{"id":5079,"date":"2022-07-03T20:51:16","date_gmt":"2022-07-03T20:51:16","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5079"},"modified":"2023-11-24T18:29:18","modified_gmt":"2023-11-24T18:29:18","slug":"el-ultimo-mensaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-ultimo-mensaje\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo mensaje"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Pulido<\/h4>\n<p>Las paredes y el techo de la habitaci\u00f3n conformaban una pesada tristeza blanca; Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre se miraba en el espejo buscando ojeras, interrogando humores y se daba cuenta de que en \u00e9l se reproduc\u00eda la delgadez elegante de su padre. El fantasma de su padre se enderezaba y desaprobaba la caducidad del espejo. Sinti\u00f3 un leve crujido en el cuello y observ\u00f3 la ausencia de sonrisa. Entendi\u00f3 que la apretada severidad de su boca era de origen materno y quiz\u00e1 su mirada tambi\u00e9n. Como la llama dudosa de una vela, en sus ojos oscilaba la melancol\u00eda.<\/p>\n<p>El 18 de marzo hab\u00eda intentado suicidarse con veronal. Hab\u00eda transcurrido exactamente un mes. Aquel intento lo hab\u00eda sumido en una oscuridad que ahora no le parec\u00eda tan terrible. Quiz\u00e1 durmi\u00f3 unos minutos en esa infausta ocasi\u00f3n. Veronal. Qu\u00e9 palabra.<\/p>\n<p>Regres\u00f3 al escritorio que hab\u00eda improvisado cerca de la cama y sinti\u00f3 que la oscuridad lo segu\u00eda a\u00fan estando rodeado de tanta blancura. Acus\u00f3 la urgente necesidad de encender una l\u00e1mpara y lo hizo. Una hoja en blanco expandi\u00f3 su pozo y le borr\u00f3 el pensar.<\/p>\n<p>Reaccion\u00f3 juntando palabras en su mente que dec\u00edan: \u201cEs 18 de abril de 1930 y tengo que escribir una carta para mi prima Dolores\u201d.<\/p>\n<p>Aunque afuera el d\u00eda era c\u00e1lido, parec\u00eda una monta\u00f1a de hielo en comparaci\u00f3n con cualquier hora de Cuman\u00e1; la brisa pod\u00eda expandir un fr\u00edo desolador. Ese 8 de abril le escribi\u00f3 una carta a su prima Dolores Emilia Madriz, quien viv\u00eda en Cuman\u00e1. Extra\u00f1aba la cercan\u00eda del mar.<\/p>\n<p>\u201cPrima adorada: S\u00f3lo puedo asegurarte que no volver\u00e1s a verme enfermo\u201d.<\/p>\n<p>Estaba muy cansado, deseaba dormir y el insomnio crec\u00eda como los nubarrones en el cielo. Estaba a punto de cumplir cuarenta a\u00f1os de edad y la depresi\u00f3n lo acorralaba. Cre\u00eda que los dos \u00faltimos a\u00f1os los hab\u00eda perdido porque no hab\u00eda escrito ni una l\u00ednea. Eso dec\u00eda en sus cartas. La desesperaci\u00f3n sin sentido lo abrumaba. Quiz\u00e1 pensaba que la poes\u00eda se hab\u00eda ido para siempre a dormir sin \u00e9l.<\/p>\n<p>Escribir era lo que m\u00e1s ansiaba, constitu\u00eda su existencia, pero tambi\u00e9n le preocupaba la opini\u00f3n negativa que respecto a \u00e9l se gestara en los dem\u00e1s, en la muchedumbre hiriente.<\/p>\n<p>\u201cPrima adorada: T\u00fa sabes que personas interesadas han esparcido por all\u00ed que yo soy intratable. No dejes triunfar esa infame leyenda. Yo soy muy accesible y f\u00e1cil\u201d.<\/p>\n<p>A su hermano Lorenzo le coment\u00f3: \u201cMi estado de salud no inspira ninguna alarma y te digo esto para impedir que esta carta se torne sombr\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Quer\u00eda dormir y anhelaba estar despierto, pero con plena y fresca disposici\u00f3n para la escritura. Sin embargo, ninguna de las dos empresas parec\u00eda posible.<\/p>\n<p>\u201cPrima adorada: Yo no s\u00e9 c\u00f3mo estoy, pero te aseguro que no siento mucho miedo de la muerte\u201d.<\/p>\n<p>El 7 de junio de 1930 le dijo al papel: \u201cYo no me resigno a pasar el resto de mi vida \u00a1qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos a\u00f1os! En la decadencia mental\u2026\u201d<\/p>\n<p>Volv\u00eda al espejo y trataba de hallar un poco de su propio ser, pero el presente y el pasado se transformaban en una niebla. El fantasma de su padre parec\u00eda decir \u201cla humedad del tiempo acaba con los espejos\u201d.<\/p>\n<p>S\u00f3lo pod\u00eda escribir cartas en esos momentos. Y es lo que hac\u00eda:<\/p>\n<p>\u201cTemo much\u00edsimo perder la voluntad para el trabajo\u2026apenas leo. Descubro en m\u00ed un cambio radical en el car\u00e1cter. Pasado ma\u00f1ana cumplo cuarenta a\u00f1os y hace dos que no escribo una l\u00ednea\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u201cLos m\u00e9dicos en Europa no han descubierto qu\u00e9 es lo que me derriba. Yo supongo que son pesares acumulados\u201d.<\/p>\n<p>Pesares acumulados. Vaya frase.<\/p>\n<p>El 9 de junio, d\u00eda de su cumplea\u00f1os agarr\u00f3 de nuevo el veronal. Y falleci\u00f3 el 13 de junio de pesares acumulados.<\/p>\n<p>Su \u00faltimo poema dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cYo declin\u00e9 mi frente sobre el p\u00e1ramo de las revelaciones y del terror\u201d.<\/p>\n<p>Su herencia po\u00e9tica es abrumadora, preciosa y elevada. Es probable que figure entre los hombres m\u00e1s cultos y sensibles que ha dado el continente. Porque lo fue. Muri\u00f3 no s\u00f3lo porque le era dif\u00edcil dormir. Es que tampoco ten\u00eda la posibilidad de so\u00f1ar.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-pulido\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Pulido Las paredes y el techo de la habitaci\u00f3n conformaban una pesada tristeza blanca; Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre se miraba en el espejo buscando ojeras, interrogando humores y se daba cuenta de que en \u00e9l se reproduc\u00eda la delgadez elegante de su padre. 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