{"id":4909,"date":"2022-06-19T20:11:43","date_gmt":"2022-06-19T20:11:43","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4909"},"modified":"2023-11-24T18:29:39","modified_gmt":"2023-11-24T18:29:39","slug":"la-voz-de-los-cuatro-vientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-voz-de-los-cuatro-vientos\/","title":{"rendered":"La voz de los cuatro vientos (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Fernando Paz Castillo<\/h4>\n<p><strong>Sorpresa<\/strong><\/p>\n<p>Hay un perfume<br \/>\nQue s\u00f3lo se siente en las noches claras.<\/p>\n<p>\u00bfEs acaso una flor que no hemos visto?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Perdido<\/strong><\/p>\n<p>He caminado tanto<br \/>\nque ya no puedo distinguir mis huellas.<br \/>\nHe perdido el camino tantas veces<br \/>\ny tantas veces he emprendido nuevas sendas<br \/>\nque desconozco el punto en que me hallo.<\/p>\n<p>Me gu\u00eda la subconsciencia:<br \/>\nuna cosa aprendida y olvidada,<br \/>\nuna primera fuerza.<\/p>\n<p>Solo en la encrucijada soy un centro.<br \/>\nGiran los soles, pasan las estrellas<br \/>\ny yo persisto porque soy idea.<\/p>\n<p>Me paro a distinguir y no distingo.<br \/>\nHay roquedas, abismos y malezas,<br \/>\ny caminos que huyen, se confunden,<br \/>\nse disparatan en la tarde inmensa;<br \/>\npero, aunque he olvidado mi camino,<br \/>\nme gu\u00eda la subconsciencia\u2026<\/p>\n<p>Hoy siento en m\u00ed una fuerza<br \/>\nque busca desplazarse,<br \/>\nque se quiere quebrar, pero est\u00e1 firme;<br \/>\nque se quiere escapar, pero est\u00e1 entera\u2026<\/p>\n<p>\u2026 Y he caminado tanto<br \/>\nque ya no puedo conocer mis huellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Un pensamiento<\/strong><\/p>\n<p>Un pensamiento fijo<br \/>\ntu rostro modela<br \/>\ny tu vida concentra en torno a \u00e9l<br \/>\ncomo la piedra<br \/>\nel agua, toda intacta, de la fuente.<\/p>\n<p>Tu vida no es m\u00e1s que pensamiento<br \/>\nque lentamente se va haciendo fuerte<\/p>\n<p>Tus ojos, deslumbrados ante la belleza,<br \/>\npresienten una forma no encontrada,<br \/>\ny tus manos revelan<br \/>\nalgo del pensamiento.<\/p>\n<p>Toda t\u00fa te vas haciendo de ti misma,<br \/>\ncomo la lluvia hace sobre el naranjo con el sol una tela<br \/>\ny como la noche con la sombra<br \/>\nuna rosa en torno de la estrella.<\/p>\n<p>Te adelgazas junto a tu pensamiento,<br \/>\ncomo en la fr\u00eda plata del candelabro la llama inquieta,<br \/>\ncon un af\u00e1n perpetuo de esconderte a ti misma\u2026<\/p>\n<p>Pero en todo te revelas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La mujer que no vimos<\/strong><\/p>\n<p>Se alej\u00f3 lentamente<br \/>\npor entre los taciturnos pinos,<br \/>\nde frente hacia el ocaso, como las hojas y como la brisa,<br \/>\nla mujer que no vimos.<\/p>\n<p>Bajo una luz de naranja y de ceniza<br \/>\nera, como la hora, soledad y caminos;<br \/>\narmon\u00eda y abstracci\u00f3n como las siluetas;<br \/>\nesplendor de atardecer como los maduros racimos.<\/p>\n<p>De lejos nos volv\u00eda en detalles<br \/>\nla belleza ignorada de la mujer que no vimos.<\/p>\n<p>La tarde fue cayendo silenciosa<br \/>\nsobre el paisaje ausente de s\u00ed mismo<br \/>\ny floreci\u00f3 en un oro apagado y nuevo<br \/>\nentre el follaje marchito.<\/p>\n<p>Hacia un cielo de plata<br \/>\np\u00e1lido y fr\u00edo;<br \/>\nhacia el camino de los vuelos que huyen,<br \/>\nde las hojas muertas y del sol amarillo,<br \/>\nse alej\u00f3 lentamente<br \/>\nla mujer que no vimos.<\/p>\n<p>Sus huellas imprecisas las segu\u00eda el silencio,<br \/>\nun silencio ya nocturno, suspendido<br \/>\nsobre el recogimiento de la tarde,<br \/>\nhu\u00e9rfana de la prolongaci\u00f3n de sus caminos\u2026<\/p>\n<p>Pero su voz, entre la sombra,<br \/>\nhizo vibrar la sombra, y era su voz un trino:<br \/>\nf\u00falgida voz que hac\u00eda pensar<br \/>\nen unos cabellos del color del trigo.<\/p>\n<p>Recuerdos de las formas evocan las siluetas<br \/>\nde los apagados \u00e1rboles sensitivos;<br \/>\npero la voz que se aleja entre masas borrosas,<br \/>\ndenuncia unos ojos claros como zafiros,<br \/>\ny unas manos que, tr\u00e9mulas, apartan los ramajes<br \/>\ncomo dos impacientes corderitos mellizos.<\/p>\n<p>Ni pasos furtivos, ni voces familiares:<br \/>\noquedad y silencio entre los altos pinos,<br \/>\ny en las almas confusas un ansia de belleza.<\/p>\n<p>\u00bfPas\u00f3 junto a nosotros la mujer que no vimos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La dama vestida de negro<\/strong><\/p>\n<p>Es dulce la sonrisa<br \/>\nde la dama vestida de negro:<br \/>\nella viste de luto,<br \/>\npero es de oro su cabello.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s grave el tono<br \/>\nde su traje severo<br \/>\nel anillo cifrado<br \/>\nque le fulge en los dedos.<\/p>\n<p>Su vida es un pasado,<br \/>\nsu amor es un recuerdo:<br \/>\nuna suave tristeza prolongada<br \/>\ncomo la sombra azul de un sue\u00f1o&#8230;<\/p>\n<p>Pero no est\u00e1 de luto:<br \/>\nest\u00e1n de oro sus cabellos.<\/p>\n<p>Habla triste, parece que suspira<br \/>\ny la invade un silencio<br \/>\nprofundo cuando evoca<br \/>\ntodo el amor que le dur\u00f3 un momento:<br \/>\nhabla triste, pausada,<br \/>\nde su dolor inmenso&#8230;<\/p>\n<p>Pero no est\u00e1 de luto:<br \/>\nest\u00e1n de azul sus ojos bellos.<\/p>\n<p>Por eso se sonr\u00ede<br \/>\ny es dulce su sonrisa, por eso<br \/>\na pesar de su traje,<br \/>\nintensamente negro<br \/>\nla sonrisa es la luz<br \/>\nque le sale de adentro.<\/p>\n<p>No est\u00e1 de luto:<br \/>\nla aclara toda un \u00edntimo destello.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Lo eterno<\/strong><\/p>\n<p>Una hoja en la noche<br \/>\nvecina de una estrella p\u00e1lida,<br \/>\nse volvi\u00f3 casi estrella<br \/>\ny en el alba<br \/>\nse volvi\u00f3 toda luz con sol y lluvia.<\/p>\n<p>Hoja, yo siento en ti la estrella ausente<br \/>\nen los fulgores de tus gotas de agua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Lo eterno<\/strong><\/p>\n<p>Pero estos r\u00edos que no corren bajo la luna,<br \/>\npero estos r\u00edos, \u00bfhacia d\u00f3nde van?<br \/>\nInmovilidad de los r\u00edos en las noches profundas:<br \/>\n\u00e9xtasis de la movilidad.<br \/>\nAlma, t\u00fa eres como estos r\u00edos:<br \/>\ninm\u00f3vilmente marchas hacia tu fin fatal:<br \/>\nuna voluntad extra\u00f1a te convierte en espejo,<br \/>\npero el espejo no es todo claridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Un d\u00eda ya no seremos todos\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Acaso bajo los \u00e1rboles apacibles de una plaza<\/p>\n<p>de pueblo ba\u00f1ado por el sol,<\/p>\n<p>que se ha quedado dormido entre sus ramas,<\/p>\n<p>mientras los j\u00f3venes de entonces se diviertan,<\/p>\n<p>confidencialmente, casi sin decir palabras,<\/p>\n<p>recordaremos nuestras vidas,<\/p>\n<p>como quien recuerda por una nota una estrofa olvidada.<\/p>\n<p>Y no seremos m\u00e1s que dos o tres,<\/p>\n<p>tan \u00edntimo que todo se nos ha vuelto alma,<\/p>\n<p>sordos para el presente que florece<\/p>\n<p>en las peque\u00f1as cosas cotidianas.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, ausentes y confiados,<\/p>\n<p>como las hojas por la brisa alargadas<\/p>\n<p>hacia la brisa que pas\u00f3 primero,<\/p>\n<p>hablaremos de cosas tan lejanas<\/p>\n<p>que tienen para nosotros ese encanto<\/p>\n<p>de las viejas estampas.<\/p>\n<p>La tarde ir\u00e1 poniendo su ceniza,<\/p>\n<p>vaporosa y p\u00e1lida,<\/p>\n<p>sobre la fronda toda crepuscular<\/p>\n<p>de una trinitaria.<\/p>\n<p>La brisa deshojar\u00e1 armoniosamente sobre el c\u00e9sped,<\/p>\n<p>donde el sol afirma sus largas pinceladas<\/p>\n<p>\u2014 oro, verde, carm\u00edn\u2014,<\/p>\n<p>las flores de una acacia.<\/p>\n<p>Y buenos, porque la vida nos ha hecho buenos,<\/p>\n<p>hablaremos con indulgencia de las cosas bellas y las cosas malas,<\/p>\n<p>de triunfos y dolores que tuvimos<\/p>\n<p>en las horas felices o en las horas menguadas,<\/p>\n<p>y, como la misma tarde,<\/p>\n<p>se nos ir\u00e1n apaciguando las palabras.<\/p>\n<p>En tanto que j\u00f3venes confiados se divierten,<\/p>\n<p>que estrechas parejas de enamorados cantan<\/p>\n<p>y viven su presente ef\u00edmero,<\/p>\n<p>s\u00fabito la noche se hace estrella entre las ramas.<\/p>\n<p>Entonces<\/p>\n<p>s\u00f3lo quedaremos un grupo, casi de almas,<\/p>\n<p>que el acaso junt\u00f3, despu\u00e9s de larga ausencia,<\/p>\n<p>una tarde apacible en una plaza.<\/p>\n<p>Pero ya no tendremos pasiones<\/p>\n<p>ni ego\u00edsmos. Como los \u00e1rboles seremos unas llamas<\/p>\n<p>de \u00edntima luz, que ascienden tenazmente hacia la estrella<\/p>\n<p>y se prolongan, y lentamente se adelgazan<\/p>\n<p>hasta volverse una sola canci\u00f3n de hojas y brisa<\/p>\n<p>bajo el fr\u00edo esplendor de la tarde de plata.<\/p>\n<p>\u2026As\u00ed exprimiremos el \u00faltimo gozo de la vida<\/p>\n<p>en una hora honda de renunciaci\u00f3n y nostalgia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Todo el d\u00eda fue nuestro<\/strong><\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana clara<\/p>\n<p>La he fabricado para nuestro amor<\/p>\n<p>Y en cada rama puse<\/p>\n<p>Una espiga de sol.<\/p>\n<p>Te r\u00edes\u2026 te r\u00edes,<\/p>\n<p>Pero te agrada mi canci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este d\u00eda m\u00edo<\/p>\n<p>Lo he fabricado para nuestro amor<\/p>\n<p>En los manteles puse<\/p>\n<p>La miel rubia de sol.<\/p>\n<p>Te r\u00edes\u2026 te r\u00edes,<\/p>\n<p>Pero te agrada mi canci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta tarde profunda<\/p>\n<p>La he fabricado para nuestro amor<\/p>\n<p>Y en la hoja m\u00e1s alta pusiste<\/p>\n<p>El ultimo adi\u00f3s del sol.<\/p>\n<p>Te r\u00edes\u2026 te r\u00edes,<\/p>\n<p>Pero te duele mi canci\u00f3n.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/fernando-paz-castillo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Paz Castillo Sorpresa Hay un perfume Que s\u00f3lo se siente en las noches claras. \u00bfEs acaso una flor que no hemos visto? &nbsp; Perdido He caminado tanto que ya no puedo distinguir mis huellas. 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