{"id":4802,"date":"2022-06-10T23:38:00","date_gmt":"2022-06-10T23:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4802"},"modified":"2023-11-24T18:29:57","modified_gmt":"2023-11-24T18:29:57","slug":"dos-cronicas-de-leoncio-martinez-leo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cronicas-de-leoncio-martinez-leo\/","title":{"rendered":"Dos cr\u00f3nicas de Leoncio Mart\u00ednez (Leo)"},"content":{"rendered":"<h3>Como suelen morir muchos amores\u2026<\/h3>\n<p>Tres meses ten\u00eda Fidel Ca\u00f1izo yendo consecutiva y dominicalmente al pueblo de El Valle, solo por refrescar la vista sobre los adorables encantos de Margot Esc\u00e1mez, una trigue\u00f1ita reilona y muy dada, opulenta de formas, p\u00edcara, mordaz, y al re\u00edrse, \u00a1qu\u00e9 gracia en el rostro!, la boca abr\u00edasele como una fruta de granado y apretaba los ojos hasta ponerlos chiquiticos, casi imperceptibles, como unas estampillas vistas de canto.<\/p>\n<p>Fidel la conoci\u00f3 en Caracas, la sigui\u00f3, la galante\u00f3 y a poco supo que la ni\u00f1a se iba a temperar con su familia al pueblo de San Roque y de las cachapas.<\/p>\n<p>Era la hija mayor de Lorenzo Esc\u00e1mez, empleado perenne en Fomento, y la segu\u00edan por orden peri\u00f3dico de dos en dos a\u00f1os, siete hermanitos de uno y otro sexo, hasta llegar a Ramonc\u00edn, un caballerete de once meses, que seg\u00fan la modesta aseveraci\u00f3n de don Lorenzo, era la raspadura.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>\u00a1Y estaba rebi\u00e9n con Margot! \u00a1Bah! \u00a1Cu\u00e1ndo le iba a fallar a \u00e9l, a Fidel Ca\u00f1izo, muchacho simp\u00e1tico si los hay, ninguna de sus aventuras de Tenorio rom\u00e1ntico!<\/p>\n<p>Su especialidad eran las novias bonitas y los fluxes grises; pose\u00eda una percha de variaciones en gris, desde el severo color pizarra hasta el verdeante flor de romero, que combinados con sombreros de fieltro tambi\u00e9n de tonos gris\u00e1ceos y zapatos amarillos o cortebajo de patente eran la envidia de sus conciudadanos de la parroquia de Candelaria.<\/p>\n<p>C\u00f3mo iba a perderse de aquel fiest\u00f3n, digno remate de un domingo delicioso, con pase\u00edtos por el Mu\u00f1ingal, excursi\u00f3n a Tas\u00f3n en carreta y alpinismo por el cerro con detrimento de los cortebajo. Durante la jira campestre, a los bamboleos del carro en los baches, ella se apretujaba contra \u00e9l, se le frotaba encima riendo. Y en la tarde, mientras otros mataban el tiempo jugando al poker y peg\u00e1ndose palitos, o desga\u00f1it\u00e1ndose en la gallera, \u00e9l dejaba caer la hora dulcemente, a su lado, vuelta y vuelta por la plazoleta rural.<\/p>\n<p>Verdad que, para permitirse otras expansiones, no llevaba en el bolsillo sino el pasaje de retorno y diecisiete centavos, entre los cuales uno monaguero que sonaba como una morocota.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Margot insisti\u00f3 en el momento en que Fidel acababa de darle una gomita, de tres que se cogi\u00f3 en el botiqu\u00edn mientras ped\u00eda un vaso de agua:<\/p>\n<p>\u2014No se vaya, Fidel\u2026 Es una fiestecita de confianza.<\/p>\n<p>\u2014Pero, \u00a1en este traje!<\/p>\n<p>\u2014Ya le digo que no hay etiqueta. Y usted siempre est\u00e1 bien.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah! El \u00faltimo tranv\u00eda sale a las diez y media.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Caramba! Usted por complacerme, \u00bfno ser\u00eda capaz de ning\u00fan sacrificio? De aqu\u00ed a Caracas son cuatro pasos y por el cerro, un brinquito. Adem\u00e1s, si no quiere brincar, pida un autom\u00f3vil.<\/p>\n<p>Fidel, sin r\u00e9plica, acept\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Divina noche de alegr\u00eda, de amor, de esperanza. Margot no bail\u00f3 durante la fiesta sino casi exclusivamente con \u00e9l, que era un maestro en toda clase de pasos exc\u00e9ntricos.<\/p>\n<p>Orgulloso, envidiado, sonriente, la llevaba entre sus brazos en los giros de la danza y le hablaba al o\u00eddo cosas banales e \u00edntimas. Ella, ruboriz\u00e1ndose, callaba, y, aunque no quedaron en nada definitivo, Fidel sent\u00eda llen\u00e1ndole todo por dentro, una satisfacci\u00f3n inmensa que le hac\u00eda ir a cada instante al sif\u00f3n de cerveza a tomarse una grande pisada con un sanguchito.<\/p>\n<p>A cada intermedio un viaje al sif\u00f3n, o dos, si la dama de sus desvelos le dedicaba una sonrisa.<\/p>\n<p>Fidel sent\u00edase feliz y embuchado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Pero se present\u00f3 lo que no estaba escrito en el almanaque; a medianoche \u2014a cosa de la una\u2014 empez\u00f3 un aguacero de padre y muy se\u00f1or m\u00edo, un chaparr\u00f3n terrible que hizo circunscribir el baile a la sala y los corredores. Llov\u00eda a c\u00e1ntaros y sin descanso, media hora, una hora, dos\u2026<\/p>\n<p>Las parejas acerc\u00e1banse a la linde del patio, tend\u00edan la mano y miraban el infinito negro, imperturbable, chorreando como si en la corte celestial tambi\u00e9n tuvieran fiesta con un sif\u00f3n de cerveza descomunal.<\/p>\n<p>Las tres y pico. Los invitados se fueron yendo uno a uno o por grupitos, arrimados a la pared, saltando bajo la protecci\u00f3n de los aleros. El arpa recost\u00e1base en un rinc\u00f3n, enmudecida, cubierta con su cobija roja.<\/p>\n<p>La familia Esc\u00e1mez y unas amigas y parientes aguantaban bostezos en torno de la conversaci\u00f3n con que Fidel Ca\u00f1izo quemaba sus \u00faltimos cartuchos:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 broma! \u00a1Qui\u00e9n iba a esperar semejante palo de agua!<\/p>\n<p>Los amigos de Caracas con quien pensaba hacer el regreso se hab\u00edan ido temprano; \u00e9l no, \u00e9l estaba tan divertido, tan dichoso, que quiso gozar hasta el fin; y, ahora, ese camino, solo, \u00a1ese pantanero!<\/p>\n<p>Y Fidel pensaba en su flux gris acure, el que ten\u00eda puesto esa noche. Fuera, el agua sosten\u00eda una sonata inacabable sobre el pavimento y las canales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9dese, hombre, qu\u00e9dese!<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed dormir\u00e1 tambi\u00e9n Panchita y Dolores y mi t\u00eda Carmela.<\/p>\n<p>\u2014No podemos ofrecerle algo tan bueno, como lo tendr\u00e1 en su casa, pero la fuerza de las circunstancias\u2026 \u00a1C\u00f3mo se va a ir as\u00ed para Caracas!<\/p>\n<p>Fidel agradeci\u00f3 encantado aquella nueva prueba de confianza; vio a Margot que le sonre\u00eda y se dej\u00f3 conducir por el se\u00f1or Esc\u00e1mez a un cuarto del segundo patio, un cuarto grande, encalado en color rosa a cuyo extremo fulgec\u00eda un catre con las s\u00e1banas limpias, acabadas de mudar. En el otro \u00e1ngulo hab\u00eda una cuna de baranda.<\/p>\n<p>El joven despoj\u00f3se de sus ropas y se ech\u00f3 a dormir, pensando de Margot algunas cosas poco decentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>No llevar\u00eda mucho roncando cuando despert\u00f3se urgido y r\u00e1pidamente sent\u00f3se a la orilla del catre. Encorvado, con ambas manos y los talones, buscaba debajo sin lograr el objeto de sus pesquisas. Prendi\u00f3 la vela, se puso en cuatro pies, registr\u00f3 todos los rincones y\u2026 nada. \u00a1Se hab\u00edan olvidado de suministrarle un admin\u00edculo tan importante! Y en el cuarto no se ve\u00eda nada que pudiera sustituirle, ni un perol ni una botella; apenas la ponchera y la jarra, pero no. \u00a1Qu\u00e9 porquer\u00eda! \u00a1C\u00f3mo iba a lavarse la cara por la ma\u00f1ana, all\u00ed mismo! Y salir al patio, mucho menos\u2026<\/p>\n<p>A Fidel, t\u00edmido en el fondo, a pesar de sus arrestos tenoriles, le asustaba que lo sintieran: en la casa conoc\u00edan bien sus intenciones con Margot y pod\u00edan juzgarle muy mal si lo encontraban fuera. Adem\u00e1s, ya no llov\u00eda, no hab\u00eda lugar a que se confundieran los ruidos.<\/p>\n<p>En estas cavilaciones sinti\u00f3 un llanto leve\u2026 Era en el rinc\u00f3n del cuarto. \u00a1Ah! All\u00ed estaba Ramonc\u00edn, el maraco de los Esc\u00e1mez, inquieto en su cuna.<\/p>\n<p>El chico le present\u00f3 a Fidel la tabla de salvaci\u00f3n cuando ya no pod\u00eda m\u00e1s; un recurso supremo: trasladar\u00eda mientras tanto el ni\u00f1o al lecho y\u2026 despu\u00e9s, cuando vinieran a recogerlo \u00a1qu\u00e9 diablos!, lo m\u00e1s natural que un ni\u00f1o de once meses pudiera compararse con el cl\u00e1sico pimpollo de ruda.<\/p>\n<p>Realiz\u00f3 la operaci\u00f3n con el mayor cuidado; arrull\u00f3 a Ramonc\u00edn un instante en los brazos y lo puso en el catre.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 delicia! Al cabo de unos minutos respir\u00f3 grueso y tranquilo\u2026 Dios no ha hecho nada imperfecto; cre\u00f3 las angustias para suministrarnos el goce de las liberaciones\u2026<\/p>\n<p>Ahora, Ramonc\u00edn a su cuna, convertida en pi\u00e9lago\u2026<\/p>\n<p>Pero, cuando Fidel levant\u00f3 a Ramonc\u00edn de su catre, en el centro de las s\u00e1banas blanqu\u00edsimas hab\u00eda una enorme mancha, tibia y fresca, de color mostaza!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Maldito muchacho! \u2014gru\u00f1\u00f3 Fidel\u2014. \u00a1Van a decir que fui yo!\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>El amanecer le encontr\u00f3 en el corredor de la casa, ya vestido, y en cuanto la sirvienta abri\u00f3 el port\u00f3n, el enamorado de Margot sali\u00f3 casi en carrera dando una disculpa est\u00fapida. Desde aquel domingo Fidel no ha vuelto m\u00e1s nunca a El Valle. Lo odia profundamente.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h3><strong>Titirimundi<\/strong><\/h3>\n<p>Dice un antiguo refr\u00e1n que \u00ablos duelos con pan son menos\u00bb. Por mi parte, creo que si al pan se le puede agregar un pedacito de jam\u00f3n, rebaja a\u00fan m\u00e1s el efecto lamentable de las ausencias eternas. La preocupaci\u00f3n de los buenos padres de familia es no dejar a los suyos, en el instante de despedirse de este mundo, sin un algod\u00f3n que les evite el ayuno y hasta la abstinencia, por lo cual se desloman trabajando de d\u00eda aunque en otras horas se preocupen de aumentar la prole.<\/p>\n<p>Quiere decir, pues, que se equivocan de medio a medio quienes tienen como el \u00f3rgano sensitivo por excelencia el coraz\u00f3n; a la verdad, ese puesto le corresponde al est\u00f3mago que es donde residen las m\u00e1s tiernas expresiones sentimentales.<\/p>\n<p>Por tal raz\u00f3n, muchas gentes suponen que entre un velorio y una comida diplom\u00e1tica existe poqu\u00edsima diferencia; en punto a la seriedad funeral con que se mastica en ambos actos, no queda la menor duda respecto a semejanza; y en lo copioso mucho menos.<\/p>\n<p>Se habla bajito y se traga duro, solo que en vez de los brindis de rigor, son de rigor los alaridos de los dolientes, las exclamaciones metaf\u00f3ricas y los recuerdos de candorosa vulgaridad:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Tan bueno que era!\u2026 \u00a1Lo que le gustaba lavarse la cabeza con aguacate podrido! \u00a1Y lo que son las cosas: la caspa se le hab\u00eda ca\u00eddo de verdad!<\/p>\n<p>En cuanto el moribundo lanza el \u00faltimo resoplido vital, hay alguien que, junto con el servicio de La Equitativa, se encarga de confeccionar el men\u00fa obligado de las cenas de velorio: las galletas, el chocolate, el queso y dem\u00e1s etc\u00e9teras, sin que se olvide el brandy, desde luego.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n apadrin\u00e9 una boda y tan mala mano tuve (o tan buena), que a los nueve meses mi ahijada muri\u00f3 al echar al mundo su primer producto.<\/p>\n<p>Naturalmente, al aparecer yo en la casa mortuoria, el viudo que se hallaba entregado a las delicias de los cuentos picantes cambi\u00f3 de expresi\u00f3n, se puso en pie con los brazos abiertos y se abalanz\u00f3 sobre m\u00ed ululando:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, hermano!\u2026 \u00a1Qu\u00e9 grande es esto!\u2026 Y quit\u00e1ndome el sombrero y el bast\u00f3n de las manos, agreg\u00f3: Pero no te sientes todav\u00eda que t\u00fa debes traer mucho fr\u00edo de la calle: vamos a echarnos un brandicito en voz bajona.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s en la mesa vinieron los recuerdos tristes; mi ahijado, que me quedaba enfrente, se dirig\u00eda a menudo a m\u00ed, entre hipos:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQue te parece?, esta ensaladera nos la regalaste t\u00fa el d\u00eda del matrimonio. \u00a1Qui\u00e9n me iba a decir que la estrenar\u00edamos en su velorio! \u00a1Porque yo nunca le quise dejar comprar repollos que le gustaban mucho, pero le produc\u00edan gases!<\/p>\n<p>Y cambiando de tono como un \u00abimitador de estrellas\u00bb g\u00e9nero Darwin, interpelaba a un se\u00f1or que a la punta de la mesa engull\u00eda bizcochos:<\/p>\n<p>\u2014Don Amenodoro, \u00bfusted como que no come queso?\u2026 \u00a1Ay, ella s\u00ed, ella com\u00eda de todo!\u2026 No se aflijan, muchachos, entren, que si falta se le echa agua al chocolate.<\/p>\n<p>Pero jam\u00e1s he visto mayor divergencia entre el buen apetito y el duelo, que en mi estimada amiga do\u00f1a Servanda Gansillo, quien, adem\u00e1s de sus diez arrobas y un hermoso lunar en el cachete izquierdo, pose\u00eda un sentido de la alimentaci\u00f3n inquebrantable.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Servanda iba todos los d\u00edas a misa y al regreso de la iglesia entraba a casa a saludar y siempre con la misma m\u00fasica:<\/p>\n<p>\u2014Mijito, vengo a saludar y echar una descansadita porque estoy muy d\u00e9bil y me canso caminando.<\/p>\n<p>Mi mujer, que esperaba a la hu\u00e9speda, llamaba a una de las ni\u00f1as:<\/p>\n<p>\u2014Natividad, prep\u00e1rale algo a do\u00f1a Servanda, para que aproveche.<\/p>\n<p>Y la chica pon\u00eda sobre la mesa lo que le ten\u00edamos reservado de antemano, un desayuno como para un p\u00fagil de peso completo: un bistec con dos huevos a caballo, un plato de caraotas refritas, un pedazo de torta, una escudilla de caf\u00e9 con leche, galletas, pan, queso y mantequilla a discreci\u00f3n.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Servanda devoraba hasta las migas charlando de las pl\u00e1ticas del p\u00e1rroco y de lo delicadita de salud que ten\u00eda a Eduvigis, la segunda de sus reto\u00f1os, grav\u00edsima con la tifoidea.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, mientras do\u00f1a Servanda se hallaba en funciones, vinieron de su casa a avisarle que Eduvigita estaba agonizante, porque no pudiendo resistir la dieta se hab\u00eda comido la perilla del velador y una astillita le perfor\u00f3 una tripa.<\/p>\n<p>\u2014Ya voy para all\u00e1.<\/p>\n<p>Mi buena amiga consumi\u00f3 la \u00faltima galleta y plane\u00f3 con la mayor rapidez que su gordura le permit\u00eda; al llegar a su casa encontr\u00f3 a la ni\u00f1a boqueando:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Mijita, que antojo! Te hubieras comido m\u00e1s bien un paquete de algod\u00f3n fenicado!<\/p>\n<p>Apenas pudo darle la bendici\u00f3n maternal y Eduvigis entreg\u00f3 su alma al Creador; se fue seguramente a sentar en el banquete de los Bienaventurados, porque esa gente donde ve\u00eda una mesa all\u00ed estaba.<\/p>\n<p>Hubo los naturales llantos, do\u00f1a Servanda se hundi\u00f3 en su butac\u00f3n, jipiando, hasta que alguien le dijo:<\/p>\n<p>\u2014Todo no puede ser dolor, mam\u00e1, debes pensar en ti tambi\u00e9n, porque t\u00fa no te habr\u00e1s desayunado, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>\u2014En casa de las Le\u00f3n me tom\u00e9 un taquito.<\/p>\n<p>Su modestia llamaba taquito aquel descalabro que todas las ma\u00f1anas causaba en mi presupuesto dom\u00e9stico.<\/p>\n<p>\u2014Ven para que completes.<\/p>\n<p>Y la hija le repiti\u00f3 una raci\u00f3n an\u00e1loga a la que se comi\u00f3 en casa, agreg\u00e1ndole funche con guiso, unas salchichas alemanas, bizcochos y un taz\u00f3n de chocolate. En ese instante llegu\u00e9 yo a dar el p\u00e9same, abrac\u00e9 a las muchachas y a los varones y pregunt\u00e9 por la mam\u00e1:<\/p>\n<p>\u2014Pase al comedor.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Servanda se levant\u00f3 y se me colg\u00f3 del pescuezo, hecha un mar de l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, Santiago, qu\u00e9 cosa tan horrible!\u2026 \u00a1Pu\u00e1, pu\u00e1!\u2026 \u00a1Ay, mi hijita, se nos fue para siempre! \u00a1Pu\u00e1, pu\u00e1! \u00a1Yo tambi\u00e9n quiero morirme! Que no me la quiten. \u00a1Pu\u00e1, pu\u00e1!\u2026<\/p>\n<p>Yo notaba que a cada frase le sonaba la boca fofa, como si estuviera mascando. En efecto, do\u00f1a Servanda no dejaba de llorar, pero tampoco dejaba de comer.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00e9 a casa me dijo mi esposa:<\/p>\n<p>\u2014Santiago, \u00bfqu\u00e9 patuco es ese que tienes en el hombro?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1l, mi hijita? \u2014le pregunt\u00e9 quit\u00e1ndome el palt\u00f3\u2014. \u00a1Huele a chocolate!<\/p>\n<p>Comprend\u00ed lo ocurrido: mi doliente amiga aprovechaba el brazo que me ten\u00eda pasado por el cuello para darle, sobre mis espaldas, un mordisco a un bizcocho empapado en chocolate que se hab\u00eda tra\u00eddo en la mano.<\/p>\n<p>Hube de darle el palt\u00f3 a los chinos.<\/p>\n<p>Y, furiosa, mi mujer exclam\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 se\u00f1ora tan tragona.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Uhm! \u00a1R\u00edete de la ballena que se trag\u00f3 a Jon\u00e1s!<\/p>\n<p>Cuando vayas, abr\u00e1zala con cuidado, porque yo no quiero quedarme viudo.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/leoncio-martinez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como suelen morir muchos amores\u2026 Tres meses ten\u00eda Fidel Ca\u00f1izo yendo consecutiva y dominicalmente al pueblo de El Valle, solo por refrescar la vista sobre los adorables encantos de Margot Esc\u00e1mez, una trigue\u00f1ita reilona y muy dada, opulenta de formas, p\u00edcara, mordaz, y al re\u00edrse, \u00a1qu\u00e9 gracia en el rostro!, la boca abr\u00edasele como una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":4803,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4802"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4802"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4802\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4808,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4802\/revisions\/4808"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4803"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}