{"id":4809,"date":"2022-06-11T00:55:25","date_gmt":"2022-06-11T00:55:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4809"},"modified":"2025-08-01T16:31:24","modified_gmt":"2025-08-01T21:01:24","slug":"veinte-somos-los-amos-del-valle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/veinte-somos-los-amos-del-valle\/","title":{"rendered":"\u00a1Veinte somos los Amos del Valle!"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Francisco Herrera Luque<\/h4>\n<p>\u00ab\u2026Veinte somos los Amos del Valle: Blanco, Palacios, Bol\u00edvar y Herrera\u2026 \u2014va musitando en su silla de mano de cuatro esclavos, damasco y seda\u2014 \u2026Gedler, de la Madriz, Toro, Tovar y Lovera\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPlaza y Vegas llegaron tarde; al igual que Ribas y Aristeguieta. Cien a\u00f1os es poco o nada para las glorias del Valle. Caracas es Covadonga, Esparta, Isla de Francia, Alba Longa \u2026 Matriz de sangre y de pueblo que en el filo de su espada hicieron mis siete abuelos\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Viene crecido el Anauco, el rio de los bucares. El agua sube, los hombres bajan. Hasta el ombligo van sumergidos:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 fr\u00edo tengo!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Calla la boca, negro ladino!<\/p>\n<p>\u00abBerroter\u00e1n y Mijares a fuer de cacao han puesto coronas en sus cuarteles. \u00a1Marqu\u00e9s del Valle de Santiago! Pero cien ve ces m\u00e1s hermoso es el de Conde de la Ensenada que me otorgar\u00e1 el Rey por proezas viejas y por cien mil reales\u00bb.<\/p>\n<p>La silla dorada va navegando. Los portadores color de buzos cruzan el rio color de fango.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Miguelito, dile a los negros que anden con m\u00e1s cuidado!, adentro se est\u00e1 anegando.<\/p>\n<p>La silla emerge, la silla trepa por el barranco.<\/p>\n<p>\u2014Voy a echar el bofe si el amo sigue engordando.<\/p>\n<p>\u2014Calla la jeta, negro mandinga, y mira el suelo que vas pisando.<\/p>\n<p>\u2014Al principio fue Caracas. De cerro a cerro, de Tacagua al Abra.<\/p>\n<p>Luego los Valles del Tuy y los de Aragua: hornabeques Hondos que guardan la ciudadela.<\/p>\n<p>\u00abNuestras son las tierras de la mar al Orinoco, de Guanare al r\u00edo Uchire. Nuestro es el Cabildo. Nuestro es el cacao. Nuestros son los negros. Nuestros son los blancos. Somos los due\u00f1os. Somos los amos. Due\u00f1o es el que tiene. Amo el que retiene, acrecienta y tala. Amo es buril, piedra y mecenas; masa, cocinero y boca. Somos el paisaje y el pintor. El sol que alumbra y la cosa iluminada. Somos la vendimia, el tabernero y el borracho. Somos el padre eterno. Somos el hijo. Somos los hacedores de un mundo y tambi\u00e9n sus due\u00f1os. \u00a1Veinte somos los Amos del Valle\u2026!\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, carajo, se me clav\u00f3 una piedra en la pata!<\/p>\n<p>\u2014Bien hecho, jecho, esclavo del descampado.<\/p>\n<p>\u00abPonte, Blanco, Palacios, Bol\u00edvar y Herrera \u2014prosigue en su vitrina andante<\/p>\n<p>\u2014. Ibarra, Ascanio, de la Madriz, Toro, Tovar y Lovera\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Miguelito, tengo una fuerte punt\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014Eso es viento atracao. \u00c9chatelo de lado. \u00abSomos como la hallaca: encrucijada de cien historias distintas: el guiso hisp\u00e1nico, la masa aborigen, la mano esclava, el az\u00facar del \u00edndigo, la aceituna de Judea\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Fo, caraj!, est\u00e1s podrido.<\/p>\n<p>Ya la tarde estaba avanzada. El \u00c1vila recogi\u00f3 la luz del campo para tenderla en sus cimas.<\/p>\n<p>\u00abLos recuerdos son sue\u00f1os sin esperanza; caminos sin retorno: agua, fuertes desva\u00eddos, se va diciendo con sus ojos saltones, acuosos y azules, fijos sobre la calle de casucas despeina das, enyerbada, sin empedrar, que luego del Catuche agoniza polvorienta buscando el Camino Real\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHace treinta y dos a\u00f1os era la misma tarde: la monta\u00f1a encendida, la calle sucia, la alcabala llena de frutas y arrieros\u00bb.<\/p>\n<p>Con un pa\u00f1uelo bordado sopla y resopla su inmensa nariz de corneta rota en la punta.<\/p>\n<p>\u00abEstaba tan azul el cielo que daba miedo mirarlo. \u00a1Corre, Juan Manuel! \u2014 me grit\u00f3 Juan Vicente Bol\u00edvar\u2014, en San Bernardino han matado a tu padre\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abDos balazos ten\u00eda en la frente y ocho en un flanco, echado como un fardo sobre el burro de la infamia. En aquel entonces ten\u00eda mi propio pelo y enteros todos mis dientes\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios guarde a Su Se\u00f1or\u00eda y que le d\u00e9 muchos a\u00f1os!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Jalabolas el sargento!<\/p>\n<p>\u2014Que te calles, Matac\u00e1n.<\/p>\n<p>Llegando a la Candelaria, la iglesia de los isle\u00f1os, hecha con hortalizas y leche aguada de vaca, Don Juan Manuel se quit\u00f3 el tricornio. Su bast\u00f3n de mando golpe\u00f3 tres veces el suelo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Abajo negros! Con las dos rodillas, o es que no ven que est\u00e1 rezando mi amo.<\/p>\n<p>Don Juan Manuel se santigua. El Sant\u00edsimo sobre el Altar. La paz del \u00c1ngelus. Arrodillados los cuatro negros. A hombros la silla de mano.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, Se\u00f1or de los Ej\u00e9rcitos \u2014musita el mantuano, de barriga recogida y con los brazos cruzados.<\/p>\n<p>\u2014Dime una cosa, Miguelito: \u00bfes verdad que cuando los Amos rezan, llaman a Cristo primo y se los llevan al cielo en palanquines de plata?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 te calles la jeta, Sebasti\u00e1n!<\/p>\n<p>\u00abGracias, Se\u00f1or de los Ej\u00e9rcitos, por haber dado muerte a la Compa\u00f1\u00eda Guipuzcoana, enemigos de mi bolsa y de mi gente, asesina de mi padre. \u00a1Bestia feral de Vizcaya!\u00bb<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Api\u00e1date de m\u00ed, Se\u00f1ora de los Descalzos!<\/p>\n<p>\u2014Que te pongas derecho, Juan, si no quieres un chuchazo.<\/p>\n<p>Se acerca un cura y saluda:<\/p>\n<p>\u2014En mucho aprecio y estima tenemos vuestra bondad. Ten\u00edais raz\u00f3n Excelencia: aquellos \u00e1ngeles desnudos afrentaban el pudor.<\/p>\n<p>La charla sigue y prosigue. El cura es maestro en Teolog\u00eda del Seminario Mayor. Don Juan Manuel es faculto en materia celestial. Sale a relucir Bizancio. Los arc\u00e1ngeles que caben sentados, perfilados y de pie en el ojo de una aguja.<\/p>\n<p>Don Juan Manuel muestra su contento asomado a la ventanilla. El cura limpia una gota de fango restregando el balandr\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014Dime una cosa, Miguelito, \u00bfqu\u00e9 tanto es lo que paparrean a costa de mis rodillas?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Calla negro, que ya mi amo averigua si es paloma o cucaracha lo que tiene el querub\u00edn!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Sigamos camino!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Arriba y arriba!<\/p>\n<p>La silla cruje. Los negros bufan. Los negros pujan. La silla sube. Rompe un quejido y se tambalea.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios de los Ej\u00e9rcitos! \u00bfQu\u00e9 pasa ahora? \u00bfEst\u00e1n borrachos los negros?<\/p>\n<p>\u2014No es nada, Su Se\u00f1or\u00eda. Se desinfl\u00f3 Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>La silla, traspuesto el rio de las Guan\u00e1banas, avanza alegre y ligera por el piso empedrado de la Calle Mayor. Charlatana y distinta sube y baja la gente. Mantuanas de negros pa\u00f1olones, esclavos de torso desnudo y calzones cortos, cuarteronas de largas sayas blancas; espa\u00f1oles de la Pen\u00ednsula: mestizos de garras, arriba de mulas finas; sobre burritos cargueros; en caballos anda luces: a pie, con botas, en alpargatas, descalzos, arriba y debajo de las sillas de mano. Blancos, morenos, pardos, amarillo cobrizo, verde loro. Catedral cabildonea un repique. Musita salvas el ca\u00f1\u00f3n viejo. Cuatro cohetes rayan el azul del aire. Clamorean los campanarios. Ma\u00f1ana es v\u00edspera de Santiago. Patrono de la ciudad.<\/p>\n<p>En la esquina del Cujizal baja la guardia armada. Tropa a caballo, charanga y fusileros. Saluda el oficial. Don Juan Manuel con dos dedos toca el tricornio:<\/p>\n<p>\u00abLejos os he de ver. Ya todo toca a su fin. La culpa la tuvo el Rey por cortar el cambural. Matica \u2019e caf\u00e9 le dimos a su fulana igualdad haciendo pardos a los negros y blanca a la pardedad. No se iguala al caballo con el burro ni a cabo con general. Machete no es arma noble, ni torta \u2019e cazabe es pan\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Cuidado con ese perro que tiene los ojos puy\u00faos y la boca babeante!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Sale perro, muerde a Miguelito y d\u00e9janos ya!<\/p>\n<p>La silla avanza entre bamboleos. La gente detiene el paso para ver al Regidor Decano con su gran tricornio y sus ojos azules.<\/p>\n<p>\u00abSu Sacra, Ces\u00e1rea e Imperial Majestad, por pasarse de vivo, se dio con las espuelas. Dios protege al inocente y enceguece al perdedor. Por fregar al de Inglaterra apoy\u00f3 a los insurgentes, que por las ultimas cuentas ya est\u00e1n sobre Nueva York.\u00bb<\/p>\n<p>\u2014Miguelito, \u00bfes verdad que a esa esquina la llaman la de La Marr\u00f3n porque ah\u00ed dizque viv\u00eda una parda muy buenamoza que fue manceba del Gran Amo del Valle?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, mi madre, me mordi\u00f3 el perro!<\/p>\n<p>Si el uno le daba el tute, el otro, en la cabeza de un clavo baila trompo al rev\u00e9s. Si el Rey de Espa\u00f1a le mete al ajedrez, el Hannover juega chapa, tresillo y ajiley. Si en Pensacola y en las Bahamas volc\u00e1ronse escuadrones espa\u00f1oles de vistosos uniformes y relucientes ca\u00f1ones, en Chuspa, disfrazados de curas irlandeses, cual sierpes paradis\u00edacas sonsacadores de Ad\u00e1n, nos llegaron los ingleses para hablarnos de oscurantismo, para\u00edsos perdidos, esclavos y libertad.<\/p>\n<p>\u00abEmancipaos, amigos nuestros. Adem\u00e1s de machos, est\u00e1is apoyados. Espa\u00f1a agoniza. No hay pa\u00eds que resista el amancebamiento del enciclopedismo con la Inquisici\u00f3n. Pobre no da limosna. Alzaos en armas: Inglaterra os brinda apoyo\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Pobrecito Miguelito, lleva la pierna sangrante.<\/p>\n<p>\u2014Eso le pasa por arrastrao y refistolero.<\/p>\n<p>Jorge Washington, el d\u00eda en que lo conoc\u00ed en Filadelfia y tuvo a bien regalarme esta plancha de m\u00e1rmol para mis estragadas enc\u00edas, me lo dijo muy claro: \u00abEsas liberalidades son pan para hoy y hambre para ma\u00f1ana. En lo que acabe con el de Inglaterra se volver\u00e1 contra nosotros: somos mal ejemplo para sus colonias. Y en cuanto a ustedes, os ajustar\u00e1 las cure\u00f1as de tal forma, que los cepos os parecer\u00e1n gorgueras y alhajas\u00bb.<\/p>\n<p>Ya la suerte est\u00e1 echada. Esta noche he de dar mi respuesta al comisionado del Congreso de Estados Unidos y a Francisco de Miranda. Lo que son las cosas de la vida. \u00bfQui\u00e9n me iba a decir que a la vuelta de los a\u00f1os estar\u00eda yo parlamentando contra el Rey con el hijo de aquel isle\u00f1o parejero que usaba bast\u00f3n de mando? El Rey de Espa\u00f1a frunci\u00f3 el rabo al enterarse de los tejemanejes de los ingleses calent\u00e1ndonos la oreja. \u00a1Barajo, tercio y parada! afirman que dijo en su Palacio de Oriente.<\/p>\n<p>\u00abLa masa no est\u00e1 para bollo y el chocolate es caliente. Dadle caramelos de an\u00eds a mis cruzados mantuanos. Acabad con la Guipuzcoana, con las Gracias al Sacar; que los pardos no se casen; vended en c\u00f3modas cuotas t\u00edtulos de marqueses y condes a los grandes cacaos; haced caballeros de Carlos III a todo aquel que meta bulla. Decidle a los mantuanos que los amo; que tienen lugar de honor en mi regio coraz\u00f3n. Dadles caldo de sustancia mientras acabo con el ingl\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLlegaron tarde sus caranto\u00f1as. Por meterse a brujo cay\u00f3 en el berenjenal. Adem\u00e1s de los ingleses y los de Curazao, sus mismos aliados, los estadounidenses nos ofrecen por debajo de cuerda, fuerza y apoyo para emanciparnos, porque los inglesitos del norte son m\u00e1s vivos que un tuqueque y saben desde el principio qui\u00e9nes son y adonde van\u00bb.<\/p>\n<p>Calle empinada. Vaiv\u00e9n de Corpus. Caja dorada. Patas de ara\u00f1a. Don Juan Manuel de Blanco y Palacios se bambolea en su silla de mano de cuatro esclavos, damasco y seda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Al fin llegamos!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Cu\u00e1nto pesa un gran cacao!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me duele el brazo, el entrepierna y los pies!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Llevo el hombro dormido!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Tengo hambre, tengo sed!<\/p>\n<p>La tarde se adentr\u00f3 en la noche. En la esquina de Las Madrices, la casa de Don Juan Manuel se asoma a las dos calles con la cuadra abierta.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah\u00ed viene el amo! \u2014alerta una voz.<\/p>\n<p>Veinte esclavos, diez antorchas, salen corriendo a su encuentro.<\/p>\n<p>La llaman la Casa del Pez que Escupe el Agua por una fuente coronada por un pez de piedra que entre chorros y silbatos agoreros, opina, protesta y canta.<\/p>\n<p>Es la m\u00e1s grande y suntuosa de la ciudad, enmarcada, a\u00fan, dentro de los linderos que le asign\u00f3 a Don Francisco Guerrero, Diego de Lozada, conquistador y fundador de Caracas.<\/p>\n<p>Retumba el ancho port\u00f3n claveteado, de frente a la Calle Real. Arriba, el escudo de armas de los Torre Pando de la Vega con su torre chata y sus gloriosos cuernos de oro.<\/p>\n<p>La silla gira, la silla avanza, apuntando hacia el zagu\u00e1n. La gente se arremolina en la calle para ver al Pez de la fuente encantada.<\/p>\n<p>Don Juan Manuel endereza sucorpach\u00f3n y hace m\u00e1s protuberante el belfo que tanto parecido le daba con el Pr\u00edncipe de Asturias. El Pez, de chorro erecto, lo saluda.<\/p>\n<p>\u00abVeinte somos los Amos del Valle: Blanco, Palacios, Bol\u00edvar y Herrera; de la Madriz, Toro, Tovar y Lovera\u2026\u00bb.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/francisco-herrera-luque\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Herrera Luque \u00ab\u2026Veinte somos los Amos del Valle: Blanco, Palacios, Bol\u00edvar y Herrera\u2026 \u2014va musitando en su silla de mano de cuatro esclavos, damasco y seda\u2014 \u2026Gedler, de la Madriz, Toro, Tovar y Lovera\u2026\u00bb. \u00abPlaza y Vegas llegaron tarde; al igual que Ribas y Aristeguieta. Cien a\u00f1os es poco o nada para las glorias [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":16960,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[3,45],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4809"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4809"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6387,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4809\/revisions\/6387"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16960"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}