{"id":5109,"date":"2022-07-04T00:41:42","date_gmt":"2022-07-04T00:41:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5109"},"modified":"2023-11-24T18:29:00","modified_gmt":"2023-11-24T18:29:00","slug":"el-motivo-del-petroleo-en-la-novela-venezolana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-motivo-del-petroleo-en-la-novela-venezolana\/","title":{"rendered":"El motivo del petr\u00f3leo en la novela venezolana"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Amador Rojas Saavedra<\/h4>\n<p><strong>Introducci\u00f3n\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Aceite de roca, azeite de petrolio, alquitr\u00e1n, asfalto, betumen, bet\u00fan, chapote, chachapote, chapatote, chapapote [del n\u00e1huatl <em>chapopotli<\/em>, corrupci\u00f3n de <em>tzaucpopochtli<\/em>, Dios de los senderos, compuesto de <em>tzacutli <\/em>(engrudo) y <em>popochtli <\/em>(perfume)], pez, brea, pichi, galipote, estercus demonis, excremento del demonio, esti\u00e9rcol del diablo, mierda del diablo, lacus asfaltibus, malta, mene, mumiya, nafta, naphtha, neft, oro l\u00edquido, oro negro, petr\u00f3leo dorado, petr\u00f3leo-arma, petr\u00f3leo-s\u00edmbolo, petro-oil, petro-oleum, pisafalto, pixmontana, crudo o simplemente petr\u00f3leo, son nombres que, desde la antig\u00fcedad, el hombre ha utilizado para hacer menci\u00f3n de este mineral. Nombres que, para decirlo en palabras de Julia Elena Rial, tienen la capacidad de ser \u00f3pticamente activos y anuncian la policrom\u00eda discursiva que, desde los diferentes ejes, convierten al petr\u00f3leo en un denso conglomerado literario (Rial, 2002, p. 11).<\/p>\n<p><em>Petr\u00f3leo-s\u00edmbolo. Petr\u00f3leo-ideolog\u00eda, que asume el car\u00e1cter de pretexto, de valor, de reivindicaci\u00f3n o de esperanza. Petr\u00f3leo dispar que es, seg\u00fan el caso y dependiendo de qui\u00e9n lo ve: soberan\u00eda y libertad, opresi\u00f3n y sojuzgamiento, entrega y traici\u00f3n, nacionalismo o imperialismo. Petr\u00f3leo-s\u00edmbolo que mueve las voluntades de los gobernantes, las estrategias de las compa\u00f1\u00edas y las esperanzas de un pueblo que cree en una vida mejor y en un pa\u00eds m\u00e1s posible\u2016. (Viloria Vera, 1997, p. 36).<\/em><\/p>\n<p>Viloria Vera destaca que el petr\u00f3leo es:<\/p>\n<p><em>Expresi\u00f3n de lo inasible e intangible, de lo rec\u00f3ndito y poco conocido. Hace aflorar las profundidades de un ser colectivo y personal para afirmar una pertenencia, un carnet de identidad, una carta de ciudadan\u00eda, una forma de sentir, de ser y de pensar, de anclarse en el mundo, de entenderse a s\u00ed mismo y a los dem\u00e1s. Petr\u00f3leo identificador y vivificador de una sociedad que lleg\u00f3 tarde a encontrarse consigo misma, es decir, con su tiempo y su circunstancia. Barril que modific\u00f3 una historia signada por el anonimato y el desconocimiento, por la ausencia de presencias y por el poder decapitador de la pregunta \u00bfQu\u00e9 produce? \u00bfQu\u00e9 la distingue? \u00bfD\u00f3nde queda? Petr\u00f3leo que ayud\u00f3 a la inserci\u00f3n de Venezuela en su ahora y en su aqu\u00ed, en su tiempo y en su espacio.<\/em><\/p>\n<p><em>Barril que traslada al pa\u00eds de mapas inconsultos y apolillados a salones de arte que s\u00ed son capaces de ubicar e identificar, de diferenciar y constatar una presencia, una identidad, una idiosincrasia\u2016 (Viloria Vera, 1997, pp. 55-56).<\/em><\/p>\n<p>Para algunos narradores venezolanos, el petr\u00f3leo \u00a0es visto \u00a0como \u00a0arma, usado \u00a0\u2015como instrumento para reivindicaciones y como mecanismo para las venganzas. Arma inocente en las manos de quienes alimentan el deseo insano y las ansias de exterminio. Fuente negra de tensiones y enfrentamientos, de embargos y de conflictos\u2016 (Viloria Vera<em>, <\/em>1997, pp. 18- 19). Oro negro, factor silente e inofensivo que reconforta la mirada y aviva los esp\u00edritus, fuente de progreso y de vida, instrumento para el entendimiento profundo de los hombres. El petr\u00f3leo forma parte fundamental de nuestras vidas, de nuestro acontecer diario, de nuestra cotidianeidad. Para unos es un elemento demon\u00edaco y despreciable; para otros, un <em>motivo <\/em>de lo sublime, de lo excelso.<\/p>\n<p>Un aspecto relevante es que el petr\u00f3leo, se convirti\u00f3 \u2014en peque\u00f1a medida\u2014 en <em>motivo <\/em>para algunos escritores y cr\u00edticos literarios venezolanos del siglo XX y parte del XXI, entendiendo en este caso la propuesta de Kayser (1961) que destaca que \u2015el <em>motivo <\/em>es una situaci\u00f3n t\u00edpica que se repite; llena, por tanto, el significado humano\u2016 (p. 77).<\/p>\n<p>Este texto reflexiona sobre el <em>motivo <\/em>hist\u00f3rico del petr\u00f3leo, en el proceso de transformaci\u00f3n de una sociedad rural a una sociedad urbana petrolera. Es un tema recurrente, tiene una fuerte constituci\u00f3n social, relevancia y cierta autonom\u00eda como objeto de estudio.<\/p>\n<p>La narrativa hispanoamericana se ha alimentado principalmente de los conflictos pol\u00edticos, econ\u00f3micos, culturales y sociales que afectan a sus habitantes. Los escritores se han expresado \u2014y seguramente lo seguir\u00e1n haciendo\u2014 ya sea, de forma directa o indirecta, a trav\u00e9s de personajes cultos y populares, de sujetos oprimidos y opresores, y en ocasiones, mediante testimonios, muestra de realidades, visiones, sue\u00f1os, pesadillas o alegor\u00edas, su correspondencia con la problem\u00e1tica real de los pueblos, buscando por encima de todo, una literatura que exprese con fidelidad al hombre latinoamericano y su modo de vida, su lenguaje, costumbres y tradiciones, tristezas y alegr\u00edas, preocupaciones y sufrimientos.<\/p>\n<p>Entre muchos aspectos, la literatura latinoamericana manifiesta y denuncia la lucha social, las injusticias y el abuso de poder. En nuestro continente existen varias novelas que tratan en diferentes magnitudes estos temas. Ramos-Harthun en el texto <em>La novela de las trasnacionales: hacia una nueva clasificaci\u00f3n <\/em>(2001) realiza un ordenamiento de lo que ella denomina la <em>novela social<\/em>. Hace \u00e9nfasis en que, dentro de la <em>novela social<\/em>, se puede observar el tema de las compa\u00f1\u00edas trasnacionales y los abusos del capitalismo. A pesar de esta clasificaci\u00f3n, la autora afirma que no existe una sola novela que pueda, con derecho, situarse o ubicarse dentro de una categor\u00eda espec\u00edfica. Todas tienen algo de las otras, lo cual se observa con la existencia de las diversas tendencias, clasificaciones o terminolog\u00edas derivadas de la <em>novela social <\/em>que se relacionan, unas m\u00e1s que otras, con el tema de las trasnacionales.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la clasificaci\u00f3n de Ramos-Harthun, en la <em>novela social <\/em>se incluye la novela indigenista, de las gaucher\u00edas, la proletaria, de la tierra, la agraria, de la selva y la novela de la revoluci\u00f3n (mexicana). Tambi\u00e9n encontramos la novela antiimperialista (o antiyanqui) y la que asume temas de las trasnacionales como la novela de la mina, la bananera y diferentes obras cuyo contenido depende de la actividad del recurso de explotaci\u00f3n como es el caso de la novela del caucho, el az\u00facar, el caf\u00e9, el cacao, y por supuesto, la novela del petr\u00f3leo (Ramos-Harthun, 2001, p. 4).<\/p>\n<p>Se establece como <em>novela petrolera <\/em>aquella obra literaria cuya <em>narratividad <\/em>est\u00e1 ligada directamente al <em>motivo <\/em>del petr\u00f3leo. Una obra cuya trama est\u00e1 imbricada en los ambientes petroleros venezolanos. Para consider\u00e1rsele <em>novela petrolera <\/em>debe existir la presencia del <em>motivo <\/em>petrolero, el hidrocarburo debe ser el promotor y gestor de toda la problem\u00e1tica a desarrollarse en el texto.<\/p>\n<p>Durante el siglo XX y parte del XXI, Venezuela ha sido identificada por su principal producto de exportaci\u00f3n: el petr\u00f3leo. Aunque el impacto econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social que caus\u00f3 el <em>oro negro <\/em>capt\u00f3 la atenci\u00f3n de decenas de acad\u00e9micos en este pa\u00eds y en el resto del mundo, todav\u00eda no se ha analizado en profundidad la huella del hidrocarburo sobre la generaci\u00f3n de individuos que formaron parte de esta industria, y c\u00f3mo su participaci\u00f3n en dicho proceso afect\u00f3 su visi\u00f3n sobre los conceptos de cultura, costumbres, la construcci\u00f3n de ciudadan\u00eda y el lenguaje del venezolano, generadas a ra\u00edz de la implantaci\u00f3n, crecimiento y auge de la industria petrolera.<\/p>\n<p>En el siglo XX, la cultura petrolera permiti\u00f3 modificar las viejas normas sociales y culturales, y a la vez intent\u00f3 implantar un nuevo modelo de ciudadan\u00eda y participaci\u00f3n social. El fen\u00f3meno de la explotaci\u00f3n petrolera se convirti\u00f3 en un factor determinante en las transformaciones de la vida venezolana, tanto en el \u00e1mbito de la econom\u00eda o la pol\u00edtica, como tambi\u00e9n en la sociedad y la cultura; en las formas tradicionales de vivir, pensar, <em>sentir <\/em>y actuar.<\/p>\n<p>El <em>mene <\/em>\u2014como alguna vez se le llam\u00f3\u2014 es sin duda un elemento socio-hist\u00f3rico que ha modificado \u2014y seguir\u00e1 alterando\u2014 estilos de vida y sistema de valores no exclusivamente de Venezuela, pues tambi\u00e9n otros pa\u00edses han sido bendecidos por la existencia de este mineral en sus entra\u00f1as. Este suceso se ha convertido en fuente de inspiraci\u00f3n, <em>motivo <\/em>literario, y en ocasiones, simple alegor\u00eda de una peque\u00f1a parte de la narrativa.<\/p>\n<p>La literatura venezolana con <em>motivo <\/em>petrolero, ha ca\u00eddo en un juego <em>maniqueo<\/em>, en calificaciones y descalificaciones. El tema ha sido colocado en una balanza, donde el aspecto negativo que trajo la industria petrolera al pueblo, se inclina a su favor. Nuestra narrativa que recoge el <em>motivo <\/em>del petr\u00f3leo fue escrita desde una posici\u00f3n cr\u00edtica, de alerta y cuestionamiento a la realidad nacional. Los intelectuales de la Venezuela que surg\u00eda impulsada por el <em>oro negro<\/em>, desarrollaron la perspectiva de una conciencia desgarradora sobre la realidad, con un af\u00e1n pedag\u00f3gico, utilizando a la literatura como un veh\u00edculo de denuncia. Erigieron una obra que apel\u00f3 al nacionalismo del lector al denunciar los atropellos de los que eran objeto los venezolanos por parte de grupos de personas extranjeras en representaci\u00f3n de las Compa\u00f1\u00edas, contaron las <em>perversidades del petr\u00f3leo<\/em>, pues \u2015una de \u00a0las constantes en la \u00a0literatura es la \u00a0concepci\u00f3n del petr\u00f3leo \u00a0como \u00a0elemento aniquilador de la naturaleza, anulador de la tierra. La tierra se presenta como una gran madre generosa, que ante el aluvi\u00f3n del mineral, deja de darnos sus frutos y sucumbe ante las m\u00e1quinas del petr\u00f3leo\u2016 (Arenas, 1999, p. 33).<\/p>\n<p>Las obras literarias venezolanas que tienen como <em>motivo <\/em>el petr\u00f3leo, exaltan la agresi\u00f3n a la madre tierra, a nuestros primeros pobladores campesinos, a sus costumbres y modo de vida. Puede observarse n\u00edtidamente que el <em>crudo <\/em>irrumpi\u00f3 en medio de la existencia de una naci\u00f3n atrasada, ignorante, pobre y d\u00e9bil, y desarticul\u00f3 la forma tradicional de vida de los venezolanos. Seg\u00fan Arenas:<\/p>\n<p><em>Tenemos claro que estamos tratando con literatura y \u00e9sta es ficci\u00f3n obviamente, pero si tenemos en cuenta que este tipo de obras centraron su preocupaci\u00f3n en el testimonio, en documentar una realidad que despertaba angustias, no nos queda menos que conceder una buena dosis de verdad al prop\u00f3sito de colocar afuera de lo existente (el paisaje, los nativos, etc.) todo lo que tuviera que ver con el hidrocarburo. Por ese camino, la incomprensi\u00f3n y la ignorancia, se glorifican literariamente\u2016 (Arenas, 1999, p. 31).<\/em><\/p>\n<p>Algunos escritores han narrado los efectos de una actividad que ha producido espejismos y desarraigos, y como lo ha se\u00f1alado la cr\u00edtica literaria, el <em>oro negro <\/em>es un man\u00e1 que nos ha corrompido y envilecido pero, sobre todo, nos ha separado, creando grandes distancias entre los que han podido y sabido disfrutar de sus ventajas, y aquellos otros, que solo han ido a engrosar los cinturones de pobreza y miseria cerca de las principales ciudades o que a\u00fan permanecen olvidados en muchos de nuestros campos.<\/p>\n<p>La matriz cognitiva que el liderazgo venezolano fragu\u00f3 en torno al hecho petrolero da para mucho m\u00e1s: no solo contribuy\u00f3 a modelar una conciencia nacionalista sino que \u2014 parad\u00f3jicamente\u2014 \u00a0nos distanci\u00f3 \u00a0del petr\u00f3leo \u00a0\u2015al \u00a0sancionarlo \u00a0como \u00a0elemento \u00a0perturbador del orden y anulador de una Venezuela inocente, buena, ineluctablemente triturada en las fauces del monstruo \u00a0mineral\u2016 (Arenas, 1999, p. 5). \u00a0Arenas destaca que \u2015no \u00a0se han hecho investigaciones sobre la imagen que el venezolano se hizo del petr\u00f3leo a partir de aquella matriz, es posible aventurarnos a afirmar que la misma coadyuv\u00f3 a conformar una identidad negativa en el venezolano con respecto a ese recurso productivo\u2016 (1999, p. 6).<\/p>\n<p>La fuerza de la <em>representatividad <\/em>del <em>motivo <\/em>petrolero en la novela venezolana es de suma importancia. La brea milenaria es un monumento, ocupa un lugar privilegiado y fundamental en la econom\u00eda nacional, es un <em>motivo <\/em>gravitante sobre toda la vida econ\u00f3mica, cultural, social y pol\u00edtica venezolana. El petr\u00f3leo es demasiado importante para los venezolanos. Para nosotros, el <em>oro negro <\/em>lo representa todo \u2014es nuestra bendici\u00f3n pero al mismo tiempo nuestra maldici\u00f3n\u2014 porque no hemos logrado diversificar nuestra econom\u00eda, y menos a\u00fan, <em>\u00absembrar el petr\u00f3leo\u00bb<\/em>, como lo propuso Uslar Pietri en el editorial que sali\u00f3 publicado en el <em>Diario Ahora <\/em>el 14 de julio de 1936.<\/p>\n<p><strong>Novela del petr\u00f3leo: \u00bfuna narrativa inexistente?<\/strong><\/p>\n<p>Cr\u00edticos y analistas se\u00f1alan que la novela del petr\u00f3leo en Venezuela es <em>inexistente. <\/em>Ejemplo de ello lo encontramos en la introducci\u00f3n que hace Carrera al libro <em>La novela del petr\u00f3leo en Venezuela<\/em>, ganador del premio municipal de literatura (menci\u00f3n prosa) correspondiente al a\u00f1o 1971, y quien manifiesta:<\/p>\n<p><em>Este libro versa sobre una novela que no existe. Y no hay en ello ninguna hip\u00e9rbole. No se da en Venezuela una novel\u00edstica del petr\u00f3leo, como por ejemplo, est\u00e1 presente en el \u00e1mbito hispanoamericano una novel\u00edstica de la revoluci\u00f3n mexicana, o siquiera con la condici\u00f3n irregular con que s\u00ed hay una novela venezolana de la dictadura gomecista\u2016 (Carrera, 2005, p. 27).<\/em><\/p>\n<p>La del petr\u00f3leo es una cultura que alcanza \u00e1reas de dimensiones que var\u00edan de una regi\u00f3n a otra, de una clase social a otra, de una persona a otra. \u2015Un estilo de vida definido por rasgos particulares, nacido en un contexto bien definido: la explotaci\u00f3n de la riqueza petrolera nacional por empresas monopolistas extranjeras\u2016 (Quintero, 1968, p. 21). Y por supuesto, con mucha dificultad y precariamente, la literatura se ha hecho eco de esta problem\u00e1tica. Al respecto Quintero reflexiona lo siguiente:<\/p>\n<p>\u2015Mucho se ha escrito y se escribe sobre el petr\u00f3leo y sus influencias en la vida del pa\u00eds. Pero fundamentalmente sobre los aspectos econ\u00f3micos del fen\u00f3meno. Incluyendo la de los especialistas, la bibliograf\u00eda sobre la materia, valiosa en otros sentidos, acusa la deficiencia de ignorar o subestimar los aspectos culturales del mismo, de particular importancia como factor de cambio de la manera de vivir los venezolanos durante los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os\u2016 (Quintero, 1968, p. 15).<\/p>\n<p>Es la misma preocupaci\u00f3n que manifiesta N\u00fa\u00f1ez al destacar la ausencia de una narrativa en la que el centro de reflexi\u00f3n sea el tema petrolero:<\/p>\n<p><em>En el pa\u00eds del petr\u00f3leo se habla con vaguedad del petr\u00f3leo. Hay escasa informaci\u00f3n acerca del petr\u00f3leo, fuera de los datos oficiales, las estad\u00edsticas o los lac\u00f3nicos comunicados de las Compa\u00f1\u00edas. Si se toma el petr\u00f3leo como punto de referencia, se apreciar\u00e1 la falta de informaci\u00f3n existente acerca de todo lo dem\u00e1s\u2016 (N\u00fa\u00f1ez, 1987, p. 198).<\/em><\/p>\n<p>Observaciones con las que coincide el cr\u00edtico venezolano Campos, quien ha mostrado una profunda preocupaci\u00f3n sobre la escasez de estudios referidos al tema. En el libro <em>Las novedades del \u00a0petr\u00f3leo \u00a0<\/em>(1994, \u00a0pp. \u00a09-10) se\u00f1ala: \u00a0\u2015podr\u00eda \u00a0decirse \u00a0que \u00a0el tema \u00a0petrolero \u00a0es encarado a rega\u00f1adientes, perezosamente\u2016, y agrega:<\/p>\n<p><em>Quienes\u00a0 escriben \u00a0la \u00a0saga \u00a0del \u00a0petr\u00f3leo \u00a0(\u2026) \u00a0son \u00a0seres \u00a0ausentes, \u00a0casi \u00a0dir\u00edamos\u00a0 que consignan contra su voluntad. Pocos, poqu\u00edsimos escritores de oficio y vocaci\u00f3n y muchos autores de un solo cuento. Es obvia la notable indiferencia mostrada por la literatura de ficci\u00f3n y creaci\u00f3n en general ante el asunto petrolero\u2016 (Campos, 1994, p. 8).<\/em><\/p>\n<p>Arenas en el libro <em>Las visiones del petr\u00f3leo 1940-1976 <\/em>hace \u00e9nfasis en que:<\/p>\n<p><em>La explotaci\u00f3n del petr\u00f3leo ha sido el hecho econ\u00f3mico m\u00e1s importante de Venezuela durante el presente siglo. No es posible conseguir ning\u00fan an\u00e1lisis serio con respecto al desarrollo econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico venezolano que pueda permitirse ignorar este acontecimiento\u2016 (Arenas, 1999, p. 5).<\/em><\/p>\n<p>Arenas (1999) destaca que \u2015no ha habido en Venezuela, para el caso de la novela, una producci\u00f3n que permita hablar de una novel\u00edstica petrolera en el pa\u00eds\u2016 (p. 29). El tema es tratado en algunas novelas de modo indirecto, y en otras logra constituir el aspecto central:<\/p>\n<p><em>Tomando \u00a0en \u00a0cuenta \u00a0que \u00a0la \u00a0novela \u00a0es \u00a0uno \u00a0de \u00a0los\u00a0 g\u00e9neros\u00a0 m\u00e1s\u00a0 importantes \u00a0de \u00a0la literatura, nos atrevemos a hacer extensiva esta ausencia de la novela petrolera hacia la literatura en general, pues tampoco existe una cuent\u00edstica del petr\u00f3leo y menos a\u00fan, una po\u00e9tica del petr\u00f3leo\u2016 (Arenas, 1999, p. 30).<\/em><\/p>\n<p>Britto Garc\u00eda, en su p\u00e1gina dominical titulada <em>Pare de Sufrir<\/em>, publicada en el diario <em>\u00daltimas Noticias <\/em>analiza en profundidad la <em>ausencia <\/em>en Venezuela de una literatura del petr\u00f3leo:<\/p>\n<p><em>\u00bfPor \u00a0qu\u00e9 \u00a0los \u00a0venezolanos \u00a0deber\u00edamos \u00a0escribir \u00a0sobre \u00a0el \u00a0petr\u00f3leo? \u00a0pregunt\u00f3 \u00a0en \u00a0una ocasi\u00f3n Oswaldo Trejo. \u00bfAcaso los irlandeses tienen que escribir la novela del bacalao y los escoceses la del whisky? Pero los ingleses dedicaron toda una literatura a la expansi\u00f3n mar\u00edtima, los estadounidenses, laboriosas sagas a la conquista capitalista del Oeste y los franceses copiosas epopeyas al desarrollo de su burgues\u00eda. No hay gran potencia que no exprese en su narrativa los procesos econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos que la constituyen. Venezuela ha estado a punto de culminar la paradoja perfecta de un pa\u00eds petrolero sin literatura sobre el petr\u00f3leo\u2016 (Britto Garc\u00eda, 2002, p. 54).<\/em><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los venezolanos reclamamos la novela del petr\u00f3leo? Acaso los japoneses exigen la novela de la Toyota; y, como dice Britto Garc\u00eda, los irlandeses la novela del bacalao y los escoceses la del whisky. En nuestro pa\u00eds, la renta petrolera ha oscilado \u2014 aproximadamente\u2014 entre un 41% y 96% de la econom\u00eda nacional. La presencia del petr\u00f3leo en nuestra sociedad es demasiado importante como para pensar que el tema de la renta petrolera y su papel fundamental en la sociedad venezolana pasa desapercibido. \u00bfPor qu\u00e9 no reclamamos a los noruegos, a los ingleses, los colombianos, ecuatorianos o los habitantes de Katar (Qatar) o Arabia Saud\u00ed una novela petrolera? Sencillamente porque para ellos, la <em>cultura petrolera <\/em>est\u00e1 relegada a un segundo plano. Para ellos, el petr\u00f3leo no ha formado su imaginario de pa\u00eds, no han forjado sus instituciones sustentadas en la renta petrolera como el caso nuestro. Son culturas con grandes trayectorias econ\u00f3micas y menos apego a un monoproducto. Para ellos, el petr\u00f3leo es una cosa marginal, secundaria. En dichos pa\u00edses no hay partidos,\u00a0 ni sociedades,\u00a0 ni grupos,\u00a0 ni sindicatos,\u00a0 ni escuelas, ni hospitales, ni universidades que viven exclusivamente del petr\u00f3leo. Contrariamente para los venezolanos, la renta petrolera ha llegado a ocupar un porcentaje muy alto en la econom\u00eda del pa\u00eds. En Venezuela nos hemos desarrollado gracias al petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>Quintero (1968), N\u00fa\u00f1ez (1987), Campos (1994), Arenas (1999), Carrera (1971, 2005), Britto Garc\u00eda (2002) destacan que en nuestra literatura, el tema <em>petrolero <\/em>se ha convertido en el <em>innombrable. <\/em>La conspiraci\u00f3n de silencio de nuestros literatos contra los hidrocarburos data desde 1922. El revent\u00f3n aceitero gener\u00f3 ingresos que tendr\u00edan peso decisivo en el presupuesto nacional. A trav\u00e9s de \u00e9l, se determin\u00f3 la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la sociedad y la cultura. Britto Garc\u00eda se\u00f1ala que \u2015en Venezuela todo huele a petr\u00f3leo, salvo la literatura. Quiz\u00e1s se cuenten con los dedos de las manos las novelas en que el <em>oro negro <\/em>es algo m\u00e1s que menci\u00f3n pasajera\u2016 (2002, p. 54). Y Campos (2005, p. 6) agrega que el tema del petr\u00f3leo \u2015ha sido encarado a rega\u00f1adientes y a ratos con desd\u00e9n, se le ha construido una identidad donde hay mucha econom\u00eda, poca sociolog\u00eda y una literatura m\u00e1s bien raqu\u00edtica\u2016.<\/p>\n<p>Es el silencio de los culpables. Habr\u00eda que preguntarse \u00bfcu\u00e1l es la raz\u00f3n de la inexistencia de una novela petrolera, mientras el pa\u00eds flota sobre un mar de hidrocarburos? Si el petr\u00f3leo incidi\u00f3 \u2014y a\u00fan influye\u2014 en la conducta, pensamiento y acci\u00f3n de los venezolanos, en nuestra psiquis y <em>pasi\u00f3n <\/em>vital, \u00bfpor qu\u00e9 existe una carencia evidente en cuanto a estudios e investigaciones que, tomando en cuenta la literatura, aborden la cultura y el <em>lenguaje <\/em>de los venezolanos novelizados, ante la presencia del petr\u00f3leo en su vida cotidiana?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 si el <em>oro negro <\/em>es la base que sustenta la econom\u00eda venezolana, hay un vac\u00edo tan profundo en la narrativa? Si existe la certeza de que se debe dar a conocer el tema, para as\u00ed crear memorias futuras sobre este mineral lleno de complejidad econ\u00f3mica, social y cultural, que nos mueve y conmueve; \u00bfpor qu\u00e9 no se editan novelas, cuentos, poemas, ensayos, canciones, obras de teatro, pintura, escultura, arte y literatura en general, cuyo centro de reflexi\u00f3n sea el petr\u00f3leo venezolano? \u00bfPor qu\u00e9 los investigadores, cr\u00edticos y estudiosos de la literatura, la cultura y el <em>lenguaje<\/em>, obvian o soslayan el tema derivado de la presencia del petr\u00f3leo en la narrativa venezolana? \u00bfPor qu\u00e9 se ha dejado a un lado o no se han realizado estudios profundos sobre el <em>lenguaje<\/em>, el <em>discurso<\/em>, el <em>l\u00e9xico <\/em>y la <em>cultura <\/em>presente en la narrativa y poes\u00eda petrolera, sabiendo que estos textos est\u00e1n pr\u00f3digamente empapados de expresiones particulares especialmente extranjeras, y resalta en ellos una maravillosa mezcla de gentes, razas, etnias y costumbres, especialmente de la cultura venezolana?<\/p>\n<p>A \u00a0decir \u00a0de \u00a0Britto \u00a0Garc\u00eda \u00a0(2002), \u00a0en \u00a0el \u00a0caso \u00a0venezolano, \u00a0\u2015el \u00a0<em>oro \u00a0negro \u00a0<\/em>financia numerosos industriales que no producen, sino que importan lujos para que unos pocos finjan estilos de vida que nada tienen que ver con el pa\u00eds\u2016 (p. 54). De igual manera, el <em>oro negro <\/em>costea a ciertos intelectuales que en lugar de crear, reflexionar e interesarse por este tema de \u00edndole nacional, importan modas culturales para consumo exquisito de minor\u00edas que simulan disociarse de nuestra realidad. Tambi\u00e9n financia el populismo, que es la tajada de los m\u00e1s pobres para que no pase nada. Y Campos agrega:<\/p>\n<p><em>El petr\u00f3leo no era tema aristocr\u00e1tico para el escritor art\u00edstico y quienes lo retomaron, no lo hicieron por necesidad creadora ni expresiva, sino por urgencias pol\u00edticas; ni siquiera la tradici\u00f3n desmayada de un cierto positivismo sociol\u00f3gico alcanz\u00f3 a solazarse en lo que ha podido ser un fest\u00edn de proposiciones. Todav\u00eda hoy poco se sabe en Venezuela acerca de esa industria. Los intelectuales demuestran escaso inter\u00e9s por ella. Prefieren apartar los ojos de tales materias. En el pa\u00eds del petr\u00f3leo se habla con vaguedad del petr\u00f3leo\u2016 (Campos, 1994, p. 17).<\/em><\/p>\n<p>En ning\u00fan momento he querido descalificar los escasos pero valiosos trabajos existentes sobre el tema, tampoco he querido marcar la ausencia total de una narrativa. Este es un tema que merece nuevas y exhaustivas investigaciones.<\/p>\n<p><strong>Novela del petr\u00f3leo en gotas<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Con el correr de los a\u00f1os la literatura y el arte del petr\u00f3leo han permanecido como un reservorio del cual se han hecho pocos estudios. Revisarlos hoy d\u00eda \u2014como lo manifiesta Rial (2002)\u2014 significa abrir las compuertas con diferentes combinaciones, revertir la tendencia al archivo de lo pasado por caduco, para abordar una obra que hoy nos proporciona nuevas fuentes de conocimiento, a partir de la revalorizaci\u00f3n de un patrimonio literario tanto nacional como latinoamericano<sup>1<\/sup>, que a\u00fan ofrece mucho por explorar.<\/p>\n<p>En el texto <em>La novela del petr\u00f3leo en Venezuela <\/em>(1972, 2005), Carrera realiza un balance de 52 a\u00f1os (desde 1909, momento en el que se publica <em>Lilia <\/em>hasta 1961, a\u00f1o de publicaci\u00f3n de <em>Oficina N\u00ba 1<\/em>), que le permite tener el siguiente resultado:<\/p>\n<p><em>M\u00e1s \u00a0de \u00a0medio \u00a0siglo \u00a0de \u00a0evoluci\u00f3n \u00a0del \u00a0tema \u00a0petrolero \u00a0en \u00a0novelas \u00a0y \u00a0obras \u00a0de \u00a0tipo novelesco; siete novelas que pueden considerarse precursoras en el tratamiento del asunto; cinco que tocan el tema en mayor o menor grado; siete de car\u00e1cter petrolero propiamente dicho, de las cuales solo cinco pueden considerarse como novelas del petr\u00f3leo: Mancha de aceite, Mene, Guachimanes, Casandra y Oficina N\u00ba 1, fragmento de novela una: Remolino, y esbozo de novela otra: Campo sur. Como se observa, en cuanto a producci\u00f3n novel\u00edstica petrolera especial el c\u00f3mputo es pobre, por no decir desolador. En cambio en cuanto al camino recorrido por el tema hasta la actualidad, en relaci\u00f3n a la evoluci\u00f3n de la gigantesca industria petrolera y a la propia historia del pa\u00eds, el proceso es rico en elementos significativos y aleccionadores\u2016 (Carrera, 2005, p. 109).<\/em><\/p>\n<p>No es abundante la novela petrolera dice Carrera, sin duda escribirla significar\u00eda una ardua tarea. Siguiendo las observaciones de cr\u00edticos venezolanos como Quintero (1968), N\u00fa\u00f1ez (1987), Campos (1994), Arenas (1999), Carrera (1971, 2005) y Britto Garc\u00eda (2002), en nuestra narrativa el petr\u00f3leo es apenas salpicadura en obras literarias dedicadas a otros temas.<\/p>\n<p>Concuerdo \u00a0una \u00a0vez \u00a0m\u00e1s \u00a0con \u00a0Arenas \u00a0(1999) \u00a0cuando \u00a0afirma \u00a0que \u00a0\u2015en \u00a0materia \u00a0de petr\u00f3leo es posible constatar una gran ausencia: siendo un pa\u00eds petrolero, en Venezuela poco se ha escrito sobre el petr\u00f3leo y es insignificante lo que los venezolanos en general sabemos sobre nuestra principal fuente de sostenimiento\u2016 (p. 5). Sin embargo, Rial contradice esta afirmaci\u00f3n, pues destaca que:<\/p>\n<p><em>S\u00ed existe una narrativa donde convive el intrincado mundo de las corporaciones con diferentes discursos, con espacios y tendencias ideol\u00f3gicas y heterog\u00e9neas, que enriquecen el haber cultural y conforman todos ellos un polivalente relato literario del petr\u00f3leo. Cuentos, ensayos, poemas, leyendas, novelas, dramas, guiones cinematogr\u00e1ficos, obras de arte y menes digitales, en los cuales la ficci\u00f3n adquiere mayor realismo que la realidad conocida y donde el creador se enfrenta a un tema totalmente disponible desde el subsuelo del mundo, cuyos personajes se sit\u00faan en un tiempo y espacio hist\u00f3ricamente bien determinados\u2016 (Rial, 2002, p. 41).<\/em><\/p>\n<p>Sin duda alguna, la cr\u00edtica literaria no discute la presencia del <em>motivo <\/em>petrolero en la literatura venezolana. Estoy plenamente de acuerdo con Rial cuando se\u00f1ala que s\u00ed existe \u2014 aunque escasa\u2014 una narrativa petrolera, lo que la cr\u00edtica reclama es la <em>poca existencia <\/em>de obras con <em>motivo <\/em>petrolero en un pa\u00eds que ha hecho de la renta petrolera su primordial fuente de sostenimiento econ\u00f3mico. El petr\u00f3leo nos meti\u00f3 en la modernidad, mucho le debemos a \u00e9l. Nos dio un siglo XX de paz y progreso. Adem\u00e1s, nos vincul\u00f3 con una cultura moderna, con alta tecnolog\u00eda. La historia de Venezuela es muy particular, su paso de una <em>econom\u00eda rural-agr\u00edcola <\/em>a una <em>econom\u00eda minero-rentista <\/em>ha marcado todos sus avatares.<\/p>\n<p>Es importante resaltar \u2014en la literatura venezolana\u2014 la publicaci\u00f3n de veintinueve (29) novelas que tienen como <em>motivo <\/em>la presencia del petr\u00f3leo. No obstante, a pesar de su existencia, <em>pocas <\/em>tocan directamente el petr\u00f3leo como <em>motivo <\/em>central.<\/p>\n<p>Una parte de la novela venezolana del siglo XX se ha visto influenciada por el impacto que produjo la presencia del petr\u00f3leo. Diferentes han sido las perspectivas de los narradores. Cada uno ha contado su visi\u00f3n de la historia. Escritores venezolanos como Ram\u00f3n Ayala, Daniel Rojas, Jos\u00e9 Rafael Pocaterra, Teresa de La Parra, Rufino Blanco Fombona, Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez, Mariano Pic\u00f3n Salas, Miguel Toro Ram\u00edrez, C\u00e9sar Uribe Piedrahita, Ram\u00f3n D\u00edaz S\u00e1nchez, Ram\u00f3n Carrera Obando, R\u00f3mulo Gallegos, Juli\u00e1n Padr\u00f3n, Gabriel Bracho Montiel, Mario Brice\u00f1o Yragorry, Efra\u00edn Subero, Arturo Croce, Miguel Otero Silva, Luis Britto Garc\u00eda, Alberto V\u00e1zquez Figueroa, Jos\u00e9 Le\u00f3n Tapia, Gustavo Coronel, Jos\u00e9 Balza, Milagros Mata Gil y Juan P\u00e9rez \u00c1vila, han ambientado algunas de sus obras \u2014bien sea en peque\u00f1a, mediana o gran escala\u2014 en los efectos del espejismo de la riqueza petrolera. Veamos en detalle cada una de estas etapas y obras narrativas.<\/p>\n<p><strong>El <em>motivo <\/em>del petr\u00f3leo en la novela venezolana<\/strong><\/p>\n<p>La narrativa en su constante b\u00fasqueda de imaginarios, se ha apropiado, en un momento determinado, como un hecho de ficcionalizaci\u00f3n, de aquellos personajes an\u00f3nimos \u2014el viejo de la esquina, la maestra de un pueblo, el anciano mayordomo, el soldador, el obrero, la prostituta, etc. \u2014 para contar el cambio social que sufre Venezuela tras la aparici\u00f3n, exploraci\u00f3n y explotaci\u00f3n del <em>oro negro<\/em>. La novela venezolana que tiene como <em>motivo <\/em>el petr\u00f3leo, se ha llenado de personajes ignotos, de seres tomados de la realidad y ficcionalizados magistralmente por la mano del enunciador general. Y desde estas identidades discursivas, textualiza y resignifica una cultura que, durante a\u00f1os, ha permanecido adormecida, al margen, en la periferia, abordando con ello los distintos espacios y los actores discursivos que pueblan estos bordes, esas orillas; legitimando a su vez, un hacer narrativo que asume en serio el hecho social y cultural, y que da cuenta de la sociedad venezolana desde mediados del siglo XX hasta principios del XXI.<\/p>\n<p>Se sabe con certeza, que esta narrativa petrolera se detiene en algunas transversalidades tem\u00e1ticas comunes: el cambio social, los procesos migratorios, la llegada del progreso, el cambio perturbador, la nostalgia de un pasado y, en peque\u00f1a medida, la presencia del <em>amor <\/em>en sus distintas manifestaciones de aceptaci\u00f3n o rechazo, lo er\u00f3tico y pasional; la muerte; lo pol\u00edtico; lo sociocultural; la integraci\u00f3n etnocultural. Asimismo, en imbricaciones discursivas: la polifon\u00eda, la intertextualidad, el dialogismo, lo carnavalesco.<\/p>\n<p>La novela petrolera venezolana se destaca por la puesta en abismo, en discusi\u00f3n, en acci\u00f3n de heterog\u00e9neos personajes, casi siempre seres que habitan los barrios perif\u00e9ricos de los reci\u00e9n creados campos petroleros; identidades discursivas que moran y crean esos mundos posibles, mundos de ficci\u00f3n, de los que hablan Pavel (1991) y Eco (1993); ambientes y espacios h\u00edbridos, fronterizos, por cuyas calles, plazas, esquinas, bares, se van desarrollando las distintas historias simuladas, narradas en la <em>voz <\/em>de sus protagonistas, de aquellos que han visto de cerca o han tenido experiencia directa con el suceso.<\/p>\n<p>Indudablemente en la novela petrolera, al momento de hacer menci\u00f3n de un suceso en los campos de producci\u00f3n de <em>crudo <\/em>o de la cotidianidad de las distintas identidades discursivas, es v\u00e1lido hablar de una literatura que se nutre desde variados registros ling\u00fc\u00edsticos, producto de esa mezcla de gentes y culturas llegadas a la tierra del <em>oro negro, esperanzados <\/em>en mejorar su calidad de vida, lo cual matiza ese grado de pluriculturalidad que subyace en el interior de cada obra literaria.<\/p>\n<p>De all\u00ed la riqueza de la novela petrolera venezolana, que se erige como insignia, como estandarte de coincidencias y convergencias, en reivindicaci\u00f3n de un petr\u00f3leo mal entendido y mal considerado, tanto por nuestros escritores como por la cr\u00edtica literaria, al calificarlo como <em>esti\u00e9rcol del diablo<\/em>, el causante de todos nuestros males pasados, presentes y futuros.<\/p>\n<p>Tras abordar estas petronovelas, se puede confirmar que esta narrativa da cuenta de los sucesos acaecidos, y a su vez, el petr\u00f3leo puede ser consustancial tanto a un pa\u00eds como a un escritor (sin uno no existe el otro), pues coexiste una relaci\u00f3n de interdependencia mutua que es necesario asumir e interpretar. As\u00ed, la literatura funge como puente conector entre realidades dis\u00edmiles y distantes. La narrativa petrolera es polis\u00e9mica, plural y multifac\u00e9tica. A trav\u00e9s de las manos de los distintos enunciadores generales, el <em>oro negro <\/em>deja de ser fr\u00edo e impersonal, para transformarse en compendio de <em>significados <\/em>y conceptos; elemento transformador de una sociedad, de una manera de vivir y observar la realidad; un elemento transformador del <em>sentido<\/em>.<\/p>\n<p><em>Oro negro <\/em>que surge de las entra\u00f1as de la tierra para posesionarse del presente y del futuro de la sociedad venezolana. Para nunca m\u00e1s marcharse. Para formar parte de la cotidianidad. Para impregnar nuestra literatura, nuestra m\u00fasica, nuestra escultura, pintura (el arte en su totalidad).<\/p>\n<p>Al considerar el hidrocarburo como un aspecto fundamental de la sociedad, algunos venezolanos reclaman la <em>presencia<\/em>, el auge de la novela del petr\u00f3leo. La <em>ausencia <\/em>de una producci\u00f3n narrativa que tiene como <em>motivo <\/em>central el petr\u00f3leo, se debe \u2014y \u00e9sta es mi posici\u00f3n muy particular\u2014 a que la mayor\u00eda de los escritores coinciden en evidenciar las experiencias personales de su mundo interior, influenciado por la geograf\u00eda y el ambiente de una \u00e9poca, por sus lecturas y su sistema de creencias, c\u00f3digos afectivos y emocionales, y especialmente, concepciones ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas. <em>Mene <\/em>(1936) de D\u00edaz S\u00e1nchez, <em>Oficina N\u00ba 1 <\/em>(1961) de Otero Silva y <em>Memorias de una antigua primavera <\/em>(1989) de Mata Gil versan, entre otras cosas, sobre las reflexiones personales de los males producidos por el petr\u00f3leo, la llegada de los extranjeros que nos despoj\u00f3 de todos nuestros bienes y el cambio geogr\u00e1fico perturbador (especialmente en <em>Mene<\/em>). Quiz\u00e1s, el lector avezado e informado y el cr\u00edtico inteligente, en un momento determinado, rechazaron esas posturas ideol\u00f3gicas, esas formas de interpretar la realidad y dejaron de leer, criticar y darle val\u00eda a esta forma literaria naciente.<\/p>\n<p>Alguien podr\u00eda afirmar que, producto de la modernizaci\u00f3n, los cambios en la sociedad, la aparici\u00f3n de distintas corrientes y movimientos literarios, la posibilidad de di\u00e1logo de la literatura venezolana con la que se produce en el extranjero, y la consideraci\u00f3n fundamental de que este es un pa\u00eds petrolero, conlleva a que toda la producci\u00f3n literaria que se ha desarrollado en Venezuela despu\u00e9s de la implantaci\u00f3n de la industria petrolera (durante el siglo XX y principios del XXI) se le podr\u00eda denominar <em>literatura petrolera <\/em>y en nuestro caso <em>novela petrolera<\/em>.<\/p>\n<p>Visto desde la perspectiva de que los venezolanos dependemos el 96% de la renta petrolera, es posible pensar una sociedad mono dependiente, por lo tanto, todo es petrolero. De ser as\u00ed, \u00bfse podr\u00eda pensar que la poes\u00eda de finales de los a\u00f1os 40, que reflexiona sobre las grandes ciudades iluminadas, los neones, etc.; o la novela de finales de los 90, que reflexiona sobre la barriada, la contaminaci\u00f3n y la basura, podr\u00eda considerarse <em>literatura petrolera, <\/em>en el entendido de que las zonas marginales son el resultado de ese cambio rural- urbano?<\/p>\n<p>No creo que \u2014desde la literatura\u2014 le hayamos dado la espalda al tema petrolero. Algunas novelas tienen el <em>motivo <\/em>y lo expresan directamente, otras son petroleras que se manifiestan sin darse cuenta. En cuanto a los narradores y poetas de los a\u00f1os 40 en adelante, quienes hablaban de la Venezuela de las luces de ne\u00f3n, de la autopista de asfalto, de las maravillas de la modernidad, esos temas son parte del proceso constitutivo de la naci\u00f3n y por lo tanto, tambi\u00e9n son <em>\u201cindirectamente\u201d petroleros<\/em>. El petr\u00f3leo nos abri\u00f3 la vista al mundo entero.<\/p>\n<p><strong>La producci\u00f3n novel\u00edstica del siglo XX y parte del XXI referida al tema del petr\u00f3leo <\/strong><\/p>\n<p>Es claro que ninguna historia literaria puede concebirse limitada por \u00e9pocas, per\u00edodos, etapas o a\u00f1os, de manera que en su flujo constante los hechos est\u00e9n como encerrados en compartimientos estancos, apartados. Esta separaci\u00f3n por per\u00edodos se realiza con el objeto de ver ese <em>hilo tensional <\/em>de la presencia del petr\u00f3leo en la novela venezolana durante los per\u00edodos se\u00f1alados.<\/p>\n<p>El siglo XIX proyecta sus razones y circunstancias en el \u00e1mbito literario del XX y, como es evidente, lo mismo sucede con la siguiente centuria. No existe, por lo tanto, rompimiento visible entre estos per\u00edodos. Sobre todo hay un movimiento (el modernismo) que con indudable fuerza y consistencia persiste en las formas expresivas, lo cual es palpable al observar una y otra novela de las distintas fechas estudiadas.<\/p>\n<p>Esta segmentaci\u00f3n en etapas aborda dos elementos fundamentales: uno, el hecho hist\u00f3rico; dos, la representaci\u00f3n que de este aspecto ha hecho la literatura. No obstante, hay acontecimientos que traspasan inevitablemente sus \u00e1reas cronol\u00f3gicas naturales, esos compartimientos estancos en los que en alg\u00fan momento y por alguna necesidad han permitido encasillar las obras, y cuyas proyecciones y consecuencias se precisan, con toda nitidez, en la perspectiva del tiempo venidero.<\/p>\n<p>Respecto al recorrido-acercamiento por la novela petrolera venezolana, se puede se\u00f1alar que el <em>oro negro <\/em>es el gran ausente de nuestra literatura. Se desprende de la trayectoria evolutiva trazada a lo largo de todas estas 29 novelas, un desarrollo gradual del tema petrolero, que va desde la breve menci\u00f3n en algunas novelas hasta otras, cuya trama gira plenamente en torno a los hidrocarburos.<\/p>\n<p>Al balance de cinco novelas petroleras que da Carrera (2005, p. 109) en las que menciona que cinco pueden considerarse plenamente como novelas del petr\u00f3leo: <em>Mancha de aceite, Mene, Guachimanes, Casandra <\/em>y <em>Oficina No 1<\/em>, fragmento de novela una: <em>Remolino <\/em>y esbozo de novela otra: <em>Campo Sur, <\/em>se le suman dos m\u00e1s: <em>Viento de hurac\u00e1n <\/em>y <em>M<\/em><em>emorias de una antigua primavera<\/em>. Coincido \u00a0con la \u00a0frase de Britto Garc\u00eda: \u00a0\u2015sobran los dedos de las manos para enumerar las novelas dedicadas al petr\u00f3leo en la madre patria de la OPEP\u2016 (2002, p. 54), pues en Venezuela, el petr\u00f3leo es apenas salpicadura, peque\u00f1as manchas, gotas de petr\u00f3leo en el amplio panorama de la literatura.<\/p>\n<p>En cuanto a la idea de narrar la presencia y evoluci\u00f3n del petr\u00f3leo en la vida de los habitantes de este pa\u00eds, la novela venezolana da un giro fundamental. En <em>Mene <\/em>(1936) de Ram\u00f3n D\u00edaz S\u00e1nchez, observamos el petr\u00f3leo que brota del suelo, que se puede tocar y oler \u2014como lo hace la identidad discursiva Jose\u00edto Ubert\u2014, una materia grasienta que la gente utilizaba para prender el fog\u00f3n o alumbrar en la oscuridad por la ausencia de luz el\u00e9ctrica. En <em>Oficina N\u00ba 1 <\/em>(1961) de Miguel Otero Silva, asistimos a la constituci\u00f3n y establecimiento de la industria petrolera venezolana: contin\u00faan las migraciones de gentes desde los campos hacia las reci\u00e9n creadas ciudades petroleras \u2014migraciones ya rese\u00f1adas en <em>Mene<\/em>\u2014. El petr\u00f3leo se convierte en elemento de comercializaci\u00f3n, que le permite al pa\u00eds un mayor auge y desarrollo. En <em>Memorias de una antigua primavera <\/em>(1989) de Milagros Mata Gil, la compa\u00f1\u00eda petrolera se ha marchado, los pozos petroleros se han secado, ya se ha arraigado en los habitantes un conjunto de costumbres, producto de esa mezcla de gentes y culturas. Desde un presente, a trav\u00e9s de la memoria, se cuenta y se a\u00f1ora un pasado.<\/p>\n<p>Podr\u00eda afirmar que la novela petrolera venezolana es fundamentalmente de denuncia. Denuncia en el entendido de que comunica algo, revela, avisa, notifica, descubre, manifiesta, expresa un significado claro: la presencia del petr\u00f3leo en tierras venezolanas. Una narrativa que quiere llamar la atenci\u00f3n sobre la importancia del petr\u00f3leo, su utilidad econ\u00f3mica y su significaci\u00f3n para la sociedad. Quiz\u00e1s por ello, la mayor producci\u00f3n novel\u00edstica sobre el tema del petr\u00f3leo se da hasta 1961, \u00e9poca que se ha denominado, en este corto recorrido hist\u00f3rico-literario, <em>Venezuela en transici\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Se parte de la idea de que al abordar la novel\u00edstica del petr\u00f3leo en Venezuela se presentan dos fen\u00f3menos. El primero de ellos se ha denominado aqu\u00ed como <em>intr\u00ednseco<\/em>, que indica el valor del <em>oro negro <\/em>por s\u00ed mismo (el petr\u00f3leo tiene un valor fundamental, esencial, b\u00e1sico, primordial que es necesario expresar, dar a conocer). De all\u00ed que la producci\u00f3n novel\u00edstica desde principios del siglo XX hasta 1961 sea de denuncia, manifestaci\u00f3n, puesta en evidencia. El segundo elemento llamado <em>extr\u00ednseco <\/em>indica una cualidad o circunstancia que no pertenece directamente al petr\u00f3leo sino que es adquirido o superpuesta a \u00e9l. Es decir, a ra\u00edz de que Venezuela conoce el petr\u00f3leo, vive de \u00e9l y lo considera la principal fuente de sostenimiento econ\u00f3mico, ya no es necesario seguir contando el surgimiento, aparici\u00f3n y desarrollo de este mineral. Quiz\u00e1s esta sea la respuesta prematura a la escasez de la producci\u00f3n novel\u00edstica sobre el tema del petr\u00f3leo en los \u00faltimos 40 a\u00f1os: estamos ante una narrativa que <em>extr\u00ednsecamente <\/em>narra la presencia (omnisciente) del petr\u00f3leo en la sociedad venezolana.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX surgieron textos en los que prevalece la idea del bar, los prost\u00edbulos, el recuerdo de los campos petroleros, la violencia de un pasado pr\u00f3ximo (presente al alcance de la mano), la explosi\u00f3n del cambio rural-urbano, la fundaci\u00f3n y presencia en las grandes industrias de los sindicatos. Obras que relatan las vidas trasegadas, trastornadas, desordenadas y reprimidas de los seres humanos que habitan en las grandes ciudades y que su existir se ve afectado por la ciudad y la vida rutinaria. Novelas en las que se narra el poder incontenible \u2014y a veces destructor\u2014 de la imaginaci\u00f3n y la fantas\u00eda del hombre, y donde contrapuntean las <em>pasiones <\/em>de los personajes fundamentales. Personajes que representan la <em>pasi\u00f3n<\/em>, la <em>iron\u00eda<\/em>, el <em>sarcasmo<\/em>, las <em>ambiciones<\/em>, las <em>esperanzas<\/em>, el <em>amor<\/em>, el <em>temor<\/em>, el <em>odio <\/em>y la <em>creatividad <\/em>en sus m\u00e1s altos niveles de desarrollo; pero tambi\u00e9n personifican el irrespeto, la voluptuosidad, los sue\u00f1os y el vagar sin norte fijo por el mundo. Actores discursivos que se describen a s\u00ed mismos como seres mal\u00e9ficos, victimarios, que dedican su vida a una b\u00fasqueda afanosa de <em>venganza <\/em>\u2014 como por ejemplo la identidad discursiva Te\u00f3filo Aldana de la novela <em>Mene <\/em>(1936)\u2014. Otros, por el contrario, que se catalogan como hombres buenos, inocentes, ingenuos, que hacen de la vida una aventura: su \u00fanica e irrenunciable realidad. La universalidad del mundo de estos personajes no se queda en las ruidosas calles de las grandes metr\u00f3polis venezolanas, sino que trasciende y toma como escenario alg\u00fan remoto lugar de la inquieta y convulsionada Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Finalizado el siglo XX, aparecen obras en la que se narra el vivir en sociedad, un buceo contumaz en la realidad inmediata de la gente, del mundo y de las cosas. Desaparece el chorrito de petr\u00f3leo brotando de la tierra, esas manchitas grasientas que ensucian las ropas del patiqu\u00edn y producen mal olor. El petr\u00f3leo se transforma en sociedad moderna, con sus vaivenes, peligros, miserias, progreso y tecnolog\u00eda. Aparece una narrativa aut\u00e9ntica, comprometida con las vivencias del hombre y su entorno, que le permite reencontrarse con su ser y con su circunstancia para cambiarla en beneficio de todos. Surge una prosa en la que destaca la sustancialidad de la vida, el verbo encarnado en el papel para la recreaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n. El lector deber\u00e1 encontrar en ella la letra palpitante, en ebullici\u00f3n, que salte y lo tome por sorpresa, que lo hunda en las corrientes tormentosas del fragor existencial y que lo devuelva a su verdadera esencia. Finalizado el siglo XX e iniciado el XXI, como un proceso normal, la literatura se ha transformado a la par de la sociedad.<\/p>\n<p>El petr\u00f3leo embetuna todo el mapa literario de Venezuela durante el siglo XX y lo que va del XXI. Las monta\u00f1as, los llanos, la selva y el mar son protagonistas, actores principales en este oc\u00e9ano del petr\u00f3leo, donde se rescatan lenguajes y sentimientos olvidados, frente a los cuales el lector y el cr\u00edtico literario, cierran por momentos los ojos para imaginar no lo verdadero, sino lo que un escritor en particular narra, siempre consciente de lo que significa la palabra y el hecho narrativo.<\/p>\n<p>Tengo no la sospecha, sino la certidumbre, de haber omitido obras esenciales, obras fundamentales. La cr\u00edtica indiferente y los distribuidores perezosos me las ocultan. Este es un tema apasionante que merece novedosas y exhaustivas investigaciones. Invito a una lectura inmediata, a una reflexi\u00f3n y an\u00e1lisis profundo de cada una de estas novelas, como b\u00fasqueda personal de la gama de enfoques a los que pueden ser sometidas estas obras literarias, tan ricas est\u00e9ticamente, tan abundantes en interpretaciones, y sobre todo, tan insuficientemente le\u00eddas.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Aguilar Cam\u00edn, H. (1980). <em>Morir en el golfo. <\/em>M\u00e9xico: Oc\u00e9ano. Almanza, H. R. (1955). <em>Brecha en la roca. <\/em>M\u00e9xico: Obreg\u00f3n.<\/p>\n<p>Arenas, N. (1999). <em>Las visiones del petr\u00f3leo 1940-1976. <\/em>Caracas: Centro de Estudios del Desarrollo &#8211; Universidad Central de Venezuela.<\/p>\n<p>Ayala, R. (1909). <em>Lilia: ensayo de novela venezolana. <\/em>Caracas: Tip. P. Americana. Balza, J. (2008). <em>Un hombre de aceite. <\/em>Caracas: Bid &amp; Co. Editor.<\/p>\n<p>Black, J. (1976). <em>Petr\u00f3leo. <\/em>Madrid: Ultramar.<\/p>\n<p>Blanco Fombona, R. (1958). 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Cr\u00e9dito de la imagen: www.pdvsa.com (creaci\u00f3n de la refiner\u00eda Card\u00f3n).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Amador Rojas Saavedra Introducci\u00f3n\u00a0 Aceite de roca, azeite de petrolio, alquitr\u00e1n, asfalto, betumen, bet\u00fan, chapote, chachapote, chapatote, chapapote [del n\u00e1huatl chapopotli, corrupci\u00f3n de tzaucpopochtli, Dios de los senderos, compuesto de tzacutli (engrudo) y popochtli (perfume)], pez, brea, pichi, galipote, estercus demonis, excremento del demonio, esti\u00e9rcol del diablo, mierda del diablo, lacus asfaltibus, malta, mene, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":5110,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5109"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5109"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5109\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5111,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5109\/revisions\/5111"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5110"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5109"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5109"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5109"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}