos\u00e9 Balza, Eugenio Montejo, Ednodio Quintero, Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez, entre otros, y los cert\u00e1menes literarios. Estos \u00faltimos parecen tener un efecto tranquilizador porque, pese a todo lo anterior, Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n alguna vez gan\u00f3 el Seix Barral, Enza Garc\u00eda gan\u00f3 el Casa de Am\u00e9rica de Madrid, Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez el Fernando Qui\u00f1ones, Oscar Marcano el Jorge Luis Borges, Ana Teresa Torres el Pegasus, Eugenio Montejo el Internacional de Poes\u00eda y Ensayo Octavio Paz y, hasta cuando los autores quedan de subcampeones, para usar la terminolog\u00eda de Echeto, se aluden y ponen como ejemplos las menciones obtenidas por venezolanos en el R\u00f3mulo Gallegos.<\/p>\n<p><strong>Y la pregunta \u00bfQu\u00e9 pasa con la narrativa venezolana?<\/strong><\/p>\n<p>Para Chirinos (2005) quien reside en Madrid, \u201cel asunto tiene mil aristas\u201d, \u201cla narrativa necesita algo para que alcance la difusi\u00f3n que merece\u201d, \u201cnos da de comer\u201d, \u201cno es mediana\u201d porque hay una lista para mostrarlo, necesita editoriales, librer\u00edas, distribuidoras, suplementos literarios, lectores e, incluso, escritores y, adem\u00e1s, merece un cr\u00edtico responsable.<\/p>\n<p>Padr\u00f3n (2005), el economista, considera que \u201cgoza de buena salud\u201d y que \u201cha alcanzado los niveles de proposiciones est\u00e9ticas y narrativas de las grandes obras de la literatura universal\u201d pero \u201cno cuenta con extraordinarios narradores\u201d.<\/p>\n<p>Echeto (2005a, b, c), el optimista, cree que \u201cvive un momento luminoso y extra\u00f1o\u201d pero \u201cdecidir si vive o no un instante de gloria es tarea dif\u00edcil\u201d. \u201cNo llega a ninguna parte\u201d. \u201cEs un negocio al que le falta aspiraci\u00f3n, aliento, ganas, bolas, deseos de superarse y de que la conozcan en muchos lugares y no solo en nuestro hundido pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Quero (2005), el galardonado, explica que \u201cel problema de la narrativa est\u00e1 en la escritura\u201d porque \u201ccarece de creatividad, talento sostenido en el lenguaje y en la configuraci\u00f3n de la an\u00e9cdota\u201d, \u201cno despierta el inter\u00e9s del lector\u201d, \u201cutiliza los recursos de siempre\u201d, es un somn\u00edfero, es triste, \u201cmerece m\u00e1s lectores\u201d, \u201cno est\u00e1 en el concierto mundial\u201d. En fin que \u201cno sucede nada con ella porque no despierta ni entusiasmo para debatir\u201d.\u201c Hay que esperar a ver si tiene \u00e9xito\u201d.<\/p>\n<p>A L\u00f3pez Ortega, (2005) el promotor, le parece que \u201ces un tema recurrente\u201d y que \u201cno est\u00e1 seguro de la respuesta\u201d. Sin embargo, afirma que \u201cla narrativa est\u00e1 ausente de los claustros o foros de difusi\u00f3n continental o mundial\u201d y adem\u00e1s \u201ccarece de trascendencia\u201d, \u201cno vive un momento luminoso\u201d, \u201ces mediana\u201d, \u201censimismada\u201d, \u201cingenua\u201d y \u201cprovinciana\u201d, \u201ccon poca sensaci\u00f3n de cuerpo\u201d, y \u201cest\u00e1 alimentada por individualidades\u201d.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez (2005), el editor, dice que \u201cnadie lee los libros\u201d y que \u201cse deben contar los t\u00edtulos m\u00e1s vendidos o el n\u00famero de ejemplares adquiridos para responder\u201d.<\/p>\n<p>Sandoval (2005a, 2005b), el cr\u00edtico, muestra que la narrativa \u201ctiene una s\u00f3lida tradici\u00f3n pero importa poco\u201d, que \u201csu horizonte se detiene en los a\u00f1os sesenta\u201d porque \u201cno se desprende del contexto social\u201d. Sin embargo, \u201cno est\u00e1 por debajo de los logros est\u00e9ticos de otros logros\u201d y en cuentos \u201ctenemos una notoria variedad de propuestas\u201d. Pero, \u201cno goza del merecido reconocimiento\u201d, \u201cno tenemos una novela representativa\u201d y \u201cno se puede inventariar\u201d. En fin \u201cno vive un momento luminoso\u201d.<\/p>\n<p>Gaspar (2005), la cr\u00edtica, cree que \u201ccoexiste en un \u00e1mbito descalificador\u201d. \u201cSe identifica con un ejercicio de poder y se sit\u00faa como una pr\u00e1ctica cultural privilegiada\u201d. Adem\u00e1s, \u201cha perdido legitimidad\u201d. \u201cNo se solidariza con la incomunicaci\u00f3n, la intrascendencia, la negatividad, la imposibilidad o el vac\u00edo\u201d. \u201cNo es legitimadora ni can\u00f3nica\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todas estas opiniones no podemos sino repreguntar:<\/p>\n<p><strong>\u00bfY entonces? \u00bfQu\u00e9 es lo que pasa con la narrativa venezolana?<\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo con estas propuestas sobre la narrativa venezolana, todos los que trabajamos con ella deber\u00edamos olvidar el asunto. Creo que este grupo qued\u00f3 entrampado en una pregunta ontol\u00f3gica y obviamente ninguno pod\u00eda dar una respuesta adecuada debido a la complejidad de la misma. No creo que nadie en su sano juicio pueda contestar esta pregunta en un espacio de 20 minutos y mucho menos en la instantaneidad del medio impreso; se requiere de mucho estudio y mucha lectura para ello y, seguramente, como afirma Chirinos (2005), aqu\u00ed lo que hay es \u201cpereza intelectual\u201d. Lo que s\u00ed se puede hacer es circular por el pa\u00eds e identificarse de este modo con la institucionalidad a fin de legitimarse como miembro de la misma y obtener la atenci\u00f3n de los lectores que, a fin de cuentas, son los que le dan vida a la narrativa. Curiosamente el papel de los lectores no es una preocupaci\u00f3n para estos autores, al menos la mayor\u00eda no lo expres\u00f3. Y los pocos que lo hicieron dieron cuenta de un anhelo \u00bfc\u00f3mo nos ganamos al lector? Creo que esa s\u00ed ser\u00eda una buena discusi\u00f3n para una pol\u00e9mica entre los miembros de la instituci\u00f3n literaria, sobre todo para los que escriben ficci\u00f3n, porque de lo contrario, este \u201ctema recurrente\u201d como lo denomina L\u00f3pez Ortega (2005) seguir\u00e1 siendo una vaguada que sorprende cuando se inicia, inunda todo mientras se desarrolla y se olvida cuando sale el sol.<\/p>\n<p>Y si hay que dar una respuesta a la pregunta, dir\u00eda que, en esta oportunidad, estos representantes de la instituci\u00f3n literaria venezolana, hicieron uso de una estrategia de autopresentaci\u00f3n funcional a trav\u00e9s de una pol\u00e9mica que concluy\u00f3 con la publicaci\u00f3n de todos los textos, con un prologo de Antonio L\u00f3pez Ortega en <em>Zona T\u00f3rrida<\/em>, una revista acad\u00e9mica, s\u00ed; y que yo sepa, hasta el momento, ninguno de los polemistas se ha quejado.<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Barrera Linares, Luis. (2000). <em>An\u00e1lisis cr\u00edtico del discurso<\/em>. Caracas: UCAB.<\/li>\n<li>_____. (2005). <em>La negaci\u00f3n del rostro<\/em>. Caracas: Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana.<\/li>\n<li>Barthes, Roland. (1971). <em>Cr\u00edtica y verdad. <\/em>Buenos Aires: Siglo veintiuno editores.<\/li>\n<li>Calsamiglia, Helena y Tus\u00f3n, Amparo. (1999). <em>Las cosas del decir<\/em>. Barcelona: Ariel.<\/li>\n<li>Chirinos, Juan Carlos. (2005). \u00bfQui\u00e9n le pone el cascabel al cr\u00edtico? En Papel Literario de <em>El Nacional<\/em>. 23 de abril, p. 8.<\/li>\n<li>Chirinos, Juan Carlos. (2005). La desnudez del cr\u00edtico. En Papel Literario de <em>El Nacional<\/em>. 2 de julio. P. 4.<\/li>\n<li>Echeto, Roberto. (2005a). La literatura venezolana no va detr\u00e1s del cami\u00f3n de la basura. En Papel Literario de <em>El Nacional. <\/em>20 de marzo, p. 16.<\/li>\n<li>_____. (2005b). Contra los malos mestureros. 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M\u00e9rida: Publicaciones del Vicerrectorado Acad\u00e9mico de la Universidad de Los Andes<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Eugenia Mart\u00ednez Introducci\u00f3n La Instituci\u00f3n literaria est\u00e1 conformada por un grupo de individuos con identidad propia que realiza actividades que atienden, generalmente, a intereses y objetivos comunes; para funcionar, crean sus propias normas, establecen relaciones y hacen uso de un conjunto de recursos comunes para su subsistencia, es decir, ejecutan acciones a partir de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":5522,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5521"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5521"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5521\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5523,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5521\/revisions\/5523"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5522"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}