{"id":5193,"date":"2022-07-10T20:03:05","date_gmt":"2022-07-10T20:03:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5193"},"modified":"2023-11-24T18:28:59","modified_gmt":"2023-11-24T18:28:59","slug":"cuentos-de-igor-delgado-senior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-de-igor-delgado-senior\/","title":{"rendered":"Cuentos de Igor Delgado Senior"},"content":{"rendered":"<h3>Para leer con r\u00e9cipe<\/h3>\n<p>A los due\u00f1os de farmacias les ha tocado el turno de subir los precios nocturnos, y amenazan con un nuevo aumento de 20% sobre las medicinas para as\u00ed remediar el costo que supone la contrataci\u00f3n de un servicio de vigilancia privada.<\/p>\n<p>Uno de los l\u00edderes del gremio farmac\u00e9utico nos explica la situaci\u00f3n en lenguaje proped\u00e9utico: \u00abComo atrover\u00e1n nuestros clientes, los boticarios ya no aguantamos el robaxisal y los timoptol a que estamos expuestos. De qu\u00e9 nos valium tanto esfuerzo si cualquier noche, sea temprano o tarde, sufrimos los voltarenes del hampa: se presenta un malandro locort\u00e9n, acompa\u00f1ado de su belladona oxigenada, en trans\u00e9n de adquirir cafenol; y despu\u00e9s de mentholatum la madre y la streptomagma, grita amenazas: \u00ab\u00a1Sal (de higuera) que te voy a matilol con con varios tiros en los pulmobronk. Dame toda la plata o nitrato de que vivas un segundo m\u00e1s!\u00bb. Y uno, casi al borde del ovral, con las piernas en flogistina, opta lid\u00f3n por responderle: \u00abYo le hirudoid el dinero entero (vioformo), \u00a1pero por la Virgen y las gotas del Carmen, no me mate!\u00bb. Si de leche de magnesia quedamos vivos, debemos pasar el amargo trago t\u00e1rtaro y prepararnos para el pr\u00f3ximo robo sat\u00e1nico y yodot\u00e1nico.<\/p>\n<p>\u00bbEl estado de inseguridad en que existimos es peor que el de la franja de \u201cGaza\u201d. Ni durante la \u00e9poca de Alka Pone, en las d\u00e9cadas del veinte y del trental, se ve\u00edan tamtum atracos seguidos. Da penicilina, pero es verdad.<\/p>\n<p>\u00bbYo pregunto, entonces, en forma oraldine: \u00bfHasta cu\u00e1ndo aguantaremos el horrible Calderato de Sodio? \u00bfQui\u00e9n nos va a solunovar el problema? \u00bfQu\u00e9 hombre s\u00e1nalo y con maxibol nos podr\u00e1 librax de esta hecat\u00f3n? \u00bfDimetapp, dime CAP, por qu\u00e9 te apropiaste de toda la lanay la lanolina? \u00bfD\u00f3nde se encuantra el regulador Gesteira que nos retorne el ecuanil de la ecuanimidad? \u00bfD\u00f3nde, carambas, se halla el Doctor Ross y sus p\u00edldoras de vida? \u00bfPor qu\u00e9 el Dr. Roosen, el de la Polaramex y la Telef\u00f3nica, pretende privatizar hasta la Facultad de Farmacia?<\/p>\n<p>\u00bbInterrogantes necias para o\u00eddos con otitis, pues en nuestro pa\u00eds a todo le echamos terramicina y las promesas se vuelven \u00e9ter eterno. A los pol\u00edticos le da lomudal lo que ocurre; la clase adinerada anda de festal en festal, sin importarle que los cerros padezcan de sarna y atapulgitas; la TV s\u00f3lo muestra desfiles de pantalones que bien pudiera patrocinar el medicamento Esasnal (gotas).<\/p>\n<p>\u00bbVenezuela posee grandes riquezas: dayamineral por toneladas, barriles de oleovac, minas de vitaminas, monta\u00f1as de ferrol, oc\u00e9anos de aceite de h\u00edgado de bacalao, pero lo maalox es que nadie tienes el (in)tensi\u00f3metro de curar las aflicciones, y ninguno aspirina al elixir pareg\u00f3rico del triunfo colectivo. Tampoco los dirigentes se percatan de que cualquier d\u00eda se puede formar un tronco de ventil, conmel el del 27 de febrero: ellos s\u00f3lo se ocupan del meganeubi\u00f3n y los megaproyectos porque saben que ah\u00ed est\u00e1 la vaselina.<\/p>\n<p>\u00bbYo, aunque lo siento por los enfermos, no me la calomel m\u00e1s. He guayado bastante vendiendo guayacolado, y no deseo que me lleven en hombros al cementerio, cual bicho de la emulsi\u00f3n Scott. No hay otro remedio: o el gobierno pone una severa guardia de reacci\u00f3n inmediata, adscript\u00edn a la poli-Metropolitana, que rondec nuestras droguer\u00edas por las noches, o se e-vaporub la esperanza del p\u00fablico en cuanto medicinas con precio fijo.<br \/>\n\u00bbNo me vayan a piptal, pero los boticarios estamos cansados de recibir pedradas en los ojos, golpes y beconases. Y afr\u00edn de cuentas, no somos omnip\u00e9n(dejos) ni queremos pankre\u00f3n nacional\u00bb.<\/p>\n<h3>El texto infinito<\/h3>\n<p>Ant\u00fanez abraz\u00f3 la literatura como forma de vida, quiz\u00e1s ante la imposibilidad ed\u00edpica de abrazar a las miles de mujeres que pasaban por el costado de su existencia. Ant\u00fanez le\u00eda en el autob\u00fas, le\u00eda en la oficina, y hasta le\u00eda en la olorosa incomodidad de los ba\u00f1os. Pero Ant\u00fanez tambi\u00e9n escrib\u00eda: al principio una cuartilla diaria, despu\u00e9s dos y m\u00e1s tarde todas las que le dictara su inconsciente surrealista. Llen\u00f3, de esta manera, muchos cartapacios con apuntes de personajes, juegos de palabras, pal\u00edndromas y descripciones varias; aunque jam\u00e1s los mostr\u00f3 a nadie por imped\u00edrselo una pertinaz y autocr\u00edtica timidez. Sin embargo, so\u00f1aba con la aureola de los aplausos, y se dec\u00eda \u00abAnt\u00fanez, tienes que traspasar el hall de la fama, cerrar filas en el c\u00f3nclave de la intelligentzia, convertirte en gloria viviente\u00bb. Y fue as\u00ed como decidi\u00f3 participar en el Concurso de Cuentos del diario La Naci\u00f3n; porque sab\u00eda desde que tuvo uso de sinraz\u00f3n imaginativa, que obtener tal premio significaba \u2014aparte de elogios y fanfarrias\u2014 la publicaci\u00f3n inmediata de cualquier absurdo narrativo y un lugar honor\u00edfico en las revistas literarias de escasa circulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con el objeto de no fracasar en esa loable finalidad de esp\u00edritu, se dispuso a escribir un relato que respondiese exactamente a la filosof\u00eda del concurso. Exclam\u00f3, entonces, \u00abmanos a la obra y obras a la mano\u00bb y consigui\u00f3 todos los cuentos ganadores para analizarlos l\u00ednea por l\u00ednea. Primero, elabor\u00f3 una lista, casi matem\u00e1tica, casi estructuralista, de las precisiones de estilo,de los giros de lenguaje, de las im\u00e1genes innovadoras. Luego, resumi\u00f3 argumentos y an\u00e9cdotas, aunque fue una labor dif\u00edcil porque la mayor\u00eda de las creaciones carec\u00eda de evidentes hilillos argumentales. Por \u00faltimo, ley\u00f3 la totalidad de los libros de los distinguid\u00edsimos jurados anuales, y fij\u00f3 \u2014a trav\u00e9s de curvas estad\u00edsticas\u2014 la correspondencia entre sus respectivos caracteres y los de los cuentos premiados. No hubo, pues, sinestesia, met\u00e1fora o figura ret\u00f3rica que escapara a la voraz labor investigativa.<\/p>\n<p>Al cabo de dos a\u00f1os y una \u00falcera g\u00e1strica, se consider\u00f3 preparado para redactar su magna \u00f3pera prima. El original relato condensaba las circunstancias vitales y mortales de un escritor desconocido que mor\u00eda de suicidio sin vislumbrar el gran \u00e9xito que alcanzar\u00edan sus ficciones: \u00abR\u00e1fagas ocres encendieron la taciturna quietud de su mirada. Sobre la tierra apareci\u00f3 una mano verde y con sus dedos estirados e innumerables empez\u00f3 a tejer una l\u00e1nguida alfombra de humo. El camino era como una larga v\u00edscera encantada; el hombre desafiando la agreste furia de los pedernales se hab\u00eda escapado hacia la espiral sin nombre. Por cada rendija, por cada orificio, se colaba el mismo sol que plenaba los espacios abiertos\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Un d\u00eda antes de que finalizara el per\u00edodo del certamen, concluy\u00f3 la narraci\u00f3n; y al observar las hojas apiladas y aut\u00f3nomas, se sinti\u00f3 como una madre primeriza al borde de un rid\u00edculo hurac\u00e1n de l\u00e1grimas. Pronto se repuso de tan vergonzantes emociones (\u00abqu\u00e9 dir\u00edan los cr\u00edticos si me vieran en este trance\u00bb), y resolvi\u00f3 remojar su personalidad de escritor en las albricias de un bordeaux. No pudo, sin embargo, acogerse a la acaramelada paz del sue\u00f1o, pues aparte de los gritos de una vecina en celo, lo perturbaron pesadillas con sustantivos iracundos, pronombres asesinos, adjetivos encabalgados en esqueletos horrendos. Lo acosaron tambi\u00e9n cientos de frases hechas que ped\u00edan airadas las incluyera en su texto, y hasta una de ellas lo amenaz\u00f3 con la sanci\u00f3n de un anonimato vitalicio. Al fin, gracias al buen burdeos, logr\u00f3 dormirse; y a las ocho de la ma\u00f1ana, cuando so\u00f1aba kafkiano que eran las ocho de la ma\u00f1ana, se levant\u00f3 con agilidad de artista predestinado porque deb\u00eda consignar el cuento en las oficinas del peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>Mientras degustaba su desayuno de prosista, revis\u00f3 la versi\u00f3n definitiva del relato y, antes de cerrar el sobre, enmend\u00f3 algunas impertinentes comas y dos o tres desastrosas cacofon\u00edas. Aunque confiaba m\u00e1s en los monos de Darwin que en los Adanes de La Biblia, se persign\u00f3 para cubrir todas las posibilidades del azar partiendo presuroso hacia el Diario\u00a0La Naci\u00f3n. Ya all\u00ed, un portero de efluvios malignos se desenchuf\u00f3 por breves momentos del radiotransistor, y humedeci\u00f3 la entrega con varios sellos de recepci\u00f3n. Ant\u00fanez, sonriendo, medit\u00f3 la iron\u00eda: \u00abSoy el pr\u00f3ximo laureado y este miserable ni siquiera se lo imagina\u00bb.<\/p>\n<p>Su cuento \u00abLa Postrera Verdad\u00bb, suscrito con el seud\u00f3nimo Anaximandro, apareci\u00f3 publicado en la relaci\u00f3n de concursantes bajo el N\u00ba. 181, cifra que consider\u00f3 de indudables premoniciones por cuanto sumaba diez, y diez eran precisamente las normas hipocr\u00e1ticas, diez los mandamientos cristianos, diez los consejos literarios de Horacio Quiroga, diez las cuartillas que hab\u00eda escrito con tanto esmero (sin que se le diezmara la voluntad), y diez tambi\u00e9n el n\u00famero de loter\u00eda que acertara en el decenio anterior. Pero su alegr\u00eda se elev\u00f3 a sublimes c\u00faspides, al constatar que el veredicto ser\u00eda otorgado el noveno d\u00eda del noveno mes del a\u00f1o, guarismos que se acercaban en forma sorprendente al se\u00f1alado por la suerte.<\/p>\n<p>Convencido de las seguridades del triunfo, se dedic\u00f3 a preparar las respuestas que dar\u00eda a los \u00abchicos de la prensa\u00bb (los llamaba as\u00ed desde que oy\u00f3 el eufemismo en boca de un Ministro de Cultura), respuestas sencillas pero necesariamente barnizadas con el matiz de la agudeza: \u2014\u00bfCu\u00e1l es su color preferido?\u2014, \u00abLos caballeros las prefieren rubias\u00bb; \u2014\u00bfPara qu\u00e9 escribe?\u2014, \u00abPara que me odien m\u00e1s mis enemigos\u00bb; \u2014\u00bfSe desnuda usted cuando est\u00e1 escribiendo?\u2014, \u00abS\u00f3lo si tengo visitas\u00bb; \u2014\u00bfCree en la inspiraci\u00f3n?\u2014, \u00abNo, en la expiraci\u00f3n\u00bb; \u2014\u00bfCompone poes\u00edas?, \u00abNunca en la vida reciente\/ha sido vate mi mente\u00bb; \u2014\u00bfCu\u00e1les son las autores que m\u00e1s lo han influenciado?\u2014, \u00abLos autores de mis d\u00edas\u00bb; \u2014Algunos se\u00f1alan que acostumbra saquear la enciclopedia\u2026 \u2014, \u00abComo Acte\u00f3n nefelio relucta mi utr\u00edculo a planismos momeros\u00bb; \u2014\u00bfUtiliza con frecuencia el g\u00e9nero epistolar?\u2014, \u00abCumplo en dirigirme usted para significarle muy atentamente que no\u00bb; \u2014Si se encontrase en una isla desierta, \u00bfqu\u00e9 libro le gustar\u00eda tener consigo?\u2014, \u00abC\u00f3mo hacer amigos, de Dale Carnegie\u00bb; \u2014\u00bfCu\u00e1l es su recomendaci\u00f3n para los escritores j\u00f3venes?\u2014, \u00abEnvejecer\u00bb.<\/p>\n<p>Ant\u00fanez, durante el lapso concedido a los jueces calificadores, aprovech\u00f3 el tiempo para leerse, con la ayuda de un curso de lectura veloz, todas las obras famosas que hab\u00eda obviado en su juventud (seguramente para que no lo tratasen de ignaro los eruditos del Suplemento Literario). Se bebi\u00f3, por ejemplo,\u00a0El Para\u00edso Perdido\u00a0en una hora y dos minutos, y las tragedias de Shakespeare en apenas tres madrugadas, pero lo que le cost\u00f3 mayores br\u00edos fue revisar \u2014en plena vigilia\u2014 el Archivo Hist\u00f3rico de la Naci\u00f3n. Asimismo, cambi\u00f3 de f\u00edsico y vestimenta, a fin de que su apariencia coincidiera con la estricta imagen que el p\u00fablico grueso posee de los intelectuales. Siguiendo las indicaciones semiol\u00f3gicas de Umberto Eco, se cort\u00f3 el cabello a la francesa en la mejor peluquer\u00eda de la ciudad, sustituy\u00f3 los antiguos anteojos de carey (tipo Clark Kent) por unos de montura al aire (tipo Sartre), y compr\u00f3 una chaqueta de cuero importado como la que usaba Pasolini antes de quedarse en cueros. Ya listo, dijo con Jean Paul en la memoria:\u00a0Les Yeuxs sont Faits, y se larg\u00f3 de paseo por los boulevares del este.<\/p>\n<p>No obstante, leves dudas empezaron a inquietar sus duermevelas: \u00bfY si resultase otro el escogido? \u00bfPodr\u00e1 el meritorio jurado captar mi mensaje subyacente? \u00bfSer\u00e1 inteligible la audaz simbolog\u00eda? Para enfrentar el terremoto de tales pensamientos, deambul\u00f3 cada noche por el triangulo del arte (bares, librer\u00edas y Escuelas de Letras), e inquiri\u00f3 detectivesco acerca de noticias y entretelones. El fracaso fue ominoso, pues s\u00f3lo obtuvo una punzante acidez alcoh\u00f3lica y una ronquera de incansables cigarrillos.<\/p>\n<p>Se despert\u00f3 al d\u00eda de la esperanzada fecha con dos ecuanil al sur de su cerebro, y corri\u00f3 a sintonizar la emisora oficial. Escuch\u00f3 impaciente el Tercer Acto de Mefist\u00f3feles, las Cuatro Fugas para Piano, la Quinta Sinfon\u00eda de Bethoveen, discursos, planes estatales y programas costumbristas, y en el l\u00edmite m\u00e1ximo del aburrimiento una c\u00e1lida voz de locutora le congel\u00f3 la atenci\u00f3n: \u00abQueridos amigos, nos es grato informarles que el Vig\u00e9simo Concurso de Cuentos del primer diario del pa\u00eds ha sido ganado este a\u00f1o por Basilio B\u00e1ez, con su relato\u00a0El Invernadero Falso. Los invitamos a o\u00edr la interesante entrevista que nos concediera el extraordinario literato\u2026\u00bb. Ant\u00fanez no tuvo fuerzas para insultar, ni para patear, ni para rabiar, sino que enmudeci\u00f3 la radio y enmudeci\u00f3 el mismo durante varias botellas de brandy, mientras su otro yo \u2014el de escritor, naturalmente\u2014 organizaba\u00a0in pectore\u00a0los resquemores de la derrota.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 algunos meses vac\u00edos rehabilitando su lacerada vocaci\u00f3n, y despu\u00e9s volvi\u00f3 a la inmensidad de papeles y referencias (entre los cuales incluy\u00f3, no sin disgusto,\u00a0El Invernadero Falso). Al reiniciar el profund\u00edsimo estudio, pens\u00f3 en la victoria tard\u00eda de Joyce, en la pobreza pulmonar de Vallejo, en los fantasmas vin\u00edcolas de Rub\u00e9n Dar\u00edo, y su temple creador lo conmin\u00f3 a perfeccionar la narraci\u00f3n hasta el logro de un justiciero reconocimiento.<\/p>\n<p>Precisamente hoy se dar\u00e1 a conocer el veredicto del Trig\u00e9simo Concurso de Cuentos del diario\u00a0La Naci\u00f3n. \u00a0Ant\u00fanez, con sus lentes al aire, su chaqueta impecable y su peinado parisino, revisa los t\u00e9rminos de una sapiente declaraci\u00f3n de principios, muy optimista porque \u00abLa Postrera Verdad\u00bb, firmada por el fiel Anaximandro, apareci\u00f3 en esta ocasi\u00f3n bajo el N\u00ba 887, cifra tambi\u00e9n de innegables sugerencias cabal\u00edsticas. Tan solo espera que el selecto jurado, bajo la presidencia de Basilio B\u00e1ez, sepa comprender el valor de sus palabras infinitas.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/igor-delgado-senior\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Tomado de: ficcionbreve.org<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para leer con r\u00e9cipe A los due\u00f1os de farmacias les ha tocado el turno de subir los precios nocturnos, y amenazan con un nuevo aumento de 20% sobre las medicinas para as\u00ed remediar el costo que supone la contrataci\u00f3n de un servicio de vigilancia privada. 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