{"id":5074,"date":"2022-07-03T21:10:00","date_gmt":"2022-07-03T21:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5074"},"modified":"2023-11-24T18:29:15","modified_gmt":"2023-11-24T18:29:15","slug":"dos-relatos-de-moises-cardenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-relatos-de-moises-cardenas\/","title":{"rendered":"Dos relatos de Mois\u00e9s C\u00e1rdenas"},"content":{"rendered":"<h3><strong>P<\/strong>uede ocurrir<\/h3>\n<p>En el pueblo de Brujas viv\u00eda una mujer blanca de ojos negros, quien llamaba la atenci\u00f3n de los hombres por sus senos turgentes y caderas anchas. Por su cuerpo fue objeto de halagos por parte de muchos pretendientes, quienes la desearon con fines sexuales, mas no como compa\u00f1era eterna.<\/p>\n<p>Todos sab\u00edan que su nombre era Dalila. No obstante, ninguno pudo encontrar la forma de atraerla, porque ella solo sinti\u00f3 atracci\u00f3n por David, el \u00fanico ser de dos piernas del pueblo; los dem\u00e1s a\u00fan eran cuadr\u00fapedos. \u00c9l era profesor de literatura medieval, algo barroco, ten\u00eda mirada taciturna, tranquilo y al mismo tiempo algo extra\u00f1o.<\/p>\n<p>Un d\u00eda mientras \u00e9l se encontraba en el bar Soberbia tomando bebidas espirituosas, Dalila se le acerc\u00f3 y le hizo se\u00f1as seductoras; pero fue infructuoso porque la esquiv\u00f3 d\u00e1ndole la espalda. Enojada, maldijo al pueblo y sali\u00f3 del establecimiento.<\/p>\n<p>Afuera un hombre joven la pirope\u00f3. Ella se volte\u00f3 y se le aproxim\u00f3 de manera sexy. El tipo la invit\u00f3 a disfrutar goces en las orillas de la autopista cuando cayera el ocaso. Dalila acept\u00f3 la proposici\u00f3n con una sonrisa resplandeciente, pero le indic\u00f3 que le llevara unas rosas.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 la puesta del sol, la mujer estaba parada al lado de la carretera. El hombre baj\u00f3 de un auto gris. En sus manos ten\u00eda un ramo de flores rojas. Ella las mir\u00f3 con curiosidad. Le dijo enfurecida que las quer\u00eda de color violeta. Le orden\u00f3 que se subiera al asiento de adelante del veh\u00edculo.\u00a0 \u00c9l obedeci\u00f3 sin protestar.<\/p>\n<p>Dentro del autom\u00f3vil ella le pas\u00f3 la mano por su sexo, el tipo sinti\u00f3 excitaci\u00f3n. Dalila sonri\u00f3. Baj\u00f3 del coche y camin\u00f3 unos pasos hacia atr\u00e1s, \u00e9l la curioseaba desde su retrovisor, y en ese instante ella movi\u00f3 sus caderas mostr\u00e1ndole su delgada ropa \u00edntima.<\/p>\n<p>Se agach\u00f3 y tom\u00f3 una puntiaguda rama que estaba en el suelo y por entre sus piernas se la lanz\u00f3 velozmente. El objeto quebr\u00f3 el vidrio y qued\u00f3 incrustado en el cuello del sujeto. Lleg\u00f3 al veh\u00edculo, vio al hombre que sangraba, sonri\u00f3, jal\u00f3 la palanca y el auto choc\u00f3 contra un \u00e1rbol.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 tranquilamente hasta llegar al pueblo. Entr\u00f3 al supermercado y compr\u00f3 unos cigarrillos. En el negocio observ\u00f3 un cartel que anunciaba una noche de baile en el bar del pueblo. Horas m\u00e1s tarde cuando cay\u00f3 la luna, lleg\u00f3. Los hombres con sus ojos la invitaron a danzar. Ella neg\u00f3 a todos de plano, excepto a un tipo de apariencia varonil que daba la impresi\u00f3n de ser camionero o alba\u00f1il. Lo invit\u00f3 a su vivienda para que le besara su zona afrodis\u00edaca.<\/p>\n<p>En su casa el sujeto la cabalg\u00f3 en\u00e9rgicamente. La mujer presa de la humedad grit\u00f3 con fuerza produciendo un sonido agudo en los o\u00eddos del hombre. Al tipo se le paraliz\u00f3 el coraz\u00f3n de forma s\u00fabita. Ella al ver la situaci\u00f3n lo arrastr\u00f3 en la oscuridad por un callej\u00f3n y lo dej\u00f3 bajo las fieras de la noche. La emisora 66.6 F.M del pueblo Brujas anunci\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abSe informa que el Cuerpo de Investigaciones Criminal\u00edsticas, encontr\u00f3 en las \u00faltimas horas a un hombre en un callej\u00f3n con mordeduras en todas sus partes \u00edntimas y con mucha sangre en sus o\u00eddos. Tambi\u00e9n se anuncia el hallazgo del cad\u00e1ver de un sujeto dentro de un auto estrellado en la autopista. Y se comunica la muerte de dos tipos ahorcados en una casa, los cuerpos estaban con los pantalones ca\u00eddos y ten\u00edan marcas de u\u00f1as en sus pieles\u00bb.<\/p>\n<p>Desde su casa David escuch\u00f3 las noticias y sali\u00f3 r\u00e1pidamente al bar a tomar unos tragos. All\u00ed observ\u00f3 que todos los hombres hablaban del tema. Sali\u00f3 del lugar y busc\u00f3 sus libros de Literatura Medieval. No encontr\u00f3 las respuestas, aunque pens\u00f3 en alguna criatura maligna responsable de aquellas muertes. Volvi\u00f3 a la taberna para comunicar sus intuiciones a los hombres, pero ninguno lo consider\u00f3. Con el tiempo el n\u00famero de hombres fue menguando m\u00e1s en el pueblo. Los pocos que quedaban no volvieron a salir de sus moradas por el temor de ser raptados por la oscuridad. Mientras tanto David sigui\u00f3 en la b\u00fasqueda de alg\u00fan demonio o cosa espeluznante culpable de las muertes acechadas.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 un tiempo y todo volvi\u00f3 a la normalidad. Los noticieros ya no informaron m\u00e1s sobre muertes ni asesinatos. Todos los hombres regresaron al bar y la vida de Brujas tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Una noche de un mi\u00e9rcoles nueve, cuando todos estaban en sus casas viendo la televisi\u00f3n, se inform\u00f3 a toda la audiencia que un hombre de nombre David quem\u00f3 a una mujer de senos turgentes y caderas anchas en el parque Principal del pueblo y que, cuando el cuerpo se calcin\u00f3, surgi\u00f3 un feroz grit\u00f3 y \u00e9l escribi\u00f3 con las cenizas la palabra: Brujas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>El indio de fuego y navajo noble<\/strong><\/h3>\n<p>Ten\u00edan el cabello negro azabache y sus pieles eran trigue\u00f1as, uno era alto y flaco, el otro m\u00e1s bajo y algo gordito. El indio de m\u00e1s estatura, llevaba un escudo hecho de plumas, que al girarlo desprend\u00eda llamas, cargaba un lazo de vaquero que lo sujetaba de un cintur\u00f3n campero hecho en piel engrasada de color marr\u00f3n, donde resaltaba una hebilla met\u00e1lica de color oro viejo, toda su indumentaria, resaltaba con su nombre, El indio de Fuego.<\/p>\n<p>En cambio, su compa\u00f1ero Navajo Noble, llevaba un cuchillo verijero hecho de acero com\u00fan y mango de madera, que lo colgaba sobre un lazo apretado a su cintura. Ambos hombres, vest\u00edan camisa y pantalones de algod\u00f3n, unos mocasines en forma de bota hasta la rodilla, y llevaban una cinta ancha de color verde alrededor de la frente para sujetarse sus largos cabellos, ya que los dos ten\u00edan largas melenas.<\/p>\n<p>Estos dos indios, eran unos justicieros en una ciudad alocada por la tecnolog\u00eda. Los delincuentes que eran detenidos por ellos, no comprend\u00edan de donde hab\u00edan salido, porque al mirarlos con atenci\u00f3n, para ser sincero, eran una mezcla de todo. A pesar de eso, luchaban valientes contra todos aquellos maleantes que se les atravesaran, sin importar sus comportamientos o caracter\u00edsticas, ya que los ladrones pod\u00edan ser organizados, desorganizados, interpersonales, oportunistas, que hac\u00edan todo tipo de fechor\u00edas; desde hurtos en tiendas, establecimientos comerciales, joyer\u00edas, asaltos a transe\u00fantes, etc.<\/p>\n<p>En una oportunidad, estos dos justicieros atraparon a unos ladrones de bancos, que estaban asediando a la ciudad de la Granja. Que nada menos era una metr\u00f3poli de bastantes edificios, rodeadas por algunas barreadas pobres y ricas. Los medios de comunicaci\u00f3n muy pocas veces los entrevistaban o daban noticias de ellos, algunas escasas rese\u00f1as en portales electr\u00f3nicos mencionaban sus logros. En realidad, ciudad Granja no era muy agradecida con la ayuda benevolente de estos dos amantes de la justicia y libertad, ideales que hab\u00edan dado a conocer cuando atraparon al primer ladr\u00f3n que estaba asaltando a un grupo de ni\u00f1os que sal\u00edan de una escuela.<\/p>\n<p>El indio de Fuego, cada vez que sal\u00eda a defender la ciudad, se ce\u00f1\u00eda con fuerza la cinta ancha que sujetaba su cabello, y con voz airada exclamaba:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Por los oprimidos, las viudas y los hu\u00e9rfanos!<\/p>\n<p>Navajo Noble tomaba el cuchillo de una mesa de madera que estaba en su escondite, lo colgaba en su cinto, y miraba a su amigo.<\/p>\n<p>Pero cierto d\u00eda sucedi\u00f3 una nueva fechor\u00eda que ten\u00eda que resolver. Se trataba de un aviso desde la comisar\u00eda de Polic\u00eda. Navajo Noble, sac\u00f3 un celular de alta generaci\u00f3n, y revis\u00f3 el mensaje de WhatsApp, donde ley\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1ores justicieros, necesitamos que nos ayuden.\u00a0 En el barrio Sue\u00f1o, hay un sujeto con un fusil que est\u00e1 apuntando en el balc\u00f3n de un departamento a una dama de mediana edad. Los vecinos del edificio, atestiguan que el hombre amenaz\u00f3 en matar a la mujer. Estamos sorprendidos de este caso, porque en ciudad Granja, ten\u00eda tiempo de ver a hombres atacando a mujeres. Por favor requerimos de sus servicios\u00bb.<\/p>\n<p>El indio de Fuego tras escuchar el mensaje, no sab\u00eda que expresar. Qued\u00f3 pensando en decir la consigna, \u00abpor los oprimidos, las viudas y los hu\u00e9rfanos\u00bb, mir\u00f3 a su compa\u00f1ero, y en silencio salieron r\u00e1pidamente de su escondrijo.<\/p>\n<p>Cada vez que suced\u00eda algo, corr\u00edan a gran velocidad, ya que ese era su medio de transporte, porque sus pies volaban como gacelas. El indio de Fuego extend\u00eda su escudo, lo giraba y este desprend\u00eda llamas, que lo empujaba m\u00e1s y m\u00e1s, hasta dejar atr\u00e1s a su compinche, que intentaba alcanzarlo con la lengua por fuera. Siempre llegaba primero el indio alto, y luego su amigo gordito.<\/p>\n<p>En esta oportunidad ocurri\u00f3 algo. Sucede que cuando estuvieron a punto de llegar, el escudo del indio de Fuego, empez\u00f3 a apagarse, las llamas estaban perdiendo fuerza, entonces, Navajo Noble soplaba y soplaba hacia el escudo, tratando de revivirlo, pero no pod\u00eda. Mientras tanto, desde el balc\u00f3n, el sujeto vociferaba en matar a la mujer ante las miradas at\u00f3nitas de unas chicas vecinas de la angustiada v\u00edctima.<\/p>\n<p>Los dos indios apresuraron el paso y como pudieron llegaron, a pesar que cada vez que corr\u00edan ambos se tropezaban. Frente a ellos se encontraba un hombre muy alto y corpulento, calvo y de mirada fr\u00eda.<\/p>\n<p>La mujer pese a que estaba llorando, desde el balc\u00f3n se notaba que era hermosa, su tez blanca resaltaba sus bellos ojos verdes, cintura de flor junto con sus jugosos senos turgentes. El indio de Fuego sac\u00f3 r\u00e1pido su lazo, y le quit\u00f3 al malhechor el fusil, que cay\u00f3 al suelo haciendo un disparo, que hizo saltar de un susto a Navajo Noble. El mal hombre, tir\u00f3 a la mujer desde el balc\u00f3n. Los gritos fueron de terror por parte de las chicas que estaban all\u00ed y de otros curiosos que se acercaron, pero de manera valiente, los dos indios corrieron para agarrar en sus brazos a la bella mujer. Luego la bajaron despacio, y la sentaron en el piso, ella qued\u00f3 sorprendida al mirarlos. Pero en ese momento, sali\u00f3 del edificio, el bravo hombre que portaba en esta oportunidad un afilado cuchillo, el indio de Fuego, le lanz\u00f3 r\u00e1pidamente el escudo, haciendo que este diera contra la mano del malvado, donde sujetaba el arma. El sujeto se molest\u00f3 con los dos justicieros, y les dijo:<\/p>\n<p>\u2014Vamos a ver qui\u00e9n de los dos, puede conmigo.<\/p>\n<p>Entonces, Navajo Noble se plant\u00f3 frente a \u00e9l de forma valiente, el hombre se le aproxim\u00f3 con los pu\u00f1os cerrados en posici\u00f3n de ataque. A un lado estaba el indio de Fuego, esperando la batalla.<\/p>\n<p>En eso, el indio gordito, vio frente a \u00e9l una gran bestia, un ser gigantesco, que se le lanzaba contra \u00e9l, fue tan r\u00e1pido que sinti\u00f3 un poderoso golpe que lo hizo volar por los aires, mientras el indio de Fuego abr\u00eda los ojos sorprendido ante la mano fuerte del hombre. Y fue all\u00ed que se dio cuenta, que empezaba ante ellos una nueva batalla contra las nuevas bestias, que empezar\u00edan atacar a las mujeres como v\u00edctimas.<\/p>\n<p>En su cabeza le lleg\u00f3 el recuerdo de las damas de su terru\u00f1o, que habitaban entre flores, p\u00e1jaros, y se ba\u00f1aban bajo las luces de las estrellas que adornaban el cielo de los dioses. Entonces, mientras se le acercaba el tipo, volvi\u00f3 a su realidad. Encontr\u00f3 que su antiguo terru\u00f1o era un lugar de asfalto, de inmensos edificios, casas pobres y lujosas, donde los crim\u00edneles pasaban de robos y hurtos, y antes que el malvado le lanzara un pu\u00f1etazo, volte\u00f3 r\u00e1pidamente para contemplar la mirada de la mujer que yac\u00eda sentada en el suelo, esperando que la salvara de aquel malviviente que iniciaba una nueva era de pillajes.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/moises-cardenas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Puede ocurrir En el pueblo de Brujas viv\u00eda una mujer blanca de ojos negros, quien llamaba la atenci\u00f3n de los hombres por sus senos turgentes y caderas anchas. Por su cuerpo fue objeto de halagos por parte de muchos pretendientes, quienes la desearon con fines sexuales, mas no como compa\u00f1era eterna. 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