{"id":4763,"date":"2022-06-09T21:01:52","date_gmt":"2022-06-09T21:01:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4763"},"modified":"2023-11-24T18:29:58","modified_gmt":"2023-11-24T18:29:58","slug":"una-extrana-habitacion-en-saturno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/una-extrana-habitacion-en-saturno\/","title":{"rendered":"\u00abUna extra\u00f1a habitaci\u00f3n en Saturno\u00bb, de Maikel Ram\u00edrez"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p>Encontrarnos con la experiencia de leer <em>Una extra\u00f1a habitaci\u00f3n en Saturno &amp; otros planetas infames<\/em> de Maikel Ram\u00edrez (El Taller Blanco Ediciones, 2021) es estremecedor por cuanto siento como si yo estuviese visitando a mi madre en ese \u00faltimo viaje. Rememoro: la \u00faltima esquina de la calle cuando me veo al frente de la fachada de su casa, siempre comet\u00ed el desatino de decir mi casa y pues, mentira es de los otros, los que desandan en mi memoria. Empezando por los recuerdos de cuando ten\u00eda siete a\u00f1os al llegar por primera vez a ese lugar, previo a la entrada lo que hab\u00eda era solo barro, amarillento, pegostoso y hasta \u00e1cido. Eran apenas cuatro hileras de casas. Seis por hilera, me corrijo, las dos \u00faltimas con seis. La primera hilera comenzaba con el dispensario y la segunda ten\u00eda un terreno que serv\u00eda de basurero.El asunto me lleva a la absoluta consternaci\u00f3n, desesperanza y soledad.<\/p>\n<p>Cuento lo que Ram\u00edrez me insin\u00faa. Mundos alternos en un personaje. S\u00ed,\u00a0 es un asunto de sensaciones aparentemente. Es como presionar un bot\u00f3n y encontrarme con una historia semejante o diferente, aun as\u00ed, la acepto como m\u00eda.<\/p>\n<p>Veamos: vuelvo, mejor dicho, comienzo con el primer relato <em>Agotada. <\/em>Es un relato perturbador. \u00bfImporta que narre una voz femenina? S\u00ed por cuanto en la narraci\u00f3n nos arraiga en una conmutaci\u00f3n de experiencias como lo asom\u00e9 en el primer p\u00e1rrafo. Ac\u00e1 los detalles no contados son tan importantes como los que se evidencian con los vocablos. La identificaci\u00f3n del lector con la historia va por las palabras utilizadas son directas y concretas sin rodeos y caemos en el asunto de contar. Contradictorio, muy cierto. Eso lo agradece quien lee. Sin pretender abordar todo el universo narrativo de Ram\u00edrez, esto es un acercamiento a lo in\u00e9dito de sus historias o su manera de detallar y sugerir un mundo ficcional. Nos topamos con ese contexto de lo inveros\u00edmil desde la identidad de la palabra. Presumimos un tiempo, un espacio y unos personajes, quiz\u00e1s la sustancia va por las reservas de su caos: la palabra dice y se contiene para que el lector alcance la <em>dimensi\u00f3n l\u00e9xico-sem\u00e1ntica<\/em> en un itinerario de ejercicio ficcional.<\/p>\n<p><strong>\u00bfM\u00faltiples voces contenidas en una?&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n de la madre se desliza por los filos cortantes de las s\u00e1banas cuidadosamente dobladas. Antes de llegar y entrar a casa la lluvia sobre la espalda condiciona un estado emotivo, es una voz, luego ella se transforma en su propia madre con su indumentaria, ese elemento es una excusa para desdoblarse en la madre con su memoria y sus man\u00edas, la otra voz. La que no quiere ser. Sobreviene entonces lo no dicho, pero s\u00ed sugerido. Lo que aparenta ser de su agrado, como el olor a talco, pues, tal olor es el detonante de los recuerdos. Se presiona el bot\u00f3n y nos transportamos a los planetas. En el relato <em>Una extra\u00f1a habitaci\u00f3n de Saturno<\/em> el tiempo de la escritura est\u00e1 dado por la significaci\u00f3n que adquiere en esa constante relectura. Mientras se lee se va reproduciendo la experiencia de lo que acontece o se presupone que pasa. La memoria contra la memoria, sin embargo, todo acontece en una habitaci\u00f3n: <em>Pude ver que nada hab\u00eda alrededor que pudiera elevarnos hasta la boca de la extra\u00f1a habitaci\u00f3n. Madre apunt\u00f3 con sus delgados labios una l\u00ednea de hendiduras en la pared que enseguida reconoc\u00ed como una oferta casual a nuestra libertad.<\/em> El apego a la fatalidad como un efecto simult\u00e1neo de supervivencia. Lo escrito se convierte en una expresi\u00f3n de lo inacabado o lo ausente: el lector recompone el caos de los personajes. Ahora esta habitaci\u00f3n tiene su prolongaci\u00f3n: siguen los subterfugios y los asombros.<\/p>\n<p>Con el relato <em>Prometeo en cadenas de ADN\u2026<\/em>La brevedad contundente ser\u00e1 su universo. Lo breve entendido como rigurosidad en la selecci\u00f3n de la palabra y no como cualquier c<em>osa<\/em>. El t\u00edtulo se adhiere para convertirse en un componente m\u00e1s que desarrolla la historia. Todo se condensa en dos l\u00edneas y medio. M\u00e1s el car\u00e1cter vers\u00e1til o <em>estructura proteica<\/em>, como lo afirma Violeta Rojo (1997), cuando lo define como las partes de lo que se toma de otras formas de las artes, entre ellas la literatura, el cine y, pues, de la vida misma. En esta minificci\u00f3n Ram\u00edrez lo concibe desde la literatura cl\u00e1sica o lo mitol\u00f3gico. Es como el pincel que llega a las rendijas en donde la brocha no logra hacerlo. Es un constante hurgar en el desenlace de sus signos. La cantidad de palabras, descripciones y personajes no es el valor que se aspira a reflejar.<\/p>\n<p>En <em>Una extra\u00f1a habitaci\u00f3n en Saturno &amp; otros planetas <\/em>el fulgor va en lo figurado.<\/p>\n<p>Cuando leemos <em>A las 6 en punto, <\/em>comienza con un acontecimiento de la cotidianidad, dir\u00edamos que, hasta vano, en este caso la historia toma cuerpo cuando el protagonista en su contemplaci\u00f3n con lo que le acontece en sus v\u00edsceras y en su memoria, luego aparece un reloj y Don Quijote y sus molinos de viento \u00a0\u2014\u00bfla referencialidad? \u2014. Las conexiones se dan, no por los resultados, sino por la experiencia continua de la relaci\u00f3n: <em>narraci\u00f3n-lector<\/em>. Ahora, estas realidades unidas se convierten en un dispositivo de atenci\u00f3n.\u00a0 Se nos muestra la punta del iceberg, la inmensidad va por dentro del protagonista, incluso el peligro radica en descubrir qu\u00e9 existe m\u00e1s all\u00e1 de lo dicho. Cabe preguntarse: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el engranaje? Porque existe algo m\u00e1s, las palabras me lo dicen (o me lo asoman)\u2026c\u00f3mo es su manera de percibir las formas con una estructura definida por el narrador. La palabra se materializa porque se dice y porque se escribe. La palabra encanta porque se oye. Existe una resonancia en una extensa cadena de la sonoridad \u2014armon\u00eda en este caso\u2014. El autor procura un encantamiento con la precisi\u00f3n del vocablo. S\u00ed, econom\u00eda en el uso de la palabra, con el detalle que se vislumbra un rasgo distintivo: el acercamiento a la naturaleza ficcional con la presencia de planetas, animales \u2014engendros o bichos \u00abraros\u00bb\u2014y el indiscutible componente de la referencialidad <em>proteica. <\/em>F\u00e1cil decirlo. Asunto serio escribirlo y darle forma. Ram\u00edrez lo logra en esa relaci\u00f3n con la magnitud de la escritura que va en ascensi\u00f3n por lo que provoca en su intenci\u00f3n narrativa. Insisto, existir\u00e1 un <em>algo<\/em> m\u00e1s, puesto que la palabra me lo proporciona.<\/p>\n<p><strong>La representaci\u00f3n est\u00e1 dispuesta.<\/strong><\/p>\n<p>Ram\u00edrez elige un camino, el del instrumento de la palabra, y, lo asume con ponderaci\u00f3n y propiedad amparado, claro est\u00e1, con el ejercicio escritural. Perm\u00edtanme la expresi\u00f3n, el autor se lo goza a plenitud. Creo que en definitiva es la intenci\u00f3n al final de todo. El lector cae en el encanto de la exploraci\u00f3n para desentra\u00f1ar el valor de las pistas suministradas en cada mundo ficcional. La propuesta est\u00e1 sobre el papel, ejemplo de ello, lo tenemos con la presencia de los animales: el mono es diferente al sapo, la extinci\u00f3n de lobo con otra categorizaci\u00f3n,<em> un zamuro aguardando por mi piel descompuesta <\/em>o en la <em>Ontolog\u00eda del b\u00faho<\/em> con su comienzo: <em>Para sus amigo<\/em><em>s <\/em><em>del bosque, animales del m\u00e1s diverso origen, simplemente era descorazonador ver el estado de indigencia y borrachera en la que hab\u00eda acabado el pobre compa\u00f1ero b\u00faho.<\/em> Si en la <em>Historia de Gilgamesh<\/em>\u2014<em>Cuento babil\u00f3nico del segundo milenio a. C.<\/em>\u2014 de Jorge Luis Borges\u2026Aruru, la diosa, se dedicaba a salvar animales, pues en este caso de <em>Una extra\u00f1a habitaci\u00f3n en Saturno &amp; otros planetas<\/em> los animales se reinventan. Ser\u00e1 el <em>bestiario fant\u00e1stico<\/em> de Ram\u00edrez con sus sue\u00f1os y pesadillas trasladadas al mundo ficcional. Es muy posible que nos percatemos de c\u00f3mo van los relatos, antes bien no sabremos c\u00f3mo finalizan. La representaci\u00f3n est\u00e1 acompa\u00f1ada de desencuentros, dudas, acertijos y hasta premoniciones.<\/p>\n<p>Volvamos a los relatos donde aparecen <em>bestias marinas<\/em>, una <em>invasi\u00f3n alien\u00edgena, <\/em><em>el paciente le confiesa al atento doctor que es Napole\u00f3n Bonaparte<\/em>, <em>Maracay, a\u00f1o 2043, <\/em>hasta Eduardo Liendo, Borges y Robert Louis Stevenson aparecen por all\u00ed o Helena y sus <em>queridos troyanos<\/em> con \u00abMazinger Z\u00bb y el grupo \u00abABBA\u00bb, todo es un subterfugio para proporcionar conjeturas de lo que ser\u00e1 el libro en cada lectura. Ram\u00edrez, como narrador, elige un universo de sue\u00f1os que los convierte para s\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa Encontrarnos con la experiencia de leer Una extra\u00f1a habitaci\u00f3n en Saturno &amp; otros planetas infames de Maikel Ram\u00edrez (El Taller Blanco Ediciones, 2021) es estremecedor por cuanto siento como si yo estuviese visitando a mi madre en ese \u00faltimo viaje. Rememoro: la \u00faltima esquina de la calle cuando me veo al [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":4764,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4763"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4763"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4763\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8409,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4763\/revisions\/8409"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4764"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4763"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4763"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4763"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}