{"id":5039,"date":"2022-06-29T21:50:40","date_gmt":"2022-06-29T21:50:40","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=5039"},"modified":"2023-11-24T18:29:19","modified_gmt":"2023-11-24T18:29:19","slug":"cantan-los-ruisenores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cantan-los-ruisenores\/","title":{"rendered":"Cantan los ruise\u00f1ores"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Tom\u00e1s Mart\u00ednez Sancho<\/h4>\n<p><em>Cauto azulejo \/ escondes tu belleza \/ entre los n\u00edsperos. <\/em>T.M.S.<\/p>\n<p>El haiku es poema de la vida. \u201cInstante significativo de la cotidianidad\u201d \u2013se ha dicho. Sin pretenderlo como estrategia planificada, ense\u00f1a. El haiku invita a contemplar. Dice de las peque\u00f1as cosas, apunta a la naturaleza como maestra del arte de vivir. En cuanto a su espiritualidad originaria, est\u00e1 marcado por el zen japon\u00e9s (deudor del budismo hind\u00fa y del tao\u00edsmo chino), y apunta a la iluminaci\u00f3n: el despertar del Buda. Salvando la distancia de tiempo y espacio, algo de esto se pone de manifiesto en ciertos elementos vitales, \u201ciluminadores\u201d, presentes en los poemas breves de cuatro obras de Wafi Salih: <em>Vigilia de huesos<\/em>, <em>Caligraf\u00eda del aire<\/em>, <em>Honor al fuego <\/em>y<em> Sojam.<\/em><\/p>\n<p><strong>Elementos formales: v\u00eda de contemplaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En <em>Vigilia de huesos<\/em>, una estructura repetida, que ayuda a fijar la mirada, consiste en una acci\u00f3n simple y tres sustantivos, dos relacionados por el verbo, y un tercero se\u00f1alando circunstancia. Los sustantivos permiten aguzar la mirada contemplativa sobre la escena, sobre sus detalles. El verbo \u00fanico concentra la acci\u00f3n simple.<\/p>\n<p><em>Fuera de casa \/ esparce la noche \/ su tempestad<\/em><\/p>\n<p>Sin ser tan com\u00fan esta estructura en <em>Caligraf\u00eda del aire<\/em> se lee:<\/p>\n<p><em>Una mariposa \/ en la puerta del cielo \/ abre el templo<\/em><\/p>\n<p>Los \u201cverbos metaf\u00f3ricos\u201d, como en este haiku de Buson: <em>El sol en el ocaso \/ pisa la cola \/ del fais\u00e1n cobrizo<\/em>; o el recurso de la humanizaci\u00f3n de este otro, del maestro Onitsura: <em>Una vez lleno de agua \/ el jarr\u00f3n recibi\u00f3 \/ a la camelia<\/em>; son v\u00edas formales para la mirada penetrante sobre la naturaleza; evocadora de lo esencial de la vida.<\/p>\n<p>Wafi escribe, en <em>Vigila de huesos<\/em>:<\/p>\n<p><em>En el r\u00edo \/ los amantes desbordan \/ la inmensidad<\/em><\/p>\n<p><em>El sol de hoy \/ juega con las nubes \/ de este poema.<\/em><\/p>\n<p><em>Ofrendan la noche \/ los blancos jazmines \/ bajo la lluvia.<\/em><\/p>\n<p>Un ejemplo m\u00e1s de estos \u201cverbos metaf\u00f3ricos\u201d, se tiene en este haiku en <em>Caligraf\u00eda del aire,<\/em> en el que la ronda de los insectos sobre las plantas se expresa como tejido de canciones:<\/p>\n<p><em>Los insectos \/ tejen sobre el perejil \/ verdes canciones<\/em><\/p>\n<p>Estas \u201cmet\u00e1foras\u201d apuntan, es verdad, a una mirada profunda sobre la vida. Sin embargo, en Basho, el iris es apenas \u201cparecido\u201d, reflejo en el agua.<\/p>\n<p><em>C\u00f3mo se parece \/ a su reflejo en el agua \/ el iris.<\/em><\/p>\n<p>En <em>Honor al fuego<\/em> se puede intuir la pregunta: \u00bfqu\u00e9 significan unas flores extasiadas, unas flores detenidas en el tiempo de su existencia?<\/p>\n<p><em>Extasiadas \/ las flores ante el espejo \/ del tocador <\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 son el r\u00edo y el sauce sino espejos?:<\/p>\n<p><em>M\u00edralo bien \/ el sauce del patio \/ es un espejo<\/em><\/p>\n<p><em>El r\u00edo da a las flores \/ como a la reina su rostro \/ en el espejo<\/em><\/p>\n<p>Los animales, en su camino, marcan un mundo alterno: nuevo canal en el r\u00edo, senda entre el polvo de los libros, v\u00eda l\u00e1ctea sobre el poema:<\/p>\n<p><em>Una manada \/ de hipop\u00f3tamos, abri\u00f3 un canal \/del pantano al r\u00edo<\/em><\/p>\n<p><em>Quit\u00f3 el polvo \/ una huidiza lagartija \/ en mi librero<\/em><\/p>\n<p><em>V\u00eda L\u00e1ctea \/ danza sobre el poema \/ una mariposa <\/em><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n de la palabra con la belleza? Los poemas semejan aves y flores:<\/p>\n<p><em>Nace un mirlo \/ en el follaje de estas letras \/ sobre el papel<\/em><\/p>\n<p><em>Maceta de palabras \/ en el mercado de flores \/ un libro de poemas<\/em><\/p>\n<p>Y sin embargo:<\/p>\n<p><em>Tanta belleza \/ solo un d\u00e9bil reflejo \/ atrapa el verso<\/em><\/p>\n<p>Finalmente, el apuntar de la met\u00e1fora hacia una mirada-otra, se vuelve sospecha sobre lo real. La alteridad deviene asombro, nada, lecci\u00f3n de Zen:<\/p>\n<p><em>Lecci\u00f3n de Zen \/ sigo el rastro invisible \/ de un caracol <\/em><\/p>\n<p>Invisibilidad que vuelve a recogerse aqu\u00ed:<\/p>\n<p><em>En la neblina \/ mi escoba invisible \/ barre a tientas<\/em><\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos <em>neblina<\/em>, <em>invisible<\/em> y <em>a tientas<\/em> expresan esa sombra de duda en el quehacer humano. <em>Barrer<\/em> y <em>escoba<\/em> simbolizan gen\u00e9ricamente cualquiera de sus acciones, pero en particular el ejercicio de la escritura, referido en varios haikus m\u00e1s. Apunta tambi\u00e9n, desde una hermen\u00e9utica contempor\u00e1nea en clave de mujer, a una sutil y risue\u00f1a cr\u00edtica a los discursos androc\u00e9ntricos \u2013que se percibe en su evocaci\u00f3n de las \u201cbrujas\u201d, mujeres represaliadas, invisibilizadas y representadas en sus escobas voladoras.<\/p>\n<p>A veces, formalmente, la \u201cmet\u00e1fora desvelada\u201d del haiku est\u00e1 cercana a una definici\u00f3n o una adivinanza.<\/p>\n<p>En <em>Vigila de huesos<\/em>, as\u00ed:<\/p>\n<p><em>La angustia: \/ luci\u00e9rnagas en ronda \/ sacuden el coraz\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>Noche en vela: \/ el amor de los gatos \/ sobre el tejado<\/em><\/p>\n<p><em>La primavera: \/ en la cesta del mercado \/ canta el d\u00eda<\/em><\/p>\n<p><em>Inocencia: \/ el ni\u00f1o toca la luna \/ con una mano<\/em><\/p>\n<p>Y en<em> Caligraf\u00eda del aire, <\/em>aparecen estos:<\/p>\n<p><em>Monjes en fila \/ gotas de roc\u00edo \/ en el templo<\/em><\/p>\n<p><em>Sombra muda \/ la diminuta rana \/ sobre la hoja<\/em><\/p>\n<p><em>Perfume \/ de primavera \/ la luna sola<\/em><\/p>\n<p>Esta forma cercana a la adivinanza, se muestra con mayor profusi\u00f3n en el poemario <em>Sojam<\/em>. La poes\u00eda como juego, en Wafi, ya se ha estudiado a prop\u00f3sito de su obra <em>Cielos Descalzos<\/em>. El car\u00e1cter l\u00fadico de <em>Sojam <\/em>se descubre ahora, y en primer lugar, por esta forma de adivinanza de algunos poemas. Hay adivinanzas con animales: el equilibrista, la galaxia, el alba, el mundo, un para\u00edso\u2026; adivinanzas con la naturaleza: ciudad derruida, traici\u00f3n y gloria, la vida, la primavera, la madrugada, estrella fugaz\u2026; adivinanzas con humanos y \u00e1ngeles: tiernas sand\u00edas, flores, un sol m\u00ednimo, cabellera de la madre, el gran poema, cielo roto, unos ojos tristes\u2026.<\/p>\n<p>La lib\u00e9lula en las llamas de una vela, \u00bfqui\u00e9n es? Y responde el haiku:<\/p>\n<p><strong>Equilibrista \/ <\/strong>la lib\u00e9lula en las llamas \/ de una vela<\/p>\n<p>Los mangos m\u00e1s dulces avinagrados \u00bfQu\u00e9 son?<\/p>\n<p><strong>Ciudad derruida \/ <\/strong>los mangos m\u00e1s dulces \/ avinagrados<\/p>\n<p>Un anciano a lo lejos con su sombrero, \u00bfqu\u00e9 es?<\/p>\n<p><strong>Sol m\u00ednimo \/ \u00a1<\/strong>un anciano a lo lejos \/ con su sombrero<\/p>\n<p>Muchos otros haikus sostienen este car\u00e1cter adivinatorio y l\u00fadico. A veces se trata de adivinanzas de elementos concretos, pero en otras ocasiones se da el paso a la abstracci\u00f3n: el mundo, la gloria, la vida\u2026. Y con este paso ocurre una transformaci\u00f3n en el ludismo, que da un suave giro hacia la meditaci\u00f3n existencial. \u00bfQu\u00e9 son la vida y el mundo? \u00bfPor qu\u00e9 lo que fueran cielos descalzos se nos revelan como cielos rotos? \u00bfQu\u00e9 sentido puede tener la palabra po\u00e9tica?<\/p>\n<p><em>Espejo del alba \/ el rostro reci\u00e9n nacido \/ de un colibr\u00ed <\/em><\/p>\n<p><em>Flores, \u00a1s\u00ed!, flores \/ la risa desparramada \/ del loco del pueblo <\/em><\/p>\n<p><em>Con los a\u00f1os \/ la cabeza de mi madre \/ nido de \u00e1ngeles <\/em><\/p>\n<p><em>Ala de \u00e1ngel \/ la p\u00e1gina blanca \/ el gran poema <\/em><\/p>\n<p>Ese juego se conserva en la forma literaria del s\u00edmil. La luna como un taz\u00f3n, las hojas secas o las piedras del r\u00edo como la vida\u2026<\/p>\n<p><em>Luna creciente \/ como un taz\u00f3n de arroz \/ la ve mi ni\u00f1o <\/em><\/p>\n<p><em>Travieso ni\u00f1o, tu risa \/ como tronco de bamb\u00fa \/ mece el viento <\/em><\/p>\n<p>Las part\u00edculas admirativas <em>Cu\u00e1ntas, Qu\u00e9, Tan, Oh<\/em> introducen varios haikus del libro <em>Sojam<\/em> en el modo del asombro. El asombro y la curiosidad frente a cualquier fen\u00f3meno dan paso en los ni\u00f1os y ni\u00f1as a la comprensi\u00f3n del mundo, tanto de los objetos que los rodean como de las personas con las que conviven y se relacionan. Con asombro se reconocen algunos hechos y fen\u00f3menos de la vida natural.<\/p>\n<p><em>\u00a1Cu\u00e1ntos ratones! \/ y el gato en celo \/ sin percatarse <\/em><\/p>\n<p>A veces el asombro se da al percibir alguna relaci\u00f3n visual o imaginativa entre fen\u00f3menos. Se mantiene algo del ludismo adivinatorio se\u00f1alado con anterioridad, pero ahora se incorpora expl\u00edcitamente la emoci\u00f3n del asombro.<\/p>\n<p><em>\u00a1Cu\u00e1ntas garzas! \/ solo una l\u00ednea blanca \/ en el horizonte <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 maravilla! \/ la huella del elefante \/ charca de insectos <\/em><\/p>\n<p>Las situaciones sociales, los sue\u00f1os del amante o la belleza crepuscular, el tiempo transcurrido, las dificultades de la vida, los sentimientos propios o la autoconciencia, tambi\u00e9n son ocasi\u00f3n de asombro. Varios haikus recogen este maravillarse sostenido con los a\u00f1os, este asombro de edad madura, interiorizado.<\/p>\n<p><em>\u00a1Cu\u00e1ntos mundos! \/ traslada a su ventana \/ el amante insomne <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Oh crep\u00fasculo! \/ robaste a los dioses \/ la sagrada belleza <\/em><\/p>\n<p><em>Patio de escuela \/ \u00a1cu\u00e1ntas hojas cayeron \/ en estos a\u00f1os!<\/em><\/p>\n<p>En ocasiones se introducen en los haikus los verbos ver, contemplar, mirar\u2026 As\u00ed se hace expl\u00edcito el sujeto que contempla, reforzado en el caso que sigue, de la obra <em>Sojam,<\/em> con una pausa en el movimiento:<\/p>\n<p><em>Me detengo \/ contemplo las hormigas \/ sobre mi sombra<\/em><\/p>\n<p>El conjunto de estos elementos formales invita, insin\u00faa y, con sutileza, permite acceder a la contemplaci\u00f3n por un camino m\u00e1s expedito.<\/p>\n<p><strong>Los ciclos cosmol\u00f3gicos y los fen\u00f3menos naturales<\/strong><\/p>\n<p>Las cuatro estaciones, el sol y la luna, el d\u00eda y la noche, los r\u00edos y monta\u00f1as, el viento y la lluvia, la roca y el oleaje, son elementos presentes en los haikus de Wafi. As\u00ed aparecen en <em>Vigilia de huesos:<\/em><\/p>\n<p><em>D\u00eda sin sol: \/ el croar de los sapos \/ trae la lluvia<\/em><\/p>\n<p><em>Ya es verano \/ las moscas \/ en su ronda hostil<\/em><\/p>\n<p>Como en la pel\u00edcula del maestro Kim-ki-duk: <em>Primavera, verano, oto\u00f1o, invierno y\u2026 otra vez primavera<\/em>, los haikus expresan la sabidur\u00eda oriental tao\u00edsta: \u201cel Ciclo Cosmol\u00f3gico\u201d, vinculado a los fen\u00f3menos de la alternancia d\u00eda-noche, las estaciones, la floraci\u00f3n y el fruto\u2026 transcurre de acuerdo con la din\u00e1mica que produce el equilibrio de los opuestos Yin-Yang que trae armon\u00eda, renovaci\u00f3n y vitalidad.<\/p>\n<p>Las noches del maestro Basho cambian con las estaciones. La noche primaveral se vive as\u00ed:<\/p>\n<p><em>Bebamos toda la noche \/ para hacer un tiesto de flores \/ con el tonel.<\/em><\/p>\n<p>La noche de <em>Honor al fuego<\/em> es tranquila y primaveral. El gato es su due\u00f1o. No hay amantes que la inquieten.<\/p>\n<p><em>Sobre el tejado \/ la desnudez de la luna \/ ronronea el gato<\/em><\/p>\n<p><em>Llena de noche \/ la chicharra canta \/ ajena a todo <\/em><\/p>\n<p>Entre lo m\u00e1s peculiar que identifica a <em>Caligraf\u00eda del aire<\/em>, se hace t\u00f3nica constante este alternar de la vida, sus ciclos, el paso de una etapa a otra, los elementos o fases de la naturaleza (cinco en la tradici\u00f3n china, cuatro en otras antiguas tradiciones), los opuestos armonizados, el d\u00eda y la noche, las estaciones\u2026:<\/p>\n<p><em>Viento de invierno \/ sostiene \u00bfqu\u00e9? \/ \u00bftanta tristeza?<\/em><\/p>\n<p><em>Flores de azahar \/ despinta la noche \/ blanca fragancia<\/em><\/p>\n<p>Especial aparici\u00f3n tienen algunos de los elementos de la naturaleza: agua, tierra y aire. El agua en sus diversas formas o estadios: escarcha, roc\u00edo, lluvia, nieve, gota\u2026 La tierra, piedra o fango. Y el aire: viento, cielo, nubes; con la observaci\u00f3n de que este \u00faltimo elemento, que marca el t\u00edtulo del poemario, no se incluye entre las cinco fases de la naturaleza en la filosof\u00eda tradicional china. As\u00ed va quedando claro que los haikus de Wafi beben en distintas fuentes (orientales y occidentales) sin apostar por una corriente filos\u00f3fica particular.<\/p>\n<p><em>Gotas de roc\u00edo \/ \u00a1qui\u00e9n las distingue! \/ sobre el agua<\/em><\/p>\n<p><em>Desde la rama \/ el gorri\u00f3n lee el agua \/ sobre la piedra<\/em><\/p>\n<p><em>Fr\u00edo de invierno \/ queja del viento \/ en mi ventana<\/em><\/p>\n<p>Nacer y morir, florecer, son otros modos de evocar el ritmo vital, tr\u00e1nsito de la vida de una etapa a otra:<\/p>\n<p><em>Lindo d\u00eda \/ muere en los ojos una flor \/ otra nace<\/em><\/p>\n<p>La luz y la sombra, son expresi\u00f3n de la armon\u00eda de opuestos en el yin-yang:<\/p>\n<p><em>La mariposa \/ bate dos mitades de la luz \/ dos sombras<\/em><\/p>\n<p>Ya Basho preven\u00eda sobre la vida:<\/p>\n<p><em>No lo olvides: \/ caminamos por el infierno, \/ contemplando flores.<\/em><\/p>\n<p>Esta armon\u00eda de opuestos, aparecer\u00e1 de nuevo, en <em>Honor al fuego<\/em>:<\/p>\n<p><em>Junto al cardo \/ ilumina el cocuyo \/ a una rosa<\/em><\/p>\n<p><em>Sombra del d\u00eda \/ \u00bfQui\u00e9n te despliega \/ y hace la noche?<\/em><\/p>\n<p>Los opuestos \u2013infierno-flores, luz-sombra, cardo-rosa, d\u00eda-noche\u2013 son revelados, en epifan\u00eda, bien sea por la luz del cocuyo, por el batir de alas de la mariposa, por un despliegue misterioso o por el ejercicio de la contemplaci\u00f3n y de la memoria.<\/p>\n<p>El \u201cinfierno\u201d al que se refiere Basho, al de nuestro mundo, por el que \u201ccaminamos\u201d, est\u00e1 hecho de violencia. Con frecuencia destructiva, sin desearlo, ejercida por simple torpeza, o por ejercicio de naturaleza inconsciente:<\/p>\n<p><em>Torpe mi gato \/ detr\u00e1s de las mariposas \/ pisando flores<\/em><\/p>\n<p><em>Basta un elefante \/ para aplastar un reino \/ de hormigas <\/em>(HF)<\/p>\n<p>Incluso la caricia puede llegar a transformarse en violencia que doblega:<\/p>\n<p><em>Dobla el bamb\u00fa \/ cuando lo acaricia el viento \/ su dura espalda <\/em>(HF)<\/p>\n<p>A veces, surge la violencia furiosa de un elemento sobre otro, pero sin causar el efecto destructivo, que en otras circunstancias s\u00ed provoca:<\/p>\n<p><em>Contemplo el mar \/ enfurecido sobre la roca \/ no logra quebrarla <\/em>(VH)<\/p>\n<p>En <em>Honor al fuego<\/em>, la violencia de las pulgas es violencia que no logra mellar la felicidad:<\/p>\n<p><em>Lleno de pulgas \/ mi perro ha vuelto \/ feliz del campo <\/em><\/p>\n<p><strong>Los animales: peque\u00f1ez en la que mirarse<\/strong><\/p>\n<p>El haiku se fija en ellos, nos hace prestarles atenci\u00f3n contemplativa. Lo cotidiano-sencillo nos lleva a la iluminaci\u00f3n. Como en la historia del monje que le dijo al maestro Joshu: \u201cAcabo de entrar a este monasterio. Por favor ens\u00e9\u00f1ame\u201d. Joshu pregunt\u00f3: \u201c\u00bfHas comido tu arroz?\u201d El monje respondi\u00f3: \u201cYa he comido\u201d. Joshu le dijo: \u201cEntonces ser\u00eda mejor que lavaras tu plato\u201d. En los haikus de Wafi, son los peque\u00f1os animales los que muestran la vida sencilla, el valor de las cosas peque\u00f1as. Lo m\u00e1s simple nos hace despertar.<\/p>\n<p>En <em>Vigilia de huesos<\/em>, son los peque\u00f1os insectos: cocuyo, luci\u00e9rnaga, lib\u00e9lula, mariposa, mosca, hormiga; o las aves: p\u00e1jaro, ruise\u00f1or.<\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 se dir\u00e1n \/ de rama en rama \/ los ruise\u00f1ores?<\/em><\/p>\n<p>Se agregan los animales dom\u00e9sticos tan comunes: perros y gatos. En estas miradas, miradas-otras, taladradoras de lo real, se incluyen animales despreciados, sapos y gusanos, o sus excrementos:<\/p>\n<p><em>Florecen \/ sobre una bosta de vaca \/ dos azucenas<\/em><\/p>\n<p>En<em> Caligraf\u00eda del aire, <\/em>otra vez est\u00e1n los peque\u00f1os insectos: mariposa, hormiga, mosquito, grillo; y las aves: p\u00e1jaro, ruise\u00f1or, gorri\u00f3n, tortolita, gaviota.<\/p>\n<p><em>Agua y fr\u00edo \/ en mi ventana \/ dos mariposas<\/em><\/p>\n<p>Se hace expl\u00edcita la menci\u00f3n de su peque\u00f1ez, en el caso de otro animal -la rana-:<\/p>\n<p><em>Sombra muda \/ la diminuta rana \/ sobre la hoja<\/em><\/p>\n<p>Y se agrega a los ratones:<\/p>\n<p><em>Este invierno \/ los ratones no encuentran \/ migas de arroz<\/em><\/p>\n<p>En <em>Sojam<\/em> vuelven a aparecer las mariposas, las hormigas, las moscas, las ara\u00f1as y los saltamontes. Sus acciones de revolotear, saltar, brincar, desfilar, danzar o tejer, apuntan al dinamismo indetenible de la naturaleza que convida<\/p>\n<p><em>Revolotean \/ sobre el toro manso \/ las mariposas <\/em><\/p>\n<p><em>Brinca y brinca \/ desgastando la tarde \/ el saltamontes <\/em><\/p>\n<p><em>La ara\u00f1a teje \/ un velo de novia \/ para la luna <\/em><\/p>\n<p>Recuerdo lo que afirma la poeta Beatris Os\u00e9s Garc\u00eda:<\/p>\n<p><em>En la mayor\u00eda de mis poemas recurro a los animales para crear im\u00e1genes po\u00e9ticas. La animalizaci\u00f3n es un medio para distanciarme y, al mismo tiempo, hablar con libertad de los animales que llevamos dentro. Estos personajes conectan con el tiempo de la infancia y con la tradici\u00f3n. Me permiten el juego de la inversi\u00f3n, la vanguardia y la ruptura con lo previsible. (\u2026) resulta divertido, incluso liberador, aceptar esta propuesta para voltear la realidad y buscar otra m\u00e1s original, m\u00e1s equilibrada o m\u00e1s justa.<\/em><\/p>\n<p>La recurrencia a los animales permite al lector el distanciamiento \u2013que da libertad- a la vez que la conexi\u00f3n, la identificaci\u00f3n a la vez que la propuesta rupturista, los sue\u00f1os infinitos as\u00ed como la denuncia del sinsentido.<\/p>\n<p><em>Peque\u00f1o grillo \/ dice tanto tu canto \/ al pasto seco <\/em><\/p>\n<p><em>Parece decir: \/ el zumbido de los insectos \/ mundo absurdo <\/em><\/p>\n<p>Los peque\u00f1os p\u00e1jaros muestran las formas de la vida.<\/p>\n<p><em>El peso del p\u00e1jaro \/ sobre una d\u00e9bil rama \/ levemente la inclina <\/em><\/p>\n<p><em>Acaso se queja \/ el p\u00e1jaro del espino \/ o de la piedra <\/em><\/p>\n<p>Los familiares gatos, a\u00fan m\u00e1s similares a los humanos, obsesivos, en desamparo, acechantes, son reflejo del yo o del mundo, en sinton\u00eda o en pugna, en equilibrio. Y con los gatos, los leones \u2013de la familia- y los perros. Los lobos y la luna, armon\u00eda de opuestos.<\/p>\n<p><em>Gato en celo \/ sobre el blanco mantel \/ derrama la sopa <\/em><\/p>\n<p><em>En penumbra \/ la sombra del viejo gato \/ como un le\u00f3n <\/em><\/p>\n<p><em>Leones y gatos \/ como toda familia \/ iguales y diferentes <\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s del fest\u00edn \/ en la puerta de mi vecino \/ gatos y perros <\/em><\/p>\n<p><em>El lobo sabe \/ la luna lo contiene \/ y \u00e9l a ella <\/em><\/p>\n<p>En algunas ocasiones, en lugar de ocultar el yo tras el animal, el poema recurre al movimiento expl\u00edcito del yo (en su pensamiento complejo, en sus sue\u00f1os de futuro\u2026). El juego de inversi\u00f3n consiste aqu\u00ed, en que el movimiento hacia afuera, del yo hacia el animal, es en realidad un movimiento de interiorizaci\u00f3n; un gato triste, unas mariposas ante la mirada o un caballo blanco lo representan.<\/p>\n<p><em>Budas y ara\u00f1as \/ contiene mi pensamiento \/ de gato triste <\/em><\/p>\n<p><em>En mis sue\u00f1os \/ un caballo blanco \/ borra el destino <\/em><\/p>\n<p><strong>La muerte: espacio de transformaciones<\/strong><\/p>\n<p>La muerte de los animales es fluir de la naturaleza. As\u00ed lo refiere Basho:<\/p>\n<p><em>Este mismo paisaje \/ oye el canto y ve la muerte \/ de la cigarra.<\/em><\/p>\n<p>Cercanos a este de Basho, en cuanto al tema del canto de los animales que llega a su fin, y sus consecuencias, escribe Wafi Salih en <em>Honor al fuego<\/em>:<\/p>\n<p><em>Muere el grillo \/ la orquesta del patio \/ desafina<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfD\u00f3nde <\/em>(est\u00e1)<em> ahora \/ la caja de resonancia\/ del grillo muerto?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Cu\u00e1ntas moscas \/ sobre el ruise\u00f1or que ayer \/cant\u00f3 a la flor! <\/em><\/p>\n<p>El grillo y el ruise\u00f1or han dejado de cantar. Sus \u00f3rganos ya no reproducen el sonido, las moscas rondan su cuerpo, el canto \u2013sin ellos\u2013 ya no es igual.<\/p>\n<p>La muerte de los animales remite a la propia muerte. Si se tiene en cuenta la al poeta Basho, la conciencia de la propia muerte es conciencia de eternizaci\u00f3n en la naturaleza y en su ciclo:<\/p>\n<p><em>Cuando me vaya, \/ guarda bien mi tumba, \/ saltamontes.<\/em><\/p>\n<p>En <em>Honor al fuego<\/em>, esta conciencia de la muerte se hace m\u00e1s aguda. Fuego y noche, ceniza y tal vez \u2013cuestionamiento sobre el futuro- flores nuevas, es lo que permite expresar el af\u00e1n de trascendencia, una especie de testamento espiritual de Wafi Salih, con este texto que parece llamado a cerrar un ciclo po\u00e9tico, a trav\u00e9s de estos haikus.<\/p>\n<p><em>Sobre mi tumba \/ florecer\u00e1 la noche \/ \u00bfQui\u00e9n lo sabe? <\/em><\/p>\n<p><em>Cuando yo muera \/ har\u00e1n mis cansados huesos \/ honor al fuego<\/em><\/p>\n<p><strong>Algunos personajes: los ni\u00f1os, los viejos, los amantes y el mendigo<\/strong><\/p>\n<p>En los haikus tradicionales hay una mirada particular sobre algunos personajes, que mantienen su natural esencia: los ni\u00f1os, el mendigo, la muchacha, el viejo\u2026; personajes que remiten a la sabidur\u00eda y la paz. Esta perspectiva la recoge Wafi en varios poemas de <em>Caligraf\u00eda del aire<\/em>:<\/p>\n<p><em>Un sendero de hormigas \/ gu\u00eda al vagabundo \/ esta tarde\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>Tul y encaje \/ camina la ni\u00f1a \/ entre nubes<\/em><\/p>\n<p><em>Entre la lluvia \/ la ni\u00f1a llora \/ nadie lo nota<\/em><\/p>\n<p><em>En el jard\u00edn \/ ajeno a los gladiolos \/ un ni\u00f1o llora<\/em><\/p>\n<p>El llanto del ni\u00f1o y la ni\u00f1a, apenas descubierto a la mirada del poeta, lanza la pregunta por la raz\u00f3n de tales llantos. Este otro haiku permite interrogar por la propia realidad humana en su desarrollo evolutivo:<\/p>\n<p><em>Ve en el retrato \/ el ni\u00f1o que era \/ yo \u00bfo un extra\u00f1o?<\/em><\/p>\n<p>En <em>Honor al fuego<\/em>, vejez y ni\u00f1ez se valoran como etapas de la vida. La vejez es considerada luna menguada. El viejo es el sabio que toma decisiones oportunas ante la naturaleza amenazante. Las ni\u00f1as, en contraste con el viejo que se recoge, buscan las flores que adornen sus cabellos.<\/p>\n<p><em>Suspira el viejo \/ cerrando la puerta \/ al rudo invierno <\/em><\/p>\n<p><em>Para sus trenzas \/ las ni\u00f1as coquetas \/ rondan las flores<\/em><\/p>\n<p>Los mendigos y locos ense\u00f1an nuevas miradas:<\/p>\n<p><em>La loca del pueblo \/ va contando estrellas \/ mientras camina<\/em><\/p>\n<p><em>Granos de arroz \/ el mendigo los mira \/ perlas peque\u00f1as<\/em><\/p>\n<p>Los amantes, bajo la lluvia o en el oto\u00f1o, expresan esa misma esencia de la vida en sus diversas etapas:<\/p>\n<p><em>Se estremece \/ la sombra de los amantes \/ en la pared <\/em><\/p>\n<p><em>Amor de oto\u00f1o \/ se entrelazan las manos \/ para el invierno <\/em><\/p>\n<p><em>Ancianos, ella y \u00e9l \/ siguen elevando cometas \/ cuando se miran<\/em><\/p>\n<p><strong>Bio-conciencia<\/strong><\/p>\n<p>La pregunta por el llanto de los ni\u00f1os y la evoluci\u00f3n humana, se asocia bien con la pregunta por el mundo en que vivimos. En <em>Caligraf\u00eda del aire<\/em>, Wafi muestra con claridad su mirada contemplativa al mundo. Un mundo sufriente, sobre el que el alba llora, lavando en algo su dolor:<\/p>\n<p><em>Sobre el mundo \/ deja sus l\u00e1grimas \/ el alba<\/em><\/p>\n<p>Un mundo que cae, pero lo hace lenta y suavemente, a ritmo de historia:<\/p>\n<p><em>Refleja el mundo \/ esta hoja que cae \/ sin resistencia<\/em><\/p>\n<p><em>Para mis ojos \/ el mundo se desliza \/ entre las flores<\/em><\/p>\n<p>La flauta, con su melod\u00eda, derrama sobre la tierra seca una humedad transida de dolor.<\/p>\n<p><em>Una flauta \/ escarcha de l\u00e1grimas\/ el desierto<\/em><\/p>\n<p>Sufrimiento y salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre opuestos, en equilibrio y armonizaci\u00f3n, no solo se da en los ciclos o fases de la naturaleza, sino en la historia y el fluir del mundo.<\/p>\n<p><em>Algo de \u00e1ngel \/ tiene esta mariposa \/ sobre el fango<\/em><\/p>\n<p><em>Igual de suaves \/ espinas y p\u00e9talos \/ para el roc\u00edo<\/em><\/p>\n<p><em>Ciudad derruida \/ de d\u00f3nde llega \/ tanta fragancia<\/em><\/p>\n<p>Semejante a este \u00faltimo haiku en su primer verso, l\u00e9ase el haiku de <em>Vigilia de huesos<\/em>:<\/p>\n<p><em>Pa\u00eds derruido \/ un lamento de lluvia \/ sobre las piedras<\/em><\/p>\n<p>Obs\u00e9rvese, sin embargo, que en este haiku se ha perdido la dimensi\u00f3n de oposici\u00f3n: all\u00e1 fragancia, aqu\u00ed lo derruido queda en lamento.<\/p>\n<p><em>Sojam <\/em>avanza en la conciencia del mundo, del t\u00fa, del yo; en la conciencia de la vida. Wafi muestra con claridad su mirada contemplativa al mundo. El mundo, materia \u2013viento, agua y fuego- a tenor de los antiguos griegos, revela hondas verdades del esp\u00edritu.<\/p>\n<p><em>Suspira el viento \/ las huellas invisibles \/ de otros d\u00edas <\/em><\/p>\n<p><em>Aviva el r\u00edo \/ con palabras de agua \/ fuegos secretos <\/em><\/p>\n<p><em>Gotas de roc\u00edo \/ tambi\u00e9n sobre las dalias \/ del cementerio <\/em><\/p>\n<p><em>En el lago \/ estremece la luna \/ como un amante <\/em><\/p>\n<p><em>Notas de agua \/ el r\u00edo entre las piedras \/ canta el cielo <\/em><\/p>\n<p>La noche, con la luna y las estrellas, ofrecen un punto donde colgar los sue\u00f1os de humanidad.<\/p>\n<p><em>El universo \/ deletrea el cielo \/ con las estrellas <\/em><\/p>\n<p><em>El ni\u00f1o se\u00f1ala \/ la luna llena, \u00a1Madre! \/ tendr\u00e1 una lunita <\/em><\/p>\n<p>Y un contrapunto, para noches sin luna:<\/p>\n<p><em>Nada ilumina \/ m\u00e1s all\u00e1 de esta vela \/ la madrugada <\/em><\/p>\n<p><strong>Dialoguicidad: amor, desamor, a\u00f1oranza del amado<\/strong><\/p>\n<p>Si bien el haiku tradicional de los maestros japoneses, por lo general est\u00e1 referido a la naturaleza, se acaban de mostrar algunas excepciones. Otros poetas contempor\u00e1neos se han ejercitado en el haiku desde otras claves. Benedetti es un exponente latinoamericano, con su <em>Rinc\u00f3n de haikus<\/em>, de una apuesta m\u00e1s socio-pol\u00edtica. Desde estas pistas y posibilidades contempor\u00e1neas que se abren, Wafi aporta un grupo de haikus, en <em>Vigilia de huesos<\/em>, centrados en el encuentro de dos, yo-t\u00fa:<\/p>\n<p><em>Noche muda \/ el coraz\u00f3n del amado \/ canta en m\u00ed<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando te veo \/una flor invisible \/ perfuma el aire<\/em><\/p>\n<p>O en su desencuentro:<\/p>\n<p><em>Vac\u00eda para m\u00ed \/ colmada de palabra \/ esta: tu carta<\/em><\/p>\n<p><em>Borra tu huella \/ la niebla, el dolor \/ y estas l\u00e1grimas<\/em><\/p>\n<p><em>Hablas de amor \/ indiferente la brisa \/ enfr\u00eda tu aliento<\/em><\/p>\n<p>Se podr\u00edan agregar, de <em>En honor al Fuego<\/em>:<\/p>\n<p><em>Amado m\u00edo \/ me miro en el espejo \/ y veo tus ojos<\/em><\/p>\n<p><em>Toc, toc, mi coraz\u00f3n \/El para\u00edso de tus manos \/ tras una puerta<\/em><\/p>\n<p>En la mayor parte de estos casos, puede apreciarse que Wafi no deja de lado la mirada contemplativa sobre la naturaleza.<\/p>\n<p>Este di\u00e1logo de dos, usando la segunda persona, hay veces en las que deja de incorporar a un t\u00fa humano directo, para establecerse con un t\u00fa animal o flor. As\u00ed sucede en <em>Vigilia de huesos<\/em>:<\/p>\n<p><em>Gato travieso \/ al borde de mi cama \/ ronroneas<\/em><\/p>\n<p><em>Flor de verano \/ un gusano silencioso \/ roe tu tallo<\/em><\/p>\n<p>Aunque detr\u00e1s de ellos se esconda el sujeto humano, como en estos:<\/p>\n<p><em>Detente, detente \/ coraz\u00f3n de lib\u00e9lula \/ el sol te quema<\/em><\/p>\n<p><em>P\u00e1jaro gris \/ tienen prisa los a\u00f1os \/ en tu plumaje.<\/em><\/p>\n<p>En <em>Caligraf\u00eda del aire<\/em>, un grupo de haikus, est\u00e1n centrados en la a\u00f1oranza del amado; y la mayor parte de ellos son nocturnos:<\/p>\n<p><em>Medianoche \/ esta tormenta \/ trae tu voz<\/em><\/p>\n<p><em>Noche sin luna \/ la luz me llega \/ de tu sonrisa<\/em><\/p>\n<p>En semejanza y desemejanza de naturaleza y amado: voz semejante a tormenta, luz en contraste con la oscura noche. La semejanza aparecer\u00e1 de nuevo en <em>Vigilia de huesos<\/em>:<\/p>\n<p><em>Noche muda \/ el coraz\u00f3n del amado \/ canta en m\u00ed<\/em><\/p>\n<p>Otros versos refieren la ausencia de la persona querida:<\/p>\n<p><em>Negra noche \/ igual a otras \/ donde no est\u00e1s<\/em><\/p>\n<p>Viento y suspiro, son caligraf\u00eda del aire, caligraf\u00eda del coraz\u00f3n deseante:<\/p>\n<p><em>Cuando te vas \/ murmullo de alas \/ trae el viento<\/em><\/p>\n<p><em>Rostro ausente \/ caligraf\u00eda del coraz\u00f3n \/ cada suspiro<\/em><\/p>\n<p><em>Amor distante \/ suspira el viento \/ toda la noche<\/em><\/p>\n<p>Caligraf\u00eda del coraz\u00f3n, en juego con el t\u00edtulo del poemario, <em>Caligraf\u00eda del aire<\/em>, establece una pista para leer algunos haikus m\u00e1s:<\/p>\n<p><em>Tras la lluvia \/ m\u00e1s fresco el aire \/ tambi\u00e9n el alma<\/em><\/p>\n<p><em>La primavera \/ desata sus cabellos \/ sobre mi almohada<\/em><\/p>\n<p>En <em>Honor al Fuego<\/em>, lluvia y suspiro, nieve y huella, evocan tambi\u00e9n al amado:<\/p>\n<p><em>Blanca tan blanca \/ como fila de \u00e1ngeles\/ tu huella en la nieve <\/em><\/p>\n<p><em>Suspira por ti \/ esta lluvia que cae \/ menuda, lenta <\/em><\/p>\n<p>En <em>Sojam<\/em> son unos pocos los haikus de amor y de cuerpo. Amor tortuoso, ocaso separado, en ruinas, o a\u00f1orante.<\/p>\n<p><em>Pa\u00eds derruido \/ un alfabeto de piedras \/ tu cuerpo ahora<\/em><\/p>\n<p><em>Senos al aire \/ los viste la media noche \/ de nostalgia <\/em><\/p>\n<p><em>Dos cometas \/ destino de amantes \/ el viento separa <\/em><\/p>\n<p>Puede apreciarse que Wafi no deja de lado la mirada contemplativa sobre la naturaleza: lluvia, viento o noche, primavera, evocadora de la experiencia interior.<\/p>\n<p><strong>El yo po\u00e9tico<\/strong><\/p>\n<p>Se puede encontrar entre los haikus de Wafi Salih, contemplaci\u00f3n de la naturaleza, con preferencia formal por la tercera persona; dialoguicidad, presente en los haikus en segunda persona; y tambi\u00e9n haikus en primera persona, en los que el hablante es un yo. Se trata de un expl\u00edcito yo po\u00e9tico<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. A estos me refiero en lo que sigue.<\/p>\n<p>En <em>Vigilia de huesos<\/em>, el femenino del sujeto, permite lanzar un anzuelo sobre la autora, metamorfoseada sin pudor de purista literario, en el yo del haiku. La introspecci\u00f3n no es aqu\u00ed un ejercicio psicologista, de introversi\u00f3n recluyente, sino el reconocimiento de su historia pasada:<\/p>\n<p><em>\u00bfA d\u00f3nde zarparon \/ los barquitos de papel \/ de cuando era ni\u00f1a?<\/em><\/p>\n<p>Y presente:<\/p>\n<p><em>En esta casa\/ como una luci\u00e9rnaga \/ estoy sola<\/em><\/p>\n<p>Para, finalmente, asumir desde la mayor libertad y abandono, el propio ser:<\/p>\n<p><em>A la intemperie \/ en vigilia de huesos \/ llevo mi alma<\/em><\/p>\n<p><em>Me desnudo \/ borro lentamente \/ cada palabra<\/em><\/p>\n<p>El final de este poemario, apunta a la vida que se abre entonces:<\/p>\n<p><em>Vuelvo a m\u00ed: \/ unos ruise\u00f1ores \/ cantan ahora<\/em><\/p>\n<p>Ejercicio del vivir.<\/p>\n<p>En continuidad con la mirada espiritual presente en <em>Caligraf\u00eda del aire<\/em>, tres de sus poemas, desde el yo contemplativo, apuntan al cielo, se\u00f1al de la iluminaci\u00f3n interior.<\/p>\n<p><em>Miro el cielo \/ mosquitos alrededor \/ yo no los veo<\/em><\/p>\n<p><em>Miro el cielo \/ miles de mariposas \/ en una sola<\/em><\/p>\n<p><em>Miro el cielo \/ todas las nubes \/ me pertenecen<\/em><\/p>\n<p>Sorprende la menci\u00f3n de la propia tumba, asunci\u00f3n de la vida en su integralidad, con ciertos tonos vallejianos, en aquello de: <em>Me gusta la vida enormemente \/pero, desde luego, \/ con mi muerte querida y mi caf\u00e9<\/em>; manteniendo sin embargo esa dosis de sabidur\u00eda oriental: la muerte y la vida como etapas de un mismo fluir existencial.<\/p>\n<p><em>Sobre mi tumba \/ nace un poema \/ perfuma la luna.<\/em><\/p>\n<p>El yo po\u00e9tico, presente en las anteriores obras de Wafi Salih, en <em>Honor al fuego<\/em> se hace m\u00e1s intenso. A veces son los animales acerc\u00e1ndose, comunicando sus deseos, sus cansancios y sus mensajes ocultos, al estilo de este de Basho:<\/p>\n<p><em>Viene a verme aqu\u00ed \/ desde el vivero \/ una voz de sapo<\/em><\/p>\n<p>En esta obra de Wafi, ranas, b\u00fahos, hormigas y moscas, dan el paso para dialogar con el yo:<\/p>\n<p><em>Vienen a m\u00ed \/ peque\u00f1a rana que salta \/ los d\u00edas idos <\/em><\/p>\n<p><em>Aguas termales \/ mira el b\u00faho desde una rama \/ mi desnudez<\/em><\/p>\n<p><em>Guardo el carb\u00f3n \/ las hormigas sobre mi cara \/ trazan un mapa<\/em><\/p>\n<p><em>Cansada de vivir \/ la mosca se ahoga \/ en mi taza de t\u00e9 <\/em><\/p>\n<p>O hasta la misma V\u00eda l\u00e1ctea se aproxima a comunicar sus cuitas:<\/p>\n<p><em>La V\u00eda l\u00e1ctea \/ en mi taza de t\u00e9 \/ cada ma\u00f1ana <\/em><\/p>\n<p>En otras ocasiones es el yo (sentimiento de tristeza o vida total) el que sale de s\u00ed, se desplaza hacia fuera, se refleja en animales o cosas: una rana que canta, un puente colgante, un papel escrito:<\/p>\n<p><em>Croan las ranas \/ notas de mi tristeza \/ en su garganta<\/em><\/p>\n<p><em>Puente colgante \/ deja pasar tambi\u00e9n \/ a mi tristeza<\/em><\/p>\n<p><em>Es un espejo \/ en este papel, un haiku, \/ mi vida entera<\/em><\/p>\n<p>La realidad cotidiana, en su fragilidad y simpleza (\u201csolo soy\u201d) e integralidad de vida biol\u00f3gica, b\u00e1sica (acci\u00f3n de comer), y vida \u201cespiritual\u201d (situarse \u201cante\u201d, contemplativamente) es lo que reflejan estos haikus de Basho:<\/p>\n<p><em>Yo soy un hombre \/ que se toma su arroz \/ ante el roble<\/em><\/p>\n<p><em>Solo soy un hombre \/ comiendo su sopa \/ ante la flor de asagao.<\/em><\/p>\n<p>En la misma senda, afirma Wafi Salih:<\/p>\n<p><em>Mi fr\u00e1gil alma \/ ante un plato de lentejas \/ medita el alba <\/em><\/p>\n<p><em>Mitiga algo \/ el alm\u00edbar del n\u00edspero \/ en mi boca <\/em><\/p>\n<p><em>Blanco, tan blanco \/ como un plato de arroz \/ mi pensamiento<\/em><\/p>\n<p>Evoluci\u00f3n humana y natural vuelven a hacerse presentes al yo \u00edntimo. Recuerdo de la infancia, evocaci\u00f3n de los antepasados; junio con mangos maduros para la vista, verano c\u00e1lido para el tacto, invierno y desnudez; con cierto tono de sensualidad.<\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 nostalgia! \/ la casa de mi infancia \/ llena de flores <\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n comer\u00e1 \/ los d\u00e1tiles que plant\u00f3 \/ mi abuelo?<\/em><\/p>\n<p><em>D\u00edas de junio \/ titilan los mangos \/ en mis pupilas<\/em><\/p>\n<p><em>En verano \/ sentir las piedras del r\u00edo \/ bajo mis pies<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 coincidencia! \/ Las vetas de estas piedras \/ sobre mis manos<\/em><\/p>\n<p><em>Rudo invierno \/ tiene prisa mi alma \/ por desnudarse <\/em><\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde vengo y qui\u00e9n soy?, se interroga la poeta. Vengo del amor y soy naturaleza viva:<\/p>\n<p><em>Soy los latidos \/ en las cartas de amor \/ de mis abuelas<\/em><\/p>\n<p><em>Sin ufanarme \/ soy un simple cuco \/ entre las ramas<\/em><\/p>\n<p>Santidad y dolor terrenal soy; dolor de la palabra breve pronunciada:<\/p>\n<p><em>Limpio mis santos \/ algo de m\u00ed en sus t\u00fanicas \/ descoloridas<\/em><\/p>\n<p><em>Yo Wafi Salih \/ un haiku con espinas \/ sobre la tierra<\/em><\/p>\n<p>En <em>Sojam<\/em>, los haikus muestran la realidad cotidiana, en su fragilidad, simpleza e integralidad de vida biol\u00f3gica y socio-laboral (podar, destrenzar, barrer, injertar, caminar).<\/p>\n<p><em>Podo las flores \/ en el suelo p\u00e9talos \/ sucios de lodo <\/em><\/p>\n<p><em>Pisadas frescas \/ desvelada mi madre \/ injert\u00f3 una rosa<\/em><\/p>\n<p><em>Barro mi acera \/ avergonzada mi vecina \/ busca su escoba<\/em><\/p>\n<p>En ocasiones se introducen en los haikus los verbos ver, contemplar, mirar\u2026 As\u00ed se hace expl\u00edcito el sujeto que contempla. Estos elementos formales invitan, insin\u00faan y, con sutileza, permiten acceder a la contemplaci\u00f3n por un camino m\u00e1s expedito, incorporando a la vida su dimensi\u00f3n \u201cespiritual\u201d.<\/p>\n<p><em>Miro la sombra \/ de mi gato en la pared \/ retrato del mundo <\/em><\/p>\n<p><em>Medito \/ las rosas y sus espinas \/ son caminos <\/em><\/p>\n<p>Uno tras otro, los haikus recorren \u2013en un yo que no se esconde- los sentimientos de dolor y de amor, de confusi\u00f3n y de paz, de fiesta y serenidad, de peque\u00f1ez y de infinitud.<\/p>\n<p><em>Mi casa nueva \/ sus paredes tan blancas \/ oprimen el coraz\u00f3n <\/em><\/p>\n<p><em>Desordenado \/ el gallinero imita \/ mi coraz\u00f3n <\/em><\/p>\n<p><em>Oculta el brillo \/ la oscuridad del estanque \/ de mi anillo de bodas <\/em><\/p>\n<p><em>Mi pelo blanco \/ \u00e1ngeles sobre mi cabeza \/ gu\u00edan mis pasos <\/em><\/p>\n<p><em>Dunas milenarias \/ en la mirada de mi padre \/ y de mi hijo<\/em><\/p>\n<p><em>Frente al templo \/ una ni\u00f1a descalza \/ siempre ser\u00e9 yo <\/em><\/p>\n<p><em>Detengo la noche \/ cuando contemplo en el muro \/ al caracol <\/em><\/p>\n<p><em>Percibo en el aire \/ la rosa abierta \/ de tus manos <\/em><\/p>\n<p><strong>Naturaleza, escritura y sacralidad<\/strong><\/p>\n<p>El haiku permite ahondar, desde la naturaleza, en la vivencia interior. Permite pasar de lo material al \u201csigno espiritual\u201d. En <em>Caligraf\u00eda de aire<\/em>, la iglesia, el templo, los monjes, o el \u00e1ngel son \u00e1mbitos y personajes que evocan, en su quietud \u201cnatural\u201d, esta dimensi\u00f3n de espiritualidad.<\/p>\n<p><em>Copos de nieve \/ caligraf\u00eda blanca \/ sobre la iglesia<\/em><\/p>\n<p>La naturaleza clama por lo divino. As\u00ed, la lluvia misma es plegaria:<\/p>\n<p><em>Llueve \/ repiquetea en cada gota \/ una oraci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>En <em>Honor al fuego<\/em>, esta visi\u00f3n de lo sagrado, manifiesta en los signos de iglesia y templo, se trastoca, como lo hiciera ya provocadoramente Basho. En lo humano reside la presencia de lo sagrado, tanto como la de las moscas \u2013ironiza Basho. Es curioso el modo sutil diferenciado que establece para referirse a esta presencia en el siguiente haiku. Las moscas rondan lo humano, como a la basura o las heces. Son algo externo, y el ser humano es asimilado a lo despreciable. Los Budas no lo rondan (lo humano), est\u00e1n presentes en su interior. El ser humano se asimila a lo santo.<\/p>\n<p><em>Donde hay hombres \/ encontrar\u00e1s moscas \/ y Budas.<\/em><\/p>\n<p>En lo humano cohabitan heces y santidad. Los poetas lo dicen bien, ahora s\u00ed, en <em>Honor al fuego<\/em>:<\/p>\n<p><em>Cada poeta \/ transcribe en sus letras \/ cielo y lodo <\/em><\/p>\n<p>Y as\u00ed, en lo sagrado (templo, iglesia) menos lustroso (de pueblo o en ruinas) pueden advertirse seres inoportunos (ratones o mosquitos).<\/p>\n<p><em>Rat\u00f3n sin casa \/ en la iglesia del pueblo \/ duerme la siesta<\/em><\/p>\n<p><em>Templo en ruinas \/ oigo a los mosquitos \/ multiplicarse <\/em><\/p>\n<p>Lo sagrado (iglesia, templo o cielo) queda desfigurado, sin rostro, rodeado de vetustez y pobreza.<\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 gran pueblo! \/ casuchas desvencijadas \/ rodean un templo<\/em><\/p>\n<p><em>Casa en ruinas \/ una mujer espera \/ se\u00f1ales del cielo<\/em><\/p>\n<p><em>Ni\u00f1a descalza \/ por un mendrugo de pan \/ llega a la iglesia<\/em><\/p>\n<p>Y, no obstante, se apunta otro modo de lo sagrado, al estilo de lo que reclamara el texto del Trito-Isa\u00edas, de la Escritura judeo-cristiana (cap\u00edtulo 66, verso 1), en un contexto de \u201csecuestro de lo sagrado\u201d por los grupos sadocitas (siglos V y IV antes de la era cristiana):<\/p>\n<p><em>As\u00ed dice YHVH: el cielo es mi trono y la tierra estrado de mis pies: \u00bfQu\u00e9 casa podr\u00edas edificarme? \u00bfEn qu\u00e9 lugar morar\u00eda yo?<\/em><\/p>\n<p>El cielo de <em>Honor al fuego<\/em> se torna espacio de los sentimientos profundos \u2013suspiros, enamoramientos, presencia escondida-; espacio de lo sagrado.<\/p>\n<p><em>Enamoradas \/ \u00a0dos cometas en el cielo \/ \u00a0\u00bfO son la misma?<\/em><\/p>\n<p><em>Blancos suspiros \/ cuando miro las garzas \/ cruzar el cielo<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando no est\u00e9 \/ escribe esto: solo busc\u00f3 \/ mirar el cielo<\/em><\/p>\n<p><em>Escribe el cielo \/ una carta de amor \/ cada ma\u00f1ana<\/em><\/p>\n<p>No solo en el cielo anda lo divino. De Basho se lee:<\/p>\n<p><em>El mensaje de Buda \/ brilla en el roc\u00edo \/ de una hoja.<\/em><\/p>\n<p>Dios se manifiesta en su no-ser, en su trascendencia, inatrapabilidad, in-amarrabilidad. Escapa de los cercos racionales, modernos. De <em>Vigilia de huesos<\/em> es este poema:<\/p>\n<p><em>Sobre el agua \/ trazo con mi dedo \/ el rostro de Dios<\/em><\/p>\n<p>Su rostro se desvanece al intentar grabarlo con otra caligraf\u00eda, no ya de aire sino de agua, escritura \u201cdigital\u201d. Estamos cerca de la teolog\u00eda-negativa de Tom\u00e1s de Aquino, la Nada de los m\u00edsticos (tanto occidentales como orientales), o incluso el llamado polite\u00edsmo naturalista de algunas antiguas tradiciones religiosas.<\/p>\n<p>Algo m\u00e1s aporta este haiku:<\/p>\n<p><em>Dios en la hoja \/ la rama nueva \/ y el \u00e1rbol muerto<\/em><\/p>\n<p>Dios en lo peque\u00f1o, en la naturaleza escueta, en su ser de vida, con su muerte tan propia. Armon\u00eda de opuestos.<\/p>\n<p><em>Dios en la hoja \/ la rama nueva \/ y el \u00e1rbol muerto<\/em><\/p>\n<p>Presencia en lo muerto, que puede leerse como presencia-ausencia, enmarcada en el ciclo de lo natural. As\u00ed se refleja en <em>Honor al fuego<\/em>. Ausencia de Dios, en las hojas muertas del oto\u00f1o, que anuncian los brotes primaverales\u2026. Hasta Dios se ausenta recurrentemente.<\/p>\n<p><em>Dios ausente \/ se amontonan \/ las hojas secas<\/em><\/p>\n<p>O se esconde en lo rec\u00f3ndito:<\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 grandeza! \/ en el vientre de la ostra \/ el rostro de Dios<\/em><\/p>\n<p>En <em>Sojam<\/em>, el oficio de existir, que para la poeta es oficio de crear, pasa por el ejercicio de la meditaci\u00f3n, y por la irrupci\u00f3n de la palabra temblequeante que intenta vagamente aproximarse a lo divino. Es tarea pendiente: Dioses, Budas, maestros y \u00e1ngeles a\u00fan no logran su cometido.<\/p>\n<p><em>Cuando meditas \/ el ritmo del coraz\u00f3n \/ haiku perfecto <\/em><\/p>\n<p><em>Me pregunto: \/ estos haikus, \u00bftraducen \/ tanta nostalgia? <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1D\u00edctame luna! \/ las blancas palabras \/ del infinito <\/em><\/p>\n<p><em>No dudo, tambi\u00e9n \/ en el charco de tinta \/ el rostro de Dios <\/em><\/p>\n<p><em>Buda infinito \/ \u00bfqu\u00e9 custodian las piedras \/ del gran templo?<\/em><\/p>\n<p><em>Sobre la tumba \/ del maestro Issa \/ \u00bf\u00e1ngeles o lirios? <\/em><\/p>\n<p><strong>Cierres de obra<\/strong><\/p>\n<p>En <em>Caligraf\u00eda del aire<\/em>, los dos haikus que cierran el poemario resaltan la mirada interior, el suave trascurrir de la historia, y la naturaleza compositora de las m\u00e1s exquisitas melod\u00edas:<\/p>\n<p><em>Para mis ojos \/ el mundo se desliza \/ entre las flores<\/em><\/p>\n<p><em>Los insectos \/ tejen sobre el perejil \/ verdes canciones<\/em><\/p>\n<p>Planteamiento similar utilizar\u00e1 Wafi en <em>Vigilia de huesos<\/em>, al cerrarlo con el canto de los ruise\u00f1ores, ejecutores magistrales de estas verdes canciones.<\/p>\n<p>En <em>Honor al fuego<\/em>, son notorias las menciones de los maestros Basho e Issa.<\/p>\n<p><em>Oigo las aves \/ de los poemas de Basho \/ en el ciruelo<\/em><\/p>\n<p><em>Maestro Issa \/ este tach\u00f3n con ira \/ \u00bfser\u00e1 un haiku? <\/em><\/p>\n<p>Los maestros Basho e Issa, inspiradores de la belleza contemplativa, sensorial (o\u00eddo y vista) y asc\u00e9tica (evitaci\u00f3n de la ira), que recorren de principio a fin los haikus de Wafi, son recordados haci\u00e9ndoles honor. Honor a quien honor merece, podr\u00eda decirse. Y no obstante, bien mirada la vida, en su integralidad, el honor va m\u00e1s all\u00e1 de los textos escritos. Se torna universo ardiente, llamarada c\u00f3smica que envuelve lo que resta del tiempo:<\/p>\n<p><em>Cuando yo muera \/ har\u00e1n mis cansados huesos \/ honor al fuego <\/em><\/p>\n<p>En <em>Sojam<\/em>, de modo similar a como en el poemario <em>Con el \u00edndice de una l\u00e1grima<\/em>, la imagen de la madre llena el texto, no obstante su aparici\u00f3n fugaz. El haiku persigue su verdad con la madre y a trav\u00e9s de ella. La cuna, el arrullo, el olor de durazno de aquel libro:<\/p>\n<p><em>Estren\u00f3 \/ en horas ya idas \/ hace tanto \/ una canci\u00f3n \/ de cuna <\/em><\/p>\n<p><em>Madre \/ tuyo el olor del durazno \/ me arrulla \/ y es nunca jam\u00e1s \/ ayer (IL)<\/em><\/p>\n<p>\u2026est\u00e1n ahora, junto a la cama de una voz adulta, como perfume y abrazo:<\/p>\n<p>En la apertura: <em>Perfuma el aire \/ el retrato de mi madre \/ junto a mi cama<\/em><\/p>\n<p>En el cierre de la obra: <em>Cob\u00edjame luna \/ el abrazo de mi madre \/ tu blanco rostro. <\/em><\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Eludo aqu\u00ed la discusi\u00f3n sostenida entre algunos especialistas sobre lo conveniente o no de la presencia del yo en el haiku: hay quienes afirman que si hay un <em>yo<\/em> no hay haiku. Lo razonan desde lo contemplativo como salida de s\u00ed. Est\u00e1 bien. Aqu\u00ed no tengo inter\u00e9s por el rescate del haiku <em>tradicional<\/em> o <em>esencial<\/em>, sino por el estudio de la obra de Wafi. Aqu\u00ed se trata de otros haikus, los nuestros, los latinoamericanos. Son poemas y basta para que entren en mi inter\u00e9s ensay\u00edstico.<\/p>\n<h6>*Tomado del libro: <em>Ra\u00edz de m\u00e9dano. <strong>Estudio sobre la obra po\u00e9tica, narrativa y ensay\u00edstica de Wafi Salih. <\/strong><\/em><strong>Fuente de la imagen: https:\/\/www.crearensalamanca.com<\/strong><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tom\u00e1s Mart\u00ednez Sancho Cauto azulejo \/ escondes tu belleza \/ entre los n\u00edsperos. T.M.S. El haiku es poema de la vida. \u201cInstante significativo de la cotidianidad\u201d \u2013se ha dicho. Sin pretenderlo como estrategia planificada, ense\u00f1a. El haiku invita a contemplar. Dice de las peque\u00f1as cosas, apunta a la naturaleza como maestra del arte de vivir. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":5040,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5039"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5039"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5039\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5042,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5039\/revisions\/5042"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5040"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}