{"id":4851,"date":"2022-06-14T19:00:06","date_gmt":"2022-06-14T23:30:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4851"},"modified":"2024-11-29T16:28:53","modified_gmt":"2024-11-29T20:58:53","slug":"lena-yau-una-semblanza-de-su-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/lena-yau-una-semblanza-de-su-vida\/","title":{"rendered":"Lena Yau: Una semblanza de su vida"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por: <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alirio-fernandez-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez<\/a><\/h4>\n<p><strong>Lena Yau (Caracas, 1968)<\/strong> es una narradora, poeta, periodista e investigadora venezolana que vive en Espa\u00f1a desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Estudi\u00f3 Letras e hizo un m\u00e1ster en Comunicaci\u00f3n Social en la Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello, en Caracas. En Lena Yau ser\u00e1 cosa com\u00fan lo que para muchos escritores puede ser una rareza, dedicarse a mostrar las relaciones entre gastronom\u00eda y literatura. Es columnista en distintos medios y dicta talleres, entre los que destaca el de Escritura culinaria. Lena Yau es una escritora venezolana que est\u00e1 en Europa, pero que a trav\u00e9s de su literatura ha podido seguir viviendo en Venezuela.<\/p>\n<p><strong>Soy de la calle del jabillo gigante, donde sus esquinas llevan a plazas e iglesias,<\/strong> me dice Lena Yau cu\u00e1ndo le pregunto por su lugar de origen. Ese lugar, del que se encuentra tan lejos hoy la escritora venezolana, ella parece no haberse ido nunca. El sur es la avenida, la tienda de discos, el correo, Mar\u00eda Mo\u00f1itos, la carburaci\u00f3n de los autobuses, las aceras levantadas para dar paso al metro, la jaula de King Kong, las caravanas electorales, me cuenta Lena Yau. La autora de <em>Hormigas en la lengua<\/em> empieza a decir qui\u00e9n es gracias a puntos cardinales que su memoria se niega a borrar. Hacia el norte, la pasteler\u00eda con nombre de r\u00edo, el cine y el s\u00faper dentro de una mata de coco, el colegio, la nataci\u00f3n y el tenis, la monta\u00f1a. Detr\u00e1s de la monta\u00f1a, el pegoste del salitre en la piel y el mareo sabroso del gasoil, contin\u00faa dibujando su origen con palabras Lena Yau.<\/p>\n<p>As\u00ed son el norte y el sur que se fijaron en la escritora. Aunque el desarraigo produce tambi\u00e9n estos peque\u00f1os milagros: una mujer en Europa que revive y atesora estos lugares y momentos de un pa\u00eds caribe\u00f1o, quiz\u00e1 ya inexistentes. Al oeste, un castillo y un barco encaramados entre cactus, el asfalto en curvas, los arrecifes, las salinas, la planta antes de la explosi\u00f3n, el arco en el que se lee Villa Croacia. En el este, la marina, la lancha, el cabo y su mar abierto, los erizos y el accidente, agrega como \u00faltimas pinceladas Lena Yau para decirme que as\u00ed es su Caracas, para decir que es \u00abcaraque\u00f1a, de Chacao, del mar y de las cicatrices internas que deja un choque frontal\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El fantasma de la ni\u00f1a cuid\u00f3 mis lugares, all\u00ed sigue todav\u00eda<\/strong><strong>, <\/strong>dice Lena Yau acerca de la importante permanencia de la infancia en su vida. \u00abLa mujer le debe a la ni\u00f1a todo. Soy ella a\u00fan. A la adolescente la pienso menos. Quiz\u00e1s evito pensar en la mudanza, en los a\u00f1os que viv\u00ed la ciudad militar. Siempre sent\u00ed ese traslado como un destierro. Fue una estancia corta que nunca encaj\u00e9 bien\u00bb, confiesa la escritora. Tambi\u00e9n en Lena Yau la memoria cumple esa m\u00e1xima de ser arma de doble filo, artificio para encuentros y desencuentros.<\/p>\n<blockquote><p>La memoria cumple esa m\u00e1xima de ser arma de doble filo, artificio para encuentros y desencuentros<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00abSolo me aliviaba el camino a su mar, las curvas del Henry Pittier con la bah\u00eda y sus torres, La Ci\u00e9naga, El Play\u00f3n, La Boca, Puerto Colombia. Regresar a Caracas fue regresar a una parte de m\u00ed que se qued\u00f3 vagando en la ciudad\u00bb, es lo que significan los a\u00f1os del pasado infantil y juvenil de aquella Lena que iba a ser determinante en el universo literario de la escritora. Esta otra Lena, la que se deja colar a trav\u00e9s de p\u00e1ginas de poes\u00eda o narrativa, impregn\u00e1ndolas cada vez de una b\u00fasqueda particular e incesante, esa Lena es tambi\u00e9n la peque\u00f1a Lena.<\/p>\n<p><strong>Esta ni\u00f1a es rara, dec\u00eda mi t\u00eda abuela; lee el peri\u00f3dico,<\/strong> recuerda la escritora sobre s\u00ed misma, trayendo al presente a la peque\u00f1a que reci\u00e9n hab\u00eda descubierto, de la mano de su madre, el mundo insondable de la lectura. \u00abAprend\u00ed a leer como aprend\u00ed a manejar. Por precoz. Por insistente. Por querer saber. Imagino que fui el tormento de mis adultos. Iba en el carro, ve\u00eda las vallas y preguntaba: \u00bfqu\u00e9 dice ah\u00ed? \u00bfy por qu\u00e9 dice eso? \u00bfy c\u00f3mo lo dice? Mi mam\u00e1 diseccionaba las palabras, me explicaba las graf\u00edas y sus sonidos, me ense\u00f1aba c\u00f3mo cambiaba el sonido seg\u00fan se combinaban las letras. La memoria fue clave. As\u00ed descubr\u00ed la lectura\u00bb, me cuenta Lena Yau sobre el modo en que se hizo lectora.<\/p>\n<p>Para la escritora venezolana fue tambi\u00e9n clave la libertad que le dieron aun siendo tan peque\u00f1a; fue a partir de un mundo libre como Lena Yau pudo entrar a todas las lecturas posibles. Sin ese espacio abierto que signific\u00f3 el desciframiento de los textos escritos que ten\u00eda a la mano no hubiese sido posible que aquella ni\u00f1a osara descorrer el velo de otro mundo que la esperaba: el de las interrogantes que surg\u00edan del acto de lectura, ese \u00edntimo lugar que ser\u00eda refugio permanente para Lena Yau. \u00abRecuerdo leer la p\u00e1gina roja de El Nacional y pensar en el antes: \u00bfa qu\u00e9 jugaba la ni\u00f1a Tibisay antes de que el monstruo de Guarenas se cruzara en su tiempo? \u00bfC\u00f3mo era el monstruo de Guarenas cuando era un beb\u00e9? Me hac\u00eda una historia con lo no contado\u00bb, me cuenta la escritora.<\/p>\n<p><strong>La lectora se convierte en escritora cuando atiende la invitaci\u00f3n<\/strong><strong>, <\/strong>cree Lena Yau. \u00abHay momentos en los que caen en tus manos lo que llamo libros parteras, libros comadronas. Son libros que te dejan un hilo para que lo tomes y escribas. Libros que invitan a contar. Tambi\u00e9n las im\u00e1genes tienen lecturas que piden ser narradas, poetizadas\u00bb, dice Lena Yau. Para ella el descubrimiento de la lectura no dej\u00f3 nunca de darle otros descubrimientos, como el de la escritura, acaso el que m\u00e1s le ha exigido. Pero en Lena Yau la escritura surge por ese signo suyo, el de la b\u00fasqueda, que la llev\u00f3 a pasar de la pregunta inocente o no, a la intervenci\u00f3n del texto que estaba leyendo.<\/p>\n<blockquote><p>Hay libros que te dejan un hilo para que lo tomes y escribas. Libros que invitan a contar.<\/p><\/blockquote>\n<p>No se trataba ya de preguntarse por qu\u00e9 este final y no otro o por qu\u00e9 este personaje hab\u00eda de ser as\u00ed y no de otra manera, lo que Lena empez\u00f3 a transitar fue un pasadizo que la llevaba al universo l\u00edquido que es ser escritora. \u00abLa lectora se convierte en escritora cuando atiende la invitaci\u00f3n, cuando obedece a la pulsi\u00f3n, cuando se da cuenta de que no imagina la vida sin pulsar teclas, sin empu\u00f1ar un bol\u00edgrafo para deslizarlo sobre el papel, cuando asume que es un trabajo diario\u00bb, me cuenta Lena Yau sobre el arte de vivir como escritora. As\u00ed fue como aquella Lena que se atrevi\u00f3 a inventar otros finales o personajes de lo que le\u00eda aparecer\u00eda como min\u00fascula semilla de la escritora que vemos hoy.<\/p>\n<p><strong>T<\/strong><strong>odos los empleos que he tenido est\u00e1n relacionados con la literatura,<\/strong> me cuenta Lena Yau al pensar en esas otras labores que ha tenido que hacer a la hora de ganarse la vida. Su primer trabajo fue cuando todav\u00eda era una estudiante de Bachillerato, mientras estaba de vacaciones trabajaba en una librer\u00eda. \u00abMe encantaba estar entre libros, recomendar, escuchar lo que la gente iba a comprar, re\u00edrme con algunos pedidos extravagantes. En las horas muertas me permit\u00edan leer\u00bb, recuerda Lena Yau.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n dio clases de castellano y literatura, de lat\u00edn y griego y de ingl\u00e9s; experiencia que disfruto much\u00edsimo, pero con la que constat\u00f3 que lo suyo no era la docencia. Asimismo, Lena Yau trabaj\u00f3 como redactora en una agencia de publicidad y escribiendo guiones para documentales. \u00abFui asistente de una candidata a la presidencia de Venezuela y me toc\u00f3 registrar su partido. Aprend\u00ed y disfrut\u00e9 cada experiencia. Tropec\u00e9, acert\u00e9, hui, me hice\u00bb, termina por agregar a sus experiencias de trabajo que alg\u00fan saldo positivo dejaron en la vida de la escritora.<\/p>\n<p><strong>La mujer que soy y la escritora son la misma persona<\/strong><strong>,<\/strong> afirma Lena Yau sin darle espacio a duda alguna. Para ella la compa\u00f1\u00eda de la escritora y de la mujer estar\u00e1n hasta el \u00faltimo suspiro de vida, sabe c\u00f3mo manejar los espacios que cada una de estas condiciones le piden, aunque no sea tarea sencilla. \u00abMe veo siempre en puntas. He aprendido a tenerme paciencia. Lucho por no sabotearme. La mujer escritora es terca, tiene miedos raros y valent\u00edas necesarias, tiende al aislamiento y lamenta que la vida no le alcance para leer y escribir todo lo que quiere. Esquiva l\u00e1tigos. Sabe todo. Desecha pesos. Renace a diario\u00bb, afirma sobre esa dualidad en tensi\u00f3n y armon\u00eda que es hoy Lena Yau.<\/p>\n<p><strong>La <\/strong><strong>literatura es un ejercicio transformador,<\/strong> piensa esta escritora venezolana. Lena Yau ve en la literatura no solo el espacio para el encuentro y creaci\u00f3n de universos, sino que es tambi\u00e9n lugar predilecto del pensamiento y \u00abandamiaje ling\u00fc\u00edstico, saber contado, historias que son preguntas. Cuido. Crecimiento\u00bb. Sobre la literatura venezolana y lo que va siendo ahora mismo, Lena Yau la percibe en un momento espl\u00e9ndido y se une a la alegr\u00eda de muchos otros venezolanos. \u00abSuena y resuena \u2014dice la escritora\u2014 a pesar de m\u00e1s de 20 a\u00f1os de bota y charreteras, de robo de papel y tinta, de asfixia. Cada libro publicado es una noticia que celebro\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, el estar fuera de su pa\u00eds por tanto tiempo y ver ahora que la literatura venezolana est\u00e1 ocupando cierto espacio en el panorama internacional, le ha permitido otras formas de reencuentro con ese lugar que no dej\u00f3 de estar en los recuerdos. \u00abMe encuentro en nuestra escritura, en nuestros cuentos, poemas, ensayos, novelas. Leer literatura venezolana es volver al habla, al canto, a lugares agridulces, al humor. Recuperar memorias nubladas. Recoger palabras\u00bb, termina por decirme Lena Yau.<\/p>\n<p><strong>Escribo y leo, leo y escribo,<\/strong> cuenta Lena Yau que es su diario vivir. Ahora mismo est\u00e1 trabajando en varios proyectos escriturales de los que prefiere no adelantar nada y de los que no sabe siquiera la fecha de nacimiento todav\u00eda. \u00abFuera de la literatura me entusiasma el mar, las islas, la bot\u00e1nica, el grabado, la mesa (probar, no cocinar), la fotograf\u00eda, la vela, los caballos. Me gustaban las motos, pero me ca\u00ed, entr\u00e9 en p\u00e1nico y las saqu\u00e9 de mi vida (aunque no renuncio al mototaxi caraque\u00f1o)\u00bb, me cuenta la venezolana desde Espa\u00f1a. Lena Yau es de este tipo de personas que te transmiten plenitud de vivir, esas excepciones que se abrazan al milagro de la vida sin quejas. \u00abVivir con lo bueno y lo no tan bueno. Distinguiendo las formas de querer. Sabiendo y no diciendo. Caminando\u00bb, termina por decirme antes de despedirse.<\/p>\n<p><strong>En la mochila<\/strong> Lena Yau lleva consigo estas publicaciones: <em>Trae tu espalda para hacer mi mesa<\/em> (2015, 2021), <em>Lo que cont\u00f3 la mujer canalla<\/em> (2016), <em>Bienmesabes<\/em> (2018), <em>Fisuras<\/em> (2020), <em>Bonnie Parker y la posibilidad de un \u00e1rbol<\/em> (2018) y Hormigas en la lengua (2015, 2021).<\/p>\n<h4>Novela<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/peter-fragmento\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Peter (fragmento)<\/a><\/p>\n<h4>Poes\u00eda<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poemas-de-lena-yau\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Selecci\u00f3n po\u00e9tica<\/a><\/p>\n<h6>*Foto de Emilio Kabchi<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez Lena Yau (Caracas, 1968) es una narradora, poeta, periodista e investigadora venezolana que vive en Espa\u00f1a desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Estudi\u00f3 Letras e hizo un m\u00e1ster en Comunicaci\u00f3n Social en la Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello, en Caracas. En Lena Yau ser\u00e1 cosa com\u00fan lo que para muchos escritores puede [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":4852,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[46,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4851"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4851"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4851\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8741,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4851\/revisions\/8741"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}